Porque logras que olvide que el resto del mundo existe.


Y dice así:

Había sido un día agotador, con piezas del rompecabezas dejadas en su auto y hechos arrastrados en enigmas.

La gobernadora le pidió una reunión para el día siguiente, sonando extrañamente nerviosa al otro lado del teléfono, y él no quiere detenerse a pensar mucho en ello. El tema del dinero que robaron de la policía palpita en lejanía pero hay muchos otros temas que se le presentan inquietantes en paralelo. El hecho que ella estuviera cerca de los Noshimuri antes de la caída, la mirada en su rostro cuando Steven la encontró almorzando con el enemigo... la forma en la que a veces utilizaba Five-0 en favor de sus amigos. Nada de eso habla de maldad intrínseca y Steve sabe cómo funciona la política por lo que nunca dudó que había motivos de esa índole detrás de la propuesta original que dio vida a su grupo operativo, pero está empezando a temer que sea mucho más.

Y teme estar volviéndose paranoico.

Espera poder hablarlo con Danny porque su compañero parece poder ver dónde Steve es ciego. Aún no está yendo a trabajar a la oficina, principalmente porque él se lo pidió y porque Kono y Chin insistieron en que debía quedarse un poco al margen de todo. Danny se estaba cansando de ser cuidado, eso todos lo podían ver, pero desde que Grace está rondandolo se queda tranquilo y trata de no quejarse. Mucho.

—¿Danno?

Su voz parece más fuerte en el silencio.

Escucha el sonido de la televisión mientras camina hacia la sala pero se mantiene como un murmullo distante, frágil en comparación con las olas. Espera ver a Danny dormido en el sofá, una ocurrencia deliciosamente frecuente cuando Steve lo deja solo por muchas horas. En general le dice que siente la cama vacía y aunque Steve no ha compartido la cama durante tiempos tan largos sabe exactamente a lo que se refiere. Cuando Danny estuvo en el hospital y durante esas semanas en las que se negaba a quedarse más que un par de días, el sueño tardaba excesivamente en llegar.

Steve parpadea cuando ve que no es Danny quien está durmiendo el sofá. Está sentado allí, sí, cómodo como si fuese el dueño del lugar —y Steven no se siente estúpidamente feliz por eso, no— con Grace apoyándose en su regazo plácidamente dormida. Los dedos de Danny corren por su pelo mientras la mira y tiene esa expresión en su rostro contra la que Steven es indefenso. La misma mirada que tenía cuando le dijo que esa niña era su vida. La que tenía la vez que se enteró que Grace y Rachel habían sido atacadas y prácticamente salió disparado para buscarla. La que tenía cuando Steve llevó a Grace al hospital, tras el envenenamiento por Sarín y le dijo «tengo todo lo que necesito aquí».

Danny levanta la mirada y le sonríe, su expresión suave todavía. Disfruta de tener la versión hogareña de su compañero, descalzo y lejos de los zapatos, las camisas y las corbatas. Tan cómodo en su casa como si no perteneciera a otro lugar.

—Oye, no te escuché llegar —le dice, su voz una pálida imitación del acostumbrado tono burlón—. Voy a tener que ponerte una campana.

Steve se da cuenta que no puede hablar. O, más bien, todas las palabras que quiere decir quedan prisioneras en sus cuerdas vocales. En ocasiones, cuando cruza la puerta de su casa y se encuentra con Danny y Grace al otro lado, siente que está viviendo un espejismo de la vida de alguien más, una imagen de algo que se le escapaba incluso en sueños. La Marina lo había preparado para muchas cosas, vivir normalmente no era una de ellas.

Danny arruga el ceño, preocupado súbitamente por la falta de contestación, y Steven sacude la cabeza. Hay un hueco en el sofá que parece llevar su nombre pero es cuidadoso al moverse para sentarse.

—Ya te he dicho que Grace no se va a despertar —La sonrisa de Danny llena de calidez los espacios vacíos que hay dentro de él, esos que no sabía ni que existían hasta que lo conoció—. Duerme igual de profundo que tú.

Steven no puede evitar mirar la expresión suave, pacífica en la cara de Grace. Siente una sonrisa plantarse en sus labios.

Para cuando vuelve a mirar a Danny, una pequeña parte de Steve le dice que no se acostumbre, que un día lo perderá todo, que disfrute cada momento para poderlos guardar para vivir la soledad después. La mayor parte, en cambio, lo empuja hacia adelante para trazar la sonrisa de Danny con su boca.

—Eres como una adicción.

—Eso no es algo bueno —le dice Danny, pero vuelve a inclinarse hacia adelante y comparten unos lánguidos besos por lo que se siente una eternidad.

Quizá «adicción» no sea la palabra correcta. Y tal vez es el concepto con el que Steve mejor puede trazar paralelos. Cuando está con él, cuando están los tres juntos se puede olvidar de todas las cosas que se esconden en las esquinas, los problemas que están fuera de la puerta se tornan un poco más lejanos.

—Grace quería que la ayudarás con una tarea —le dice Danny de repente.

—¿Sobre qué?

—No son ciencias así que no te entusiasmes todavía. Me pidió que le ayude con algunas palabras en el idioma que hablan aquí... pero como tardabas mucho la llamé a Kono para pedirle ayuda.

Steven parpadea.

—Kono era mejor opción desde el comienzo —Ante la mirada de Danny, Steve siente algo de vértigo, como si estuviese a punto de hacer algo estúpidamente arriesgado. No tiene sentido—. Quiero decir, nací aquí y puedo ayudarla con todo pero Chin y ella han pasado toda su vida en la isla. Su familia tiene una historia muy larga y especial aquí.

—Kono dijo más o menos lo mismo. Fue divertido... Tuvo que ayudarnos con la pronunciación y deletrear para nosotros pero como Chin y tú la dejaron sola en la oficina se mantuvo entretenida.

Steve ahora tenía la explicación detrás de la mirada divertida de Kono cuando volvieron al cuartel general antes de terminar el día.

—¿Y aprendiste algo, Danno? Creo que la única palabra que conocías bien era «haole», ¿no?

—Que gracioso —dice, rodando sus ojos. Su mirada se aclara entonces—. Para tu información, sí aprendí algunas cosas mientras hablaba con Kono. Ustedes tienen frases estúpidamente largas para decir poco o resumen conceptos enteros en una o dos palabras. ¿Aloha? Creí mucho tiempo que era solo un saludo.

Steve se ríe. Es preciso y a la vez es puro Danny, negado a todo lo nuevo.

—Depende del contexto. «Aloha» no es el concepto más complicado que tenemos.

Hay un repentino cambio en los ojos de Danny y Steve de repente sabe que ha caído en una trampa, aunque no sabe de qué tipo es. Repasa mentalmente la conversación por un momento.

No lo entiende.

—¿Qué?

—Grace preguntó que si ella me decía aloha estaba diciéndome que me quería y Kono dijo que había una forma particular para decirle a alguien que lo quieres.

Steve odia la forma en la que su estómago se sacude con las palabras. Danny se queda en silencio, claramente buscando algo en su cara y no sabe si lo encuentra pero está sonriéndole para cuando se acerca para otro beso. Murmura algo contra sus labios que suena como «ya-tibialublu» y no tiene el más mínímo sentido.

La sonrisa en la cara de Danny es enorme cuando Steve se aleja.

—¿Qué? —pregunta, todo inocencia.

—¿Qué acabas de decir?

—Es ruso —le responde Danny, riéndose. Trata de componer su expresión y luego repite, articulando las palabras con lentitud—. я тебя люблю.

Steve parpadea mientras su mente registra la nueva información. No sabía que Danny hablaba en ruso.

—¿Y qué significa eso? —Esa pregunta debería bastar por el momento pero muchas otras salen, atropelladas unas con otras—. ¿Desde cuándo hablas ruso? ¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Qué otros idiomas hablas?

Danny se ríe un poco más fuerte, tratando de serenarse cuando Grace empieza a moverse.

—Solamente conozco unas cuantas frases en ruso, no lo hablo. Y esa frase en particular la aprendí cuando estaba trabajando de encubierto antes que Grace naciera. —Hace pausa, su sonrisa un tanto melancólica. Sus ojos caen de nuevo en la niña durmiente y Steve siente que algo cálido, inexplicable le aprieta el pecho—. Quería decirle que la quería en todos los idiomas que podía aprender y por eso Gracie le preguntó a Kono cómo se decía en hawaiano, para seguir sumando cosas. Es una tontería.

—Eres algo más, Danny Williams —murmura.

—Me quieres de todas formas.

Steve se siente un poco atrapado, pero no lo puede negar.

—Aloha no au ia 'oe, Danno.


Notas:

No hablo hawaiano ni ruso pero he buscado para este capítulo jaja. Cualquier error es mío. я тебя люблю, que aparentemente se pronuncia ya tyebya lyublyu quiere decir te quiero. Y aloha no au ia 'oe, significa verdaderamente te quiero y es una variante de lo que Steve le dijo a Danny en el capítulo anterior.

Síp, son un par de idiotas que se están diciendo que se quieren en otros idiomas.