A pesar de todo
Extra capítulo 4: No importa la distancia.
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Desde que era una niña siempre me han gustado las historias de princesa, el mundo que creo Walt Disney, sus películas me han fascinado y mi sueños eran ir a Disney land. Lastimosamente mi abuela nunca podía llevarme y mi padre falleció antes de poder llevarme, abandone muy joven ese sueño, pero las películas de Disney siempre me gustaron.
Esos secretos eran los que contaba a mi amigo de Inglaterra, durante el mes que estuvo conmigo hubo una película que llamo mucho mi atención, esa película era Hércules. Se había convertido en mi película favorita. El héroe viajaba hasta el inframundo para rescatar a su amada.
Era una soñadora empedernida, eso decía mi abuela. Yo soñaba con muchas cosas, pero cuando me di cuenta que iba a perder a mi amigo, yo le dije que no importaba la distancia, como la canción de soundtrack de película animada favorita.
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Era una tarde muy bonita. Kagome corría por los pasillos buscando el aula de música, ella estaba planeando unirse al club de música, su abuela la había hecho aprender a tocar el violín desde pequeña, realizaba pequeños encuentros privados en casa para su abuela. Definitivamente ella debía entrar a ese club, cuando iba a doblar el pasillo vio a su senpai entrar al aula. Pensó en hablarle, pero se contuvo y solo lo siguió en silencio.
Sesshomaru estaba en el salón de música, hace mucho que no lo visitaba, normalmente lo hacía cuando no podía parar el rumbo de sus pensamientos hacia Aome. La niña que aparto su soledad, esa que era amante de las películas de estudios Disney, que soñaba con princesas y pegasos. Esa era Aome, por alguna razón la primera ver que la conoció ella pensó que era un héroe.
Se sentó al piano, su padre le había pagado las clases de piano desde muy joven y se había vuelto su medio para desahogarse. La canción que más interpretaba en el piano era esa que Aome le había dicho, cuando lo confundió con un héroe por haberla salvado.
Recordar a Aome tocando el piano… era tenerla cerca.
Una vez soñé,
Que en algún lugar
Yo podría ser alguien
Si lograse amar…
Era la primera vez que visitaba el parque de esa lujosa residencia, había pocos niños ahí, oye unos gritos y ve a una niña corriendo de un enorme pastor alemán, al parecer el perro quería morderla, rápidamente el intercepta al perro y le una enorme patada que lo manda a volar unos metros lejos de ellos, la niña se esconde detrás de él.
— ¿Estas bien?—ve sus ojitos azules invadidos por el miedo.
— ¿Eres un héroe?—le pregunto suavemente, él sonrió.
Y también soñé
Que si he de triunfar
Mi orgullo aferrado
Tendré que superar
— ¿Tienes que irte?—pregunto la dulce niñita de ojos azules.
—Ya no puedo estar aquí Aome, debo regresar con mi padre.
—Pero volverás, verdad—sus ojos se iluminaron por un momento.
—No lo creo, no lo sé—dijo sinceramente el chico ambarino.
— ¿Siempre seremos amigos?—pregunto ella.
—Siempre
— ¿No importa la distancia?
—No importa, nos volveremos a ver Aome.
—Eres mi héroe—le dijo ella, él sonrió a la niña de ojos zafiros, sonrió con verdadera alegría de haberla conocido.
Un día llegare… no importa la distancia
El rumbo encontrare… y tendré valor
Paso a paso iré… y persistiré
A cualquier distancia yo el amor… alcanzare
Años después regreso a ese jardín, regreso a esos momentos en los que había sido tan feliz, pero al encontrarse solo y haberla perdido decidió ocultar muy en el fondo de su corazón el recuerdo de Aome, Rin solo había conseguido alimentar ese recuerdo y perderla a ella también significo volver a perder a Aome. Ese enterrado recuerdo resurgió cuando conoció a la pelinegra Higurashi, desde entonces los sueños con Aome se hicieron frecuentes.
Una vez te vi… Era todo irreal
Y aunque fuese un sueño… te sentía junto a mí
Sé que estás ahí… que te encontrare
Y aunque tarde una vida… yo jamás renunciare
Conociendo a Kagome se dio cuenta de lo mucho que se parecían ambas, cuando descubrió que Kagome y Aome eran la misma persona, quiso decirle quien era en realidad, pero los secretos, su oscuro pasado lo retuvo, no podía acercarse a ella, no podían verlo con ella. Mientras Bankotsu quisiera venganza, la vida de Kagome correría peligro al igual que Rin.
Un día llegare… no importa la distancia
Junto a ti estaré… con tu resplandor
Paso a paso iré… y persistiré
A cualquier distancia yo tu vida y tu amor… tendré…
Él debía alcanzar a Kagome, aun si la oscuridad a su alrededor era inmensa, había sobrevivido todos esos años de soledad sumergido en un pozo, al alzar la vista lo único que puede ver es el recuerdo de la azabache. Siempre había visto a Kagome… y la iba a alcanza; no sabiendo que era ella quien lo estaba alcanzando, sacándolo de su fría oscuridad.
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TA—DA
Se despide,
Selene Taisho H.
