N/A: ¡Hola! Volví después de tanto tiempo con el capítulo número diez. Estuve muy perdida con el tema del instituto; me está quitando mucho tiempo pero no se preocupen que voy a seguir la historia. Gracias a todas esas personas que siguen este FanFic, a quienes dejan reviews, me hacen sentir muy ¡felíz!, qué bueno que el tiempo (el poquito que ahora tengo) no es en vano. Miles y miles de gracias. Nina Toka un millón de gracias por tu paciencia. Quiero ser breve así disfrutan del capítulo, no se olviden de pasar por "Amor Inocente", un universo alterno de Yu Yu Hakusho.

Aclaración: Ninguno de los personajes de Yu Yu Hakusho me pertenecen, son propiedad de Yoshihiro Togashi. Si fuesen míos ya hubiese hecho desastre (del bueno) en el anime.

Quiero hacer un pequeño comentario: hace unos días cambié la foto de portada de mi otra historia, "Amor Inocente". Si bien la chica de la foto no me pertenece, me basé en ella para crear a Sasha. Aquí les dejo el link de la cuenta DevianArt que creé para subir las fotos de los personajes -pronto lo haré- http /sta sh/02ab5ph095ua

Capítulo anterior: Los cazadores volvieron a atacar a los ángeles del Mundo Espiritual. Dos de ellos se presentaron en el apartamento de Sasha para entregarle un mensaje de Ibuki. Por otra parte, Hiei y la pelicastaña se han sacado chispas en una breve discusión. ¿Qué pasará después?.

"Un Ángel y Un Demonio"

Capítulo 10: "Cazadores parte 1: Presa"

Los pasos acelerados y sonoros de unos tacones se escuchan a lo largo de un extenso pasillo. A medida que la mujer avanza, van apareciendo diferentes habitaciones con puertas de madera barnizada; los cuadros de la época renacentista resaltan y las arañas de un elevado costo le dan un toque muy elegante. La morena de ojos celestes, vestida con una prenda roja seductora, abre la puerta principal sigilosamente que da lugar a una enorme habitación con luces tenues. Allí se encuentra un hombre descansando cómodamente en una cama matrimonial, cubierta con suaves sedas doradas. Antes de esbozar palabra alguna, hace una reverencia.

- Señor, lamento interrumpir su descanso, pero necesito informarle que-

El hombre abre los ojos y la mira con desdén.

- ¿Cuántos?- la interrumpe.

- Sólo uno pero quizás nos sirva...-

- No quiero excusas. Eso no es suficiente-

- Lo se, señor- mira hacia el suelo nerviosa- Sucede que los últimos dos no han sobrevivido-

- ¡No me importa!- la mujer se asusta- Les daré veintucuatro horas o serán los próximos. Y no me vengas con imposibles- la observa fastidiado- Llámalos.

- Si, señor-

Acto seguido la mujer se retira del cuarto haciendo nuevamente una reverencia. Suspira con pesadez y comienza a caminar hacia alguna de las puertas del pasillo.

Una voz tímida y temblorosa suena desde el fondo de la habitación del individuo.

- A-amo...-

- ¿Qué deseas?- se acerca a una pequeña jaula de metal oxidada, dentro se encontraba una muchacha con los ojos llorosos y lastimada.

- ¿Puede...darme agua...por favor?-

Toma los barrotes entre sus manos con un rostro de súplica. El hombre se pone de cuclillas, coge una botella situada encima del escritorio y la arroja a una de las paredes, con furia, haciendo que ésta se derramara en el suelo. Sonríe con malicia. Ella retrocede y oculta su rostro entre sus manos, asustada. Sus alas extendidas dan a entender que es un ángel.

- Te ofrezco una disculpa- dijo irónicamente- ¿Sabes una cosa? muchos me han dicho que tengo un carácter difícil. Pocos saben lidiar conmigo. Sólo una persona ha sabido entenderme y tú...tú... ¡Tú nunca serás como ella!- espetó con firmeza, luego la mujer solloza.

Dos idividuos entran al cuarto, él gira para observarlos y se pone de pie.

- ¿Nos mandó a llamar, señor?-

- Encuéntrenla- exclamó fastidiado- Es hora de hacerle llegar mi mensaje- señaló un sobre adornado con un sello rojo- Ah y en lo posible...eviten pelear. La quiero ilesa. ¿Quedó claro?-

- Como usted ordene- ambos desaparecen al instante, vuelve su mirada a la joven.

- Sabes hacer masajes ¿verdad?. Es uno de los tantos trabajos que harás para mi. Espero que tus amiguitos sepan cómo tratar a mis clientes- dijo sonriendo de lado, ella teme por lo que pueda sucederle.

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La enjeru se envolvía en una toalla. Salió hacia la habitación, estaba tan ensimismada que no notó la presencia de dos seres. Uno de los hombres se acercó a la puerta y la abrió, el ángel giró rápidamente como acto reflejo y se sorprendió al verlos.

- ¡¿Qué hacen aquí?!- manifestó en guardia.

- ¿Sasha?- preguntó uno de ellos.

La enjeru no tardó en darse cuenta, se trataba de cazadores; el tatuaje en su mano y la vestimenta al estilo militar de color azúl los delataba.

- ¡Les hice una pregunta!. ¡¿Qué hacen aquí?!- gritó enfurecida.

- Sólo vinimos a darte un mensaje de nuestro jefe...Ibuki...-

Sasha abrió los ojos repentinamente, comenzó a temblar. Ese nombre le traía horrorosos recuerdos de su pasado. Los años encerrada, la tortura, el dolor, la cantidad de hombres que visitaban su celda para satisfacer los más crueles deseos y su rostro, malicioso y desalmado, le daba terror. Él, mano derecha de su hermano, cómplice de la aberración que le causaron. Rabia, eso sentía.

Tomó el sobre, lo leyó detenidamente. Algo andaba mal.

- Díganle a su jefe que es un imbécil y que no iré a esa estúpida fiesta. No seré parte de su circo- espetó mirándolos con desdén; arrojó el papel al suelo con desagrado.

- Eres una incompetente- dirigió a la mujer una mirada lasciva- Pero después de todo...no estás nada mal. Por algo nuestro señor te quiere ver. Eres un ángel precioso-

- ¡Oye, compórtate!- habló el segundo hombre- Ibuki la quiere intacta-

- No te preocupes... no morderé- sonrió dejando ver sus perfectos dientes.

- Te mueves un centímetro y juro que te rebano- Sasha retomó su guardia, algo le daba mala espina en aquellos dos.

- ¿Sonó a desafío? - se acercó lentamente a la muchacha, ésta ni se inmutó, optó por seguirlo con la mirada.

El soldado extendió la mano para tocar su mejilla. Sasha, hábil, con una velocidad inconcebible, hizo aparecer su espada dorada en el lateral derecho, y la desenfundó. Logró cortarle el brazo con mucha rapidez, éste cayó al suelo. Él gritó y maldijo el nombre de la joven.

- ¡Te dije que no te metieras con ella!-

- ¡Eres una...agradecéle a nuestro señor - se retorció del dolor- ¿Sabes qué?... El tonto de Ibuki dijo que no toque- apretó sus dientes, se estremeció de dolor- Pero nunca mencionó que no mire...-

Se relamió el labio inferior e hizo un paso hacia delante, sus ojos se tornaron oscuros y paralizó a la joven. Trataba de safarse moviéndose, pero en vano. Era como luchar con una cantidad inmensa de sogas alrededor del cuerpo.

- Me llevaré un recuerdo...- la miró desde la cabeza hasta la punta de los pies con una mueca de satisfacción.

- D-déjame...i-ir...- absurdo el intento de hablar, cada vez le costaba más.

- ¿Quién se ríe ahora, eh?-

- Ya es suficiente, déjala...- intervino su colega.

- ¡No! ¡Nunca es suficiente!- vociferó exasperado, al mismo tiempo que lo miraba amenazador.- ¿No lo entiendes? ¡Ellos deben servirnos!...y si yo quiero verla...lo haré...-

- Haz lo que quieras, no me haré cargo de tus estúpidos caprichos- luego se marchó.

- Sólo quedamos tú y yo...-

Sasha seguía forcejeando. Se aproximó y la subió a su hombro como si de una pluma se tratara para luego depositarla suavemente en la cama. Estaba nerviosa y con miedo de lo que pudiera suceder, con éstos hombres es imposible descifrar. Son peligrosos, sus intenciones siempre son malas, y sin lugar a dudas, éste tipo no quería nada bueno con ella.

Desde un árbol cercano, Hiei contempló a un hombre irse de la habitación del ángel.

- ¿Pero qué- se inquirió a si mismo, seguidamente, desapareció como por arte de magia.

Así que, decidió entrar sigilosamente, como es su modo de actuar, por la ventana. Fue ahí cuando notó que el soldado estaba encima de Sasha susurrándole cosas, y ella sin poder moverse, cerraba con mucha fuerza sus ojos, con asco de tener tan cerca a ese patético individuo.

Instintivamente desenvainó su katana. Corrió hacia él y se la clavó en el pecho, perforándolo, obviamente, sin tocar el cuerpo de la joven que se encontraba debajo.

La enjeru se sintió aliviada al poder moverse. El soldado había regresado sus ojos a la normalidad liberándola de sus ataduras y alejándose de ella, dirigiéndose a la ventana.

Miró a Hiei por un instante, su rostro manifestaba behemencia, Sasha retomó su posición sosteniendo la blanca toalla para que ésta no cediera al suelo. Buscó la extremidad del individuo en la habitación.

- Toma y lárgate de aquí- hace entrega del brazo amputado- Llévale este mensaje a Ibuki... ¡Imbécil!...- expresó con coraje.

- E-esto...no se queda así- finalizó saliendo del cuarto por la ventana; el youkai de fuego quiso seguirlo, primero para saber quién era, y segundo para no enfrentarse a la joven luego del momento vergonzoso que pasaron.

- No lo hagas...- su voz estaba un poco quebrada, por alguna razón el demonio le hizo caso, aún cuando todavía estaba enojado con ella- Gracias...- susurró, él ni siquiera la miró, sólo se limitó a enfundar su katana- Le pediré a Koenma que reúna al equipo - otra vez el silencio reinaba, al terminar la frase se marchó velozmente saltando de árbol en árbol, como es su costumbre. Sasha suspiró con pesadez y se dejó caer en la cama, era tiempo de ponerse ropa limpia.

Prefirió calmarse y apreciar la fotografía en su escritorio. La noche de graduación de Kurama.

¿Cómo podía seguir en un momento como ese?

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La tarde era soleada, fría. El ruido de las aves y del viento se podía oír en el tranquilo Templo. Vestida con su habitual kimono, Yukina barría las hojas secas que caían del pasillo frontal mientras tarareaba una dulce melodía.

A pesar del pacífico momento, dentro del lugar se encontraban Yusuke y la maestra Genkai jugando videojuegos como dos niños pequeños, infantiles. Gritaban con cada victoria.

- Maestra Genkai...-

- Si vas a rendirte y abandonar el juego mejor cierra la boca, Yusuke- lo mira con desdén sin perder la concentración.

- No me refiero al juego. Necesito la palabra de alguien con experiencia.

- De eso mismo hablo. Cada vez que vienes al Templo es porque tienes algún problema-

Ambos seguían con los mandos entre sus manos. El pelinegro señala la pantalla gritando:

- ¡Oiga, anciana, hizo trampa!-

- Claro que no. Es un truco nuevo-

- ¡¿Qué?!-

- Nunca desafíes a una profesional- sonríe orgullosa.

- Bueno, bueno...a lo que venía- suspiró con pesadez - Sucede que...¿cómo explicarlo?...a ver...- pose pensativa.

- ¡No seas idiota, Yusuke!. Habla de una vez- detuvo la pelea.

- ¡No me presiones, Genkai!- hace una pausa para retomar- Iré al grano, quiero formalizar con Keiko. Le prometí que al volver del Mundo Demoníaco ibamos a casarnos, pero todavía no he concretado eso- sonríe nervioso.

- ¿Y cuál es el problema?-

- Quedamos en ir al centro comercial. Se supone que se lo pediría hoy, pero...necesito que alguien me diga si es la decisión correcta-

- Nadie puede decirte qué hacer. Si sientes que es lo mejor para ambos y que quieres dar el siguiente paso, hazlo-

- ¿Cómo saber si es lo que ella quiere?-

- Sólo hay un modo de saberlo...-

- ¿Leer la mente? aún no consigo esa técnica...-

- Si serás tonto...pregúntaselo-

- Maestra Genkai...¿Usted crée que Keiko quiera...?- ella asintió.

- Sus palabras son de mucha ayuda-

La anciana se quedó en silencio reflexionando, de manera que no pudo contenerse e interrojó al joven observándolo con desconfianza.

- Dime una cosa, Yusuke...¿por qué creíste que yo tengo experiencia en esto?-

- No lo se...es una anciana, ¿no?- recibió una tunda por parte de la mujer.

- ¡Eso dolió!- respingó lloriqueando- ¡Oiga! ¡Hizo trampa otra vez!-

- ¡No es cierto!... Fue un nuevo truco-

- Si, claro. Ya van dos veces que funcionan, eh...- masculló al tiempo que la miraba sospechosamente.

- ¡Sigue jugando!-

- "Maldita anciana decrépita..."- pensaba el pelinegro.

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Una hora después, Yusuke camina por la acera pensativo en dirección al centro comercial. Su cita con Keiko y la hora de la verdad se acercan. Sin embargo, supone que tomó la decisión correcta al llenarse de valor y de una vez por todas dejarse de tonterías y asentar cabeza.

En una esquina, mirando una vidriera llena de elegantes prendas, se encontraba la joven. Yusuke aceleró el paso para saludarla con un susto por detrás. Ella le gritó "tonto" por la broma, luego rió. Aveces se comporta como un niño chiquito. Ambos se dirigieron a una cafetería; quizás una buena taza vendría excelente para comenzar.

- ¿Y bien?-

- ¿Y bien...qué?- tomó un sorbo del líquido.

- Vamos, Yusuke. Nunca me invitas a dar un paseo a menos que sea algo importante o a quien le toca pagar es a mi- el pelinegro sonrió, nervioso.

- No seas así, Keiko- la muchacha lo miró desafiante- Bueno...al menos no esta vez... Sucede que...los trabajos en el Mundo Espiritual se han reducido y ahora que estoy ayudando en el negocio familiar de tus padres, estaba pensando que...-

- ¿"Qué"...?- abrió los ojos enormemente esperando que complete la frase.

- Ya sabes...eso...- trató de aparentar indiferencia.

- "Eso"...¿"Eso" qué?. Vamos, dime...-

- Que podríamos forma-

- ¿"Forma"...?-

- Forma-

- ¡Yusuke!-

Se oyó un grito que interrumpió al pelinegro.

- ¡Botan!- ambos dirigieron sus miradas a chica de ojos amatistas vestida con ropa humana.

- Oye...- hizo una pausa para recuperar el aliento- Me alegra encontrarte...- respiraba agitadamente.

- Si, a mi también me alegra que estés aquí...- susurra burlonamente.

- Koenma quiere que te reúnas en su oficina ahora mismo-

- Dime que no es otra estúpida misión. Ya le advertí a ese tonto que no me busque a menos que me pague lo que merezco...- ambas mujeres lo miraron incrédulas.

- No seas quejoso. No se de qué se trata-

El detective gruñó. No quería recibir más órdenes del Principe del Mundo Espiritual, más aún cuando el importante momento que había planeado fue interrumpido. Sin ganas corrió para llegar a dicha reunión. Por otra parte, Keiko, se sintió con los ánimos por el suelo. La intriga de saber lo que Yusuke le pediría le carcomía la cabeza.

La shinigami no evitó preguntar ya que el rostro de tristeza de la pelicastaña era evidente.

- Keiko...¿interrumpí algo?-

- No te preocupes, Botan. No era nada...importante...- sonrió apenada- ¿Te quedas a hacerme companía?-

- ¡Claro que si!-

Se puso contenta, al menos tendría con quien pasar tan hermosa tarde y despejarse. No obstante imploraba que, sea cual sea el motivo por el cual Koenma quiere ver a Yusuke, éste no corriera peligro.

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El cristal en el centro de la habitación reflejaba la imágen de un hombre dormido del otro lado. El ruido del tanque de oxígeno era fastidioso. Un enfermero monitoreaba los latidos del corazón y las pulsaciones que su cuerpo emanaba. Cada movimiento era registrado por un grupo de personas vestidas de blanco, cargando entre sus manos unas carpetas. Ibuki y su asistente Moira observaban al enjeru descansar.

- ¿Es el único?- preguntó con soberbia.

- Si, señor. Es el único enjeru que sobrevivió a la operación.

- Señor Ibuki, el ritmo cardíaco está bien. Su youki se está incrementando, eso quiere decir que puede despertarse en cualquier momento- habló uno de sus empleados quien estaba sentado oprimiendo botones en un tablero.

- Aún así no es suficiente...- espeta con voz firme.

- Tenga paciencia, señor. Se que es muy poco, pero es un gran paso-

- ¡No me digas que me tranquilice, Moira!. Tú no entiendes. Estás de un lado a otro sin hacer nada todo el tiempo. Soy yo quien tiene que tolerar los gritos y caprichos de mi padre. No me hagas perder el tiempo- le dijo en tono amenazante.

- Lo se señor, es sólo que-

- ¡Lo estamos perdiendo!- intervino el soldado desde su asiento.

- ¡¿Qué?! No es posible...pero...- exclamó con amargura la mujer, Ibuki en cambio gruñó indiferente, como si la salud del ángel le importara tan poco.

- Su pulso se está acelerando. ¡Entró en shock!- desde el otro lado se lo podía ver convulsionar, los individuos corrían de un lado a otro para poder asistirlo- Señor, necesitamos que el sujeto baje las pulsaciones y recupere el aliento-

- Hagan lo que tengan que hacer...¡Demonios!. Mi padre me llama- el teléfono comenzó a sonar, salió al pasillo para hablar claramente, ya que la habitación era un completo alboroto- Padre, qué sorpresa...- finge voz alegre.

Por supuesto que no estaba contento de recibir una llamada del ser que le dió la vida. De un hombre arrogante y nefasto cual único deseo es ser el emperador de los tres mundos, así signifique que tenga que matar a su propio hijo con tal de satisfacer sus crueles e inhumanos deseos.

- Ibuki dime que lo tienes bajo control, es todo lo que necesito saber-

- Si, padre. ¿Acaso usted crée que soy incapaz de manejar la situación?- ríe nervioso.

- Por eso mismo lo pregunto...¿qué es ese bullicio?-

- No es nada, sólo estamos con mis asistentes organizando la fiesta-

- De eso quería hablarte. No te olvides de la mercancía fresca que tus chicos han adquirido. Mañana es el gran día y no quiero errores. Voy a hacer una fortuna con esas jóvenes.

- Si, padre. "Vamos" a hacer una fortuna- expresó en tono de burla al sentirse excluído.

- Déjate de estupideces. No quiero que cometas ninguna equivocación...-

- No se preocupe-

- Eso espero...No puedo creer que tenga un hijo tan imbécil...- mascullaba del otro lado.

- Adiós, padre-

Entró nuevamente a la sala de operaciones de su mansión. El ambiente era extremadamente tenso. Ninguno de los presentes esbozó palabra alguna cuando el jefe los miró esperando una respuesta.

- ¿Alguien quiere decirme qué es lo que sucede?- comenzaba a perder la poca paciencia que le quedaba.

- Se-señor...-

- Habla de una buena vez, Moira-

- El sujeto ha muerto-

Un momento de silencio incómodo irrumpió en el cuarto. Nadie se atrevía, siquiera a respirar. Al contrario de la reacción que pensaba que Ibuki iba a tener, éste pacíficamente le dijo:

- Soluciona este inconveniente...- señaló con el dedo al enjeru muerto en la cabina.

- Si, señor-

Se retiró del lugar balbuceando cosas incoherentes. Su asistente tomó el control, dió órdenes estrictas a sus soldados de eliminar el cuerpo del enjeru que yacía detrás del vidrio para comenzar la cirugía con otro. Claro, como si de un animal putrefacto se tratara.

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Oficina de Koenma...

El Reikai Tantei estaba reunido en la sala principal. Yusuke hablaba amenamente con Kurama, Hiei un poco más apartado del resto y apoyado con los brazos cruzados en la pared. De repente Sasha entró a la habitación con un saludo en general. El youkai sólo la miró por un instante; su actitud ya no era la misma, no saludó en la forma en que lo hacía antes, con esa alegría o con una gran sonrisa, de hecho, su rostro era de una completa seriedad.

La gran puerta se abrió dejando ver al príncipe del Mundo Espiritual en su forma infante, seguido por su asistente Botan. La joven peliceleste saludó a todos muy animada y se dirigió al escritorio junto a su jefe.

- La puntualidad no es lo tuyo, Koenma- espetó Yusuke en tono de burla.

- Les debo una disculpa. Estoy muy atareado ultimamente, pero ya que no falta nadie, comencemos- apoyó un sobre en la mesa; Kuwabara se unió a la plática.

- ¿Qué es eso?- preguntó observándolo.

- Es una invitación a una fiesta que se realizará en el Mundo Demoníaco - habló Sasha- Me la entregaron unos asistentes de Ibuki-

Yusuke tomó el papel y comenzó a leer las líneas.

- Estimados compañeros. Quedan cordialmente invitadados por medio de esta carta, a asistir a la fiesta, que con mis colegas hemos estado organizando, para todo aquel interesado en nuestros nuevos juguetes. Contamos con su presencia. Sin más motivos, se despide, Ibuki Oshiro...¿Ibuki?-

- Es un cazador- Koenma hizo una pausa para aclarar su garganta- Los cazadores de ángeles han vuelto.

- Creí que habíamos acabo con ellos, luego de Dainishi...- dijo con preocupación Kurama.

- Por desgracia no es el único- declaró con seriedad el niño- Hace mucho tiempo atrás, los hombres poderosos del Mundo del Mal utilizaban a los humanos con el fin de complacer todos sus sádicos caprichos. No sólo se alimentaban de ellos, muchas veces eran esclavizados, hasta que sintieron que eso no era suficiente y decidieron ir detrás de algo más vulnerable, fácil de capturar. Descubrieron la aldea de los enjerus, situada en el Mundo Espiritual. Corrompieron muchas reglas al entrar sigilosamente, y hasta el día de hoy, no podemos buscar la forma de detenerlos- el equipo prestaba atención a cada palabra- Al principio, los cazadores, traían propuestas de trabajo para hacer en el Mundo Humano, las mujeres aceptaban por necesidad y además porque no sabían lo que les esperaba del otro lado de la cerca. Resultaba tentador- Sasha bajó la mirada- Dejaban a sus familias por ir en busca de nuevas posibilidades en una tierra desconocida. Después de un tiempo, sus padres, esposos, hermanos, comenzaron a preocuparse ya que no recibían noticias de las enjerus. Eso olía mal.

- Qué malvados...- espetó Botan con impotencia quien no soportaba escuchar todas esas cosas.

- Y no te das una idea de lo que son capaces de hacer - intervino Sasha- En la aldea iniciaron una búsqueda. Dieron con los responsables de las desapariciones de muchos ángeles, entre ellos el padre de Ibuki, Gonzo Tarukane y mi hermano...- Hiei frunció el ceño, sólo escuchar el nombre de tan desagradable persona le daba rabia- Algunos, muy pocos, pudieron salvarse, para otros...era demasiado tarde. Nunca pudieron atrapar a estos cretinos. Ya todos sabemos que pasó con mi hermano y Tarukane. El padre de Ibuki es un hombre bien posicionado, siempre rodeado de seres con alto rango de poder, donde se refugia para no ser atacado, y así lo hizo con estas personas.

- Ibuki es un cazador, nos invita a una estúpida fiesta de la cual no sabemos absolutamente nada y quiere seguir con su maldito negocio ¿con qué propósito?- manifestó Hiei con su habitual indiferencia.

- Es un poco infantil y hasta tonto pero gobernar este mundo- exclamó con ironía- Mantener el status. Ibuki es un heredero multimillonario. Su padre junto con otros imbéciles controlan todos los movimientos de esta organización y sabiendo que su hijo es un idiota, quiere que haga exactamente lo mismo, estoy completamente segura de ello.

- ¿Crées que son personas peligrosas?- inquirió Kurama quien se mantenía al márgen escuchando toda la conversación- Nunca antes había oído hablar de ellos.

- A nivel fuerza no son poderosos realmente- contestó el príncipe- Pero cautela, por favor.

- Entonces la única opción que tenemos es asistir a ese evento y ver con nuestros propios ojos quienes son. Por alguna razón quiere que vayamos - concluyó Yusuke llevándose la mano al mentón.

BEEP, BEEP, BEEP...BEEP, BEEP, BEEP...

Koenma apretó varios botones de un tablero electrónico sobre la mesa. Detrás apareció una gran pantalla blanca. La imágen era borrosa, apenas se podía observar a un hombre mayor. Entre tanto, Sasha parecía estar molesta con la situación. Repetir la historia es su mayor miedo.

- ¿Koenma...Koenma?- la voz de un sujeto se escuchaba en él.

- ¿Señor Bagod?...¿Qué sucede? - preguntó preocupado, la conexión era interrumpida por sonidos extraños.

- ¡Es mi padre!...¿Padre qué sucede?...¡Responde!- algunos de los presentes quedaron pensativos, nunca antes lo habían visto, ni siquiera escuchar que la joven lo nombrara.

- ¡Sasha!...ven pronto...ven pronto, por favor...te necesitamos aquí...ellos...ellos volvieron...-

- Está bien, ¡iré enseguida!- la pantalla se apagó - ¡Demonios!- las ganas de estrellar algo en la pared eran inmensas.

- ¿Qué sucede?-

- Es mi padre, Yusuke. Necesito ir a su aldea. Los cazadores han hecho acto de presencia por allí-

- Yo iré. Esos malnacidos deben pagar- apretó los puños Kuwabara.

- Yo también voy- habó decidido el pelirrojo.

- ¡Debemos acabar de una vez por todas con estos imbéciles!- exclamó furioso Yusuke - ¿Qué hay de ti, Hiei?

- ¿Por qué debería de hacerlo? no valen la pena. Tú misma lo has dicho, no son personas poderosas, sólo un par de ineptos...- contestó de mala gana.

- ¿Te irás?- preguntó el pelirrojo al ver que el youkai de fuego caminaba hacia la puerta.

- Hn...- Sasha rió irónica, eso hizo que se detuviera a preguntar- ¿De qué te ríes?

- Mi padre...- hizo una pausa, suspiró - Mi padre tiene un ejército completo de ángeles en el Reikai. Él es quien los entrena para que realicen su trabajo en el Mundo Humano y puedan sobrevivir. Deben proteger y servir a los humanos, así como a los mandatos del Dios Enma- todos escuchaban atentamente, la pelicastaña bajó la mirada- Cuando un ángel es encerrado debe cumplir con los deseos de su amo. Puede que te maten o te esclavicen. Conmigo utilizaron la segunda opción . No tengo idea de lo que puede suceder con todo esto, pero no quiero poner en riesgo la vida de esas personas. Así que si quieres dar vueltas en círculos en el maldito Mukade de tu jefa, hazlo. Pero si quieres hacer algo bueno por la humanidad, únete. Es tan simple como eso- todos miraron a la pelicastaña con la boca abierta, incluído Hiei quien tenía una mueca de enfado.

- Deja de comportarte como una niña caprichosa, y cambia la maldita actitud obstinada que tienes porque no pretendo tolerar una tonta enjeru soberbia como tú- replicó con ese semblante serio que lo caracteriza; Sasha trató de controlarse, pero de la furia se convirtió en Fallen, cambiando sus ojos castaños por violetas y frunciendo sus cejas, su tono de voz era más oscura.

- ¿El señor orgullo habla de soberbia? ¡Já! No me vengas con estupideces, enano, no tengo tiempo para tus histéricas acotaciones- se acercó al rostro de Hiei, éste sólo la miró con rabia- Yusuke, Kurama, Kuwabara, y "su majestad" si está disponible...debemos irnos- para finalizar sonrió y se adelantó, los demás, sorprendidos. El youkai gruño.

- Si no la mata ese cazador, juro que la mato yo...- señaló con decisión al pelicastaño y desapareció como una ráfaga de viento.

- ¿Alguien tendría la amabilidad de decirme qué pasó?- preguntó Botan.

- No lo se, pero definitivamente allí pasó algo...- dijo con una mano en el mentón Yusuke.

- ¡Y se nota a leguas!- exclamó asombrado el pelinaranja.

- Dejen que ellos hablen y arreglen sus cosas- exclamó Koenma.

- ¿"Sus cosas"?- Kurama reflexionó esas palabras por un momento, luego sonrió.

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Sasha esperaba en la puerta del gran castillo a los detectives.

"Flashback"

Apoyada sobre la fría pared, tiritando. Un vestido coral de seda, sus alas abiertas como el más dulce ángel que alguien podría imaginar. Sólo una diminuta ventana daba hacia el exterior, la única entrada de luz; a través de ella se puede observar los hermosos árboles y el lago, ambos hacen un paisaje maravilloso. Su cabello disperso en sus hombros, alborotado.

A un costado se encontraba un futón, con sábanas y una almohada extremadamente delgada, practicamente invisible. Sería de un blanco perfecto sino fuera por el hecho de que en el centro habitaba una mancha de sangre, extensa.

A continuación, una mujer morena y bien vestida abrió la puerta hecha con barrotes. El ruido estrepitoso del metal oxidado erizaba la tersa piel de la joven tumbada, con los ojos llorosos, en la celda. Se acercó con una pila de ropa y la depositó sobre el suelo.

- Ponte ésto- ordenó mientras quitaba las sábanas del colchón- Debes verte bien para recibirlo.

- ¿P-puedes...-

- No- exclamó rotundamente- Te dije mil veces que no puedo ayudarte, él me matará si lo hago, así que deja de pedirme ayuda, por favor.

- ¿Quién...quién es él?- su voz era apenas audible.

- Ya lo conocerás, sólo procura comportarte. No quiero que te lastime. ¿Si?- le sonrió, quizás eso la calmaría, ella asintió tímidamente, la morena siguió acomodando la cama.

La muchacha secó sus lágrimas, tomó con miedo la prenda. Otro vestido, negro ahora. El largo evitaría ver los magullones en sus piernas. Se lo colocó aguantandose el dolor que cada movimiento le producía.

- Listo- se puso de pie- Recuerda lo que te dije. Allí viene- se apresuró a decir, mientras dos hombres entraban a la pequeña habitación, otra vez ese sonido.

- Moira...- saludó.

- Mi señor...- hizo una reverencia. El otro individuo se arrodilló frente al ángel para observarlo encantado, vestía un traje con corbata muy elegante.

- Finalmente puedo conocerte...Mi nombre es Ibuki...- sonrió con los ojos brillosos- ¿Cómo te llamas?- no hubo respuesta, sólo silencio. La mujer comenzaba a ponerse nerviosa.

- No creo que quiera responderte, Ibuki...-

- Por favor...quiero escucharlo de sus labios, Dainishi- extendió su mano para estrecharla- ¿Cómo te llamas?-

- "Mejor haz lo que te dicen, niña"- sonó una voz en su cabeza.

- "¿Qué?..Otra vez esa voz..."- pensó, aunque no descartaba que era buena idea - Sa...Sasha...- respondió temblorosa tocando su palma.

- Es un placer conocerte, Sasha. Eres muy hermosa-

- Hace sólo tres días que está aquí- comentó Dainishi.

- Hubiese querido recibirla ese mismo día en que la capturaron, pero ya sabes...¡viajes de negocios!- ambos rieron con complicidad.

- No te preocupes. Está en la etapa de adaptación, estamos lidiando con su rebeldía pero pronto será una buena chica. ¿No es así, Sasha?-

- Tú...tú eres mi hermano...eres...mi hermano...¿cómo puedes...- balbuceaba con pocas energías.

- Moira ya sabes qué hacer- ordenó el hombre cambiando repentinamente su rostro.

- Si, mi señor-

La morena tomó un radio transmisor de su bolsillo y habló a través de él. Inmediatamente la puerta del pasillo se abrió dando lugar a un enfermero quien traía consigo una jeringa.

- Hazlo...- ordenó Dainishi, Ibuki se mantenía al márgen de todo.

El hombro tomó el delgado brazo de la joven, obligándola a permanecer inmóvil ya que se resistía. Dado que no resultó, optó por sacar un artefacto de su cinturón. Sintió la descarga en todo su cuerpo, se tiró al piso casi convulsionando. El enfermero aprovechó y le inyectó el sedante para tranquilizarla.

- Bien hecho. Vamos Ibuki, tenemos mucho de qué hablar...- dicho ésto Dainishi e Ibuki se retiraron de la celda seguido por el individuo vestido de blanco, el segundo, con una muy buena impresión sobre Sasha.

- Descansa, pequeña...- Moira acarició la mejilla de la joven quien aún estaba despierta y frágil, la arropó en el futón.

- "Buena niña..."- otra vez esa voz en su cabeza.

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"Érase una vez un ángel y un demonio que sujetaron un hueso de la suerte entre los dedos. Y su chasquido partió el mundo en dos"

"Fin Flashback"

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Bueno hasta aquí el décimo capítulo, espero que les haya gustado y que la espera haya valido la pena. Siento mucho la tardanza, ojalá no me tarde tanto en subir el próximo. Gracias por leer y ya saben si tienen algún comentario, trabajo, corrección o sugerencia, yo encantada de leerlos. ¡Sayonara!...