Editado: 25/10/18


Los padres de Izayoi se encontraban fuera de la habitación tratando de pensar en la situación. El padre estaba hecho una furia quejándose del daiyōkai y deseando que si pudiera salvar a su hija mientras su esposa fingía escucharlo cuando en realidad en su mente formulaba un plan.

— ¿Me estas oyendo, mujer?, no puedo creer todo esto. —dijo Hikari, molesto por el desinterés de su esposa hacia él.

Su esposa dio un suspiró y dijo: —Sí te escucho y siento lo mismo que tú, pero esto puede ser muy beneficioso para todos… bueno, sobre todo para nosotros.

— ¿Qué quieres decir? — preguntó el hombre, confundido.

—Primero pensé en casar a nuestra hija con el rey de los daiyōkai, pero es imposible ya que él es casado y tiene un heredero a la corona, será difícil poder deshacernos de ellos y también porque nadie querrá a un bastardo para ser rey.

El Sr Oshiro no sabía que pensar con lo que mencionaba su mujer así que le preguntó: — ¿Y esto a que viene?

La mujer ignoró a su marido y procedió a contar su idea. —Pero ahora tengo una idea mucho mejor… Tenemos que conservar al hanyō, no hay que dejar que esa cosa salga de los terrenos del castillo por nada.

— ¡¿Qué?!, No permitiré que un monstruo viva aquí, asegurándome que Izayoi esté bien le pediré que viva en otro lugar. Es su error y tiene que hacerse cargo, creía que esa era una de tus ideas con la cual estoy de acuerdo. — dijo el marido muy fuerte para disgusto de su mujer, quien le ordenó que bajara la voz y negó con la cabeza a lo dicho.

—Cariño, llevas tanto tiempo en la política y no sabes cómo funcionan las cosas… Dices que hay posibilidades de que se aproxime una guerra, ¿no es así? — El hombre asintió y su esposa siguió hablando —Entonces, piensa… el hanyō es un boleto, una oportunidad de tener al gran daiyōkai a nuestro lado. Todos respetan al gran general inu y si su hijo bastardo vive aquí no permitirá que corra peligros.

— ¿Y cómo sabes que le importaría que su hijo bastardo se encuentre bien o no?

—La suficiente prueba es que esta aquí, si no tuviera interés simplemente no hubiera venido.

El hombre escuchó con interés lo que su esposa decía, quien comenzaba a mencionar todos los beneficios por los cuales tendrían que conservar al hanyō. Sería un escándalo social, pero contar con tropas y seguridad de un daiyōkai era algo mucho más tentador que el qué dirán.

Mei sonreía con complacencia al ver que su marido se encontraba encantado con la idea después de haberlo pensado por unos segundos. Después de todo, el escándalo no significaba nada comparado con la seguridad del reino.

Mientras tanto en la habitación, la pareja conversaba de lo sucedido durante el tiempo que no se vieron. Ajenos a las conversaciones del exterior.

—No me agradó que tus padres hablaran de Inuyasha como si fuera un objeto— dijo Inu no Taisho algo molesto con su hijo en brazos.

Izayoi fingió no saber de qué hablaba Inu no Taisho — ¿Qué quieres decir?

—Cuando hablaron de Inuyasha, lo mencionaron como 'cosa' ni siquiera utilizaron la palabra despreciativa de hanyō sino "cosa" como si no fuera nada. — gruñó bajo al recordarlo, el bebé reaccionó a esa emoción y trató de imitar el gruñido. Al no querer transmitirle esos sentimientos negativos a su hijo comenzó a arrullarlo suavemente hasta que el bebé volvió a la calma y durmió nuevamente.

Izayoi sonrió con tristeza al ver a su bebé tratar de imitar al padre y saber que Inu no Taisho hablaba con la verdad. —Lo sé, han hecho eso desde que les dije que estaba embarazada — confesó con tristeza.

Inu no Taisho enfureció al saber la verdad, pero se tranquilizó por el niño, se acercó a Izayoi. —Izayoi, no tienes que soportar esto, ni Inuyasha tampoco. Él apenas es un cachorro que no tiene ni idea, pero conforme pasen los años las palabras serán dolorosas para él y su vida será diferente a la de los demás.

Izayoi imaginó la vida que tendría su hijo y le dolía, aun cuando el pequeño se encontraba en su vientre ya se hablaba de él de manera desagradable y sabía que con el paso del tiempo esas palabras comenzarían a dañar a su hijo, y ella tendría que ver con impotencia el sufrimiento de su retoño.
Con tan solo imaginarlo sus ojos comenzaron a picar —Y, ¿Qué puedo hacer? — preguntó con un nudo en su garganta.

— ¿Qué podemos hacer? — corrigió Inu no Taisho —recuerda que yo también estaré con ustedes el mayor tiempo posible — le dio una sonrisa tranquilizadora a la princesa, la cual se la devolvió tristemente —. Puedes venir conmigo y yo te daré tus propias tierras, una gran hacienda con un terreno inmenso para que Inuyasha crezca seguro y cerca del palacio para poder visitarlos en todo momento. Y contrataré unos trabajadores de confianza para que trabajen las tierras y algunos de mis mejores soldados para que estén bien cuidados — dijo emocionándose con su propia idea.

A Izayoi también le atraía la idea, pero si era cerca del palacio eso quería decir que… — ¿Qué pasará con tu familia?, ¿qué crees que ellos piensen al respecto? —preguntó. Inu no Taisho realizó una mueca, al parecer él no había pensado en lo que pensaría su hijo y compañera.

Todo se convirtió en un silencio incómodo... hasta que en segundos después entraron los padres de Izayoi a la habitación.

Al ver a su hija de pie en plena salud, la abrazaron y le agradecieron al daiyōkai por hacerlo posible. Miraron como el daiyōkai sostenía a su hijo hanyō con ternura y vieron que por ahora su plan funcionaria.

Al principio, se mantuvieron los Señores Oshiro lejos del hanyō, pero como Mei en verdad quería que su plan funcionara fingió amor de abuela y se acercó a su nieto para mimarlo con cariño. Todos se sorprendieron por su reacción, el hombre humano mayor asintió y sonrió.

Inu no Taisho alejó un poco a su hijo de aquella mujer con recelo, pero al ver la cara molesta de Izayoi dejó que la mujer mayor mimara al niño mientras él lo sostenía porque no confiaba plenamente en las intenciones de la señora.

—Y bien, ¿cuál es el plan acerca del bebé? —Preguntó Mei con curiosidad y fingiendo preocupación.

Izayoi e Inu no Taisho no dijeron nada; En la mente de Inu no Taisho sólo quería llevarse a su hijo y criarlo él, porque estaría más seguro a su lado, aunque lo deseara no podría lastimar de esa manera a Izayoi y simplemente arrebatárselo.

Mientras por la mente de Izayoi; ella quería alejarse de todos y vivir con su hijo, sola en alguna parte alejada de todo, pero sabía que eso no era posible. Inu no Taisho también quería al niño a su lado.

Hikari y Mei miraban con atención a los nuevos padres, que cada uno estaba perdido en sus pensamientos. Ahí es cuando los Señores Oshiro vieron la oportunidad de actuar.

—Bueno, al parecer ustedes no tienen ni idea, yo puedo aportarles una y es la mejor opción para todos. — Habló el Sr Oshiro.

Al atraer la atención de Izayoi e Inu no Taisho y ver que ellos estaban dispuestos a hacer lo que fuera por la seguridad del bebé, comenzó a aportar el Sr Oshiro su idea al igual que su esposa y al parecer su plan estaba marchando como lo habían planeado.

Ambas partes tanto el daiyōkai como la princesa decidieron compartir el cuidado de su hijo, pero como era un bebé y dependía completamente de su madre; Inu no Taisho tuvo que conformarse con ir a visitarlo en ocasiones y cuando el niño tuviera la edad adecuada, podría llevárselo algunos días con él.