Temprano Despertar
No soy dueño ni de Fairy Tail, ni de Naruto ni de ningún material con dueño presentado en esta historia, solo el contenido Oc me pertenece, las dos obras principales de este crossover pertenecen a Hiro Mashima y Masashi Kishimoto respectivamente.
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Capítulo 8
La sensación era horrible, la tensión prácticamente insoportable, ambos nos mirábamos a los ojos, ninguno de los dos quería retroceder, era una batalla de miradas que parecía no tener ganador, yo estaba firme en mis creencias, yo tenía la razón y los demás estaban mal, el problema es que el piensa de la misma manera y no parecía estar dispuesto a retroceder.
— ¿Porque? ¿Qué diablos te hice yo como para que trates de quitarme todo por lo que he luchado? ¿Por qué siempre tengo que ser el que sale perdiendo? — Le exigí con una mirada furia que jamás pensé dedicarle a mi progenitor.
El hombre al que llegue a admirar y respetar por sobre todas las cosas, al que miraba como un modelo a seguir pese a que este jamás me tomaba en cuenta, deseaba seguir sus pasos y convertirme en su sucesor, era mi mayor sueño, ese sueño me estaba siendo arrebatado por ese mismo sujeto.
— Deja de hacer berrinches que ya tienes 17 años, ya no eres un niño Naruto, eres un Shinobi de Konoha y tu deber es sacrificarte incluso a ti mismo de ser necesario por el bien de tu aldea, no eres ni el primero ni el ultimo que lo pierde todo en pos de una causa mayor — sentencio mi padre con una mirada indiferente y fría mientras el resto de los concejales asentían estando de acuerdo con él.
— ¿Sacrificar?, Todos en algún momento sacrificamos cosas, Sandaime Hokage dio su vida, Uchiha Itachi sacrifico su reputación y buen nombre, incluso Hatake en algún momento sacrifico a uno de sus compañeros, ¿Tu que has sacrificado Yondaime? ¿Tu vida?, Fuiste tan cobarde que tuviste de recurrir a trucos baratos para no darle tu alma al Shinigami, ¿Tu familia?, La aldea ha sacrificado más por tu familia de lo que ellos han sacrificado por ella, incluso yo que he dado todo por este pueblo me estas quitando todo en favor de mis hermanos solo porque una puta rana tuvo una visión, ¿Qué clase de justicia hay en eso? — mientras reclamaba pude notar que algunos me miraban con cierta sorpresa.
No era para menos, hasta la fecha jamás había cuestionado para nada las ordenes de mi padre ni las del concejo, este estallido emocional eran cosas que llevaba años guardando y que ahora que lo estaba perdiendo todo no podía seguir callándolas.
— ¿De qué habas Naruto?, Menma, tus hermanos y los demás herederos junto a sus amigos derrotaron a Madara y frenaron sus planes para controlar al mundo Shinobi con Tsukuyomi Infinito, la alianza Shinobi está más unida que nunca gracias a todos ellos, todo ocurrió tal cual debió suceder, todo como lo dicto la profecía — declaro mi padre con una voz poderosa tratando de imponer todas aquellas falacias con las que engaño a toda la alianza Shinobi y a toda la aldea de Konoha, pero unos cuantos sabíamos la verdad, lamentablemente todos ellos estaban en mi contra, de igual manera no respondió a mis reclamos, solo los eludió tratando de imponer su mentira.
— ¡Yo fui el que mato a Madara y tú lo sabes! — le grite ya fuera de mi luego de escucharlo decir todas esas mentiras con tanto cinismo mientras el resto del concejo sonreía de forma prepotente.
— ¿Crees que eso le importa a los demás?, se realista por una vez en tu vida Naruto, ¿Crees que las personas de la aldea te idolatrarían y reconocerían si supieran la verdad? — me quedé callado, realmente no cupe como responder a esa pregunta, una parte de mi quería gritar que sí, pero en el fondo de mi alma sabía que la respuesta era un rotundo no. — Los ciudadanos, aunque hoy en día saben la verdad sobre ti aún tienen demasiado inculcado en su corazón el odio hacia tu persona, un odio que yo les impuse… — declaro lo último con una sonrisa un tanto cínica. — No haría nada bien para su salud mental enterarse de que tu salvaste sus vidas, todo lo contrario, se sentirían asqueados y algunos preferirían quitarse la vida, solo hice lo mejor para ellos, si para eso debo sacrificarte a ti entonces que así sea, deja las cosas así y evítate problemas Genin — gruño sin poder evitar hacer burla por su rango haciendo que mi sangre hierva cada vez más, todo mi respeto y admiración se comenzaban a tergiversar en odio y rencor.
No pude evitar reflexionar sobre mi vida, odiado, mal tratado física y emocionalmente, ignorado por todos a mi alrededor, cargando con el estigma de ser un Jinchuriki sin siquiera serlo, sin ningún amigo verdadero, siempre solo, luchando para proteger a los mismos hermanos que siempre me hacían menos, poniendo mi vida en juego solo para que todo me fuera arrebatado por mi propia familia, algo en mí se rompió, Uchiha Madara tenía razón, mis amigos, mi familia, todos me estaban traicionando.
— Esto no ha terminado Namikaze, tú ya no eres mi padre — le grite antes de salir corriendo de aquel lugar rumbo a mi apartamento, ignorando las miradas burlescas de todos a mi alrededor, sin saberlo aquel día marcaría el rumbo que tomaría mi vida.
— Señor su comida esta lista —
El joven protagonista de nuestra historia cerro la libreta que momentos antes estaba leyendo para encarar a la persona que le llamaba, era una joven camarera la cual llevaba una bandeja que contenía los alimentos que momentos antes Salamander había pedido, a juzgar por la mirada molesta de la camarera esta llevaba un rato llamándole, no le había escuchado ya que estaba demasiado concentrado en aquellos apuntes.
— Oh, lo siento, no la había escuchado — actualmente el pelirosa se encontraba en un pequeño restaurante en una mesa individual, dicha mesa tenia algunos libros que tenía la intención de revisar más sin embargo los guardo por el momento para que la camarera pudiese dejar la comida.
— Tsk, como sea — gruño la camarera dejando su orden antes de alejarse mientras murmuraba sobre que no le pagaban lo suficiente por tener que soportar clientes idiotas.
El Dragneel miro de mala forma a la mujer mientras hacia un esfuerzo por controlar su temperamento, los sermones de Karumi acerca de no ser tan impulsivo comenzaban a surtir el efecto deseado, la pequeñísima parte racional de su cerebro le decía que si hacía caso de sus impulsos los cuales pedían a gritos no quedarse de brazos cruzados solo conseguiría que lo echaran del restaurante o en el peor de los casos que lo mandaran a la cárcel, no quería ni imaginarse la reacción de su padre si lo hacía ir hasta uno de esos sitios a pagar una fianza por algo tan estúpido como pelear con una camarera.
En las ya dos semanas que llevaba viajando con Igneel y Karumi había conseguido ser arrestado en un par de ocasiones por pelear en sitios públicos, no hace falta decir que el Dragon de Fuego se mostró poco complacido de tener que ir lo que él llamaba jaulas para humanos a despilfarrar valioso dinero por algo tan estúpido, un tanto hipócrita tomando en cuenta que dicho ser había sido arrestado ya 6 veces por golpear al primero pobre diablo que se encontraba en las calles porque según él lo estaba mirando feo, de ahí se habían originado los constante sermones de parte de Karumi donde le decía que debía controlar lo que ella llamaba el Mal Carácter Dragneel que tanto el cómo Naruto I. tenían, odiaba admitirlo pero una fracción importante de sus problemas hasta ahora habían sido originados por su temperamento e impulsividad, de ahí que se prometió a si mismo tomar en cuenta el concejo y tratar de controlarse, no se contendría, ese no era su estilo, pero si haría el esfuerzo de pensar un poco antes de actuar.
— Itadakimasu — susurro antes de comenzar a devorar como solo él sabe mientras guardaba la libreta que hace unos momentos leía con tanto interés.
Era una de las pocas cosas que podía decir que había cambiado de sí mismo en cuanto a hábitos se refiere, desde aquel horrible día en que Erza le enseño a leer se había jurado a si mismo que jamás volvería a tener un libro entre sus manos más de lo necesario, sin embargo, los libros que había tomado de la tumba de su padre contenían un conocimiento mágico demasiado valioso como para pensar en ignorarlo, de ahí que había hecho el sacrificio de leerlos, grande fue su sorpresa cuando descubrió que entre esos libros se encontraba un diario, pero no cualquier diario.
La libreta de apuntes que momentos antes leía era ni más ni menos que el Diario de su padre cuando este era un humano, cuando le comento al ahora rubio sobre este descubrimiento este se mostró muy indiferente, realmente no muy interesado en averiguar cómo fue su vida anterior puesto que tenía la intención de formar una nueva vida, en principio pensó que Karumi trataría de presionarlo para que le diera un vistazo al diario con el fin de que este recuperara sus recuerdos, grande fue su sorpresa cuando esta no solo apoyo la decisión sino que sutilmente le suplico que no leyera el diario porque este estaba repleto de algunos recuerdos terribles que no tenía sentido recordar por el bien de su salud mental.
De forma igual inesperada Karumi le había sugerido que les diera un vistazo a los apuntes ya que su padre fue un poderoso Dragonslayer en su anterior vida por lo que tal vez pudiera haber escrito algo que le fuese de utilidad, claramente con el acuerdo silencioso de que no debía mencionarle nada de lo aprendido a Naruto, apenas leyó las primeras páginas de aquella libreta pudo comprender a la perfección por qué su ahora madre no quería que Ignee leyese aquel diario, eran recuerdos demasiado negros, dudaba que incluso Erza tuviese un pasado tan turbio, ¿Cómo pudieron esos monstruos ser tan crueles?, nunca en su vida había sentido tanto desprecio hacia la humanidad, la parte más oscura de su mente sentía una alegría enfermiza de que esa aldea de Konoha haya desaparecido por garras de su padre ya que estaba seguro de que si esta siguiese existiendo no podría contenerse de ir a ese lugar y eliminar a todos esos malnacidos con sus propias manos.
Afortunadamente no todo era malo, como dijo Karumi había encontrado algo muy útil dentro de las páginas del diario, dos cosas muy útiles para ser más específicos, Corium y Enryuo Mode, dos habilidades muy poderosas, el Corium por lo que pudo comprender era una técnica inventada luego de que su padre intento replicar el Tetsuryu no Uroko que en las notas indicaba era un poder exclusivo de los Dragones que controlaban el elemento Hierro, aparentemente obtuvo un éxito parcial ya que el diario lo explicaba de forma perfectamente entendible, el Corium permitía a un Dragonslayer explotar de mejor forma las propiedades de la piel de Dragon la cual es legendaria por ser resistente contra la mayoría de las magias y armas obteniendo una dureza similar a las escamas de hierro, también había una pequeña nota que teorizaba que si un Dragonslayer de Hierro usaba Corium combinado con las escamas de Hierro podía obtener una armadura comparable con el acero mismo, tal vez incluso más.
Pero como todo en la vida no era una técnica fácil de controlar ya que según las notas esta consumía cantidades de magia abismales, de igual manera esta requería de mucho tiempo de entrenamiento para poder dominarla, medio año como mínimo y eso era un tiempo del que no disponía, eso la dejaba descartada para los Grandes Juegos Mágicos de este año pero tenía la esperanza de poder usarla en un futuro, tal vez incluso mostrársela a Gajeel, sería muy divertido pelear contra el hijo de Metallicana con una armadura de acero.
Sin embargo, la magia que realmente despertó un gran interés en Natsu fue lo que Igneel en sus notas llamaba Enryuo Mode, la información en las notas era escasa, solo decía que era una llama de Dragón superior a la normal y que solo los Dragones o Dragonslayer que pudiesen despertar este poder se podían llamarse a sí mismos Reyes Dragón, fuera de eso no daba ninguna otra información, la curiosidad pudo más que el así que se vio obligado a preguntarle a Igneel, la conversación que tuvo con su padre fue interesante por decir lo menos.
Flashback
— Igneel — llamo Natsu a su padre quien actualmente bebía un tarro con cerveza mientras comía un trozo de carne.
— ¿Que? — pidió Naruto I. entre sorbos mirando por el rabillo del ojo a su vástago.
— ¿Qué es el Enryuo Mode? — pregunto el pelirosa sin rodeo haciendo que su padre deje de beber mientras le dedicaba una mirada interrogante.
— ¿Dónde escuchaste eso? — pregunto el rubio algo serio y curioso.
— Lo leí — fue la respuesta del Dragneel más joven notando que su padre captaba lo que significaba eso.
— El Enryuo Mode es lo que podríamos llamas mi mayor orgullo en cuanto a mi poder se refiere — comenzó Igneel con cierto orgullo y arrogancia en su voz. — Es un nivel superior de las llamas de Dragón, un nivel muy superior, el Dragón que logra desbloquear estas llamas obtiene al instante el título de Rey Dragón de Fuego, fue con este poder que comenzaron a llamarme Enryuo no Igneel — el Dragón en forma humana extendió la palma de su mano, en esta comenzó a formarse una pequeña bola de fuego.
Cuando esta bola se formó Natsu pudo sentir en ese preciso instante un enorme poder saliendo de esta, era algo que jamas había sentido, se sentía como sus propias llamas, pero a su vez muy diferente, la sensación del Etherion y de las llamas de Jellal era insignificante si lo comparaba con las llamas del Rey Dragon.
— Como puedes ver el poder ígneo de un Rey Dragón es muy superior al del Dragón normal, te lo diré de forma simple, si yo lanzara un Enryuo no Hoko contra un Karyuu no Hoko tuyo de tamaños similares mi rugido engulliría al tuyo y te destruiría fácilmente, ese es el poder del Enryuo Mode, llamas tan poderosas que destruyen todo a su paso, queman la magia misma, estas llamas fácilmente podrían quemar un Fairy Law, tal vez incluso la magia del propio Zeref, hasta ahora yo no podía usarlo porque mi cuerpo estaba destruido, en estos momentos incluso no puedo usarlo al nivel que poseía en mi mejor momento, por eso estoy entrenando al mismo tiempo que te entreno, con estas llamas tengo pensado matar a Acnologia — explico Naruto I. mientras observaba la reacción de su hijo, una gota de sudor resbalo por su nuca al ver como este tenía estrellas en sus ojos mientras baba salía de la comisura de sus labios.
— ¡Enséñame! — exigió salamander mientras por su mente pasaban escenarios de sí mismo derrotando con esas poderosas llamas a todo enemigo que se pusiese frente a él, Gajee, Gray, Laxus e incluso Gildarts.
— ¿Qué no lo sabes?, El entrenamiento ya comenzó desde el primer día en que nos reencontramos— revelo Naruto ante la mirada incrédula de su hijo — ¿Tu porque crees que me he mostrado muy estricto contigo a la hora de entrenar?, Estamos hablando de una de las habilidades mágicas más poderosas que existen, no es algo que podrás despertar en un mes o dos, con el nivel de progreso actual que debo decirte es mucho más rápido de lo que yo me esperaba nos tomaría poco más de un año poder despertar y en cierta medida controlar las llamas del Rey Dragón, aun así te tomara algunos años llevarlo a un nivel comparable al mío, de ahí que estamos empezando a entrenar desde ahora, mi plan original era dejar los restos de mi poder dentro tuyo cuando yo muriera, ese plan queda descartado puesto que yo estoy vivo, además sería un movimiento imprudente ya que tu cuerpo dependería demasiado de mi magia y no podríamos alcanzar el máximo potencial de tus llamas, por ello estas pasando por este entrenamiento tan duro, para despertar el Modo Rey Dragón por ti mismo y poder usarlo en todo su potencial — termino de explicar su padre dejándole con mucho en que pensar.
Fin del Flashback
Luego de aquella conversación el ritmo de entrenamiento había aumentado mucho más ya que debían recuperar el tiempo que perdían cuando pasaban por alguna ciudad, normalmente él hubiera preferido no salir del bosque ya que este proveía satisfacción a todas sus necesidades como hombre, sin embargo, para una mujer las cosas eran muy distintas, en honor a la verdad Karumi demostró ser alguien muy resistente puesto que pudo sobrellevar la hostilidad del bosque con cierta facilidad, pero había necesidades propias de las mujeres que el bosque no podía cubrir, de ahí que tomaron la decisión de viajar y pasar ocasionalmente por las ciudades para reabastecerse de provisiones o incluso hacerse de un dinero extra ya sea robando a bandidos o fungiendo como cazar recompensas, lo primero no lo hacía sentir muy cómodo tomando en cuenta que él era parte de un gremio de Luz que simbolizaba a la justicia, pero sabiamente decidió no pensar en ello en pos de ese refrán de ancianos que dictaba que ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón.
— ¡Natsu-chan! — la inconfundible voz de Karumi saco de sus cavilaciones al pelirosa quien enfoco la vista en el lugar donde estaba la mujer de cabello de igual color.
Una ligera gota de sudor surco tras su cabeza al ver aquella escena tan inusual, su padre quien actualmente vestía un pantalón negro, botas negras y una camisa de vestir blanca acompañada de la inseparable bufanda de escamas llevaba sobre su cuerpo innumerables bolsas de supermercado, parecía peor que una mula de carga y eso era decir poco, Karumi quien vestía una sencilla blusa blanca de mangas largas, pantalón azul ajustado y botines cafés llevaba consigo otro par de bolsas pequeñas.
— ¿Debo preguntar? — cuestiono Salamander mientras la pareja dejaba todas las cosas que habían comprado en el piso y se sentaban en la misma mesa que él.
— Dejémoslo en que nos encontramos con uno de esos sitios grandes que los humanos llaman centros comerciales, es un dolor de culo cargar tantas cosas, pero he de reconocer que venden cosas bastante interesantes — explico Igneel mientras sacaba de entre las bolsas un patito de hule y una pipa de oro.
— Incluso te compramos algo de ropa — dijo la peirosada mientras tomaba otro par de bolsas que estaban llenas de ropa para caballero de todo tipo.
El Dragonslayer tomo las bolsas de ropa mientras le daba un asentimiento en señal de agradecimiento, la ropa había sido un verdadero problema para el en el último mes desde que se había encontrado con su padre, debía darle el mérito a su ropa de ser tan resistente pero tampoco era precisamente indestructible, los intensos entrenamientos así como sus propias llamas finalmente habían hecho mella en sus ropajes, la primera vez que salieron del bosque en pos de visitar una ciudad fue un momento realmente incomodo, ir por las calles solamente con unos pantalones corroídos sin ningún calzado o camisa no era precisamente lo mas cómodo, estaba fuera de su entendimiento que veía Gray al hecho de pasar así casi las 24 horas del día de los 365 días del año, se había visto en la necesidad de ir comprando ropa barata cuyo único fin era evitar que anduviese desnudo, no por la falta de dinero ya que con las joyas que habían vendido de la tumba y los trabajos ocasionales les alcanzaba muy bien para pasar los días, simplemente no tenía sentido comprar mucha ropa de buena calidad en un viaje de entrenamiento donde a los tres días toda su vestimenta estaría hecha un desastre.
Al parecer Karumi entendía muy bien esto porque entre las bolsas había una con ropa casual para salir, otra más pequeña con ropa formal y las demás eran playeras y bermudas que terminarían arrojando a la basura luego de una semana de entrenamiento.
— Disculpe señorita, ¿Podría tomar nuestras ordenes? — la voz de Naruto I. saco de sus pensamientos al mago de fuego quien palideció visiblemente al verlo llamando a la misma camarera de actitud déspota que lo atendió momentos antes.
La mujer en cuestión miro al hombre que la llamo haciendo una clara mueca de desprecio que no pasó desapercibida para las dos cabezas rosas.
— Con gusto, ¿Qué desean ordenar los señores? — pregunto la mesera los más educada que podía.
Muy a disgusto de la mujer la pareja comenzó a mirar la carta con toda la calma del mundo debatiéndose sobre que debían pedir y a juzgar por la expresión hambrienta del hombre mayor del grupo pretendían pedir bastantes cosas, solo esperaba que como mínimo dejaran buena propina.
— Veamos, yo solo quiero la crema de zanahoria, un poco de carne frita con salsa y un helado como postre — pidió Karumi mientras la camarera anotaba lo antes pedido.
— ¿Y usted? — pregunto la camarera al hombre rubio quien para su disgusto babeaba ligeramente mientras miraba el menú.
— Veamos, quiero el pollo frito, la crema de elote, la de zanahoria, la pierna de cerdo asada, no estaría mal probar el arroz frito con mariscos, el pescado al vapor, el helado luce delicioso también quiero eso, el estofado de res, definitivamente tengo que probar la langosta… — un tic apareció en el ojo derecho de la mesera mientras apuntaba cada cosa que pedía el extraño hombre, su paciencia llego al límite.
— Este es un restaurante para humanos no para ballenas, voy a traerle la sopa y un guisado nada mas — gruño la mujer negándose rotundamente a tener que cargar con todo eso sin notar como Natsu y Karumi palidecían mientras una expresión enojada aparecía en el rostro del Dragneel mayor.
— ¿Cómo te atreves a tratarme de esa forma mujer?, ¡Soy el todo poderoso Naruto Igneel Dragneel!, ¡El más poderoso Dragón de Fuego!, ¡Exijo el respeto que me merezco! — rugió Naruto muy enojado mientras fuego salía de su boca ganando una expresión aterrada de la empleada.
— ¡SEGURIDAD!, ¡Saquen a este loco de aquí! — chillo la camarera mientras por las puertas del restaurante comenzaban a entrar varios guardias.
— Vamos a pasar otra noche en la cárcel, ¿Cierto? — pregunto Natsu a la esposa de su padre la cual sonreía de forma incomoda murmurando sobre que todo estaría bien.
El hijo de Igneel soltó un pesado suspiro al ver como el mencionado comenzaba a propinarles la golpiza de sus vidas a los pobres diablos que trataban de sacarlo del Restaurante, eran en momentos como este donde se preguntaba si lo que él pensaba en estos momentos era lo mismo que sus Nakama pensaban de el cuándo de metía en situaciones similares, lo mejor era no pensar en ello por lo que prefirió golpear al guardia que estaba por golpear por la espalda a su padre, un día más en la vida de la familia Dragneel.
Esta historia continuara…
Ya lo se un capitulo muy corto, solo es mi forma de avisar que continuare esta historia próximamente, solo esperaremos al próximo capitulo del manga antes de volver a la acción, este capítulo fue más que nada para avisar que bajo ningún motivo estoy abandonando el fic.
