DESCONTROL
"Solo"con la camisa, el suéter y ese pequeño dije que le había regalado el día de su cumpleaños, pareciera que no los usará en un largo tiempo ~¿acaso le desagradaba?~. Por cuenta propia intentaba hacerse sentí mejor, en su mente tan solo rondaban las viejas fotos adhesivas que tomaron alguna vez, en las que ella sonreía con verdadera alegria.
"¿Porque sigues aquí?" Nunca pudo abandonarla, a ella, ni a sus propios sentimientos. No deseaba verla llorar como en los viejos tiempos; quizás sonará absurdo, el hecho de que su más grande anhelo fuera tomarla de la mano.
-quizás como algo más...- visualizo su propia mano, aun siguiéndola. Parecía tener prisa, de un día para otro la había comenzado a percibir distante. Trataba de comer con ella, su comida favorita, pero no la percibía allí sentada junto a él, le apetecía ver una película en su compañía, pero seguía sin estar ahí. Era como si solo existiera su fantasma, ni siquiera se hacía a la idea de que caminaban juntos, ya que realmente parecían completos extraños.
Flashback...
-Yo...- un muchacho de ojos verdes se acerco a ella de manera brusca. La habia tomado de su antebrazo virándola y ocasionando que las delicadas piezas de porcelana cayeran a las baldosas terminando en una asquerosa visión de lo que seria una deliciosa comida~¿Por que la mira asi?~
-¿pero que te pasa tarado?- el de ojos pardos no pudo mas que respignar en su asiento, sintiéndose tan ageno; viendo ha ambos con tanta confianza
-yo...- lo había notado. Ese imperceptible tic el los labios de aquel muchacho, aquella vacilación en su mirada. Se sentia celoso aun si entender la situación, sin conocerlo, lo detestaba
-¿Fudo?- casi se podia cortar la tension con una aguja, aquel reclamo solo le hacia imaginar que eran cercanos ~Fuyuppe...~
-¡¿quien es el zopenco con el que piensas salir?!-
-¡¿a quién llamas zopenco?!- sin poderlo evitar salto de su asiento, la forma el que la miraba, por mas que pareciera iracunda, simplemente lo desesperaba
- Vaya, asi que eres tu- se acerco al moreno amenazante con pasos agigantados, lo tomo del cuello apretando la ropa hasta que ambas miradas decididas y desafiantes se encontraran.
-¡si te atreves a tocarlo...!- grito preocupada la de piel nivea, para ser interrumpida al instante.
-¡callate maldita entrometida!- ¡BUM! Y todo habia sucedido demasiado rápido. Su nariz comenzaba a sangrar mientras que un horrible dolor punzante hacia que aquellos ojos esmeralda se humedecieran. Ahora era él a quien sujetaba de las solapas.
-¡¿Quien te crees que eres para hablarle de esa manera?!- bocifero el pardo apretando el agarre de sus manos, con ojos enfurecidos
-hmm...- aquella arrogante sonrisa no hacia mas que empeorar el humor de los presentes - soy su novio- pronuncio saboreando hasta la ultima letra -¿y tu?-
-...- golpe bajo, apretó sus dientes con algo de dolor. Acaso él...? ¿porque Fuyuppe no se lo habia comentado?... ¿tan lejanos eran ahora?
-¿te quedaste mudo o que?- lo observo a los ojos, esa mirada castaña que antes gritaba ira se habia ensombrecido. Lucia perdido... ¿decepcionado?
-¡RENUNCIÓ!- Ambos pares de ojos miraron intrigados a la ojiazul, estaba molesta, sus ojos brillaban debido a las lagrimas y la vergüenza. Con los puños apretados hasta casi hacerse daño se dirigió al de cresta sin ninguna vacilación
-estas loca, si crees que yo...-
-¿que más quieres?- trataba de reír con aires de arrogancia, pero simplemente no era feliz -¿No crees que ya es suficientemente molesto tener que convivir contigo?- no le causaba gracia, comenzaba a creer que realmente estaba roto. ¿Él habia ocasionado aquella desesperación en la voz de ella?
-Estas faltando a tus obligaciones- la observo irritada; frunciendo el entrecejo, con los mofletes rojos a mas no poder. Sin notarlo antes, de pie tras ella habia una persona. Era él gerente, el tipo pelirrojo con quien habia conversado la ultima vez. Nuevamente se dirigió a la peli-morada, intentando negar en su interior lo que ya sospechaba -¿te crees que no tengo derecho a reclamar?-
¡¿Y QUE ME IMPORTA?- estallo por fin soltando los puños para señalarlo -¡por tu idiotez! ¡por tu culpa! Por si no te queda claro ¡acabo de perder mi trabajo real!-
-¿real?- exclamó un grupito de personas en la mesa mas próxima; eran sus amigos ¿hace cuanto estaban allí?
-yo...- realmente sentía fiebre en su pecho, temía que si lo intentaba, la perdería. Seria así - no vuelvas a ocultarme nada-
-¿que?- se sentía tan cobarde -¿acaso enloqueciste más de lo que ya estas?. Tu y mi vida personal e intima no tienen nada que ver-
-me tienes harta- ni siquiera estaba intentando decir la verdad; no podía ofrecer más que una mirada atenta hacia su persona, no se iba a lamentar -ve y busca a otra para que haga de tu "novia"-
-nadie puede remplazarte-
-tienes razón- esa mirada fulminante. Sabía muy bien que ella no podía confiar en nadie, y él, solo empeoraba las cosas. Ni siquiera era capas de protegerla, solo era un estorbo -yo fui la única estúpida que pudo aceptar algo como esto-
-¡¿porque yo?!- su cara se había vuelto roja completamente, sus brillantes ojos color cielo no paraban de verlo entre una amenazante aura -¡¿porque?! Entre todas las mujeres del planeta ¡¿porque insistes conmigo?!-
-¡RESPONDE IMBECIL!-
-Porque nunca me enamoraría de ti...-
-bastardo arrogante- presenció como el cielo en sus ojos habia oscurecido, era indescifrable su mirada. En camara lenta... observo como levantaba su mano queriendo dirigirla a su rostro, cerro los ojos escuchando las voces de sus amigos queriendo intervenir... queriendo interceder por él...pero ya era demasiado tarde...
Fin del Flashback...
Una completa desconocida se había cruzado en su camino, y ahora como un completo imbécil, no podía apartar sus ojos de ella. Sentía como si el aire comenzará a filtrarse en su reseco corazón obstruido. No lo deseaba, ni en sus más locas pesadilla se imaginaria algo como la situación actual; pero ¿Que podía hacer?
-Fudo eres un completo imbécil- fulminó resentido el castaño sentado en el anden junto a él
-Cállate Genda- siempre amenazando. El de ojos verdes no hacía más que revolver sus cabellos con desespero, ignorando el dolor agudo en su nariz amoratada de la cual solo quedaban rastrastros resecos de liquido carmin. Sentía que habia enloqueció; solo un impulso, había sido un estúpido impulso
-¿Como no?- interrumpió el peli-celeste que se hallaba tumbado en el suelo frente a ellos, sobando su ya hinchado ojo, ardía como el infierno. Aunque, no le había ido tan mal como el de cresta debía admitir -si tu novia pega feo - se quejo con un puchero entre sus labios aun con rastros de sangre - tiene la mano pesada -
-y seguramente también el pie - río bajito el chico de Goggles; de pie, con los brazos cruzados frente su pecho. Una pose muy "cool" según él. Después de todo la peli-morada no le había tocado ni una trenza gracias a su "agilidad" -¿seguro que no te dejo sin decendencia Fudo?-
-cierra el pico cobarde - le señaló, colocándose en pie de forma abrupta, sintiendo un doloroso tirón en su parte baja que logró escogerlo en su sitió - La única razón para que el idiota de Sakuma este tan magullado es que tu lo lanzaste como escudo-
-¡Me vendiste al enemigo! ¡MAL AMIGO!- tembló dramático el oji-naranja, moviendo sus brazos de forma exagerada para luego abrazarse a sí mismo
-a propósito Sakuma, deberías levantarte - señaló el de ojos cielo - a no ser que quieras que te atropelle un automóvil - sonrió burlón al percatarse de los lagrimones mal actuados de su amigo en el suelo
-déjame Genda- cerro los ojos rindiendo sus músculos sobre el asfalto - que mi muerte sea castigo ante la traición de un malnacido-
-no exageres torpe- se quejo el de trenzas virando los ojos tras el cristal -ni que doliera tanto-
-¡¿que no ves mi ojito?!- se sentó en el suelo, indicando con sus propias manos el lugar afectado -¡si parece que me crece otra Cabeza! ¡en mi carita animal!-
-Fudo... no debiste...- en un tono de desilusión Genda tomo seriedad en sus palabras. Un revoltijo de emociones habia quedado en su interior luego de fijarse en la mirada de la muchacha... desde el primer momento...
-Cierra el pico Genda- interrumpió mientras sus ojos verdes se fijaban en un punto indefinido en el asfalto - Tu no tienes ni idea de lo que esta pasando-
-¿que no tengo idea?- se levantó enfadado plantandose frente al castaño, lo levanto del brazo, enfrentandolo con la mirada - Tu maldito idiota... ¡jugaste con ella!-
-y pensar que nosotros te estabamos ayudando...¿como pudiste?- todos observan atentos, desilusionado, llenos de coraje... con temor a replicar - si nunca pensaste ir enserio con ella para que la buscaste... tan solo querias alardear ¿es eso?-
- estas equivocado... ustedes no saben nada de la verdad- empujo al castaño quedando este junto a Sakuma. Ambos en el suelo
-la verdad Fudo- se atrevió ha hablar el peli-celeste colocándose de pie, extendiendo su mano para ayudar a su amigo - De lo poco o mucho que hemos escuchado de ella y de ti; eso es lo que parece, la enamoraste a capricho y jugaste con sus sentimientos solo porque si, fuiste egoísta con su persona mientras que a ti no te interesaba nada de ella... no sé si las cosas sean asi o no - se detuvo solo para observarlo, serio, casi como un desconocido ... mientra que sus amigos, casi con la quijada hasta al suelo, tenian una expresión de sorpresa tatuada en el rostro - pero nada te quita lo bastardo-
-yo...-
-ni siquiera sabes de ella realmente... no la conoces Fudo- continuo Genda saliendo de la impresión en cuánto pudo
-deja de decir estupideces- puede que no fuera una verdad completa la que exponían , pero aun asi le afectaba, no lo entendía; pero asi era -¡¿acaso tu si?!-
-si- respondio casi en un suspiro
-mentiroso- fulmino negandose a caer -tu... ¿que..?-
- Fudo ella y yo nos conocíamos desde antes... ella no me recuerda... - suspiro sin dejarse interpretar, sin vacilar como quien suelta una pesada carga despues de mucho tiempo - yo tampoco lo hice en un principio... pero yo... Ella me...-
sin decir nada, con la mirada completamente ensombrecida, se abalanzó sobre el castaño, golpeando sin detenerse, sin tener idea del porque... ambos se enfrascaron en una ruda pelea en mitad de la calle, de tal intensidad que ninguna de las personas restantes se podia acercar sin salir lastimado.
*
Lo que había dicho era mentira, todo lo que había dicho era una mentira. Cuando le dijo que se largará... que se fuera, era una mentira. No deseaba que dejará de hablarle, aun si lo hacía con insultos o reproches; su sonrisa intermitente, sus lágrimas, su ceño fruncido. No quería dejar de verla.
-...- sabia que se sentía extraño esos últimos días, y aún así utilizaba hasta el último aliento para negarlo en su mente. Trataba de hacerse el fuerte, pero era tan evidente.
-¿Que te sucede?- sus ojos color cielo.
¿Que se supone que debería hacer consigo mismo? Por más que quisiera alejarse, tanto, le resultaba extrañamente difícil
-tonto...-
-necesito pedirte algo...- necesitaba que le dijera que todo estaría bien, que todo sería un juego entre los dos, como siempre. Desde que la conoció.
