Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Stephenie Meyer, yo los uso para contarles mi historia.
El capítulo esta solo revisado por Pkña Pekosa, a quien agradezco que lo revisará con toda mi alma y le debo unas cervezas ahora que nos veamos, espero pronto resubirlos beteados pero me ha ganado la ansia y pues acá esta, espero les guste y prometo que no dejaré mis historias a medias.
Capitulo 9 GEEV.
Estábamos todos en la sala hablando sobre lo conveniente que sería dar o no la entrevista, Rose estaba sentada lejos de Emmett pero desde donde estaba podía verlo sin que él lo notara, Jasper lo más alejado de Alice, quien con la mayor dignidad lo ignoraba y le daba la espalda. Tanya y Edward eran los ausentes, se podría decir que ellos casi siempre estaban en su casa, solo Tanya seguía siendo asistiendo a la casa pero por lo regular nos veíamos sin que Edward estuviera presente.
—No lo sé Bella, es un arma de doble filo. Si bien el dinero les ayudara a montar las cocinas y la oficina que quieren, también vas a dar tu versión de las cosas, una versión que no deja nada bien parada a tu apreciable familia. — señaló Emmett —Mi consejo es consulta con el abogado, por aquello de las demandas, más vale protegerse. Y por las represalias.
Rose lo miraba discretamente mientras hablaba, ella no aceptaba que estaba loquita por Emmett, se negaba a decirlo en voz alta aunque nos dábamos cuenta o al menos yo si notaba sus miradas.
—Bella, háblalo con el abogado, yo no voy a pagar ni un centavo de nuestro negocio. —Me gruño Rose —Consúltalo, luego me platicas y lo decidimos entre las dos.
Nuestro negocio, ese negocio donde había puesto mi alma y mi cuerpo literalmente. Había dejado parte de mis dedos, mi sudor y mi alma en cada receta. Rose era la parte técnica, lógica y quien llevaba todo el dinero.
Seguían sin confiar en mi del todo, y mas en cuestión de dinero, yo ni siquiera podía decirles algo estaban en toda su derecho. Mi recuperación fue por demás complicada sobre todo cuando me deprimía, en una temporada donde me deprimí, digamos que encontré una de las tarjetas de Emmett y gaste un poco, un poco si eres millonario, si eres una niña rica y consentida venida a menos una fortuna. Fue algo así como unos doscientos mil dólares. Lo bueno es que pude devolver todo, o casi todo y Emmett no se enojó conmigo por demasiado tiempo.
—Mañana voy a llamar al abogado y hacer una cita, —cerré mis ojos —quiero que la gente sepa que no soy la única culpable, que yo no mate a mi bebé como hicieron creerlo. Que si bien tome malas decisiones también hubieron quienes me ayudaban a destruirme.
Hablar de mi hija todavía me daba mucha tristeza. El detective de Emmett había logrado hacerse con los exámenes médicos que me practicaron en el hospital y en ellos decía que no había rastro de alcohol o drogas; pero si un potente veneno para ratas en una dosis suficiente para matar a mi hija, y a mí si la ambulancia no hubiera llegado a tiempo. Además de esto encontró muchas pruebas de cómo Mike me golpeaba o me agredía físicamente y malversaciones del dinero que me daba mi padre.
Ahora sabía que no era querida por Jessica y Mike pero nunca pensé que le hicieran daño a mi hija, viendo las cosas desde afuera me daba cuenta que ellos solo querían el dinero nada más. Debí ser más inteligente, alejarme desde el primer golpe, pero es difícil. Siempre pensé que yo era perfecta, poderosa, que nada ni nadie podía conmigo. Tonta que fui, yo solita cabe mi tumba, entre en ella y me tape con la tierra.
Todos salieron de la sala, solo quede yo que pensaba y pensaba en los diferentes escenarios a los que podía enfrentarme si concedía la entrevista, si no lo hacía, me había acostumbrado a hacer listas de pros y contras y frente a mí tenía tres, en cada una tenía una situación y sus ventajas y desventajas. Pero esta vez no las listas estaban ayudándome a decidirme.
Mientras pensaba debí quedarme dormida soñaba con que tenía que hacer un enorme pastel de boda, pero de pronto el pastel se abría y de el salían periodistas que me preguntaban sobre cualquier tontería y sobre mi vida. De pronto de otro lado salían Mike y Jessica gritándome sobre demandas y golpes, mi padre apareció de pronto a mi lado y me gritaba aun peores insultos. Los gritos se hicieron insoportables la cabeza me daba vueltas y de pronto desperté solo para encontrarme abrazada a Edward, no tenía que verlo para saber que era él.
No quería moverme pero era algo incomodo y al mismo tiempo era tan confortable sentirme en sus brazos.
—No quiero soltarte pero debo hacerlo —me dijo mientras me apretaba mas contra su pecho.
Tanya, primero tenían que arreglar su relación, yo no podía interponerme.
—Cada día que estoy lejos de ti juro que no voy a tocarte, que voy a matar todo lo que siento por ti pero cuando te tengo cerca es un martirio.
—Describes como me siento, pero Tanya es mi amiga y no puedo hacerle algo así, te juro Edward que nunca mas voy a pensar en ti como algo mas que un amigo, uno muy lejano.
Me soltó y nos miramos un momento, cerré los ojos verlo y saber que nunca mas sería mío era doloroso.
—Necesito hablar con Tanya aclarar las cosas. —Tomo mi rostro y lo levanto, —Abre los ojos, —me negué a obedecerlo —voy a besarte por ultima vez.
Sus labios se unieron a los míos por mas que quise quedarme congelada no pude, le respondí y luego simplemente se separo de mí. Toco mi cara y salió de la casa.
Me dejo llena de dudas y de preguntas sin respuesta. Decidí irme a dormir, ya mañana seria otro día
Al otro día después de hacer las compras para la cena que teníamos que hacer esa noche fui a ver al abogado, después de mostrarle las todo lo que habíamos conseguido. Decidimos que con eso podíamos desestimar la gran mayoría de las demandas que pudieran interponer, también me pidió revisar el contrato y poner algunas cláusulas para mi protección. Con todo anotado le llame a la reportera; ella acepto gustosa, los abogados de la revista mandaría el contrato a mi abogado.
Llegue al local que rentábamos, lo primero que escuche fue a Rose que gritaba enojada a un proveedor por haber entregado hongos portobello de un tamaño menor al que necesitábamos.
Yo estaba poniéndome el mandil cuando vi que termino la llamada. Se acerco a mi.
—Sabes tu eres demasiado débil, no solo vamos a tener nuestros hongos si no que nos dará descuento. Si esa llamada la hubieras contestado tú no tendríamos hongos y todavía los hubieras pagado. Necesito que dejes de pensar en nuestro martirio personal y mueve las manos, no te pago para que tardes diez minutos poniéndote el mandil.
Luego se alejo y entro a la oficina.
—Si mi ama —le grite mientras, Rose llevaba el negocio con mano dura, todas las noches consultaba con Emmett sobre costos y cosas financieras, al menos eso decían esperaba yo que los chupetones que tenía en las piernas fueran cosas financieras.
Yo comencé a picar la cebolla y el ajo, esa noche era una cena en casa de un matrimonio que quería impresionar a sus jefes. Teníamos un par de chicos que hacían de meseros y cuando cocinábamos en la casa de los contratantes llevábamos todo lo mas avanzado posible para evitar retrasos en la preparación.
—Bella —me llamaron y alce la vista de los filetes que estaba enrollando con mantequilla con hierbas.
—Hola Emmett —no era raro que nos visitara, lo que era raro era su voz seria. —Bella tenemos que hablar, paso algo y es importante que lo sepas.
—¿Le paso algo a … los chicos? —Emmett negó pero su tono volvió a darme escalofríos.
—Tu padre tuvo un infarto, su secretario me llamo quiere verte.
Mi padre quien me había ignorado por años ahora quería verme, podía fácilmente no ir pero yo me sentiría mal.
—¿Cuándo podemos ir? —dije entre un susurro y un graznido.
—Si no tienes trabajo podemos ir ahora, antes de que salga tu perro guardián, oh, oh oh, muy tarde.
Rose caminaba hacia nosotros con la ceja alzada y con las manos en la cintura.
—Serás hijo de puta, Emmett McCarthy , ojala y te caiga un rayo, me juraste que nadie iba a saberlo, Alice acaba de insinuarme…
—Rose cállate, el padre de Bella tuvo infarto y quiere verla…
—Te prohíbo que vayas a verlo, ese tipo no es tu padre, es el hombre que te preparo para casarte con el hijo de puta ese, si ya se que estoy repitiendo mil veces lo mismo y me vale. No debes de ir a verlo te va a hacer daño.
Mire a Rose, era raro que ella me defendiera, su defensa me hizo dudar pero quería verlo. Tenía casi cuatro años que no había hablado con él, sabía que si no iba a verlo y algo pasaba no me lo perdonaría.
—Crees que alguien pueda ayudarnos un par de horas, Rose tengo que ir, al final es mi padre y quiero al menos despedirme.
Rose movió la cabeza negando, me miro y luego miro el piso.
—Vete voy a llamar a la escuela culinaria para pedir ayudantes, pero te juro Bella que si algo sale mal en la cena de esta noche, yo misma me voy a encargar que no olvides este día. Y te voy a descontar las horas que no trabajes.
Después de esto camino hacia la oficina murmurando sobre niños ricos y engreídos.
—A veces me recuerda a Jazz con su cantaleta, solo que esta tiene mejor culo— me dijo Emmett —será mejor que le diga a Tomas que te lleve.
—¿puedes acompañarme? por favor —suplique.
—No puedo Bella tengo una junto en menos de media hora y ya voy retrasado para hacer unas cosas. Además esto es algo a lo que debes de enfrentarte sola, no siempre voy a estar contigo tienes que aprender a ser fuerte, pero te prometo que iré por ustedes a la cena y las llevare a algún bar a emborracharnos.
Lógicamente no tomábamos alcohol, Emmett tenía un nuevo bar con un concepto basado en el chocolate, todo lo que vendían eran bebidas a base de chocolate.
Esas eran mis nuevas borracheras, y tras tres años célibe y sin nada de estimulantes eso era la gloria.
Tome valor y salí junto con Emmett, llevaba el mandil puesto y tuve que regresar a quitármelo, tome mi bolsa y revise que llevara mis llaves por que siempre las olvidaba.
Tomas, su chofer me esperaba ya con la puerta del auto abierta.
—Tomas y un guardaespaldas van a acompañarte, primero me van a dejar en mi oficina y luego te van a llevar al hospital. Bella no te alejes de el guardaespaldas, sabemos de lo que son capaces Mike y Jessica.
Llegue al hospital acompañada de Ronny, el guardaespaldas, pregunte por mi padre, me dieron informes, Tomas se quedaría en el auto listo para salir en cuanto la cosa se pusiera fea y el guardaespaldas estaba conmigo como un sombra, según me habían dicho en recepción él estaba esperándome.
A quien vi primero fue a mi madre, glamurosa como siempre, estaba sentada en un cómodo sillón hablando con Jessica, Mike estaba en el lado contrario hablando con el secretario de mi padre y al notar que alguien entraba levanto la vista.
—¿Qué diablos haces aquí? ¿Quién te aviso? —Grito mientras se acercaba a mi furioso.
—Mi padre quiere hablar conmigo, el me pidió que viniera. —el guardaespaldas ya estaba junto a mi y Mike se había frenado, era cobarde pero no tonto y el guardaespaldas intimidaba.
El secretario de mi padre se acerco en ese momento y me pidió que lo acompañara, Mike intento impedirlo, pero Ronny, el guardaespaldas no le permitió siquiera acercarse a mí.
Entre a la habitación, Ronny se quedo cerca de la puerta, pensaba encontrarlo peor pero solo tenía un suero y los típicos cosos que dan los latidos del corazón.
—Papá —le llame tenía los ojos cerrados.
—Me alegra que hayas venido a verme —su voz era como la recordaba fría y lejana.
—Emmett me aviso hace un rato, necesitaba venir a verte.
—No voy a morirme así que deja el drama para otro momento estoy mas sano que un joven de 20 años, siempre tan dramática. Necesito que me confirmes algo que me dijo tu novio, ese McCarthy. El dice que tienen pruebas de que Mike y Jessica son quienes te daban las drogas, que ellos tuvieron que ver con la muerte de tú hija.
—Es cierto todo eso —al fin había llegado mi momento.
—Entrégamelas y olvídate de nosotros, aléjate de mi familia. Estas entendiendo.
Mi padre tomo mi mano, por la muñeca, aprensándola demasiado fuerte, haciéndome daño, lastimándome, jale mi mano para zafarla sacando fuerza de donde pude para poder liberarla.
—Sabes no voy a hacerlo, no voy a entregarte nada, jamás te he importado pero ahora ya no me importa que ni tu ni mi madre me quieran. Esas pruebas son lo que limpiaran mi nombre y señalaran a los verdaderos culpables. No me importan ni tu no tu perfecta familia. Quédate con ellos que ni siquiera son tu sangre.
—No estés tan orgullosa, tal vez seas tú la que no lleve mi sangre.
La rabia me invadió y lo mire.
—Sabes si eso fuero cierto sería la mujer mas feliz del mundo, pero a los dieciocho años mi madre y tú me hicieron la prueba de ADN, puede que tuviera dieciocho pero mi madre ya me había instruido en varias artes amatorias, el técnico fue tan lindo y considerado que me explico absolutamente todo lo que iban a hacerme, tan lindo que me mando a mi también una copia de los resultados. Si como me dijiste antes no estas enfermo voy a tomar una de las tantas frases que me dijiste la ultima vez que estuvimos juntos. A partir de este momento declaro que mi padre ha muerto, que no me importa que pueda pasarte, así como para ti deje de ser tu hija, para mi eres un donante de esperma, un desconocido, ya no significas nada para mi, estas por completo fuera de mi vida.
Sin mas salí de esa habitación sintiéndome libre, no puse atención a los gritos de mi papá ni de los demás, solo mi madre se acerco y con todo el disimulo que pudo me dio un papel fingiendo que me decía algo feo cuando en realidad me pidió salir de ahí y no hacer caso a los insultos.
Como siempre Tomas tenia la puerta abierta ya esperándome, en cuanto avanzo el auto comencé a reír y llorar, el pobre Ronny se asusto y me abrazo todo el camino, Querían que volviera a casa pero me negué tenía que regresar a trabajar, una cena estaba esperándome.
Estaba segura que Tomas ya había avisado a Emmett de todo así que no me moleste en llamarle.
Al llegar al trabajo Rose me dijo que me fuera a descansar pero la ignore y me puse a trabajar par evitar cualquier pensamiento negativo. Rose solo me observaba en silencio.
Picar, sazonar, cocinar, hornear, hacer esto me relajaba y me llenaba de paz.
Mientras se horneaba el pastel con el cual haría el postre pensaba en si debía cambiarme el apellido ¿cuál me pondría? sin dudarlo pensé en Cullen; pero ese apellido ya no era mío ni lo sería. Luego pensé si Emmett me dejaría adoptar el suyo. Al final decidí que un apellido no me definía y me dejaría Swan.
La cena salir espectacular, nos felicitaron y nos salieron dos eventos en ese mismo mes, esta satisfecha y muy en paz, Emmett fue por nosotros pero me negué a ir al Bar de Chocolate, todo el camino lo hice en silencio. Al llegar a casa me fui directo a mi recamara. Me desnude y me metí a la ducha, deje que el agua caliente cayera llevándose todo. No se cuanto tiempo estuve pero no fue mucho de eso estaba segura cuando comencé a escuchar que la puerta del cuarto se abría y luego escuche voces, esperaba que la gente se diera cuenta que no quería hablar con nadie y salieran.
Me envolví en una toalla y me senté en la taza esperando que se fueran pero como siempre que había involucradas alguna hermana Denalli mis deseos no fueron escuchados.
Alguien estaba intentando abrir la puerta del baño, lo bueno es que había puesto seguro, que duro puesto lo que Tanya tardo en encontrar una horquilla.
—Voy a entrar no me importa como diablos estés —grito.
—Tanya no estoy de humor —le explique.
—Tu crees que me importa lo que tu quieras —bromeo —,sabes en estos momentos necesitas amigas, necesitas a la familia que tú y tu corazón escogieron. Ronny contó todo, como te le enfrentaste al piojo viejo ese.
Eso me hizo sonreír, tome la mano de Tanya y salí con ella.
—Tengo que ponerme ropa, solo voy a tomarla…
—No, cerraremos los ojos y tu te vistes. Te conozco vas a tardar dos horas en ponerte la pataleta.
Tuve que cambiarme ahí enfrente de todas que habían cerrado los ojos. Tanya era un amor de persona pero cuando se le metía una idea no había quien le ganara.
La noche prometía ser algo bastante estresante o relajante según del lado del que lo viera, Rose, Alice, Tanya, Irina y Kate sacaban botanas, refrescos, helados de muchos sabores, alcohol para quien tomaba y muchos chocolates.
—Todo es cortesía de Emmett, él nos llamó y nos dijo que necesitabas amigas. —aclaró Alice —Y sabes hoy voy a ponerme mi primera borrachera.
Le sonreí Alice casi nunca tomaba, esperaba solo que no hicieran mucho desastre. La noche comenzó lenta pero pronto comencé a contarles lo que había pasado en el hospital, Rose estaba muy enojada.
—Te lo dije, te dije que no fueras. Pero no, la niña quería ir a ver al piojo mayor. Lo que me intriga fue la actitud de tu mamá. Tienes que llamarla no tan pronto para evitar sospechas.
—Alice, ve poco a poco o arruinaras la noche —le dije al ver que tomaba el segundo caballito de tequila.
—Quiero emborracharme, Tanya y Rose prometieron cuidarme —casi estaba segura que sería yo quien las cuidaría.
Emmett toco media hora después llevaba un cuadro envuelto, luego lo coloco encima de una silla y nos dejo con un "adiós señoritas que se diviertan"
—Bella has lo honores y destapa nuestra diana. —señalo el cuadro, me acerque y comencé a desenvolverlo. Era una foto que había salido hace unos dos años en una revista donde estaba mi pa… donador de esperma, mi incubadora y sus dos piojos. Era de un tamaño bastante considerable, luego Tanya me dio un par de dardos. —Si le atinas a tu papá ganas 10 puntos. Al piojo numero uno, son cinco puntos, la pioja dos solo vale un punto, no vale nada, tu madre vale medio punto.
Las siguientes dos horas fueron de lo mas divertidas, Rose iba ganando, le atinaba siempre a mi padre así que llevaba 110 puntos, mientras que Alice que ya estaba bastante achispada por no decir que ya estaba muy borracha llevaba 21.5 puntos.
Yo llevaba 60 puntos y medio.
—Recuerdan como la pijamada anterior Rose confeso que todavía era virgen —interrumpió Tanya —¿Por qué no jugamos verdad o reto?
—Ya tengo sueño, me voy a mi recamara —dijo Rose rápidamente.
—Nada, tu te quedas o ¿tienes miedo? —le arremetió.
—A mi se me hace que ocultas algo —le dijo Irina de forma bastante grosera. Tanya y Rose seguían llevándose mal.
—No tengo miedo, simplemente estoy cansada.
—¿De que? Si la que cocina y hace todo es Bella tu solo te sientas en tu oficina a jugar.
—Ey niñas, dejen de pelear —tome a Tanya por la cintura y la aleje de Rose.
—Ella que le gusta saber lo de lo demás pero cuando le toca le da miedo y huye.
—No tengo miedo juguemos. —las reto.
Y así empezó la mejor parte de la noche.
Luego de una ronda de tequilas para ellas y soda de jengibre para mi nos sentamos en circulo sobre la alfombra.
—Comienzo —hablo Tanya, le dio vuelta a la botella y me apunto —Bueno Bella ¿Verdad o reto?
Lo medite unos segundos, pediría reto.
—Reto —conteste.
—Bueno, ve a la sala de juegos y besa a Emmett en la boca por cinco segundos —me reto Tanya sin dejar de mirar a Rose.
—Hecho —me levante y camine hacia la sala de juegos con todas detrás mío.
Al llegar vi que Emmett, Jasper, Edward y Tomas jugaban a algo así que me acerque a Emmett y lo salude.
—Hola, voy a besarte —sin mas puse mis labios sobre los de él y luego conté con mis dedos cinco segundos —Gracias acabó de ganar mi reto.
El grito de las chicas se escucho bastante fuerte. Parecían un grupito de adolescentes tontas y no un grupo de mujeres mayores de 25.
Al reacomodarnos gire la botella y me toco preguntarle a Rose.
—Rose, jefa ¿Verdad o Reto?
—Reto, elijo reto.
—Déjame pienso un reto.
—Yo tengo uno, —Irina, hablo maliciosamente —Tanya lo siento, Rose besa a Edward por cinco segundos.
—Eso no es reto, eso es premio —alego Tanya.
—La que tiene que poner el castigo es Bella —nos regaño Alice arrastrando las palabras. Se me acerco y recargándose en mí hablo —Yo te recomiendo emborracharla.
Asentí, esa era una buena idea —Ok, ya se tu reto. Tu reto es tomar de la botella mientras yo recito el abecedario.
—Pero no lo hagas tan lento —me dijo, sabía que si no aceptaba mi reto tendría que decirnos la verdad de lo que le preguntara.
Tomo la botella de tequila y yo empecé el abecedario.
Cuando termine la pobre ya había tosido un par de veces. Tomo la botella que girábamos y la giro, par a mi mala suerte volvió a tocarme a mi.
—La venganza es dulce —fue su grito de alegría —¿Verdad o reto?
—Reto —conteste.
Rose lo pensó unos minutos que se me hicieron eternos. Podía ver casi el humo saliendo de su rubia cabeza.
—Te reto a ir a la sala y bailarles a todos los que están ahí un poco de estriptis.
Eso era fácil, prácticamente todos los que estaban abajo me habían visto o desnuda o con poca ropa. Tomas me había visto en bikini y Jasper también así que no era un gran reto.
Baje y me pare enfrente de la pantalla, Emmett haciendo gala de su caballerosidad me chiflo y me grito un par de palabras mal sonantes.
—Ya le puse pausa, espero que su estúpido reto no dure mucho —se paro y puso su cachete —Bésame rápido.
—No seas tan creído, estaba vez en mi reto están involucrados los cuatro, lo siento Tomas, puedes agradecerle a Rose.
Rose puso una canción en su teléfono y yo comencé mi estriptis.
Emmett fue el primero en chiflar, gritar, luego Jasper y hasta Tomas y Edward se unieron a los gritos y rechiflas. Al final Emmett se acerco y me dejo un billete de un dólar en el bóxer.
—Gracias sus propinas serán aceptadas, siempre con amor. Tome el billete de dólar y lo puse en mi brassier.
Salí de la sala y les dije a las chicas —Ven hasta gane un dólar.
En cuanto tomamos nuestros lugares gire la botella y le toco a Alice.
—¿Verdad o reto?
—Verdad —Definitivamente estaba borracha en sus cinco sentidos no aceptaría decir la verdad.
—Ok mi pregunta es ¿Ya olvidaste a Jasper?
—Esa respuesta es obvia, no pero después de los consejos de Kate, entendí que no debía de dejar mi vida por alguien que no me valora —asintió mirando a Kate.
Kate asintió respondiéndole y le puso el pulgar arriba.
Sin más demora giro la botella y después de varios retos en los cuales no estuve incluida llego otra vez el turno para preguntar a Tanya y cuando algo tiene que pasar pasa. Rose fue la elegida. Ambas ya estaban bastante alcoholizadas.
—¿Verdad o reto?
—Reto —respondía Rose dispuesta.
—Ve y besa a Edward mientras recitamos el himno.
—No voy a besar a Edward, no lo voy a hacer —al momento de terminar se dio cuenta que entonces tendría que contestar la pregunta que le hicieran sin oportunidad de mentir.
—Mi pregunta es ¿Ya dejaste de ser virgen? —dijo con toda la calma del mundo.
—Prefiero el reto —al contestar eso todas gritaron como manada de lobas en celo.
Irina la jalo hacia ella y le indicó —Tienes que contárnoslo todo. Todo Rose, nosotras te contamos nuestra primera vez.
Recordé esa ocasión, había sido un par de años antes, fue otra pijamada, recordé esa ocasión.
Dos años antes
Fue la primera pijamada con todas las chicas, habíamos hecho una especie de tregua, nadie se insultaba mientras estábamos en casa de Emmett.
Comenzamos a contar historia de nuestra primera vez, no me pregunten como salió el tema simplemente salió.
—Mi primera vez fue con una chica —empezó Tanya —Kate no tenía mucho que había salido del armario y yo tenía curiosidad. En una fiesta una amiga y yo comenzamos a tocarnos y nos gustó, pero supe que no era lo mío. Después me enamore de un chico y tuvimos sexo a los dieciséis, así que con una chica mi primera vez a los quince y con un chico a los dieciséis.
—TE toca Alice —la animo Irina.
—Mi primera vez fue a los dieciocho con un amigo de Edward, básicamente yo le dije que quería mi primera vez con él y fue bastante desagradable. No entiendo como en las novelas tienen una primera vez magnifica, a mí me dolió, no tuve ningún orgasmo y el tipo se vino dentro de mi, en definitiva mi primera vez fue de lo mas olvidable.
—Irina cuéntanos tu primera vez —le dijo Kate.
—Esta bien pero fue en la graduación de la escuela, ya sabes con tu novio que también es virgen no sabes que hacer el te la mete, acaba y acaban. Juro que después de eso pensé que el sexo era algo desagradable bendito dios mis compañeros de la carrera eran mas hábiles. Bella te toca.
—Mi primera vez fue algo feo pero no por el acto si no por lo que paso después. Tenia quince años, mamá decidió que tomara clases de tenis, vaya eufemismo para decir que mi primera vez fue con un gigolo. Jim, mi entrenador era el amante en turno de mi mamá, ella y papá decidieron que era mejor que tuviera experiencia. Así que mamá le pidió a su muy rubio, guapo y de ojo azul entrenador que me diera un poco de experiencia. El vio la oportunidad de ganar dinero y de follarme. Así que casi enseguida de empezar a entrenar comenzó a tocarme, a decirme cosas. Me sedujo y yo caí redondita. Yo creí que lo amaba y quería casarme con él. Mama me abrió los ojos y me dijo que ella le había pagado fin de la historia.
Todas se quedaron calladas me miraban con lastima, siempre odié esas miradas.
En ese momento Tanya rompió el silencio, regresándome al presente —Bueno Rubia cuéntanos la tuya.
Rose miro para un lado, para el otro, lamió sus labios y comenzó a hablar —Mi primera vez fue muy romántica, en la playa, con un chico que conocí un verano, fue un amor de verano ya saben, bueno íbamos caminando en la playa y comenzamos a besarnos, una cosa llevo a la otra, la primera vez fue en la arena y la segunda en el mar. Fue tan lindo y tierno.
—Eso es mentira —dijo Kate —Tener sexo en la playa es la cosa mas espantosa del mundo mundial, la arena se te mete en todos lados, en el mar es aun peor eso es mentira.
Rose exploto y nos grito —Esta bien soy virgen, me la pase esperando que Edward me hiciera caso y nunca lo hizo, contentas soy virgen.
Me aleje del recuerdo mientras escuche a Kate y a Irina decir algo.
Rose miraba a la ventana como si fuera una cosa tan interesante.
—Lo sabía la rubia tonta no nos va a contar, siempre haciéndose la apretada —se burlo Tanya.
—Vamos Tanya, si Rose no quiere…
—Pero fue verdad o reto y ella escogió verdad, así que si las reglas dicen que tiene que decir la verdad.
—Esta bien voy a contárselas pero no voy a decir con quien. Fue en un lugar muy lindo, en un hotel. Él fue la verdad muy lindo, según por sus relatos creo que me fue bien. Busco que primero tuviera un orgasmo y luego pues paso a la acción, creo que me gusto mas el antes que el después.
—Maldito Emmett se apunto un punto contigo —maldijo Alice.
La pobre de Rose se puso verde, blanca, roja, morada y cualquier color que pudiera existir. Aunque no fue una gran sorpresa ya que todos sabíamos que algo pasaba entre ellos.
—¿Emmett? Vaya Rose, si eres toda una zorra con cola y orejas bien largas.
—No soy una zorra, sabes me gustaría que dejaras de llamarme cosas feas —por primera vez sentí a Rose indefensa, ella siempre estaba al ataque y contarnos esto lo había dejado algo desprotegida al parecer.
—Vamos, debemos celebrar que Rose tuvo una buena primera vez, y con alguien que sabe lo que hace —y sin pensarlo tome un caballito de tequila lo alce y me lo tome.
—Bella —escuche un jadeo detrás mío y recordé, acababa de romper con treinta meses de sobriedad.
Qué les pareció este juego de verdad o reto, que creen que pase una vez que se haga la entrevista, gracias por sus rr, sus favoritos y sus alertas, como ya les dije en Donde menos lo esperaba entre este capítulo y el anterior hubo mucho desastre en mi vida, pero gracias por seguir aquí un beso enorme.
