¡Hola de nuevo! Bueno… Este capítulo que se supone que iba a abarcar el 1x09 y el 1x10, ha acabado alargándoseme más de lo previsto y solo he podido adaptar parte del capítulo 9… Así que nada, en el siguiente pondré lo que no he podido enseñaros en este XD Espero no tardar tanto en publicar, pues ahora me vienen unos días de descanso ;)
¡Y ahora los agradecimientos que es lo que más me gusta! ¡Muchísimas gracias a Jorge y a JennAizawa por sus reviews! ¡Y trillones de gracias más a por ser mi nuevo follow y dejarme un precioso review! :D ¡Con este ya van 17 reviews y 8 follows! Nunca me habría esperado tantos… de verdad… Aun no me lo creo :')
Y, de nuevo, gracias a Silvi por haber creado el personaje de Mary Jane para el fic. ¡La adoro, en serio! Y espero que a partir de ahora pueda entrar más en acción :DD Espero que la adoréis tanto como yo la adoro :DDDD (espero que no moleste a nadie que haya adelantado uno de los plotlines de la season 3, pero bueno… era necesario para que entendierais al personaje de MJ)
"There aren't many sure things in life, but one thing I know for sure is that you have to deal with the consequences of your actions. You have to follow through on some things."
Cecelia Ahern
[Septiembre 17, 2005]
De: Cathy
Para: Stiles
Asunto: Cumpleañera a la fuga
Siento lo que ocurrió en la fiesta de cumpleaños de este año, no debí de haberme marchado sin avisar a nadie (ni a mamá, ni a Scott).
Papá se puso hecho una furia cuando me encontró en casa, se dio cuenta de que había vuelto en autobús yo sola, sin esperar a que Rory me recogiera como acordamos. Papá se enfadó más con ella que conmigo, pero no fue su culpa –aunque en ese momento a papá le costó de entenderlo.
Rory me ha dicho que debería de escribir estos emails… Que debería de pedir disculpas…
Pues eso… Lo siento,
Cathy.
De: Stiles
Para: Cathy
Asunto: RE: Cumpleañera a la fuga
Estás desconocida. No te conozco ya. Solo vuelves a Beacon Hills para los cumpleaños… ¿Pero que pasa el resto del año? Creía que ibas a venir en verano, Scott y yo habíamos hecho planes para cuando vinieras…
Solo recibo algún email tuyo cada tantos días… Ni una llamada. Ni ninguna carta. Y mucho menos visitas… Entiendo que estás lejos, pero ¿y nosotros? ¿y yo? ¿Qué pasa conmigo? ¿No se supone que eres mi mejor amiga?
Me siento solo.
Vuelve, Cathy… seguro que mi padre te dejaba quedarte aquí con nosotros. Quédate aquí con nosotros, vuelve, por favor.
Te echo de menos,
Stiles.
De: Cathy
Para: Stiles
Asunto: no puedo
Te escribo este email porque no podría llamarte y contártelo, y mucho menos decírtelo en personas.
No voy a volver a Beacon Hills, nunca más. Papá me necesita aquí para cuidar de él.
Lo de la pasada fiesta, fue un error. No debí de haber ido, pero Rory insistió y ella es mayor y sabe lo que se tiene que hacer… Pero fue un error. Las personas mayores también se equivocan (aunque dice papá que eso ocurre pocas veces).
Olvídame,
Cathy.
De: Cathy
Para: Stiles
Asunto: No, no me olvides
Desde niños Scott y yo hemos ahuyentado a todo aquel podría haber sido nuestro amigo, para quedarnos nosotros dos solos. No porque no quisiéramos a nadie más… Es solo que no necesitábamos a nadie. Él me tenía a mí y yo le tenía a él. Era simple.
Pero eso ha cambiado. Él ya no me necesita.
Cuando volví a casa para nuestro cumpleaños me sentí como esas personas que intentaban convertirse en amigos nuestros. Scott te tiene a ti y tú tienes a Scott.
No me estoy quejando por ello… Es solo que… Os echo de menos. Y yo también me siento sola.
¿Qué ha pasado? ¿Es por culpa de mamá y papá o es que tenía que suceder? ¿Es que no podemos ser amigos los tres, igual que entonces?
No quiero convertirme en una de esas personas a las que se olvida fácilmente, esas que no son más que rostros desdibujados y recuerdos distantes… Como Heather. ¿Te acuerdas de tu amiga Heather? ¡Heather, mi amiga del parvulario, que recuerdos! No quiero que digas Cathy, ¡qué recuerdos, la hermana de Scott! ¿Qué se habrá hecho de ella? ¿Dónde estará? ¿Qué estará haciendo?
Quiero que seamos amigos para siempre. Tú. Yo. Scott.
No me abandonéis, por favor…
No me odies.
No hagas que Scott me odie y me olvide.
Yo…
Borraré este email.
[Febrero 8, 2011 – Actualmente]
El profesor Harris borraba la pizarra entre suspiros tras haberse quedado más allá de su hora para preparar las clases del día siguiente –aunque era consciente de que ninguno de sus alumnos merecía ese tiempo extra… Sin embargo, eso le permitía tener que pasar menos tiempo en su hogar… O bien resistir la tentación de pasar por el bar de camino a casa, o entrar en la licorería de la esquina. Resopló, dejó el borrador en su sitio y volteó para coger su chaqueta que estaba dispuesta sobre la silla frente al escritorio… Empezó a meter los papeles, uno por uno, dentro del maletín y fue entonces cuando se percató de una pequeña hoja de libreta totalmente arrugada.
Frunció el entrecejo… Eso no había estado ahí antes, estaba seguro, además él no era tan descuidado como para dejar porquería en su pulida mesa. Cogió la nota, malhumorado, y la desdobló con cuidado… Se trataba de una larga lista de nombres, todos de hombres apellidados Harris, junto con pequeñas señales escritas en rojo. Suyo, Adrian R. Harris, ocupaba el último puesto… Y no tenía ninguna cruz adjunta. Había visto antes es trocito de papel, sabía quién lo había escrito y porqué. Tragó saliva y, sin voltearse, escuchó un gruñido tras de él, advirtiéndole que no encontraba ya solo. Tembló de miedo y, en un instinto, se metió la nota en la chaqueta.
.-Por favor… -Suplicó, alzando las manos en señal de paz.- No me mate… Por favor… Yo… -Sentía un miedo atroz que lo bloqueaba de pies a cabeza. Nunca se había sentido tan aterrado, ni siquiera cuando se había visto en la guerra. ¿Sería que se había ablandado con los años o bien era ese individuo el que le transmitía tanto terror? Un hombre, o un ser, al que más valía temer.- Por favor… Tengo una hija…
.-¿Quién… -gruñó la voz a su espalda con voz grabe, autoritaria y algo distorsionada.- hizo esa lista? –Harris se quedó en silencio, demasiado aterrado como para responder. Su visitante, sin embargo, era impaciente y emitió un resoplido.- ¿¡Quién!? –Insistió y Adrián le escuchó dar un paso al frente, acercándose a él.-
.-La-Laura… -Balbuceó, muy nervioso, y tiritó.- Laura Hale… -Admitió, esperando que aquella información fuese suficiente para liberarlo. Pero no fue así. Aquel ser quería más. Incluso más de lo que él podía ofrecerle.- Por favor… -musitó de nuevo.- Mi hija… Mi hija Kim… Me espera y…
.-¿Y sabe por qué le estaba buscando? –Preguntó aquella voz, interrumpiéndole, solo que esta vez no sonó demandante… Sino que parecía que se estuviese mofando de él, al verlo suplicar y tiritar de esa manera tan cobarde.- Yo sí que sé lo que buscaba Laura Hale. –Y dio tres pasos más, según pudo contar el profesor.- Dese la vuelta y se lo enseñaré. –Harris gimió, aterrado, pero aún a pesar de su miedo, logró articular un claro No.- ¡Gírese, Adrian Harris, enfréntese a lo que sus actos llevaron! ¡Son sus consecuencias! –Gritó, enfurecido, cargando cada palabra con odio, rencor y venganza. Alzó una de las sillas y la lanzó contra la pizarra para asustarle. El humano dio un bote, aterrado, y siguió temblando como una hoja de papel en un día de ventisca.- ¡Gírese!
.-¡Cuidado! –Harris no tuvo tiempo de reaccionar, pero por suerte alguien lo hizo por él. Derek atravesó la puerta de la clase en menos de medio segundo, y se lanzó a por el profesor para empujarle, esquivando así una silla que iba destinada a golpearle con fuerza. Derek obligó a Adrian a agacharse contra el suelo, en modo de protección, y el lobo alzó su mirada esperando a encontrar su premio. Al Alpha. Pero allí no había nadie ya… La puerta de clase se balanceaba adentro y afuera, debido al golpe que le habría dado el lobo mayor al salir apresuradamente. Derek chasqueó la lengua, hastiado, había perdido una gran oportunidad… Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para lamentarse. Fuera se oían las sirenas de los coches patrulla acercándose al instituto.-
Dejó a Harris en el suelo, aturdido y en estado de shock, y salió corriendo hacia la salida trasera, pues según las luces que se filtraban por las ventanas y de dónde procedía el sonido… Solo habría coches de policía en la parte delantera. Era el momento para huir, como el fugitivo que era.
Por suerte, aunque había momentos que era toda una desgracia, no había acudido solo. Su coche se encontraba en el exterior, esperándole, con Scott en el puesto del conductor –mantenía un pie en el acelerador, tal y como Derek le había ordenado, preparado para salir volando en cualquier segundo. El Hale abrió la puerta del asiento copiloto y se escurrió dentro, el McCall encendió el motor y salieron disparados hacia la carretera sin que ningún coche patrulla les pisara los talones.
.-¡Casi lo tenía! –Ahora que estaba a sano y salvo dentro del coche, era el momento para las lamentaciones y las críticas.- Tenía al Alpha delante… Delante de mis narices… ¡Pero ha aparecido la policía y lo ha fastidiado todo! –Stiles, que hasta ese momento se había quedado callado en el asiento trasero junto con Cathy, que seguía recostada como si el tema no fuera con ella, saltó hacia delante, colocándose entre los dos asientos delanteros.-
.-Eh, eh. –Gruñó, mirando directamente a Derek. Segundos después desvió su mirada, el Hale seguía dándole miedo y le imponía demasiado como para mantener su vista en sus ojos por más de tres segundos.- La policía solo hace su trabajo… -Susurró, flojito, pensando en su padre, quién ignoraría que es estaba jugando el pellejo en un intento de defenderle.- ¿De acuerdo…? –Derek lo miró, fulminándolo, enfadado, y luego desvió su atención a Scott, que conducía hecho un manojo de nervios.-
.-Cumplían su trabajo gracias a que alguien decidió convertirme en el fugitivo más buscado de todo el estado. –rechistó y el McCall sintió un escalofrío de culpabilidad recorrerle el cuerpo. Había sido una idea muy estúpida… Pero ahora no podía hacer nada para enmendarla, el daño ya estaba hecho y el retrato de Derek Hale colgaba en la pared de la comisaría bajo el título de Los más buscados de Beacon Hills. Y no era precisamente un halago que todos los policías siguiesen tus pasos.- Bueno, eso ya no importa… -Rechistó, chasqueando la lengua.- La última vez que hablé con mi hermana había descubierto algo… -Al hablar de Laura, inmediatamente a Scott le vino la imagen de su cadáver partido, abandonado en el bosque. Sintió ganas de vomitar, pero lo que hizo fue coger con más fuerza el volante.- Sabía dos cosas. La primera tenía que ver con un tal Harris…
.-¿Harris? –Esta vez fue Catherine que se adelantó, dando un empujón a Stiles para que le dejara un sitio.- ¿Adrian Harris…? –Derek se encogió de hombros y luego asintió, para confirmarle el nombre.- ¿El profesor de química que odia a Scott? –Su gemelo puso los ojos en blanco, no era preciso el recordatorio…- ¿El padre de Kim? –La misma Kim que la ignoraba día tras día, como si nunca se hubiesen dirigido la palabra…- ¿Por qué…?
.-No lo sé aún. –Derek contestó, cortando el flujo de sus pensamientos.- La segunda tenía que ver con una especie de símbolo… -Sacó su teléfono y rebuscó en la galería de fotos hasta dar con una en particular.- Mi hermana tenía este dibujo en una hoja de papel… No sé lo que significa, pero está relacionado. –Scott dio un respingo al verlo. Se trataba de un lobo en el centro, mientras que en la parte superior había una estrella y una luna.- ¿Qué? –Preguntó, mirando al McCall fijamente, estaba seguro de que había notado un cambio en él.-
.-Yo… -Tragó saliva y trató de tranquilizarse, la mirada insistente de Derek le ponía nervioso, como si le estuviese culpabilizando de todo en todo momento.- No sé lo que es… Pero… -Meneó la cabeza. ¿Era seguro contárselo? ¿Después de todo lo que había hecho? ¿De lo lejos que estaba dispuesto a llegar por conseguir su propósito de matar al Apha? Se mordió el labio inferior, pensativo, y clavó su mirada en la carretera. Oscura, sin apenas iluminación debido a que la mayoría de las farolas andaban estropeadas…- Lo he… He visto ese símbolo… Grabado en un colgante. –Derek parpadeó, anonadado.- En el colgante de Allison.
Mary Jane se había pasado la noche dándole vueltas a algo que no podía dejar salir de su cabeza. Era una estupidez. Una pérdida de tiempo. Y no podía odiar más encontrarse obsesionada con tal tema, sobre todo teniendo en cuenta quién estaba involucrado. Pero, aún que se pasase horas y horas desmenuzando cada detalle, no encontraba la solución, la manera de encajar el rompecabezas. Sabía que, hasta que no lo desentrañase, no podría descansar tranquila.
Estaba tan inmersa en sus pensamientos, que no se percató de que alguien se sentaba en la mesa de su minúscula zona de trabajo –ocupando con su trasero casi todo el escritorio dónde tenía el papeleo clave para la investigación. MJ levantó su vista, encontrándose con la mirada profesional y neutral de Madame Sinclair. Retorcía su pelo en un perfecto moño, digno de la señorita Rottenmeier, mientras que se enfundaba en un traje chaqueta pantalón que no tenía ni una sola arruga.
.-Veo que estás ocupada... –Se mofó, echando una vista a su desordenado escritorio, y luego a ella, que se mantenía pensativa sentada en la silla jugueteando con un bolígrafo. MJ no se molestó en defenderse, era una total pérdida de tiempo enfrentarse a Sinclair… La vieja arpía siempre encontraba la manera de darle la vuelta a la tortilla para salir beneficiada.- Quizás te interese leer las noticias de hoy… Para sumarla a tu muro de obsesiones por Derek Hale. –No tuvo tiempo a decir nada. La periodista le estampó el periódico de hoy, abierto por la noticia que ella misma firmaba, acerca del nuevo ataque del psicópata que andaba suelto por Beacon Hills.- Ese profesor ha tenido muy buena suerte al salir vivo de su ataque… Por suerte la policía llegó a tiempo.
.-¿Un profesor de química…? –Preguntó, en voz alta, y se acercó el periódico a la vista tras quitárselo a Madame de la mano. La noticia era decorada con la foto de la supuesta víctima junto con la del malvado agresor. MJ parpadeó, anonadada, seguramente la vieja arpía había conseguido la foto de Derek directamente de la comisaría… La muy… Cerda. Aunque llamarla de aquella forma era un insulto para los cerdos en cuestión.- ¿Para qué iba a querer Derek matar a un profesor de química?
.-¡Que adorable! –Exclamó ella, irguiéndose más y colocando ambas manos sobre sus huesudas rodillas.- ¿Ya os llamáis por vuestro nombre de pila? ¿No es un poco… ostentoso? –MJ arqueó una ceja al escucharla y cerró el periódico de golpe tras alzarse de un salto de la silla de su zona de trabajo. Madame Sinclair ladeó su cabeza, mirándola con superioridad.- Es un psicópata, señorita Fisher, esos monstruos actúan sin seguir un orden lógico… Una razón… Por eso le les llama psicópatas. –Se encogió de hombros, indiferente.- Primero quiso matar a esos niños… Y luego a su profesor… ¿No es horrible? –Parpadeó un par de veces.- Oh, y a ti, querida… Después de haber asesinado a ese pobre dependiente en el videoclub… ¿No te sientes una superviviente? –Se levantó de su escritorio elegantemente, como una muñeca de porcelana frágil y tiesa, fría e inanimada.- Alegra esa cara, -Le sonrió de una manera maliciosa, dañina.- tu nombre salió en el periódico… Quizás no firmando el artículo, pero tampoco formando parte de la sección de esquelas.
Mary Jane entrecerró los ojos cuando la arpía se dio media vuelta y se encaminó hacia su despacho, que era veinte veces más grande que el cubículo dónde se había metido. Resopló y se dejó caer en la silla de su escritorio… Era verdad que había sobrevivido en aquel videoclub, como también estaba segura de que su atacante no había sido Derek Hale. Sino otra cosa muy distinta. Y pensaba demostrarlo, pensaba enseñarles al mundo la real amenaza. Porque las nuevas informaciones acerca de Derek y sus intentos de asesinatos eran todas falsas… Y el pueblo de Beacon se merecía saber la verdad.
Derek Hale tendría su momento para pagar sus crímenes, crímenes que sí que había cometido, pero ese no era su momento.
MJ centró de nuevo la atención en todo el papeleo que había acumulado en la mesa durante los últimos días –la mayoría acerca de ataques de supuestos animales salvajes, e intentó encontrar un patrón. Algo que los uniese a todos. Alguna pista. Un camino que tomar. Un hilo del que tirar.
Pero no había nada. No había relación entre todos aquellos casos… Ningún nombre que se repitiera… Solo la presencia de ese supuesto animal salvaje –que ahora todos afirmaban que se trataba de un hombre, de uno en concreto llamado Derek Hale. MJ se echó hacia atrás en silla y volvió a tomar el bolígrafo en sus manos, concentrándose. La verdad no estaba ahí, entre sus papeles… La verdad estaba ahí fuera. Huyendo de la policía, fugitiva. La verdad era Derek Hale. Solo él podía aclarárselo todo, el único problema es que MJ dudaba que 1) pudiese encontrarlo y 2) que él se lo contase por voluntad propia.
Pero nada iba a frenarla en ese momento. Estaba dispuesta a tirar del hilo y ver hasta dónde la llevaba para encontrar la verdad a todos los misterios de Beacon Hills. Tomó su chaqueta, las llaves de su furgoneta y se echó a la carretera, en busca de Derek.
En el instituto, al día siguiente de haber mantenido la conversación en el coche con el Hale, Scott se preguntaba como diantres iba a conseguir el colgante que Allison llevaba colgado en el cuello todo el tiempo. Resopló y pasó la puerta principal, caminando por los pasillos como un alma en pena. No pasó mucho hasta que Stiles lo alcanzó, dándole un suave toque amistoso en los hombros, como un apoyo moral.
.-No te preocupes, Scott… -Intentó animarle mientras caminaba a su lado, con la vista puesta en el montón de alumnos que cruzaban los pasillos en busca de sus respectivas clases.- Será fácil… ¿Por qué no se lo preguntas y ya está? ¿Si te lo presta? –Suspiró y se encogió de hombros.- Algo así como… Oye, Allison, ¿me dejarías el colgante por si descubro algo en él que me lleve hasta un hombre lobo Alpha, que mataré para así poder estar juntos para siempre? –Scott puso los ojos en blanco al escucharlo y meneó su cabeza.- Era broma… Pero habla con ella, ¿quieres?
.-No me habla, Stiles… -Rechista entre dientes y paró en seco para mirarle, no le estaba ayudando en absoluto.- ¿Y si solo se lo quita para ducharse o algo así…? –Preguntó, pensando que iba a ser una tarea inútil el intentar robárselo… Sus pensamientos pronto divagaron hacia otro lugar, olvidándose por completo del colgante.-
.-Precisamente… -Suspiró, sin atender a la expresión de su amigo.- Tienes que entrarle suave… Háblale de los buenos momentos… Y… -Siguió hablando, sin percatarse de los ojos de Scott, que reflejaban perfectamente lo que estaba pensando.- Y entonces le preguntas sobre el colgante, ¿vale? –Ladeó su cabeza y esperó una respuesta, fue entonces cuando vio la expresión del McCall, totalmente perdido en sus perversos pensamientos.- Te la estás imaginando en la ducha, ¿verdad? –Le golpeó en la cabeza para obligarle a salir del trance, Scott dio un bote y se sonrojó al instante.- Tío, concéntrate, ¿vale? –Su amigo asintió, muy despacio.- Del colgante depende que no nos descuartices en la siguiente luna llena… -Arqueó una ceja y volvió a darle en la cabeza.- El colgante, el alpha, no matar a tus amigos… Y Allison. En ese orden. ¿Vale? –Scott suspiró.-
.-Lo conseguiré… -Stiles asintió con su cabeza y se marchó con la excusa de que tenía algo importante que hacer antes de reunirse con él en clase de matemáticas. Scott resopló. Iba a ser muy complicado no pensar en la Argent en último lugar… Allison acaparaba prácticamente el cien por cien de sus pensamientos. Pero ahora debía de apartarlos todos para concentrarse en cómo obtener ese colgante, que de seguro tendría la respuesta que buscaban.-
Abrió su taquilla mientras intentaba formar un plan sólido en su cabeza… Dado que Allison no iba a prestárselo por las buenas, sobre todo sin una explicación coherente y puesto que ellos ya no se hablaban porque se habían tomado un descanso, tendría que colarse en su casa para robárselo temporalmente. Lo cual implicaba, no solo allanar la morada de alguien, sino adentrarse en territorio enemigo –los cazadores, la familia de Allison lo matarían si llegaban a descubrir su verdadera naturaleza…
Estaba hecho un lío y un manojo de nervios cuando alguien le cerró la taquilla de golpe, asustándolo. Dio un bote, creyendo que podría tratarse de Stiles que quería hacerlo volver a la tierra de nuevo, y vio a Jackson, que lo miraba con fiereza… Y triunfo, como si hubiese logrado lo que se había propuesto en año nuevo.
.-Sé lo que eres, McCall. –Dijo de repente, sorprendiéndole y cogiéndolo con la guardia baja. Abrió la boca, sin saber que decir, su garganta se había atorado, inutilizándose.- Sé lo que eres. –Repitió, más claramente y con lentitud, saboreando cada palabra como si fuesen en mejor premio de su vida.- Sabes de que te estoy hablando… Sí que lo sabes, McCall. –Se adelantó en su dirección para que la conversación quedase entre ellos dos.- Y escúchame bien, no tengo ni idea de cómo lo has hecho, pero… Quiero que me lo consigas.
.-¿Qué te consiga qué…? –Scott estaba petrificado, había conseguido hablar pero tampoco había logrado decir gran cosa. Jackson arqueó una ceja y gruñó por lo bajo, tras darle un golpe a la taquilla.-
.-Lo que sea. –Chasqueó la lengua, enfadándose.- Un mordisco, un arañazo… Esnifar polvos mágicos bajo la luz de la luna… -Scott se revolvió nervioso en su sitio, desvió constantemente su mirada para percatarse de que nadie, absolutamente nadie, les estaba prestando atención.- Tu consíguemelo. –Amenazó y adelantó una mano para girar la cabeza del McCall, Scott se dejó guiar, totalmente aturdido.- O ella pagará las consecuencias. –Catherine se encontraba delante de su taquilla, sacando los libros y metiéndoselos en el bolso mientras parloteaba con Stiles. ¿Eso era lo que tenía que hacer el Stilinski? ¿Hablar con su gemela? ¿No podría habérselo dicho directamente? Scott podría haber afinado su oído para ver de qué se trataba, pero estaba demasiado paralizado. Jackson soltó su rostro, furioso.- Consíguemelo.
A Stiles no le había sido difícil dar con Catherine, la había visto bajar de su escarabajo e ir directamente a la entrada del instituto, por lo que seguramente estaría en las taquillas. No se había equivocado, y la había encontrado allí frente a la suya, meneando la cabeza como si bailase al ritmo de una música que solo ella podía escuchar. La observó durante unos segundos, parecía perdida en su propio mundo –sin preocupaciones, solo cantándose algo a si misma mientras rebuscaba en su taquilla los libros de texto para su próxima clase.
.-¿Vas a ir al partido? –Preguntó, para romper el hielo, y ella desvió ligeramente su mirada para verle. Parecía molesta, pero no era algo que le preocupase demasiado pues solía tener ese aspecto a primera hora de la mañana.- Que cosas digo… Por supuesto que vas a venir. ¿Cómo ibas a perdértelo si quiera? Tu hermano será capitán de equipo y, y pongo mucha énfasis en esta última parte, tu mejor amigo jugará por primera vez como titular. –Catherine dejó de prestar atención a sus libros por uno segundos y volvió su mirada al Stilinski con confusión.- Scott McCall, tu hermano gemelo, no sé si te acuerdas de él… Nació tres minutos después que tú.
.-¿Mi mejor amigo? –Sonrió, de lado, un gesto que Stiles estaba empezando a encontrar familiar en ella. Cathy desvió su mirada y se metió el libro de matemáticas en el bolso.- ¿Quién te ha dado la potestad para hacerte llamar de esa manera? –Stiles cogió aire, echó la cabeza hacia atrás como si estuviera pensando. Catherine cruzó sus brazos, con mirada picaresca y entrecerró sus ojos.- Yo diría que rozas ligeramente la categoría de gente a la que tolero… Pero… No sé, ¿mejor amigo? ¿No crees que suena un poco… Apresurado? –Se mofó, extendiendo su sonrisa hacia ambos lados, divertida.- Ni siquiera me has invitado a ir al cine… O a tomar un café.
.-Pero te di parte de mi tequila para curar las penas de tu corazón destrozado. –Catherine se echó a reír y cerró su taquilla con suavidad, meneó su cabeza y se colgó en el bolso en el hombro.-
.-Touché, señor Stilinski. –Se balanceó de un lado a otro, haciendo rolar sus ojos.- Sí, puede que me pase por el partido. –Se encogió de hombros, indiferente, pero sin perder la sonrisa.- Alguien tendrá que ir ahí para animarte… Porque no creo que tengas muchas animadoras secretas. Agitaré mis pompones por ti cada vez que marques un tanto. –Movió los brazos enérgicamente, imitando los gestos de las animadoras en los partidos de baloncestos.- Y después tú podrías recompensármelo de algún modo… ¿Trato hecho? –Levantó una ceja y acabó por morderse el labio inferior. Stiles asintió, muy despacio, sin despegar la atención de su labio inferior, ahora más rojo y húmedo a causa de la auto mordida.- Genial, entonces nos veremos ahí… -Bajó su mirada un segundo, y cuando volvió a alzarla Stiles tuvo la sensación de que quería decirle algo más, pero entonces Scott apareció, agarrándolo por los hombros, y lo separó de su gemela.- Uh, claro, os dejaré un momento a solas, tortolitos. –Ironizó, poniendo los ojos en blanco al ver a Stiles alejarse junto con su gemelo sin decir una palabra.-
Scott arrastró a Stiles hacia una parte más solitaria del pasillo, un lugar dónde poder explicarle la conversación que había mantenido con Jackson hacía apenas unos minutos acerca de cómo conseguir qué. El Stilinski lo escuchó atentamente, estupefacto, mientras atravesaban una de las puertas que daban al patio exterior.
.-¿Cómo diablos se ha enterado…? –Scott le miró nervioso, no tenía la más remota idea… Pero era preocupante. No podía dejar que nadie se enterase de su secreto, y mucho menos alguien como Jackson.- ¿Y lo ha dicho en alto? ¿La palabra? –Su amigo le miró sin entender, confundido, Stiles se aclaró la garganta.- Ya sabes… Hombre lobo… Te dijo algo como… ¿Sé que eres un hombre lobo? –Scott puso los ojos en blanco y meneó la cabeza, negándolo.-
.-Pero estaba implícito, Stiles… –murmuró, presa del pánico. ¡De entre todas las personas, tenía que ser precisamente Jackson Whittemore!- Ha amenazado con hacerle algo a Cathy, ¿Qué voy a…? No puedo dejar que le haga algo. –se llevó las manos a la cabeza, desesperado. Stiles asintió, de acuerdo con él, y se mordió la mejilla por dentro. Era muy rastrero jugar la carta de su gemela, dándole dónde más podría dolerle a Scott.-
.-No te preocupes… No tiene ninguna prueba, ¿no? –A estas alturas, el McCall no podía estar seguro de nada, pero asintió igualmente. Jackson no había dicho nada acerca de una prueba, por lo que quizás solo lo había deducido… Solo había tenido suerte de acertar, eso era todo.- Quizás no sea tan grave… -Suspiró, tratando de tranquilizarse. Pero en ese momento solo quería volver a pegar a Jackson en toda la cara, como había hecho la noche del instituto.- Si decide contárselo a alguien… ¿Quién va a creerle? ¿Eh? ¿Quién le creería? –Scott empalideció y le miró con los ojos abiertos de par en par.-
.-¿Y si llega a oídos del padre de Allison…? –Stiles notó un escalofrío recorrerle el cuerpo de arriba abajo, estremeciéndolo. Eso sí que iba a ser grave.- ¡Hay que buscar un remedio y buscarlo ya, ahora! –Movió los brazos, histérico.- ¿Y si Jackson sabe lo del padre de Allison… Y si lo sabe y… y…?
.-Tu tranquilo, se me ocurrirá algo. –Posó su mano en el hombro de su amigo, tratando de tranquilizarle.- Tú preocúpate del colgante… Yo me ocuparé de Jackson, ¿entendido?
Mary Jane había conducido hasta adentrarse en el bosque. Ya había estado allí una vez, por lo que a la luz del día no suponía un problema guiarse para encontrar el camino de nuevo. Tardó unos veinte minutos en llegar hasta la ruinosa y calcinada residencia de los Hale, pero al bajar de su vehículo supo que había valido la pena. Derek debía de encontrarse ahí. Era el sitio más obvio dónde se escondería, por lo que la policía debería de haberlo descargado creyéndolo más listo y perspicaz. Esconderte en el lugar más obvio solía ser la mejor opción para que la gente no te encontrara.
.-¿Derek…? –Preguntó, a la nada, mientras miraba hacia arriba, hacia una de las ventanas del piso superior dónde había creído ver algo. El tiempo aún era frío, por lo que resguardó ambas manos en la gabardina en la que se había enfundado antes de salir del coche.- ¿Derek? –Volvió a repetir, pero siguió sin haber respuesta. Por unos segundos creyó que se había equivocado, que había vuelto a meter la pata y que su instinto, una vez más, la había fallado. Pasaron varios minutos, en los que se negaba a abandonar en lugar, aún en sus treces de que tenía que tener razón. Por una vez, debía de tenerla.- ¡Derek, sal, sé que no eres tú! ¡Sé que tú no lo hiciste, que no mataste a…!
.-¿Por qué has cambiado de opinión? –MJ dio un bote al escuchar la voz de Derek tras ella de repente, volteó intentando parecer indiferente y se cruzó de brazos a la defensiva.- Dijiste que era culpable. –Le recordó, a modo de reproche, y Mary Jane se quedó en silencio mirándolo como si tuviese frente a ella a su mayor enemigo, al que quería ver en camisa de cuatro varas. ¿Por lo que porqué presentarse en su casa diciéndole que creía en su inocencia? Derek no era tan estúpido como para creer que había cambiado de opinión en un parpadeó.- ¿Qué es lo que ha cambiado?
.-No creo que matases al dependiente del videoclub… Ni que te deshicieras de tu hermana. –Dijo, con tono pausado, intentando parecer neutral.- Tampoco que quisieras atacar a esos chicos en el instituto… ni al profesor de química. –Se descruzó de brazos y dio un paso al frente, encarándose a él.- Todo eso de que lo hiciste tú… Es una farsa. Lo que no entiendo es porque no has salido a defenderte… ¿O es que intentas encubrir al culpable? –Arqueó una ceja, confundida.- ¿Sabes quién lo hizo?
.-No. –Contestó secamente e irguió su cabeza, queriendo parecer más imponente. Pero MJ no parecía asustada como por ejemplo Stiles, no se veía afectada por su postura amenazadora.- Aunque si lo supiera tampoco te lo diría… Estás aquí por la noticia, ¿no es así? –MJ se cruzó de brazos y desvió su mirada, la había calado, de eso no cabía duda.- No finjas que ahora te preocupa que me condenen por algo que no he hecho. –Esperó algo, una reacción por su parte, pero la castaña se había quedado en completo silencio, mirando hacia otro lado.-
.-La verdad merece ser sabida. –Rechistó, con la mirada ahora clavada en él.- Estoy aquí por eso. –Dijo, muy segura de sí misma, con seriedad.- Necesito saber la verdad. –Demandó y movió una de sus manos para darle más énfasis a la frase.- Así que dime si lo hiciste tú o no.
.-¿Por qué? –Preguntó, ignorando su última petición.- ¿Por qué necesitas tanto saberlo? ¿Por qué no puedes creer lo que dice Madame Sinclair? –Hizo una pausa y arqueó una ceja.- ¿Crees que me importa ser o no ser la cabeza de turco? –MJ meneó su cabeza, negándolo.- ¿Entonces por qué, Mary Jane Fisher, por qué iba a importarte tanto quién matase a esa gente? ¿Por qué no puedes creer lo que dicen los demás, lo que la gente cree en la ciudad?
.-¡Por Paige! –Contestó, gritando, y sus ojos se volvieron acuosos, solo que supo muy bien como retener las lágrimas. No había llorado en años, ahora no iba a empezar por culpa de Derek Hale precisamente. Sin embargo, a pesar de su fortaleza, algo cruzó las paredes en que se había encerrado. Una imagen, una que había encontrado tras colarse en la comisaría y hacer con el archivo del caso de su amiga. Se llevó un segundo la manga de la gabardina a la cara, creyendo que iba a arrancar a llorar, pero una vez más… Se contuvo. Había visto las fotografías que la policía había realizado en la zona que habían encontrado a Paige… Y a su cadáver. Parecía que la había atacado un animal salvaje… Aunque MJ sabía que había algo raro, que no había sido un león de montaña precisamente. Además, ahora más que nunca, podía estar segura de ella.- ¡Necesito saber si lo hiciste tú o hay alguien ahí fuera a quién debería de culpar! ¡Necesito saber que todos estos años odiándote no han sido en vano, pensando en cómo aplastarte como una cucaracha!
.-¿Quién? –MJ se quedó sin habla durante unos segundos, mirándole incrédula. ¿Acababa de preguntarle quién era Paige? En otra circunstancia, se hubiese tirado a su yugular, se la hubiese arrancado con los dientes y se habría apartado para ver cómo se desangraba hasta morir. Pero no era ese momento. En ese momento, Derek la estaba mirando confuso, hasta con cierto deje de preocupación. Quizás preocupado de tener a una loca tras él, buscando venganza que él no creía merecer.-
.-Paige… -Susurró, repitiendo su nombre, esperando que éste tuviese una reacción diferente en Derek. Pero él solo mostraba confusión, sin saber de quién le estaba hablando.- ¿No sabes quién es… Paige? –Dio un paso al frente, analizando de más de cerca su expresión. Entrecerró los ojos, escrutando sus ojos.- ¿De dónde nos conocemos? –Derek la miró, en silencio.- ¿Dónde nos conocimos por primera vez, Derek Hale?
.-Aquí. –Contestó, con sinceridad, sin apartar la mirada de la periodista.- Estampaste tu acusación en una hoja de papel cuando me metieron en el coche patrulla. –MJ negó con la cabeza varias veces y retrocedió mientras se daba la vuelta, dándole la espalda y llevándose las manos al rostro. Derek podía notar en ella la tristeza… La desolación… La desesperación y el sentimiento de injusticia.-
Mary Jane cerró sus ojos, sintiendo lágrimas derramarse por sus mejillas. La última vez que había llorado había sido en el hospital, cuando había acudido ante llamada del policía Stilinski, quién preguntaba por alguien que pudiese identificar un cuerpo sin vida. Se secó los ojos con la manga de la gabardina. Eso había ocurrido hacía mucho tiempo… La muerte de Paige la había moldeado hasta convertirla en lo que hoy era, se había prometido no derrumbarse más por ello. Sino volverse más fuerte. Imparable en busca de la verdad, de lo que había ocurrido realmente.
Y la verdad estaba ahí, estaba en Derek Hale, solo que él parecía confundido, aturdido… Desmemoriado. Cogió aire y volteó para mirarle, cara a cara, una vez que había conseguido recomponer su máscara.
.-Casi. –Chasqueó la lengua y meneó la cabeza.- Pero lo daremos por buena. –Volvió a adelantarse los pasos, quedándose frente a él.- Dame tu móvil, te escribiré mi teléfono. –Derek arqueó una ceja, con los ojos clavados en ella con indiferencia. MJ frunció el entrecejo.- No quiero una cita contigo, ¿has pensado en eso? –Puso los ojos en blanco y una mueca de horror.- Te daré mi número por si necesitas ayuda… Soy buena en muchos campos y te sorprenderías de cuánta gente mataría por uno de mis favores. –Derek se lo pensó más de tres veces, pero como tampoco perdía nada… Le tendió el móvil, MJ tecleó rápidamente algo en la pantalla, elevándolo bien para que Derek no pudiese ver lo que estaba haciendo.- Un favor. Una verdad. –Se lo devolvió, de una pieza.-
.-¿Me ayudarás a cambio de información? –Preguntó, incrédulo y ella asintió, orgullosa. Miró la agenda de contactos, viendo el nombre de Mary Jane Fisher en ellos. Estuvo tentado de borrarlo, ¿de qué iba a servirle? Pero algo le dijo que no lo hiciera, o podía arrepentirse en un futuro.-
.-Eso es, veo que lo has pillado perfectamente. –Se encaminó hacia el coche, abrió la puerta del conductor y antes de meterse volvió a echarle una mirada. Mirándolo fríamente, no parecía el mismo Derek Hale que había conocido antes… Había algo distinto. Quizás la muerte de su familia lo había moldeado del mismo modo que a ella le había afectado la de Paige. Solo que él parecía más… Apagado. Como si esperase que las desgracias le llegasen una detrás de otra. Meneó su cabeza para quitarse esos pensamientos de la cabeza y se metió nuevamente en el coche.-
En la cafetería, Scott intentaba ingerir algo del almuerzo… Pero francamente le resultaba imposible llevarse algo al estómago, por lo que se dedicaba únicamente a beber sorbos de agua. No había podido conseguir el colgante de Allison aunque se lo había pedido amablemente –al parecer ella no lo llevaba encima de todos modos, o eso le había asegurado. Quería hundirse en lo más profundo de la tierra y olvidarse de todos sus problemas… Pero como si Stiles pudiese leerle el pensamiento, su amigo Stilinski apareció para sentarse a su lado junto con su bandeja del desayuno… Justo para preguntarle si había conseguido o no el maldito colgante.
.-No exactamente… -rechistó, entre dientes.- Me ha dicho que no vuelva a dirigirle la palabra… -Stiles, que se había metido un trozo de bocadillo en la boca, asintió sin prestarle mucha atención creyendo que, de nuevo, se trataban de sus delirios de enamorado. Scott suspiró.- No va a darme el colgante… Peeero… -Puso los ojos en blanco.- Lo que sí que he descubierto es que no tengo ni idea de las tías y que son todas unas paranoicas.
.-Bueno, pero que no te oiga tu hermana o pensarás que también son unas rencorosas. –Scott arqueó una ceja y Stiles levantó los brazos en señal de paz.- Tengo un plan B por si pasaba algo así… -Meneó su cabeza y le dio otro bocado al bocadillo.- Róbaselo y ya está. –se encogió de hombros, indiferente a la reacción de asombro de Scott.- Solo hay esa opción… No podemos hablar con el profesor Harris, mi padre le ha puesto protección… -Ladeó la cabeza, señalando a Kim, que se encontraba en una mesa sola, comiéndose su almuerzo.- Y no creo que ella sepa nada… Así que nos podemos ahorrar el preguntar. –Chasqueó la lengua.- Tú solo róbalo y ya está… Se lo devolveremos cuando hayamos sacado toda la información posible… -De repente, Scott le cogió el brazo, asustado.-
.-Stiles… -Miró al frente, clavando sus ojos en Jackson, que comía frente a Lydia y Allison. El Whittemore le miraba fijamente a él, mientras se comía una manzana. Scott podía escuchar perfectamente el crujir de la frutar al ser mordida por sus dientes.- Nos está mirando… -Susurró, entre dientes.- Disimula. –Se volvió hacia Stiles al mismo tiempo que escuchó la voz de Jackson en la lejanía, hablándole.-
.-Scott… -decía, desde lo lejos.- Sé que puedes oírme, Scott… -Le vio sonreír, divertido, se lo estaba pasando en grande con todo aquello.- Si que puedes, ¿verdad? –Scott miró a Stiles con los ojos abiertos de par en par, quería que el Stilinski le contara algo, que hiciera ver que hablaban distraídamente. Pero por una vez en su vida, Stiles no sabía que decirle.- ¿Estás intentando fingir que no me oyes…? Porque eso es… Patético.
.-¡Di algo, maldita sea Stiles, háblame! –Rechistó y llevó sus manos a los hombros de su amigo, nervioso.- ¡Tú no puedes quedarte nunca en blanco, vamos! –Lo zarandeó, tratando que reaccionara.- Dime lo que sea. Lo primero que se te pase por la cabeza. ¡Dímelo! ¡Vamos, Stiles! –Siguió insistiendo, una vez tras otra, saturando a su amigo.- ¡Háblame!
.-Cathy y yo… Ella casi me besa el otro día. –Se arrepintió en el mismo instante en que las palabras le salieron de la boca, atropellando a su lengua. Scott lo miró y su agarre se volvió más fuerte en su brazo, doliéndole. Estaba claro que no se refería precisamente a eso cuando le había pedido que le hablase…- Hum… No es lo que piensas, Scott… -Los ojos de su amigo se agrandaron, feroces.-
.-Pues explícamelo, Stiles. –Jackson seguía hablando, pero su voz se había vuelto un murmullo, como el sonido de una mosca al pasar. Estaba ahí, pero le daba igual.-
.-Fue… -Intentó zafarse del agarre de Scott en su brazo, pero resultaba imposible y empezaba a hacerle daño.- La noche de luna llena, ¿recuerdas? La misma en que Lydia y tú… -Rememorar ese detalle hizo que Scott aflojara su agarre, sintiéndose culpable, aunque no llegó a soltarle.- Creo que también estaba… Bueno, que tu estado influía en ella de algún modo… Fue extraño. –Desvió su mirada, nervioso.- Incómodo… No sé.
.-Debió de ser muy violento. –Stiles asintió, aunque no estaba seguro de definirlo de ese modo… Nadie le había dado tantas vueltas al asunto como él, pero no quería exponer sus opiniones al respecto precisamente ahora, frente a Scott. El McCall ahora le sonreía, pero de un modo tenso y forzado, como si tratase de ocultar su verdadera expresión y reacción. Lo que le hizo estremecerse, recordando por un segundo cómo se había comportado la noche de luna llena… Celoso de él, insistiendo en que Cathy era de su manada.- Tú eres como mi hermano, Stiles… Y seguro que para Cathy también es así. –Dijo, arrastrando las palabras.- Sois como hermanos, Stiles, así que sería un poco raro que…
.-No pasó nada, tío. –Le interrumpió, antes de que acabase por arrancarle el brazo de cuajo.- Cathy es como mi hermanita. –Scott asintió y acabó por soltarle al fin, centrándose en masticar bien su almuerzo, volviendo su mirada hacia delante, en el sitio dónde Jackson había estado. Stiles tragó saliva, sintiendo un peso en el estómago.-
Jackson iba por el pasillo, con la mochila cargada a su hombro, con una sonrisa de oreja a oreja. Había conseguido desvelar el misterio de Scott McCall… Y había resultado que el chico no era tan perfecto y maravilloso como la gente había supuesto –como Allison, solo era un tramposo, un mentiroso. Se había aprovechado de una naturaleza que no era la suya… Y Jackson esperaba conseguir también esos mismos dones. Y usarlos para sus propios propósitos.
.-¡Jackson! –Lydia se lanzó prácticamente encima suyo, parándole en seco.- Tu mensaje… -Gruñó entre dientes, con el teléfono en las manos.- No tiene gracia. –Jackson se encogió de hombros, mirándole como si nada de lo dijese fuese a importarle demasiado.-
.-Oh, -Sonrió, de lado.- no intentaba ser gracioso… -Chasqueó la lengua y Lydia entrecerró sus ojos, claramente molesta.- Hubiese puesto un jajaja al final si hubiese querido serlo y, como ves, no hay ningún jajaja. –Lydia frunció los labios, enfadada.- ¿No me digas que has perdido mi llave? –Arqueó una ceja cuando la pelirroja lo miró confundida, no podía creerse lo que estaba pasando en ese momento.- Te la he pedido en el mensaje… ¿O es que era tan complicado para ti que no has acabado de leértelo? –Lydia quiso pegarle, arrancarle esa cabecita suya… Pero se calló, manteniendo la dignidad.- Bueno… Lydia… Van a haber cambios importantes en mi vida y… He de soltar algún lastre insoportable. –Ladeó su cabeza.- Y tú… Eres el más pesado.
Jackson se movió rápido, aprovechando que la pelirroja aún no había asimilado toda la información, y siguió su camino, en dirección al campo de lacrosse, dónde esperaba poder entrenar un rato mientras esperaba la respuesta de Scott McCall –que iba a cambiar su vida, mejorándola. Pero antes de poder llegar, una persona le barró el paso, situándose en el umbral de la puerta del vestidor. Kim respiraba fatigosamente, como si hubiese corrido una maratón para llegar antes que él, tenía las mejillas coloradas del esfuerzo y el pecho le subía y bajaba con frecuencia.
.-Apártate, Valentina, o acabaré por encerrarte en otra taquilla si sigues molestándome. –Automáticamente se echó a un lado, permitiéndole pasar. Lo había pasado mal las horas en que había estado encerrada, hasta que Danny había regresado al vestuario en busca de algo y la había visto allí, golpeando la taquilla con todas sus fuerzas, llorando como una desesperada. Había sido humillante y no se lo había perdonado aún…-
.-¿Has dejado a Lydia? –Preguntó, casi ilusionada. Jackson se lo había prometido muchas veces, y ahora que el momento había llegado… Le parecía irreal. Fantástico. Como si estuviese viviendo un sueño… Solo que se transformó en pesadilla en pocos segundos.- ¿Por mí…? –Siguió, tímida, cohibida. Jackson volteó para mirarla, sorprendido en un mal sentido y se echó a reír en cuanto vio su expresión consternada.- Tú dijiste… -Intentó defenderse, pero el Whittemore la cortó antes de que siguiera.-
.-No puedo creer que seas de verdad tan estúpida, Kim. –Espetó y volvió su atención a la bolsa de deportes, sin importarle lo que sus palabras pudiesen ocasionar.- ¿Tu madre también lo era o es que te diste un golpe al nacer y te quedaste así? –Alzó su mirada, sorprendiéndose de que siguiese allí, aguantando todo los golpes. Mantenía sus claros ojos abiertos de par en par, sin creerse lo que le estaba diciendo.- Lárgate, Kim, tú también eres un lastre muy pesado… Inaguantable.
Stiles abrió la puerta de su habitación sin darse cuenta de que Derek estaba tras ella, esperándole, dejó la mochila cargada de libros en el suelo y se sentó frente a la silla del ordenador. No podía dejar de darle vueltas a la cabeza acerca de lo que Scott le había dicho… Era una tontería, pues él no tenía ninguna intención de besar a Cathy o salir con ella… Pero aun así sus palabras no le habían gustado. ¿Qué significaba que toleraba que su hermana pudiese salir por ahí con Isaac Lahey pero que no podría aceptar que estuviese con él? ¿Quién iba a conocerla mejor que él después de todo? Se habían criado prácticamente juntos. Sabía si estaba bien solo con mirarla –y no necesitaba de ningún vínculo, o ninguna extraña sensación de gemelos o las tonterías que Scott se inventase para justificarse.
.-¡Oye, Stiles! –Escuchó a su padre de fondo y luego sus pasos, se estaba acercando a su habitación por momentos. Resopló y se volvió, dispuesto a afrontar lo que tuviese que decirle… Estaba seguro de que no sería nada bueno, pues nunca lo era.-
.-Pap- -Pero se calló de golpe al ver a Derek Hale al lado de la puerta, como si nada, como si lo hubiese tenido ahí todo el tiempo como si fuese una decoración permanente.- Derek… -Alarmado abrió los ojos. ¿Cómo se había colado sin que su padre supiese nada…? Su padre. Se levantó a toda prisa de la silla y se abalanzó contra la puerta de su dormitorio para cerrarla tras de sí y asomar únicamente la cabeza por ella.-
.-¿Qué has dicho…? –John Stilinski estaba ya frente a su puerta, con el ceño fruncido y una mirada llena de confusión. Esperó unos segundos pero Stiles solo balbuceó patéticas excusas que ninguno de los dos creía, pero que ambos fingían aprobar.- Escucha… -Suspiró, cansado.- Me ha surgido algo de lo que tengo que ocuparme… Pero… Estaré allí en tu primer partido. –Le sonrió, orgulloso, y eso hizo que el corazón de Stiles se encogiera por unos segundos.- Me alegro mucho por ti, hijo… Y… Me siento muy orgulloso.
.-Gracias… -Dijo, nervioso. Su padre no solía decírselo… Y le había pillado por sorpresa y la guardia baja.- Yo también estoy orgulloso… Y feliz… Por mí. –puso los ojos en blanco, ¿Qué clase de estupideces estaba soltando…? Seguro que Derek se reiría de él más tarde, cuando cerrarse por completo la puerta.- Soy titular, así que… Seguro que esta vez jugaré. –Sonrió, hecho un manojo de nervios.- ¡Bieen…! –John le sonrió ampliamente y, de repente, se acercó a él para abrazarle con fuerza, le dio dos palmadas en la espalda y se separó al instante. Como si hubiese sido un contacto incómodo.-
.-Yo… -Bajó la mirada y luego la posó en su hijo, que estaba estupefacto aún por el abrazo.- ¿No estará Cathy ahí, verdad? La dije que podía utilizar la puerta… Yo… Entiendo que estéis en esa edad… -Stiles parpadeó varias veces seguidas. Por si no podía volverse más incómodo… Su padre lograba prácticamente lo imposible. Le dieron ganas de golpearse la cabeza contra la puerta.- Sé que os informan muy bien en el colegio de este tema… Pero si en algún momento quieres hablar conmigo sobre eso… Uh… Yo…
.-Papá. –Le cortó, antes de que la conversación acabase derivando en abrir la puerta y encontrarse a Derek allí metido. Un fugitivo buscado por la ley en su propia habitación… Seguro que su padre no tenía palabras ni discurso para eso.- Catherine no está dentro. De verdad. Así que… -Su padre asintió, muy despacio y retrocedió un paso, con una mano en el cuello, muy nervioso. Estaba seguro de que Claudia hubiese sabido lidiar mejor con todo ese tema… Pero ella no estaba y no podía aconsejarle.-
.-Nos vemos en el partido… -Stiles asintió y se metió de inmediato dentro de la habitación, Derek le estaba esperando, callado, sentado en el borde de la cama como Pedro por su casa.-
.-¿Scott no ha conseguido el collar? –Fue lo primero que soltó, ni siquiera se había molestado en saludarlo. Iba directamente al tema, sin rodeos, sin fingir que iban a compartir una relación de amistad.-
.-No… Está en ello… -suspiró y se dejó caer en la silla frente a su ordenador.- Pero hay algo que podemos hacer… Otra pista… -Meneó la cabeza. Le había estado dando vueltas a esa idea desde hacía tiempo, pero no había querido contársela a Scott para que éste no se preocupase más de lo que ya hacía.- La noche del instituto… -Empezó a explicarle.- Scott envió un mensaje a Allison para quedar allí. –Derek le miró confundido, no estaba siguiendo su razonamiento. Resopló, exasperado.- Pues que Scott no fue quién se lo envió. –Derek asintió y sus ojos se iluminaron con lo que parecía un destello de aprobación.- El único problema es que no tengo ni idea de cómo rastrear ese número…
.-Yo sí. –Movió su cabeza y buscó su teléfono, Stiles se irguió en la silla, tratando de ver que estaba haciendo con su móvil. Pero no consiguió ver nada.- O al menos sé de alguien que podría ayudarnos… Por un módico precio. –Ironizó y se llevó el teléfono al oído.- ¿Mary Jane? Soy Derek Hale… -Stiles parpadeó. ¿Había escuchado bien el nombre? ¿Estaría llamando a MJ Fisher, la periodista metomentodo…? Abrió la boca, estupefacto.- Creo que voy a necesitar tu ayuda.
Bien, pues hasta aquí el capítulo :) ¡Hasta el siguiente!
PD;; espero que no os molesten los pequeños flashbacks que voy a ir dejando acerca de la relación de Stiles y Cath en el pasado.
PD2;; si hay algo que queráis ver especialmente en el fic… decídmelo, sin reparos :3 –porque espero no dejarme ninguna escena importante sin adaptar *por razones de espacio y tiempo paso mucho de adaptar la historia de Allison y Scott… pido disculpas si eso ofende a alguien*
