Cap. 10

Debemos creer en algo

Diario de Sora. Fecha… desconocida.

Sigo sintiendo algo de lástima por Link. Me pregunto cómo le estará yendo. Aunque al resto del equipo no parece preocuparle mucho que digamos, menos a KOS-MOS, pero bueno… ella es todo un misterio. Hemos perdido el rastro de la energía de Sephiroth. Cloud se concentra por percibirla de nuevo, pero no está teniendo buenos resultados. Vincent dice que puede ser a causa de que otras fuerzas están interfiriendo con la suya o que en el peor de los casos la razón de que el rastro se haya enfriado, sea que alguien pudo darle muerte. ¿Alguien matar a Sephiroth? Antes de eso creería que un Nobody conoce el significado de la vida. Por otra parte si eso fuera cierto: ¡Dios nos ampare de encontrarnos con tal persona, animal o cosa!


Esa tarde KOS-MOS se encontraba en el interior de su cápsula recargándose. Tan solo con la energía de sus células de reserva necesitaba recargas por lo menos cada tres días. Para este tratamiento se quitaba las ropas de la Princesa Zelda y se acomodaba de nuevo su traje habitual, de otro modo ropa normal de deterioraría rápidamente en el proceso. Aunque en estas últimas experiencias había podido sentirse más humana que nunca, le seguía fastidiando el no poder olvidarse de su verdadera naturaleza. Quedarse sentada tras la barra de la cocina, mientras el resto comía. Jamás tener sed, sueño, ni cansancio de ninguna índole. Se sentía miserable incluso de no poder disfrutar siquiera los "Costos" de ser una mujer, pese a la mala reputación de la famosa Menstruación y los cólicos. Y el tener que meterse en ese ataúd de acero y pasar allí horas, solo le ayudaba a hacer más obvio aún todo lo que no podía hacer. Incapaz de sangrar, llorar, moquear, sudar o babear. Sin necesidad de ir al sanitario más que para asearse luego de ensuciarse. Sin temor por enfermedades o padecimientos de ninguna índole, ni alguna clase de necesidad fisiológica. Todo ello eran beneficios que posiblemente un humano llamaría "Maravillosos", pero el vivir en esa realidad por tanto tiempo ya le resultaba una insufrible penitencia. No odiaba su vida, ni se odiaba a sí misma. Lo que odiaba era ese maldito caparazón de hierro en que su alma estaba presa. Si bien, la forma de su cuerpo sugeriría que este había sido tallado por ángeles, las limitaciones fisiológicas que implicaba le hacían odiarle. Sin importar cuán hermosa fuera, mientras siguiera así sería nada más que una máquina al juicio de todo hombre que tuviera la decencia de pensar con la cabeza y no con lo que cuelga de su entrepierna. Y eso sin duda incluía al hombre por el que ahora se sentía tan atraída.

Se preguntaba si sería posible que su miseria fuese incluso mayor. Desafortunada mente estaba a punto de descubrir que ello era posible. Pues estaba a punto de recibir la visita de una personita a la que conocía desde hace más de cuatro mil años. Pero como en algunos casos se da, pese a conocer a alguien y convivir con esa persona por mucho tiempo no conllevará necesariamente a que se lleven bien.

-¿Qué quieres?- preguntó sin rodeos, asqueada apenas se abrió la cubierta de la cápsula.

-Veo que no te alegra verme- respondió la niña que se encontraba frente a ella.

-¿Qué razón podría tener de estar alegre de verte?-

-Nos hemos conocido desde hace muchísimo tiempo-

-Sí. Pero a diferencia de mí, tú no has tenido nada que perder en todo ese tiempo ¿O sí Nephilim?-

-Tú aceptaste esta tarea- respondió la niña algo triste.

-Acepté sacrificar mi vida y mi felicidad por el bien del universo. Pero no se suponía que reencarnaría un par de miles de años después para, OTRA VEZ, hacer el trabajo de Dios- respondió disgustada cruzándose de brazos.

-No fue algo premeditado, no se suponía que ocurriese, pero pasó. Además… en todo caso no había nadie mejor que tu para hacer la labor de Dios-

-¿Por qué no puede hacerlo él?-

-Hace seis mil años ni se te habría ocurrido blasfemar-

-Hace seis mil años mi piel era carne y no una masa proteica evolutiva. Y eso gracias a las modificaciones a las que me sometí. Del mismo modo que para recuperar energía tenía que comer y dormir, y no pasar horas metida en un cargador de baterías gigante- dijo sarcástica y molesta.

-Lo lamento mucho. Sabes que si hubiera estado en mí no habría permitido que algo así pasara Mar… ¡!-

-¡NO ME LLAMES ASÍ!- gritó furiosa al tiempo que se ponía de pie y le apuntaba a Nephilim con su dedo, en forma amenazante.

-Se lo dije Wilhiem en Michtam y te lo digo a ti ahora: Mi nombre es KOS-MOS. No vuelvas a llamarme de ese modo-

-Perdóname- dijo agachando su mirada.

-Bueno y ¿A qué has venido, de todos modos?- preguntó KOS-MOS, aún con enojo en su voz.

-Vengo… a hacerte una advertencia… verás…-

KOS-MOS le mostró la palma de su mano, indicándole que se detuviera y se giró a darle la espalda, tras lo cual comenzó a dar vueltas por la habitación con una mano en su frente como si le fuera a dar migraña.

-Ya basta. Ya sé a dónde va esta conversación... ¡Esto es clásico! Apareces de la nada para murmurar frases antisemíticas y luego te desapareces casi tan rápido como llegaste sin dar respuestas… Es algo que no tengo ganas de experimentar- dijo mirándola asqueada al terminar su frase.

-KOS-MOS…- murmuró Nephilim en un tono triste.

-…Dime que no tendré que desechar otra vida por favor…- dijo abrazándose a sí misma.

-No… pero habrá quienes intenten arrebatarte la felicidad que ahora tratas de obtener. Una senda de peligros se tiende frente a los hombres a los que ahora llamas tus amigos. Deberás estar alerta. Por su bien y el tuyo-

El rostro de KOS-MOS se contrajo mostrando su preocupación por las palabras de la niña.

-Lo tomaré en cuenta… gracias- respondió casi como un susurro.

-¿Y qué propones que haga cuando no puedo ni usar mi armamento a placer dada la avería que sufro?- interrogó escéptica.

-Eso dependerá de ti en su momento- respondió Nephilim serenamente.

-Sabía que dirías algo así- dijo con una sonrisa amarga.

-Y una cosa más… No dejes que las limitaciones de tu cuerpo te impidan ir en busca de tu felicidad- dijo con un tono más enérgico que antes. Como si intentara darle ánimos.

-Es imposible, yo lo sé… jamás me verá más que como… un robot… es inútil-

-No debes perder la fe. Yeshua [1] jamás perdió sus esperanzas en la luz de los seres humanos-

-Si… y fue por el amor a esa esperanza que murió… dos veces-

-Quizás. Pero el siempre aceptó su deber con pasión y entrega y estoy segura de que no se arrepiente, aún ahora-

-Mejor ya vete- concluyó KOS-MOS.

Cerró los ojos un momento con angustia para descubrir al abrirlos que como es costumbre en Nephilim se ha marchado sin decir adiós. Se recostó de nuevo en su cápsula, pensando en lo que acababa de escuchar. Como si no tuviera suficientes calumnias solo con su estado, ahora debía preocuparse porque alguien o algo la pondrían en peligro a ella y a sus nuevos amigos. Era en momentos como este que tener un cerebro positrónico resultaba conveniente, podía preocuparse o no de deliberar ciertas cuestiones e incluso si lo hacía podía manipular su regulador de sistema nervioso para inhibir aquellos sentimientos que le nublaran el juicio. Pero ahora que había recuperado conciencia de su identidad, su corazón y su alma, el uso de esas funciones le resultaban desagradable, pues solo servían para recordarle todavía más la clase de cuerpo en que estaba atrapada. Además no tenía deseos de meditar sobre la advertencia de su vieja conocida, ello nunca traía nada productivo aparte de confusión y prejuicios. En un par de horas más debería preparar la cena para el resto de los tripulantes del Elsa.

-Modo de sueño... activado- musitó cerrando sus orbes rojos.


Cloud ya había dejado de aislarse a sí mismo a la hora de comer. La cena fue medallones de cerdo, con sopa de arroz rojo. Como siempre Sora no demoró en elogiar a la chef que se retiró del lugar casi inmediatamente después, con un inusual semblante de preocupación en su rostro.

-¿Le pasará algo?- preguntó Sora, con la boca llena.

-Sea lo que sea, no es de nuestra incumbencia si no nos habla al respecto- respondió indiferente Cloud.

-Pero bien que te mueres por saber que es- respondió Vincent, empinándose su vaso de agua.

-¿Qué quieres decir con eso?- cuestionó Cloud.

-Creo que es bastante obvio lo que quiero decir-

-¿Estás insinuando que siento algo por ella?-

-Insinuaba que estás preocupado por ella, pero lo que has dicho es más acertado, supongo-

-Emm… chichos- murmuró Sora, de quien aparentemente se habían olvidado los mayores.

-¡¿Me estás acusando de algo?!- dijo Cloud poniéndose de pie.

-Digo que no deberías reprimirte tanto a ti mismo y aceptar tus sentimientos- respondió Vincent indiferente.

-¡Yo ni siquiera la conozco!-

-Pero bien que toda la vida defendiste el amor a primera vista. ¿Ho ya te olvidaste de cómo conociste a Aeris?-

¿Aeris? ¿No estará hablando de Aerith? No debe ser alguien de su mundo… la novia de Cloud que Tifa y Sephiroth mencionaron, seguramente. Pensó Sora, que devoraba apresuradamente su comida para salir de la habitación antes de que uno de los hombres que discutían saltara encima del otro para estrangularlo.

-¡Pero al menos ella era una chica de carne y hueso! ¡Esta chica ni es humana!- continuó Cloud.

-Te recuerdo que ultimadamente tú y yo TAMPOCO lo somos. Lo cual me lleva a mí otro punto: Solías decir que el amor no tenía barreras- fue la respuesta de Vincent.

-¡Era un muchacho estúpido!- vociferó Cloud.

-¡Pues no sé qué diablos serás ahora según tu, porque no has cambiado un cuerno aparte de hacerte un peinado con el triple de púas que tenías antes! ¡No¡ ¡¡Estás todavía peor que antes, porque ahora tienes la manía de negarte a ti mismo tu felicidad!!- respondió Vincent al fin poniéndose de pié y claramente molesto.

Habiendo terminado con su cena, Sora se las había arreglado para llegar a gatas hasta la puerta que conectaba al corredor. Pero para su desgracia, esta simplemente no se habría. Cloud sintió un nudo en la garganta antes de poder salir a su defensa nuevamente.

-¡Mira quién habla! ¡¡El sujeto que se encerró 30 años en un ataúd, por que se culpó a sí mismo de la muerte del amor de su vida, de cuya muerte no tuvo nada que ver!!-

Sora dejó su extenuante tarea de abrir la maldita puerta trabada, sorprendido ante la acusación y miró de regreso a dónde se encontraban ambos hombres. El rostro de Vincent estaba deformado por múltiples emociones, la más aparente era el deseo de estrangular al joven Ex SOLDIER, quien tenía los ojos abiertos como platos y parecía indudablemente arrepentido de lo que acababa de decir. Los labios de Vincent estaban retraídos lo que permitía ver como sus caninos se habían convertido en largos colmillos como los que tenía al convertirse en Caos. Sus ojos brillaban con un nada saldable fulgor rojo y tanto como su cabello y su capa desagarrada se agitaban con insistencia, formando una especie de bruma.

-Está bien- respondió Vincent al fin, apagando sus símbolos de ira y respirando profundamente.

-No puedo obligarte a que tengas una relación si no quieres. Solo trataba… de hacerte ver que no vale la pena que… vivas una penitencia, por una culpa auto impuesta… por una deuda que en realidad no existe. Eso solo que no quiero que cometas la misma idiotez que yo-

-Lamento haber dicho eso. Pero te aseguro que no siento nada por ella- respondió Cloud bajando la mirada.

-No claro que no. Es por eso que ya ni la puedes mirar a los ojos porque te bailan mariposas en el estómago-

-Vincent yo estoy enamorado de Tifa- se excusó nuevamente Cloud.

-¡Hajajajaja!... Cloud… tú no amas a Tifa. Nunca los has hecho y nunca lo vas a hacer, porque aunque seas capaz de verla como una mujer, esa mujer es para ti sino la hermana que nunca tuviste y a la fecha deberías saber que eso no va a cambiar nunca. Y no tienes porque martirizarte por ello. Tifa siempre ha sido muy fuerte y madura. Y si no enloqueció cuando estuviste con Aeris, no lo hará ahora -

-¿Te crees que me conoces muy bien no es verdad?-

-No… es solo que recuerdo perfectamente las pláticas de grupo para evitar el trauma "Post- guerra" que solíamos tener- respondió sarcástico.

-Te digo que a quien quiero es a Tifa-

-Síguetelo repitiendo hasta que tú mismo te lo creas- dijo burlón.

-Contigo no se puede. Y aunque lo que dices fuera cierto KOS-MOS, ¡NO ES HUMANA!-

-¡Si que lo es!- respondió Vincent.

¡¡ABRETE PUERTA DEL DEMONIO!! Imploraba Sora que seguía en su afán de salir del comedor. De pronto se le iluminó la mente. La puerta que lleva a la cocina. Dicho y hecho se arrastro hasta la otra salida del comedor que daba a la cocina… se abrió en un instante. Salió disparado y siguió por el pasillo. Primero porque todos los temas de aquella plática, claramente no eran de su incumbencia y segundo porque no quería estar allí si a aquellos hombres se les ocurría empezar a pelear entre sí.

-Lo que dices no tiene sentido. La niña brillosa esa dijo que era mucho más que una simple robot, pero solo eso. ¿A qué viene eso de que es humana? ¿Cómo lo sabes?-

-Déjame ver… ¡Porque sumado a mis habilidades de deducción y perspicacia; tengo dentro de mí viviendo a un Licántropo súper desarrollado, un Frankenstein híper musculoso, un Zombi asesino maniático y un Demonio con muy mal sentido del humor que absorben la "Fuerza viviente" de todo lo que les rodea, lo que me permite ser virtualmente inmortal, ya que no he envejecido en 30 años. Los cuales además de zarandearme la conciencia todo el tiempo, llevan todo el rato diciéndome que dentro de ese cuerpo de metal hay un alma humana!… se me fue el aire-

Vincent respiraba agitadamente mientras Cloud trataba de procesar lo que acababa de escuchar. Tenía sentido quizás. KOS-MOS no era un ser ordinario de ningún tipo. Todavía no se olvidaba se su trance en la isla y la forma en que brillaba como una estrella mientras de su espalda salían un manojo de alas blancas. ¿Pero que en ese cuerpo se albergara el alma de un ser humano?

-Bueno… ¿y luego qué?- cuestionó Cloud que no sabía ni que decir.

-¿¡Eres idiota o te haces?! ¡Está enamorada de ti y lo sabes! Fue por eso que te llamó cuando pasamos por la isla, aunque no tengo idea de cómo lo hiso. Y ella a ti te gusta, no te hagas el tonto conmigo. Así que a lo que voy es que si tanta fe tienes en que te convertirás en un Dios una vez que le arrebates la Black Materia a Sphiroth de sus dedos helados y muertos, quizás también podrás convertirla a ella en una humana de verdad ¿Qué tu mamá no te leyó "Pinocho" cuando eras niño? Y si ese es el caso no deberías tener tanto miedo de acercártele. Si solo buscas su amistad, está bien. Al menos para ella será mejor que nada. Pero no la apartes de tí como si fuera algún fenómeno-

-Lo… es una… me largo de aquí- dijo Cloud dando por terminada la conversación.

-¿No vas a terminar de cenar?-

-Perdí el apetito- respondió saliendo del comedor, por la puerta que Sora no habái podido abrir.


En otra parte de la nave, en la planta superior, Sora caminaba cabizbajo. ¿De dónde había salido esa discusión? No había visto a dos personas pelearse por cuestiones de "Amor" en su larga vida. Lo más cercano a ello eran sus recuerdo de él y Ruki discutiendo cuando niños en que reñían por quien se casaría con Kairi cuando crecieran y cosas por el estilo. Pero eran jueguitos de niños. Tenía siglos de no discutir por cosas así con su amigo, salvo por algunas peleas en Hollow Bastion cuando este trabajó para Maléfica, pero eso era punto y aparte.

No tenía sueño, era todavía algo temprano y además se había levantado tarde ese día. Caminaba sin rumbo por la gigantesca nave con la que todavía no terminaba de familiarizarse por completo. Llegó así al fin al hangar en donde se encontraban el Dinha y los contenedores de supresión de las armas de KOS-MOS. El lugar albergaba otros tres anclajes como los que sostenían al Dinha. Según KOS-MOS se utilizaban para el resto de las unidades E.S. que usaban el resto de la antigua tripulación. Nadie bajaba allí a excepción de Cloud para sacar su Fenrir, cuando aterrizaban en un planeta o entretenerse un poco dándole limpieza o mantenimiento. Se podía decir que toda el área había sido asignada para el libre uso de KOS-MOS y sus cosas. A Sora le molestaba no saber todavía que era eso que la muchacha le hacía sentir en determinadas ocasiones. Pero aún quería saber más sobre ella, aparte de solo eso. Quien era, de sus gustos, de su forma de ser. No simplemente conocerla en su papel de ama de casa. Incluso desde que vio como le pateó el trasero a todos los gorons, le emocionaba saber realmente de que era capaz en el campo de batalla.

De pronto comenzó a escuchar algo que lo sacó de sus pensamientos. Era una melodía leve proveniente de un piano. Al acercarse pudo notar que también se escachaba una voz que cantaba al compás de la música. Sin duda era la vos de KOS-MOS. Bajó las escaleras y al mirar al fono del hangar encontró a KOS-MOS de espalda tocando un encantador piano de cola, color negro que seguramente habría estado guardado en alguna de las cajas metálicas que se apilaban en aquel lugar. Se acercó silenciosamente para que no lo fuera a notar, pues no deseaba interrumpir su interpretación. Así que afinó su oído para distinguir mejor la letra de la canción.

"I've come through
some betrayal, some old pains,
Some addiction to the love
and some good-bye

Like you did
like my mother, father did,
I will cry a little while
and wait for tomorrow

There's no way to be free from the loneliness
it took so long for me to notice.
But now I am on my way to find my light
maybe this day….
maybe tomorrow…." [2]

Tanto la letra como la música eran bastante suaves y melancólicas. Pero a Sora no le importaba. Aquella suave melodía en conjunto a la divina voz que la acompañaba lo llenaba de paz y regocijo. Se quedó parado detrás de la chica que parecía tan sumida en su interpretación que no lo notó sino hasta concluir con la pieza y sorprenderse al escuchar los estridentes aplausos del joven.

-¡Bravo, bravo! ¡Otra, otra!- decía enérgico.

La muchacha le dedicó una sonrisa, mientras se ponía de pie y le hizo una reverencia, junto con la falda de su vestido.

-Que bien tocas y cantas todavía mejor. ¿Por qué no nos habías dicho?-

-No creí que fuera necesario- respondió ella.

-De que hablas, si eso fue hermoso. ¿Aprendiste tu sola?-

-Sí. Tenía algo de tiempo libre de vez en cuando así que me dediqué a aprender algunas cosillas en el campo de las artes-

-¿Sabes tocar algún otro instrumento?-

-Pues… aparte del piano, sé tocar el violín, violoncelo, flauta, oboe, arpa, guitarra eléctrica o acústica, trompeta, saxofón, flauta, clarinete, banjo, ukelele, maracas, balalaicas y guitarra flamenca-

-Vaya… no conozco ni la mitad, jajaja. ¿Alguna otra cosa?-

-Pues para complementar mis cualidades de interpretar música también aprendí a bailar. Sé bailar salsa, merengue, samba, rumba, tango, cumbia, jazz, vals, flamenco, tango, disco y mariachi. ¿Y tú sabes bailar?-

-¡Jajaja! Yo ni sabía que existían géneros de baile. De bailar sé muy poco-

-Es una lástima. ¿Cómo estuvo la cena?-

-Muy sabrosa como siempre. Nos has llegado como caída del cielo-

Sora se sonrojó un poco y se rascó la cabeza tras escuchar la propuesta. Si no sabía bailar no era porque no le gustara, sino porque le daba pena y más aún en la presente condición, o mejor dicho con quien sería su acompañante. O mejor dicho, su instructora.

-Mejor no. Otro día-

-… Está bien- respondió ella con un semblante que había cambiado a tristeza, rápidamente.

-Lo siento. No quería ofenderte-

-No te preocupes- dijo con una melancólica sonrisa.

-¿Te pasa algo? Estás muy callada-

-¿Eso crees?-

-Desde la cena. Es obvio que algo te está preocupando-

-Quizás. Pero que importa. Para alguien como yo es difícil decir si lo que siento es realmente un sentimiento o estimulación causada por una señal en código vinario a mi procesador- dijo como insultándose a sí misma.

-¡No digas eso!- le reprendió Sora cerrando sus puños.

-Esa mirada no se puede fingir. No tengas una idea tan mala de ti misma. No hace falta tener un corazón para tener sentimientos. En mis viajes e conocido gente que no los tenía y sin embargo lograron sobrepasar esa limitación para encontrar sus sentimientos y crear lazos. Conocí a un sujeto llamado Alucard. Un vampiro que se reveló en contra de su propio padre por el bien de las personas de su tierra, por la memoria de su difunta madre y por nosotros quienes nos convertimos en sus amigos. Otro ejemplo es Axel era un Nobody que pese a carecer de corazón siquiera traspasó esas limitaciones y formó una amistas al punto de Hermandad con otro nobody, por quien dio la vida con tal de ayudar. Y finalmente mi buen amigo Tron. Él ni siquiera tiene cuerpo físico, pues es un programa de computadora. Al principio parecía muy distante, pero al estar con nosotros se mostró cada vez más emotivo y hasta afirmó haber aprendido el significado de la amistad gracias a nosotros. Si ellos pudieron tu también. Y en todo caso nunca debes perder la fe en ti misma-

Sora había pronunciado su discurso con tanta seguridad y pasión que hizo a KOS-MOS enternecer. No sabía aún si sería capaz hacer que el hombre por el que ahora se agitaba todo su ser, se enamorara de ella. Pero sin duda ella estaba enamorada de él a él y adoraba su nueva vida. Su nueva familia. Y aunque le preocupaban las palabras de Nephilim, estaba dispuesta a enfrentarse a lo que sea que fuese que intentara arrebatarle su nueva vida.

-Gracias Sora- le dijo junto a una cálida sonrisa.

-De anda- respondió el con el mismo gesto.

-Dejando eso… ¿crees que podrías enseñarme a tocar el piano? Me ha gustado mucho como se escucha-

-Claro. Empecemos ya mismo- dijo ella invitándolo a sentarse en el banco.

El sueño de Sora fue ligero esa noche. Se sentía muy contento aprendiendo a tocar el mágico instrumento y las atenciones y cariño de su instructora hacían de la experiencia un goce aún mayor. No sabía porque ella le hacía sentir así. Era un sentimiento parecido al de estar con Kairi, pero distinto en muchas formas. Probablemente un don natural de las mujeres. Pensó sin saber cual acertado estaba en su suposición. ¿Cómo podía Cloud privarse de semejante dicha? Fue otra duda que pasó por la mente del muchacho mientras veía los hábiles de dos de la muchacha a su lado, recorrer las escalas de las notas musicales.


Muy lejos de allí en un planeta distante, un muchacho con cabello lacio que le llega hasta la espalda, corre de ida y vuelta por la playa que ocupa un hotel a orillas del mar. Desde unas escaleras que terminan sobre la arena lo observa una querida amiga suya, con cabellos rojizos y lacios que cubren sus orejas. Tiene un cronómetro en la mano.

-Llevas allí 20 min. Riku. Tómate un descanso o te vas a deshidratar- grita la jovencita.

-Déjame en paz Kairi- responde el muchacho a quien lleva una molesta piedrita en el zapato y no literalmente hablando.

Kairi suspira frustrada por la actitud de su compañero. Cuando algo se le mete en la cabeza no hay quien lo corrija. Ni el mismo Sora.

-Sé que te duele haber perdido contra él, pero… después de todo nos salvó la vida. De no haber sido porque pasaba por allí nos habríamos quedado flotando a la deriva en el espacio hasta quien sabe cuando gracias a que alguien olvidó cambiarle el aceite a la Gumi Ship-

Riku paró lo más en seco que la arena bajo sus pies descalzos le permitió.

-Tenías que mencionarlo- le dijo con una mirada acusadora.

-Ya sé, ya sé. No me molesta que me haya vencido, sino como lo hico. 5 golpes y ¡BOOM! Ni lo vi venir. Y luego su sonrisa… esa condenada sonrisa. Como si hubiera sido un chiste-

Riku se estrujaba su plateada cabellera, con el recuerdo. Kairi simplemente suspira compadeciéndose de la desgracia de su amigo. Increíble que sea mayor que ella.

-¿No deberíamos estar buscando a Sora?-

-Sora puede esperar. Además desde que la Gumi Ship descansa en el depósito de chatarra, no podemos movernos a no ser "Nuestro salvador" quiera-

-Tú sigue corriendo todo lo que quieras. Me voy de regreso a la habitación-

Kairi atraviesa el jardín del lujoso hotel y toma uno de los elevadores para llegar al último piso. Entra con su tarjeta de acceso y se percata de que la suite está vacía. No le preocupa. Luego de ver como aquel hombre derrotó a Ruki en un segundo está consciente de que puede cuidarse por sí misma. Pero no puede evitar sentir, cierta atención al hecho de que no a regresado. Después de todo les consiguió alojamiento en aquella lujosa suite, en un elegante y carísimo hotel a orillas del mar, sin mencionar que los rescató luego de que flotaban en una nave fuera de servicio hacia la nada.

-Sephiroth… ¿dónde se habrá metido?- se pregunta Kairi mientras se desploma sobre la cama de su habitación –Estúpido Sora, esto nos pasa por que te fuiste sin avisar-

A las afueras de la ciudad el ángel de una sola ala, contempla la agitada Metrópolis desde lo alto de una montaña. No está solo. Cerca de él otros 3 individuos le acompañan, aunque tienen motivos más apocalípticos en mente que ver el panorama.

Uno de ellos, tiene puntiagudas orejas y nariz larga que hace juego. Su cabello hasta la espalda, color azul celeste se agita con el viento al igual que su capa roja. Luce unas botas de piel café, un pantalón morado y una camisa azul con un chaleco café. Su piel grisácea y sus ojos rojos terminan por dar a entender que el tampoco es humano. Otro de los presentes es un ser parecido a un canguro, pero de color blanco. En vez de orejas tiene dos protuberancias parecidas a cuernos que se extienden hacia detrás de su cabeza. Su cola es larga y gruesa color morado claro, cuya coloración se prolonga por entre las piernas del individuo y hasta su estómago, formando la ilusión de la dichosa "bolsa" de los canguros. El último y más sonriente de los presentes lleva un traje ajustado de cuero, de una sola pieza color negro, salvo sus mangas blancas que sirven igualmente como guantes y el cuello de tortuga. Su color de piel es normal, no así el de su cabello y ojos, los cuales son blancos y magentas, respectivamente. El atuendo incluye una capa blanca no muy larga con un corte que asemeja a plumas en la parte inferior.

-Qué bueno que hayan logrado venir- dice el de cabello azul.

-Ni lo menciones Magus. Me estaba muriendo de aburrimiento- dice burlón en hombre de blanco.

-Tú siempre tan alegre Albedo- dice Sephiroth girándose hacia el centro del círculo que se ha formado por el resto de los presentes.

-¿Bueno y para que ha sido esta cita Magus? No creas que todos estamos tan desocupados como Albedo- dice el menos humano de los presentes.

-Deberías relajarte un poco Mewtwo. Tomarte unas vacaciones o algo. El que seamos muy diferentes a ti no es para que tengas esa cara cada que nos vemos- le señala Albedo.

-Si siempre tengo esta cara es porque con ella nací, imbécil-

-Calma los dos- advierte Magus –Hay asuntos que discutir. Es sobre un potencial nuevo miembro a nuestra organización-

-¿Y dónde se halla, que no ha venido?- cuestiona Albedo.

-El… mejor dicho ella, no sabe de nosotros todavía. Es un caso muy especial, ya que aunque posee un poder asombroso, su inestabilidad podría hacer de ella tanto una ventaja como una amenaza a nuestros planes-

-¿Y qué planeas que hagamos al respecto entonces Magus?- pregunta Sephiroth.

-Pensaba que podríamos designar a uno de nosotros para hacerle una invitación-

-Lo que significa que pretendes que uno de nosotros baya para que tú mismo no tengas que arriesgar tu trasero- corrigió Mewtow.

-Pensaba hacerlo yo mismo, pero no quería que pensaran que estoy actuando a sus espaldas- se defendió indiferente.

-Jajaja, ¡Si claro! Ni tú te la crees desgraciado- se burló Albedo.

-… Bueno ¿Algún voluntario entonces?-

Sephiroth miró a sus otros compañeros. Mewtwo le frunció el seño con desagrado. Claramente el sujeto era un misántropo hecho y derecho y tal parecía que el estar trabajando con humanos (o al menos en apariencia) no le haría cambiar de opinión. Mientras Albedo le dedicó una sonrisa retorica y maliciosa. Lo que más le enfermaba de ese sujeto no era que estuviera completamente loco. Sino que no se tomaba la más mínima molestia de ocultarlo. Sephiroth no pudo sino dar un largo suspiro en su resignación.

-Pues en vista de que tú no quieres hacerlo y que sería muy inmoral de mi parte dejar una dama en manos de un inestable desquiciado o de un misántropo… tendré que ser yo- dijo.

-Bien… si no hay más yo me largo- aceptó Mewtwo no prestando atención al hecho de que lo acababan de insultar.

-Puedes irte- declaró Magus.

Dicho y hecho el extraño y pálido ser se rodeó de un aura azul y se desvaneció en un parpadeo.

-Trata de que no te maten Sephiroth. Sería una lástima que perdiéramos uno de los actores, antes de que se abra el telón- dijo sarcásticamente Albedo , en una de sus características metáforas. Tras lo cual se envolvió en un resplandor magenta, aunque ligeramente más rojizo que el de sus ojos y se desintegró.

-No me agrada ese tipo. Y no confío en el marsupial-

-Y no te culpo, pero su poder será de ayuda cuando llegue el momento de culminar nuestro objetivo-

-Destruir al Padre y la Madre Dios- murmuró Sephiroth, en un tono dramático –Al principio pensé que estabas loco y realmente no tengo demasiada fe en este plan tuyo, pero vale la pena intentarlo-

-Si tenemos éxito una nueva era libre de un supremo que nos rija comenzará y los mundos y su gente se levantarán para abrazar un futuro en el que sus corazones no pendan de un hilo de un mezquino Todo poderoso ser-

-Hay dos muchachos que esperan mi regreso, así que si no te molesta… quisiera que me dieras los detalles de dónde y cómo encuentro a la chica-

-La encontrarás en un plantea cercano a este. Serás capaz de sentir su poder justo como sientes el mío o el de los demás. Ha estado usando sus poderes para viajar de mundo en mundo buscando una cura para su inusual predicamento. Verás… aunque visualmente es humana, en realidad solo la mitad de ella lo es. La otra mitad de su ser alberga una bestia con asombrosos poderes que le permite utilizar magia total y libremente, a diferencia de ti o de mi que usamos una fuente alterna a nosotros mismos. El problema es que esta faceta suya a veces se sale de control y toma posesión de ella, convirtiéndola en una máquina de destrucción fuera de control-

-Debiste decir eso cuando estaban todos. A Albedo le habría fascinado ir a conocerla- dijo Sephiroth sarcástico.

-¿Quieres declinar tu ofrecimiento entonces?-

-… No. Será hora de que el caza nova regrese a la acción- dijo colocando su mano en su barbilla poniendo una sonrisa pícara.

-Jaja… no hubiera esperado un chiste así en ti- fue la respuesta de Magus.

-Ni yo que tú lo entendieras-

-Dejaré a tu criterio lo demás. Solo ten cuidado de no lastimarla… o de que ella te mate por accidente. Y deberías considerar deshacerte de los muchachos que te acompañan-

-Ellos están ahora bajo mi protección. Además uno de ellos es muy interesante y más aún que esté conectado nada menos que con Sora-

-A sí. El Keyblade Master. Que a su vez está protegido por tu colega que guarda la otra materia… Debe ser el destino-

-Quizás. Pero esta noche no deseo discutir sobre el Vals interminable de la luz y la oscuridad. Al parecer vienen de un mundo con un desarrollo tecnológico inferior a este y le prometí a la niña que los llevaría de paseo y estoy retrasado-

Se disponía a retirarse cuando giró la mirada por sobre el hombro.

-Por cierto ¿conoces el nombre de la muchacha?-

-Su nombre me parece que es… Terra-

-Terra… ¿Es bonita?-

-Hoo… es preciosa- respondió pícaro.

Sephiroth le regresó la sonrisa y se alejó del lugar en un haz de luz. Momentos después el hechicero hizo lo mismo.


[1] Yeshua en hebreo יֵשׁוּעַ según los eruditos y grupos religiosos es el nombre hebreo o arameo de Jesús de Nazareth, es extensamente usado por el Mesianismo judío y los Hebreos-Cristianos entre ellos los Hebreos Católicos que desean usar este nombre considerado la pronunciación original en el idioma Hebreo. La pronunciación y escritura se mantiene en debate entre los estudiosos y religiosos del tema.

[2] Fragmento de la canción "Maybe Tomorrow" escrita por Yuki Kajiura e interpretada por Emily Curtis. Tema del Ending de Xenosaga III. Voy a ser muy sincero con ustedes chicos: Yo lloro, cada que escucho esta canción.

¿Será posible que Cloud obtenga un romance antes que Sora a pesar de ser Coestelar y Protagonista?, ¿KOS-MOS será alguna vez humana o tendrá el valor al menos de confesarle a Cloud lo que siente?, ¿Cómo fue que Riku y Kairi acabaron metidos al lado de Sephiroth y en que apocalíptica conspiración se ha metido el ángel? ¿Quién es Terra?, ¿¿Alguien más notó que casi no hubo comedia en este capítulo??

¿¿¿Por qué hago estas preguntas???

Muy bien. Para esta ocasión como habrán notado decidí que era hora de darle un argumento de tras fondo, que se desarrollara por delante y por detrás de las aventuras independientes que se viven en cada mundo que los personajes visitan. Así mismo me tomé la libertad de crear un Side Plot para Sephiroth, Riku y Kairi, el cual estaré desarrollando entre cap., guiando ambos hacia la confrontación final. Solo espero no hacer de esto un desmadre y al rato ya ni saber dónde quedó la bolita de la continuidad… como el loco ese del Doujinshi de las PPG, que ahora la historia ya no tiene ni pies ni cabeza.

Dragonazul: Bien linda, lejos de agobiarme con tanto reviews, me reviviste el tema. Qué alegría saber que alguien disfruta tanto de mi trabajo. Por cierto… Haste un favor y no juegos Zelda nunca. Lamento decepcionarte respecto a lo del Yaoi, pero como tu comprenderás de esos ya reboza esta pagina, de los cuales (además de ser bastante, incoherentes, vacíos y estúpdios) de no ser porque los personajes se llaman Sora y Riku... o Axel y Roxas, tendría tanto en común con KH, como Tatsunoko tiene en común con Capcon. Ensima soy un puritano y te aseguro por ello que no encotnrarás ni Yuri en este fic.

Tsuki-lulu: Colega, déjame decirte que la canción que Cloud menciona en el cap. 2 es parte de una canción de Mago de Oz, llamada "No queda sino batirnos", escrita por Txus. La canción en efecto me gusta tanto que hice un AMV con ella y FF VII. Dejo aquí el link.

http:// www. youtube .com/watch?v=GCajj3FbM1U

Los espero en la próxima, a no ser que se me olvide o me muera.