Bueno ya vuelvo a la acción y hoy os traigo otro capítulo nuevo.
NOS LEEMOS ABAJO.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
- ¡Nooo! - Touka y Kaneki se acercaron a la ghoul de ojos castaños y la dieron un beso en la mejilla.
El día del estreno de la obra de teatro...
El teatro estaba lleno no cabía ningún lápiz. Entre todas las personas había unas cuantas que no quitarían la vista a cierto actorcillo albino. Estaba todo Anteiku ahí la obra se estrenaba en Domingo por lo que no tendrían que abrir. Kaneki había cogido entradas para todo incluso para Yoriko, Hide y la novia de Nishio, que obligó a su pareja a asistir.
Estaba todo preparado, las luces se apagaron, los focos se encendieron apuntando hacia el escenario y poco a poco el telón fue subiendo mientras lo acompaña una dulce melodía. El escenario estaba ambientado en el Renacimiento europeo, en el Siglo XVI, había un hombre sentado en una mesa, era Kaneki, junto a otros dos actores sentados al lado suyo, parece que estaba escribiendo algo, entonces Kaneki se levantó y empezó a hablar.
- ¡Cual gritan esos malditos!
Pero, ¡Mal rayo me parta
si en concluyendo la carta
no pagan caros sus gritos!* - recitó Kaneki.
- ¡Ooh! ¡Es increíble! Que bien lo hace - exclama Yoriko.
- Si ya ni me acordaba como actuaba - dijo Hide con nostalgia.
- ¿Ya ha actuado Kaneki antes? -
- Si, cuando éramos pequeños también fue el protagonista de una obra del colegio. -
- Pues entonces debería de ser monisimo, ¿no Touka-chan? - dirigió su mirada a su amiga.
- ¿eh? - se sonrojó - S-Si... - agachó un poco la cabeza avergonzada, pero luego la subió para ver aquella obra de teatro, no podía quitar los ojos de encima aquel espectáculo.
La obra no fue muy larga, ya casi quedaba el final de esta. Se pudo ver como los dos enamorados yacían junto, como sus almas salían de sus cuerpos y como para final la unión de aquellos dos enamorados se besaban para concluir la obra.
El telón se cerró y todo el mundo aplaudió. La obra de teatro fue emocionante, la gente rió, se emocionó y lloró con las escenas.
Después de que acabase la obra todos los de Anteiku, incluidos Yoriko y Hide, esperaron al medio ghoul a la salida del teatro, entre todos habían comprado un ramo de flores para Kaneki, cosa habitual regalar después de una función al actor. El albino ya salió cambiado con su ropa de calle.
- Hola chicos - saludó.
Todos le felicitaron por su actuación, Hinami le dio el ramo de flores que le habían comprado como regalo para su actuación. La ghoul de pelo azul estaba a un lado apartada, miraba como todos le felicitaban, era una mirada feliz, tenía una pequeña sonrisa en su rostro, aquella mirada se dirigió al suelo, recordando todo lo pasado, todo lo vivido junto a él, junto a todos, estaba feliz, todo quería que siguiese igual, lo único que la torturaba era el hecho de que su hermano no estuviese junto a ella.
- Hey Touka -chan - se acercó a Touka haciéndola sacar de sus pensamientos.
- Kaneki... - dirigió su mirada al medio ghoul el calor estaba presente en sus mejillas, él se limitó a seguir sonriéndola. - ¡Toma! - le dio un pequeño estuche de terciopelo.
- ¿Qué es esto? No era necesario que me comprases algo Touka-chan. –
- ¡Bueno, yo quería hacerlo! - giró su rostro coloreado por un rojo carmín.
- Gracias - hizo una pequeña reverencia marcando una alegre sonrisa en su rostro.
Yoshimura y el resto regresaron a Anteiku, excepto Hide, Yoriko, Touka y Kaneki, habían decidido salir los cuatro por ahí.
- ¿Podríamos ir al cine? - sugirió Hide.
- No es mala idea - afirmó Kaneki.
- Tengo el trasero aplanado por lo larga que ha sido la obra, así que paso. - se quejó la peli-azul.
- Pues no te has quejado durante la obra. - decía Yoriko.
- Exacto, mejor dicho, estaba con una sonrisa de oreja a oreja y con los ojos como platos, sobre todo cuando salía su preciado galán. - reía Hide. Touka le proporcionó un codazo en el estómago. - ¡auch!-
- Eso te pasa por hablar de más - refunfuñó. Yoriko y Kaneki rieron.
- Podríamos ir a dar una vuelta y ver qué hacemos. - sugirió el albino.
- Yo voto por ir al hospital - decía Hide retorcido en el suelo.
- No lloriqueés si no te he dado fuerte. - dijo Touka cruzada de brazos. - Los fuertes se los doy a Kaneki.
- Puedo asegurar que si. - afirmó Kaneki poniendo su mano en el estómago.
- ¡Débiles! - bufó. Yoriko ayudó a Hide a levantarse. Los cuatro habían cogido mucha confianza entre ellos.
- Será mejor que nos vayamos, se está haciendo tarde y al final no nos va a dar tiempo a hacer nada. - Los cuatro iniciaron el paso, salieron por el laberinto de calles que rodeaban la Universidad, llegando hasta el centro del distrito.
No había casi gente por la calle, no era muy tarde, pero aún así no había mucha gente por la calle. Ambas parejas iban dadas de la mano, mientras hablaban de diversos temas, como los exámenes de acceso a las universidades, anécdotas ocurridas en clase. Al final decidieron entrar en una chocolatería, Hide y Yoriko se pidieron una taza de chocolate caliente, mientras la pareja de ghouls se pidieron una taza de café. El acercamiento del invierno se notaba, cada vez hacía más frío, los pájaros se iban, los insectos morían, todo se cubría de nieve y hielo, los largos paseos se cambiaban por noches de manta, película y una taza de humeante bebida caliente, los bañadores por bufandas, las chanclas por zapatillas que mantenían tus pies calientes...
No sabían el tiempo que habían pasado ahí charlo, pero corto no fue, después de aquello cada pareja se fue por un lado. Los últimos rayos de sol decoraban las calles con tonos morados y anaranjados, las hojas se iban cayendo, el Otoño estaba por comenzar, aunque a veces parecía que el Invierno llegase en Septiembre y se marchase en Abril. Ambos ghouls paseaban tranquilamente por la calle, sin decir nada, agarrados de la mano observando como la luz de iba y daba paso a la noche.
Kaneki soltó la mano con la que agarraba la mano de la ghoul para ponerla en la cadera de esta atrayéndola hacia él.
- ¿eh? - se sonrojó Touka - ¿qué haces?
- Nada - besó su cabeza.
- ¿Te pasa algo Kaneki? - se extrañó.
- Sólo que estoy feliz, nada más - le dedicó una gran sonrisa.
- Hay a veces que no te entiendo enserio. - resopló. Kaneki rió.
- Sinceramente yo a ti tampoco. - revolvió su pelo y salió corriendo. Si a Touka había algo que odiaba era que la revolvieran el pelo, no era que para ella su pelo era un templo, pero era algo que no le gustaba nada de nada que le revolvieran el pelo.
-¡IDIOTA! ¡TE VOY A MATAR! - corrió tras Kaneki.
- Eso si puedes atraparme - le sacó la lengua.
- ¡AHORA SI QUE ESTÁS MUERTO ENCLENQUE! - sus ojos echaban fuego. Kaneki corría sin parar de reírse, hacerla enfadar era algo que le divertía, luego con un par de mimos y una pose sexy de las suyas la calmaba.
Giró para salirse de la calles principales y dar a una zona llena de casas, la tenía cerca, así que para alearse un poco de ella aumentó la velocidad y giró dos veces, una a la derecha y otra a la izquierda, así acabaría detrás de ella, haciendo que fuese más fácil esconderse y darla un susto por detrás. Cuando llegó a la calle por donde debería de llegarse Touka, ella no estaba.
- que raro - pensó. Avanzó un poco por donde había venido por si estaba detrás de él apunto de pillarlo. Tampoco. - esto si que es raro. - Siguió sus pasos hasta llegar a la calle principal. No estaba. Se estaba preocupando. -¡TOUKA -CHAN! - gritó. - Juraría que la vi salir de la calle principal, voy a ver si está más adelante. - Caminó más adelante. - ¡TOUKA-CHAN! ¿DÓNDE ESTÁS? - gritaba, hasta que notó como se le tiraban encima.
- ¡TE ATRAPÉ MALDITO! - gritó la peli-azul agarrando al albino del cuello de la camisa y lanzándolo contra la pared del callejón donde se encontraba.
- Touka-chan...- se sorprendió el parcheado.
- No me vengas ahora con Touka-chan, ¡VAS A MORIR! - le lanzó su típica mirada de fantasma de ultratumba.
- Menos mal - suspiró aliviado.
- ¿menos mal? ¡¿ Cómo que menos mal?! -
- Pensaba que te había pasado algo, no te encontraba por ningún lado, estaba preocupado. -
- Pues te preocupas por nada, porque se cuidarme yo sola - levantó la cabeza triunfante. -
- Eso ya l- ...- sus ojos se abrieron como platos. - ¡TOUKA-CHAN!- una especie de tentáculo cristalino había penetrado en Touka por su cadera y saliendo por el otro lado de ésta. La peli-azul cayó al suelo, para el albino sucedió en cámara lenta, veía como aquel tentáculo cristalino perforaba poco a poco el torso de la ghoul, como la sangre iba saliendo, salpincándole, podía hasta ver cada glóbulo rojo, cada una de las células y demás seres microscópicos que salían de ella, veía como aquella cosa, recorría el interior de su querida ghoul hasta salir por el otro lado, cómo esta abría los ojos como platos, como sus pupilas tenían el tamaño de la cabeza de un alfiler, y como ésta iba cayendo al suelo, todo sucedió en un segundo, pero parecía una eternidad para el albino, una eternidad en la cuál era incapaz de hacer algo, más que gritar su nombre una y otra vez.
-¡TOUKA-CHAN! –
Una vez volvió en sí, se agachó hasta el cuerpo de Touka, no para de sangrar, no daba señal, la zarandeaba un poco para ver si respondía pero nada. Giró su rostro para ver quien había sido el que la había atacado. Kaneki se arrancó el parche, puso su ojo de ghoul y sacó su kakune, el causante de aquel ataque había sido un simple ghoul callejero, pero no le sirvió de excusa a Kaneki para darle la peor de las muertes, clavó varias veces su kakune en él, despedazándolo, siendo lo último que le arrancó con sus propias manos, su corazón.
Sin decir palabra volvió donde se encontraba el cuerpo ensangrentado de Touka. Le tomó el puso, era débil. Cargó su cuerpo en sus brazos y volvió a Anteiku por la parte de atrás. Una vez llegó dio varios golpes fuertes contra la puerta de metal.
- ¡JEFE! -gritaba mientras aporreaba. Tenía el corazón en un nudo, ¿qué había hecho?. Al oír aquel alboroto Yoshimura bajó corriendo y abrió la puerta.
- ¿Qué pasa Kaneki? - dirigió su mirada hacia lo que éste sostenía en sus brazos. - Madre mía. ¡Corre llévala arriba! Yo avisaré a Yomo-san, también diré a Irimi-san que te ayude.-
Kaneki la subió a la habitación donde había una cama, la dejó con su sumo cuidado. A los cinco segundo de dejarla ahí Irimi apareció junto a Koma, Nishio estaba cuidando de la cafetería junto a Hinami. Koma cogió todo lo necesario del botiquin, y demás cosas de distintos armarios, como vendas y toallas.
- Kaneki trae por favor un cubo con agua tibia - ordenó Irimi. Kaneki le faltó tiempo para ir a por lo ordenado. Lo trajo lo antes que pudo y se lo dio a Irimi. - Gracias Kaneki. -
Él no dejaba de mirar como aquella persona, de la cual se había enamorado, se estaba desangrando delante de él, su color de piel ya no era aquel color blanquecino, como la nieve, y rosado, el cual hacía ponerse de un tono carmín con simples palabras, con afecto, ahora estaba pálido. Apretó sus puños con rabia y bajó el rostro, no quería verla así.
- Kaneki...-pausó Irimi mientras lavaba una de las heridas. - ¿Por que no esperas en la sala de al lado? - El albino sigue con el rostro bajado, como si lo que acaba de decir Irimi no fuera con él. - Va a estar bien. - dijo escurriendo el trapo con sangre en el cubo que anteriormente había traído el albino. Yoshimura llegó con Yomo, que éste portaba un par maletines grandes y pesados. Yoshimura al ver que Kaneki seguía ahí con la cabeza agachada, los puños y los dientes apretados, le puso una mano en el hombro medio sacándole de su trance.
- Kaneki-kun, ven, vamos a quitarte esas ropas. - dijo el anciano ghoul. El albino no se movía, su mirada estaba fija en ella, viendo como poco a poco su vida se iba, como aquellos que acogieron hacían todo lo posible porque no se fuera, en sus adentros receba a todos los dioses de todas las religiones posibles para que no se fuera, para que siguiese viva, para que siguiese con él. Se maldecía una y otra vez por lo que había pasado. - Va a estar bien, Kaneki-kun, Irimi-san, Yomo-san y Koma-san no vana a dejar que muera, ¿verdad? - Irimi asintió con una sonrisa en su rostro, Koma Alzó su dedo pulgar, Yomo le dedicó una de sus miradas series pero a la vez tranquilizadoras. El medio ghoul se dio media vuelta y siguió al anciano jefe de aquel café, ambos entraron a la sala de las taquillas, ahí dio a Kaneki una camiseta y un pantalón que tenía de repuesto. - Toma cámbiate, pondré a lavar esa ropa. - el medio ghoul le hizo caso, se quitó la ropa manchada de sangre y se puso la que su jefe le dio. Seguía sin hablar, mirando al suelo, seguía con los brazos tensos, los puños y los dientes apretados. - Ven conmigo - Ambos fueron a la sala general. - Espérame aquí dentro - Kaneki obedeció de nuevo, entró en la sala y se sentó en el sofá en el cual podías ver la ventana que daba a la calle.
Estaba inquieto quería golpear algo, quería volver a matar aquel ghoul una y otra vez como lo hizo antes, quería matarse a sí mismo por no haber evitado aquel ataque.
Yoshimura llegó con dos tazas de humeante café.
- Toma - ofreció una a Kaneki. Éste le ignoró. Dejó la taza en la mesa, se sentó en su sillón y dio un pequeño sorbo al café. - Creo que me he paso hirviendo el agua - sonrió.
Se hizo el silencio.
- Si no hubiese decidido hacerla enfadar, si no hubiese salido corriendo... - apretó los puños.
- Kaneki-kun esto no es culpa tuya - El anciano ghoul le interrumpió.
- Si lo hubiese visto venir, si me hubiese centrado más en mi alrededor, fuerte. -
- Kaneki-kun...-
- Prefiero mil veces verla llorar mientras me voy para ser más fuerte y para protegerlos a todos, que verla así, me tenía que haber ido cuando lo dije. -
- Esto podría haber pasado igualmente, incluso podría haber sido peor, podría haber estado sola mientras volvía de clase, hay cosas que vienen sin más, debemos aceptar y hacer todo lo posible por traspasarlas. -
- Puedes que tengas razón, pero...-
- ¿Crees que Aoigiri te hubiese dejado que vayas por donde quieres y cuando quieres? ¿Proteger al enemigo? - suspiró - Kaneki-kun...- terminó de beber su café. - a veces tomamos decisiones correctas que no vemos bien en malas situaciones, pero son decisiones bien tomadas.
- ¿Y quién dice que haya tomado una decisión? -
- ¿Acaso no has sido feliz este casi año? ¿Acaso no has mejorado tus habilidades gracias a Yomo-san? No me digas que empezaste a salir con Touka-chan por que si, o que haber podido ver de nuevo a tu amigo Hide no ha sido bueno. -
- ¡Y QUÉ! - gritó levantándose del sofá. - ¿¡Y QUÉ MÁS DA SI TODO ESO VA DESAPARECIENDO PORQUE SOY UN DEBILUCHO!? - Lágrimas salían de sus ojos - Usted me dijo que soy el único que entiende los dos mundos y no es así, no lo entiendo, no entiendo por qué casi pierdo a Hide, por qué han muerto asesinados los padre de Hinami, por qué existe algo como La subasta, no entiendo por qué existe una organización como Aogiri, pero no entiendo por qué no pude evitar que Touka-chan fuera atacada de esa forma. - suspiró. - Cuando aquel ghoul atravesó a Touka-chan con su kakune...aquella escena...fue como si me pusieran un vídeo a cámara lenta, veía como aquel tentáculo atravesaba su piel, su sangre salía a chorretones, como sus ojos iban perdiendo la vida, mientras lo único que podía hacer era gritar su nombre, nada más. - Yoshimura se levantó y abrazó al albino.
- Kaneki-kun...-suspiró. - va a estar bien, tranquilo. -
- A pesar de todo, como ves, soy el mismo inútil que no sabe hacer nada -soltó aquel abrazo y se fue.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Y hasta aquí. Ha sido largo, eh?¿ un momento ¿qué hacéis con esas armas tan afiladas y puntagudas? NOOOOOOOO! *huyo*
Bueno chistes aparte, aquí tenis el capítulo que tanto habeis estado esperando, lo dicho me cosatará actualizar o por lo menos hasta que vuelva a la rutina de subirlo ciertos días.
El siguiente cap de este fanfic espero tenerlo más tarde sino, mañana lo subo cuando lo acabe.
Adios.
1* = Don Juan Tenorio es una obra de teatro escrita por José Zorrilla el escritor más importate de mi ciudad y uno de los más importes de mi país.
