X. Eliminada
-¡La escuela! ¡Son más de las siete! – Elena se levantó corriendo de la cama, cayó, pero pese al dolor ligero en el tobillo, se incorporó y se vistió con lo primero que encontró en su closet. - ¡Será que ese ingrato se habrá ido a la escuela sin mi!
Sí, es verdad, ellos habían discutido un poco el día anterior. ¡Pero cómo no hacerlo! La chica estaba harta de la sobreprotección de su amigo.
Sí, también es verdad que hay ciertas creaturas de las cuales ella no puede defenderse, pero tampoco es una inútil y debe reconocerlo, la astucia de la chica siempre los había sacado de problemas. Era ya una situación muy común el que ella terminada siendo capturada por algún enemigo del pequeño domador. Pero no era una situación que a ella le complaciera tampoco. - ¡Sí, puede que le haya dicho una o dos cosas fuertes pero… tampoco es cómo para que se haya ido sin mi! ¡Soy su mejor amiga después de todo!
La chica termino de vestirse, tomo su mochila y salió rápidamente hacia la casa del vecino.
-¡Nos vemos más tarde mamá! – Fue lo único que Julie supo de su hija. – Veremos si sigue ahí… conociéndolo sí. ¡Qué extraño, Bombolo no me dio hoy los buenos días!
Elena toco la puerta principal con fuerza, luego de unos momentos, Greta le abrió la puerta.
-¡Buenos días señora Barrymore! ¿Ya se fue Zick a la escuela?
- ¿Zick? Sí, hace un rato que salió. ¿Por qué?
- ¡Por qué nos íbamos a ir juntos! ¡Pero ya me escuchará! – La chica apretó los puños - ¡Nos vemos más tarde! – Elena bajó las escaleras y corrió hacía la escuela.
- ¿Nos vemos más tarde? – La señora la miro con confusión y cerró la puerta.
La pelirroja corrió tan aprisa que llegó a tiempo a la entrada de la escuela, dónde pudo ver a Zick entrando al salón con normalidad.
-¡Con que ahí estás! ¡Ya me las pagarás! – Elena se sentó junto a Zick y le dio un puñetazo en el hombro. - ¡Entiendo que estés un poco molesto pero no debías irte sin mi!
- ¿Qué? ¿De qué me estás hablando?
- ¡Qué siempre nos venimos juntos a la escuela y hoy me plantaste!
- ¡No es verdad y ni siquiera te plante!
- ¿Qué? ¿Ahora vas a fingir qué no me conoces? – De pronto la pelirroja notó que todo el salón los miraba y murmuraba sobre ellos.
- ¡Elena amiga que haces ahí! – Patty la tomó del brazo.
- ¡Hoy te toca sentarte conmigo aléjate del perdedor antes de que pierdas más reputación! – Mattie ayudó a su amiga.
- ¡Ustedes no se metan, es entre él y yo! – Elena volvió a dirigirse al chico junto a ella – Mira… me pasé un poco con lo que te dije, pero tu sabes que no es cierto, ¿Por qué no actuamos cómo si nada hubiera pasado?
- Es que es exacto eso, no ha pasado nada, ni siquiera sé porque me estás hablando. – Zick se levantó del asiento y se sentó en uno que estaba en el fondo. Inmediatamente Patty se sentó junto a ella.
- ¿Se puede saber que pasa contigo? ¡Nos hablas raro, en la mañana no llegaste con nosotras y ahora le hablas a ese fenómeno! Eso sin contar cómo nos estás tratando.
- ¡Cómo las trato de que! El es mi mejor… No puede ser… - Y la duda se sembró en su cabeza.
Elena ya no fue capaz de formular una palabra en el resto de la mañana, no podía comprenderlo, efectivamente, parecía cómo sí Zick jamás le hubiera hablado, sabía que estaba molesto, pero ¿Se había puesto de acuerdo con todo el mundo para qué actuaran también? Eso sólo podía significar… ¿Control mental masivo? ¿Un hechizo? ¿Alteración de la realidad? ¿Una pesadilla? ¡Con tantos enemigos que tenían a esas alturas, podría ser cualquier cosa!
Cuando tocó el timbre de salida Elena evadió rápidamente " a sus amigas" y fue directamente hacia Zick. A pesar de ser el chico raro de la escuela, lo que ella tenía que contarle no sería fácil de creer, ni siquiera para él. Después de mucho correr, finalmente lo alcanzó en la entrada de su casa.
-Debo hablar contigo.
- Creo que nosotros no tenemos de que hablar.
- ¡Por favor! Mira, tengo algo que contarte, pero es algo muy fuerte. ¿Podemos hablar en ti casa, por favor? – Su mirada suplicante ganó a su razón y con la mano le indico que pasara.
- ¿Qué es eso de lo que debemos hablar? Prácticamente no te conozco, sólo se que estás en mi grupo y ya. – Elena miró hacia los estantes de la sala y se dio cuenta de que la foto de ellos en la obra escolar no estaba, tampoco una que el le había robado a la señora Patata de ella. Sólo suspiro.
- Sé que parecerá increíble de creer, pero, yo soy tu mejor amiga. Desde hace más de un año, desde que me mude a la casa de alado, sólo que alguno de nuestros enemigos debió borrarte la memoria sobre mi, o cambiar la realidad, o algún hechizo tal vez…
- Bueno, parece que en la escuela sí hay alguien más loco que yo.
- ¡No estoy loca es la realidad!
- ¡Yo no tengo enemigos!
- ¡Vaya bomba! ¿No me digas que no sabes que eres domador?
- ¿Domador?
- ¡Claro tiene sentido, no lo sabrías de no habernos conocido! ¡Demonios esto es peor de lo que esperaba! – Luego de un pequeño grito histérico, el cual perturbo al domador; Elena trato de recuperar la cordura con un suspiro. – Mira, tu eres un domador, un ser capaz de controlar y enlatar a otros monstruos… ¡Cómo los que viven aquí contigo!
- ¿Cómo sabes de eso?
- ¡Ya te lo dije, soy tu mejor amiga! ¡Yo conozco del mundo de los monstruos, yo también puedo verlos!
- ¿De verdad? ¡Tú también!
- ¡Te acabo de decir que sí! ¿Dónde están Bombo y los demás? Llámales para probártelo.
Zick dudo un poco, pero volteo a verla directamente a los ojos, y, aunque no tenía ningún sentido lo que le estaba diciendo, algo había en aquellos ojos color avellana que le decían que la chica le estaba hablando con sinceridad y preocupación.
-¡Bombo, chicos, vengan! – Y aunque los monstruos tenían la instrucción de no bajar durante las visitas, ellos fueron.
- ¿Qué pasar Zick? – Bombo miró a la chica frente a ellos - ¡Mi no ser, mi no comer gato de vecina!
- ¡Llámalos por favor!
- Ellos ya están aquí.
- ¡No puede ser…! Yo… yo no tengo mi vista… ya no soy una guardiana…
