Decimo Capitulo. He de pedirles una gran disculpa por la demora en el capitulo y mas por lo corto de este tambien, pero, como veran estoy ya en finales de la carrera hay muchas cosas por hacer y sumando eso mi trabajo no me queda mucho tiempo para escribir. Otra razon del porque no he estado activo es que el poco tiempo que puedo escribir lo estoy usando para escribir otra historia con una prima la cual planeamos sea un libro n.n, ha ver como nos va haha.

anaiza18: No te preocupes, se entiende hehehe. Sobre lo de Takeru y Matt se ira explicando con el tiempo, y en cuestión de Tai y Joe ya en estos capítulos veremos que ocurre.

William di Angelo: Me agrada como vas viendo como avanza la historia, eres de los que mas rápido se dan cuenta que sucede y eso es genial. Espero que el destino de los personajes te vaya a gustando y bueno espero ese capitulo sea de tu agrado.

Ivymon: Que bueno que te gusto el capitulo, y espero que en el avanzar de esta historia aumente tu gusto n.n

AguusDempsey: Es normal que se soporte tan poco a Davis, y el no ayuda mucho que digamos a caer bien hahaha. Joe solo es astuto, quiere tener toda las posibilidades a su favor y si para eso necesita alguien con popularidad no dudara en tratar de unirlo a el. Ya veremos que sucede con nuestros personajes en estos últimos capítulos muajajaja.

Silvery Shine:Los planes de Joe se explica desde capítulos anteriores, pero se reforzaran en posteriores. Con respecto a Matt tengo algo preparado para el interesante, y de Takeru ya veras que ocurrirá la paciencia es una virtud hahaha. Y bueno, se que este capitulo es muy corto y talvez poco relevante, pero no por eso menos importante espero te agrade.

Sin más por decir.

Bonne lecture.

-S-

Todo arde, la tierra ceniza es, el viento amohinado es acido para los pulmones, todo es dolor y sufrimiento. Las llamas se elevan cual montañas, las nubes blancas negras son ahora, todo esta en destrucción y no importa por donde vea solo encuentro muerte. Estoy parada en medio de cadáveres, mis manos ensangrentadas, sucias y temblorosas me presentan mi terror, no puedo mover ni un músculo y lo peor es que siento disfrutar el entorno a mí alrededor a pesar de todo los horrores.

De entre las llamas frente a mi una silueta fantasmal se comienza a presentar, se va acercando con un paso tranquilo y perturbador. Quiero gritar que se aleje pero mi brazo derecho se levanta a nivel de hombro y le extiende la mano, no entiendo que sucede. Entre el fuego puedo ver en la figura que esta porta una espada muy larga, extraña en su estructura, y en su cuerpo una armadura gruesa hecha de un metal sin igual y a la vista muy pesada es lo que le cubre de pies a cabeza. Avanza, y pronto saldrá de las llamas. Viene por mi, me quiere tener.

Me despierto ofuscada, respiro agitada y mi corazón late acelerado. Pongo mi mano derecha en el pecho a la altura del corazón, estoy sudando en frió y mi cuerpo tiembla. Volteo y veo como Tai e Izzy duermen placidamente, estas pesadillas cada vez son más frecuentes e intensas, supongo que se debe a lo que pasó en Miradow cuando huí del ejército de Joe.

-M-

Estoy ansioso, emocionado, ya puedo sentirla entre mis brazos aun cuando falta poco para que llegue. Me encuentro en un poblado cerca de la ciudad donde se libro el congreso, el día de ayer me dieron el aviso de que venia hacia acá y no quise que viajara tanto por lo que supuse mejor verla en este lugar. Mis pensamientos son interrumpidos por el sonar de trompetas, y no en señal de ataque si no mas bien de llegada. Voy a la ventana de mi habitación la que me permite ver la entrada del poblado, una gran caravana blanca viene arribando, la carroza en blanco perla la mas llamativa de todas va en el centro custodiada. Yo no pienso mas nada y corro a recibirla. Para cuando estoy abajo y salgo del edificio donde me estoy quedando hospedado, la caravana ya ha llegado a la puerta. Me detengo frente a la gran carroza perla y mientras espero a que los soldados habrán la puerta un sujeto que por su vestimenta se que es comandante me saluda.

- Mi señor Ishida.- Me saludo de forma muy respetuosa un señor de cabellos negro como la noche y a la vez blanco como la nieve, una barba de candado luce de igual forma que su cabello y sus ojos grises me miran atento. El es Reicio Caduto, comandante supremo de las fuerzas del reino de Assyum y buen amigo mío.

- Sabes que puedes llamarme Matt.- le digo en el momento que le doy un fuerte abrazo, el hombre se queda un momento quieto y confuso pero al final me acepta con una sonrisa el abrazo.- ¿Cómo van las cosas en el Oeste?

- Tranquilo señor.-

- Lo suponía.- Ambos reímos pues conociendo la postura de Assyum en la guerra esa pregunta y esa respuesta estaban de más. Entre nuestras risas se escucha el sonido del abrir de la puerta del carruaje, yo paso enseguida mi vista a donde provino el sonido y lo hago justo cuando del carruaje emerge una figura angelical. Una joven de mi edad me sonríe, su cabellera de un castaño tan claro destella al compás de la luz del sol, su tez blanca combina con su vestido blanco azulado, su grandes ojos café se clavan en mí y su divina sonrisa se dibuja al percatarse de mi presencia. Frente a mi tengo a mi paz en este mundo de guerra, frente a mi esta mi amada esposa, Mimi Tachikawa.

- ¡Mi amor!.- Al ver que ella quiere ir hasta mi, soy yo quien corro a ella para evitar que se ensucie su bello vestido. No tardo en llegar hasta ella, la tomo de la cintura y la cargo elevándola sobre mi cabeza, en tanto ella ríe y coloca sus manos en mis hombros.- Te he extrañado, esposo mío.

- Tu no sabes cuanto yo a ti, esposa mía.- Nos decimos cuando la bajo, no nos importa que haya mas personas a nuestro alrededor, incluso siento que somos los únicos seres vivos en este mundo. Nos miramos fijamente, nos sonreímos, casi seis meses sin vernos y por fin la tengo junto a mi. No aguanto mas y la beso, lo hago de una manera tan tierna y sutil pero a la vez con mucha pasión.

Nuestro beso no parece que durase mucho, pero, la tos fingida de Reicio hace que nos separemos entre risitas y demos cuenta que todos nos miran. El comandante pide mayor pudor y decencia en nosotros, lo que tomamos como broma ya que eso es lo que es aunque admito que si lleva algo de verdad. Los soldados de Assyum bajan las cosas de los carruajes y las damas de compañía de mi amada esposa nos siguen de cerca hasta que entramos en la habitación de Mimi donde nos dan privacidad. Al cerrar la puerta mi castaña me envuelve en un abrazo, uno que he necesitado en todo este tiempo, uno que me deja ser yo mismo y derrumbarme un poco. Mimi me consuela por mi perdida. El abrazo dura un tiempo y en mi oído el susurro de "Estoy contigo" me da tranquilidad. Cuando nos separamos, yo me siento en la cama y mi esposa a mi lado, estamos tomados de las manos mientras platicamos, en lo que me desahogo.

- ¿Dónde esta Ryun?.- Me pregunta cautelosa mi mujer al terminar el tema de la perdida de mi general. - Tampoco he visto a Hetlmon.

- Están alistando a las tropas, mañana parten al sur de nuevo.- Comento sabiendo que mi esposa es muy perspicaz y notara el significado de mis palabras.

- ¿Ha donde iras tu?.- No puedo evitar sonreír al ver como nos conocemos tanto Mimi y yo.- ¿Qué no me has contado aun?

- Voy a viajar al reino de Dac'on.-

- ¿Dac'on?, ¿Qué iras hacer en aquel nefasto reino?.- No es extraño que mi esposa, aun con su inocencia se exprese así de aquel reino, y todo porque es bien conocido que Assyum y Dac'on son reinos que solo por Rindel están en alianza.

Le tomo con mis dos manos la suya y le explico que el comandante Maslov por petición del rey me ha invitado al festival que celebran en esta época del año. Lo hacen en un gesto de buena voluntad y "reforzar" nuestra relación, mas entre comandantes. Todo eso me parece torpe, pero mi padre me ha dicho que vaya.

- No me gusta que vayas para allá.-

- Ni a mi, pero, no hay de otra.- Me levanto y me voy a la ventana de la habitación, me recargo en la pared y pierdo mi vista en el bosque.- De esta forma funciona la política.

- Odio la política.-

- Esas palabras no llevan congruencia en ti la princesa de Assyum y mejor conocida como "La Dama Blanca" cónsul de tu reino.- Suelto una risa al presentarle la ironía de sus palabras a mi esposa, ella refunfuña y se cruza de los brazos. Adoro que se ponga de esa manera, voy hacia ella y me recargo en su regazo mientras le miro intensamente y con picardía, ella desvía su mirada en forma de "molestia" y vuelve a refunfuñar. Con delicadeza hago que me mire y ella no aguanta mas y me besa. Este beso es muy urgente, uno que nos comienza a liberar de lo que por tanto tiempo tenemos reteniendo en nosotros. Mis manos bajan a las piernas de mi esposa, tomo con fuerza su falda y la comienzo a subir mientras ella me va quitando mi camisa. Esta mañana nuestros cuerpos se volverán a complementar.

-T-

¿Como salir de este embrollo?, Joe como lo supuse me tiene vigilado la mayor parte del tiempo, y no es muy discreto que digamos ya que sus hombres pasan por donde estoy y se quedan cerca mirándome con su típicos ojos asesinos de campesinos. Estamos ya en el punto en el que debemos separarnos de este ejercito que va en sentido opuesto a donde yo debo ir, pero me resulta complicado al tener tantos ojos sobre mi. Paso mi vista por el campamento y es cuando la veo, sentada bajo un árbol miranda la nada. Me levanto y camino hacia ella, no se percata de mi presencia a lo que tomo asiento a su lado y me quedo callado e igual que ella miranda a la nada. Pasa un rato para que Sora se de cuenta que estoy a su lado, me mira seria y luego vuelve a su estado anterior. Algo no esta bien y me comienzo a…¿preocupar?.

- No me gusta entrometerme en asuntos de otros, pero, ¿estas bien?.-

- Si.-

Su respuesta fue muy seca, noto que mi presencia no es requerida en ese momento por lo que me comienzo a levantar, pero una mano me detiene. Sora sujeta fuerte mi mano izquierda y me devuelve al suelo, donde tomo asiento.

- Fue un sueño, uno muy perturbador.-

Con que solo era un sueño, yo creía que talvez Joe le había hecho algo para convencerme en unírmele. No digo nada y espero a que Sora siga hablando, ella es la que debe articular palabras, no yo.

- Esta guerra me comienza a dejar secuelas.- Sora aprieta mas mi mano, la cual no ha dejado de sujetar.- Mi sueño estuvo lleno de imágenes de muerte y fuego.

- Solo es una pesadilla.- Digo con mi tono normal, el que no le toma importancia a las cosas. Sora me mira molesta y suelta un poco mi mano, yo no la dejo ir y la sujeto mas fuerte al darme cuenta de mi frialdad.- Digo, entiendo que sueñes cosas así después de lo que has vivido, pero, solo es un sueño algo que no te hará daño.

- ¿Algunas vez has tenido pesadillas?.-

- Todas las noches.- Sora me mira sorprendida por mi respuesta, no espero que yo le soltara algo así. Y no miento, cada noche revivo lo que me sucedió de chico al perder mi familia y pueblo, mas yo no me dejo afligir por las pesadillas en cambio yo los uso de motivación para cumplir mis planes.- No hay noche que no reviva el dia que perdi a mi hermana, a mis padres.

- Yo… no lo sabia.-

- No te dejes vencer por cosas que están en tu mente.- Me levanto y con mi mano a un sujeta a la de mi compañera hago que me siga.- Tu eres fuerte, lo puedo ver en cada momento en ti. Lucha, vive, sigue adelante.

- No se si lo lograre.-

- Lo harás.- Sujeto muy fuerte la mano de mi pelirroja compañera y hago lo que nunca, le sonrío.

- Piert, Sora.- la voz de Izzy provoca que el enlace que tenemos Sora y yo se rompa. El pelirrojo corre hacia nosotros, no oculta emoción por lo que seguro sabe y eso me molesta un poco, por fortuna en este momento no soy vigilado ó esto llamaría la atención.

- Tranquilo Izzy que llamaras la atención.-

- Lo siento.-

- ¿Qué sucede?.-

- Los dioses nos sonríen.- No comprendo y parece que Sora tampoco, el pelirrojo roda sus ojos y comienza a explicarse.- Escuche a unos exploradores que llegaban de su ronda que divisaron un destacamento de Dac'on pasando el río.

Sonrío al escuchar tal noticia, es la distracción que tanto he estado esperando. Izzy explica que según lo que escucho aquel destacamento no es muy grande por lo que si son inteligentes los vencedores serán los de Joe.

- ¿Crees que Joe de la orden de atacarlos?.- Sora duda en que Joe quiera un enfrentamiento tan temprano en su recién inserción en tierras enemigas.

- No se, pero podemos darle una ayuda en tomar esa decisión.- Sonrío ante lo que tengo planeado, es algo cruel para el ejercito de Joe mas importante para mis propios fines.

-J-

Según el informe de mis hombres mas allá del rió hay un destacamento de unos cinco mil soldados de Dac'on. No representa gran desafío cuando les superamos ocho veces su número, mas no me gustaría enfrentar a los enemigos tan pronto. No tenemos ni una semana en territorio enemigo y perder ya hombre y mujeres no es parte de mi plan, no si quiero llegar hasta la capital de Dac'on.

- Mi señor, ¿Qué es lo que sugiere que se haga?.- Uno de mis allegados me pregunta inquietante, el es como yo de calculador y analista por lo que se que tiene en mente lo que yo.

- Debemos ser cautelosos, necesito algo de tiempo.-

- Señor estamos muy cerca, en cualquier momento se darán cuenta de nuestra presencia así como nosotros nos dimos cuenta de la de ellos.- Uno de mis generales me suelta en forma informativa, esa palabras claro que me la se, yo mismo me las estoy diciendo.- Con todo respeto mi señor, atáquelos no tendremos muchas bajas.

- Si mi señor, y menos si los tomamos desprevenidos.-

Me quedo pensando, nuestro movimiento debe ser cauteloso y como dicen mis allegados aprovechar que no se esperan algún ataque de nosotros. Mi mente esta generando muchos planes, variaciones de ataques, estrategias ya definidas y hasta de huida surgen frente a mis ojos. Cavilo las posibilidades cuando mis generales comienzan a gritar, unos me llaman y apuntan a las copas de los árboles. Levanto mi vista y lo que veo ocasiona que me comience a preocupar.

- ¡Prepárense para la batalla!.-