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—¿Qué?- dijo Anthony sorprendido.-¿Por qué?

Candy suspiró.- Creo que sería mejor si vas con Rachel

—¿Qué?- Anthony se quedó mirándola, sin creer lo que había dicho, ¿cómo sabía ella de Rachel? ¿Acaso Stear o Archie le había dicho? Descartó por completo la posibilidad, sabía que sus primos no le harían algo como eso.

—Los vi.- dijo cortando sus pensamientos.- Sé que te invitó, y claro que quieres ir con ella

—Candy, no era mi inten..- ella lo cortó antes de terminar la frase

—Está bien, Anthony, creo que no iré, ¿sabes? No tenía muchas ganas

—Candy, podría ir contigo si quieres

—Anthony, no, ve con Rachel, estará encantada de que la lleves, no pienses en mí, sólo ve y búscala.

Él se limitó a asentir levemente, y tras razonar lo que Candy dijo, corrió hacia las afueras del dormitorio para buscar a Rachel. Ella entró a la habitación de los chicos únicamente para despedirse y se fue tal y como había llegado.

Se recostó en la cama a pensar que, si hace unas semanas Anthony fuera cercano a una chica, Candy se pondría muy triste y furiosa a la vez, pero en ese momento, no sentía nada, ni tristeza, ni dolor, mucho menos ira, sólo felicidad de que Anthony fuera al festival con la chica que quería.

—¡Ya estás lista!, te ves hermosa Paty,- le decía Candy a su amiga mientras le acomodaba el vestido rosa pálido que llevaría al festival

—Gracias Candy, pero aún creo que deberías ir

—¡Tonterías Paty! Ahora, sal y deja que Stear te vea con ese vestido, se quedará hipnotizado

La castaña asintió sonriente y tras despedirse de Candy, se fue. La rubia se la pasó horas pensando en su cama, incluso llegó al nivel de aburrimiento en el que quizo estudiar. Entonces, fue que salió de su habitación y decidió caminar un rato, ya había pasado media hora cuando un caballo blanco invadió su vista, le sonrió al animal y le acarició dulcemente el cabello.

—Los animales se llevan bien

Una voz detrás de ella la sorprendió.

—¡Terry! No me asustes así.

—Tranquila pecosa, oye, no sabía que eras un mono

—¿Un mono? ¿Pero qué dices?

—Me refiero a que, hace unos días, una moña se deslizaba por los árboles para reunirse con su familia en el dormitorio de los chicos, ¿te suena familiar?

Candy se sonrojó de pies a cabeza, ¡la habían descubierto! Y no era otro más que Terry, y aunque sabía que ni diría nada, tenía en cuenta de que lo usaría en su contra.

—Un mono pecoso, ¡ja! Qué emocionante

—¡Terry! No me digas así

—¿Así no? Bueno, ¿qué te parece mono pecas?

Ella lo miró con cara desaprobadora.

—Bien, busquemos otro, veamos, monos, monos, ¡ya sé!, te llamaremos Tarzán pecosa.- dijo riéndose animadamente con el apodo que acababa de inventar

—¡Terry! De verdad que no tienes remedio

—¿Qué te puedo decir? Soy una joya.- dijo riendo

—Y muy arrogante, eso puede afectarte algún día, ¿sabes?- dijo Candy volviendo a acariciar al caballo.

—Pues este chico arrogante, se llevará su caballo ahora?- dijo Terry tomando las riendas del caballo y haciendo gesto de marcharse

—Espera, ¿es tuyo?- dijo extrañada

—Así es pecosa

—¿Te dejan tenerlo aquí?

—No tuvieron otra opción.- dijo encogiendo los hombros

—¿Por tu padre cierto?

Terry apretó la mandíbula y se tensó completamente, Candy notó eso y recordó la disputa entre Terry y su padre.

—¡Oye!- dijo tratando de cambiar de tema.-¿por qué no estás en el festival?

—No suelen gustarme esos tipos de fiesta. Pero tú Candy, creí que irías con Browell

—Iba a hacerlo, pero le dije que mejor fuera con Rachel

—¿Rachel Fabrey?

—Sí, ¿la conoces?

Terry recordaba que había visto varias veces a Rachel merodeando por los jardines del colegio, era linda, lo reconocía, pero sentía que nadie era más hermosa que Candy, su pecosa.

—La he visto por ahí

—Ya veo

—¿Quieres ir a caminar por ahí?

—Claro.-

Caminaron durante unos minutos, hablando de cosas sin sentido, pero aún así no perdían el interés por la charla. Candy miraba a Terry. Terry miraba a Candy. Las líneas finas de la nariz de Terry, sus ojos azules, su hoyuelo cuando sonreía.

Los ojos verdes de Candy, los rizos que caían en dos coletas desordenadas, sus labios rosas y carnosos y su nariz llena de pecas.

Es perfecta pensaba Terry

Es perfecto pensaba Candy

Era absolutamente obvio que se gustaban, pero aún así ninguno de los dos se atrevía a dar el siguiente paso. Se sentaron en el pasto, pero ninguno de los dos decía nada.

—¿Cuánto crees que dure?- preguntó Terry

—¿El festival?- él asintió.- un par de horas

—Entonces escapémonos.- dijo Terry poniéndose de pie

—¿Qué? ¡Terry!

—¡Vamos pecosa! No hay nada que perder, nos la pasaremos bien.

Candy lo pensó un momento

—Está bien

Y con eso, saltaron la barda del colegio y se encaminaron por las grandes calles de Londres.

Una figura se asomó por los arbustos y con una sonrisa melancólica y los ojos llorosos, susurró algo apenas audible...

Continuará...

Listo! Aquí se los dejo, pensé en no publicar hoy y subir dos el próximo sábado porque no tenía nada de inspiración pero de repente Wooop! Apareció, ¿sabían que los aviones son los mejores lugares para escribir? Justo vengo regresando de Madrid (un lugar bonito, por cierto) y en el avión me llegó la inspiración, nos leemos pronto,

—Litzy Andrew