Miraba aquel trozo de cristal entre sus manos, en la profundidad de su morada Plagg seguía debatiéndose entre sí decirle o no a Marinette aquella forma para regresar a su vida de antes, Tikki observaba a su hermano sentada sobre su aleta, no entendía del todo lo que pasaba solo que el objeto que él tenía era necesario para que su amiga regresara con ellos.
-Marinette no va a regresar ¿verdad?- pregunto, Plagg salió de sus pensamientos regresando el cristal al interior de un hueco en la cueva.
-Ella va a regresar, es lo que más desea, regresar a su hogar y olvidarse de todo lo que paso.
-Trixx dice que sí una condenada regresa no vivirá mucho tiempo, ¿Cómo sabes que Marinette desea regresar?
-Porque ella me lo dijo, quiere regresar pero una condenada es rechazada por el mar.- Tikki le quedo mirando mientras él ladeaba el rostro, realmente esas no fueron sus exactas palabras, pero para él era lo mismo Marinette regresaría de una u otra forma y estaría a su lado.
Plagg yo ya no pertenezco a ese mundo bajo el mar
Ya no puedo regresar, estoy condenada, solo seré libre hasta que el humano decida terminar con mi vida…. criaturas como yo merecemos esto que me está pasando.
-Los más ancianos dicen que enamorarnos está prohibido, ya sea el tritón o la sirena despiertan una necesidad obsesiva por el otro de forma repugnante, y al final mueren.- tras esas palabras la pequeña sirena se alejó de su hermano.
Lo que los más ancianos contaban no eran más que cuentos absurdos, si bien las leyes les prohibían enamorarse, Plagg podía controlar sus sentimientos por Marinette, al mirarse la mano recordó el momento en que quiso regresarla al mar, casi la mataba en ese instante… ladeo la cabeza con fuerza, eran tonterías, el quería convertirse en Kraken, el demostraría que nada de lo que los más ancianos decían era cierto y lo demostraría porque su amor por la sirena no era repugnante y ninguno terminaría muriendo.
Saco el cristal del escondite, ya se había determinado a que ella regresara su lado, por desgracia no sabía a donde se fue el barco, seria todo un reto encontrarla, más pronto valdría la pena.
Por otro lado, en la tierra, Adrien paso uno de los brazos de Marinette por su cuello, la joven se encontraba aun débil y caminar se le dificultaba, con algo de trabajo, Adrien logro llevarla hasta la habitación a la cual Félix los condujo, dejo a al azabache sobre la cama, donde no tardo ni cinco minutos en quedarse completamente dormida. Saliendo de la habitación ambos se dirigieron hasta la cocina y así poder hablar mejor.
-Muy bien, la dejare quedarse, solo porque se trata de un caso especial.- dijo Félix, Adrien se colocó frente a él y ahora el de orbes esmeralda era quien desconfiaba.
-¿Cómo lo supiste?- pregunto, Félix hizo a un lado su camisa mostrándole su hombro izquierdo, una marca similar a escamas, la misma que Adrien tenía pero en su pecho.- ¿Fuiste marcado por una sirena?
-No…-respondió colocándose correctamente la camisa.- desciendo de una, tu amiga no es la primera sirena que veo en mi vida.
-No entiendo.
-¿Lo viste? La sirena me mostro el mar y a ella cuando vivía en las profundidades… mi abuelo era un comerciante de pescado que se hizo de una pequeña fortuna con el paso del tiempo, él obviamente no era de este pueblo sino de otro lugar, en fin, una tarde pescando se encontró con mi abuela, una sirena herida por su culpa. Su historia de amor pasó por liberarla y posteriores encuentros hasta que decidieron unirse, mi primer tío nació un año después, seis años más tarde nació mi madre, y cada uno heredo la marca de la condena.
-Eso quiere decir que tu hijo ¿Nacerá con la misma marca en el hombro?
-Posiblemente, el hijo de una prima hasta donde me entere no nació con la marca, recuerdo que desde niños nos contaron el origen de mi abuela y lo mantuvimos en secreto por mucho tiempo, el canto del mar lo usaba mi abuela para hacerme dormir por las noches.
-Perdona si me entrometo de más pero ¿Qué paso con tus abuelos?
-Lo que le puede pasar a los ancianos terminando su ciclo de vida, murieron y los dos juntos, yo era aún pequeño cuando ocurrió, en este caso mi abuelo murió al anochecer la primera noche de invierno y al amanecer mi abuela murió, para ese entonces nosotros ya estábamos en el pueblo. – Adrien asintió ligeramente con la cabeza, eso quería decir que no importaba quien de los dos muriera primero, el otro le seguiría en pocas horas.
-Marinette y yo nos condenamos por accidente ahora estoy en un dilema porque ella debe estar a mi lado, para respirar, caminar, incluso dormir y en unos días me casare con Chloe y tenerlas a las dos juntas, bueno no es como si una fantasía se cumpliera pero…-Félix comenzó a reír, eran de esas pocas veces en las que el rubio mayor se reía y además digno de ver por qué así demostraba no ser un hombre frio que solo demostraba afecto a su esposa.
-¿Enserio? Adrien, la conexión no es tan literal, se nota que son novatos, mi abuela murió a los trecientos cuarenta años, perdió la longevidad y su vida transcurrió como una humana normal, con cierto poder… si la sirena esta ahora dormida es por causa del poder, en cuanto a lo que dices si lo aran juntos pero no de "ESE" modo, la respiración que tú tienes ella la tiene igual, si no se, a media noche te da hambre a ella igual le dará, mi abuela se encargó de explicarlo con detalle cuando niño.
Adrien respiro tranquilo, lo mismo que Marinette quien seguía en sus sueños, se sentía estúpido por haberlo malinterpretado, sin más que decir entrego a Félix dos pequeños sacos con monedas de plata y uno más grande donde estaban las pocas pertenencias de Marinette.
-Su nombre es Marinette, solo por seguridad de ella podrías seguirnos en la mentira.- Félix asintió.- esto es un pago por las rentas de la habitación, te traeré más en cuanto pueda para pagar, ahora debo irme.
Cuando Adrien salió lo primero que hizo fue irse a casa, seguro la noticia de su regreso ya debió de a ver llegado a oídos de su abuelo, además ya comenzaba a hacerse tarde y lo que quería era descansar un poco, apenas cruzo la puerta dejo sobre la mesa un pequeño saco con dinero, el loro gritaba una y otra vez su nombre, basto un par de semillas para que el ave se callara, se dejó caer con desgano sobre su cama, en esos momentos sentía que fue por un milagro que lograra llegar, se sentía terriblemente agotado.
Al fondo de una de las tabernas del pueblo, una joven vestida con ropas viejas y un pañuelo en la cabeza que cubría su cabello, se encontraba sentada al fondo del lugar con un tarro entre sus manos, dio un gran trago sintiendo el asido y amargo sabor de la cerveza en su boca, se le veía decaída, su melancólico semblante y amargo carácter alejo más de una vez a los hombres que quisieron sentarse a su lado y hacerle compañía. Dos tarros más fueron dejados sobre la mesa, la joven hizo una mueca girando un poco su cuerpo para no ver al sujeto que se sentaba a su lado.
-Así empiezan todos, dos días seguidos bebiendo y cuando te das cuenta ya estás en la calle mendigando monedas para poder comprar una cerveza.- le dijo.
-Yo no tengo la necesidad, mi padre puede comprar el mejor vino del mundo y no se compara a este remedo que todos llaman cerveza y que para desgracia de ellos es lo mejor que los pobres pueden comprar.- respondió dando otro trago al tarro. El pelirrojo rio por lo bajo negando con la cabeza.
-Entonces ¿Por qué su majestad esta en este lugar tomando cerveza si puede estar en su palacio tomando vino que los ricos pueden costear cuanto quieran? Chloe ¿Qué te molesta ahora?
-Adrien.- dijo de forma seca.
-¿Te molesta su presencia?- aquello si era una novedad, tanto tiempo rogando por que llegara para contar los días a su ansiada boda y ahora, le molestaba que regresara, solo había una explicación: un posible amante secreto.
-No, él… no fue a verme cuando regreso, estuvo paseándose por el pueblo con una andrajosa y no quiso regalármela como sirvienta.- Nathaniel recordó a la joven de esa tarde, la de lindos ojos zafiro que lo cautivaron a primera vista.
-Ya veo… no debería molestarte, al final ambos se casaran por remordimiento de haber perdido al bebe.
-¡El me obligo!- exclamo.- el me obligo a todo esto, a mentir a humillar… si se hubiera quedado a mi lado, no habría mentido a todo el mundo sobre la pérdida de un niño que jamás existió.
-Te obsesionaste tanto con Félix que terminaste drogando y acostándote con Adrien, no me imagino que brujería utilizo él para inducirte a todo esto.- Chloe odiaba a Nathaniel tanto como él se mantenía paciente y sarcástico, apretando los dientes la rubia tiro el resto de su bebida sobre él.
-¡Cállate! Por qué los dos estamos metidos en esto, o ya olvidaste quien me dio esa droga y hacer todo esto.- en respuesta Nathaniel la tomo fuertemente de la nuca, acercándola a su rostro para besarla con fuerza, con trabajo la rubia logro liberarse de él.
-Entonces tu no olvides que esa noche te acostaste primero con migo y después con él pero por lo drogado que estaba jamás llegaron a nada, ya no somos ni amigos, ni cómplices solo conocidos y por qué te aprecio muy poco sigo a tu lado, tendrás tantos amantes como desees tener pero el primero fui y siempre seré yo.
Molesto se levantó de la mesa para dejarla sola, cuando salió no se sentía para nada orgulloso de lo que hizo, ni tampoco de lo que sucedió hace dos años, si todo lo que dijeron era cierto, Claro que verían de bueno que la hija del alcalde del pueblo se hubiera enredado por una noche con un pintor que no vale la pena, que debe cuidar a su abuela y trabajar en un puesto de pescados para llevar un poco de pan a su mesa, no odia su vida, se odiaba a él por ser tan idiota, por solapar a Chloe y por haberse enamorado de ella cuando niños, tenía que ser realista, ella jamás dejaría de amar a Félix.
Los ojos de Marinette se abrieron poco a poco, lo primero que observo fue una ventana más grande que las del barco y la luna en lo alto, la habitación estaba siendo iluminada por una lámpara en lo alto de ese lugar ¿Dónde estaba Adrien? Cuando estuvo por levantarse la puerta se abrió dejando ver al hombre dueño del lugar.
-Despertaste… Adrien dejo esto pero no considere prudente despertarte, lamento si lo hice.
-N-no… yo acabo de despertar.- le dijo.- Félix dejo sus cosas sobre una silla en la habitación y estuvo a punto de marcharse.- Mana te canto con el mar.- pregunto, Félix se acercó hasta ella mirándola directamente a los ojos.
-¿Cómo supiste el nombre de mi abuela?
-Bueno, cuando te cante, pude ver en tu mirada algo familiar, no sé cómo explicarlo pero sentí calidez en tu interior una muy especial y cuando te cante, el nombre de Mana resonó en tu corazón, me mostraste lo que ella vivió en su canto. – se explicó, Félix sonrió ligeramente.
-Mi abuela Mana, tuvo cuatro hijos, mi madre fue la menor de tres hombres, vivió como una humana normal y de cuatro hijos solo tuvo dos nietos.- Félix le mostro su marca en su hombro.- puedes estar tranquila tu secreto se queda con nosotros.
-Hola, veo que has despertado.- Marinette miro con extrañes a la mujer parada frente a la puerta, Félix se hizo a un lado para acercarse hasta ella y besar su frente.- ya me contaron sobre ti, pobrecita, no me imagino lo que es vivir un naufragio.
-Eh…
-Bridgette, dejemos que Marinette descanse, mañana podremos hablar y conocer más a nuestra inquilina.- la mujer asintió, tras un buenas noches, la puerta fue cerrada otra vez. Vivir entre humanos seria todo un reto, tenía mucho que aprender de ellos.
Acostándose otra vez miro a la luna, aunque fue por breves segundos, si Mana pudo vivir como una humana normal, ¿Ella podría hacerlo de igual modo? En la canción de la antigua sirena, sintió un amor puro, pero no se podía engañar, el amor es para morir, eso siempre lo tenía muy en claro.
-Desde pequeñas nos cuentan que la condena nos destruirá desde el fondo del corazón… ¿sufriré por no tener uno?
Con aquel ultimo pensamiento regreso a dormir, Adrien había despertado igual que Marinette por un corto rato, cuando se estaba quedando dormido suspiro tocando su pecho.
Realmente deseo darte mi corazón.
A la mañana siguiente, Marinette abrió sus ojos, el sol estaba en lo alto y ella con demasiada energía, se levantó de la cama y salió de la habitación, se sentía un poco desorientada, con mucho cuidado bajo las escaleras, la primera vez que lo hacía sola, por lo general Adrien en ese corto tiempo le ayudaba haciendo que le tomara del brazo, no era tan difícil y se sentía feliz de poder haber logrado aquello sin ayuda.
-Despertaste, otra vez.- escucho, la mujer de la noche anterior había salido por una de las puertas mientras acariciaba su enorme estómago, Marinette sonrió algo nerviosa e incómoda por eso, en su vida o por lo menos hasta ahora nunca había visto a una mujer igual a esa, lo que quería decir con un estomago así de grande.
-H-hola…
-¿Nunca habías visto a una mujer embarazada?- le pregunto, Marinette se sonrojo por la pregunta y automáticamente negó con la cabeza.
-¿Qué es embarazada?- en respuesta Bridgette comenzó a reír. Tomo la mano de Marinette y la coloco sobre su vientre, la menor se alejó rápidamente mirando con asombro y cierto miedo.- s-se movió.
-Em si, por lo general eso hacen los bebes, se mueven un poco y a veces no dejan dormir.- Marinette regreso a tocar su vientre. Simplemente no podía creerlo, era la primera vez que veía aun bebe humano dentro de alguien, había visto nacer sirenas y tritones, incluso a criaturas marinas pero un humano, era nuevo y despertaba mucha curiosidad en su interior.- ¿Las sirenas no nacen del mismo modo?
-Y-yo no sé… p-perdí a mi familia y amigos en el naufragio, me secuestraron prácticamente al nacer y yo…
-Félix me conto todo anoche, no tienes por qué mentirme, no voy a contar tu secreto a nadie.
-Pero tu dijiste que…
-Sí, lo dije porque según yo esa era tu verdad, después de visitarte, mi esposo me conto mejor tu situación y me conto un poco sobre su abuela Mana, pero hablaremos más tarde ahora vamos a desayunar que este pequeño muere por comer y yo también.
El hambre hizo acto de presencia, Adrien abrió sus ojos, sintiendo su estómago gruñir, había dormido casi todo el día anterior, pero por desgracia sus sueños no eran tranquilos, antes de despertar en ese pequeño lapso en la noche sus sueños le mostraron lo que parecía ser una isla y a una mujer depositando a un bebe dentro del agua, sus piernitas se cubrieron de espuma del mar, al igual que su pecho y hombros, con forme la espuma se fue deshaciendo, podía ver que él bebe ya no tenía piernas sino una aleta, su cuerpo se cubrió de escamas, y pronto la criatura comenzó a nadar de forma torpe en su nuevo ambiente, la mujer movió sus labios pronunciando un nombre que él no comprendió.
La segunda vez que se quedó dormido, sus sueños le mostraron la profundidad del mar y una pequeña sirena nadar en armonía, siendo acompañada por un par de peces de colores que jugaban a su alrededor, sobre ella se formó una enorme sombra y después el mar se tiño de rojo, de sangre.
Moviendo la cabeza se levantó dispuesto a comer algo. Apenas cruzo la puerta de su habitación encontró a su abuelo sentado en la mesa alimentando al ave, Adrien bostezo e hizo un gesto con la mano en señal de saludo.
-Por la cantidad de mercancía me sorprende que tu pago fuera muy poco.- dijo Fu dejando caer el saco que Adrien había dejado el día anterior.
-Tuve un imprevisto y le eh prestado el dinero a una amiga.
-En el pueblo se dice que cuando regresaste se te ha visto acompañar de una mujer desconocida y que no es de aquí, incluso que dejaste a Chloe gritando mientras te ibas con la desconocida.- el rubio curvo sus labios con molestia, de mala gana se dejó caer sobre la silla mientras mordía un trozo de pan, Fu le miro de soslayo esperando una respuesta.
-Durante el viaje, encontramos a una chica varada en el mar, un barco sufrió un ataque de piratas.- le dijo.- a ella apenas la encontramos con vida la habían secuestrado.
-¿Qué paso con los demás?
-No lo sé, tampoco nos detuvimos a buscar más personas, hasta donde Marinette nos conto fue secuestrada y no tenía a donde ir. Pensé que traerla sería lo mejor por lo que le entendí ella no quería regresar a su hogar.
Fu no dijo más nada, tomando el dinero lo guardo dentro de la jaula de su mascota, más preciso dentro del nido de madera, si llegasen a entrar a robar jamás buscarían en ese lugar, Adrien ya había pensado en que hacer ese día, pasaría todo el día junto a Chloe para calmar su ataque de celos del día anterior y demostrarle que realmente le interesaba su boda con ella, y por la noche visitaría a Marinette y le daría un regalo que le seria de suma utilidad.
Mientras que Félix, Bridgette y Marinette desayunaban, los futuros padres tuvieron un agradable rato con la menor, Marinette era como una niña pequeña a la que le costaba trabajo coordinar sus acciones, comer el pan y tomar la leche no le costó trabajo, más cuando la mayor le ofreció un poco de crema de zanahoria, la pobre termino manchando todo su vestido rosa, incluso la acción más sencilla le costaba y se sentía una completa inútil por no poder lograrlo, al final fue Félix quien le dio de comer en la boca como si de un bebe se tratara.
Notas finales:
Y bien ya estamos llegando a las mejores partes de esta historia jejeje, ahora saben por qué Félix la reconoció de inmediato, y es porque desciende de una sirena, muchos decían que Bridgette era la sirena pero no, en el cap 8 explico que él se había enamorado de una niña hija de panaderos, por lo tanto ella no es sirena y Félix no es tritón, porque conoce a Chloe desde hace tiempo. (por si lo preguntan Chloe tiene 21 igual que Adrien, Felix 23, Bridgette 22 y Marinette 16 xD)
Y bueno Plagg está enamorado de Marinette, y eso puede ser peligroso.
Espero les gustara el capítulo.
Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.
Hasta la próxima actualización
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