Capitulo 10: Efectos segundarios.

¿En qué estaba pensando?

No hay nada con lo que pueda explicarlo, ni una sola razón lógica, nada que pueda ser aceptado y salve mi vida.

¿Cómo es que puse a Potter antes que a Thalia?

Decirle algo como « ¿Sabes? Por fin me reconcilie con Potter y ahora decidimos ser amigos» no será algo que la haga lo suficientemente feliz como para perdonarme. No, probablemente eso solo la enoje más.

¿En qué demonios estaba pensando?

Mi cerebro debió haber tenido un colapso después de todo el stress acumulado o tal vez alguien me lanzo un confundus, algo, debe haber alguna razón, cualquiera, que me ayude a explicarlo. Lo que sea.

- Pelirroja -me llama Potter, volteo a mirarlo- ¿Pasa algo?

- ¿Qué si pasa algo? Bueno, hice una tontería, una más entre las muchas que suelo hacer pero esta vez no sé como arreglarlo ¿Qué voy a hacer? -respondo sin prestarle mucha atención a mis palabras.

¿Qué se supone que le voy a decir?

- ¿De qué estás hablando?

Su expresión lo dice todo.

- No estoy hablando de ti, idiota, o bueno, tal vez sí, quién sabe. Pero eso no es lo importante en este momento, Thalia me va a matar apenas me encuentre.

- ¿Por estar conmigo?

Yo suspiro. Es un caso perdido.

- Sabes que no todo gira alrededor de ti ¿Verdad? Se supone que debía encontrarme a las tres con ella para… algo que íbamos a hacer y por estarte buscando a ti, estúpido narcisista, no estuve allí a tiempo, ni lo estaré nunca. ¡Ya esta atardeciendo!

Él sonríe como si en vez de lazar insultos y quejas estuviera contando un cuento infantil.

- Bueno, pelirroja, nada se puede hacer. Si Thalia te quiere matar lo mejor sería que te alejaras de ella por un tiempo, no te preocupes, yo estaré contigo todo el tiempo que necesites

. No gracias. No es una gran propuesta y además, entre más me demore en disculparme mayor será su enojo. Como si la hiciera esperar por ello y eso la enojara.

- ¿En serio?

- Sí. Ahora que lo pienso ustedes dos se llevarías bien. Se parecen en algunas cosas.

El pensamiento aunque cierto es un poco inquietante. Seguro se llevarían bastante bien si empezaran a hablar ¿Cómo sería?

- En realidad no me interesa.

- ¿Qué? ¿Por qué? ambos aman hacer bromas, son igual de egocéntricos e impulsivos y a la vez pueden ser tan…

- Lily no me interesa.

¿Qué quiere decir con eso?

- No entiendo.

- Lily, me acabas de dar una oportunidad para estar contigo ¿No? Y ahora que la tengo la usare para conocer cada parte de ti, lo grande y lo pequeño, lo visible y todo aquello que ocultas, cada sencillo detalle que…

-Suenas como un acosador. -Él se ríe.

De hecho, lo es.

- Lo que quiero decir es que no quiero conocer a nadie más si no eres tú.- El chocolate de sus ojos es más intenso que nunca, siento como mi cara arde y aparto la mirada.

¿Qué se supone que significa eso?

Hemos llegado a la entrada del castillo, el camino hacia el castillo no ha sido muy largo pero de alguna manera nos hemos tardado lo suficiente como para poder ver las primeras estrellas en el firmamento. Una brisa de octubre recorre todo Hogwarts, congelando todo en su camino, incluyéndome.

-¿Tienes frío?

- Un poco -confieso.

- Vamos al gran comedor, ahí podemos tomar algo caliente y cenar.

Una bebida caliente, tal vez un chocolate caliente, con algo de comida, justo lo que necesito pero…

- Lo siento, no puedo. Debo buscar a Thalia antes de que ella me encuentre a mí.

Él luce decepcionado.

- ¿Y en donde podría estar?

- En la sala común -respondo inmediatamente.

- Entonces vamos para allá.

Me fijo en su expresión cansada y las ojeras bajo sus ojos y algo me impide continuar. No sería justo con él si lo arrastro en esto también.

- No, no, creo que lo mejor es que comas algo y vallas a descansar, parece que no has dormido en días.

- No tienes de que preocuparte, estoy bien. Te acompaño.

-No. Ve a comer y luego a dormir. Nos vemos mañana.

- Lily, no.

- Potter- digo en forma de advertencia.

- Estoy bien.

- No me importa si dices que estas bien o mal. Solo haz lo que te digo. Si luces tan mal como para preocuparme por lo menos deberías descansar un poco.

- ¿Te preocupo? -Su expresión no luce divertida, sino feliz.

- No -respondo rápidamente sintiendo el calor en mis mejillas- vete a comer.

Él lo piensa por un momento y luego, con una gran sonrisa en su cara, se despide y camina en dirección al gran comedor. Yo suspiro un poco aliviada, por lo menos esto salió bien.

Bueno, Thalia, aquí voy.

- Quiero escucharlo una vez más -me exige por enésima vez.

-¿Qué?

-Como el señor narcisista-degenerado-e-imbécil Potter se convirtió en tu amigo, o más bien lo convertiste, y como eso fue tan importante como para dejarme plantada con la venganza que llevábamos planeando por semanas.

- Fueron dos semanas, no hables como si hubiese sido una eternidad -respondo derrotada- ya te lo he contado cinco veces ¿Qué es lo que todavía no comprendes?

- La parte en la que eres capaz de esperarlo más de veinte minutos fuera de los vestidores mientras él se cambiaba ¿Es que no tienes dignidad?

Yo suspiro.

- Ignórala, Lils. En el fondo ella está feliz por ti solo que esta ofendida porque la abandonaste en su momento de gloria -dice Sophia tratando de reconfortarme aunque este con los ojos cerrados y en posición del loto.

Ella luce terrible, como si todas sus «energías acumuladas» hubieran decidido aparecer todas juntas con más fuerza de lo que ella es capaz de soportar. Ojeras profundas, piel pálida, incluso su cabello parece haber perdido el brillo. Seguramente si la situación no fuera tan anormal e interesante para ella, ya se encontraría descansando, meditando o haciendo algo para recuperar toda la paz perdida pero antes de que ella pudiera empezar a concentrarse yo había regresado con noticias nuevas e inesperadas y el interrogatorio había comenzado. Solo esto la mantenía en este lado de su conciencia, evitando que las emociones mezcladas de Thalia acaben conmigo.

- Lia lo siento, en serio. En ese momento me olvide de todo, pensé que era lo que debía hacer y si no lo hacía en ese momento no lo haría nunca y ahí se acabaría todo.

- ¿Me tiene que importar? -me espeta Thalia molesta- ¿Y qué pasa con Elle?

-¡Ya tuve suficiente! Me he disculpado contigo unas cincuenta veces, deja ya de actuar como una chiquilla malcriada. Todo lo que planearon salió bien, no hubo ni un solo error. No me necesitabas ahí y yo por mi parte me di cuenta de que era lo correcto, acepte mi error y lo corregí ¿No era lo que ustedes querían? No hay razón para todo esto. No hay razón para que te enojes tanto.

Thalia me mira feroz y yo le mantengo la mirada. Su ceño esta fruncido mostrando su enojo y sus ojos oscuros parecen lanzar chispas.

- ¡Ya basta las dos! -exclama Sophia abriendo sus ojos y levantándose- Tu -dice señalándome- no te desquites con Thalia, ella no es la causante de tus problemas. Que no tengas idea del porque actuaste como actuaste no es su culpa, es tuya por ser tan cabezota. Y tú -dice señalando a Thalia- Lily es tu amiga, no tu mascota. No puedes esperar que siempre este a tu lado. Sabes muy bien como es así que deberías alegrarte que la absurda situación que ella misma había creado se haya solucionado. Deja el drama. Si ella no estaba ahí era porque no debía estarlo. Así funciona el mundo.

Sophia se detiene a tomar aire, ni Thalia ni yo nos atrevemos a hablar.

- Me parece que es mejor que vayas a ver como esta Elanor. No creo que la satisfacción le dure por siempre -agrega.

Thalia, sin dirigirme otra mirada, sale de la habitación.

- Esto es simplemente genial, me arreglo con mi enemigo y me peleo con mi amiga -murmuro para mí misma.

- Tu también, vete, ve a comer o algo así. Quiero meditar.

De alguna manera me siento herida.

- ¿Me estas echando a mí también?

Su mirada es clara.

-¿Por qué?

- Quiero relajarme, conectarme con mi interior y a pesar de haberte reconciliado con Potter tienes esa aura de confusión que absorbe toda la atención.

-¿Qué?

-Lily Evans, fuera de aquí -me ordena con una mirada peligrosa.

Quiero rechistar, protestar, hacer lo que sea pero sé que me llevara a otra discusión, ya estoy peleada con Thalia lo menos que quiero es también hacerlo con Sophia, así que me doy la vuelta y salgo de la habitación. Solo escucho el suspiro de alivio de Sophia antes de cerrar la puerta.

Mi estomago lanza un quejido mientras camino en dirección al gran comedor, ojala los elfos domésticos hallan preparado un banquete, podría comer cualquier cosa en estos momentos.

- Pero si es mi pelirroja favorita ¿Cómo estás? -la voz de Black me sobresalta- No te asustes, solo soy yo aunque tal vez lo que te sorprenda es que sea yo ¿No es así?

Dice con una de sus «sonrisas encantadoras».

- Muy gracioso, Black ¿Qué quieres? -pregunto-¿De la nada vuelves a hablarme?

- Y no soy el único que lo hace ¿Cierto?

Su sonrisa divertida me hace sentir un poco avergonzada.

Potter es un bocón.

-¿Qué quieres?

- Solo quiero saber cuáles son tus intenciones con mi amigo

-¿Remus? - pregunto y él luce confundido.

Yo contengo una sonrisa.

- ¿También tienes intenciones con lunático? Evans no conocía esta parte de ti, es curioso… pero si cornamenta se entera seguro que lo mata. Esto podría ser interesante pero si Remus…

Otra vez esos apodos. Lunático y cornamenta ¿Que significan?

- Black sé que estas muy entretenido hablando contigo mismo pero tengo hambre y no pienso quedarme más tiempo solo escuchándote hablar tonterías así que…

-No pelirroja, tú y yo tenemos una conversación pendiente y no te dejare escapar sin que tenga respuestas.

¿De qué está hablando?

Sigo con mi camino sin esperarlo, pero para mi disgusto el mantiene mi paso sin problemas, hablando de quien-sabe-que y sin darse cuenta de que apenas le prestó atención, y solo deteniendo su palabrería hasta que estamos sentados en la mesa de gryffindor.

- Ahora sí, pelirroja, dime ¿Cuáles son tus intenciones?

- Comer todo lo posible hasta que no pueda más y luego ir a mi habitación y rogarle a Sophia que me deje entrar.

Respondo llevándome algo de pollo y jugo de calabaza a la boca. Esta vez el no luce desconcertado.

Hubiera funcionado con Potter.

- Antes de hablar de James quiero que me expliques algo ¿A qué te referías cuando mencionaste a Remus?

Yo trato de lucir serena y una idea cruza mi mente. Yo no soy la única que conoce su secreto, es obvio, pero ¿Cómo lo enfrentaron ellos? ¿Cómo debería hacerlo yo? Tal vez Black pueda ayudarme con esto.

¿Pedirle ayuda a Black? Debo estar loca.

- Dime, Black, si existe alguna razón para que una vez al mes Remus desaparezca por diferentes enfermedades suyas y de su abuela y durante esa época luzca tan enfermo como si…

Aquello lo toma desprevenido.

-¿De qué hablas?

- Lo descubrí hace mucho tiempo, en quinto año pero decidí no decirle nada porque sé cómo es él, siempre sintiéndose mal por ello -su sorpresa es tangible- él es un chico fuerte y valiente y tan dulce y solo por ese problema… y sobretodo soy su amiga y lo quiero tanto como ustedes.

- ¿Estas tratando de decirme que sabes lo de Remus?

- Sí, lo sé. Lo que te estoy diciendo es que voy a decirle que lo sé.

- ¿Por qué?

- ¿Cuando ustedes lo enfrentaron porque lo hicieron? -pregunto retóricamente- esa es una pregunta estúpida.

Él guarda silencio un momento y cuando vuelve a mirarme me encuentro con algo inesperado en su mirada. Respeto.

- Solo una pregunta ¿Por qué tardaste tanto?

- Yo en cambio tengo muchas -contesto- hace mucho tiempo que sé su secreto pero lo que no he podido explicar es como todos parece haber sufrido una transformación y no solo él. -Black parece estar teniendo problemas con su jugo de calabaza- ¿Cómo es posible? ¿Qué es lo que ustedes hacen?

Él trata de lucir inexpresivo.

- ¿A qué te refieres? Creo que tu mente está un poco afectada por las emociones del día.

-¿Las emociones del día? -pregunto irritada- Black, algo me estas ocultando y quiero saber que es ¿Qué es lo que hacen en luna llena?

- No sé de que hablas Evans -su voz es cortante- creo que el hambre te hace imaginar cosas.

Yo termino de comer y lo miro fijamente.

-No es así. Sé que me ocultan algo y no dudes que averiguare que es.

Ahora él está completamente serio.

- Ese no es tu problema.

- ¡Claro que lo es!

- ¿Y cómo? -pregunta con una ceja alzada.

Yo me atoro con el jugo de calabaza, mientras yo hago un esfuerzo por tomar aire y dejar de toser él me dice cosas como «Respira pelirroja, tranquila» y me da unas palmaditas en la espalda que de nada me ayudan. Cuando por fin me calmo un poco sus intentos de ayudarme son más que molestos.

- Basta, ya está bien -le digo con la voz ronca y los ojos llorosos.

Vuelvo a toser una vez más.

- Uff -suspira como si él hubiese sido el que estuvo a punto de ahogarse- Pelirroja no me des esos sustos, pensé que morirías y que me culparían por ello ¿Qué se supone que le diría a James? ¿Y qué haría si me meten a azkaban? Algo así nunca debería pasar ¿Te imaginas todas esas mujeres que llorarían por mi ausencia?

Yo rodo los ojos.

- Sería una tragedia. Si te metieran preso por mi muerte yo no podría hacer toda la celebración que se merece el por fin librarnos de ti.

Él me mira ofendido.

- Creo que necesitas mejorar tu sentido del humor.

-Mi sentido del humor esta perfecto -respondo resentida.

Nos miramos fijamente por un momento, hasta que recuerdo mi siguiente pregunta.

-¿Qué hizo Remus cuando ustedes lo enfrentaron?

- Tuvo un ataque de pánico -responde tranquilamente.

- Me lo puedo imaginar. Siendo él, quizá hasta pensó en dejar la escuela.

- Sí, dijo eso -recuerda Black con una sonrisa- y muchas estupideces más pero después de todo, estaba más aliviado y feliz y cuando… -él corta la frase de inmediato.

- ¿Cuándo qué?

- Nada.

- ¡Vamos Black! ¿Por qué no me lo dices? Puedes confiar en mí, no se lo diré a nadie.

-Es un secreto de merodeador -me responde- Tal vez el día que te cases con James puedas saberlo pero hasta ese entonces…

- ¿Casarme con Potter? -pregunto con pánico- ¿Acaso estás loco?

Él suelta una carcajada perruna y yo rodo los ojos y entonces me doy cuenta de las miradas a mi alrededor, escépticas, curiosas y de odio total, fijas en Black y en mi que hasta el día de hoy no habíamos mantenido una conversación decente y ahora lo hacemos con toda naturalidad en frente de todos.

Espera.

- ¿Se le podría decir conversación decente a esto? -pregunto para mí misma pero llamo su atención, me mira extrañado.

- No lo sé, aunque si tu deseas, con todo gusto yo podría hacerla mucho más indecente -me responde con una sonrisa engreída.

- No gracias. -le respondo levantándome y caminando a la salida del gran comedor, casi puedo escuchar los comentarios en voz baja de las personas que quedan.

- Hey pelirroja -me llama- no me dejes aquí solito.

Esto último lo dice estando ya a mi lado; él es rápido, demasiado para mi gusto.

-¿Miedo a la soledad? -lo miro fijamente- Eres igual que un perro faldero.

Él suelta otra carcajada perruna que solo me convence más del parecido. Él, por su parte, parece divertirse mucho con el comentario.

Un perro, carcajadas perrunas y Black. Algo en la relación me hace sentir inquieta; estoy dejando ir algo, algo importante, algo que haría que todo esto tuviera sentido ¿Qué es?

- Evans me estas asustando ¿Por qué me estás mirando así?

- Ladra -le ordeno.

De nuevo tiene esa cara de desconcertó y suspicacia.

- ¿Qué?

- Ladra -repito.

-Guau -dice sin ninguna emoción o intención. Luciendo más como un niño confundido que como un perro.

- ¡Ladra bien!

- ¿Por qué se supone que tengo que ladrar? -pregunta enojado.

- ¿Y por qué no?

- No quiero ladrar.

Yo desecho la idea. No puede ser posible.

-Ok, no ladres.

El silencio que le sigue a eso no dura más de diez segundos ya que Black empieza a parlotear otra vez y yo camino a su lado prestándole atención por momentos. Cuando por fin llegamos a la sala común Black ha hablado de lo maravillosos que es su cabello, de una «fiesta salvaje», de sus tres citas de la próxima semana y ha hecho un interesante comentario sobre como Potter habla en sueños y suele repetir una misma palabra.

Una palabra que a pesar de mis insistencias, chantajes y amenazas no quiso revelar.

Él se despide con un movimiento de mano y camina en dirección a su cuarto y yo estoy a punto de hacer lo mismo cuando me fijo en una silueta sentada al lado de la chimenea, Thalia. Camino hacia ella y me siento a su lado aunque ella actúa como si no existiera. Permanecemos un rato en silencio hasta que ella suspira.

- Sophia no me deja entrar a la habitación -dice sin mirarme- esperaba que tal vez se subíamos las dos juntas nos dejara entrar.

- Conociéndola solo nos dejara entrar si la pelea termino y nuestras energías son aceptables.

- Entonces supongo que dormiremos en el sofá -responde.

Yo suspiro. ¿Por qué tiene que ser tan orgullosa?

- ¿Tienes con que arroparte?

Sus manos están temblando a pesar de estar tan cerca de la chimenea, un detalle del que no me había dado cuenta hasta ahora. Yo conjuro una manta y la pongo sobre mí y extiendo el otro extremo para que ella se arrope también, parece dudarlo.

- Vamos Thalia, te vas a congelar si no te cubres -le digo y ella lanza un suspiro antes de acercarse y abrigarse.

- No creo que seas mi mascota -me dice de repente después de un rato de silencio.

-Lo sé -respondo con una sonrisa que ella no ve, pues evita mi mirada- Te conozco, siempre quieres ser el centro de atención, siempre has tenido todo lo que deseas y sé muy bien como te enojas cuando no lo consigues.

Ella se sonroja ligeramente.

- No me habría enojado tanto si me hubieras avisado, pero te estuve esperando y por eso casi falla el plan.

- Lo siento. Desde que me encontré con Alice todo se fue de mi mente -confieso- Tenia que arreglarlo todo. Estaba actuando como una niña y por ello lo estaba perdiendo.

- ¿Por qué te importa perderlo?

- ¿Por qué vengaste a Elanor?

- Era lo correcto. Creo que si estas al lado de una persona justo en el momento en que te necesita, incluso si no la conoces o no entiendes que pasa, se crea un vinculo.

- ¿Aunque su ex-novio la halla traicionado contigo?

Ella luce un poco avergonzada pero no culpable o nerviosa, como unas semanas atrás.

- Tenía que hacer las cosas bien

- Yo también. Mi vínculo con Potter es diferente pero está ahí. Lleva tres interminables años persiguiéndome, yo apartándolo e insultándolo y el volviendo. Siempre ahí, y me ayudo con lo del reto de Elanor, ha cambiado mucho… no podía dejar las cosas así. Tenía que hacerlo bien.

Ella parece considerarlo un poco.

-¿Y Jason lo sabe? - pregunta pensativa.

- No, no he hablado con él ¿Por qué?

¿Qué tiene que ver Jason con esto?

Ella guarda silencio y luego agrega:

- Aún no comprendo cómo pudiste esperarlo tanto tiempo fuera de los vestidores. ¿Qué pasa contigo?

Siento como mi cara arde, algo de lo que ella parece darse cuenta.

- Evans hay algo que todavía no me has dicho ¿Cierto?

¿Por qué tiene que ser tan astuta a veces?

- ¿Cómo está Elanor?

- No pienso dejar que cambies el tema -responde amenazante.

En momentos como este el famoso sexto sentido de Sophia se hace presente en Thalia, que parece oler las mentiras como un sabueso a su presa.

No tengo escapatoria, yo sola cave mi propia tumba.

Merlín ¿En que estaba pensando?

- Ok, hagamos un trato -digo- Yo te cuento algo que ni Sophia sabe, increíblemente vergonzoso que paso esta mañana y tú te olvidas que falte sin avisar y vamos al cuarto a convencer a Sophia de nuestra reconciliación.

Thalia me mira con una sonrisa ladeada.

-Trato hecho.

Yo respiro profundo tratando de controlar la vergüenza. ¿Cómo debería decirlo? Tal vez desde el principio, aunque eso solo hará que mis nervios aumenten ¿Soltarlo como si nada?

- Potter tiene el mejor trasero de Hogwarts -espeto cubriéndome la cara con la cobija.

Aquello la deja de piedra.

- ¿De qué estás hablando? Lily desde cuando eres tan pervertida. Mira que decir algo como eso aquí, además ¿Cómo vas a saberlo? Esos condenados pantalones no dejan ver nada, y déjame decirte que el de…

- Thalia -la interrumpo- cuando entre a los vestidores Potter estaba desnudo.

Su sorpresa es igual a su emoción.

Al menos dormiré esta noche en mi cama.


Notas de la autora:

¡Capitulo 10 listo! primero que todo quiero confesar que el titulo del capitulo no me convence del todo, le di muchas vueltas pero no encontre ninguno que me pareciera mejor, así que se quedo tal cual esta, no quize darle más vueltas al asunto y seguirme demorando para publicar.

Continuando quiero agradecerle a todos los que se toman el tiempo de leer este fic, y sobretodo a todos los que se toman en tiempo de comentar, no se si se puedan imaginar todo lo feliz que me hacen sus comentarios, aveces una necesita animos para seguir adelante. ¡Mil gracias!

Supongo que por ahora no es más. Si les gusto, comenten, si no, critiquen. los quiero montones.

Un beso

Andrea.