Tal como lo prometí, aquí esta el siguiente capítulo! espero sus reviews!
Capítulos 10
POV Peeta Mellark
La idea de Katniss me gusta. Hacer un cuadro de la novia de Haymitch me parece un buen regalo para agradecer todo lo que ha hecho por nosotros, sobre todo al ver como se le iluminaron los ojos con la pintura que hice para el libro de Katniss.
Llevo un par de días tratando de entrar en la habitación donde tengo mis pinturas, pero no me animo. Me preocupa la seguridad de Katniss, vive conmigo y no quiero volver a caer en otra crisis. Pero todos me han insistido tanto en que retome la pintura que decido entrar.
Ahí están mirándome, mis imágenes implantadas, las no reales se han convertido en reales y me miran desafiantes. El terror se apodera de mi, caigo al suelo gritando aterrado por lo que es y lo que no.
- ¡Peeta! – exclama entrando en la habitación y tomándome entre sus brazos.
Abro los ojos y me encuentro con los mismos ojos de mis pesadillas, los mismos del último cuadro que pinté: un muto tratando de matarme en la Cornucopia. Me estremezco sin parar y con mis manos alejo los brazos del muto que me rodea tratando de huir, pero me tiene abrazado y con más fuerza me estruja. Grito pensando que alguien me ayude, que alguien me libere de esta pesadilla: la imagen de Katniss cantando alegremente en clase viene a mi mente. Me aferro a esa imagen y comienzo a escuchar la dulce voz de la mujer que amo.
El miedo comienza a desaparecer y las imágenes brillantes desaparecen, me concentro en la imagen de Katniss cantando y en las miles de veces que la veía de reojo durante el colegio. Su dulce voz me tranquiliza y cada vez la escucho con mayor claridad. Los brazos que me rodean me mecen consoladoramente y siento unas manos limpiando el sudor de mi frente. Cuando me siento con fuerza para enfrentar lo que tengo delante, abro los ojos y observo a Katniss sentada en el suelo, me tiene entre sus brazos, llora y canta a la vez.
Me pierdo en su mirada y en su voz, no me mira, observa las pinturas de la habitación y prefiero no ver lo mismo que ella; conservo mi mirada en su rostro y dejo que la dulzura de su voz me brinde la tranquilidad que necesito.
- Katniss – susurro cuando termina de cantar y ella me mira mientras me aparta de con sus manos un mecho de la frente – al final de los Juegos, me ibas a matar junto con Cato. ¿Real o no real?
- No real. Le estaba apuntando cuanto te tomo por el cuello, yo sabía que no podía disparar sin que Cato cayera junto contigo y por eso no disparé. Fuiste tú quien tuvo la idea de que disparara hacia su mano. Me señalaste el lugar con tu dedo y fue ahí donde disparé.
Me fuerzo a creerle. La miro a los ojos percibiendo la veracidad en su mirada. Recuerdo a Delly en el 13 hablándome de ella y de lo bien que se ha portado conmigo. Recuerdo cuantas veces me ha salvado y lo mucho que me quiere. Me aferro a esa idea y mi miedo desaparece poco a poco.
Katniss me acompaña a mi habitación y se recuesta conmigo. Me gusta tenerla a mi lado, dormir con ella hace que las pesadillas desaparezcan y convivir me convence más en que no es un muto que debo matar. Me quedo dormido mientras la escucho cantar.
La voz de Haymitch me despierta, está en la habitación de al lado, observando mis pinturas. Katniss está con él, hablan sobre mí. Seguramente sobre el episodio que he tenido en la mañana. Los escucho preocupados.
- Tendré que avisar al Doctor Aurelios – dice Haymitch
- Un poco más de tiempo. Hace unos días estaba perfectamente – suplica Katniss
- Eso parecía Katniss, pero no podemos negar que los episodios siguen y son muy similares a los que tenía en el 13 – comenta mi mentor – me preocupa que este retrocediendo en vez de avanzar
- Yo se que Peeta saldrá adelante
- ¿Por qué lo haces Katniss? – pregunta Haymitch y me incorporo en la cama para escuchar la respuesta a la pregunta que llevo haciéndome por mucho tiempo: ¿Por qué Katniss está a mi lado si ya no somos los amantes trágicos de los Juegos del Hambre?
Ella se toma su tiempo para contestar y mi corazón se paraliza hasta que la escucho responder.
- Prim me dijo un día que Snow haría lo que fuera necesario para hundirme. Lo único con lo que podía lastimarme era con Peeta. ¡no voy a dejar que Snow gane!
Ahí está. Me inunda una tristeza inmensa, todas mis esperanzas han desaparecido. Lo que llevo tanto tiempo ignorando o tratando de ignorar está ahí, fuerte y claro. Katniss no me quiere. Sigue inmersa en su venganza contra Snow y solo eso le incentiva a comportarse así conmigo. No hay amor entre nosotros. Sigue luchando contra Snow y yo soy su nuevo campo de batalla. Los besos que me da y sus palabras dulces susurradas durante mis episodios, son solo la estrategia que usa para ganar esta guerra.
Tengo que aclarar mis pensamientos. Yo amo a Katniss desde que éramos niños, de eso no tengo ninguna duda. Declaré mi amor en los Juegos del Hambre y sirvió para salvarla, que era lo único que yo buscaba. No quería que ella me amara, solo quería que siguiera viva. Pero las reglas cambiaron y nos dieron la opción de salvarnos los dos. Ella no lo dudó e hicimos equipo: me salvo la vida; aunque tuvo que fingir estar enamorada de mí. Los besos que el Capitolio me enseño son verdad, ella me besaba por estrategia, no por amor.
La cabeza me va a estallar, pero no puedo permitirme desmayar en este momento, debe tener claro lo que es real y lo que no. Debo seguir recordando y aclarando mis recuerdos.
De regreso al Distrito 12 ella no me hizo ningún caso, nos alejamos, continuamos con nuestra vida como antes de los Juegos, ella cazaba al lado de Gale y yo la veía desde lejos, como siempre. Tuvimos que hacer la Gira de la Victoria, nuevamente tuvimos que volver a ser los amantes trágicos. Era una farsa. Para el Vasallaje tuvimos que seguir mintiendo. Bueno, yo no mentía pero sabía perfectamente que ella si lo hacía. Lo sabía y no me importaba porque era la única manera de estar cerca de ella de alguna forma y cuidarla.
- Peeta – escucho su voz entrando en la habitación y me escondo entre las sábanas. No deseo verla ni hablar con ella, no quiero que nada me confunda más de lo que ya estoy.
Se acerca y me abraza con amor… ¡No! Amor no… con ternura.
- Déjenme – les digo logrando el efecto contrario. Los dos se acercan y tratan de tranquilizarme. Creen que tengo un episodio, pero es todo lo contrario, por primera vez me concentro en la brutal realidad de nuestra situación.
Katniss me susurra palabras dulces, me dice que ella nunca me dejará que estará siempre a mi lado como yo se lo prometí en algún momento. Lo hace por compromiso. Lo hace porque yo le prometí lo mismo: que siempre estaría a su lado. Recuerdo ese momento y me pregunto si las imágenes serán reales o no.
- Te rompiste el tobillo saltando la cerca del Distrito. Te cargue hasta tu cama y me quede a tu lado. ¿Real o no real? – formulo la pregunta con la frase que me asegura una respuesta completamente sincera.
- Real. – me responde Katniss sin dejar de abrazarme – te extrañaba tanto, te necesitaba para dormir y por primera vez en mucho tiempo te tenía a mi lado, para pedirte que te quedaras. Me dijiste que siempre estarías a mi lado, Peeta.
La escucho y siento que mi mente va a estallar, deseo dejar de sentirme así, tan confundido. Lo que me dice no concuerda con la imagen de una Katniss que no siente nada por mí. Mi cuerpo sigue sufriendo espasmos que tratan de tranquilizar y que yo no puedo evitar, solo quiero evitar sufrir.
- Me pediste estar a tu lado porque solo así evitas las pesadillas. ¿Real o no real?
Listo. Quiero saber que me responde, quiero honestidad.
- Real. – responde abrazándome con más fuerza.
Confirmado, solo me quiere a su lado para poder dormir. Solo eso. Abro los ojos y la miro, descubro en ella a la mujer que amo desde siempre, esa chica fuerte y decidida que nunca se rinde. Las lágrimas surgen sin que pueda evitarlo y ella las limpia con sus dedos.
- Solo durmiendo a tu lado dejo de tener pesadillas, llevaba meses deseando pedirte que estuvieras a mi lado, que me dieras tu tranquilidad y seguridad, pero no podía hacerlo pues te hacía daño, ya que no tenía claros mis sentimientos.
Quiero estar solo, así que cierro los ojos y siento como me aparta un mecho de la frente y me besa para dejarme dormir. Ella y Haymitch salen de la habitación dejándome a solas con mis pensamientos.
