De milagro encontré el tiempo de escribir esto, pero ya que tengo algo de prisa seré breve e iré directo a contestar los reviews (no has hecho tu tarea), lo sé, lo sé, solo dame un par de minutos más.

dafguerrero: Tiempo es el factor principal de este capítulo, ojala yo tuviera tanto tiempo como cierto personaje que hoy hace su debut T_T. En fin, nuevamente te felicito por tu cumpleaños, lo más probable es que no pueda hacerlo el 20 ya que estaré muy ocupado, pero igual, doble felicitación :). Habrá más Junikki y un poco de Shun haciéndose hombrecito en este capítulo, pero no diré más, disfruta. Y sí, jajaja, no soporté la tentación de poner la escena de la casa de libra, jajajajaja.

Isa escorpion: Jajaja, sí, te contesté tu review en público por fin, y este será el segundo, jajaja. Exageras un poco, no soy la estrella del momento. Mii en definitiva siente algo por Afrodita, pero como es su primera experiencia de ese tipo no lo entiende, mucho menos por la diferencia de edades. Jajajajaja, qué bueno que te gustó el dialogo de Afrodita. Ya comienzo darle más relevancia a Mu y Tethis también, jajaja, y de Shura te vas a sorprender en este capítulo, créeme. Y hablando de Cronos, pienso que te esperan muchas más sorpresas :).

TsukihimePrincess: Ya sé que la espera fue exasperante, es por eso que redoblé esfuerzos para terminar este capítulo antes de continuar con mis tareas. Gracias por enumerar todo lo que te gustó, esté capítulo amenaza con ser igual de largo, espero me enumeres también aquí tus reacciones, lo esperaré con ansias :).

lala light: Lo malo es que soy intolerante a la lactosa pero me puedo acostumbrar a tus reviews, son muy sabrosos, jajaja. Puedo notar que te gusta mucho la música. Es verdad lo que dices, si quitamos a la parte de diosa de Saori solo queda una niña mimada, no es tan madura como la Saori de la serie original e incluso es ingenua, y así sería Saori si nunca hubiera descubierto que era una diosa. De hecho la cantidad de parejas es lo que hace que cada capítulo sea igual de amplio que el muro de Troya, y ahora le sumé a Mu y Tethis, se me van a caer las manos, jajaja. Y sí, Afrodita fue Saorizado, jajaja. Y sí, jajaja hice referencia a la casa de Libra. Lo de la plática seria de Shura ya se está maquilando, espero escuchar tus reacciones al respecto. En cuanto a Julián, digamos que estará más tranquilo, pero no dejará de ser relevante en futuros capítulos.

andromedaaiorossayita: Ya lo sé, ya lo sé, me tardé eones, en compensación me apresuré a poner este capítulo, aunque sé que eso me cuesta reviews T_T. Bajé de 16 a 6. Repetir pedazos de la historia original es algo recurrente para que se den cuenta de que los universos no están tan separados, jajaja, claro, eso no significa que van a pelearse con el cosmos pero no deja de ser divertido. La historia de Aioros y Saga como estudiantes pienso contarla en otra ocasión a manera de OVA. Pero primero hay que terminar de escribir la temporada uno de Academia Sanctuary, ya después agregaré los OVAS. Jajajajaja, beso gay, jajajajaja. Bueno no me gustaría romperte tu corazoncito así que aquí tienes el capítulo 10.

Kyokai1218: Todavía vivo, solo que tengo maestría, por eso ando medio perdido. ¿Cómo que te gusta más el Miiafro que el Milori? Muy mal señorita. Solo por eso no habrá Miiafro. Es broma es broma, claro que habrá más Miiafro, pero el Milori es la pareja principal, luego el Panshura. ¿Qué es Mikasa? No entendí. Jajaja que forma de describir a Aquiles y a Antíloco, por cierto ya estoy trabajado en la actualización de Guerras de Troya y en el fatídico encuentro de Diomedes y Anficlas. Jajaja Milodita… eso no va a pasar. Bueno, ya sé que tienes descontento por la frialdad de Milo, pero así es él, no puedo ponerlo de otra forma. Si lo hiciera y me saliera del personaje no sería Milo después de todo. No he visto Soul of Gold aún, estoy esperando a que se termine, pero no soporté la tentación y fui a ver la batalla de Milo y Camus, espero que por fin le hagan justicia a Milo aunque la animación parezca de omega en mi opinión, ¿están muy pestañosos no crees? En fin, debo hacer mi tarea, disfruta.


Saint Seiya: Academia Sanctuary.

Capítulo 10: Amistad Dorada.


Mansión Kido. 12 de Julio de 1985.

—¿Ya se fueron? —preguntó Julián, sentado en un sillón mientras miraba fuera del balcón de forma pensativa. Kanon, su mayordomo y entrenador en el club de natación, asintió e hizo una reverencia—. A veces es tan difícil pertenecer a la clase alta… puedes retirarte, Kanon. Ya es hora de mi reunión —finalizó Julián, y Kanon se retiró, dejando a Julián Solo en su oficina, intranquilo, y esperando. El teléfono al lado de su sillón resonó exactamente a la hora de la reunión pactada, y Julián tomó el auricular sin demora alguna. Tomó aire, y lo acercó a su oído—. Aquí Julián Solo, señor Depranon… me honra con su constante interés en la familia Solo —le mencionó Julián.

—¿Has tomado ya una decisión? —escuchó la pregunta, y Julián suspiró—. No haré el ofrecimiento 2 veces. En estos momentos debes de tomarlo o dejarlo, mi tiempo es muy valioso como para desperdiciarlo. Ahora decide… —insistió la voz, y Julián escuchó el sonido de madera contra madera, e inmediatamente después comenzó a escucharse un sonido deslizante, como de arena cayendo. En ese momento Julián supo que su benefactor estaba utilizando un reloj de arena, y que este comenzaba a vaciarse lentamente—. Tic, toc, tic, toc, joven Solo. Se te acaba el tiempo —insistió, y Julián miró en dirección al mar.

—Su nieta no siente por mí lo que yo siento por ella, señor Depranon… —mencionó con cautela, y escuchaba la arena cayendo sin interrupción, presionándolo a tomar una decisión—. Yo… a decir verdad, quisiera un poco más de tiempo para tomar la decisión —en su mente, el reloj de arena se dibujaba, veía caer la arena en todo momento, y esta se agotaba. Julián entonces pensó que se acababa su tiempo, se puso de pie y de inmediato contestó—. ¡Lo haré! —mencionó—. Acepto el compromiso entre la familia Solo y la familia Kido… —se apresuró a decir, su corazón latiendo muy rápidamente,

—Sabia decisión —mencionó su benefactor—. Y justo a tiempo debo agregar. Solo quedaron escasos granos de arena, estuviste a punto de perder tu oportunidad —se burló el hombre al otro lado del auricular, y Julián se mordió los labios—. Te contaré un secreto. El tiempo, es lo más preciado, ahorrarlo es preciso, lo que hagas con tu tiempo es lo verdaderamente importante. Hay tiempo para descansar, tiempo para estudiar, tiempo para pensar, tiempo para desperdiciar. Pero vida solo tienes una, y el tiempo a todos se nos agota. Todos nacemos con un reloj de arena que no puede voltearse. El tiempo, es el recurso más importante, no es el dinero, es el tiempo. Cuando alguien te hace una pregunta, la primera respuesta que piensas es la que realmente quiere tu corazón, y el darle muchas vueltas, es perder el tiempo. No pierdas el tiempo Julián, y más importante, no me hagas perder mí tiempo. Lo que me recuerda, que esta conversación se terminó —colgó el teléfono, antes de que Julián pudiera quejarse, y entonces miró el teléfono en incredulidad.

—Amo Solo —mencionó Kanon abriendo la puerta, Sorrento y Tethis estaban con él—. ¿Ha tomado una decisión? —preguntó, y Julián asintió, bajando la mirada, y entristeciendo a Tethis, quién secretamente amaba a Julián—. ¿Cuándo hará el anuncio? —preguntó.

—¿Hacer el anuncio? Yo no puedo hacer el anuncio —mencionó Julián con tristeza—. Él vendrá… y él la obligará a aceptar… me rompe el corazón, en especial porque… Saori y yo comenzábamos a llevarnos bien… —recordó Julián a Saori, diciéndole que tenía permitido llamarla por su nombre, y los bellos momentos que pasaron juntos—. Ella… no podría odiarme… es muy noble para eso… pero su corazón va a destrozarse. Estoy seguro de que ella ya lo sabe —finalizó, y se dejó caer en el sillón—. Lo siento mucho… Saori… —terminó.

Central de Policía de Laurión.

—¡Es terrible! ¡La noticia más terrible de todas! —lloraba Saori. Shunrei y June también lloraban, Pandora, disfrazada de Policía, incluso hacía el esfuerzo de no llorar. Dohko, Aioros y Aldebarán, el último disfrazado de verdugo, también lloraban. Mii intentaba hacerse la fuerte pero no lo lograba, y Shun era todo lágrimas—. ¡Escuché el veredicto pero no podía creerlo! ¿De verdad esta es la última vez que nos veremos, Diomedes? —lloró más Saori, era más que evidente que sus lágrimas eran reales a pesar de ser solo una actuación. Milo estaba detrás de unos barrotes, encarcelado, usando el traje naranja y con Shaka sirviendo de sacerdote—. ¡Tiene que haber una forma! ¡Daría toda mi fortuna por sacarte de aquí! —insistió.

—Incluso si el sentimiento es verdadero, señorita Anficlas —comenzó Shaka, que estaba forzado a mantener los ojos abiertos, que era algo que no le agradaba—. He escuchado todas las confesiones de Diomedes, fui su confidente, y como miembro de la iglesia me es prohibido revelar los pecados a las autoridades. Pero la sociedad lo descubrió, la gracia de Dios entiende que no ha sido un acto maligno, pero la lujuria es un pecado capital, y Diomedes se ha negado a aceptar el perdón de Dios, se ha negado a disculparse por su lujuria —terminó.

—No puedo confesarme padre, o arrepentirme de un pecado en el que no creo —le mencionó Milo—. Este es en verdad mi último día en esta vida —y Saori lloró con mayor fuerza, se arrodilló sin desprenderse de los barrotes, y gritó en pena. Su actuación fue tan conmovedora que incluso Pandora estaba llorando, pero rápidamente Afrodita corrió mientras Shiryu enfocaba en Saori, le secó las lágrimas, la maquilló, y antes de que la cámara regresara a enfocarse en Pandora, Afrodita se apartó para que Pandora continuara con sus líneas—. Observa pecador lo que la sociedad piensa de tus predilecciones. Puede que llegue el día en que estés del otro lado de los barrotes —enunció Milo ante Pandora.

—Ruego porque un día la sociedad sea más tolerante… pero hoy… cargarás con el pecado de todos los que piensen como tú —mencionó Pandora, abrió la celda de Milo, lo tomó del brazo y lo movió por los pasillos, donde los presos lloraban ante lo que veían, cosa que preocupaba a Milo pues ningún preso formaba parte de la historia. Shaka seguía a Milo, hasta una puerta, donde Aldebarán esperaba con su máscara de verdugo y los presos le gritaban e insultaban, lo que preocupó a Mephisto pues tendría que borrar las groserías en la edición.

—¿Listo para tu cita con el demonio, pecador? —habló Aldebarán, lo tomó rudamente de la camisa naranja, abrió la puerta, y pateó a Milo a su interior—. 2 hombres entran, solo 1 saldrá —la cámara se enfocó en Milo, momentos antes de que Aldebarán cerrara la puerta, Saori entonces se lanzó a la puerta, lloró, golpeó la estructura metálica, y momentos más tarde las luces de centellas salieron de los bordes de la puerta.

—Que valiente hombre… no ha gritado de dolor… ha enfrentado la muerte como ha decidido vivir la vida. Sin arrepentimientos… —mencionó Shaka, y Saori se lanzó a sus brazos y lloró en su túnica—. Si Dios es misericordioso, encontrará en su corazón el perdón para este pecador. Estoy seguro, de que logrará alcanzar la luz —finalizó.

—Mientras mi mundo estará por siempre… sumido en esta horrible oscuridad… —finalizó Saori, y June y Shunrei por fin no lo soportaron más y gritaron del dolor, forzando a Ikki y a Shiryu a taparles la boca.

—Desenfoque en 3… 2… 1… luces… —susurró Mephisto, y las luces se apagaron—. Cámara 2 a entrada. Presos, silencio por favor… —incluso se dignó a pedirlo por favor—. Luces del pasillo en 3… 2… 1… —continuó, e Ikki tiró de los interruptores, y se encendió una única luz, en la que se mostraba a Camus, vestido de traje y corbata, y sosteniendo un par de libros, una biblia, y un libro de justicia.

—La película que acaban de ver, demuestra el descontento de la sociedad ante las relaciones que son socialmente inaceptables, siguiendo los estatutos encontrados en los libros de justicia, y en las religiones —colocó un libro en cada mano, como si fuera una balanza, y ambos tenían el mismo peso—. La sociedad se ha regido siempre por estas 2 fuerzas, la justicia, y la religión. Pero, ¿qué es en verdad la justicia o la religión? ¿Acaso el punto intermedio no existe? ¿Acaso un romance sincero, aún si es socialmente inaceptable, es maligno e injusto? Diomedes, no es el primero ni el único que será juzgado de pecador por la justicia. Inocente o culpable queda a consideración de quienes han visto esta película. Quedará en sus conciencias el definir, si la justicia, la religión, o sus creencias, condenarían o no a un romance verdadero. Esa es la verdadera, sátira de nuestra sociedad —hubo una pausa, y Mephisto por fin gritó.

—¡Corte! —Ikki encendió las luces, y se sobresaltó al encontrar a un preso de gran tamaño, calvo y de piel morena, y con una gran musculatura, llorando como una niñita mientras jugaba con su ratón mascota que salió de su delantal para llorar con él—. ¡Está terminada! —y todos celebraron, incluso los presos aplaudieron, y Milo y Aldebarán salieron junto con Aioria que había hecho los trucos de luces con un par de cables rotos—. Claro que hacen faltas horas y horas de edición… de publicidad… de retoques… algunos efectos especiales… la adecuación de la escala de sonido… y la grabación de los VHS para la venta en el festival… —y Mephisto entristeció, y Camus y Afrodita se retrajeron, sabiendo que si no lo hacían tendrían que ayudar a Mephisto—. Pero ese no es su problema, yo me encargaré. Las filmaciones oficialmente han terminado —y todos celebraron, algunos presos inclusive dieron palmadas en la espalda de Mephisto, que se sobresaltó, tomó su cámara y corrió fuera del lugar—. ¡Vámonos de aquí! —gritó Mephisto, y Shura sacó su espada, y todos los presos se asustaron y se retrajeron.

—Señorita… —mencionó al ver a Saori, que estaba con la mirada pérdida—. ¿Pasó algo? —preguntó, y Saori parpadeó un par de veces, regresando en sí, y miró a Shura con una sonrisa—. Puede contarles a sus Caballeros Dorados… si de algo puedo serle de ayuda, yo… —pero Saori se limitó a darle una gentil sonrisa.

—Te lo agradezco… —le sonrió, mientras veía a todos platicar y sonreír, y a Milo recriminándole a Aldebarán la poca gentileza de la patada que le dio—. Yo solo… estoy feliz de haber sido capaz de generar tan bellos recuerdos. Al menos fui feliz al poder disfrutarlos aunque fuera una vez… ser una adolecente… es increíble… —y Shura la miró con cierta preocupación—. Ahora debo ser una adulta. Gracias por todo, Shura. Cuando termine el año escolar, si necesitas trabajo… tendré la vacante de un mayordomo esperándote… —finalizó, se retiró, y Shura la observó con sorpresa, mientras pasaba al lado de Milo, sin dedicarle palabra alguna.

Academia Sanctuary, Zona de Recreación. 02 de Agosto de 1985.

—¿Todos listos? No hagan trampa —mencionó Shaka, que sostenía cinco hilos que estaban amarrados a vendas de los ojos alrededor de los rostros de Milo, Camus, Aioria, Aldebarán y Mu, lo que había terminado de llamar la atención de todos en la zona de recreación, quienes dejaron de buscar sus calificaciones para mirar a los dorados que como siempre eran tema de conversación en toda la academia—. 3, 2, 1, ya pueden mirar —tiró del hilo Shaka, que tristemente no les sacó las vendas a nadie y todos terminaron en el suelo por la tremenda fuerza de Shaka, lo que sorprendió a todos.

—¿De quién fue la brillante idea? —se quejó Milo—. No, más importante, ¿exactamente qué tan fuerte es Shaka que nos derribó a todos de un tirón? —se preguntó Milo incrédulo, mirando al tranquilo Shaka que sostenía su bastón de ceguera como una espada al estilo Shura.

—¡Se los dije! ¡Es un demonio de fuerza descomunal! ¿Creen que yo me dejaría doblegar por simples bastonazos? ¡Uwah! —se quejó Aldebarán al sentir un tremendo bastonazo en la frente—. Estoy callado, estoy callado, soy un ratón, un ratón —se estremeció Aldebarán.

—Imaginen la fuerza que debe tener en los brazos para dominar a Aldebarán a ese nivel —tragó saliva Aioria—. En verdad, Shaka debe tener la fuerza de los dioses para domesticar a semejante toro salvaje —recriminó Aioria.

—Si ya se cansaron de exagerar, ¿alguien quiere ponerle atención a la tabla de calificaciones? —preguntó Shaka, moviendo sus manos frente a sus ojos cerrados—. Joven con glaucoma avanzada aquí. Y aunque las calificaciones se escribieran en braille, dudo mucho poder alcanzarlas con mis manos —estiró la mano lo más que pudo.

—No puede ser… —se sorprendió Mu—. Me siento tan humillado… —bajó la cabeza y se arrodilló frente a la tabla de calificaciones mirando al suelo, y el resto de los dorados se asomaron—. Derrotado por el par de cabezas de chorlito… son una mala influencia, se alimentan de mis neuronas, mientras más tiempo paso con el par, más idiota me vuelvo —se preocupó Mu.

—¿Vencimos a Mu? —preguntó Aioria, y Milo asintió—. Pellízcame que estoy soñando, ¿es verdad lo que veo? —preguntó a Milo, y el de Escorpio sonrió con malicia—. ¡Tercer lugar! ¡En tu cara carnero de cuarta! ¡En tu cara! —y Mu se molestó, se puso de pie, y le dio una tremenda golpiza a Aioria en la nuca—. ¡Óyeme salvaje! —le recriminó.

—Permíteme recordarte quien estuvo haciendo tu tarea mientras tú y Milo se escapaban para entrenar para las nacionales… comienzo a cuestionarme los beneficios de esta amistad, Aioria, tú y Milo siempre se están aprovechando de mi bondad —y Aioria se preocupó y comenzó a sudar frio—. Puedes comenzar a hacer tu propia tarea —sentenció.

—Espera, no puedes hacerme eso a escasos días de la temporada de selecciones nacionales —comenzó Aioria, y Mu se fastidió—. Lo siento, lo siento, no volveré a burlarme —le suplicó Aioria, pero Mu estaba visiblemente molesto.

—Extrañamente comprendo el desdén de Mu —suspiró Camus—. Una burla y no vuelvo a ayudarte a estudiar —le mencionó Camus a Milo, que se moría de ganas de decir algo—. Al menos esta vez llegué a segundo. Disfruta tu primer lugar mientras puedas, en las finales de seguro que te rebaso —anunció.

—No es divertido si no me dejas festejar… —se quejó Milo, y miró el resto de las calificaciones—. Aldebarán bajó a quinto, y Shaka se mantuvo en el sexto —y Shaka suspiró en señal de molestia—. Deberías estar orgulloso. Ciego pero siempre en los primeros 10 lugares —le mencionó Milo.

—No me malinterpretes, estoy orgulloso de mi éxito… lo que temo, son las consecuencias de que la suma de nuestras calificaciones no sean superiores a las de ustedes 3 —y la risa malvada de Kanon resonó, y el cielo pareció oscurecerse de repente—. Me pregunto… ¿cuál será el castigo esta vez? —se preguntó.

—Tal parece, que he encontrado a los administradores del Festival Escolar —mencionó Kanon, observando fijamente a Aldebarán, Camus y Shaka, y de pronto se escuchó la risa tranquila y apacible de Saga, los 2 demonios estaban reunidos.

—Deberías estar acostumbrado ya a la derrota, Kanon… —agregó Saga de forma arrogante, y se acarició la cabellera—. Milo, Mu, Aioria… buen trabajo… —agregó, y el trio se estremeció por el desconcierto de ser felicitados por Saga, que se retiró con una carcajada malévola.

—El próximo año, este sufrimiento terminará —se estremeció Camus, y los 5 restantes asintieron—. ¿Quiénes serán los profesores del 8-A y del 8-B? Ese par de grupos es tan callado que con esfuerzos sabemos quiénes son los alumnos de esas aulas —se preguntó.

—Pechda Tholl del 8-B es compañero mío del equipo de lucha deportiva —mencionó Aldebarán—. Alguna vez me mencionó que eran unos gemelos peores a Saga y Kanon —y el grupo se deprimió, y todos suspiraron en señal de molestia—. Con un poco de suerte todos estaremos en el mismo grupo el próximo año… —intentó animarlos Aldebarán.

—Lo dudo… a cierta persona le gusta la rivalidad en los grupos… —miró Mu a Shion Starlight, que hacía anotaciones al ver las reacciones de todos los grupos como si ya estuviera preparando las boletas del próximo año escolar—. Me temo que nuestro futuro escolar ya fue decidido… si consiguiéramos esa boleta y la modificáramos… —comenzó Mu.

—Podríamos… —tragó saliva Aioria—. Podríamos arreglar los acomodos para el próximo año y terminar los 6 en el mismo salón, y estás competencias y castigos sin sentido… —lo pensó detenidamente Aioria, era una idea tentadora.

—Dejaríamos de competir entre nosotros y estar sufriendo por los castigos de gemelos sin corazón que solo piensan en competir los unos contra otros —dedujo Milo, frotándose la barbilla, y tanto Shaka como Aldebarán y Camus se posaron detrás de ellos. Shaka impactó la cabeza de Aioria con su bastón, Aldebarán pateó a Mu al suelo, y Camus tiró de la cabellera de Milo hasta derribarlo—. ¿Qué rayos? —preguntó molesto.

—Milo… me cuesta creer lo bajo que has caído por la mala influencia de este par… —apuntó Camus a Aioria y a Mu, pero Mu le dedicó una mirada molesta—. Bueno… solo de Aioria —corrigió—. Pero quienes hemos recibido los castigos somos nosotros 3, y no nos rendiremos, hasta verlos humillados al recibir su merecido… —las auras doradas de Camus, de Aldebarán y de Shaka se unieron, y el otro trio se preocupó.

—Prefiero no hacerte enojar si es posible, Camus —le sonrió Milo—. En todo caso, nosotros 6 somos los primeros lugares. ¿Cómo quedaron Shura, Mephisto y Afrodita? —se levantaron, y miraron las calificaciones—. Capricorn Shura… séptimo puesto… mejoró —se alegró Milo.

—Afrodita está en octavo lugar —se alegró Camus—. Es un alivio, ha estado estresado por mucho tiempo. Me alegra saber que se ha recuperado —insistió, y siguieron viendo la lista—. Un momento… no veo a Mephisto… —se preocupó Camus, y todos menos Shaka, por obvias razones, comenzaron a buscar el nombre de Mephisto.

—Chicos… —habló Aioria—. Creo que tenemos un problema… —apuntó, y todos se reunieron con Aioria—. Carcinos Mephisto… último lugar… —y todos se horrorizaron—. Si hubiera sido de grados anteriores a noveno hubiera perdido la beca. ¿Qué está pensando? —se preguntó Aioria.

—Ha estado muy ocupado con la edición de la filmación. Y Afrodita y yo no le hemos sido de mucha ayuda —mencionó Camus con algo de preocupación—. Y ahora como administrador del Festival Escolar, será más difícil ayudarlo —se preocupó Camus, y Aldebarán gruñó un poco para llamar la atención de Shaka, que asintió en ese momento.

—¡Está decidido entonces! —sonrió Aldebarán mientras se cruzaba de brazos de forma orgullosa—. Shaka y yo nos sacrificaremos por la causa, tomaremos las riendas de la administración del Festival Escolar y te cubriremos para que vayas a ayudar a Mephisto —y Camus se sorprendió.

—Yo quisiera ayudar también, pero… —comenzó Aioria—. La selección para las nacionales comienza el día del festival, tenemos que entrenar y tú tienes responsabilidades a con Saori —explicó Aioria—. Me temo que solo puedo apoyar anímicamente.

—Podríamos… quedarnos después de prácticas y ayudar en la construcción de los puestos de los clubes… —mencionó Mu—. Aunque Milo dudo que pueda, trabajo es trabajo —mencionó Mu, y Milo lo pensó por unos instantes, y se le ocurrió una idea.

—Saori también debe ayudar en el festival, y conociéndola se quedará hasta tarde en la academia —concluyó Milo—. Puedo ayudar con los puestos, y si se nos hace tarde podemos pedirle a Shura que nos entregue la cena, seguro que no le molesta —y el grupo asintió.

—De esa forma podré ayudar a Mephisto. Sin la preocupación de la administración del Festival Escolar tendré tiempo —se alegró Camus—. Además, si Afrodita se nos une terminaríamos antes y podríamos auxiliar en la construcción y terminar más rápido. Seguro que a Afrodita le gustaría diseñar los trajes del café de criadas del 1-B también —y todos asintieron, y entonces Milo tuvo una revelación—. ¿Qué pasa? —le preguntó Camus al notar sus reacciones.

—¿Se dieron cuenta de lo que estamos haciendo? —preguntó. Y todos menos Shaka lo observaron—. A inicio del año escolar, apenas y nos tolerábamos. Y ahora estamos haciendo planes para ayudarle a Mephisto a recuperarse de su último lugar —y todos lo notaron—. Si Saori hubiera llegado a la Academia Sanctuary años antes, puede que nos hubiéramos llevado mejor. Es triste pensar que nos perdimos de todo esto al estar todos del cuello del otro —y todos se alegraron por los gratos recuerdos que habían reunido en tan solo un año escolar—. Tengo una idea… —susurró Milo y se dirigió al grupo. A la distancia, Afrodita lo había escuchado todo, y estaba agradecido por el cambio igual que todos, pero se dirigió a donde estaban los bronces a ver las calificaciones.

—¿Tercer lugar otra vez? —preguntó Afrodita a Mii, que parpadeó un par de veces y le dirigió la mirada, ya más acostumbrada a su presencia—. Típico de Mii no desatender sus responsabilidades laborales y aun así conseguir el tercer puesto. Pandora debería preocuparse, puede que pronto le quites el segundo lugar —mencionó.

—El Heinstein en segundo lugar no es Pandora —aclaró Mii, y Afrodita leyó el nombre completo—. Es Ikki… Pandora bajó a la sexta posición —y Afrodita se impresionó—. No es algo que Pandora tolere, ella siempre fue primera hasta la llegada de Saori. Pero de la nada bajó al sexto puesto —y Mii viró a ver a Pandora, que estaba con Marín y con Shaina, a quienes ignoró mientras se iba, visiblemente deprimida—. Algo ha pasado… Pandora incluso ha dejado de atormentar a los demás estudiantes, está muy tranquila… —mencionó.

—¿Quieres que la investigue? Puedo usar a Shura para saber lo que está pasando. Y si no lo sabe de seguro le acosa la respuesta —se burló, y recibió un sablazo de la espada de kendo de Shura, lo que preocupó a Mii, que sentía cierto dolor por las penas de Afrodita—. ¡Eres un…! —recriminó Afrodita—. ¡De verdad me dolió! ¡Eres un salvaje! —se quejó.

—No pretendía darte una suave caricia —le mencionó Shura—. Yo tampoco sé lo que le pasa a Pandora… pero lo intuyo… es lo que creo que es, ¿verdad? —le preguntó Shura a Mii, que hizo una mueca y desvió la mirada—. Te conviene hablar, Alicia —comenzó a alzar la voz—. ¿O prefieres que te llame…? —comenzó.

—¡Está bien! —se molestó, mirando a Shura fijamente—. Es muy ruin hacer eso, ¿no lo cree? —se fastidió Mii, y Afrodita pensó en hacerse el héroe por Mii e intervenir contra Shura, pero no estaba lo suficientemente cegado por el amor para no darse cuenta de que era una pésima idea—. Está comprometida… —se cruzó de brazos Mii.

—¿Lo ama? —se apresuró a preguntar Shura, y Mii mantuvo el silencio—. Te hice una pregunta. ¿Lo ama o no lo ama? ¿Es un matrimonio por consentimiento o impuesto? —insistió, y Mii se mordió los labios.

—Basta Shura… —comenzó Afrodita—. Sé que puedes darme una paliza, pero estoy apelando al respeto entre los dorados que Milo dice que ahora compartimos. Si Mii no te lo dice es porque no puede, y amenazar a una niña es ruin —le explicó tranquilamente, y Shura suspiró molesto—. Si tanto te preocupa, ¿por qué no le preguntas a Pandora? —le preguntó.

—Ya lo he hecho… —se molestó Shura, y se dio la vuelta—. Dijo que me metiera en mis propios asuntos y que soy un asqueroso pervertido. A Pandora jamás le sacaré una respuesta. Me fastidia no saberlo. Porque si ella de verdad está enamorada, no me queda más alternativa que dejarla en paz… pero si no lo está, al menos… —se mordió los labios Shura, y Mii lo notó, suspiró, y detuvo a Shura antes de irse al tomarle de la manga de su uniforme.

—En resumen… ninguna de las criadas que tenemos asignadas dentro de la mansión Heinstein sabe a ciencia cierta sobre los sentimientos de la señorita Pandora. Ella ha logrado permanecer inexpresiva ante todos, salvo su acosador —le explicó Mii, y Shura se viró para verla—. El nombre del prometido desde el nacimiento de Pandora es Judge Radamanthys. Mayordomo, chofer, niñero, y profesor de la Academia Sanctuary, ala de plata, salón 4-A —y Shura se horrorizó por la revelación—. Es una persona inexpresiva, es difícil deducir incluso si el profesor Radamanthys tiene o no sentimientos por la señorita Pandora, es la persona más frívola y manipuladora que he conocido. Inclusive me atrevería a decir que él sabe quién en esta academia es una criada encubierta, o una simple estudiante. Mi recomendación es, por su bien, no enfrente al profesor Radamanthys. Él es un profesor, y usted, un alumno… —mencionó.

—Por ahora… —fue la respuesta de Shura—. Soy un alumno… pero solo por ahora… y no soy dependiente de la Academia Sanctuary, tengo un restaurante, puedo pagar mi deuda —le mencionó, y Mii asintió, y le soltó la manga—. ¿4-A? —preguntó.

—Si lo enfrenta… será expulsado… y su único vínculo a la clase noble a la cual pertenece Saori, será verdaderamente inaccesible —comenzó a explicarle—. Le suplico que no lo haga. Necesitamos de su graduación para cubrir una vacante futura, la señorita… —comenzó, y se mordió los labios.

—¡No pienso cubrir esa vacante! —se molestó Shura—. Ustedes los nobles piensan que no comprendemos el mundo de los afortunados. Lo comprendemos perfectamente, y les tenemos lastima. Lo que está haciendo Saori es un error… —le mencionó Shura.

—El verdadero error… fue contratarlo en primer lugar… —entristeció Mii—. Por favor, no me haga decir más —y Afrodita, que estaba sumamente confundido, miró a Mii, luego a Shura, y nuevamente a Mii—. Ella va a necesitarlo… —suplicó.

—Y obtendrá mis servicios, siempre que necesite a un chofer, a un cocinero, o a un mayordomo anexo. Jamás a su mayordomo personal… solo una persona puede cubrir esa posición —y Mii se mordió los labios, y cerró sus manos en puños—. Si hay problemas… llámame… —terminó, y se retiró.

—Lo haré… —mencionó Mii, y Afrodita se frotó la cabellera en preocupación—. No preguntes… solo… no lo hagas… —y Afrodita no lo hizo por respeto, y Mii miró a la tabla de posiciones—. Saori siempre ha tenido bien presente, la posición a la que debe pertenecer —se asomó Mii, y leyó el nombre de Saori en la primera posición.

Aula 1-A.

—¡Saoriiiiiiiiii! —gritó Aioros a la llegada de Saori al salón de clases, donde Aioros la levantó de la cintura y comenzó a girarla por todo el salón a pesar de los gritos de ayuda y de miedo de Saori—. ¡Uwah! ¡Pesas más! ¡Has crecido! —se alegró Aioros, pero miró la cara de puchero de Saori al ser llamada gorda, por lo que Aioros dejó de girar—. No es ese tipo de peso… —le mencionó, y los cabellos de Saori le cosquillearon la nariz, por lo que Aioros puso a Saori en el suelo y después estornudó con fuerza—. Saori… tu cabello está muy largo… —se quejó Aioros, y Saori corrió a ocultarse detrás de June y de Shunrei—. Vamos, vamos, no me pongas esa cara. Tan solo estoy feliz porque mi estudiante estrella volvió a quedar en primer lugar del ala bronce. ¡Saori! ¡Será tan triste cuando te gradúes del 1-A! —lloró Aioros, preocupando a Saori—. Ahora a tu lugar —le movió la mano a Saori como espantando a un gato, lo que la molestó, y Saori se fue a su lugar ignorándolo rotundamente—. Como sea. Felicidades por sus calificaciones… menos tú Seiya —apuntó Aioros, y Seiya se sobresaltó—. ¡Esfuérzate más! ¡Fuiste el último lugar! —y todos se burlaron de Seiya, que se ocultó debajo de su pupitre—. Me pasé… a ver, a ver, ¿qué hay que hacer hoy? —leyó el horario de clases, y se alegró—. Hoy elegiremos lo que los estudiantes prepararán para el festival escolar del 11 de Agosto. ¿Quién tiene alguna sugerencia? ¡Yo voto por un café cosplay de conejitas! —se apresuró a ofrecer Aioros, y todos lo miraron con desdén.

—¿Conejitas? —pensó Saori, imaginándose dentro de un traje de conejo de cuerpo completo—. Hasta yo creo que es ridículo —hizo una mueca Saori—. ¿Qué está pensando el maestro Aioros? Hacer eso sería muy vergonzoso… —le susurró a June.

—No está hablando de ese tipo de trajes, Saori… —se preocupó June por la inocencia de Saori, que no entendía lo que era un traje de conejita—. Aioros es un pervertido, solo quiere ver a chicas vistiendo ropa reveladora.

—No es reveladora, aunque se lo propuse a Miko y ella se negó con mucho ímpetu… —mencionó Aioros, sorprendiendo a todos por la velocidad en que se había sentado en medio de los escritorios de June y Saori—. Además… no deberías llamar a tu maestro un pervertido, yo solo quiero que Miko use ropa más femenina, ¿es mucho pedir? —preguntó, y June tomó su libreta y la azotó en el rostro de Aioros.

—Eso dígaselo a su mujer en lugar de andar espiando las conversaciones de sus alumnas… —se fastidió June, y todos se sorprendieron por su violenta reacción. Aioros simplemente se puso de pie y se frotó la nariz.

—Ese Ikki es una mala influencia para ti… —se frotó la nariz Aioros, y miró a June con molestia—. En todo caso, hay que elegir antes de que el resto de los grupos y clubes elijan. Como saben, cada grupo y cada club de la Academia Sanctuary debe elegir una actividad que demuestre el espíritu de compañerismo de la academia. Quienes pertenecen a un club, que son todos, deben participar en la dinámica de grupo así como la dinámica de los clubes. A los clubes se les permite tener un stand de comida si no desean hacer una actividad muy ostentosa, los grupos sin embargo deben pensar a lo grande, un simple club de comida no es suficiente, contamos con un presupuesto más amplio y lo menos que se espera es que se utilice. Recuerden, en este festival la Academia Sanctuary adquiere fondos para poder seguir otorgando becas a los estudiantes, por lo que es de vital importancia su participación —los de primero no estaban tan al tanto de las becas de las que Aioros hablaba, pero Saori, quién conocía la precaria situación económica de sus Caballeros Dorados, comprendía que este festival era muy importante para ellos quienes tenían escasos recursos—. Adicional a la recaudación de fondos para las becas, el festival de la Academia Sanctuary está enfocado a atraer a nuevos estudiantes, por lo que el futuro de la Academia Sanctuary depende en gran medida del éxito del Festival Escolar. No es por presionarlos claro, solo clarifico sobre la importancia de que se lo tomen en serio —finalizó, y todos se preocuparon—. Bueno, bueno, no me miren como si fuera el primer día de clases y no supieran de mi extroversión nata. ¿Quién tiene sugerencias? —preguntó, y todos comenzaron a platicar.

—Una… —comenzó Shunrei, e inmediatamente se cohibió y mantuvo el silencio—. No es nada… —mencionó, y pese a que la mayoría del grupo eligió ignorarla, Aioros sonrió, tomó una regla, colocó una liga en un extremo, la estiró, e impactó al estudiante que estaba haciendo más ruido, Seiya, que se quejó por el impacto en su frente y todos se burlaron de él.

—Perfecta puntería como siempre. Todos esos años en el club de arquería me hicieron bien —se alegró Aioros, y entonces miró a Shunrei—. Anda Shunrei, no hay ideas tontas, hay estudiantes tontos como Seiya —apuntó, y Seiya se molestó—. Pero en definitiva Shunrei no es una de ellos. ¿Cuál es tu idea? —preguntó.

—Bueno… —comenzó—. Una competencia… de rally en parejas… —comenzó—. Competirían varias parejas, que estarían atadas de las manos… y buscarían objetos por toda la academia… y la primera pareja que llegara tras pasar los obstáculos… ganaría premios… —mencionó—. Si se desatan entonces pierden. Así que tienen que ir amarrados… —terminó, se apenó, y se cohibió.

—Oh… un rally por toda la escuela con parejas atadas. No sería muy divertido para los quedados —se burló Aioros, y algunos de los estudiantes entristecieron—. Pero los jóvenes son muy enérgicos y el amor puede estar en el aire en todo momento. Quien sabe, puede que algunos logren encadenarse a una linda chica —y tanto Seiya como Jabu miraron a Saori inmediatamente, y Saori sintió las miradas y se espantó—. Todo puede pasar. ¿Quién apoya la idea de Shunrei? —preguntó, y June inmediatamente alzó la mano, y sonrió de forma picara a Saori pensando en encadenarla a Milo—. Que valiente considerando que tu novio es el Fénix… así le decían en el club de pelea, ¿lo sabías? —y June se estremeció al notar que no lo sabía, y al imaginar a Ikki jalándola por toda la academia—. ¿Qué hay de ti, Saori? ¿No quieres encadenar a cierto mayordomo? —preguntó, y Saori se ruborizó, y de inmediato alzó la mano—. ¡Qué bien! ¡La princesa de bronce aceptó! ¡Chicos, chicos! ¡Los que quieran encadenarse a Saori esta es su oportunidad! —y la temperatura del salón se elevó, Seiya y Jabu levantaron las manos al unísono, seguidas de otros estudiantes que pensaron en la oportunidad, y de pronto la mayoría, si no es que todos los hombres, habían levantado las manos, sobresaltando a Saori—. Está decidido, el grupo 1-A hará un rally de parejas —y Saori se estremeció con miedo.

Salón Audiovisual.

—¿Quién es? ¿No ven que estoy ocupado? —se quejó Mephisto, que salía del salón audiovisual con unas enormes ojeras en sus ojos, espantando al grupo de 6 dorados que lo miraron todos con sorpresa, todos menos Shaka claro pues siempre tenía los ojos cerrados—. ¿Qué diablos quieren? ¿No entienden que tengo solo 10 días para terminar la edición? ¡Estoy de un humor demoniaco! —se quejó Mephisto, y todos lo miraron con desdén.

—Deberías estar agradecido, Mephisto —habló Afrodita, que llegaba con Shura, quien al pasar por el aula 4-A, que era el aula donde Mii le había informado que Radamanthys, el prometido de Pandora, era el profesor, se detuvo de improviso, aunque Afrodita le jaló el brazo—. ¡Ahora no! ¡Después tendrás tu oportunidad! —se quejó Afrodita, y Shura hizo una mueca, pero acompañó a Afrodita hasta el salón audiovisual—. Todo parece indicar que todos tuvimos la misma idea. Al parecer todos están preocupados por tu calificación —y Mephisto se fastidió.

—Sí, bueno, sería la primera vez. Si tú y Camus se dignaran a ayudar te aseguro que no me hubiera ido tan mal en mi prueba —se quejó, y Afrodita retrocedió—. Ahora, si ya terminaron de burlarse, hay mucho que hacer y muy poco tiempo. El profesor Suikyo también me está fastidiando con pedirme trabajar en el salón. Pero este es el último año, debo terminar. Hace falta terminar de editar, preparar los carteles, imprimir los folletos, grabar los VHS que se van a vender, y preparar las etiquetas. En definitiva no tengo tiempo para… —comenzó.

—Entonces, comenzaré con la pintura de los carteles… —habló Mu, entrando en el salón audiovisual, y dejando a Mephisto sin habla—. La pintura y la artesanía no son muy diferentes, ambos requieren de paciencia. Solo dime qué dibujar y me haré cargo —agregó Mu.

—Es simple —mencionó Camus, entrando en el aula—. Si quieres buena publicidad solo debes poner al mayordomo dorado y a la princesa de bronce en el cartel. Tal vez en una escena con la playa de fondo a luz de medio día —agregó Camus, se sentó, y comenzó a discutir con Mu sobre la pintura y a seleccionar colores.

—Oye, oye… no me usen de propaganda mercadotécnica… —se fastidió Milo—. Yo no soy bueno dibujando. Pero puedo preparar un escrito para los trípticos, se me da bien eso de convencer a la gente —se sentó Milo frente a una computadora bastante robusta y vieja—. Saori dice que estas cosas serán reemplazadas el año que viene por sus computadoras compactas. Pero no tenemos tanto tiempo, ¿o sí? Terminaré el escrito, pero necesito una caratula en la cual imprimir —miró a Shura.

—Conociendo a Mephisto tendrá algunas fotos ya impresas de Saori y la obra —caminó Shura a un archivero, lo abrió, y comenzó a seleccionar fotos—. Prosigue con el escrito, encontraré unas buenas fotos y construiré una base para los trípticos. Necesitaré un poco de pegamento y tijeras, pero no te preocupes, Mephisto, no cortaré tus fotos. Sacaré copias y trabajaré sobre ellas. La piel de Saori es pálida así que no debe oscurecerse tanto por la copia pero por precaución, Aldebarán, limpia los rodillos de la impresora. Tendremos que sacar varios trípticos, y mientras más limpio el rodillo menos tóner lanzará para ensuciar las hojas —le explicó Shura, y Aldebarán se preocupó al ver una enorme impresora que ocupaba casi toda una pared. Abrió la tapa, y tóner salió desprendido de esta, llenándolo de polvo oscuro y forzándolo a toser—. Cuidado, no queremos que ensucies todo el lugar con tus tonterías —le recriminó.

—¡Cómo si fuera a propósito! —se quejó Aldebarán—. Esta cosa es más vieja que mi madre… o lo sería si la hubiera conocido. Los rodillos están muy sucios, necesitaré aceite, algunos trapos, y no hay hojas, necesitaremos varios paquetes —y Aldebarán viró para ver a Shaka, que suspiró intranquilo—. Yo iré por ellos… —mencionó Aldebarán.

—No, no —lo detuvo Shaka al poner la punta de su bastón de ceguera contra el pecho de Aldebarán—. Tristemente, por mi glaucoma no puedo ver muy bien, así que soy prácticamente inútil para cosas como dibujar y escribir. Puede que me tome el doble de viajes que a ti pero yo iré por los paquetes de hojas… estaré adolorido de la espalda pero es lo menos que puedo hacer —y sin decir más, Shaka se retiró—. Además, soy más fuerte de lo que aparento —sonrió, y salió del aula audiovisual.

—Bueno… si Shaka va a estar de cargador, ¿entonces yo qué voy a hacer? —se preguntó Aioria, y Afrodita le entregó martillo y tablas—. ¿Qué? —preguntó, y Afrodita sonrió—. No… no, no, no, no, no… suficiente tengo con armar mesas para el evento de mí salón, ¿por qué tengo que ayudar a construir lo del aula 9-B también? Ni siquiera sé qué voy a construir —se quejó.

—Un barco pirata, pero descuida, diles a los del 9-B que vienes en representación mía y de Mephisto y ellos te dirán qué hacer —lo empujó Afrodita fuera del salón, y una vez fuera se toparon con Shaka, que cargaba 3 cajas de hojas como si no pesaran nada, aunque caminaba muy lentamente pues no podía usar el bastón para guiarse como se debe—. Shaka en verdad… es más fuerte de lo que aparenta… ¿habrá encontrado algún secreto en el budismo? —se preguntó Afrodita sobresaltado.

—Si le dicen a Aldebarán qué tan fuerte soy… los lastimaré… —mencionó Shaka sombríamente, y Afrodita y Aioria se sorprendieron—. Me gusta tener a Aldebarán encargándose de las cosas pesadas por mí. Si sabe que esto es muy sencillo para mí me pondrá en su mismo nivel y querrá forzarme a entrar al club de lucha. Y si eso pasa, los 2 vendrán conmigo a ser perseguidos por los demonios de los 7 infiernos como penitencia por su gran pecado —y espectros de los 7 infiernos parecieron dibujarse tras un aura oscura de Shaka, sobresaltando al par.

—Iré a construir el barco —se apresuró a decir Aioria, y salió corriendo. Shaka entonces bajó las cajas de papel, tomó una, fingió que sus brazos le temblaban y empujó la caja dentro del salón, luego salió, se sentó en las otras 2 en pose de la flor de loto, e hizo tiempo.

—No te conocía ese lado tan maligno —prosiguió Afrodita, y entró en el salón—. Bueno, ya que todos tienen algo qué hacer. Supongo que es mi turno de trabajar en la edición —se sentó Afrodita en el lugar de Mephisto, quién aún no lograba comprender lo que estaba ocurriendo—. Ve a la enfermería y duerme un poco, no seré tan bueno editando como tú pero haré lo posible. Cuando despiertes puedes supervisar mi avance, más que nada me encargaré de la banda sonora, de los retoques de luz, y de eliminar el ruido externo. Los efectos especiales te los dejaré a ti, ¿te parece? —pero Mephisto lo miró con curiosidad—. Fuimos enemigos… por 7 años… siempre estando del cuello de los otros. Camus y Milo eran el par de antisociales. Milo odiaba a Aioria por sus días de pandilleros. Mu lo rescató y lo guio por el buen camino pero por la agresividad de Aioria solo fueron ellos 2. Aldebarán y Shaka son los que se llevaron mejor porque Aldebarán sentía pena por la ceguera de Shaka. Shura era incluso más antisocial que Milo y Camus. En cuanto a ti y a mí… por 9 años fui el rarito, la princesita… y tú el inadaptado y brabucón con una sombría percepción del mundo, con gustos por bandas oscuras de música, vestimenta negra, y agresivamente alejando a todos de ti por tu deseo de estar solo… de alguna forma congeniamos y nos hicimos amigos, y obligamos a Shura a unirse a nosotros… los 3 solitarios y por siempre vistos por nuestros compañeros como una parda de inadaptados sociales… todos estábamos juntos, pero al mismo tiempo… separados… —finalizó Afrodita, se viró para ver a Mephisto, solo para darse cuenta de que todos lo miraban. Incluso Aioria, que estaba a medio camino de volver a entrar en el aula.

—Re-regresé a buscar unos desatornilladores pero… no puede evitar escuchar lo que dijiste… —mencionó Aioria—. ¿Lo que intentas decir es que por 7 años nos odiamos, y que ahora que tú, Mephisto y Shura se van a graduar, apenas y nos estamos dando cuenta de que esto que tenemos ahora… pudimos haberlo tenido por esos 7 años? —preguntó Aioria, y Afrodita asintió con tristeza—. Tonto… siempre lo hemos tenido —le sonrió Aioria—. ¿Recuerdas nuestros días de bronce, Milo? Apenas y nos conocimos y ya estábamos peleando. Ni siquiera recuerdo por qué peleamos, pero sí recuerdo que estaba sorprendido, eras muy fuerte —sonrió.

—¿Cómo que no te acuerdas? —se fastidió Milo—. Empujaste a Camus, eras un brabucón. Así que decidí darte una paliza —le apuntó Milo—. Ese día me había sentado en el autobús y estaba solo como siempre, y Camus se sentó conmigo, e incluso trató de hablar conmigo —se avergonzó un poco Milo.

—Pero eras más frio que un ataúd de hielo —sonrió Camus—. Hablaba y hablaba y hablaba, y Milo solo asentía y miraba fuera de la ventana. Pero recién salimos del autobús, Aioria me empujó accidentalmente y me tumbó la lonchera. Milo enfureció y arremetió contra él, yo estaba sorprendido —sonrió Camus—. ¿Recuerdas, Mu? —preguntó.

—¡No quiero recordarlo! —se moría de vergüenza Mu, y tanto Camus como Milo se soltaron en una tremenda carcajada, mientras Aioria sentía que quería que lo tragara la tierra—. El imbécil de Aioria se empeñó en querer sobrepasar a Milo por su deseo de impresionarme… no fuiste el único que tuvo problemas de identidad de niño, Afrodita… —se avergonzó Afrodita.

—¡Ah! ¡Ya recuerdo! —gritó Aldebarán, y Shaka preparó su bastón, pero decidió no hacerlo y esperar—. ¡Aioria pensaba que Mu era una linda niña de cabellera rosada! ¡Incluso llevabas un vestido! —apuntó Aldebarán.

—¡Era una túnica ceremonial de Jamir! ¡Acababa de llegar de intercambio! ¡No tenía otras prendas! —enfureció Mu, y tanto Afrodita como Mephisto lo recordaron, incluso Shura se tragó la risa—. Afrodita… intercedió por mí. 'No les hagas caso. Están celosos de tu belleza', fue lo que dijo. No era muy bueno dando consejos pero… la verdad me hizo sentir mejor —se avergonzó.

—El pequeño Mu se veía tan adorable con sus ojos llorosos —se burló Afrodita, y Mu enfureció—. Pero ese día también Mephisto y yo nos metimos en problemas, y conocimos a los mocosos en detención mientras esperábamos el castigo de Shion —recordó Afrodita.

—¡Ah! ¡Lo recuerdo! ¡El imbécil de Aioria me pegó una mordida! —se quejó Mephisto apuntando a Aioria, que lo miró como queriendo pelea—. ¡Solo a un gato torpe como a ti se le ocurre pelear a mordidas! —le apuntó.

—¡Me llamaste mocoso de bronce! —enfureció Aioria—. Y a ti también —apuntó a Milo, que asintió también, y entonces Aioria se soltó en una tremenda carcajada—. Terminamos los 4 peleando en la sala de espera de la oficina de Shion, y después… —prosiguió Aioria.

—Excalibur… —se sonrojó Shura, y tanto Milo como Aioria, Afrodita y Mephisto se soltaron en una tremenda carcajada—. Cuando estaba en el 3-A… me sentía un superhéroe con mi espada de madera. Arremetí contra los 4, el maestro Dohko estaba orgulloso —mencionó Shura—. 'Soy el oficial de pasillo del ala bronce. Si vuelven a desequilibrar el orden de los pasillos… Excalibur…' fue lo que dije —finalizó.

—Tenía el cabello de hongo bien peinado en ese entonces —sonrió Milo, y Aioria también se burló—. Shion entonces nos obligó a unirnos al club de karate de Dohko para que aprendiéramos disciplina. No terminó muy bien, dividimos al club en 2 e iniciamos una guerra campal hasta que nos expulsaron —recordó Milo.

—Tú tienes la culpa por intentar ser mejor que yo. Eras un arrogante —insistió Shura, y los 2 pegaron las frentes y se empujaron el uno al otro—. Por fortuna, ustedes siempre tenían a Mu y a Camus tranquilizándolos. Lo que me recuerda, ustedes 2 se llevaban muy bien —agregó Shura.

—Éramos una especie de amigos de pasillo —admitió Camus—. Milo era mi amigo y yo odiaba a Aioria, y Mu era amigo de Aioria pero odiaba a Milo. Milo y Aioria siempre estaban en detención, así que mientras los 2 los esperábamos… —comenzó Camus.

—Charlábamos y nos quejábamos de lo idiotas que eran Milo y Aioria —agregó Mu, y tanto Milo como Aioria los miraron con desdén—. En poco tiempo nos hicimos amigos, pero no podíamos jugar juntos porque ustedes 2 se odiaban a muerte.

—Pero todos nos llevábamos bien con una persona —agregó Camus, y todos viraron a ver a Aldebarán—. Gran hermano Aldebarán —todos dijeron al unísono, y Aldebarán sonrió y se avergonzó—. Si hay alguien del que nunca se podía decir algo malo era Aldebarán —sonrió Camus.

—El día que me confundieron por una chica, me siguió por toda la academia como un guardaespaldas y miraba mal a quienes se burlaban de mí —agregó Mu—. Nunca más escuché otra burla —terminó.

—Nunca fui muy alto —continuó Camus—. Mientras me quedaba en la biblioteca esperando a que Milo saliera de detención, Aldebarán me hacía compañía y me bajaba los libros más altos. Y si no alcanzaba, me cargaba y juntos lo hacíamos.

—Una vez lo reté por arrogante —mencionó Aioria—. Era muy problemático de niño. Aldebarán fingió que perdía la pelea para no lastimarme el ego, aunque apenas y lo toqué —apuntó Aioria.

—A ustedes les fue bien, a mí me fastidiaba —se quejó Milo—. Siempre que me metía en algún problema, hay va el toro leal a posarse de brazos cruzados a mi lado respaldándome y evitando que me metiera en otra pelea en los pasillos —se quejaba Milo—. No necesitaba tu ayuda… pero… igual era gratificante sentir que a alguien le importaba —susurró Milo.

—Aldebarán nos cuidaba a todos —agregó Afrodita—. Era asistente de Shura como policía de pasillo, y cuando se graduó el ala bronce, Shura le entregó su banda de monitor del pasillo —y Shura se ruborizó y desvió la mirada—. Pero había a uno al que cuidaba más que a todos los demás —se burló Afrodita.

—¡Al cuatro-ojos de Shaka! —se burló Mephisto, y Shaka hizo una mueca—. Desde el primer día llegó con esos enormes lentes de fondo de botella, era más lentes que cara —se burló Mephisto—. Disfrutaba mucho atormentándote —le mencionó.

—Mephisto… quisiera ver que me atormentaras como cuando era un niño —azotó su bastón en su mano Shaka, y abrió los ojos iracundo, y Mephisto se retrajo de inmediato—. Eso pensé… era un niño con muy delicada salud. Tenía asma, no veía bien, y por tus burlas tiré mis costosos lentes al rio cuando salí de la escuela. Realmente me heriste. Jamás había odiado a alguien tanto en toda mi vida —le recordó—. Pero entonces, el gran toro se lanzó al rio… —sonrió Shaka.

—No sabía nadar… —se avergonzó Aldebarán, y todos se burlaron de él—. Me gusta ayudar a los demás, no pude evitarlo. Me lancé al rio por tus anteojos y después recordé que no sabía nadar. Gracias al cielo alguien me salvó —y Mephisto se ruborizó.

—¡Tsk! Atormentar a las personas es una cosa… verlas ahogarse es otra totalmente diferente… —se apenó Mephisto—. Ese día había seguido a Shaka para seguirlo atormentando fuera de clases, pero entonces el imbécil de Aldebarán saltó al rio. ¿Qué querías que hiciera? ¿Dejar que te ahogaras? —se quejó Mephisto—. Ni yo soy tan cruel.

—Pero ese día supe que Mephisto no era realmente malo —le sonrió Aldebarán—. Dabas miedo, incluso a mí, pero no eras malo. En cuanto a Shaka, jamás encontramos sus lentes. Fue muy tonto lo que hiciste, esos lentes eran correctivos y muy caros, si no los hubieras lanzado… —entristeció Aldebarán.

—Puede que… no me quedara ciego en el futuro… —mencionó Shaka, y Mephisto se sintió horriblemente culpable—. No sé si los lentes hubieran retrasado el glaucoma o no. Actualmente sigue sin existir un tratamiento. De todas formas me hubiera quedado ciego, no vale la pena preocuparse por ello. Mi ceguera me alejó de todos, pero Aldebarán se quedó a mi lado, y pronto… —sonrió Shaka.

—Todos compartíamos mesas individuales con nuestros amigos —sonrió Aioria, y todos recordaban las 4 mesas, una con Aldebarán y Shaka, otra con Mu y Aioria, otra con Milo y Camus, y la última con Mephisto, Afrodita y Shura—. Siempre nos sentábamos al lado de los otros, aunque no sabíamos por qué… —y todos asintieron—. Supongo… que nos sentíamos cómodos estando juntos.

—Pero todos éramos muy arrogantes como para admitirlo… —recordó Milo—. Fuimos a la ceremonia de graduación a plata. Le dije a Camus que era por curiosidad, pero la verdad estaba viendo a mi rival —miró Milo a Shura.

—Me reemplazaste muy rápido con Aioria —se apresuró a decir Shura—. Cuando comenzaste con todas esas tonterías de la guerra de pandillas fuera de clases. El Rey Escorpión, te decían. No andabas por buenos pasos, Camus y tú se distanciaron —aseguró Shura.

—Me vi obligado a suplicarle a Aioria a que te trajera de vuelta… —susurró Camus, y Milo se sorprendió por la revelación—. Bajaste tus calificaciones, ya no hablabas conmigo, no salíamos a jugar, solo te importaba esa pandilla tuya que compartías con Shaina y la niña Geist del 3-B. Eran muy jóvenes y ya las habías involucrado en ese mundo tan violento. ¿Cuántos años tenían? —preguntó, y Milo lo pensó.

—Eso fue cuando yo estaba en el 5-B. Ese año Camus estaba en el 5-A —recordó Milo—. Shaina y Geits estaban en el 1-B, tendrían la edad de Saori —dedujo Milo—. Admito que no andaba por buenos pasos. Acababa de ser vetado de la comunidad médica por mi experimento con los escorpiones al usarme a mí mismo de conejillo de indias. Camus había terminado en el 5-A y no me llevaba bien con nadie. Estaba frustrado y molesto, y Shaina era mi pequeña hermanita en la colonia en la que vivía. Un grupo de niños siempre la molestaba, Shaina llegaba a mi departamento ensangrentada de rodillas y codos. Como era huérfana, como casi todos en la Academia Sanctuary, y el asilo para jóvenes no le brindaba protección, me vi obligado a comenzar una pandilla y mantener el orden —aclaró Milo.

—Lo que hiciste fue crear una guerra de pandillas de la cual tuve que sacarte a golpes —se quejó Aioria—. El Rey Escorpión contra el Demonio Relámpago. Yo no tenía una pandilla, pero tuve que poner en su lugar a todos tus cabecillas para llegar a ti. Aún quiero mi revancha por cierto, Rey Escorpión —se tronó los nudillos Aioria.

—Patéticos… —se quejó Mephisto—. Camus y Mu también nos suplicaron ayuda a nosotros —recordó Mephisto—. Shura y yo los buscamos por toda la ciudad y los encontramos en medio de un callejón, ensangrentados y débiles. Estaban irreconocibles. Solo a ustedes se les ocurre. ¿Se dieron con tubos o qué? —preguntó, y Milo y Aioria hicieron una mueca—. ¿Están dementes? —se quejó Mephisto—. ¿Quién creen que se endeudó con Shion Starlight para pagar su cuenta del hospital? —se quejó, y Milo y Aioria se preocuparon—. Par de tarados, y ni una palabra de agradecimiento. No es que la quisiera pero de todas formas… —se fastidió.

—Después de eso, comencé a traerle a Milo tés relajantes —agregó Shaka—. De pronto ya compartía la mesa con ellos, y como Aldebarán era mi amigo, ya éramos 4 en la mesa —recordó Shaka—. Poco a poco la agresividad de Milo comenzó a retraerse —terminó.

—La de Aioria tristemente no —mencionó Aldebarán—. Juntar mesas nos duró muy poco. Aioria se metía en más y más problemas. Terminé de guardaespaldas de él —finalizó Aldebarán—. De pronto ya solo había 3 mesas. Pero por ayudar al par de tarados nos habíamos separado —mencionó Aldebarán.

—Y yo no tenía tanto control de mi ceguera… —suspiró Shaka—. Fueron tiempos difíciles, y decisiones difíciles. No era nada personal, tuve que separarme de ustedes 2 para volver a auxiliarme de Aldebarán. Otra vez fueron 4 mesas —recordó Shaka.

—Sin importar cuantas veces lo intentáramos, siempre volvíamos a separarnos —mencionó Mu—. Algunas veces Milo y Shura estaban en buenos términos y comían juntos. Entonces Camus y yo hacíamos lo mismo —miró Mu a Camus, quién asintió—. Otras veces Mephisto se metía en algún problema, y Aldebarán terminaba involucrado —y Aldebarán se ruborizó—. O Afrodita se escapaba para tomar el té con Shaka —sonrió.

—Soy débil al té de pétalos de rosa, y tomar el té con Shaka era tan relajante —interrumpió Afrodita, y Shaka se lo agradeció—. Pero, no podía dejar al tonto de Mephisto solo. Siempre era: 'Afrodita esto, Afrodita esto otro', y: 'necesito otro integrante para el club de video o lo cerrarán', o, 'ayúdame a buscar a la chica más linda para este papel' —fingió la voz de Mephisto, y todos rieron al respecto—. Lo peor era cuando requería maquillaje, o no conseguía una actriz femenina y me obligaba a hacer el papel —se quejó.

—¿Y a quién cangrejos querías que le pidiera ayuda? Te guste o no eres mi mejor amigo, papanatas —se quejó Mephisto, y entonces se ruborizó—. Además… Shura nunca quería ayudar… —se fastidió.

—Me obligabas en contra de mi voluntad a pasar tiempo con ustedes, ¿qué esperabas? —se quejó Shura—. En todo caso, admito que me abrí con ustedes, pero no lo suficiente para andar en faldas como Afrodita —se burló Shura.

—Para tu información, a muy pocos hombres les quedan las faldas. Deberías sentirte celoso de lo bien que me quedan en comparación a como se te verían a ti —apuntó Afrodita, defendiendo su belleza—. En todo caso, si querías a otros modelos podías preguntarle a Mu y a Shaka, a ellos también les sentarían bien —y tanto Mu como Shaka se molestaron.

—Jamás haría semejante tontería —habló Mu con un aura oscura, y Afrodita se estremeció al notarlo—. Aún si me ayudaste en mi primer día de clases, jamás dejaría que mis predilecciones sexuales se vieran confundidas como fueron contigo —finalizó.

—Y pese a mi mayor tolerancia, mi desprecio por Mephisto era un repelente que me impedía acercarme a una persona tan ruin y cruel —mencionó Shaka—. Por pena y piedad te hubiera escuchado, Afrodita, pero sin importar mi desprecio por Mephisto, yo jamás haría tal cosa como usar una falda —finalizó.

—Te dije que tu extraña manera de defender tu belleza era factor a la inversa en tu hombría —le mencionó Milo recordándolo vestir de enfermera—. En todo caso, amigos o enemigos, o tolerándonos o no, por 7 años la verdad es que hemos convivido, a nuestro extraño modo… pero nunca admitimos que fuéramos amigos. Aún a pesar de compartir un vínculo, nuestras mesas jamás estuvieron unidas en una sola. No hasta que ella llegó… —recordó Milo, y todos mencionaron el mismo nombre al unísono—. Saori —y todos asintieron—. Por separado, todos teníamos razones para sentir aprecio por unos, y desprecio por otros. Pero llegó Saori, y de pronto ya todos habíamos encontrado una razón para coexistir con quienes despreciábamos. Le pedí ayuda a Afrodita… —recordó.

—Y a pesar de mi desprecio, te ayudé —sonrió Afrodita—. Pero fue a cambio de la limpieza de los baños. Lo que sí no pude tolerar fue el ver a Saori tan dolida pensando en el imbécil de Milo. Era cruel, el amor debe transmitirse sin distingos de edades… —y Afrodita se estremeció al recordar a Mii—. No, eso no se los puedo contar… en fin, ayudar a Saori a conquistar al corazón de piedra fue determinante de que se entrelazaran nuestros caminos al final —terminó.

—Y a mí me llevaste de encuentro, ¿verdad tarado? —se quejó Mephisto—. Pero era muy divertido atormentarla. Sin mencionar que era la excusa perfecta para poner a trabajar a Camus —mencionó Mephisto.

—Manipulado con escenografías como esas, ¿cómo no podría acceder? —se quejó Camus—. En un principio solo lo hacía por la promesa de ser reconocido como un escritor y necesitaba paisajes y locaciones. Poco a poco la idea cambió a ayudar a mi mejor amigo con sus sentimientos —y Milo se sobresaltó—. Ya estás muy adentro como para negarlo —se quejó Camus.

—No es que lo niegue… simplemente no es algo que pueda aceptar… —se quejó Milo, que entonces suspiró—. Convertirme en el mayordomo de Saori no era parte del plan. Tenía las nacionales como principal preocupación. El equipo nos unía a Aioria a Mu y a mí, pero cuando me vi en la necesidad de buscar a alguien confiable, no puedo creer que pensara en Shura —se fastidió Milo.

—Yo tampoco lo podía creer —sentenció Shura—. Pero ser forzado a trabajar contigo, me hizo comprenderte mejor. Hasta fue divertido —prosiguió Shura—. De repente, tenía algo que me gustaba hacer. Sentía un propósito. Y aún tengo la oportunidad de continuar con esta forma de vida. Pero… eso no es algo que me gustaría, la persona que nos unió no debe perderse o nos volveremos a separar —insistió Shura, y nadie comprendió eso ultimo—. La conclusión es la misma sin embargo. Pones a Saori en el centro, y ella a todos nos une, la quitas del centro y nos volvemos a separar —finalizó Shura.

—¿Tú crees? —preguntó Aioria—. Yo pienso… que nunca hemos estado tan unidos como ahora… —se alegró Aioria—. Y si por mí fuera yo mantendría esta unión. Aún si algunos se van y otros nos quedamos. No podría imaginar un futuro, sin que los 9 seamos parte de este —colocó su mano sobre el hombro de Mephisto, que se avergonzó un poco—. Tenías que reprobar para que nos diéramos cuenta. Hubieras reprobado antes —sonrió.

—¿Ah? ¡Yo te voy a reprobar! —gritó Mephisto y comenzó a doblegarlo en una maniobra de lucha libre—. ¡Tenme más respeto gato torpe! ¡Si estoy reprobado es por buscar la perfección en esta maldita película! ¡Cuando salga de la Academia Sanctuary será lo único que me quede! —y Aioria notó la tristeza en las palabras de Mephisto—. Yo… puede que no quiera aprobar… —sentenció Mephisto, y Afrodita se sorprendió—. ¿Qué pasa si no quiero graduarme? —preguntó.

—Mephisto… —interrumpió Afrodita, y Mephisto lo miró con tristeza—. Aún si nos graduamos, seguiremos perteneciendo a la Orden Dorada de Saori. Y seguiremos siendo amigos, ¿no es verdad? —lo apoyó Afrodita.

—Si alguien fuera de este cuarto se atreve a delatarme con los de afuera, les partiré a Excalibur en la cabeza —anunció Shura—. Cuando nos graduemos, espero en verdad que me visiten en mi restaurante. Puede que incluso les perdone la cuenta algunas veces… pero no abucen… —finalizó, y todos lo miraron con sorpresa.

—Ya, ya, o me van a hacer llorar… —se apresuró a decir Afrodita, secándose una lágrima traicionera—. Tenemos trabajo que hacer, y muy poco tiempo —y todos regresaron a sus actividades—. De todas formas, mientras Saori exista en nuestras vidas. Siempre encontraremos una razón para seguirnos viendo —insistió Afrodita.

—Así es… —susurró Milo tras escuchar aquello—. Mientras Saori sea el centro… los Caballeros Dorados tendrán una razón para permanecer unidos… realmente… ha impactado en nuestras vidas —finalizó.

—A algunos más que a otros, escorpión depravado y pervertido —se apresuró a decir Aioria, y Milo se fastidió e intentó golpear a Aioria, que huyó en dirección a la puerta—. ¡Regresaré a ayudar con el barco! —agregó.

—Voy contigo… —mencionó Mephisto algo avergonzado—. Cansado o no… pretendo aprovechar el poco tiempo que me queda —le mencionó—. Terminemos con esto, Aioria, puede que más tarde necesite un café. ¿Qué me dices Shaka? —preguntó, y a Shura se le paró la oreja.

—No suelo servir café en el club de té… —mencionó Shaka—. Pero supongo que puedo hacer una excepción, creo que hay unos granos gourmet que trajo Shiva de la india. Saliendo de clases puedo hacer el intento —mencionó.

—¿Café? —preguntó Shura, y todos lo miraron—. ¿Puedo ir? —y Shaka le sonrió, y asintió—. Una buena taza de café me caería muy bien… pagaré… claro… —se avergonzó.

—Serán mis invitados —sonrió Shaka—. Café para Mephisto y Shura, té de rosas para Afrodita, una rebanada de pastel de chocolate para Aldebarán, té verde para Camus, un poco de vino para Mu… —susurró, y Mu parpadeó un par de veces y miró a Shaka—. Será nuestro secreto —y Mu asintió—. Y para Milo… —sonrió con malicia—. ¡Té de manzana! —mencionaron todos, y Milo se fastidió, y todos se burlaron de él—. Puesto a que no puedo hacer más, iré a prepararlo todo. Los esperaré a la salida, no lleguen tarde —finalizó Shaka, salió de salón, y todos regresaron a trabajar.


Los días subsiguientes transcurrieron con una energía un tanto diferente. Shion notó que 9 estudiantes del ala dorada metían todo su empeño en los preparativos para el festival. En primer lugar, Mephisto se veía más descansado, y extrañamente alegre, incluso saludaba a todo mundo, y trabajaba enérgicamente en el aula 9-B junto con un Afrodita al que las chicas del salón de clases parecieron admirar por sus energías renovadas. Ninguna podía entender el cómo habían pasado tanto tiempo sin haberlo apreciado, y comenzaban a pedirle consejos para sus peinados y maquillajes, y a preguntarle por métodos para el cuidado de la piel. Afortunadamente, Mephisto siempre llegaba en su auxilio y tiraba de él para obligarlo a ayudarle con el barco, lo que en ocasiones terminaba con las chicas gritando enamoradas por la relación fanática que existía en sus mentes, pero ni Mephisto ni Afrodita se incomodaban y seguían trabajando.

Shura también trabajaba en su salón en el 9-A, y cuando Afrodita lograba desocuparse de ayudar con la construcción del barco del 9-B, y Camus se hacía cargo de las responsabilidades del club de video, iba a ayudar a Shura con la confección de trajes. Mu también estaba allí, como parte del club de metalúrgica podía hacer varias cosas que nadie más podía, como por ejemplo, pecheras al estilo griego antiguo, que Shura requería para la actividad de su salón.

Aldebarán y Camus normalmente estaban muy ocupados preparando todo para la ceremonia de clausura, Aldebarán movía troncos de un lado de la escuela al otro, Shaka no ayudaba porque tenía incapacidad, pero siempre que el grupo se distraía, tomaba un par de troncos y los movía al patio, Aldebarán de pronto no sabía cómo había terminado tan rápido, ni por qué Shaka se quedaba dormido donde se sentara. Fuerte o no, Shaka no estaba acostumbrado al trabajo pesado, y en sus meditaciones comenzaba a quedarse dormido. El apoyo de Shaka le dio a Aldebarán tiempo suficiente para trabajar en el puesto de fideos del club de lucha, y cuando terminó inclusive fue a construir mesas junto a Aioria en el aula 7-A. Como el 7-B era el grupo asignado para la ceremonia de clausura, no era necesario que prepararan un evento. Después de todo, solo debían preparar los adornos para la ceremonia, que ya estaba bien definida.

En los tiempos libres, Camus pegaba los afiches que él y Mu habían pintado, el de cabellera rosada distribuía los trípticos que Milo y Shura habían impreso. La publicidad servía de mucho, faltaban varios días para el festival, pero ya todos querían ver la película de Mephisto.

Milo no podía ayudar mucho en el festival, a menos no a su grupo ni a su club. Afortunadamente Mu podía reemplazarlo como vicepresidente del club de futbol como capitán de reemplazo, y Aioria trabajó el doble de fuerte en el aula 7-A para compensar la ausencia de Milo, y es que Milo, como mayordomo, había terminado trabajando en el aula 1-A a petición de Saori pues la mayoría de los niños del 1-A eran unos ineptos, por lo que Milo tuvo que construir toda la carrera de obstáculos para el rally del 1-A. Saori estaba apenada, pero Milo se limitaba a decir: 'Trabajo es trabajo', y casi toda la carrera fue construida por él, y por Aioros, a quien June tras varias reprimendas convenció en ayudar y a comportarse como un adulto responsable.

No había dudas en Shion de que la mayoría de los cambios en la Academia Sanctuary se debían a la influencia de Saori sobre un puñado de estudiantes del ala de oro, pero pronto notó que no eran solo los estudiantes, un grupo de profesores también trabajaba, pese a que no estaban obligados. Recién terminaba de construir algo Aioros y comenzaba a quejarse sonoramente, cuando Dohko y Saga lo tomaron cada uno de un brazo y lo obligaron a ayudarles con la construcción de otros stands de comidas a las afueras. Aioros pataleaba y se quejaba, pero Saga lo obligaba con palabras de amenaza y estrangulación, o Dohko lo convencía al horrorizarlo con quitarse la camisa y mover sus músculos, lo que terminaba con Saga y Dohko discutiendo por las normas de la escuela, y con Aioros trabajando lo más rápido que podía para deshacerse del par y poder descansar. Y en un abrir y cerrar de ojos, el día del festival llegó.

Academia Sanctuary, Auditorio principal. 10 de Agosto de 1985.

—Estoy sumamente sorprendido por lo rápido que todos los grupos terminaron con sus preparativos, y aún más al notar que todos terminaron dentro de su presupuesto —mencionó Shion, parado frente a toda la academia en el auditorio principal de la Academia Sanctuary. Camus, Shaka y Aldebarán estaban a su lado como organizadores, cada uno con bandas identificándolos como los encargados de mantener el orden, cumpliendo con el castigo impuesto por Kanon—. Para algunos, este es su primer festival escolar —anunció Shion mientras dirigía la vista a los grupos 1-A y 1-B, que estaban emocionados—. Para otros, este es su último festival escolar —viró a ver a los del 9-A y el 9-B, la mayoría llorando por los recuerdos que estaban por terminar—. Pero todos, llevamos a la Academia Sanctuary en nuestros corazones. Y ante los ojos de toda Atenas, así deberá de ser. Otras instituciones nos visitarán, familias enteras interesadas en ingresar a nuestra prestigiosa institución. ¡Contagiemos ese espíritu de nuestra academia! ¡El festival oficialmente ha comenzado! —finalizó Shion, y todos aplaudieron, y las festividades por fin comenzaron.

—A las 5:00pm tienes tu descanso entonces, te veré a esa hora —mencionó June a Ikki, que ni se molestó en asentir y simplemente se retiró—. No te escuché… —agregó con molestia, e Ikki se detuvo—. ¿Nos veremos a las 5:00pm o no? —preguntó, e Ikki soltó aire con molestia.

—A las 5:00pm tengo descanso de mis actividades y si no hay inconveniente alguno y no surge ningún contratiempo pasaré tiempo de calidad contigo… —agregó Ikki algo molesto, se dio la vuelta con los brazos cruzados, y la miró fijamente—. ¿Satisfecha? —preguntó.

—¡Mucho! —lo abrazó y le plantó un beso rápido—. ¿Vez que no te cuesta nada complacerme de vez en cuando? —terminó June, e Ikki la miró con desdén—. Te veré a las 5:00pm entonces —y June corrió a reunirse con Saori, Jabu, Seiya y Shun, el ultimo miraba a su hermano con tristeza—. ¿Porque la caras largas ustedes 2? —se refirió a Saori y a Shun, quienes de inmediato se sobresaltaron.

—¡No es nada, June! —agregó Shun a modo de defensa—. Solo pensaba en lo frio que es mi hermano en ocasiones contigo. Me sorprende que hayan durado tanto a pesar de que siempre parecen estar molestos el uno con la otra —se apresuró a decir.

—Ikki tiene su temperamento no lo niego —le respondió June, y Shun asintió ante aquellas palabras—. Pero igual suele ser muy cariñoso en privacidad… a él tan solo no le gusta mostrarme afecto en público —y Shun se estremeció por las imágenes en su cabeza—. ¿A qué va esa reacción? ¿Exactamente en qué pensaste cuando dije cariñoso? —preguntó, y Shun no supo qué decir. Pero entonces June desvió la atención a Saori, que tenía la mirada perdida—. ¿Saori? —preguntó, y todos la miraron con curiosidad—. ¿Qué te molesta? —preguntó.

—No… no es nada importante yo solo… estoy algo nerviosa… —aseguró, y June miró a los alrededores, notando que varios estudiantes miraban a Saori con sus rostros ruborizados, esperando el momento en que se separara del grupo para pedirle que los acompañara al Rally de Parejas—. Sé que le ordené a Milo no actuar como mi mayordomo en la academia a menos que yo se lo solicitara pero… me siento en extremo desprotegida… —susurró.

—No… eso no es lo que te está molestando, es otra cosa… —recriminó June, y Shunrei compartía las preocupaciones de su amiga—. Pero, confío en que si fuera algo que Saori quisiera decirnos, ya nos lo hubiera dicho. Somos amigas, y tenemos que confiar la una en la otra. Si necesitaras ayuda nos lo dirías, ¿verdad? —y Saori sintió que lloraría, conmovida, y terminó sonriendo genuinamente—. ¡Entonces, te quitaremos la cara larga divirtiéndonos! ¿A dónde vamos primero? ¡Ya sé! ¡Sigamos el programa en orden de grupos y después vayamos a los clubes! El primero es nuestro grupo pero eso lo dejaremos para ir con nuestros novios… los que tengan… —y June se dio cuenta de que era la única con novio—. Primero, tú tienes la culpa por no declararte, y segundo, tú no puedes salir con tu mayordomo —apuntó June a las 2 amigas—. Aprendan de mi relación, por Dios —se quejó—. En fin, vayamos al 2-A, es una casa de los espejos. ¡Vamos, vamos! ¡Hay muy poco tiempo para disfrutarlo todo! —se apresuró June, y empujó a todos de regreso a los salones.

Mii observó todo desde una distancia prudente. Estaba deprimida, las preocupaciones de Saori ella también las compartía, y Saori era muy lista como para no darse cuenta de lo que ocurría. Mii había mantenido el secreto, pero Saori no necesitaba que se lo dijera para comprenderlo.

—Se ve algo triste… —mencionó una figura recostada a la sombra de un árbol—. Tú eres Alicia Mii Benethol, ¿verdad? —preguntó la sombra, y Mii se dio la media vuelta, e hizo una reverencia—. Perdona si mi griego está un poco oxidado. No he estado en Grecia en casi 3 años desde que Mitsumasa Kido ganó la custodia de Saori —aseguró el joven recostado en las raíces de un árbol.

—Los rumores son ciertos entonces —mencionó Mii, y la figura le dedicó una sonrisa—. El tiempo es tan importante para usted que este no puede alcanzarlo. Si no es indiscreción, ¿puedo preguntar cuántos años tiene? —le preguntó Mii.

—¿Cuántos me calculas? —preguntó el hombre, poniéndose de pie. Su piel era bronceada, y su cabellera negra era larga y abundante. Vestía un traje morado oscuro, no era muy alto, y su complexión era delgada—. Mitsumada Kido seguro se veía como una momia en vida. Mi familia sin embargo, siempre ha sido jovial en apariencia. Aunque claro, el casarme a los 16 años y tener a mi hijo a los 17 ayuda mucho en conservar esta jovialidad a pesar de ser abuelo —sonrió—. Pero para que no te queden dudas, tengo 50 años, mi hijo tuvo a Saori a los 20, bajo un poco de presión mía, después de todo quiero conocer a mis nietos y bisnietos. El tiempo es muy valioso, y no debe desperdiciarse. Hay que aprovechar el tiempo, porque este nos alcanzará algún día. ¿Cuánto tiempo me queda a mí? ¿20 años? ¿30 años? No tiene importancia si lo invierto de la forma equivocada. Ahora dime. ¿Qué edad aparento? —preguntó.

—Si no lo conociera… pensaría entre 30 y 35 —le mencionó Mii, y el hombre se sorprendió—. Por su reacción intuyo que le han calculado menos, amo Cronos Depranon —reverenció Mii, y Cronos le asintió.

—Admito que me he hecho algunas cirugías. Los genes jóvenes no son jóvenes por siempre después de todo —le mencionó Cronos—. Ahora… me esforcé mucho por tener el tiempo de asistir a este festival. Dime entonces… Alicia Mii Benethol… ¿cómo es mi nieta? —preguntó.

—Con el debido respeto, mi señor Cronos. Si yo se lo dijera… estaría transmitiéndole el conocimiento que reside en mi corazón, y la opinión podría verse mermada… —tomó un folleto Mii, y se lo entregó con cuidado—. Si desea conocer a su nieta… solo usted puede hacerlo. Basta con solo observar… no me permito quitarle más su tiempo —reverenció—. ¿Puedo retirarme? —preguntó.

—Hablas como si fuera tu dueño… —mencionó Cronos, y entonces sonrió con malicia—. Oh, espera… lo soy… —y Mii se mordió los labios—. Puedes retirarte. Si te necesito te buscaré —y Mii reverenció nuevamente, y se retiró—. Ahora veamos qué hizo Mitsumasa Kido de ti, Saori. Cuando me ganó la custodia juré que no descansaría hasta recuperarte. El tiempo sin embargo acabó con tu abuelo antes de que yo pudiera reunir la papelería pertinente para reclamarte, pero ahora. Tengo todo el tiempo del mundo, para intentar reparar cualquier falta que Mitsumasa Kido haya tenido en tu educación. ¿Quién eres, Saori Kido? —preguntó, mientras entraba en la multitud y seguía al grupo.

Aula 2-A.

—¡Uff! —se quejó Saori, estrellándose de cara contra un espejo, y llorando por el dolor en su nariz—. ¿Qué me pasa? Se supone que soy buena con los laberintos. Practicaba todos los días dentro del Laberinto de Cronos en la mansión —se quejó Saori.

—¡Oye Saori! —escuchó Saori el grito de June—. Ya van los encargados a sacarte. Tranquila y quédate en donde estás —prosiguió, y Saori suspiró y asintió, y esperó a que llegaran los estudiantes del 2-A.

—Saori, aquí —habló Hyoga, y Saori se alegró, junto a él estaba Shiryu—. Tengo que admitir que de todos los estudiantes que pensé que se perderían en la casa de espejos del 2-A, tú ni siquiera estabas en la lista —prosiguió Hyoga, y tomó de la mano de Saori, guiándola a la salida.

—No te preocupes Saori —continuó Shiryu—. El laberinto de tu mansión es de arbustos, este es de espejos, es natural que te hayas sentido desorientada. No eres la primera a la que sacamos de aquí —la tranquilizó Shiryu, y Saori asintió.

—Sí, de hecho hay otra persona atrapada —mencionó Hyoga de forma burlona, y apuntó a una dirección—. Vamos de salida. ¿Estás seguro de que no quieres que te ayudemos? —preguntó Hyoga a un furioso Aioria.

—¡Ya les dije que no! —les gritó—. No importa cuánto tiempo me tome, les juro que saldré de aquí —se fastidió Aioria, que rugía como un león buscando una salida—. ¿Oh? ¿Saori se quedó atrapada también? Comenzaba a sentirme como un tonto —sonrió Aioria, y Saori le movió la mano a manera de saludo mientras salía—. ¡Descuida Saori! ¡Saldré pronto! —le gritó.

—¡Aioria! —resonó el grito de Marín—. ¡Ya fue suficiente! ¡Solo tenía 2 horas de descanso de mi salón y me hiciste desperdiciarlas esperando a que salieras de la casa de los espejos! ¡Me voy! —continuó gritando—. Seguro Shaina la pasó mejor con Mu —se quejó.

—Lo dudo porque Mu tuvo esta doble cita con nosotros en contra de su voluntad… —susurró Aioria—. ¡Espera Marín! ¡Te juro que esta vez sí salgo! ¡Solo dame un par de minutos más! —insistió Aioria, corriendo por todo el laberinto buscando la salida.

—¿Cuánto tiempo lleva perdido? —preguntó Saori al salir del laberinto, y vio a un joven de piel pálida y cabellera amarrada en una coleta, un compañero de Shiryu y Hyoga, Hidra Ichi del 2-A, que asustaba a todos con su fealdad.

—El record actual es de 2 horas con 25 minutos —anunció apuntando al tablero—. Las reglas del juego son salir antes de 20 minutos de un extremo del laberinto al otro. Cada 10 minutos adicionales la casa gana. Su tiempo fue de 40 minutos, más penalización de 20 minutos por requerir de los guías, nos debe 60 minutos, a 5 Euros por decena, serían 30 Euros —y Saori asintió y le entregó el dinero—. Muchas gracias por su contribución —mencionó Ichi, y el laberinto de espejos se estremeció—. ¡No otra vez! —gritó Ichi, y Hyoga y Shiryu entraron al laberinto.

—¡Ya estoy hasta la melena de este laberinto! ¡Sentirá la fuerza de mis colmillos! —gritó Aioria, y en el interior, Shiryu y Hyoga lucharon por tranquilizarlo.

—Aioria… tu paciencia es muy limitada… —susurró Saori, y entonces vio a un hombre en traje morado entrar desde el otro extremo del laberinto mientras comía un helado—. Ese hombre… ¿podría ser…? —se preguntó—. No… es muy joven… no puede ser mi abuelo… —suspiró aliviada—. ¿A dónde vamos ahora? —preguntó.

—Aula 3-A —sonrió June mientras se sonrojaba—. El grupo de Ikki. Su traje de la casa de terror es, digamos, todo un deleite visual —se sonrojó aún más, y Shun desviaba la mirada incomodado—. ¿Qué te pasa? —preguntó.

—Shun es algo cobarde, no le gustan las casas de terror —se apresuró a decir Seiya, pero Shun se mordió los labios, tomó a June de la muñeca, y la jaloneó fuera del aula 2-A—. ¿Fue algo que dije? —preguntó Seiya, y todos se apresuraron a seguir a June.

—Parece que tiene buenos amigos… —mencionó Cronos, lamiendo su helado y disfrutándolo—. El club de té hace muy buenos postres. En fin, ¿qué es está atracción? —preguntó Cronos, y una joven de cabellera anaranjada lo atendió.

—Bienvenido. Mi nombre es Sainto Seika del 2-A, y seré su guía el día de hoy —mencionó, y entonces movió su mano despidiéndose de Seiya, que se había alegrado de visitar a su hermana—. Las reglas son simples. Cuesta 5 Euros la atracción, y debe salir antes de 20 minutos. Si se pasa, por cada 10 minutos adicionales se le cobrarán 5 Euros en penalización. Si elige recibir los servicios de ayuda, se le sumarán 20 minutos a su tiempo final —mencionó, y apuntó a Shiryu y a Hyoga, que salían agotados, y nuevamente sin Aioria.

—Eso es una extorción —mencionó Cronos—. Pero supongo que la Academia Sanctuary es una academia para gente acaudalada y cobrar esa cantidad es aceptable. ¿Qué pasa si salgo antes de 20 minutos? —preguntó.

—Bueno… la casa de espejos está construida para que no pueda atravesarse en menos de 20 minutos —susurró Seika, y Cronos golpeó su zapato contra el suelo un par de veces indicando que no quería perder el tiempo—. Si lograra pasar el laberinto en menos de 20 minutos, la casa pierde, y le tendríamos que dar 20 Euros en compensación.

—Suena lógico… —entró Cronos tranquilamente tras engullirse el helado—. ¡Congelamiento cerebral! —gritó de repente, pero no perdió el tiempo y entró en el laberinto. No pasaron ni 5 minutos, y Cronos salió del otro lado con un fastidiado Aioria siendo tirado de la mano—. 3 minutos con 22 segundos… supongo que la casa pierde… —mencionó Cronos, e Ichi se mostró horrorizado—. Ahora, si no les molesta, ya perdí mucho tiempo y debo seguir con mi investigación —aseguró, e Ichi le entregó su dinero.

Aula 3-A.

—¡Kyaaaaah! —gritaron Saori y Shunrei abrazándose la una a la otra. Mientras un estudiante vistiendo como un oso salía de la nada de detrás de una lona negra, asustando a Shunrei y a Saori, mientras June se reía a carcajadas.

—¿Geki? ¿Bear Geki? Te tomaste tu apellido muy enserio —se burlaba June, y el estudiante del 3-A le gruñó—. ¡Lo siento! ¡Lo siento! Es solo que es muy divertido —mencionó June—. ¿Tú cómo vas, Shun? —le preguntó al joven que la tomaba de la mano, solo para notar que apenas y estaba poniendo atención, y que se limitaba a mirar por todas partes buscando algo, o a alguien—. ¿Shun? —preguntó nuevamente.

—¡Aaaaahhhhh! —gritaron Seiya y Jabu, escapando de una Pandora con un peinado de serpientes y que los miraba con odio e ira—. ¡Te asustaste primero, yo gané! —gritaba Seiya.

—¡No me importa! ¡Me niego a que Pandora me convierta en piedra! ¡Si daba miedo antes ahora da pánico y terror! —gritó Jabu, y Pandora enfureció y un aura oscura y maligna la rodeó—. ¡Corre! —gritó Jabu, y Pandora los persiguió blandiendo un hacha de utilería gigante.

—¡Uwajajajaja! —se burló June, y de inmediato intentó tranquilizarse. Después de todo no quería hacer enojar a Pandora—. Lo siento, lo siento… ¿cómo están las demás? —preguntó, y tanto Saori como Shunrei se abrazaron con mayor fuerza—. ¿Qué? —preguntó, se dio la media vuelta, y un hombre inmenso con heridas horribles a lo largo de todo el cuerpo y con una máscara roja de un demonio, le gruñó con fuerza a June—. ¡Waaaaah! —gritó June, y de inmediato empujó al hombre—. ¡Me asustaste! —le gritó muy molesta.

—Se supone que ese sea el punto de la casa del terror del 3-A, mujer —se molestó Ikki tras quitarse la máscara—. Por cierto, el que te burles de los monstruos de la atracción no ayuda a que otros se tomen la casa del terror enserio —le recriminó.

—Lo sé y lo lamento mucho, de verdad. Es solo que Geki me hizo reír mucho —agregó mientras se ruborizaba al ver el pecho de Ikki desnudo—. Además… tenía ganas de ver tu disfraz… —confesó, y sintió su mano dolerle—. ¡Ouh! —se quejó, y notó que Shun le apretaba la mano, Ikki también lo notó—. ¿Qué pasa, Shun? ¿Ikki te asustó? —preguntó.

—No le tengo miedo a mi hermano… —confesó, y miró a Ikki directamente, e Ikki, sorprendido, le dirigió una mirada dolida—. June era… June era… —comenzó, y sus ojos se llenaron de lágrimas—. No puedo… no puedo enojarme contigo… —y Shun salió corriendo.

—¿Shun? —preguntó June—. Oye, Shun… —June intentó ir por él, pero Ikki la detuvo mientras Shun pasaba corriendo al lado de Pandora, que se mostró algo consternada al respecto—. Ikki, Shun estaba… —comenzó June.

—Tomaré mi descanso ahora… —mencionó Ikki, y le colocó la máscara rudamente a Pandora en el rostro—. Sin objeciones —recriminó, y Pandora lo miró con desdén—. Es hora de que arregle las cosas con mi hermano. Si vienes conmigo te arruinaré la velada. Y pienso que Saori se merece más tu atención que yo en estos momentos. Como me tomaré mi descanso ahora, me temo que te veré hasta la ceremonia de clausura… o lo verás a él… yo… ya no lo sé… —terminó Ikki, y salió de la casa de espantos.

—¿Es porque me burlé de los monstruos? —preguntó June, y Pandora intentó hablar, cuando de pronto se estremeció y le colocó la máscara a June—. ¡Oye! —se quejó June, y Pandora empujó a June, a Shunrei y a Saori por la apertura de una lona y fuera de la casa de espantos, aunque no habían salido por la salida oficial—. ¿Ya se acabó? —preguntó June, y Saori no supo qué decir—. Bueno… necesito despejar la mente. El siguiente es el salón 4-A, Fiesta Pagana —y todos miraron a June—. Eso es todo lo que dice —aseguró—. Escuchen… siento que hice algo que puso de mal humor a Ikki o a Shun. Pero no creo que sea el tiempo de preocuparnos por eso… solo… tratemos de pasar un buen rato —ofreció June, y tanto Saori como Shunrei asintieron—. Ahora, ¿dónde están el par de cobardes? —preguntó, y encontró a Jabu y a Seiya en el suelo y tomando aire—. Que valientes caballeros, ¿qué haríamos sin ustedes? —se burló June, y siguió con su camino. En todo momento, Saori se mantuvo pensativa por las reacciones de Pandora, que en el interior del laberinto, miraba a Cronos con terror.

—¿No se supone que debes ser tú la que me asuste a mí y no al revés? —mencionó Cronos, y Pandora intentó meterse en su papel, pero no lo logró y solo dejó escapar un gruñido ahogado—. Eso fue patético… —y Pandora se avergonzó—. Solo quiero lo mejor para mí nieta —agregó.

—Solo terminará causándole a Saori la misma desdicha que hoy a mí me aqueja… —le mencionó Pandora, y Cronos la miró fijamente—. Por favor… Saori y yo no somos exactamente amigas… pero odiaría que alguien tuviera que sufrir de un corazón roto como yo estoy sufriendo… ella ya encontró a alguien… —terminó.

—Escuché rumores, sí… —respondió Cronos—. El mayordomo plebeyo. Sabes que no puedo permitirlo, no sería bien visto. Dicen que el tiempo es dinero pero en realidad el dinero compra y facilita el tiempo. Y yo perdería mucho tiempo y dinero permitiendo semejante tontería como un romance de secundaria. No es una opción. Y no conozco lo suficiente a mi nieta como para sentir remordimiento —agregó.

—Entonces… por amor a Saori… conózcala… —mencionó Pandora—. Dese tiempo de conocerla… y dese cuenta de que es imposible odiar a esa niña. Se lo dice… la persona que más la odió… y que hoy no puede seguirla odiando… —finalizó Pandora, y Cronos pasó a su lado.

Aula 4-A.

—¡Bienvenidos al Valhalla! —gritó un estudiante de plata del 4-A, de cabellera rosada, y vistiendo una armadura vikinga—. Aquí probarán los manjares de los mismos dioses del Asgard, una tierra congelada en la cual los dioses y los mortales tienen batallas, comen hasta reventar, y vuelven a tener batallas. Mi nombre es Megrez Alberich, y seré su anfitrión. ¿Quieren mesa cerca o lejos de la arena de batallas? —preguntó Alberich, y el grupo vio a Fenrir derribando violentamente a Aldebarán, con quien peleaba en el cuadrilátero como un salvaje.

—¿Aldebarán? —se horrorizó Saori, y el inmenso hombretón se estremeció de miedo, y todo el salón se sumió en un inmenso silencio—. Pero si eres un hombre tan pacífico y amigable… ¿cómo? —preguntó, mirando a Fenril trepado en su cuello e interrumpiendo una llave de lucha libre. Fenril entonces se cruzó de brazos, y saltó de regreso al cuadrilátero, donde esperó.

—Yo… bueno… soy un fanático de la lucha libre supongo… —mencionó Aldebarán—. Pero no los lastimo… mucho… se lo prometo señorita Saori… —y Saori no supo qué pensar—. Bueno… me rindo… —se quejó Aldebarán.

—¡El ganador, y aún campeón! ¡Alioth Fenril! —gritó Alberich, y todo el salón festejó, aunque en el momento en que Saori se distrajo, Aldebarán lo pateó al suelo—. ¡Huy, eso debió doler! —se burló Alberich, y todos alrededor del cuadrilátero se lanzaron a Aldebarán, incluso Seiya y Jabu se habían colado y lanzado—. Supongo por sus reacciones que no se quedarán. Lo sentimos mucho, en el salón 4-A somos todos hombres. La actividad ha tenido mucho éxito con otros hombres, pero con las mujeres, no tanto —confesó Alberich.

—Ni que lo digas, son unos violentos. No puedo creer que Aldebarán esté involucrado en todo esto —mencionó June, y de inmediato notó que un estudiante dorado se posaba en la entrada del 4-A.

—Yo tampoco —mencionó, era Shaka—. ¡Aldebarán! —gritó Shaka, y Aldebarán alzó a toda la montaña de estudiantes y miró a Shaka con miedo—. ¡Eres parte del comité de control! ¡Camus y yo te hemos buscado por todas partes! ¡Si Saori no grita tu nombre te juro que ni me entero que estabas con estos salvajes! ¡Ve a ducharte y a ponerte tu uniforme inmediatamente! —gritó.

—Por Buda, está molesto —lanzó Aldebarán a todos a un lado, y corrió fuera del cuadrilátero, esquivando por muy poco un bastonazo de Shaka, que comenzó a perseguirlo—. ¡Piedad! ¿Acaso Buda no dice que no puede existir ni odio ni compasión y solamente el equilibrio? —preguntó.

—¡Tengo toda una vida para intentar llegar al nirvana! ¡Hoy esto es más que satisfactorio! —recriminó Shaka, y todos miraron a June, que asintió, y pidió a todos que la siguieran.

—El próximo grupo es el 5-A… una carrera de Aurigas —y June se espantó, empujó a Saori y a Shunrei a la pared, y esquivaron a un grupo de estudiantes correteándose en carretas tiradas por otros estudiantes por todo el pasillo—. ¡Los de plata están dementes! ¡El pasillo no es pista de carreras! —gritó June—. Mejor vamos al 6-A… es una obra de teatro con títeres. ¿Quieren verla? —preguntó June, y Shunrei asintió, y Saori hizo lo mismo—. Supongo que necesitamos algo tranquilo después de tantas emociones —prosiguió June, y lideró al grupo al 6-A.

—Esto es bastante divertido… —habló Cronos, sentado sobre la espalda de Fenril, que golpeaba el suelo con la mano mientras Cronos lo mantenía en una llave de lucha pegado al suelo, y Alberich declaraba a Cronos ganador—. Pensé que ya estaba algo viejo para pelear pero veo que no es así —y Cronos salió del aula 4-A, y se hizo a un lado evadiendo al par de carretas tiradas por los estudiantes del 5-A—. A pesar de la reputación de la Academia Sanctuary, siento que Shion Starlight le está dando un grado de libertad excesivo a esta institución. Puede que no sea la institución más digna de educar a mi nieta. ¿Divertido? Sí. ¿Eficiente? No mucho. Tal parece que estudiar aquí es una pérdida de tiempo… —y Cronos tomó una banderilla, y la mordió—. Aunque cocinan muy bien… —continuó su camino.

Aula 6-A.

—Bueno, definitivamente no puedo decir que fue una obra de mi agrado —mencionó June, aunque Saori y Shunrei estaban felices. Jabu y Seiya por otra parte, estaban inconformes—. Digo… toda mujer se deleita del romance, pero no del romance en marionetas. Jamás había querido vomitar tanto en mi vida —se quejó.

—Vamos June, fue algo muy lindo —se alegró Shunrei—. Pienso… que puede que venga más tarde a volver a ver la obra junto con Shiryu. ¿Verdad Saori? —preguntó Shunrei, y Saori asintió, ya sintiéndose más relajada—. Podemos traer a Ikki también —mencionó.

—En definitiva, si traigo a Ikki a ver esa función se divorcia de mí —mencionó June—. Bueno… anula el compromiso. Me pregunto de qué estarán hablando él y Shun —se preocupó June, pero la preocupación le duró muy poco—. Bueno, adivinen que grupo sigue —y Saori se sonrojó—. Correcto. El grupo del amor platónico de Saori —y tanto Seiya como Jabu miraron a June con molestia—. Si no les gusta, vayan a Fiesta Pagana —les recriminó.

—Bueno, la verdad ya debo volver con mi club —mencionó Jabu—. Seiya, tú también tenías que alistarte para el Torneo Galáctico del club de Karate —y Seiya se horrorizó.

—¡Shun es mi compañero! ¡Debo ir a buscarlo o me tocará pelear solo contra Hyoga y Shiryu! —gritó Seiya, y corrió en búsqueda de Shun, Jabu lo siguió de cerca—. ¡Las veremos luego chicas! —gritó Seiya, y se quedaron solas las 3, que siguieron a una feliz Saori al 7-A.

—Ni muerto invertiría mi tiempo en volver a ver esa obra… más le vale a mi nieta no pensarlo… —recriminó Cronos, saliendo del aula 6-A con una caja de palomitas a medio comer, y Seiya y Jabu pasaron a su lado, aunque no sabían quién era—. Umm… sus amistades no parecen muy aristócratas… ¿acaso la Academia Sanctuary no es una academia para gente adinerada? ¿Qué está pensando Shion? —se preguntó.

—Disculpe… —mencionó uno de los estudiantes del 6-A, que salía del salón para buscar a Cronos—. Le pido una disculpa por mi intromisión, mi nombre es Hipocampus Bian del 6-A, soy uno de los mayordomos del señor Solo, amo Cronos —reverenció Bian, y Cronos se impresionó—. La Academia Sanctuary, así como lo ha dicho, es una institución para gente adinerada y su servidumbre. Sin embargo, gracias a los fondos de la Fundación Graude, la mayor parte de los estudiantes están becados, o tienen la posibilidad de adquirir una deuda. Este evento social asegura que la academia tendrá fondos suficientes para becar a más estudiantes, y los graduados del ala oro contribuyen con contratos económicos para pagar sus deudas, e incluso, se convierten en ocasiones en personal docente de la institución —finalizó.

—Veo que Julián les pidió que me tuvieran vigilado. ¿Acaso tiene miedo de que saque a Saori de la Academia Sanctuary? —preguntó, y Bian se preocupó—. Dile a tu amo, que no me gusta que me espíen. Tu conversación me ayudó a comprender un poco mejor la razón detrás de tantos plebeyos en la Academia Sanctuary, y por qué estos eventos, aunque divertidos, sean tan burdos —y Cronos comió más de sus palomitas—. Pero… —se atragantó un poco Cronos—. Lo que yo decida para la educación de mi nieta, es mi decisión, y mía solamente. Dile eso a Julián —terminó, y siguió a Saori nuevamente.

Aula 7-A.

—Sean bienvenidas —hablaron Milo, Mu, y Aioria al unísono cuando Saori, June y Shunrei entraron en el aula 7-A, y cuando lo hicieron, las 3 se sonrojaron por la sorpresa, y Milo se estremeció—. ¡Se supone que mi turno debía acabar antes de que llegaras! —se preocupó Milo.

—Llegué algo temprano porque no entramos al aula 4-A ni a la 5-A —aclaró Saori, ligeramente sonrojada—. ¿Es alguna clase de club de mayordomos? —preguntó Saori, y Milo sudó frio, mientras Mu y Aiora se tragaban la risa.

—Club de Anfitriones —leyó June, mirando al trio con desdén—. Así que por eso este salón se estaba llevando toda la gloria. Hicimos como 30 minutos de cola —apuntó June a una línea interminable, en la cual también esperaba Cronos, sumamente fastidiado. Saori simplemente observó a June curiosa—. En un Club de Anfitriones, las comensales, en su mayoría mujeres aunque suele haber algunos hombres interesados, dan una cantidad de dinero en subasta para contratar a un anfitrión por una hora, en la que el anfitrión actúa como novio de la comensal —terminó de explicar June, y Saori sintió un aura oscura rodearla, y el sudor frio de Milo comenzó a caer más rápidamente—. Los anfitriones más solicitados adornan la pared principal —y Saori miró a la pared, y vio que Milo era el primer lugar, luego Mu, y el tercero era Aioria—. Básicamente, es un club para fingir tener un novio por una hora —y Saori se cruzó de brazos molesta.

—Por eso mi hora de descanso era en una hora más… —se estremeció Milo, tirándose del cuello de su camisa—. Se supone que ibas a estar entretenida por más tiempo —y Saori sacó un billete, y lo azotó en la mesa, exigiendo comprar los servicios de Milo—. Señorita… —comenzó Milo con temor.

—Me temo que mi tiempo aún no termina —escuchó Saori, y vio a Shaina llegar y abrazar el brazo de Milo—. Ahorré todo el año escolar. Es tradición del 7-A el realizar este evento en el festival. Puede que no tenga tanto dinero para vencerte pero la subasta terminó hace 10 minutos y fui la más alta. Milo es mío por 50 minutos más —y Saori enfureció—. Tendrás que conformarte con Mu —sonrió.

—Oh, estoy segura de que Mu sería un novio perfecto, de eso no tengo duda —mencionó Saori, y Mu se preocupó—. Pero se me ocurre una manera de desatar los celos de Escorpio que tanto te sacan de quicio. ¡Quiero a Aioria! —y Aioria se apuntó a sí mismo, y Milo sintió que su espina ardía con odio, y Aioria tan solo retrocedió asustado—. Vamos Aioria… por una hora puedes tratarme como a tu querida novia —agregó Saori, y Milo miró a Aioria con desdén y desprecio.

—Pero Saori… no quiero morir… —lloró Aioria, mientras Saori le tomaba de la mano y lo guiaba a una de las mesas, Shaina entonces tiró de la mano de Milo, y la colocó en su cintura, enfureciendo a Saori, que hizo lo mismo con la mano de Aioria para molestar a Milo—. Te juro que yo no tengo nada que ver con esto —suplicó Aioria.

—Cuando esto termine… te haré pedazos… Aioria… —enfureció Milo, y siguió a Shaina a una de las mesas. Mu entonces se quedó con June y Shunrei, quienes lo miraron con sus rostros sonrojados.

—Bueno… no es engañar a mi novio si es solo por una hora y por la alegría de participar en las actividades escolares —sonrió June, y tanto ella como Shunrei sacaron un billete ambas e intentaron pagar por los servicios de Mu. Más entonces, otra persona puso un fajo de billetes sobre la mesa, sorprendiéndolos a todos.

—Eso deberá ser suficiente para derrotar a cualquiera en la subasta —habló una niña rubia, con un lunar debajo del labio, y vistiendo ropa muy al estilo de una princesa inglesa, con su falda amplia y redonda—. Apolon Yalin, del 4-B. No lo olviden, Mu es mío y solamente mío —mencionó la pequeña.

—¿Yalín? —preguntó Cronos, llamando la atención de todos—. ¿Dijiste que tu nombre es Apolon como en Apolo Apolon? —volvió a preguntar, y tras ver quién era el que le preguntaba, Yalín se estremeció—. ¿Cuál es tu verdadero nombre? Y no me mientas.

—Ya-Ya-Ya… —comenzó, se quitó la peluca, y Mu se estremeció—. Yalemo… Apolon Yalemo… mi señor… el hijo menor de Apolo Apolon… mil disculpas, yo no sabía que… —y Cronos colocó su mano interrumpiendo a Yalemo—. Por favor no le diga a mi padre que soy… —intentó decir.

—No me importan las preferencias de los otros… pero este estudiante merecía saber la verdad de quién compró una hora de sus servicios —apuntó Cronos a Mu, que estaba sin habla—. Puedes hacer lo que quieras, pero no olvides que mentir siempre será castigado. Miénteme, y no tendré piedad. ¿Lo has entendido? —y Yalemo asintió un buen número de veces—. ¿Puedo entrar sin contratar servicios? Solo quiero probar la comida… —preguntó Cronos.

—El… aula 7-A… está enfocada a satisfacer al público femenino debido a que las aulas 4-A y 5-A del ala plata están enfocadas al público masculino… —enunció Mu, y Cronos asintió—. Aun así, podemos admitir a comensales masculinos, si se cumplen los requisitos… por favor sálveme… —mencionó con miedo.

—Um… vencer el pago de Yalemo no es complicado… pero una hora es mucho tiempo… —y Mu comenzó a preocuparse—. El tiempo es más importante que el dinero. ¿Dónde puedo comprar comida rápida que me mantenga ocupado por una hora? —preguntó.

—En los puestos de afuera… hay un negocio de comida del club de kendo que estoy seguro de que será muy de su agrado… señor… —agregó Mu con tristeza, y Cronos le dio una pequeña propina, antes de retirarse—. Alguien… por favor… —suplicó Mu, y al notar que las chicas a pesar de querer a Mu no podían competir con la oferta de Yalemo, Mu tuvo que aceptar su destino, reverenció, y se preparó para entrar con Yalemo, que se acomodaba la peluca, cuando un fajo de billetes le fue entregado a Mu—. ¿Eh? —preguntó.

—Esto deberá ser suficiente… —mencionó Tethis, ligeramente ruborizada, y Yalemo se horrorizó, buscó más dinero en su bolso, y Tethis miró a Mu con impaciencia—. ¿Y bien? ¿Es o no es? —preguntó.

—¡Se cierra la subasta! —mencionó a momento en que Yalemo se las había arreglado para sacar otro fajo de billetes—. Por aquí señorita Tethis, la llevaré a su mesa —se apresuró a decir Mu, y Yalemo enfureció e hizo una rabieta, pero el resto de los estudiantes del 7-A lo detuvieron y le dijeron que si quería entrar seleccionara a otro anfitrión, o esperara a que se desocupara Mu, quién por fin llegó a la mesa con Tethis—. Por amor a Dios, gracias, gracias, muchas gracias, estoy en deuda contigo —le mencionó Mu.

—Por extraño que esto suene… no lo hice por ti… —aclaró de improviso—. De hecho fue muy difícil cumplir con mi deber… no sabes cuánto te desprecio… —le mencionó Tethis, y Mu notó el odio en sus ojos—. Fue por órdenes del señor Solo. Cuando vio a Cronos entrar aquí, me pidió que entrara y me asegurara que uno de ustedes recibiera un mensaje de él. Tuviste suerte, ni muerta saldría con un pervertido como tú —le mencionó Tethis.

—Tiempo fuera… —interrumpió Mu—. Señorita Tethis, me preocupa sobre medida el que me considere un pervertido por mi error en la mansión Solo. Puedo asegurarle, que no fue más que un malentendido del cual estoy sumamente arrepentido. En verdad no me es agradable estar en el extremo afilado de la espada que defiende a su decencia —le explicó Mu, y Tethis se mostró sorprendida—. Habiendo dicho esto, lo que usted piense de mí es algo que no puedo remediar. Le pido disculpas si la he ofendido, y espero sinceramente que pueda disculparme, en cuyo caso contrario, comprenderé que soy un ser al que desprecia y dejaré de molestarla —terminó.

—No es que seas un ser al que desprecie… —mencionó Tethis incomodada—. Supongo que juzgué mal. En todo caso, mi misión… —se aclaró la garganta Tethis, y Mu asintió mientras otro estudiante del 7-A le traía el menú—. El hombre con el que hablaste… su nombre es Cronos Depranon, el abuelo biológico de Saori por parte de su padre —le explicó Tethis, y Mu se mantuvo sorprendido—. Y ha venido con la única intención de supervisar a Saori. Y si su descontento es superior a su satisfacción sobre la educación de su nieta… Cronos sacará a Saori de la Academia Sanctuary para enrolarla en Elysium… una academia para nobles en la que no se permite el acceso a los plebeyos, la academia más prestigiosa en todo Japón… —y Mu comprendió la precaria situación.

Mientras tanto, Shaina permanecía sentada sobre las piernas de Milo, pidiéndole al mayordomo de Saori que le diera de comer un flan, y Milo, como anfitrión que era, no podía negarse y le daba a Shaina el flan que le pedía, lo que molestaba en gran medida a Saori, que convirtió la velada en una guerra de celos al alimentar ella a un incómodo Aioria.

—Saori… te juro que no estoy disfrutando para nada esto… —mencionó Aioria, y Saori le empujó la cucharada de flan—. Aunque está delicioso —se alegró un poco Aioria, y en ese momento Mu pasó frente a él, lo tomó del brazo y lo levantó—. ¿Qué hice ahora? —preguntó.

—Lo siento Saori, pero me temo que la casa debe regresarte tu inversión —le explicó Mu, regresándole el dinero, y tirando del hombro de Aioria y dirigiéndose a la mesa de Milo y colocando dinero allí también—. Aquí tiene el proporcional del tiempo restante. Lo siento mucho pero es una verdadera emergencia —mencionó Mu, y se llevó a Milo también, pasó por la entrada, y Yalemo sacó su dinero—. ¡No tengo tiempo de lidiar contigo! —continuó Mu, sacó su celular y comenzó a llamar—. No pregunten, solo síganme. ¡Camus! ¡Emergencia! ¡Ven al club audiovisual! —se apresuró a decir Mu.

—No tienes que gritar… —agregó Camus con monotonía mientras doblaba la esquina y se topaba con Mu—. Iba de camino a visitar a Milo, su descanso no tardaba en empezar y me iba a ayudar con los panfletos —apuntó Camus.

—Después, ¿dónde están Aldebarán y Shaka? —preguntó Mu, y Camus apuntó a las afueras del área de aulas y a la zona de recreación, estaban en el tercer piso, por lo que Mu se asomó por la ventana, y vio a Shaka y a Aldebarán atendiendo los puestos de fideos y de repostería de los clubes de lucha y té respectivamente, en el área recreativa—. Bien, Shaka va a estar molesto, pero es una emergencia —tomó aire Mu, y gritó con todas sus fuerzas—. ¡Shakaaaaa! —gritó Mu lo más fuerte que pudo, y Shaka, en medio de servir unos helados a unos niños, se tapó los oídos, enfureció, y lanzó su bastón de ceguera obligando a Mu a agacharse. Shaka tenía una tremenda puntería a pesar de estar ciego. Momentos después, el celular de Mu sonó—. Puedo explicarlo —le habló Mu con cautela.

—Más te vale… soy muy sensible de los oídos. Creería esto de todos menos de ti —le anunció Shaka con molestia desde el otro lado de la línea—. Ahora, si no es molestia. ¿Qué es tan importante como para romperme los tímpanos? —preguntó.

—Saori… —y todos permanecieron en silencio—. Necesito que tú y Aldebarán vengan a la sala audiovisual. Tenemos que encontrar a Afrodita, a Mephisto, y a Shura también. Háganlo rápido, solo tenemos 40 minutos antes de que él vaya a buscar a Saori al aula 7-A, no tenemos tiempo —insistió Mu, y vio a Shaka correr en dirección a Aldebarán, sacarlo a la fuerza del puesto de fideos y abandonar el puesto—. Si dejamos los puestos solos vendrán a reprendernos. Pero Saori corre peligro, tienen que confiar en mí —y Aioria saltó por la ventana, asustando a todos, y entonces lo vieron colgarse de la ventana del segundo piso del ala plata, volver a dejarse caer y sostenerse de la barandilla del ala bronce, entrar en el edificio, y minutos más tarde salir por la ventana tirando de Aioros—. ¡Está demente! —enfureció Mu.

—¡Oye, estoy comiendo! —se quejó Aioros—. ¿Qué te pasa? Deberías respetar a tu hermano mayor, Aioria tarado, quedado y mandón —se molestó Aioros, y Aioria apuntó a los puestos de Shaka y Aldebarán—. ¿Eh? ¿Cómo se atreven a dejar sus puestos? En todo caso, esos puestos son responsabilidad de Kanon, ¿yo qué tengo que ver en esto? —preguntó.

—Deja de actuar como un idiota por un segundo y escúchame —habló Aioria—. Necesito a mi hermano, el maduro que sabe lo que es responsabilidad y deber. No el que intenta darle algo de alegría a la vida aburrida y solitaria de Saga por su arrepentimiento de bajarle a la novia —y Aioros intentó hablar—. ¡Solo escúchame! —le gritó Aioria, y Aioros suspiró, y tiró su comida a la basura, se cruzó de brazos, y le pidió hablar—. Saori tiene problemas. Si en verdad la quieres como tu alumna, si en verdad crees en todas esas tonterías de los Caballeros Dorados que dijiste a inicios del año escolar, entonces vas a ayudarnos. Necesitamos a Shaka y a Aldebarán, pero no podemos desatender los puestos o tendremos a Kanon persiguiéndonos y reprendiéndonos. Alguien tiene que atender. Por favor… —suplicó Aioria, y Aioros lo pensó.

—Si esta es una broma… Aioria… en verdad me vas a conocer enojado… —y Aioria movió su cabeza en negación—. ¡Dohko! —gritó Aioros, y Dohko, que en ese momento se encontraba vigilando el cuadrilátero del Torneo Galáctico, el evento del club de karate donde Seiya era torturado por Hyoga y Shiryu al no haber encontrado a Shun a tiempo, se viró para ver a Aioros—. No preguntes, tiene que ver con Saori, y puedes ayudarla atendiendo el puesto de Aldebarán —mencionó Aioros mientras se ponía el delantal de Shaka y atendía a los clientes.

—¿Con Saori? —preguntó Dohko mientras veía trepar a Aioria de regreso al ala de oro—. ¿Ahora que hicieron, tarados? —preguntó Dohko, y Aioros tronó sus dedos, llamando la atención de Dohko y apuntando al puesto de Aldebarán—. Me debes muchas explicaciones. Hace años que no atiendo un puesto —se quejó—. ¿Estás hablando enserio? —preguntó.

—Tan enserio como para saber que Aioria no me pediría actuar con seriedad si no fuera algo importante —mencionó Aioros, dándole su cambio a un cliente—. Y tú, no preguntes, no tengo tiempo para tus reprimendas —apuntó Aioros a un Saga algo molesto, que apenas y llegaba al puesto al ver a Aioros—. Ya sé que son los puestos de tu hermano y que estás en competencia con él. Pero Aioria está preocupado por Saori, y si te importa Saori como me importa a mí, vas a tener que confiar en Aioria y los demás —le mencionó Aioros, y Saga miró al ala dorada, donde Milo, Mu, Aioria y Camus se reunían con Aldebarán y Shaka, y el grupo corría por los pasillos.

—Sabes que opino que tus tonterías de los Caballeros Dorados no son más que basura… —mencionó Saga, y Aioros continuó atendiendo—. ¿Tan importante es Saori para todos ustedes? —preguntó.

—Sabes la respuesta mejor que nadie. ¿No es así? Maestro sobreprotector que invirtió todas sus vacaciones en forzarme a proteger la integridad emocional de Saori —y Saga asintió—. No puedo obligarte a ayudar, pero… —intentó decir.

—Si los otros profesores se enteran de esto, estaremos todos en audiencia de suspensión con Shion Starlight —mencionó Saga, caminando lejos del puesto de comidas—. Fingiré ser mi hermano y cuidar la zona, incluso entregaré sus reportes, eso indudablemente me hará perder contra él en el festival, pero les dará el tiempo que necesitan. Si eso no es preocuparme por Saori, entonces no sé qué sí lo es… —mencionó, y Aioros se alegró—. Por cierto… prefiero al Aioros idiota… no me agrada el Aioros serio, me hace querer tumbarle los dientes —finalizó.

—Descuida, una vez pase el peligro, el Aioros idiota regresará a divertirte la aburrida existencia —le sonrió, y volvió a trabajar—. ¿Qué le sirvo? —preguntó Aioros, y siguió atendiendo a los clientes.

Aula 1-B.

—Sea bienveni… —comenzó Mii, que entonces se ruborizó al extremo, mientras Afrodita entraba algo apenado al aula 1-B, sorprendiendo a todos los presentes, mientras una Mii vestida de criada se ruborizaba y estremecía al verlo allí—. ¡Su-superior Afrodita! ¿Qué hace aquí? —se avergonzó.

—Lo sé, lo sé, es un café de criadas para atender a parejas y venir solo me hace ver como un pervertido pero… ya me han dicho muchas cosas feas en 9 años en la Academia Sanctuary… una más no hace daño a mi reputación —le explicó Afrodita, y Mii se sonrojó más y más—. Además, no perdería la oportunidad de ver a Mii… —mencionó, pero Mii le pateó la pantorrilla, y de inmediato se ocultó el rostro detrás de su bandeja, en extremo sonrojada—. Eso no fue muy gentil… —mencionó Afrodita.

—Alicia… mi… mi nombre es Alicia… —le explicó Mii, y Afrodita comprendió su error, y se rascó la nuca por los nervios—. Sí… sígame por favor… —le mencionó Mii, y lo invitó a una mesa, y Afrodita se sentó, y todos los presentes miraron lo que estaba ocurriendo, incluso dejaron de atender a sus respectivos clientes y se mostraban curiosas de lo que pudiera pasar. Alicia, la Alicia que todos conocían y quién era la señorita perfección, en estos momentos temblaba y tenía una mirada distraída en el rostro. Shoko, la pelirroja amiga y compañera de Mii, estaba muy interesada en lo que estaba pasando—. Es extraño… que la primera cita que tuvimos fueras mi mesero… y en esta ocasión se inviertan los papeles —se preocupó Mii, y Afrodita, al notar la preocupación, no pudo evitar sentirse incomodado—. Es un movimiento muy arriesgado el que haces… ¿qué pasa si se inician rumores o…? —se preocupó.

—Tomaré un maid late —sonrió Afrodita, y Mii despertó de su trance y comenzó a tomar la orden—. Estás siendo algo obvia —le susurró Afrodita, y Mii se tranquilizó, recuperó la compostura, y comenzó a tomar la orden—. Antes de que te preocupes, solo vine porque tenía ganas de verte, no pretendo hacer nada más —y Mii asintió, sintiéndose un poco decepcionada—. Sé que te prometí ser paciente pero, pienso que no tiene nada de malo que intentemos pasar un poco de tiempo juntos para variarle a la rutina —comenzó, y Mii sintió su corazón acelerarse, y estuvo a punto de hablar, cuando Milo llegó de improviso, azotó la puerta, y sobresaltó a todos los presentes—. ¿Milo? —preguntó Afrodita, y Mii por fin respiró aliviada.

—Salvada por el escorpión… —se susurró a sí misma Mii—. Cerca estuve de evidenciarme a mí misma ante toda la escuela… ¿en qué está pensando el superior Afrodita? —se estremeció Mii, y recuperó la compostura.

—¿Un maid café? —preguntó Milo—. ¿De quién fue la idea? —y Shoko alzó la mano—. Debí imaginarlo… solo a ti se te ocurriría intentar evidenciar a Alicia… —se fastidió Milo, y de inmediato se dirigió a Afrodita—. No te interrumpiría si no fuera algo importante. Saori está en problemas —susurró Milo, pero como era costumbre no sabía susurrar muy bien por su tono de voz, por lo que Mii y Shoko lo escucharon, y lo miraron con detenimiento—. Sé que es algo egoísta pero… —comenzó Milo, pero Afrodita lo interrumpió.

—No tienes nada que explicar—mencionó Afrodita, y se puso de pie—. Solo me apetecía tomar algo dulce y observar a las maids. No tienes que hacer un escándalo de mis fetiches —y Mii notó la forma en que Afrodita se culpaba a sí mismo, para no iniciar rumores en torno a él y Mii—. Me descubrió, policía del pasillo Milo, igual que la vez que Mephisto y yo filmamos a las chicas en natación —hizo una escena Afrodita, y alzó las manos como si estuviera bajo arresto—. Me rindo —prosiguió, y Milo salió del aula, y todas comenzaron a hablar mal de Afrodita—. Ahora dime, ¿qué clase de problemas tiene Saori? —preguntó Afrodita.

—No lo sé, y no tenías que arruinar incluso más tu reputación para preservar la de Mii —mencionó Milo, y Afrodita se burló y se rio con fuerza—. Hablo enserio. Después de esto todas las de primero te van a tachar de fetichista y depravado —insistió.

—Ya me tacharon de peores cosas —le sonrió Afrodita—. Además, la única opinión que me importa es la de ustedes, la de Mii, y la de Saori. Solo tendré que tolerar los insultos de pervertido unos meses más antes de la graduación. Después de eso, ya nada importa —le dejó saber, y Milo lo pensó, no estando enteramente convencido—. Incluso si los días de academia terminan… quiero seguir viendo a Saori, quiero seguir viéndolos a ustedes. No había sentido nunca pertenencia a ningún lugar hasta conocer a Saori, al diablo con mi reputación, no me importa lo que piensen de mí. Mi deber es a con Saori —insistió.

—Espero que Mephisto sea igual de comprensivo. Quería darle retoques a la película una última vez antes de la presentación —se dirigieron entonces al salón audiovisual.

Aula 3-A.

—¿Alguien me busca? —preguntó Pandora a una de las estudiantes de su aula, y al salir se topó cara a cara con Shura—. ¿Shu-Shu-Shu-Shura? —se estremeció Pandora, y Shura miró el peinado de serpiente, y Pandora se espantó, entró al aula y comenzó a gritarle a sus compañeras—. ¿Por qué no me dijiste que era Shura? —recriminó, pero la estudiante no sabía el nombre de Shura. Momentos más tarde, Pandora salió ya sin maquillaje y sin las serpientes—. ¿Qué haces aquí? —y con una mirada de pocos amigos.

—¿Qué parece que hago? —preguntó, y Pandora desvió la mirada, y mantuvo sus brazos cruzados. Aioria llegó en ese momento, se frenó, y ocultó detrás de una columna—. Solo quería que supieras que ya me cansé de acosarte —mencionó, y Aioria y Pandora se sorprendieron.

—¿Cómo? —preguntó Pandora, y todas las alumnas del 3-A se asomaron por las ventanas, interesadas en saber lo que estaba ocurriendo—. Espera… ¿eso quiere decir que tus perversos acosos se acabaron? —preguntó, y Shura asintió—. ¿Por qué? —preguntó.

—¿Oh? Eso sonó bastante desilusionado —se burló Shura, y Pandora se ruborizó al extremo, y miró a Shura con desprecio—. Es mi último año escolar, en unos meses es mi graduación. No quería que te sintieras triste al no recibir mis acosos después de eso, así que pensé en darte unos meses para que te acostumbraras a verme sin ser tu acosador. De esa forma cuando me graduara ya no estarías preocupada y esperando mis acosos —concluyó Shura.

—¿Estás insinuando que me gusta ser la receptora de tus acosos? —preguntó Pandora avergonzada—. Como si a mí me gustara ese tipo de cosas, son molestas, dan pena, y no las tolero. ¡Ya deberías saberlo! Estaré más que agradecida de que dejes de atacarme con tus perversiones inmaduras —concluyó de forma arrogante.

—Me gustas, Pandora… —confesó, y en ese momento hubo un silencio muy incómodo, hasta que Pandora se ruborizó más que nunca—. Quiero que dejes de verme como un acosador, y comiences a verme como una persona con un interés genuino en ti. Ya basta de juegos, fue divertido, pero en unos meses yo dejo la academia, y tú te quedas rodeada de otros que podrían aprovecharse de esa situación. Ya no podré cuidarte, estarás sola y a merced de otros… —finalizó Shura.

—Espera… espera… —comenzó Pandora, ya más nerviosa que nada—. Rebobina y repíteme lo que dijiste antes de las incoherencias de que te ibas… yo te… yo te… ¿acaso dijiste que yo te gustaba? —preguntó, y Shura asintió—. ¿Te me confesaste? —volvió a preguntar.

—¿Debo arrodillarme? —y las compañeras de Pandora soltaron un gritillo de emoción, pero Pandora las fulminó con la mirada, y todas se escondieron—. Interpreta mis palabras como gustes. Quiero a Pandora solo para mí, y no pienso compartirla con ningún profesor del 4-A —y Pandora se estremeció, y colocó su mano en la boca de Shura.

—¿Cómo sabes eso? ¡En todo caso no deberías evidenciarme de esa forma! —le susurró Pandora, y Shura no dijo nada, simplemente la miró—. Yo… no es que no quiera… simplemente no puedo corresponderte… de verdad quisiera pero… —mencionó Pandora, y Aioria se estaba desesperando—. Es complicado, no puedo explicártelo… —se secó las lágrimas.

—Tengo todo el día, mi club está muy completo y no necesitan que yo lo esté atendiendo, y en mi salón ya hice mi parte —insistió Shura—. Tengo el resto del festival escolar para que me expliques cual es la razón por la que tu compromiso no puede romperse —y Pandora se sorprendió por el conocimiento de Shura, pero antes de que más pudiera pasar, Aioria salió de detrás de la columna.

—Lo siento Shura pero no tienes tanto tiempo —salió Aioria, y Shura se viró con espada en mano, y la blandió en dirección a su rostro, dejándola a escasos centímetros de su nariz, pero Aioria no se movió—. Lo siento, de verdad lo siento… pero es Saori… está en problemas —y Shura se sorprendió, y bajó su espada—. No sé qué es lo que pasa pero… solo sé que si no hacemos algo, podrían sacar a Saori de la academia —y Shura se molestó, pero entonces vio a Pandora, y por primera vez no supo qué hacer.

—Si no hacen algo… Cronos va a llevarse a su nieta… —les susurró Pandora, y Shura viró para verla—. Estoy feliz… más que nunca… por que hayas decidido dejar de acosarme y por fin te dignes a tratarme como a una mujer… pero… diferente de Saori, ya es muy tarde para salvarme a mí, pero Saori aún puede ser salvada… —le mencionaba Pandora, y Shura se mordió los labios con odio—. Sígueme acosando si es lo que quieres… al menos de esa forma será entretenido, y sentiré el afecto que no podrías darme de otra forma… para mí ya es tarde, pero Saori aún puede ser salvada… ve y sálvala… ella necesita un héroe que para mí llegó demasiado tarde… por favor… no quiero… que Saori se vaya de la academia… no quiero… —le suplicó.

—No se irá, no perderé a Saori —enunció Shura—. Pero tampoco te perderé a ti… esa, es una amenaza —sentenció Shura—. Ahora conozco tus sentimientos… y te aseguro, que no me detendré hasta encontrar la forma de romper ese maldito compromiso, y tomarte solo para mí. Ese será mi más grande acoso —finalizó, y siguió a Aioria—. ¡Llegaste en un pésimo momento! —recriminó Shura.

—¡Solo a ti se te ocurre confesarte en el festival escolar! —le regresó la afrenta Aioria—. No hay tiempo que perder. Según Mu, Cronos estará buscando a Saori fuera del aula 7-A en tan solo 20 minutos. Si queremos conservar a Saori en la academia, hay que hacer algo —y Shura asintió, y el par corrió al aula audiovisual.

Aula Audiovisual.

—¡Por fin! —celebró Mephisto—. ¡JA JA JA JA! ¡Por fin está lista! ¡Mi obra maestra! ¡Con esto podré dejar la academia sin preocupaciones de que el club de video se extinga! ¡De esa forma el rostro de Saori podrá seguir viviendo en cinta y solo tendré que venir a comprar la película cada festival escolar! ¡Seguiré viendo su rostro y promocionándola para que cuando se gradué sea una actriz famosa y me haga millonario! —concluyó Mephisto, y la puerta del club de video se abrió bruscamente, y todos los dorados arrollaron a Mephisto al intentar entrar todos al unísono—. ¡Ah! ¡Mi película! —gritó Mephisto, saltó y atrapó la película—. ¡Por poco me hacen perder la versión del director de mí película, alimañas! ¡Se quejó Mephisto! ¡Está versión de la película es única y solo la proyectaré cuando Saori venga a verla! ¿Qué es tan importante que casi arruinan mi obra maestra? ¡Grupo de papanatas inconscientes! ¡Hablen ahora o sufrirán la ira del Praesede desatada por mi odio a su afrenta! —los apuntó con su dedo Mephisto, y su aura oscura parecía generar anillos que los rodeaban por el desprecio que sentía.

—En resumen, Saori está en problemas —habló Mu, y Mephisto parpadeó un par de veces, tomó a Mu de los hombros, lo levantó, y lo sentó al frente de todos—. No sabía que te importara tanto —se sorprendió Mu.

—Habla, niño bonito, antes de que pierda la paciencia y salga a buscar a Saori y destrozando los rostros de todos quienes se metan en mi camino hasta encontrarla —amenazó Mephisto, todos se preocuparon, pero mantuvieron la calma, se sentaron, y esperaron la explicación de Mu.

—Esto es lo que sé… —comenzó Mu—. Tethis me dijo durante el evento de anfitriones en el que participamos Milo, Aioria y yo que alguien ha estado siguiendo a Saori desde que comenzó el festival. Ese alguien es Cronos Depranon, el abuelo biológico de Saori y quién hasta la mayoría de edad de Saori, es su tutor legal y por consiguiente la única persona facultada por la Fundación Graude para disponer de toda la fortuna de los Kido. Así será hasta que Saori cumpla los 18 años. Durante ese periodo de tiempo, Cronos está facultado para tomar cualquier decisión concerniente a Saori, incluyendo su permanencia en la Academia Sanctuary, y según los informes de Tethis, Cronos no está complacido con lo que ha visto hasta ahora. Si la opinión de Cronos no cambia, y pronto, se llevará a Saori de la Academia Sanctuary, y la inscribirá en Elysium, una academia de alto prestigio en Japón, superior a la Academia Sanctuary, y de la cual Cronos Depranon es director. En esa academia enseñan negocios, matemáticas avanzadas, todo lo que Saori necesita para convertirse en una miembro de la alta sociedad. Tendrá todas las comodidades y lujos que ella quiera… —insistió Mu.

—Espera… ya me confundí… —comenzó Mephisto—. ¿Cuál es exactamente la parte de la que debemos estar preocupados? —preguntó—. Probablemente es porque es mi último año en la academia y de todas formas ya no veré a Saori tan seguido pero… ¿no suena Elysium como el paraíso para Saori? —preguntó.

—No si significa que Saori perderá su identidad para entregarse de lleno a la vida de negocios… —le mencionó Mu—. Cuando Tethis me lo contó, yo pensé igual que tú. Pero entonces me explicó el tipo de persona que era Cronos, un hombre de negocios obsesionado con el tiempo, hacer rendir el tiempo, y ganar dinero en el menor tiempo posible para poder disfrutar de su tiempo de vida sin preocupaciones —les explicó—. Suena como una persona emprendedora, pero ese es el punto exactamente. Cronos piensa que es tiempo de que Saori se haga cargo. Pretende meterla de lleno a la vida de negocios, para cuando cumpla la mayoría de edad, Saori pueda ocuparse de sus negocios, aligerarle la carga a él, y poder continuar con su vida y aprovechamiento del tiempo. Suena a algo lógico, llega el tiempo en la vida en que los abuelos desean disfrutar de los frutos de una vida de trabajo. Pero el padre de Saori murió cuando era su momento de hacerse cargo, lo que deja a Saori como la única en la línea de sucesión. Pero Saori… solo tiene 12 años, en unos meses cumplirá 13. Cronos planea explotarla todo lo que pueda a pesar de su juventud. Y eso terminará por transformar a Saori, en una persona de negocios de tiempo completo. Tethis dice que Cronos llama a esto el Adamas Psammos… —y Milo se sobresaltó al recordar su conversación con Saori en la cueva de Cabos Sounión.

—El tiempo se ha terminado… —mencionó Milo—. Ya lo entiendo, lo que Saori quería decirme —recordó sus palabras, y su profunda tristeza—. Se acabó el tiempo, ese era el mensaje. Saori estaba resignada a que antes de su cumpleaños número 13 su abuelo vendría por ella. Ya antes había notado esa preocupación… cuando recién me contrató de mayordomo… —recordó a Saori trabajando en su computadora portátil y su preocupación porque no aumentaban las acciones—. Cuando no podía ir a ver a su madre por las juntas que Tatsumi le obligaba a tomar —recordó el engaño de Mii, y llevar a Saori a ver a su madre—. Cuando June se comprometió con Ikki, cuando hablaron de las entrevistas de matrimonio… —y el recuerdo más sobresaliente, fue el de Saori besando a Milo en la limosina de camino a las termas de Methana—. Estaba desesperada… por vivir un romance… antes de que Cronos le interpusiera uno… —concluyó.

—Entonces… básicamente… —interrumpió Shaka—. El peligro que corre Saori es el de verse forzada a abandonar la vida de una adolecente común, por obedecer a las exigencias de Cronos —fue la conclusión de Shaka—. Comprendo la alarma y es triste la realidad en que vive Saori pero… ¿qué es lo que ella quiere? —preguntó Shaka.

—¿Además de a Milo? —preguntó Aioria, y Camus le golpeó la cabeza—. ¡Ouch! ¡Hablo enserio! ¡Todos sabemos lo que Saori quiere! —le recriminó Aioria—. Lo que Saori realmente quiere es poder disfrutar de todos los momentos de felicidad que pueda, antes de cumplir con su obligación y entregarse de lleno a la vida de los millonarios. ¿No es eso lo que Saori quiere? —preguntó Aioria—. Reír… llorar… jugar… amar… eso es lo que hacen los niños. ¡Saori es una niña! ¡Tiene 12 años! —se quejó Aioria—. ¿Y estamos discutiendo el qué quiere Saori? Lo que Saori quiere es vivir su vida, y Cronos lo que quiere es que ella madure para poder vivir la suya él, ¿Cuántos años tiene ese tal Cronos? Si es abuelo, él ya vivió su vida, le toca a Saori vivir y a él trabajar. ¿Por qué tiene que ser al revés? —preguntó.

—No es que sea al revés —mencionó Milo—. Es el nivel de vida que tienen los ricos. Saori tiene responsabilidades, no puede ignorarlas. Vive en un mundo diferente al nuestro. Las preocupaciones de Saori son más grandes que las nuestras —intentó explicarle Milo a Aioria, pero Aioria no quería entender—. Admitámoslo… Saori sabía que este día llegaría, por eso se dio a la tarea de experimentar todo lo que pudiera experimentar lo más rápido que pudiera. Entró en la academia, hizo amigos, se divirtió, jugó, se enamoró, hizo todo lo que podía mientras el tiempo cada día se le agotaba más y más, sabiendo que en su cumpleaños 13 o antes todo terminaría, no le dijo nada a nadie porque quería que todos la siguiéramos tratando igual, que no nos preocupáramos, que fuéramos felices con ella. Saori siempre supo que esto pasaría. Incluso el día que se confesó… solamente lo hizo porque quería disfrutar una relación de noviazgo antes de que se le fuera impuesto un matrimonio… tristemente… eligió al peor de todos para intentar conseguir una relación… —finalizó, y se hizo el silencio—. Quisiera que no fuera así… pero… no podemos hacer nada por Saori… —bajó la cabeza Milo.

—Pues yo no voy a quedarme de brazos cruzados mientras el papanatas del abuelo de Saori que no se ha hecho cargo de ella en casi 13 años, piensa que puede llegar y obligar a su nieta a hacer lo que le venga en gana —habló Mephisto, poniéndose de pie—. Voy a darle a ese tal Cronos una buena sacudida de sesos hasta que entienda que no puede controlar a Saori y que ella es libre de decidir lo que quiera o no hacer —insistió Mephisto.

—¿De qué servirá? —preguntó Camus—. Sin importar lo que hagamos o nuestros puntos de vista, tú escuchaste a Mu. Cronos es el tutor legal de Saori. No importa nuestra opinión si Cronos tiene siempre el ultimo veredicto —intentó explicarle Camus.

—Pero, ¿cuál es ese veredicto? —preguntó Aldebarán—. Hasta donde sé, Cronos solo quiere pasar un buen rato porque está viejo y quiere divertirse. Nadie aquí sabe si es malo o no, o si estará pensando o no en el bienestar de Saori. Bien lo dijo Milo, no pertenecemos al mundo de los ricos, puede que no estemos viendo algo que Cronos sí ve… sin ofender… —le mencionó Aldebarán a Shaka.

—No me molesta… aunque perdí mi bastón cuando se lo lancé a Mu —agregó Shaka con algo de incomodidad por la completa ceguera—. Pero has dicho algo muy acertado, supongo que hay una primera vez para todo. ¿Qué pasa si Cronos no entiende el punto de vista de Saori porque no ha intentado hacerlo? Me refiero a que todo lo que sabemos es que existe una posibilidad de que Cronos saque a Saori de la Academia Sanctuary por comentarios de Julián. Nadie ha dicho que Cronos vaya a hacerle un mal a Saori, todo son teorías de Tethis —apuntó Shaka.

—Pandora parece estar muy convencida de que Cronos no le desea mucho bien a Saori —lo interrumpió Shura—. De todas formas, no podemos seguir haciendo teorías absurdas, algo debemos hacer —se quejó.

—¿Y si le mostramos a Cronos lo mucho que significa Saori para la Academia Sanctuary? —preguntó Aioria, y todos lo miraron con curiosidad, preocupando a Aioria—. Ya sé, ya sé: 'mejor cállate Aioria, buscamos ideas, no tonterías sin sentido de un descerebrado gato torpe', ahórrate el discurso —se quejó Aioria mientras miraba a Milo.

—De hecho… es la idea más coherente que he escuchado hasta ahora —y todos asintieron, y Aioria no lo comprendió—. Cronos no conoce a Saori, pero conoce a la clase social alta. Si lo pensamos detenidamente, Cronos simplemente está haciendo lo que considera que es mejor para Saori pero… ¿y si se diera cuenta de que Saori es feliz así como están las cosas? —preguntó Milo—. Sé que suena ridículo, hasta yo creo que es ridículo, pero toda la clase alta para el proletariado es ridícula, igual los ricos nos ven y piensan que somos ridículos. Cuando me volví el mayordomo de Saori, no pude evitar mi desdén ante lo sofisticado, déspota, y ruin que eran los nobles, pero ellos no tenían la culpa, así funciona su mundo. Cuando Saori entró a nuestro mundo se quedó esperando en el comedor a que los meseros vinieran a tomarle la orden —y todos se tragaron la risa al recordar lo ignorante que era Saori—. Es una idea ridícula pero. Tal vez si Cronos comprendiera que Saori ya pertenece a nuestro mundo, se dé cuenta de que es parte de la academia, y que es feliz tal y como están las cosas ahora… solo tal vez apelaremos al lado sensible de un abuelo por su nieta… —concluyó Milo.

—¿Entonces qué hacemos? ¿Le damos un tour? —preguntó Aioria, y nuevamente todos lo miraron, preocupando a Aioria por las miradas de sorpresa de sus compañeros—. ¿Ahora qué dije? —preguntó.

—2 veces en un día es una exageración… no abuses de tu suerte… —lo apuntó Mu, y todos en la sala audiovisual asintieron—. No será fácil. Todos tenemos responsabilidades. Y si queremos que el festival sea un éxito y que tanto Cronos como Saori se diviertan, todos tendremos que empeñarnos el doble —recalcó Mu.

—¡Ya estoy en eso! —mencionó Mephisto, prendiendo su computadora—. ¡Maldito vejestorio! ¡Enciende! ¡Enciende! ¡No te quedes allí parado, Afrodita! ¡Hay una película que preparar! ¡Trae las cintas de la gaveta de abajo! —apuntó.

—¿Las grabaciones de Saori? —preguntó Afrodita, y Milo se molestó—. Milo se va a enojar cuando sepa todo lo que tienes grabado de Saori—. Y Milo enfureció y miró a Afrodita con odio—. ¡Fue Mephisto! ¡Fue Mephisto! —suplicó por su vida.

—Milo no tendrá tiempo de quejarse —comenzó a sacar los videos Camus—. Mientras nosotros trabajamos, él tiene un trabajo más importante. ¿No es así? —y Milo sonrió—. Demuéstrale a Cronos el mundo al que pertenece Saori —y todos se pusieron a trabajar.

Aula 7-A.

—Ya sé, ya sé… —mencionó June, sentada en una mesa con una Saori molesta y con sus mejillas infladas, Shunrei también intentaba animar a Saori dándole un masaje—. Tuvimos que pasar la hora con otros anfitriones que no se comparan con Milo, Mu o Aioria, pero igual comimos muchos dulces —intentó animarla June—. Vamos Saori, tendremos más oportunidades de que pases el tiempo con Milo. No olvides el rally —le susurró.

—Yo… —mencionó Saori con tristeza—. No sé si llegaré al rally… —entristeció—. Hay algo que no les he dicho… la verdad es que… —intentó decir Saori, pero un par de manos inmediatamente golpearon las mesa, sobresaltando a las 3.

—Saori… —comenzó Mu, sumamente cansado—. Perdona el quitarte la oportunidad de divertirte, lo lamento mucho pero, tuvimos muchas complicaciones… —explicó Mu, y tomó aire, Aioria estaba con él, igualmente cansado—. Milo nos pidió que te dijéramos, que ya tiene una respuesta a tu petición de la cueva en Sounión… ¿por cierto, sabes a qué se refiere? —le preguntó Mu a Aioria, pero Aioria lo negó, y Saori se ruborizó—. Como sea… Milo quiere… que pasen la ceremonia de cierre juntos, y que entonces te dará su respuesta… que no te vayas antes de la ceremonia… —y Mu cayó en sus rodillas—. Soy portero, no estoy acostumbrado a correr tanto… no tendré energías para el partido de esta tarde… —se desmotivó Mu.

—Anda, una bebida energética y verás cómo te repones —sugirió Aioria, ayudó a Mu a levantarse, y lo llevó a una mesa, donde lo sentó y comenzó a echarle aire—. Animo, Mu. No vayas hacia la luz… —le susurraba Aioria, y mientras tanto, en la mesa Shunrei y June miraron a una sonrojada Saori.

—¿Qué pasó entre tú y Milo? —preguntó June, y Saori se puso de pie inmediatamente, algo ruborizada—. Saori nos oculta algo… —prosiguió June a tono de burla—. Algo bueno al parecer, Saori pequeña picara —y Saori sonrió nerviosamente—. Bueno, falta mucho para la ceremonia de clausura. Vayamos al 8-A —sugirió June, y salieron del salón.

Zona de Recreación.

—Qué mal… —se quejó Cronos frente al puesto de Dohko, con una montaña de platos de fideos vacíos—. Busqué y busqué y busqué, pero no encontré el puesto de comida que ese sujeto de cabello rosado mencionó —se quejó Cronos, y Aioros paró su oreja, Saga también lo escuchó, y de pronto los 3 estaban mirando a Cronos con curiosidad—. Bueno, a estas alturas Saori ya debe de haber salido del aula 7-A —mencionó mientras veía su reloj—. Creo que es tiempo de ir al 8-A entonces —se puso de pie, pero Dohko colocó un enorme plato de fideos frente a Cronos—. ¿Eh? —se sorprendió Cronos.

—¡Buen señor! ¡Usted ha sido tan buen cliente que el puesto de fideos del club de lucha ha decidido ofrecerle este plato totalmente gratis por su buen apetito! —le explicó Dohko, y Cronos parpadeó un par de veces por la sorpresa.

—¡Además de que el club de té le ofrece este enorme Bananas Split para acompañar con su comida! —ofreció Aioros, colocando un Banana Split con una montaña de nieve encima frente a Cronos—. Muchas gracias por su contribución, por favor disfrute —sonrió Aioros.

—Son muy amables pero la verdad es que mi tiempo aquí se agotó y hay algo más que debo hacer —se levantó Cronos, pero Saga lo sentó—. ¿Qué demonios está pasando aquí? —se preguntó Cronos, comenzaba a molestarse.

—Tirar la comida es pecado. Un comensal que no se acabe su comida será inmediatamente expulsado del Festival de la Academia Sanctuary —le mencionó Saga, de brazos cruzados y apuntando al plato de fideos y al helado—. Si no se lo iba a comer, no debió pedirlo —finalizó.

—Da la casualidad de que yo no lo pedí —se quejó Cronos—. Un momento, ya sé qué está pasando aquí. Quieren hacerme perder el tiempo para que no pueda ir a vigilar a mi nieta —se quejó Cronos, y el trio se sobresaltó al descubrir lo ágil de mente que era Cronos—. Sí así quieren jugar, entonces seguiré sus reglas. Que aproveche —se apresuró a decir Cronos, y en un abrir y cerrar de ojos había engullido todos los fideos, y se había devorado todo el helado—. ¡Paro cerebral! —se quejó, pero se recuperó rápidamente—. ¡No más cortesías! —habló al notar las intenciones de Dohko y Aioros—. Y no más reglas absurdas —apuntó a Saga—. Si algo me molesta es que me hagan perder mi valioso tiempo. Ahora, si me disculpan, debía estar en el aula 8-A hace 3 minutos con 35 segundos —se molestó Cronos, dejó a los profesores atrás, y encontró a Milo frente a él—. ¿Te conozco? —preguntó.

—Lo más probable es que haya oído hablar de mí, amo Cronos —reverenció Milo, y tanto Aioros como Dohko y Saga intercambiaron miradas—. Si me lo permite, considero que puedo ahorrarle mucho tiempo para que pueda estudiar a su nieta. Después de todo, ambos tenemos los intereses de la señorita Kido en alta estima —finalizó, y Cronos sonrió.

—El mayordomo plebeyo —mencionó, y Milo se molestó, pero controló su ira—. Había ahorrado algo de tiempo para conocerte. Supongo que debería agradecerte por ahorrarme el tiempo de buscarte. Entonces dime. ¿Dónde y cómo está mi nieta? —y Milo reverenció, y le pidió a Cronos seguirlo—. Así que… este es el hombre por el que te niegas a aceptar entrevistas maritales… Saori… —susurró Cronos—. Con solo verlo, ya puedo intuir que es una persona de lo más interesante —concluyó. Aún quedaba mucho tiempo en el festival. Solo que ahora, los caballeros de Saori servían de guía de Cronos, el abuelo de Saori que intentaba reclamar su derecho sobre Saori.