10.
Han pasado solo unas pocas semanas, y creo que dadas las circunstancias, la situación está yendo bastante bien. Tampoco quiero decirlo muy alto por si todo se va otra vez a paseo…
A diferencia de para Jake, para quien lo de cambiar de fase parecía algo natural, igual porque había heredado los genes por parte de padre y madre, para Leah y Seth no fue tan sencillo. Con el inconveniente añadido para Leah que cuando volvía a la forma humana estaba desnuda y rodeada de tíos. Todos intentaban darle un poco de intimidad, dentro de lo posible claro, teniendo en cuenta que todos estaban conectados, pero imagino que Sam había tomado cartas en el asunto y no quería que esto fuera más desastroso de lo que ya era.
Durante días Leah viraba rápidamente de un sentimiento a otro. Tristeza, rabia, impotencia, culpabilidad…. Creo que aunque fue precipitado y a todos nos pilló por sorpresa la transformación de Seth siendo tan joven, estuvo bien que pudiera acompañar a su hermana en esta nueva aventura. Seth era un alma buena y llena de alegría. Estaba triste por la muerte de su padre, pero desde luego no sostenía nada en su contra por no haberle contado acerca de los lobos, y era capaz de ver el lado positivo de todo el asunto. Estaba encantado siendo un hombre lobo y parte del paquete, aunque todos lo siguieran viendo como un niño, supongo que él lo veía como una garantía de pertenecer a un exclusivo club. Creo que esa aceptación, y que simplemente no ocultara lo encantado que estaba con su nueva vida ayudo a Leah. Dejo de culpar a su padre por no contarle, a ella por resentirse, a Sam por dejarla, a Emily simplemente por estar ahí… y empezó a disfrutar un poco de su nuevo lado salvaje. Eso me alegro mucho, pero a la vez me dio un poco de temor. No hacia tanto que había sido la humana impotente entre vampiros… y al ritmo que iban las cosas me iba a convertir en la humana impotente entre lobos.
La verdad, que con todos los chicos aprendiendo a controlarse y explorando sus nuevas capacidades, mis únicas distracciones eran Sue, Emily y mi padre. Dispuesta a cumplir con mi parte del trato de hacer las cosas fáciles, seguí mi rutina de ir a clase, aprender junto a Sue, ayudar a Emily, y en lugar de ir a pescar con Charlie, le ayude a él y a Billy a ir sobre todas las cosa de Harry, ordenando el garaje, sus aparejos de pesca… en realidad, una vez más me dedicaba más a estar y compartir el momento que a hacer algo realmente útil, primero porque no entendía nada de pesca o herramientas, y segundo porque estábamos de acuerdo que había demasiadas cosas potencialmente peligrosas para dejarme meter mano.
Fue Sue, para quien la vida había ido en caída libre en el último mes quien más debió notar mis dudas mientras trabajábamos en el taller, porque una tarde se acercó a mí y me abrazo: imagino que todo esto tampoco está siendo fácil para ti, y creeme, vemos el esfuerzo que estás haciendo para que todo sea lo más suave posible. No te puedo decir lo agradecida que estoy de que Leah haya encontrado en ti el apoyo que nadie más ha podido darle desde que Sam se transformó… - siguió una breve pausa y trate de imaginar cómo tenían que haberse sentido Sue y Harry al ver a su hija hecha polvo, y sin poder explicarle lo que realmente estaba sucediendo, sin poder consolarle porque nada era culpa suya…- sé que todos van pisando cascaras de huevo con todo este asunto, porque nadie quiere que la historia con Emily se repita a tu alrededor, pero no tienes que preocupate, van a saber controlarlo muy pronto, y van a volver a estar a tu lado. No importa qué, mis hijos y los chicos te consideren su familia y no hay forma de que se vayan a separar de ti.
Decidí creer en sus palabras y aferrarme a ellas. Tenía una nueva familia, podía haber dudado de ellos después de lo que paso con los Cullen, pero elegí confiar en ellos, además esta vez tenía a mi padre conmigo. Los lobos iban a seguir a mi lado, y tendrían que tener más paciencia con mi humanidad, pero me iba a esforzar y ellos iban a ayudarme.
Supongo que Sue no solo hablo conmigo porque esa noche Leah apareció en mi puerta. No fue necesario darnos explicaciones, solo importaba el que ella estaba ahí. Pasó a mi habitación y volvimos a ser nosotras mismas. Le conté lo que se había perdido esos días en la escuela, que definitivamente no era nada emocionante, y le conté lo que había estado haciendo con su madre, aunque supongo que lo sabía. Ella me conto como iba a través de los chicos. Lo insufrible que se ponía Paul de vez en cuando, lo poco que parecía importales a ninguno de ellos el ir con todo al aire, lo raro que era tener a todos ellos en su cabeza. Eso parecía irritarla sobre manera, porque al parecer ni siquiera sabiendo que ella estaba ahí, parecía disuadir a los tíos de imaginarse a todas las tías que conocían, incluidas nosotras, teniendo sexo salvaje… al final Sam había tenido que intervenir, para que mientras Leah estuviera en fase, no pudieran pensar en sexo, lo que le había hecho francamente impopular. Para todos menos para Jake y Seth, que preferían no vernos a ninguna de las dos en esas escenas. O al menos, siendo las dos muy mal pensadas, no con los protagonistas de esas escenas. Nos reímos durante un buen rato hasta que Charlie vino a recordarnos que era tarde, y tenía clase al día siguiente, pero al menos dejo que Leah se quedara a dormir después de avisar a su madre.
En conversaciones posteriores, y con Sue como testigo mientras estábamos en el taller estudiábamos porque Leah de todas las mujeres era la única que se había transformado. No quería ser agorera ni ceniza, pero lo más en común que tenían las cinco últimas transformaciones era mi persona, y era algo a lo que le había estado dando bastantes vueltas en los días anteriores.
Sue una vez más intento salvar el día: casi me gustaría que fuera algo tan sencillo como eso Bella, pero me temo que hay más…- se vuelve hacia Leah- no lo hemos hablado antes, tampoco había pensado mucho en ello hasta los últimos acontecimientos. Pero me temo, y me duele tener que decirte, que es probable que el motivo por el que Sam no se convirtió en tu compañero, el motivo por el que el gen se revelo en ti… es porque haya un problema con tu sistema reproductivo – Sue está sosteniendo a Leah en un abrazo y yo estoy petrificada en mi asiento. Creo que debería irme y darles un poco de intimidad, pero lo más probable es que si lo intento me fallen las piernas y cree un desastre
L: lo que estás diciendo es que me pasa como a la tía – parece que se acuerda de mi presencia y volviéndose un poco hacia mi explica con los ojos brillantes por las lágrimas que contiene- mi tía, la hermana de papa, nunca ha podido tener hijos aunque siempre lo han intentado…
Sue: tendríamos que hacerte pruebas, pero me parece lo más probable.
L: eso confirma más o menos mis sospechas –las lágrimas ruedan por su mejilla- nunca encontrare un compañero, porque no hay nada que ofrecer, nunca voy a tener hijos tampoco…
No puedo evitar saltar de mi sitio y rodearla como puedo y tratar de consolarla: oh cariño! No seas tonta, no vamos a quedar impresas y qué, ya sabíamos que los tíos apestaban, quien quiere tener niños que deformen nuestra increíble figura y sabes que siempre nos tendremos la una a la otra… admito que lo del sexo puede ser un problema pero seguro que algo se nos ocurrirá- termino guiñándole un ojo, y parece que mi intento de romper la tensión funciona, porque entre mi comentario y la cara de susto de Sue, de las lágrimas pasamos a un estúpido ataque de risa
