Esta escrito desde el punto de vista de Rick, también con su parte M.
Capítulo 10
De reojo vi como Kate se quedaba dormida en mi hombro. Estaba preciosa. Su rostro transmitía un profundo estado de paz y felicidad, y su pelo revuelto brillaba al sol.
Yo también estaba feliz. Me conmovía pensar que su felicidad era producida por mí. Se me habían hecho eternos esos cuatro días sin Kate, y aún me parecía increíble lo dependiente que me había vuelto de ella. Esa escapada a los Hamptons estaba resultando perfecta.
Me pregunté si estando al sol mucho rato sin camiseta me volvería gamba, pero si iba a buscar la crema despertaría a Kate y no quería. Nos habíamos levantado muy temprano hoy, y necesitaba descansar. Supuse que la crema solar que le había puesto hace un par de horas aún le haría efecto y ella estaría protegida.
Sonreí al acordarme de su mirada sexy detrás de las gafas mientras recorría con mis manos su cuerpo espectacular. Tenía unos buenos pechos, y la verdad es que el detalle del tatuaje me dejó hipnotizado. Haría cualquier cosa por esa mujer…
Recuerdos de cuando subía las escaleras con Kate encima me vinieron a la mente. El deseo me recorría entero, y solo podía pensar en hacerla mía. Entonces recordé su expresión de miedo, su historia con su ex… ¡Odiaba a ese tipo! ¿Cómo se puede ser tan idiota como permitir que una mujer tan increíble sufra así? Kate estaba atemorizada por dentro, y yo le prometí que no le haría daño. Nunca. Solo había mencionado a su ex un par de veces y ya me moría de ganas de romperle la cara. En el fondo de mi corazón sentía celos y mucha rabia al pensar que ella había estado con un tío así, insensible, capullo, y que había intentado hacerla suya. Solo de pensarlo me daba un ataque. Necesitaba darle una lección.
Pero una vez superado el miedo, Kate estuvo increíble. Sus movimientos, sus jadeos, sus miradas… y cuando me puso el condón fue… increíble. No se me ocurría ninguna otra palabra para describirlo. Verla llegar al clímax… estar piel contra piel… en mis brazos…
Estos pensamientos estaban empezando a hacer efecto allí abajo, así que decidí dejar la mente en blanco y observarla dormir. No tengo ni idea del tiempo que estuvimos así, pero finalmente se despertó. Se estiró en mis brazos y giró la cabeza para mirarme.
- ¿He dormido mucho?
- Bastante, pero estabas adorable – dije poniendo morritos. Eso la hizo sonreír. Luego bajó la mirada.
- Te has chamuscado un poco – dijo riéndose. Miré mi torso. Estaba bastante enrojecido por el sol – si me lo hubieses pedido te habría puesto crema…
- Siempre estas a tiempo de ponerme la aftersun.
- La mía está en casa, tu llevas?
- Déjame pensar… no.
Era una lástima… quería que me acariciara y termináramos como antes. Ella pensaba lo mismo.
- ¿Y qué hacemos ahora?
- No se…
- ¿Quieres volver al mar?
- Dentro de un rato, ahora hace mucho sol y me quemaré más.
- Pues vamos a dentro a mirar un poco la tele –hizo una pausa recordando algo - ¡Por cierto! Ya me leí tu libro.
Mi corazón se aceleró. Sonreí ilusionado. ¿De verdad ya se lo había leído? Eso significaba mucho para mí.
- ¿Y qué te ha parecido?
- Es muy bueno, me ha gustado muchísimo. – La alegría que me hacían sentir esas palabras no se podía ni describir – eres muy buen escritor.
La besé. Aún la tenía entre mis brazos y noté como me devolvía el beso con pasión. Pasé mi lengua por su labio inferior y ella mordió mi superior. Seguimos explorando nuestras bocas hasta que se nos terminó el aire. Luego decidimos parar y nos fuimos tranquilamente hacia dentro y nos tumbamos al sofá.
Encendimos la tele y empezamos a pasar canales para encontrar algo bueno para mirar. La mitad de los canales estaban haciendo anuncios y teletienda, otros pasaban algún deporte, programas de cocina, telenovelas latinas, las noticias, reality shows, dibujos, etc. Hasta que encontramos una en que hacían Friends.
Miramos un par de capítulos. Ella apoyaba la cabeza en mi hombro como antes, pero no se quedó dormida. Al contrario, parecía inmersa en la trama de la serie y reía de vez en cuando. En los anuncios nos achuchábamos un poco, besándonos y acariciándonos. En una pausa de las largas se sentó a horcajadas encima de mí mientras me besaba agarrándome por el pelo. Mi cuerpo reaccionaba a ella provocándome una erección. Ella lo notó y sonrió en mis labios. Sus mechones de pelo me hacían cosquillas en la cara y los hombros. ¡Dios! Adoraba su pelo…
Introduciendo mis manos por sus muslos empecé a subirle el vestido, llegando hasta su culo. No llevaba nada debajo. Eso me excitó aún más. Kate ya planeaba que probablemente esto volviera a pasar, y me agradó pensar que era porque la primera vez lo disfrutó. Yo la verdad es que también tenía esperanzas y había guardado un preservativo en los bolsillos del pantalón.
Besó mi torso bajando hacia mis abdominales, mientras continuaba acariciándola. Se separó un momento alzando los brazos para dejar que le quitara del todo el vestido, y me miró con deseo mordiéndose el labio. Tomé sus pechos con mis manos masajeándolos con firmeza. Ella jadeó y empezó a desabrocharme el pantalón, para finalmente quitarlo junto a mis bóxers.
Nos besamos otra vez mientras yo me colocaba el condón, y apoyándose sobre mí, empezó a descender hasta que la llené del todo.
Al principio hizo una mueca de dolor, pero respiró hondo y, poco a poco empezó a moverse. Me cabalgó con delicadeza pero segura de lo que hacía. No nos quitábamos la mirada fija en los ojos del otro, sintiendo lo mismo. Echó la cabeza hacia atrás gimiendo. Me sentía en el cielo. Era fantástica. Sus pechos se movían a nuestro ritmo arriba-abajo. Era un placer inigualable, y estallé en un orgasmo junto a ella. Sentí contraerse su interior en mi miembro, y grité su nombre.
Respirando entrecortadamente nos quedamos abrazados aún dentro de ella. Poco a poco nos separamos sonriendo, y nos dimos cuenta que ya hacía mucho que había vuelto a empezar el episodio. Así como estábamos nos quedamos mirando el episodio hasta que terminó, y prácticamente no nos decimos nada.
Más tarde nos volvimos a poner el bañador y nos fuimos un rato más a la playa.
El sol ya no quemaba, pero ella se estiró boca abajo con un sombrero puesto, muy relajada. Yo también tomé un poco el sol, vigilando de no volver a quemarme, y la observé. Pasé mi mano por toda su espalda hasta llegar a su tatuaje con cariño. Su respiración era acompasada y parecía medio dormida. Yo también empecé a cerrar los ojos escuchando el sonido de las olas y los gritos de las gaviotas.
Me desperté de golpe en sentir gotitas de agua fría en mi espalda y me sobresalté. Kate no estaba en su toalla, pero oí su risa. Me giré y la vi de pie a mi lado con el pelo mojado. Desde aquí bajo se veía magnifica.
- Por fin te despiertas dormilón.
- ¿Qué hora es?
- Las seis y media.
Bajo para quedar a mi altura y se inclinó mojándome con el agua del mar hasta darme un beso.
- Cuando he abierto los ojos te he visto dormir y he ido a nadar un rato.
- Me hubieses podido despertar.
- No, – dijo con una risita – que estabas muy mono.
- ¿Enserio? –pregunté incrédulo
- Por supuesto – respondió volviéndome a besar.
Fuimos hacia la casa y empezamos a recoger nuestras cosas. Ella me devolvió mi sudadera, la cual ya ni me acordaba que se la había prestado. Nos vestimos con la ropa de recambio y comimos unas galletas para merendar.
A las siete ya lo teníamos todo en el coche listos para marchar. Con un poco de suerte si el tráfico nos lo permitía, llegaríamos a Nueva York a las nueve y media. Nos despedimos de los Hamptons, con la promesa de que volveríamos pronto, y empezamos el camino de vuelta.
Volvimos a escuchar música cantando. Nos gustaban las mismas canciones y no podíamos parar de sonreírnos. A la hora del crepúsculo, la vi mirando al horizonte mientras el sol se ocultaba detrás de las montañas. Los colores anaranjados nos recordaron a nuestro atardecer en el puente de Queensboro. Nos miramos y nos dimos un rápido beso, ya que estaba conduciendo.
Llegamos a la hora prevista y la dejé en su casa. La acompañé hasta arriba llevándole el bolso, y para demostrarles a sus padres que todo había ido bien.
Me invitaron a entrar y su madre propuso que me quedara a cenar, ya que el viaje debía haber sido agotador. Yo acepté, pero su padre me miraba mal. Kate fue a dejar sus cosas a su habitación, y me dejó a solas con él provocando un momento incomodo. Su madre estaba poniendo las pizzas al horno en la cocina. Nos sentamos los dos en lados opuestos del sofá y miramos un partido de beisbol. Ahí empezó el interrogatorio:
- Dime Rick, ¿a qué te dedicas?
- Soy escritor… - dije intentando que no se me notaran los nervios.
- Escritor, eh?... No parece la mejor profesión del mundo, la verdad.
- Acaban de publicar mi primer libro, y para mí eso es un gran logro…
- Ya… - se apoyó con los brazos a las rodillas – escucha, como parece que te tendré que soportar por aquí durante un tiempo, te advierto que yo quiero mucho a mi hija, y como no la cuides, te las vas a ver conmigo. ¿Entendido?
- Entendido – contesté inmediatamente.
Entonces llegó Kate y se sentó a mi lado haciendo de barrera entre nosotros.
- Perdona por dejarte solo, espero que no te haya molestado. – dijo mirando a su padre.
- No, solo hablamos un poco – dije.
Su padre se encogió de hombros asintiendo, y luego su madre nos llamó para ir a comer.
La verdad es que me moría de hambre y Johanna me miraba divertida mientras devoraba la pizza. Kate se sentaba a mi lado, y también comía con bastante hambre.
Hablamos de temas banales y también nos preguntaron cómo nos había ido el viaje. Les contamos una parte ya que dudo que les hiciera gracia saber como nos habíamos acostado, aunque alguna cosa debían sospechar. Kate aún se quejaba de cuando la tiré al agua y como luego se había vengado. Su risa llenó todo el comedor cuando les explicó que me había quemado al sol, y que me dormí en la arena. Yo me defendí diciendo que me había chamuscado porque Kate había decidido hacer la siesta en mi hombro cuando terminamos de comer y no quería despertarla. Ella me dio un codazo, y todos nos pusimos a reír, incluido su padre.
Una hora más tarde me despedí dando un largo beso y una abrazada a Kate, y finalmente me fui.
Había estado uno de los mejores días de mi vida.
¿Qué os ha parecido toda la excursión?
Tardaré como mínimo una semana a poder subir el siguiente, así que espero que hayáis disfrutado de este capitulo ;)
