Entre historia y colmillos.

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Capítulo 9: Aliados

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Todo se sentía ligero, casi placido; entecito ¿Que era? Su cuerpo pesaba, y no sabía por qué. Se sentía como aquellas primeras veces donde su entrenamiento empezaba ¿Por qué? Luego su mente empezó a esclarecer y como un recuerdo del pasado se enterró en sus ojos, pudo ver lo que causaba su pesadez.

Había sido controlado, manipulado. La pregunta era ¿Por qué? Había atacado a su maestro, y no podía detenerse por más que su mente le pedía, su cuerpo no reaccionaba. Se sentía una marioneta, solo podía ver a aquel hombre de cabello blanco sonreír complaciente ante el hecho. Para luego ver tan rápido como por sus ojos había un espectador que nadie veía, pero algo se le hacía familiar en ello ¡¿Por qué nadie le veía?! Era lo único que deseaba gritar, así como sus ojos tenían un escozor a causa de lo que estaba haciendo. Tenía que parar, quería parar y su mente también le gritaba ¿Por qué? Si no lo sabía. No, una parte de él le decía que sabía el por qué, la otra le decía que no sabía nada y que era un simple peón, pero una suave voz en su mente se reía y susurraba que tenía que olvidar lo que sabía, y así hizo.

-¡Sou-chan!

El hombre se despertó de golpe y se sentó en la cama al mismo momento, espero encontrar grilletes en sus muñecas y noto que estaba en su habitación, cubierto, sin ninguna herida ¿Qué ocurrió? No tenía grilletes o indicio de que estuviera bajo vigilancia ¿Qué había pasado? No podía recordar todo, más que una luz. Giro a ver a Misao, que parecía preocupada y no tardo en leer su pensamiento abrazándolo por igual. Una luz. Kaoru, ella…

- ¿Qué?... ¿Qué ocurrió?

- ¿No recuerdas? Pues.

-Si. No es eso, si lo hago, pero me pregunto es ¿Por qué no he sido enjaulado? He atacado a uno de los nuestros, eso sería igual a tracción.

- ¿Por qué habrías de estarlo? Era obvio que estabas siendo manipulado, el propio Kenshin-sama lo dijo apenas los guardias lograron ubicarte para apresarte. Él mismo fue el que te trajo ¿Cómo crees que estarías ahí?

-Pues yo… No lo sé, todo es confuso. No recuerdo todo, al menos no en orden. Solo que mi mente… Mi mente me gritaba y mi cuerpo… No respondía, ¿Por qué? Algo. Algo me hablaba… Kaoru… ¡Kaoru! ¿Qué paso con Kaoru?

-Bueno…- la joven se retiró para poder mirar a Soujiro mejor, y la vio apretar los labios y negar suavemente- Nadie sabe en realidad donde está, los soldados hablan, especulan y la han buscado, pero nadie ha tenido suerte… Tras que ella llegará al campo de batalla. Kenshin-sama dijo que no estaba muy seguro que ocurrió, porque cuando despertó ella ya no estaba.

-Entonces… El lobo blanco.

-No, ese hombre no podría poner un solo dedo encima de ella, fue gracias a ella que logro que ese hombre se retirará.

-La luz blanca.

-Sí, un gran trueno azoto la tierra y todo vampiro y lobo que oliera cercano a él, a ese lobo blanco, fue pulverizado. Realmente el poder de un hibrido es de temer- se veía realmente preocupada, consternada por el futuro que ahora le tocaría a Kaoru, ahora que sus dos partes estaban en la superficie nuevamente.

-Pero yo sentí que fui manipulado por ellos ¿Por qué no me pulverizo?

-Quizás ella no lo quería así, parecía estar en frenesí, pero, algo me decía que no.

- ¿El sello se rompió?

-Sí, no sabemos que paso, cuando estabas batallando contra Himura-sama, era instintivo en ella querer proteger a su pareja… Por lo visto fue mucho para el sello.

-Tenemos que localizarla. Himura… Kenshin-sama, es el único que puede. Debe estar aterrorizada.

-Sou-chan…

- ¡Por favor! Sabes que nunca pido por nada, esta vez pido velar por su seguridad. Este miedo, esto que siento es nuevo y sé que ella lo debe estar sintiendo. Solo lo empecé a sentir cuando vi al lobo blanco. Ella, ella debe estar…

-Lo entiendo… Está bien, lo buscare.

-No, no… Es mejor que yo vaya… Yo iré.

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Himura, así como el resto de los presentes observaban el gran mapa frente a ellos, habían perdido realmente un rápido territorio, sin saber en qué momento casi estaban siendo acorralados. Ese ataque sorpresivo por parte del lobo blanco, los dejo al descubierto y en desventaja. Ahora añadiéndole que Kaoru, la hibrido estaba desaparecida, perjudicaba aún más la situación ¿Habría sido capturada por ese hombre? No, algo en la parte de atrás de mi cabeza me dice que no ¿Quizás entro en frenesí y no logra volver por eso se fue? No, no puede ser. De ser así, se escucharían masacres en la zona o al menos al lobo blanco. Enishi. Recordó como ella lo había llamado, mientras atacaba. Podía casi respirar el miedo y odio que le tenía al hombre ¿Qué tanto le había hecho, para llevarla a ese estado? ¡Demonios! Había sido un completo inútil ante ese hombre, ese lobo, ese piel blanca. Uso a una de las personas más cercanas a él para debilitarlo y casi logra herirlo. De no haber sido por aquella interrupción. Luego, de todo eso recibir la noticia, de que había roto el sello lo puso más inquieto. Ahora, lo que faltaba para añadir la perfecta pizca de sal a ese gran banquete era Makoto Shishio en la misma habitación. Había llegado hace tan solo unos momentos en compañía de aquella mujer, Yumi. Quien pensaría que aún quedaban criaturas como ella en el mundo de hoy. Su especie se decía extinta o más bien oculta lejos de los problemas terrenales, aun así, ella estaba ahí. Al lado de aquel lobo.

Era por eso que ahora veían ese mapa, tras el mensaje el mismo lobo fue sorpresivamente atacado por otro ejercito ¿Qué tanto se había expandido ese hombre? ¿En qué momento? ¿Cómo lo hacía? Habían ya dejado marcado lo único de territorio que les quedaba, y solo se enfocaban en ver qué estrategia tomar. Eso sí, los de más alto rango hablaban sobre las trivialidades de la política y guerra. Negocios, la ayuda de alguien no saldría gratis. Aun si se necesitaban demasiado.

-Me permitirás entonces un gran pedazo de tierra, donde mis lobos no serán tocados.

-Está bien, siempre y cuando en igual de condiciones tendremos nuestras áreas de gladiadores donde veremos a sus lobos desertores pelear.

-Me lo pones muy difícil Hiko-san.

-Lo mismo digo entonces, Shishio-san.

Tenían rato así, lanzaban y tiraban, pero nadie cedía terreno. Resoplo mientras veía nuevamente el territorio. Otorgarle un poco de terreno a los cambia pieles, significaría que podrían reproducirse sin limitantes como las que hay ahora, pero con la gran pérdida que tendrían ahorita. No quedaría mucho de ambas razas si a eso se disponían, repoblar seria prioritario. Luego estaba la disyuntiva de los santuarios, aquellas arenas de gladiadores. Permitir que sigan existiendo sería un insulto a los vampiros, aun así, era una manera de mantener a raya a aquellos que se oponían al régimen y a los licántropos por igual. Muchos de los santuarios se iniciaron como cárceles para los iluminados que buscaban causar revolución entre los de su propia especie. Eliminarlos sería, permitir que esto pueda volver a recurrirse. En eso estaba de acuerdo Kenshin, quien deseaba que esos santuarios continuaran para poder mantener a raya a ambos, pero siempre y cuando bajo las condiciones que Hiko otorgaba.

-Kenshin-sama… Disculpe.

El pelirrojo se giró ante el suave susurro de Misao quien se acercaba discretamente. El de ojos ámbares observo a los hombres en la mesa y nadie parecía importarle que la pequeña estuviera ahí. La tomo del hombro entendiendo que deseaba hablar y la saco de la habitación. Quería saber sobre Soujiro y le había pedido a Misao le informará apenas este despertará, lo que no espero era encontrar al propio Soujiro ya de pie del otro lado de la puerta. Y más aún, verlo sin su habitual sonrisa. Elevo las cejas al ver, el antinatural estado del iluminado.

-Soujiro-sama, que bueno que ya está bien.

-Tengo entendido que debo agradecerte por haber evitado fuera a las jaulas. Sabemos que atacar a un aliado, solo causa problemas.

-Al explicarme, no hubo necesidad.

-Más bien les gruño y miro feo, si me dicen a mí- hablo casualmente Misao, mirando por los pasillos.

-Misao-sama…

-Kenshin-sama, vengo a pedirle un favor.

El pelirrojo centro su atención en el hombre.

-Creo que sabe bien por que vendría hasta acá. Solo usted puede hacerlo. Se trata de Kaoru… Por favor, le pido que busque a Kaoru-san… Me temo que, hay mucho que no sabemos sobre ese hibrido, sobre ella y ahora que… Esta suelta, puede ser peor. Mas si sus emociones, han sido devueltas sobre su pasado. Podía, podía oler su miedo, aun si no tenía control sobre mí. Pude olerla, y realmente le teme a aquel hombre. Y yo, …

-Soujiro-sama.

-Por favor, es difícil para mí pedirle esto; puesto yo… Yo…- Se inclinó frente al pelirrojo y este entendió de inmediato lo que el hombre quería decir, Misao solo cubrió su boca ante la noticia no dicha. Soujiro sentía algo por la hibrida, y él; que solo sentía odio por la mujer, fue aceptado como la compañera para toda la eternidad de aquella sangre sucia. Es como una cachetada, algo que él sentiría estando en su lugar. Sabía que no debía descuidar la unión que estos dos tenían ahora, más si la mujer era tocada de alguna manera. Su sanidad estaba en juego, sabía que le había dado larga. Mas no esperaba que aquel chico, su pupilo viniera de frente a pedirle algo que estaba en su deber ser. Suspiro y agarro la base de su nariz mientras posaba una mano sobre su espada- Solo usted puede… Es su deber. Solo usted, después de eso yo… Me hare a un lado.

Sabía lo que decía, que otro hombre se ofreciera o mejor dicho ofreciera emociones hacia aquello que ya estaba tomado era como pedir pelea a duelo por el irrespeto al macho que había tomado a aquella hembra, pero Kenshin sabia mejor que dejarse llevar por sus impulsos, sabia las intenciones de Soujiro y que nunca haría algo con tal malicia para con él. Este negó la cabeza, y puso una mano en el hombro de Soujiro.

-Soujiro-sama… No pienso pedir que te alejes de ella, porque ya tu sabes bien tu posición, y, sabiendo el vínculo que ella representa para mí, y lo que ella es ahora. Viniste en mi auxilio. Otro iluminado se hubiera ofendido- Lo sintió tensarse y observo a Misao que parecía ni moverse ante la posible amenaza presente- Pero no soy tan cabezota como Sanosuke, u otro cambia piel con su misma índole. Sin que me lo hubieras pedido, lo habría hecho. Eventualmente.

- ¿Qué? - Levanto su cabeza, sorprendido.

-Estaba esperando terminar de trazar en el mapa, los territorios que nos quedaban para saber a dónde podría haberse ido. Alguien de su especie, no podría ocultarse tan fácilmente. Mas si eres buscada, ir a territorio enemigo es lo más cercano a buscar que te maten, uso gran cantidad de energía. No pensará alimentarse por miedo a quedar expuesta, pero tampoco imagino podrá mantenerse con perfil bajo hasta que sus instintos ataquen.

-Entonces…

-No me mal intérpretes. Todavía no la acepto como mía, ni parte de esta familia o población, pero sería estúpido y negligente de mi parte no traerla de regreso. Solo estaba repasando el mapa para ir por ella, después de todo. Aun si la aborrezca, si algo le llega a pasar. Sera mi perdición por igual.

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El olor era nauseabundo, casi penetrante. Esta era una zona considerada inhóspita para toda raza. Para los licántropos e iluminados, vivir aquí seria tener destruidos tus fosas nasales. Para un humano era peor, gracias a sus "poderosas" armas, esta tierra es mortal para ellos. Los niveles de radiación, los matarían en meses, al igual que toda vida. Solo ciertos tipos de plantas y criaturas habitaban en la zona.

El área perfecta para esconderse.

Le había costado conseguir el rastro de la hibrido, tener que ir a su habitación y rescatar alguna prenda que aun conservará su olor, lo hacía sentir como un lobo. Era algo que no le gustaba, pero tendría que hacerlo; más aún si su vínculo no estaba del todo bien ligado como para poder buscarla a través de ello; era tenue sobrio. Imagino que era por la distancia. Solo podía reaccionar ante su esencia y su cuerpo podía sentir reaccionar ante el simple hecho de olerla. Había intentado abrir el vínculo, pero como era de esperarse ella lo había mantenido aun hasta ese momento cerrado o ella realmente no estaba tan cerca como creí. Aun así, nuevamente eso hizo que su curiosidad se elevará ¿Si lo tenían ambos cerrados, como supo que estaba en grave peligro? Tenía su suposición que al ser hibrido sus sentidos serian el doble.

Siguió caminando hasta que llego a la base de un árbol. Los humanos antes tenían este sitio como oculto, el árbol más antiguo de la tierra. Y aun sobrevive después de tantos años y con la radiación acechando, quien hubiera pensado que la gran ultima bomba caería ante estos alrededores. Una locación que, aun así, costaría conseguir.

Dejo salir un poco más sus uñas, y empezó a escalar.

Para su sorpresa, entre más alto lo hacía más fácil se hacía respirar y comenzó inclusive a ver especies de aves que antes no conocía. Fue a mitad del mismo que su nariz enloqueció, era la fragancia de ella, su esencia. Estaba más potente ahora que su lobo había despertado por completo. Tendría sentido saber porque escogería este lugar.

Soujiro tenía razón, podía aun sentir el miedo, pero había aún más emociones ahí. Un tumulto. Termino de escalar hasta un área plana, lo bastante como para ver otras especies bastante comunes en los árboles, y luego… Estaba ella. Iba a dar un paso apenas diviso la silueta, pero freno en seco al sentir como el miedo desbordo y la miraba perplejo. Aun sin verla por completo, podía divisarla como un animal atemorizado de lo que podría pasar, pegándose y alejando su cuerpo lo que más se ponía contra la pared hueca de ese gran árbol. A pesar de ello, su postura no era completamente temerosa, sino más bien temeraria. Acercarse sin cuidado podría llevar a un gran daño. Sin importar que ella ya hubiera gastado gran cantidad de energía, era peligrosa por su naturaleza en sí.

-Kaoru…

-…

-Sé que sabes que soy yo- Dejo escapar un poco de su propia esencia para que ella lo captará y ver si podría tranquilizarla un poco. Dejo de temblar y parpadeo por primera vez.

- ¿Qué haces aquí?

-Eso podría preguntarte yo. Aun estas muy cerca de la ciudadela ¿Lo sabias?

-Sí, claro que lo se… Es solo que… Ahora que sabe, que él sabe, que estoy ahí. No puedo, no puedo dejarlos solos. Si vuelve, y sé que volverá. Volverá con todo. Tengo que protegerlos, es mi culpa. Yo lo atraje, yo… - Se dejó desplomar en el suelo, y esto fue un avance para poder dar unos pasos más al frente y poder verla mejor.

- ¿Por qué los protegerás? Ellos no son nada tuyo.

-Eso lo sé, pero...- La mujer desvariaba, balbuceaba a veces, pero podía entenderla y su mente empezaba a llenar los vacíos. - Siempre ha querido tenerme. Yo pensé que… Que no sabía, lo que yo era… No puedo dejarlos, los usará en mi contra. No puedo… Ahora que sabe, puede volver….

Era cierto, mucho no sabían que ella era un lobo y vampiro, muchos la creyeron vampiro y la desterraron por ello, mientras que los lobos la disfrutaban ponerla en esos espacios porque la creían contraria a su raza. Así que la pregunta recaía en ¿Cuáles eran las reales intenciones de aquel hombre? ¿Por qué hacerla pasar por todo eso, si su intención era tenerla? El sello estaba roto ¿Eso era lo que buscaba? Llevarla a un punto de quiebre, hasta que su lobo resurgiera. Tendría sentido, pero… Aquel hombre no podría saber sobre el sello, pero si tenía un conocimiento de que algo raro pasaba con esta mujer. Quizás… Quizás. Buscaba quebrarla para ¿Dominarla o Hacerla surgir? Cuando ella llego parecía una cascara quebrada, pero su valía no había disminuido.

- ¿Te dejarás dominar tan fácilmente?

- ¿Eh?

-No fuiste fácil de domar. Aun después de todo lo que él te puso, no te dejaste dominar. Ahora, que eres lobo y vampiro. Ahora que lo que realmente eres salió ¿Te dejarás dominar tan pronto? ¿Qué tiene él que te dejarías tan fácil someter?

-Yo… no lo sé.

-Nos atacó por sorpresa una vez, no lo dejaremos una segunda vez. Me preguntas que hago aquí. Te lo diré. No vine por ti, vine porque si ese hombre piensa volver a atacar, es mejor tenerte de aliado que de enemigo.

-Pero…

-Aun si hay aquellos que te desconozcan por lo que eres, eres mía. Y si alguien tiene algo contra lo que es mío, puede arreglárselas conmigo. Si cree poder.

-Himura-sama…

-No confundas, sangre sucia. Esto es para beneficio mío. Si tú mueres, mi sanidad se va contigo y mi gente me necesita al máximo porcentaje de mí. Por los momentos, estamos atados de mano. Tu y yo, no nos llevamos bien y no sé si lo hare a futro; pero por los momentos puedo dejar eso a un lado y enfocar mi odio en algo más. Enishi, aquel hombre está en sus últimos días por poner un ojo encima a lo que me pertenece, a lo que tengo- Se acercó más al ver como la joven había dejado de temblar, casi idiotizada por sus palabras. No le estaba ofreciendo rosas, ni una vida romántica. Estaba ofreciéndole una tregua al odio y entendimiento que existían entre ellos, bueno. Más que todo el odio que él sentía hacia su especie. Para proteger algo mucho más valioso.

Observo que estaba realmente agotada, y no pensaba cargarla. Tendría que hacer algo con respecto a su olor, su esencia de lobo. Suspiro, ante el pensamiento fugaz. Toda su vida se había llevado bajo reglas y normas. Ahora, por el bien de su propia gente su mente quería proporcionarle a romper unas cuantas que sabía podrían ayudar, junto con un fugaz recuerdo de él mismo tirado en el suelo y ella extendiendo su brazo, antes de que el sabor de la sangre se expandiera en su boca y el eco de unas pisadas resonarán. Eso, no había sido un sueño. Lo sabía. Cuando despertó, observo la escena de batalla, se vio a sí mismo y había un gran hoyo en su pierna y parte del estómago, que estaban cerrando rápidamente. Su lengua saboreo lo último que tenía, y el sabor metálico lo golpeo. Él sabía lo que eso había sido. Si, las reglas de ahora en adelante para él, serían muy confusas. Elevo su muñeca izquierda y sin pensarlo la perforo, y se la extendió. Ella lo miro confundida.

- Adelante, bebe. Sé que ahora yo debo alimentarte porque no permitiré que otro vampiro lo haga. Somos ahora una pareja, aunque no me guste la idea no me queda de otra. Tenemos que regresar rápido o Soujiro-sama se arrancará la cabeza. No pienso cargarte y si somos atacados de regreso, necesito te defiendas. Sin importar quien sea.

La observo y noto que eso la ponía más nerviosa, le extendió aún más la mano y esta no dudo al ver nuevas gotas caer al suelo, tomarla por impulso y empezar a beber. Entre amantes, pareja, lo que sean. Darte de la muñeca es muestra de irrespeto y desconfianza. Ella debe tenerlo muy en claro, solo podría beber de su cuello si habría la confianza. Claro, había ciertos momentos donde dar de beber de la mano era cuestión de vida o muerte. Ahora, tendría que hacer algo con su esencia. Noto como ella había terminado de beber y cerro la herida sin dudarlo, esto lo tomo por sorpresa y alejo la mano rápida para sentir como su olor se había impregnado en su muñeca. Apretó la mandíbula ante la misma, pero le dio una nueva idea.

Una que no le gustaba.

-No creas que estaré contento de hacer, lo que voy a hacer.

Antes de que ella pudiera reaccionar, la tomo por los hombros y la atrajo para besarla. Sintió al lobo saltar dispuesto a atacar, mientras que el vampiro estaba siendo hipnotizado. Claro, que Kaoru solo demostraba temblar ante lo que estaba pasando y no querer dejarse llevar. Las manos de Kenshin fueron rápidas y precisas, y soltó el agarre de su propio cabello para luego con su mano, empezar a recoger parcial y torpemente la melena negra de la hibrido, y buscar amarrarla con su propia cuerda. Se separó repentina de la mujer de ojos azules, para verla perpleja. Entrecerró los ojos y se mordió su labio inferior.

-Aun no es suficiente.

Sin darle chance de respuesta, empezó a besar su cuello, lamiendo varias de las zonas, buscando fusionar su olor con el de ella, y hacerlo de él. Lo que no esperaba era que su cuerpo empezará a reaccionar. Su cuerpo empezaba a traicionarlo, y maldecía mentalmente. Habían unido su lazo, pero no lo habían reforzado y eso hacía que mínimos tactos como estos, hiciera salir al instinto animal. Sus manos recorrieron la espalda, atrayéndola. Manoseando por cual espacio y curva pudieran llegar sus cuerpos. Su lengua bajo a la clavícula y parecía hacerlo perder aún más. Miro de reojo los dos montes que se perdían en el vestido maltratado, y su cuerpo se removía al querer volver a probarlos.

La mujer gimió, y esto fue lo que hizo que todo lado racional se enterrará para recordarle que no estaban ahí por placer, sino por obligaciones. Se separó de ella, gruñendo por lo bajo y la alejo lo más que pudo. Ya su olor estaba algo mas distorsionado, y si no, que le parta un rayo. Mataría al que se le pasara por el frente, ante la frustración creciente entre sus pantalones.

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Cerro la puerta y suspiro con cansancio ante la hiperactividad de Misao al ver que había llegado con la hibrido, pero lo que realmente le tenía cansado era lo mucho que ele costo convencer a la mujer que lo mejor era que durmiera y estuviera en sus aposentos hasta que la cosas se calmarán o al menos los tratos entre Makoto Shishio y Hiko estuvieran finiquitados. Agarro la base de su nariz y aplico pequeña presión ante el pensamiento de quien sabe lo que a ese lobo se le pudiera ocurrir si ve a Kaoru. Respiro profundo a través de la nariz mientras se dio la vuelta y observo como la mujer no se había movido de su punto donde la hizo entrar. Era casi como una oveja a punto de ser degollada, en un territorio que no conocía. Hilarante, cuando esa oveja era más letal que ambos en la habitación. Soltó otro suspiro mientras negaba.

-Puedes tomar la cama, descansa. Regresaré luego con comida y ropa para que te des un baño. Las sirvientas no entrarán, no ahora que tu naturaleza está a flote. Así que no te preocupes. Aun así, te ordeno que no salgas, espera a que yo regresé si necesitas algo ¿Me hice claro? - ella solo asintió mientras veía la cama nuevamente, sin darle tregua a algo más de conversación, salió de la habitación y empezó a caminar por los pasillos para ir a hablar con Hiko, sobre la llegada de Kaoru.

No tardo en toparse con los hombres, con su estruendosa risa que ahora bebían una copa y reían. El licor cambiaba a la gente, en definitiva. Los disfrutaba dentro de lo natural, pero las competencias que estos dos se traían eran extraordinarias; había una tenue competencia entre ambos sobre quién era el más fuerte sosteniendo licor, más por la raza que por hombría. Se adentró y sentó sin decir más nada. Shinomori, terminaba de escribir lo que era probablemente el acuerdo y el resto de los nobles se había ya marchado, más al ver que el lobo seguía en la habitación. Observo con disimulo a aquella mujer que no había despejado la mirada del vampiro pelirrojo desde que entro y eso empezaba a molestarlo. La mujer de Shishio. Pocos sabían de ella, más que un día el volvió con ella y la mitad de los nobles cambia piel morirían bajo orden de ella por alta traición. Desde ahí escalaron rápidamente y nadie se oponía, sea por la fuera de Shishio o por la gran incógnita que ella representaba, puesto aquellos que morían bajo su mano resultaron ser conspiradores para una traición en contra de su amado. Su clase era misteriosa, impredecible y sin información. Una criatura marina, no era una sirena, pero tampoco era completamente acuática. Tampoco podría decir que era fea, para nada. Su belleza atraía de una sola mirada. Cualquiera que la viera podría hacerle pensar que era humana o algo más, era solo cuando te acercabas que podías ver los detalles de su piel y los labios color violeta.

-Si no supiera que ya encontraste pareja, diría que te gusta mi mujer. Himura.

-No es fácil quitar la mirada de una mujer cuya naturaleza es desconocida para muchos, Shishio. Más eso no quiere referir que tenga un interés, es más bien… Curiosidad.

El hombre rio por la agudeza de las palabras y acomodo a Yumi entre su regazo para bajar parte de su escote a unas zonas donde podría ver unos pequeños espejos que apuntaban al pelirrojo. Este solo entrecerró sus ojos. Si, eran detalles en su piel como escamas lo que te hacían pensar que era diferente su naturaleza, pero esos espejos. Era algo nuevo.

-Supongo habrás oído hablar de las sirenas ¿no? Mucho más que eso, ella es algo más allá de una sirena. Es cierto, que la belleza de una podría volver loco a cualquiera y más si usan su voz, pero ella. Ella es más especial, ella puede reflejar la naturaleza de la persona que ve. Y puede verlo todo, por eso puedo saber podrá traicionarme o tener otras intenciones conmigo o mi mujer.

- ¿Qué es entonces?

-Mhm, creo que por sus tierras la llaman Pejemuller. Son bastante libres, y puras. Completamente leales si logran ver lo que quieren en tu alma.

- ¿Por eso sabía que había desposado?

-Oh, sí. En el momento que entraste Himura, ella ya te había visto- La expresión sería de Shishio cambio a una completamente abierta y se rio- Para ser alguien de mucha estrategia, se te olvida que puedo leer el Ki de las personas y tu fuerza cambio drásticamente.

- ¿Entonces por qué decirme sobre la naturaleza de ella?

-Mmm Pues. Sé que nos odias, y el sentimiento es mutuo, pero medidas extremas requieren extremos movimientos para obtener los mejores resultados. El enemigo de mi enemigo, es mi amigo. Y el primer paso es otorgar algo de confianza para ensanchar esa brecha ¿No es así Yumi?

-Sí, querido… Nadie hubiera pensado que alguien como usted hubiera desposado a una hibrido.

Esto dejo helado a todos los presentes, inclusive Aoshi dejo e escribir, así como Hiko había bajado la copa y su semblante se había puesto serio. La mandíbula de Kenshin se tensó, apretó sus puños y más fuerte cuando tocaron la espada.

-No me mal intérpretes, no tengo intenciones de tocar a una sangre sucia. Soy de esa clase que piensa que algo puro, debe mantenerse puro. Si quisiera tenerla, la hubiera ofertado apenas entre a este sitio, pero ella perdió su valor en el momento que fue tocada por usted, Himura. El fuerte prevalece, por eso esa raza estaba gobernando el mundo, fue una tragedia que su debilidad por los de menor clase los llevará a la perdición.

-Sabes que es mi sobrina de quien hablas ¿No?

- ¿Y eso que tendría que ver? Solo elogiaba su gran fortaleza, hablo de la de él al tocarla a ella. Es más que obvio, sin ver a la mujer que es una pieza valiosa. Sino este sitio no hubiera sido sostenible. No cuando ese hombre blanco, donde pone la mira; conseguir su objetivo. Gran parte de mi terreno se ha ido perdiendo igual ¿Por qué este sería diferente? Es más que razonable pensar que ella tiene algo especial. No por nada creo y es hasta la única hibrido en el planeta y una mujer. Espero conocerle pronto, admito que será una gran aliada para la siguiente guerra.

-Kaoru no se pondrá en riesgo al frente de batalla a menos que sea necesario.

- ¿Y por qué no, Himura? - ambos se miraron fijamente casi como amenazándose por el comentario y dominio. Fue solo la suave voz de la mujer lo que saco de observarse directamente.

-Querido ¿No es obvio? Si algo le pasa, es él quien sufrirá los resultados- dijo la mujer acomodase sus ropas para rodear con el cuello al lobo- Tu lo entenderías si algo me pasará a mi ¿no? - Sabia que palabras usar y se pida notar la naturaleza altiva de la mujer, porque solo con esas palaras logro suavizar la mirada del hombre y su tono de voz por igual.

-Tu eres todo para mi Yumi, hay una diferencia. Tu viste su alma, él no le importa la hibrido más que por su propia sanidad y beneficio. Su conexión es un hecho fortuito, entonces la pregunta verdadera seria ¿Ella sería capaz de entender que él es todo para ella ahora? Después de todo ¿Por qué ella habría de importarle él cuando solo la sigue observando como un peón más? Un simple vampiro que no ve más allá de sus arrogantes pestañas.

Se escuchó la saya vibrar y el sonido de la espada rechinar, pero nadie había sacado ninguna espada. Makoto solo sonreía y observaba con gran interés al hombre frente a él. Kenshin sabía que estaba siendo provocado, pero su instinto pateo primero y ahora casi por poco estaba buscando pelea con el único aliado que podría quedarles, todo por haber insultado lo que es de él o más bien, insultado a él.

-Muchacho, espero te retengas porque si no yo lo hare. Makoto es nuestro huésped y aliado, faltarle el respeto a él es faltármelo a mí. Aun así, Makoto-san. No me quedaré sentado viendo como insultas a mi gente o intentas manipularlos a tu gusto. Mucho menos que metas a mi familia en esto. Kaoru podrá ser una hibrida, tan fuerte como puedes decir, pero no deja de ser una niña que no tiene conocimiento del campo de batalla. No la pondré en riesgo mucho menos contra aquel hombre que aún desconocemos que tipo de artimaña usa para controlar a todos. Tenerla de aliado, será útil siempre y cuando este lejos del campo de batalla.

-Pues claro, Hiko-san. Solo molestaba al muchacho. Aunque hay algo que si me gustaría me permitirías agregar- acaricio la piel de la mujer mientras besaba su cuello- Nosotros no escogemos con quien estaremos, muchacho. Pero podemos decidir cómo le sacaremos provecho en adelante. Los beneficios que ella trae, te podrían ayudar a cambiar mucho las cartas en la mesa y a los que te rodean si deseas aprovecharlo. Un estúpido o un humano, sería incapaz de ver los resultados por su egocentrismo de creer que solo podría hacerlo. Hay muchas maneras de hacerse el más fuerte. Solo queda de ti ver cómo.

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Abrió la puerta algo ya menos enfadado, ante la acalorada conversación que tuvo con Shishio hace poco ya más de una hora. Ese hombre si sabía cómo llevarlo al borde de su quicio. Odiaba a los cambia piel a todo dar, pero era por su naturaleza a ese hombre lo odiaba tanto por su personalidad como naturaleza. Bufo por lo bajo al pensar en su maestro bebiendo y disfrutando. Como quizás solía ser antes para que se diera el plano de que existieran tantos híbridos, un mundo en paz y alianza. Observo en la oscuridad de la habitación buscando a la mujer y noto que la cama estaba hecha. Dejo la bandeja de comida en una mesa cercana y empezó a buscarla en lo ancho y amplio de su habitación. Podía sentir su esencia, estaba cerca aun mezclada en la natural de él. Fue cuando bordeo la cama que la observo acurrucada en posición fetal en el suelo, con la pared como protección a su espalda. Suspiro algo enfadado de que no usará su cama, pero luego pensó detenidamente. Esa mujer paso gran parte de su vida entre jaulas y jaulas, la reacción natural es que se acostumbrara a lo duro del piso y a dormir siempre bajo la guarda en alto. Se agacho y puso en cuclillas para observarla mejor. Había realmente trazos de cansancio en su rostro.

Observo la comida en la mesa, suspiro y se puso de pie. Agarro uno de los cobertores que había encima de la cama y lo extendió para arroparla en lo mejor de su silencio. Solo un pequeño murmullo se sintió antes que ella hiciera presa de la cobija para acomodarse mejor. Camino hacia la bandeja sin apartar la mirada y se sentó, observándola. Mordió con desgano el primer bocado, su pensamiento realmente estaba en aquella ocasión o mejor dicho ocasiones en las que la hibrido le ayudaba a traducir lo que había en esos antiguos libros ¿Por qué libremente habría de otorgarle esa información? Siempre fue su pregunta más grande y le hizo pensar a lo grande, y de la idea antes de venir para acá. Él tampoco había podido comer y por su mente había pasado el pensamiento de quizás compartir una comida juntos, para ver si así podría entender mejor la situación y que su propia discordia a los de su clase disminuyera.

Quizás ella, quería intentar enmendar la situación entre ambos y empezar a intentar llevarse mejor por el resto de los habitantes. Ante el pensamiento, se vio tentado de abrir su escudo para poder sentir todo de ella, sus emociones y entenderla mejor ¿Cómo sería ser un hibrido? ¿Tendrías 2 voces hablándote al mismo tiempo? ¿Si siente sus emociones, quedaría expuesto a los efectos de encontrar una pareja y empezar a sentir algo por ella? Admitiría solo para sus entrañas que eso era lo que más le preocupaba, que empezará a sentir algo por aquello que más odiaba. Negó ante la extraña revelación, pero su curiosidad seguía latente. Por un momento, solo un momento. Cerrando los ojos y con la mente en claro, permitió bajar sus escudos. La piel se puso de gallina, todos los vellos en su cuerpo se erizaron ante el contacto entre almas, el vínculo que se había creado, pero había mantenido sellado por negación. Y apartando sus emociones, pudo sentir las de ella; aun latentes y tenues al mismo tiempo.

Negación.

Confusión.

Arrepentimiento.

¿Miedo?

No.

Cerro el vínculo rápidamente y respiro ante los sentimientos que ahora estaba fusionándose con los suyos. Aun en su descanso sus emociones eran un tumulto; y él podía entender que era lo que sentía. De eso se trataba todo eso de crear un enlace entre almas, podías expresar las cosas que no podías decir y había un entendimiento pleno. Apretó sus manos, saboreando en la punta de la lengua las emociones de ella y pudo distinguir la gran diferencia de lo que mostraba y lo que estaba pasando en su mente. No era una disputa de voces sobre que naturaleza gobernaba, ni las ganas de ver cómo podía destruirlo todo, era una disputa conjunta sobre lo que ella no aceptaba siendo lo que sabía ahora y las consecuencias que todos acarreaban, era un remolino de negación sobre todo lo que había ocurrido. Desde la muerte de su madre hasta el presente momento y las adversidades que ocurrían. Confusión sobre lo que debía hacer con respecto a la situación actual, no; con respecto a ellos. Arrepentimiento, por… ¿Por sentir culpa de haber aceptado al pelirrojo como su pareja? Parecía que ella, lo había aceptado justo al momento después que se encontraba en peligro. No por sobrevivencia, sino porque entendía todo lo que él era y eso, le daba miedo. No podía distinguir si era su miedo o el de ella o ambos. Respiro a través de la nariz con profundidad y apretó la base de su nariz.

Pero a pesar de todo, había ira. Una incontenible ira ante el lobo blanco, que se superponía y bailaba con el miedo. Pudo recordar parte de las memorias de la mujer y podía entenderla aún mejor. Su instinto primitivo pateo e hizo personal esa ira. No podía evitarlo.

Hoy empezaría un nuevo camino, uno que no tenía precedentes. Dos personas, que odiaban la misma naturaleza de una, se unieron para la eternidad y supervivencia de su propia especie. Tendrían que trabajar mucho, demasiado diría él para poder sacar adelante lo que eran y tal como Yumi y Shishio habían expuesto, aprovechar las ventajas de la otra persona que podrían beneficiar. Si, era cierto. No escogían con quien estar, pero si podían escoger que futuro tener y como mejor fructificarlo.

No había marcha atrás. Eso era algo que le había costado aceptar. Es solo que, algo le decía que una batalla a campo contra 10 lobos sería más fácil que una batalla emocional de entendimiento y aceptación y avance; algo que solo el resultado solo se lo diría el tiempo, el único gran problema es que no se sabe que tanto tiempo tendrían.

Ni como abordarlo.

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Fin hahah al fin he podido actualizar. He estado realmente falta de inspiración, he intentado ponerme al corriente. Espero este capitulo les haya dejado un buen abre boca. Suavemente hahahaha Kenshin ha empezar a sentirse intrigado. Pense que con Shishio y Yum en la escena, sería la patadita que necesitaría el pelirrojo para empezar a aceptar que no había marcha atrás de todo esto.