Notas del capítulo:

Disculpas por tardar tanto en actualizar, ¿dos años? Sin decir mis otras historias... Así que, así es mi vida social. Buenas noticias: Terminé la Universidad, con título y todo, la primera de mi familia por ambos lados desde, uhmm, siempre. Ingeniero y aún no me lo creo. Esto quiere decir que tengo mucho tiempo para escribir, mientras espero respuestas a mis solicitudes de trabajo. Tengo entendido que nuevas empresas van a abrir hasta agosto.

No hay malas noticias, se que se puede considerar que las hay ya que mis otras historias están en reconstrucción, lo que me tomará más tiempo. No sé qué tanto, así que disculpen por eso.

El siguiente capítulo no tardara mucho para subirse, estoy trabajando nuevas escenas (la acción que les prometí) que discutí con mi beta-reader. De acuerdo a ciertas personas tengo un nuevo nivel de perfeccionismo desde que terminé mi residencia profesional, lo que noté cuando revisé este capítulo como ocho veces y una más cuando mi beta-reader lo checó...

Un plus:Estoy trabajando en un crossover Harry Potter/Naruto; no pienso publicarlo hasta terminar la primera historia, ya que es una serie completa. Detalles están en mi livejournal, link en mi perfil.

Por el momento, es todo. ¡Gracias por su atención!

AR

Capítulo 10: Imposible.

— Deberías verlo de esta manera, el director te está pidiendo exclusivamente a ti que realices esto —razonó Hermione, agregando rápidamente antes de que hubiesen reclamos—: ¿Realmente crees que te lo pide solo porque quiere o porque no sabe lo que hace? Estamos hablando de Albus Dumbledore. Es lógico pensar que lo hace por una muy buena razón.

Sentado sobre su cama, las piernas cruzadas frente a él y sus manos apoyadas en sus rodillas, Harry miró sin parpadear a su amiga. Ponderando debidamente el punto de vista que le ofreció. Pensando con algo de diversión que a estas alturas, sin Blaise como parte de su vida, ya estaría indignado con ella.

Era interesante saber lo que solo unos instantes de contemplación podían hacer. Y ciertamente no era algo que él no hubiese pensado ya. Incluso Blaise concordaba con lo mismo; era, como Hermione lo decía, algo lógico. Hasta cierto punto.

— O tal vez, realmente no sabe cómo obtener esa memoria —aportó Ron, escogiendo la opción más sencilla a su parecer y sacándole de sus pensamientos.

— Podría ser —concedió Hermione, algo reluctante—. De todos modos, es bueno que el director te pida ayuda, Harry.

— Blaise piensa que es solo para mantenerme distraído —comentó Harry, devolviendo la escéptica mirada de su amiga con una sonrisa débil—. Creo que tiene razón.

— Lo hace sonar como un complot —musitó Ron, frunciendo el entrecejo.

— Ni es un complot ni es una distracción; Dumbledore no es de esos magos—protestó Hermione, tomándose un momento de silencio que a Harry no tranquilizó—, realmente creo que el director ha respondido bien a lo que querías, Harry, ¿o no era lo que estabas buscando desde un principio?

— Por favor —bufó Harry, lanzándole una mirada incrédula—, ahora me vas a decir que soy un malcriado —rio un poco y antes de que su amiga se indignara más, se apresuró a explicarle—: Lo único que quería era que me dijera todo lo que me había estado escondiendo. Él es un poderoso mago, tienes que aceptar que es inaudito el que me pida ayudarle.

— Entonces, ¿vas a hacerlo? —preguntó Hermione, algo derrotada.

Harry miró hacia el pequeño reloj que estaba en al lado de su cama, calculando cuánto tiempo tenia libre antes de su siguiente clase.

— Todo depende de Slughorn —afirmó Harry, sonriendo con tranquilidad—. ¡Bueno! Si les parece bien, les dejo. Tengo algo que hacer —dijo, agarrando sus libros y saltando de la cama para cruzar la puerta antes de que alguno de sus amigos le preguntara a dónde iba.

Bajó las escaleras de dos en dos y saltó los últimos escalones de las habitaciones, asustando a algunos alumnos de curso inferior que habían estado sendos ahí.

Ni siquiera se disculpó, y se fue de pasó cuando Neville iba entrando a la Torre, ofreciéndole, sin saber, una salida rápida. Sí se dio cuenta de que el chico había abierto la boca para decirle algo y que su mano se había estirado en su dirección como buscando detenerle, cualquiera que fuera el caso, no se detuvo e hizo una nota mental de disculparse más tarde.

La mera consternación duró poco, ya que pensaba con anticipo en el momento que se topara con Blaise; la usual calidez que le llenaba a la sola idea de estar a su lado le hacían sentir rebosante de energía. Usualmente uno pensaría que estar todo el tiempo al lado de alguien se volvería una molestia tarde o temprano, y más típicamente pronto, pues una persona como Harry, acostumbrado a permanecer en su niñez por su cuenta, fácilmente podía bloquear las presencias de sus amigos cuando estos se ponían algo insoportables. Más que molesto eral algo incomodo; no sabía cómo reaccionar cuando ellos discutían, y por lo mismo no se entrometía.

Por este motivo les consideraba como reales amigos que Dudley no podía alejar con amenazas. Por otro lado, sin importar que tan maravillosos sean, tenerlos a su lado por implausibles lapsos de tiempo mermaban sus nervios.

Harry concluía que una relación romántica entre sus amigos sería catastrófica, sin importar qué locos estuvieran uno del otro, y difería del resto cuando decían que podrían ser perfectos juntos. ¿Qué clase de vida sería el discutir constantemente y terminando de lastimar los sentimientos del otro?

Definitivamente sus amigos terminarían matándose.

La sola presencia de Blaise, por otro lado, era aliviadoramente silenciosa. El silencio era una de las formas en que solía escapar de sus torturantes veranos; fuera del tedioso mundo de sus familiares.

El solo pensar en él le hacía sonreír, y sabía que se vería raro, si las miradas que le lanzaban algunos alumnos en los pasillos le decían algo al respecto. Prestarles igual atención ya no le importaba, y era más fácil pretender que no los notaba cuando cruzaba casualmente las puertas del Comedor. Fue igual de natural el mirar inmediatamente a la mesa de Slytherin. Cruzándose con la atenta mirada de Blaise. Sintió como sus labios se extendieron de golpe, alargando su sonrisa.

— Buenos días —murmuró en cuanto llegó a su lado, ignorando colectivamente a los Slytherin que le rodeaban.

Como la espalda de su pareja enfrentaba a la pared del lado derecho del Gran Comedor, no había muchos que le pudieran ver entrar. Predeterminadamente Blaise se sentó cerca de la entrada, dejando un espacio que nadie en su sano juicio se atrevió a tomar.

Harry solo tenía ojos para Blaise cuando se sentó a su lado, su cuerpo girado en su dirección, con propósito de ver directamente su perfil sin tener que voltear su cabeza.

Tan pronto como se acomodó y soltó sus cosas debajo de su asiento, una firme mano tomó su barbilla, inclinando su cabeza ligeramente a un lado y hacia arriba para que un suave beso fuera depositado en sus labios. Fue corto, pero la sensación fue perdurable. Ninguno había cerrado sus ojos, y se tomaron un considerable tiempo para apartar la vista del otro.

Harry casi salta en su asiento cuando una empalagosamente falsa voz les interrumpió:

— ¡Mira eso! Que asquerosamente encantador.

— Trata de comportarte, Parkinson, difícilmente se puede creer que eres una Sangre Pura —murmuró Nott, lanzándole una mirada aburrida. Estaba sentado justo al otro lado de Blaise, algo que sorprendió a Harry. Pensaba que con lo mal que había ido la última reunión en que se vieron fue suficiente advertencia por parte de su pareja para mantenerle alejado. Harry admitía sentir algo de irritación al verle. Todavía recordaba la razón de su visita, y no podía disipar el pequeño vacio en su estomago que le provocaba el recuerdo. Pensaba que tomaría algo de tiempo antes de que pudiera ver a Nott y no resentirle.

Sonrió con algo de duda cuando Nott le saludo reservadamente, con una torcida sonrisa de lado a favor de airar mucho más a Parkinson. Harry posó su atención en Blaise, cuando este se movió para taparle la vista del otro Slytherin.

— Ignóralo —ordenó Blaise, ojos oscuros demandando su completa atención.

Harry pudo detectar una leve mordacidad en su expresión, la forma en que su cuerpo se inclinaba hacia él, más grande y sobrecogedor. Sobre todo el cómo ese brazo, casualmente descansando sobre la mesa ante la vista del resto, en realidad se esgrimía con cierta defensa en contra de Nott.

— Como desees —murmuró Harry, sonriendo con algo de diversión, y acercándose más para que su cintura fuera rodeada por un fuerte brazo por debajo de la túnica entre abierta.

Fácilmente detectando la diversión de su pareja, Blaise se relajó infinitesimalmente. Aprovechó que su otro brazo estaba cerca de la comida para arrastrar un plato que ya había estado preparado.

— Es un poco tarde —indicó Blaise, sus oscuros ojos mirando atentamente como Harry se comía un gran bocado de su rutinario desayuno matutino.

— Estaba discutiendo algo con mis amigos —explicó Harry, comprendiendo la pregunta detrás de su comentario—, necesitaba saber lo que pensaban acerca de la proposición de Dumbledore.

Blaise pausó un momento en sus acciones, y miró con algo más de agudeza la tranquila expresión de su pareja, para luego posar sus ojos brevemente en la entrada del comedor.

— ¡...cilmente mi culpa que no hablemos mucho últimamente! —escuchó Harry justo a su lado, reconociendo la voz de Ron, típicamente discutiendo con Hermione.

Blaise había seguido el recorrido de ambos chicos con sus ojos.

— No digo que sea tu culpa. Real- ¡Harry! —exclamó Hermione, notando su posición al pasar a su lado.

Algunos pasos delante de ella, Ron se detuvo y al mirar en la misma dirección hizo una leve mueca.

— Estoy desayunando —respondió Harry, con algo de cautela y como probando su punto, se llevó un pedazo de omelet a la boca.

— Ya veo eso —carraspeó Hermione, dio una mirada rápida al Blaise—. ¿Nos vemos en clase?

— Por supuesto —confirmó Harry, con una sonrisa encarecidamente franca.

Hermione entrecerró sus ojos en recelo y viendo esto, Ron intervino.

— ¡Por supuesto! —Exclamó Ron, logrando llamar su atención—, ¡Al rato, Harry! —Dijo, palmeándole un hombro—, Zabini.

Blaise simplemente asintió con su cabeza, posando su aguda mirada en la chica cuando ésta abrió su boca para decir algo. Y cuando ella vio esto, se quedó callada, asintió con su cabeza y con eso, ambos Gryffindor se alejaron.

— Incomodo —murmuró Nott en voz baja, bajando la mirada a su plato y levantando ambas cejas en algo de diversión.

— Siembre una fuente de diversión, esos Gryffindor —irrumpió Parkinson mordazmente, disipando el breve tenso silencio que se había posado.

— Vivimos para eso —devolvió Harry tranquilamente, dándole una sonrisa solo para ver como la chica se crispaba más en molestia.

— Slughorn tendrá un tiempo libre después de clases, mañana.

Harry parpadeó, tomado por sorpresa, girando para ver a Blaise. Miró por largos segundos la impasible expresión, y solo cuando un mechón de su cabello fue alejado de su frente con delicadeza se enfocó del todo en la realidad.

— Gracias —murmuró Harry, besándole suavemente.

Blaise correspondió prontamente, hundiendo una mano en los suaves cabellos de su pareja para unirlos aún más cerca. Mordió delicadamente el labio de Harry, logrando que su boca se abriera lo suficiente para introducir su lengua y ahondar el beso. Se sintió una eternidad cuando se separaron, e incluso cuando Blaise unía sus labios en un último casto beso, Harry no se apartó, si no que reposó su cabeza en el firme hombro.

— No deberías de estar haciendo eso en público.

Harry se tensó, intentando moverse para poder ver quién dijo eso, pero la mano que aún acariciaba sus cabellos le detuvo, instándole a permanecer en esa posición. Harry lo hizo, entendiendo que era a Blaise a quién se dirigía, y decidió en concentrarse en la relajante caricia.

— Me interesa poco lo que pienses, Malfoy —marcó Blaise, sin girarse a verle, pues su mirada se había mantenido fija en la serena expresión de Harry. Solo porque podía, poso su nariz en la mejilla sonrojada de Harry, y respiró en el fresco aroma, seguramente había tomado un baño antes de bajar a desayunar.

Adolescentes normales encontrarían tal gesto vergonzoso. Mucho más si era un chico. Harry estaba agradecido de no ser un chico normal, así que solo inclinó su cabeza para permitirle más acceso.

— Deberías, ¿quién puede decirte que no te beneficiarias de mis consejos? —murmuró Malfoy.

Harry giró un poco su cabeza, no queriendo separarse del todo, y algo irritado por los comentarios, se sorprendió de ver que Malfoy le regresaba la mirada. No lucía tan altanero como usualmente le hubiera visto en cursos pasados, pero había una seriedad abrumadora en su expresión que le preocupó un poco.

Realmente le sacaba de sus casillas saber que seguramente Dumbledore sabía algo y no hacía algo para detenerle.

— Malfoy —saludó, tan placenteramente casual que lo logró sobresaltar visiblemente—, sé que ambos poseemos un desagrado mutuo, pero tengo que preguntar, ¿tienes algunos problemas que te estén estresando?

Malfoy le miró como si hubiera perdido la cabeza, y estaba seguro que el repentino sonido de una persona ahogándose como si su vida dependiera de ello le confirmaba algo. Era probable que algún Hufflepuff detrás de ellos le hubiera escuchado también. Ya veía en la tarde, el rumor en boca de todo mundo, especulando disparatadas que muchas veces ni venían al caso.

— ¿Por qué habría de importarte tal cosa? —expelió Malfoy, finalmente encontrando algo de decoro al notar como el resto de los Slytherin sentados a su alrededor les miraban lo más discretamente posible.

Harry apretó los labios en una expresión de tranquila desaprobación, e interiormente se mordía las ganas de insultarle.

— Simplemente estoy siendo educado —le dijo, y pensando que tal vez comenzando una tentativa tregua podría averiguar algún detalle sobre sus sospechosos movimientos.

Honestamente no esperaba que funcionara, pero si eso al menos distraía a Malfoy de su interés en su pareja, mejor. No era un estúpido, de todos los Slytherin, era Blaise el único que lo ignoraba tanto pública como privadamente, y a Malfoy nunca le pareció que le hicieran tal cosa.

Harry mismo sufría de las consecuencias desde aquella desastrosa presentación en el primer año.

La expresión de escepticismo en Malfoy era más palpable a cada segundo, y como Harry no decía nada más, el Slytherin pareció resignarse al revelamiento de que el Salvador del Mundo Mágico estaba siendo civilizado sin ser obligado en el esfuerzo por el director o, Merlín lo prohíba, Severus Snape.

— Realmente no creo que sea de tu incumbencia —rechinó Malfoy entre dientes, mirando todo menos la templada perspectiva de su "enemigo"—, tus sucios amigos pueden llegar a pensar que te estás volviendo loco... Por mi parte, créeme que lo acabas de comprobar, Potter.

— Cualquier otra persona lo llamaría ser cortés —reiteró Harry, sin contener la pequeña sonrisa que torció de lado sus labios, inclinó su cabeza un poco al sentir largos dedos pasar por un lado de su oreja y dio un placentero suspiro sin darle importancia al sonido de disgusto de Parkinson. Blaise podría hacer lo que quisiera con él con tal obtener esa placentera sensación. Ayudaba también que el solo hecho de dejarse hacer provocaba esas reacciones en los Slytherin.

— Realmente no sé lo qué vez en él —impugnó Parkinson en dirección a Blaise, y como evitando mirar la más vil de las criaturas hizo un gesto con sus dedos hacia Harry—. ¿Sabes lo que estás haciendo al... estar a su lado?

— Honestamente no sé en qué te puede afectar esto —comentó Harry energéticamente, casi perdiendo los estribos. Era una de las cosas que odiaba que discutieran—. ¿Qué pensarías si le digo lo mismo a Malfoy de ti?

— No sé a qué demonios te refieres, Potter —gruñó Malfoy, girándose exageradamente en su asiento para comenzar una plática de un solo sentido con Goyle.

— ¡¿Me estás llamando sangre sucia? —profirió Parkinson.

Harry sacudió su cabeza con algo de incredulidad, distraídamente reposando su frente en la mejilla de Blaise, quién silenciosamente rozaba sus labios en sus cabellos. Harry respondió por reflejo ante la su relajada pose del mismo. Hasta el momento se sentía orgulloso de saber que podía lidiar con los Slytherin sin que su pareja interviniese. Y podía ver reflejado ese orgullo en los ojos marrones de Blaise; lo que consideraba un éxito.

— No quiero ni saber la forma en que llegaste a esa conclusión —respondió finalmente Harry después de unos minutos de esconder su sonrisa—. A lo que me refería es que no debería de ser importante con quién salga alguien, mucho menos debería ser de la incumbencia de otros.

Parkinson pareció desinflarse en su asiento, entrecerrando sus ojos para mirarle largamente, pareció dudar de la credibilidad de sus palabras. Harry mantuvo su inocente tranquilidad a pesar de que ya no se aguantaba las ganas de ordenarle que se alejara de Blaise.

Admitía totalmente que era posesivo.

— ¿Qué podrías saber tú de tales cosas? —Habló ella, levantando la nariz airosamente—, apuesto que Blaise aquí es el único que se ha atrevido a salir contigo... Lo que es ridículo.

— Entonces, ¿necesito salir con varias personas para saber de lo que estoy hablando? —inquirió Harry, mitad divertido mitad perturbado. Desechó el recuerdo de la desastrosa cita con Cho Chang como si fuera un bizarro sueño.

— No digas tonterías —resopló delicadamente Parkinson—; solo requieres de salir con las personas adecuadas, como algunos desafortunados sangre sucia o mestizos de estatus social deplorable para obtener los breves vestigios de una decente experiencia. Luego una apropiada Unión. Uniones predispuestas al nacimiento, son un hecho. Tienes a tu Elegido, y puedes jugar con cualquiera si se requiere antes de una Ceremonia. En mi caso, no lo necesito, ¿no, Draco?

Malfoy pareció no prestarle atención alguna, siguiendo con su inane conversación con Goyle, sin embargo, Harry pudo notar como sus hombros se tensaban por un momento. Y realmente no entendió ni la mitad de lo que había dicho Parkinson, lo que le ponían de mal humor. Lo que no duraba mucho, ya que Blaise parecía aprovechar para depositar pequeños besos en la parte más cercana a sus labios hasta que Harry mismo sentía su cuerpo derretirse.

— ¿Hablas de citas? Es lo normal... No es diferente a lo que cualquiera hace, antes de... bueno, comprometerse —comentó al fin Harry y se dio por ignorado cuando la chica se giró en su asiento para dar la debida atención que Goyle fallaba en ofrecer a Malfoy. De hecho, sopesando la conversación nuevamente, a Harry le pareció sospechosamente familiar a un matrimonio arreglado.

Aunque algo le decía que "Uniones" y "Ceremonia" sonaban más significativos de lo que pensaba.

Una tenue caricia al lado de su oído, cálidos labios depositando un dúctil beso, le sacó de sus pensamientos.

La breve sonrisa que Harry pudo detectar le decían lo entretenido que encontraba su pareja el intercambio.

— Parkinson no vale la tentativa de una conversación tan profunda como la que le has presentado —murmuró Blaise en su oído, tan quedamente que solo Harry podía verificar que habló.

— Tenía que intentarlo —respondió Harry igual de dócil—; la verdad si veo algo de primitivo que aún se utilicen matrimonios arreglados para una relación.

— Un matrimonio Muggledifiere considerablemente a una Unión entre Magos, mi amor —respondió Blaise, con una intensidad exorbitante.

Harry encontró eso efectivamente sorprendente, un fuerte sonrojo expandiéndose por su rostro ante el apelativo. Estaba seguro que nunca se iba a acostumbrar a eso; ese repentino golpe cálido en su vientre y la forma en que le robaba el aliento cuando lo escuchaba.

— Oh —respiró Harry, resistiéndose las ganas de comérselo a besos—, ¿y cuál es la diferencia?

— Una Unión entre magos es única e indisoluble —intervino Nott, lo suficientemente alto como para atraer la atención de Parkinson y romper abruptamente el momento. Harry mentalmente lo maldijo, y estaba seguro que Blaise también al sentir como se tensaba ligeramente a su lado.

— Tales tradiciones son antiguas, Uniones que perduran y son solo recordadas por un Sangre Pura —aportó ella, sorpresivamente solemne. Y por ese instante Harry creyó ver la real Parkinson debajo de la arrogancia y supremacía. Pero el instante fue breve y ella hizo una mueca de desdén en su dirección antes de regresar su obsesivo esmero a Malfoy.

Hubo una pausa que Harry consideró incomoda, por parte de Nott, e irritada por parte de Blaise.

— Aún así no es muy diferente a un matrimonio Muggle —comentó Harry al fin, aún perplejo.

— Es una tradición trascendental —murmuró Blaise suavemente en su oído, haciéndole temblar—, cuando un Mago se une a otro, es eterno... En vida, en muerte y, en ocasiones extraordinarias, en la siguiente vida.

La sorpresa fue tal en Harry que apenas escuchó lo que agregó Nott:

— Destinados a estar juntos por siempre, ¿creo que los Muggles lo llaman almas gemelas?

— ¿Almas gemelas? —repitió Harry en voz baja, sintiendo un leve escalofrío y una extraño entusiasmo.

— Almas gemelas —asintió Nott, posando un dedo sobre sus labios con seguridad—, como Blaise lo dice, aseguran lealtad inquebrantable —pausó, con algo de delicadeza ante la honesta curiosidad de Harry y la peligrosamente seria de Blaise. Seguía rozando su dedo sobre su labio en un gesto que ahora le parecía a Harry algo nervioso—...humm, sí, ofrece una lealtad en ocasiones no del todo por sentimientos, pero si siempre lo es por magia. Lealtad al nombre, la familia.

— Quieres decir que pueden casarse, ¿sin enamorarse? —comentó Harry con lentitud. Realmente no sonaba diferente a un matrimonio arreglado—. Eso induce, ah, no sé... ¿y si se enamoran de otro?

— No, no. ¡Engañar es absurdo! —intervino Parkinson, claramente les había estado escuchando aunque quería aparentar lo contrario—. Deplorable forma de explicarlo, Nott —insultó, regresando su exasperada mirada al Gryffindor—. Mira, Potter, estas comparando algo sagrado con algo endeble. ¡Merlín, esta escuela necesita unas materias más...! Así es esto: La Unión entre dos Magos es definitiva. El tal... matrimonio que tanto mencionas es entre los sucios Muggles. No satisfechos de juntarse con uno, van luego a buscar a otro. ¿Tienen un nombre para eso, no?

— Siguen siendo seres humanos —alegó Harry, mirándole con irritación—. Y se llama divorcio cuando no funciona.

— Mide tus palabras, Parkinson —advirtió Blaise. Ojos marrones oscureciéndose en tal irritación que hasta Goyle, algo denso en mentalidad, se preparó para irse ante el inminente peligro.

— Bien, el punto es este —se interpuso Nott, acostumbrado o desinteresado en el ambiente—. Los Sangre Pura lo ven, desde hace siglos, como la tradición de enlazar dos familias por medio de los Herederos de cada Casa —escuchó un nada disimulado resoplo, miró a Parkinson y entonó los ojos—, veamos, un ejemplo, si Neville Longbottom y yo nos Enlazáramos —pausó, ya que hubo una fuerte conmoción a unos metros de ellos, la cual ignoró después de unos segundos—, siendo ambos Herederos de nuestras respectivas familias, hipotéticamente sin sentimientos por parte de ninguno, eventualmente el Lazo Mágico nos uniría a tal grado que el solo hecho de considerar engañar al otro sería absurdo. A su vez ese grado de Unión permitiría que conociéramos todo del otro. Es solo natural que se forme una relación basada en sentimientos.

Y viendo la cara de inconformidad del Gryffindor, Parkinson resopló con fastidio.

— No es un signo de esclavitud, Potter —airó Parkinson—. Tampoco te obliga a hacer algo que no quieras.

— No dije que fuera eso —defendió Harry, no tan fuerte como hubiera querido, pensando que la explicación aún le sonaba débil.

— Un Enlace se puede tomar en cualquier momento —reveló Blaise, tomando en su mano la barbilla de Harry para girar su rostro y conectar miradas. Su voz se había suavizado considerablemente, tanto que Harry pudo detectar como varias impresionadas miradas se posaban en ambos—. Es una decisión que se toma entre dos Casas; entre los dos interesados.

Harry le miró fijamente, entendiendo que su pareja le estaba ofreciendo algo importante, y aunque no deducía del todo la magnitud asintió lentamente con su cabeza.

— Suena complicado —decidió Harry suavemente, jugando con su corbata.

Nott rió ligeramente. Los anchos hombros de Blaise se relajaron un poco, y Harry comprendió que su respuesta había sido la correcta. A lo que Harry procedió a posar un fuerte beso en los serviciales de su pareja, lo que ayudo aún más a relajarlo.

— Para alguien que no está acostumbrado a nuestras tradiciones, lo es —asintió Nott y tomando la breve sonrisa de Harry como incentivo, agregó—: Sé que esto va a sonar raro y fuera de lugar, pero, ¿sabes si Longbottom está interesado en alguien?

— ¿Interesando en alguien...? —preguntó Harry, frunciendo el entrecejo.

— Románticamente interesado —reafirmó Nott, sonriendo—. Tengo entendido que siendo un Gryffindor, se requiere un acercamiento sentimental profundo. Longbottom posee varias cualidades atrayentes como su integridad e ímpetu honorable. Como un interés personal; deseo cortejarlo.

Le tomó unos segundos interpretar la fervorosa explicación, Harry sabía que si él fuera un Slytherin no hubiera sido necesaria. De otra persona, Harry hubiera apreciado la extensiva explicación, de Nott... era algo insoportable. Nunca negaba nada cuando Hermione le decía que era algo irracional cuando alguien le caía mal. Lo cual era raro, porque la mayoría cambiaba de opinión sobre su persona como si tuvieran un desorden de personalidad. Y las personas que realmente le caían mal a Harry... bueno, o lo querían muerto, le odiaban por errores de sus padres o en el caso de Nott, le hacían inapropiadas proposiciones a su pareja.

— ¿Estas bromeando? —demandó Harry. Más enojado consigo mismo al pensar que tal vez estaba sacando de proporciones mayores el comportamiento de Nott que por la integridad de Neville. Lo cuál era lo último que quería admitir en esos momentos.

— En lo absoluto —aseguró apaciblemente Nott, como si hubiera esperado esa reacción—. Por lo que he visto eres unos de sus amigos más cercanos. Como un favor personal, del cual puedes exigir algo en un futuro, podrías hacerle saber anticipadamente sobre mis intenciones.

Harry desvió su mirada hacia Blaise. Y entendiendo el gesto, su pareja asintió con su cabeza.

— Somos buenos amigos, y compartimos habitaciones —suspiró Harry, reluctante a favor de Neville y esperanzado de saber que Nott estaría más ocupado como para acercarse a su pareja, porque admitía de nuevo: era posesivo—. No sé si alguien le gusta, te recomiendo que le preguntes directamente.

— Esa es mi idea —admitía Nott—, solo deseaba ver si había la posibilidad. Y que él lo supiera con tiempo.

— Hasta donde estoy enterado hay la posibilidad —confesó Harry, rumiando para sí mismo lo que le iba a decir a su amigo.

De algo estaba seguro, Nott no le pedía algo descomunal. Por otro lado, Neville no era un indefenso niño.

Sus pensamientos fueron interrumpidos ante el sonido de varios cubiertos siendo depositados en sus platos y murmullos que aumentaron en volumen. Viendo sus alrededores se dio cuenta que varios Slytherin se paraban, comenzando a recoger sus cosas para ir a las primeras clases del día.

— ¿Necesitar ir hablar con tus amigos? —le habló Blaine.

— No. No ahora —admitió Harry—, ¿puedo ir contigo? Sé que es temprano —dijo, mirando en dirección a la mesa de Gryffindor, notando con algo de diversión como se diferenciaba de los Slytherin, quienes siempre estaban temprano en clases. Hermione estaba levantada, tratando de convencer a Ron de dejar de comer. Era una batalla perdida día con día, sin embargo su amiga no admitía derrota ante lo que Harry sabía era una guerra de un solo sentido.

Por experiencia propia sabia que eso le tomaría de diez a quince minutos; una de las razones por las cuales siempre llegaban tarde.

Blaise se limitó a tomar su mano, grandes y cálidos dedos envolviendo los suyos para dirigirle a clase, no sin antes darle una significativa mirada que Harry fácilmente entendió que su petición era innecesaria. No necesita vocalizar lo que quería; algo que Harry aún no se acostumbraba.

— De esto es lo que estoy hablando —habló de pronto la voz de Parkinson a su lado. Sonaba tan exasperada como curiosa. Lo que tal vez ayudo a que el temperamento de Harry no saliera a flote.

— ¿Qué es? —dijo Harry, indulgente. Blaise, caminando sin prisas a su otro lado no dijo nada; aunque su mirada marrón se posó brevemente en pesadamente sobre la chica.

— Tú. Zabini. Juntos —murmuró ella, señalando con un gesto vago a ambos.

— Esto ya no es una ideología purista, ¿no? —apuntó Harry, después de unos minutos en los que comprendió que la chica no les iba a dejar en paz.

Parkinson hizo algo que impresionó tanto a Harry que casi se tropieza. La chica resopló delicadamente y rió, fuerte. Blaise no pareció sorprendido, soltando la mano de Harry para posarla en su espalda baja y asegurarse que no se cayera.

— Ustedes, Gryffindor, muy graciosos —dijo ella al fin, logrando controlarse—. Hablo de una relación, una relación propia. Muggles piensan que es arcaico. Mira, Potter, cuando digo que es imposible que ustedes formen una relación es porque veo que tu comportamiento y reacción son prácticamente Muggle-

— Fui criado por Muggles —se defendió Harry, no tan molesto como pensó que estaría al notar la falta de desdén en su voz.

— Se nota. Como te decía, antes de ser ridículamente interrumpida, porque, vamos, eso fue rudo, te diré que si Blaise y tú se llegaran a Unir, siendo los herederos de sus familias hay cierta expectativa de ustedes. Como eso —señaló ella de pronto.

Harry siguió la dirección de su dedo y sintió como su corazón daba un salto. Era el pendiente que le había dado Blaise, el zafiro destelló por un segundo ante un haz de luz e instintivamente lo escondió debajo de su camisa.

— Es un regalo —musitó Harry, mirando el contorno de Blaise. Su mano apretaba la tela de su camisa sobre su preciado regalo, sintiendo un repentino nudo de inseguridad.

Blaise en respuesta acarició su mejilla con sus nudillos, su intensa mirada comprensiva. Harry soltó un suspiró, apenas dándose cuenta que había dejado de respirar. Claramente recordaba la promesa y le hacía sentir profundamente aliviado que no le había molestado el que la chica o hubiera descubierto.

— Sí, un regalo —irrumpió Parkinson, sorpresivamente delicada—. Es uno de muchas tradiciones. No necesariamente proporcionado en el tiempo adecuado, pero es-

— Parkinson —cortó Blaise. Rodeando posesivamente con un brazo a Harry.

La chica pausó, casi perdiendo sus pasos por un segundo, ante la cargada mirada dio un sonoro suspiro.

— Como sea; lo averiguaras por ti mismo —dijo ella, no pudiendo evitarlo y se apresuró a seguir a Malfoy más adelante.

Harry la miró ir, muy intrigado.

— ¿Puedes explicarme, Blaise?

Blaise inclinó su cabeza a un lado, mirándole con sus ojos marrones, la luz que se colaba por las ventanas formaban sombras sobre su perfil, robándole el aliento.

— Lo haré —dijo Blaise, voz más profunda, prometedora.

Deteniéndose a un lado del aula de clase, y sin prestarle atención al resto de los Slytherin que les miraban al pasar, Blaise posó su mano sobre el pecho de Harry, empujándole suavemente hasta acorralarlo en la pared del corredor. Colocando sus manos a cada lado de la cabeza de Harry se inclinó para unir sus labios lentamente, gentil. Harry, sintiendo una calidez formándose en su estomago, abrió sus labios en invitación, seguido prontamente de la sensual lengua de su pareja. Casi deja caer sus libros para rodearle con sus brazos, sin embargo aún le quedaba razonamiento suficiente como para recordar dónde estaban. Y con dificultad se separó, no sin antes morder el labio inferior de Blaise revoltosamente.

— Mmm- lo siento —suspiró Harry, recordando el motivo de su previa preocupación—, Parkinson vio el pendiente.

— Cierto —murmuró Blaise, juntando sus frente para mirarle fijamente a los ojos—. Será lo suficiente para mantenerla alejada.

Harry le miró con los ojos bien abiertos, y sus labios entreabiertos en sorpresa. Lo cual aprovechó Blaise para depositar un feroz y húmedo beso que le dejaron deseando mucho más.

— Uhmm... Blaaaaaise—se quejó Harry después de lo que considero ser una rotunda negación de su dulce favorito—. Eres malvado. ¿Esto es parte de lo que me vas a explicar?

— Más tarde —prometió de nuevo Blaise, haciéndoles entrar al aula y brevemente dejando vislumbrar una sensual sonrisa que hubiera hecho desmayar a muchos.

Harry rió, sacudiendo su cabeza cuando sus amigos le preguntaron el motivo.

— Mi novio es malvado —dijo simplemente, con una gran sonrisa.

(0oOo0)

— ¿Harry?

— ¿Neville? —dijo de vuelta Harry, la mitad de su cuerpo recostado en su cama y la otra balanceada precariamente fuera de ella. Estaba buscando uno de sus calcetines.

Tenían el hábito de perderse cuando los necesitaba más, como en esos momentos que quería ir a hablar con su extraordinariamente irresistible pareja.

— Uhmm... H-Harry, tu sales con Zabini, ¿no?

— ¡Ajá! —exclamó Harry, levantándose de golpe, blandiendo el encontrado calcetín como su fuera una bandera.

Neville le dio una nerviosa sonrisa y sus grandes ojos oscuros evitaban los suyos, lo que logró disolver la diversión de Harry.

— N-No q-quiero ser un entrometido —murmuró Neville, sonrojándose.

— Eres mi amigo, no eres entrometido. Y sí; estoy saliendo con Blaise —respondió Harry, reservado—. Y va enserio. Muy enserio; como, pienso-en-un-futuro-juntosenserio.

— S-sí, se p-puede ver.
Harry decidió ignorar lo que envolvía ese comentario, no quería empezar a ser paranoico. De nuevo.

— ¿Sucede algo malo? —inquirió Harry, haciendo un gesto a su lado—. Vamos, siéntate; dime lo que pasa.

Neville se sentó a su lado, como si esperara que algún animal rabioso le fuera atacar y había tantos sentimientos conflictivos cruzando por su rostro que Harry sintió una incontenible simpatía por su amigo. Era en ese tipo de momentos en los que sabía rotundamente que Neville hubiera sido una mala elección de la profecía.

Sentía demasiado antes de poder hacer algo al respecto. Mientras que Harry mismo actuaba y después hacía una tormenta con sus sentimientos. Era mejor así, al menos su temperamento era remediable, por otro lado, eliminar la empatía de Neville era casi improbable.

Comparando escenarios en su cabeza, Harry apenas pudo detectar como Neville colocaba una nerviosa mano sobre la suya.

Harry se congeló a medio recuerdo, mirando impasiblemente como la más grande mano de Neville casi envolvía la suya totalmente. Suprimió el deseo de apretar la sábana debajo de su mano y sintiendo un nudo en el estomago, levantó su vista.

— ¿S-Sabes si los Slytherin traman algo? —preguntó Neville, mordiendo sus labios nerviosamente—. Porque, humm, Nott siempre m-me está mirando... Como, bueno, realmente mirando... ¿Le hice a-algo? Porque últimamente no sé si hice algo para ofenderle- Me mira m-mucho... ¿Sabes?, ni sé cómo me mira... Es t-tan, uhmm, intenso y raro... Y esta mañana d-dijo algo, ¡ughh! M-Me golpeé contra la esquina de la mesa cuando lo escuché, fue... No lo sé, ¿me estaría jugando una b-broma?

Hubo un momento que Harry dejó de respirar, y lo supo porque cuando su amigo termino de hablar (voz baja y esperanzada), Harry casi se ahoga cuando su risa surgió como un tren descarrilado de su vientre y tuvo un accidente trágico contra sus cuerdas vocales.

El resultado fue un cruce entre un clamor y un sollozo. Neville casi se desbarata en preocupación tratando de buscar algo para ayudarle.

— ¡N-Neville! Neville, e-estoy bien —rió Harry, rodeando su estomago con un brazo y luchando para respirar. Mentalmente se agredía así mismo por pensar por un instante que Neville sentía algo por él, porque, vamos: dos adolescentes agarrados de la mano—. Enserio, estoy bien. Solo me sorprendiste. Bien, ¿los Slytherin? Están muy preocupados con sus rutinas de belleza como para gastar energía y molestarte. ¿Nott? Uhm, él, bueno... Es un poco complicado.

— ¿Hice algo para ofenderle? Lo s-sabía, d-demasiado b-bueno p... —murmuró por lo bajo Neville hasta que sus palabras eran inaudibles, sus expresivos ojos escondidos tras su flequillo. Su postura encorvándose en decepción y por un loco momento Harry pensó que Neville le había agarrado la mano no para insinuar que le gustaba, sino para hablarle en confidencia como cuando Hermione le hacía recordar que, bien, su amiga era una chica. Una chica hablando de chicos como Víctor Krum y Ron.

Neville le estaba hablando en confidencia sobre Nott... Bueno, los Slytherin también, pero, no recordaba un tiempo en cual a Neville le decepcionaraque los Slytherin le estuvieran planeando una broma.

Y hablando de esto, recordó la petición de Nott. Tomando un suspiro profundo, Harry caviló lo que iba a decir a continuación.

— Veamos —comenzó, dando unas palmaditas sobre las manos de Neville, las cuales se retorcían una sobre la otra en claro sigo de miseria—. Entonces... ¿Escuchaste todo lo que dijo Nott temprano?

— T-Todo —dijo instantáneamente Neville.

— Bien, muy bien, porque es cierto. Todo lo que dijo.

— ¿T-Todo? —parloteó Neville, grandes ojos oscuros abriéndose en asombro.

— Todo —dijo Harry, sin poder evitar sonreír ante lo adorable que lucía su amigo.

— ¡E-Es imposible! D-De seguro estaba m-mintiendo.

— No; Blaise me lo hubiera dicho —aseguró Harry—. Estaba diciendo la verdad. Realmente quiere, ah, ¿cortejarte? ¿Es la palabra correcta?

— Cortejarme... —murmuró Neville, incrédulo. Sus manos levantándose hacia su cuello como para aflojar su corbata.

— Sí; eso dijo. Cortejarte —repitió Harry delicadamente, y ante el asentamiento de cabeza, dedujo que su amigo estaba recordando la conversación.

— R-Realmente quiere c-cortejarme... Y te pidió permiso.

— Sí, veras, acerca de eso, aún no entiendo por qué —murmuró Harry, más para sí mismo.

— ¡Oh!

Harry le dio otras palmaditas y rió cuando su amigo le seguía mirando. De seguro esperando que le dijera que estaba bromeando.

— Suena improbable, ¿no? ¿Quién diría que un Slytherin podría hacer eso?

— Zabini —dijo al instante Neville un poco ahogado, recuperándose un poco de la impresión, y con una renovado misticismo agregó—: Y Theodore Nott. Creo que me va a dar un infarto... ¿Harry, q-qué debo hacer?

Y ante los ojos suplicantes, Harry maldijo a Nott, recordando de nuevo que le caía mal y que ésta era una razón más para agregarlo a su lista Negra. Debajo de Voldemort con sus complejo de Hitler y por encima de Dolores Umbridge con su pluma chupa sangre.

— No lo sé, Neville —suspiró, poniéndose su olvidado calcetín—. Lo que yo hice fue hacer lo que sentía bien... Estar con Blaise se sintió- uhm, se siente muy bien.

— Lo que se siente bien —musitó Neville, ignorando recatadamente lo que implicaba y el visible sonrojo su amigo—. Gracias, Harry, c-creo... creo que le daré una oportunidad. V-Veré lo que pasa.

Harry asintió ausentemente cuando su amigo se levantó para salir de la habitación; seguía pensando que, tan fácil como fue la conversación, no valdría la pena si Nott llegara a hacer algo deplorable con su amigo. Pero confiaba en su pareja. Sí Blaise no intervino cuando Nott hizo la petición era porque una buena razón.

Nott le hizo ver que estaba interesado "sentimentalmente" en Neville. Lo que significaba que para ser un Slytherin y "conocido" de Malfoy, podía llegar a ser una persona decente.

Aún así, a Harry le caía mal.

CONTINUARA...

(0oOo0)

Notas finales:

Con respecto a Nott, Harry es resentido porque Theo' es simbólicamente la representación de las rivales que Harry no llegó a enfrentar (las hermanas Greengrass). El recuerdo es fresco y mi Harry es algo rencoroso.

La Ceremonia, Uniones y Elegido es un concepto que apenas estoy trabajando. Ya tengo una idea sobre las palabras del ritual final.

Neville y Theo'... bien, nunca figuraron en el concepto inicial, pero mientras escribía a Harry y su punto de vista con respecto a Theo', me golpeó la idea. Aún no sé de dónde nació en sí; estoy buscando culpables en mis notas.

Gracias por leer. ¡Comentarios son bienvenidos!

AR