Ya en la casa de Rainbow Dash, Soarin acostó a la pegaso en su cama y la cubrió con una manta para que fuera aumentando su temperatura. Al principio pensó en marcharse, pero pensó que sería una grosería de su parte si la dejaba así como si nada, sin avisarle.

— Entrar a la cocina y dejarle algo preparado no me hará daño — se rindió Soarin ante su subconsciente.

Ya tomada la decisión, Soarin se adentra a la cocina para hacer algo y dejárselo a Rainbow Dash para cuando despierte.

Pasados unos largos minutos, Soarin deja salir del horno un pie de manzana. Luego de eso, tomó un vaso de agua para retirarse. Pero ese plan, fue interrumpido inesperadamente.

Rainbow comenzó a despertar con una sensación extraña, una sensación que le aumentó la temperatura rápida e inexplicablemente.

— Que bueno, ya despertaste, te deje un pie en la cocina. Yo por ahora, me tengo que ir a mi casa — decía Soarin pero fue detenido por la pegaso.

— No, no te vayas — pidió Rainbow Dash acercándose poco a poco a Soarin.

— Eh… Rainbow… ¿estás bien? — preguntó Soarin un poco nervioso.

— Si… solo quiero dejarte saber que… — decía Rainbow Dash acortando el espacio entre ambos — Te amo.

Al terminar de decir eso, la pegaso sorprendió a Soarin con un beso en los labios. Este tenía un fuerte sonrojo en las mejillas y estaba paralizado, pero luego comenzó a ceder al beso de Rainbow.

Las caricias comenzaron lentamente, así como también los pasos hacia la cama. Rainbow no se limitaba a nada, al llegar a la cama, lo recostó y empezó a bajar con besos estimulantes.

Soarin aún no creía que esto estaba ocurriendo, pero era cierto, Rainbow estaba a punto de convertirse en la primera yegua en pasar la noche con él.

— Rainbow… — murmuró Soarin.

— Shhh… — fue lo que respondió Rainbow Dash para luego seguir.

El pegaso estaba excitado, no lo podía negar, pero las cosas estaban a punto de mejorar. Dash sin perder tiempo, comenzó a lamer el miembro erecto de Soarin, causando que este empezara a endurecerse.

Al paso de unos segundos, la pegaso comenzó a chupar el pene de Soarin, provocándole leves gemidos.

— Ah… Rainbow — murmuraba Soarin entre dientes por la cantidad de placer que sentía en ese momento.

Después de unos pocos minutos, el semen comenzó a salir dentro de la boca de la pegaso. Ambos estaban disfrutando, aunque ambos sabían que las cosas se empezarían a poner más calientes.

Lo siguiente que harían ya era algo que ambos sabían, así que no se mediaron palabras, solamente besos. Después de eso, Rainbow se acostó en la cama mientras que Soarin se preparaba para entrar en Dash.

Al ver la confianza que le brindaba Rainbow, Soarin tomó valor y empezó a penetrarla poco a poco. Una pequeña mueca de dolor apareció en el rostro de la pegaso, pero ese dolor se iba convirtiendo en placer mientras el pegaso iba acelerando las embestidas lentamente.

Al superar la fase de dolor, Rainbow comenzó a gemir. Esto excitaba más y más a Soarin, motivándolo a acelerar las embestidas y a entrar más adentro.

— ¡Ah! ¡Ah! ¡Sí! — era lo que se escuchaba por parte de una excitada Rainbow Dash.

Mientras más adentro y más rápido, más gemidos dejaba escapar la pegaso, realmente estaba disfrutando el momento.

En cuanto a Soarin, el solo sentía más placer de lo pensado pues Rainbow estaba bastante mojada. Si, ambos la estaban pasando muy bien y no querían que terminara.

Al paso de unos largos minutos, ambos estaban a punto de correrse. Una última mirada entre ambos, fue suficiente para que ambos dejaran escapar los fluidos.

Terminado eso, Rainbow y Soarin caen rendidos en la cama. El cansancio los invadió, quitándoles cualquier tipo de opción. La confianza entre los dos ahora era mucho mayor después de lo que habían vivido, así que se acomodaron en cama y se quedaron dormidos.

Al día siguiente, ambos se despiertan y se reciben con un apasionado de beso. Sin dudas, no olvidaron lo que hicieron la noche de ayer.

— ¿Cómo dormiste? — preguntó Soarin retóricamente pues ya sabía la respuesta.

— Mejor que nunca — respondió Rainbow Dash levantándose de la cama.

Indudablemente, las palabras sobraban como parar expresar el estado de Rainbow y Soarin. Extraña la manera de decirse todo, pero fue efectiva.

Mientras tanto en otra parte, Big Macintosh y Shun se encontraban tomando sol mientras que Applejack y Rarity cosechaban tras perder una apuesta contra estos dos sementales.

— La próxima no volveré a confiar en ti, Applejack — se quejó Rarity.

— Oye, te recuerdo que parte de la culpa la tienes tú — se defendió Applejack.

— Oigan, esas manzanas no caerán solas — bromeó Shun haciendo enojar a ambas.

— En la torre — murmuró Big Mac para luego desaparecerse.

— Ja, cobarde. Por eso digo: "mejor solo que mal acompañado" — argumentó Shun para luego desaparecerse también.

— ¡Vengan acá, cobardes! — ordenó una Applejack furiosa.

— ¡Ya verán cuando les haga sus trajes matrimoniales! — exclamó Rarity de la nada.

— ¿Y eso que tiene que ver? — preguntó Applejack confundida.

— No lo sé, fue lo que se me vino a la mente — respondió Rarity.

En algún lado de Sweet Apple Acress…

— ¿Estás seguro de que aquí no nos encontrarán? — preguntó Shun dudoso.

— Sip — respondió Big Mac.

— Espero que tengan seguro de vida — se escuchó detrás de ambos sementales.

La cara de horror que se manifestó en Shun y Big Mac daba miedo, pero aun así voltearon hacia atrás esperando lo peor.

— Buenas noches — fue a lo que se limitó decir Rarity.

— Quiero a mi mamá — murmuró Shun.

— Y sip — agregó Big Mac.

Primero un incómodo y horroroso silencio se manifestó, pero luego unos gritos horribles se hicieron presentes.

— ¡AAAAHHHH! — gritaron Shun y Big Mac.

Más tarde ese mismo día, el terrenal y el unicornio se encontraban vendados en el granero, el pequeño "cariño" de Applejack y Rarity no les gustó ni en lo más mínimo.

— Muy bien, muchachos, espero que se recuperen pronto para que vuelvan a sus rutinas diarias — dijo Rarity tratando de aguantar las risas.

— Ja ja ja — rió Shun falsamente activando una de sus mejores técnicas hasta ahora, recuperación instantánea.

Tal cosa requería una enorme cantidad de magia, por lo que casi nunca utilizaba este truco porque se quedaría sin energía vital. Ja, que irónico, absorber energía para recuperar energía.

— Agradezcan que no somos vengativos — se limitó a decir Shun retirándose.

— Y sip — agregó Big Mac.

Desafortunadamente, esto dos no se percataron de que había un agujero delante de ellos. Si, lamentablemente ambos cayeron en dicho agujero, causando que una ira estallara, al igual que una guerra.

— ¡Esto es guerra! — exclamó Shun.

— ¡Y nop! — dijo Big Mac sorpresivamente.

— ¿Pués de qué lado estás? — preguntó Shun.

— Ninguno, simplemente es mejor quedarse aquí sin hacer nada — respondió Big Mac claramente.

— Me ca** en diez — se rindió Shun.

— Modera tu vocabulario — aconsejó Big Mac.

— "Modera tu vocabulario", bahhh, me ca** en todo lo ca**ble — siguió un muy molesto Shun.


Jejeje muy bien, lectores, hasta aquí este capítulo. Lo sé, la escena caliente no fue muy picosa como muchos y yo la esperaba, pero bueno, algo es algo. Aun así, tuve que tomar agua fría para que el dragón no se despertara (algunos saben a qué me refiero) Lo del agua fría es 100% real, lo demuestra la foto que subí en mis redes sociales… en fin, hasta el siguiente capítulo, nos leemos luego.