Hola, ¿Como están? Quiero agradecerles a todos por sus comentarios, me hacen muy feliz, aquí les traigo un capitulo mas. Espero les guste y me lo dejen saber comentando :D

Antes que nada quiero darle las Gracias a Claudia Gazziero mi beta :D

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a la escritora E.L James yo solo los utilizo con el fin de entretener :) la historia me pertenece :D

Capitulo 10:

Traté de terminar mi desayuno pero me fue imposible comer, el nudo se había formado en mi estómago impidiendo que pudiera pasar un bocado más. Elliot me apretó la mano y me dio una sonrisa asegurándome que todo estaría bien.

¿Lo estaría? ¿Podría llevarse la adopción de Teddy sin ningún problema? Quería creer que así sería, confiaba en que Christian podría solucionarlo pero aún se me hacia tan extraño estar metida en esa situación ¿Cómo pasé de ser una chica normal de diecinueve años a la esposa de un Magnate?

Christian salió de la habitación un poco irritado, me supuse que no debió ser nada fácil la conversación con su madre, se sentó a mi lado y se tomó otra taza de café. Suspiró y miró a su hermano el cual comía tranquilamente. Elliot tragó y con una sonrisa le preguntó.

— ¿Está enojada?

—Tú qué crees… está furiosa, me dijo que me quería esta tarde en la casa.

—Sabias que se iba a poner así… al menos te ahorraste el problema de decírselo.

—Podía escuchar los gritos de Mía desde la lejanía

Elliot soltó una carcajada mientras Christian se masajeaba la sien, por primera vez me pregunté si mi hermanito y yo seriamos un problema para Christian, Yo estaba feliz porqué por fin me había librado de Jack y podía estar con Teddy ¿pero sería capaz de seguir con todo eso si le iba a causar problemas a Christian?

—Ana… ¿Pasa algo?

Miré a Christian que me sostenía la mano, preocupado; estaba tan distraída en mis pensamientos que no lo había escuchado. Miré sus ojos grises, él era tan hermoso que a veces me costaba creer que fuera real. Me mordí el labio y desvié mi mirada.

—No quiero ser un problema para ti.

Él tomó mi mentón entre su dedo pulgar e índice y me obligó a mirarlo, hizo que me soltara el labio y me sonrió.

—Tú no eres ningún problema, Ana; yo sabía que esto pasaría pero es por mí no por ti. Lo solucionare no te preocupes— le sonreí, siempre sabia como hacerme sentir segura— Ahora ve a darte un baño y arreglarte para que nos vamos.

Asentí y me dirigí a la habitación, miré la cama desordenada y no pude evitar que mi corazón comenzara a latir, aunque no había pasado nada anoche aun podía sentir sus fuertes brazos aferrándose a mí. En la escala me había mostrado mi propia habitación ¿Dormiríamos separados?

Dejé de pensar y me fui directamente al baño. Era obvio que me mostrara mi propia habitación, el nuestro no era un matrimonio real. El agua tibia cayó por mi cuerpo relajándome al instante. La ducha me hizo mucho bien para tratar de calmarme. Me vestí rápidamente con el vestido de tubo negro y la americana Beige que la señora Taylor me había empacado, me puse los zapatos negros de tacones y comencé a recoger mi ropa.

Después de acomodar mi bolso vi la ropa de Christian a un lado. Tomé su bolso, lo abrí y me dispuse a doblar la ropa que había usado ayer. Tomé su camisa y no pude evitar abrazarla a mí, tenía su olor y era increíble. El toqué de la puerta me sacó de mis pensamiento, di la autorización y me dispuse a seguir con mi labor.

— ¿Qué haces?— Me preguntó Christian, llevaba unos lentes de sol en la mano.

—Doblo tu ropa— le dije riendo porque era obvio lo que hacía, él sonrió y me miró divertido.

—Ya actúas como una esposa— Me sonrojé ante el comentario, aún no podía creer que era su esposa— Ya estamos listos para irnos.

Yo asentí, terminé de meter su ropa y cerré el bolso, cuando lo miré me tendió los lentes de sol que había traído, los tomé y lo miré confundida.

—El piloto nos acaba de llamar… hay varios reporteros en la entrada del aeropuerto.

— ¿Qué?

—No te preocupes— Se acercó a mí, me tomó por los hombros y luego bajó sus manos hasta tomarme por los codos— He contratado a tres personas más para que mantengan a raya a los reporteros mientras entramos al aeropuerto, todo va a estar bien.

Lo miré a los ojos y asentí, él podría haberme dicho que el cielo era rosado y yo le hubiera creído. Ese repentino pensamiento me asustó, me asustaba el poder que tenía sobre mí en tan poco tiempo, mi dependencia a él crecía cada día y yo tenía que recordar que todo ese asunto era momentáneo.

Me daba miedo pensar en el momento que tendría que separarme de él, no me había sentido protegida y eso era lo que Christian me hacía sentir cuando estaba a su lado ¿Sería capaz de seguir adelante sin la seguridad que Christian me daba? Tomó mi mano y salimos de la habitación mientras Taylor entraba para sacar nuestro equipaje.

Tal y como había dicho Christian la entrada estaba llena de reporteros. Varios hombres llevaban sus cámaras fotográficas, otros las cámaras de televisión y los reporteros sus micrófonos, Christian me miró.

—Cuando Taylor se baje los reporteros lo reconocerán, ponte los lentes y aférrate a mí, baja la cabeza y no prestes atención a nada, no mires a nadie ¿entendido?

—Sí, entiendo.

Taylor salió del auto y enseguida los reporteros se vinieron hacia nosotros, el miedo me invadió pero Christian se veía tranquilo, se puso los lentes de sol y yo lo imité. Tres hombres vestidos de negros apartaban a los reporteros como podían, Elliot se bajo del auto tranquilamente y siguió su camino ignorando a los reporteros que trataban de hacerle preguntas.

Taylor nos abrió la puerta, Christian me tomó de la mano y salimos del auto, yo tenía el corazón latiéndome a toda velocidad mientras los Flashes no dejaban de dispararse. Taylor y los hombres que Christian había contratado abrían el paso para que pudiéramos caminar. Él me agarraba con fuerza la mano izquierda mientras yo me pegaba a él, bajaba la cabeza y me aferraba a su brazo.

Las preguntas de los reporteros no se hicieron esperar. "Señor Grey ¿El resto de su familia sabe que se caso en secreto?" "Señor Grey ¿Cuál es el nombre de su esposa?" "¿Por qué tanto misterio al casarse, señor Grey?" "Señora Grey ¿Dónde se conocieron?" "Señora Grey ¿Alguna declaración?". Era una locura, no dejaban de preguntar y tratar de pasar la barrera que Taylor y los otros hacían. Habían hecho miles de preguntas más pero no pude entenderlas, solo quería llegar al Aeropuerto y estar fuera de toda esa atención.

Me sentí aliviada una vez que estuvimos dentro y los guardias cerraron las puertas. Los reporteros aún permanecían afuera con sus cámaras y tomándonos fotos por los ventanales de vidrio. Christian me guió hasta las sillas, mientras Taylor se iba a la pista a preguntarle al piloto si estaba todo listo para partir.

Miré hacia los reporteros que aun esperaban afuera con sus cámaras en la mano, esperando el momento indicado para capturar un buen momento. Pensé en que no tenía porque molestarme, al fin y al cabo ellos solo hacían su trabajo pero me sentía tan frustrada de tener toda su atención. Christian se acerco a mí y me sonrió.

—Vamos a darles algo de material que puedan llevar.

Lo miré confundida pero de un momento a otro sentí sus labios sobre los míos, Los Flashes comenzaron a dispararse pero no preste atención, ya no me importaba. Todas las sensaciones que Christian me despertaba se apoderaron de mi cuerpo y mis sentidos. Correspondí su beso con la misma intensidad con la que sus labios se movían, mordió suavemente mi labio inferior y yo no pude evitar soltar un suspiro. Se aparto lentamente y me besó la frente.

—Eres tan hermosa, Anastasia.

Mi corazón estaba acelerado, y mi cerebro parecía haberse quedado dormido porqué no podía moverme ni pensar algo coherente. Taylor se acerco a nosotros y le dijo a Christian que todo estaba listo. Mientras caminábamos hacía la pista, pensé en mi nueva vida con Christian ¿Que iba hacer de ahora en adelante? ¿Podría seguir trabajando? Tenía que ir a la cafetería, no sabía nada de José y seguramente Donna estaría preocupada por mí.

— ¿Pasa algo?— Me preguntó Christian con semblante preocupado.

—Solo me estaba preguntando si podría volver a la cafetería

—Tú ya no necesitas trabajar.

—Lo sé pero… Donna debe estar preocupada por mi y también José, al menos me gustaría poder decirles que estoy bien.

—Seguramente ya saben por las noticias.

—Si, por eso me gustaría mucho hablar con José.

—Muy bien, puedes ir un día de estos— Me dijo algo irritado

¿Por qué se había molestado? ¿Era algo malo que quisiera ir a la cafetería? Esperaba que no fuera por eso, no quisiera pasarme todos los días encerrada en la Escala a pesar de lo hermoso que era, quería ver a mis amigos aunque ver a Malú se me haría difícil.

Elliot ya nos esperaba en la pista de aterrizaje y ya todo estaba listo para partir. Cuando nos embarcamos en el avión yo me sentía una mujer distinta, quizás porqué frente a mí se abrían un sinfín de posibilidades para el futuro y no solo para mí también para Teddy.

Teddy tendría un futuro mejor, podría estudiar y olvidarse de los problemas de la vida al menos por ahora. Lo que más deseaba era que él pudiera ser un niño, ¿Cómo estaría en este momento? No podía esperar a la hora en que estuviera conmigo, lejos de todos esos cuatro años de sufrimiento.

XX

Sentí el leve movimiento en mi hombro, abrí lentamente mis ojos y lo primero que pude ver fue el rostro sonriente de Christian, una hermosa y espectacular vista. Me besó en la frente y yo me compuse, me había quedado dormida sin querer. El piloto nos avisó que ya habíamos aterrizado en Seattle en el momento en que Taylor nos notificó que tanto la Escala como el Aeropuerto estaban llenos de Reporteros, Christian maldijo, tomó su teléfono y realizo un par de llamadas.

Tanto la salida del aeropuerto como la llegada a la escala fue un verdadero desastre, los reporteros se abalanzaban hacia nosotros haciéndonos miles de preguntas las cual ignorábamos. Me sentí verdaderamente aliviada al pisar el departamento.

—Bienvenidos, Señor y Señora Grey. — Nos saludo la Señora Taylor al llegar, le dio un pequeño beso a su esposo y tomó nuestros bolsos.

La pequeña Sofía llegó corriendo para darle un gran abrazo a su padre, Taylor la alzó encantado y le besó ambas mejillas. Sonreí ante la imagen acordándome de mi padre y lo mucho que lo extrañaba. La bajó y ella llegó corriendo a mí dándome un abrazo.

—Qué bueno que estas de vuelta, Ana.

—A mí también me alegra verte, Sofía.

—Mi mamá me contó que ahora eres la esposa del señor Grey y que te quedaras a vivir con nosotros.

—Así es… también pronto vendrá mi hermanito.

— ¿De verdad? ¿Podremos ser amigos?

—Por supuesto que sí, Estoy segura que estará encantado.

— ¿Les apetece Almorzar?— pregunto la señora Taylor desde la cocina.

—Si, por favor… Ana no ha comido nada desde que salimos. — Respondió Christian.

Sofía me preguntó emocionada si quería estrenar con ella su nuevo juego de mesa, yo sonreí y acepté encantada. Era una niña tan alegre, encantadora y segura de sí misma, estaba segura que su compañía le haría bien a Teddy cuando llegara.

La Señora Taylor preparo unas pechugas de pollo empanizada con ensalada y un poco de arroz. La boca se mi hizo agua al ver la comida y mi estomago reacciono al instante, no tenía nada en el excepto el jugo de naranja del desayuno.

La Señora Taylor, Taylor y Sofía nos dejaron solos en la barra de la Cocina. Christian me conto que ellos tenían su propio espacio en el departamento. Sacó una botella de vino blanco y lleno las dos copas.

— ¿Cuánto crees que se tardara la adopción de Teddy?

—No tengo fecha aún, pero mis abogados están trabajando en la adopción… será por poco tiempo, Ana; no te preocupes.

Tenía que armarme de paciencia para esperar que se llevara a cabo la adopción, ya habíamos logrado salir de Jack que era lo peor. Me dolía mucho la separación, pero era por nuestro bien, pronto estaríamos juntos y podríamos vivir una buena vida.

Después del almuerzo, Christian me dio un recorrido por el departamento, era enorme. Me mostró varias habitaciones, el gimnasio, su despacho y la de Teddy. Me quede asombrada al ver que estaba completamente equipada. Poseía una cama con varias almohadas con forma de pelotas, un televisor pantalla plana con una consola de video, un escritorio, un armario lleno de ropa y calzados. Antes de que pudiera decir algo Christian me recordó que Teddy sería su hijo y estaba en todo el derecho de gastar en él, un argumento que no pude discutir.

Llegamos hasta una puerta y una sonrisa adornó su rostro, ¿Qué había detrás de aquella puerta? Se acercó a mí, me tomó de la mano y me puso frente a ella.

—Cierra los ojos.

— ¿Por qué?

—Porqué sé que esto te va a encantar, así que quiero que sea una sorpresa.

Odiaba completamente las sorpresas, pero él estaba tan emocionado que no me dieron ganas de desanimarlo, así que hice lo que me pidió. Escuche cuando abrió la puerta y sentí como me tomó de las manos para entrar a la habitación. Me pidió que abriera los ojos y cuando lo hice me quede sin habla. ¡Estábamos en una biblioteca!

Miré alrededor contemplando todos los estantes que estaban repletos de libros, en una pared había un sillón blanco y unas mesas adornaban el medio del salón. Lo miré atónita.

—Recordé que la primera vez que cenamos juntos me dijiste que amabas leer.

Sonreí, camine hacia un estante y pasé mi dedo por uno de los libros—Tenia tanto tiempo sin poder leer uno.

—Pues ahora tienes miles y si quieres más comprare más… hay un estante con los libros y sagas actuales; también hay de diversos temas. No sabía qué tipo de lectura te agradaba así que compre de todo un poco.

Lo miré atónita, ¿Ese hombre era real? ¿Podría ser más cariñoso y atento? Oh Christian no sabes lo que estás haciendo, todo eso sería más doloroso a la hora de separarme de él. No quería pensar en eso pero era inevitable que viniera a mi mente, yo me estaba encariñando cada vez más con él. Miré una vez más el lugar y le sonreí.

—Gracias Christian, no sé cómo pagarte todo lo que estás haciendo por mí.

—Si mantienes esa hermosa sonrisa yo me daré por servido.

Mi corazón comenzó a latir más fuerte, mientras él se acercaba a mí. Llevó una de sus manos a mi rostro y me acarició la mejilla, besó mi frente y mi nariz antes de que sus labios tomaran posesión de los míos.

Mi cuerpo respondió de inmediato a su beso, lleve mis manos hasta su cuello y las entrelace, acaricié su cabello rebelde con una de ellas mientras él me pegaba a su cuerpo, mordió mi labio inferior y yo solté un gemido que aprovecho para invadirme con su lengua mientras la mía le daba la bienvenida.

Acariciaba cada rincón de mi boca, mientras mi lengua se unía a él. Él había sido el primer hombre que me besaba, así que nunca había sentido esa intensidad pero su lengua experta guiaba la mía y nos unimos en una danza completamente sincronizada. Sentí que chocaba con algo, pero no supe qué, la realidad perdió sentido para mí, solo estaba Christian y las miles de nuevas sensaciones que mi cuerpo experimentaba con él.

El sonido de su teléfono, explotó la pequeña burbuja que habíamos creado devolviéndonos a la realidad. Se separó lentamente de mi, respirando hondo varias veces, yo sentía mi cuerpo entero arder y palpitar de necesidad por él. Por primera vez supe lo que era el deseo.

Se alejó unos pasos y sacó su blackberry del bolsillo, yo me bajé de la mesa a la cual no tenía idea de cómo me había llegado y traté de calmarme mientras lo escuchaba hablar por teléfono.

—Grey— respondió sin siquiera mirarlo— Perdona mamá no vi que eras tú… si, lo sé… ya voy saliendo para allá… nos vemos— se guardo el teléfono en el bolsillo y me miró— Tengo que ver a mi mamá, está esperando una explicación.

—Está bien… suerte.

Él sonrió se acerco a mí, me dio un casto beso en los labios y salió de la habitación, mientras yo trataba de calmar todas las emociones que explotaban dentro de mí a la vez. Salí de la biblioteca me senté en la sala y encendí la televisión. Quería encontrar algo con que entretener mi mente pero no había nada que pudiera distraerme de lo que acababa de pasar.

Me recosté en el mueble y me pregunte ¿Cómo serian los padres de Christian? Seguramente grandes personas si había criado a un hombre de tan buen corazón. Esperaba poder llevarme bien con ellos y así evitarle un problema más a Christian.

Traté de hacer miles de cosas para distraer mi mente pero nada funcionaba, no era solo Christian o nuestro reciente y apasionado beso lo que me intranquilizaba, era también mis amigos, no podía sacármelos de la cabeza.

Donna debía estar preocupada por mi porqué no me había presentado a trabajar pero ella no conocía mi situación como José y Malú. ¿Estarían preocupados ellos por mí? ¿Elizabeth abría dicho algo sobre mi ausencia? Christian había comentado que se enterarían por las noticias pero ninguno de los medios sabía mi nombre.

Tenía que buscarlos y hablar con ellos, no podía dejarlos preocupados. Camine hasta mi cuarto donde encontré la maleta que había traído conmigo. Cambie el vestido y la americana que tenia por un jean y una camiseta azul, tomé mis converses y me recogí el cabello en una cola.

Cuando salí de mi habitación recordé a los reporteros que estaban esperando abajo, pero me tranquilice al instante, ninguno de ellos pensaría que yo era la esposa de Christian Grey, no con la pinta que tenía, parecería una adolescente normal de diecinueve años.

Tomé un poco de Dinero que Christian me había dado por si llegaba tarde y se me ofrecía algo. No había señal alguna de la señora Taylor por ninguna parte, pero no me molesté en buscarla con un poco de suerte llegaría antes que Christian. Cuando bajé aún había unos cuantos reporteros, respiré hondo y caminé como si nada.

Ninguno de ellos me prestaba atención, tal como lo pensé era por la forma en que vestía, pasé lo más normal que podía por enfrente de ellos, pero lo nervios estaban allí, aunque sabía que no les daba ni la menor curiosidad tenía la sensación de que en cualquier momento se voltearían a mi dirección y me llenarían de preguntas, sentí que mis anillos de Compromiso y Matrimonio pesaban una tonelada en mi mano y me regañe por no haberlos dejado.

Caminé unas cuantas cuadras antes de tomar un Taxi, suspiré aliviada cuando estuve en el interior del auto. No pude evitar sentirme culpable por haberme ido sin decir nada, pero ya estaba en camino, era tarde para arrepentirme, hablaría con Donna y en cuanto me fuera posible volvería al Escala.

El Taxi me dejó justo en frente de la cafetería en donde había trabajado por cuatro años, tendría que hablar con la gerente para presentar mi renuncia, pero eso sería después. Donna estaba terminando de servirle a uno de los Clientes en la mesa, en cuanto me vio corrió hasta mí y me envolvió en sus brazos.

— ¡Ana!, No tienes idea de lo preocupada que estaba.

—Estoy bien— le dije correspondiéndole el abrazo— perdona por no avisar, es que estos días han sido de locura.

Ella se separó de mí y me brindo una sonrisa, la seguí hasta la barra donde me senté en una de las sillas altas mientras ella se metía por la pequeña puerta, llegó hasta donde yo estaba y como no había clientes que atender sabía que se podría quedar unos minutos hablando conmigo.

—Tienes tanto que contarme, Ana; ¿Por qué no llegaste a trabajar ayer y esta mañana?

Me mordí el labio sin tener idea de que decir, Donna no conocía las circunstancias en las que vivía, nunca le había contado que tenía un tío abusivo que nos obligaba a trabajar a mi hermanito y a mí. ¿Qué iba a decirle? Era mejor que le hablara de mi matrimonio antes de que se enterara por la televisión, ¿Debía fingir emoción? Quizás era lo mejor, Christian iba a decirle a su familia que nos habíamos casado por estar enamorados.

—Wow, Donna; la verdad es que no se por donde comenzar— le dije esbozando una sonrisa

—Qué tal si comienzas diciéndome ¿Dónde estabas?

—No vas a creerme

—Pruébame.

—Bien, estuve en las vegas. Yo… me case ayer Donna

— ¿Qué?— pregunto en un tono extremadamente fuerte, miré todo el lugar para descubrir que éramos el centro de atención, ¡Genial!— ¿Cómo que te casaste?— pregunto en un tono más bajo

—Así como lo oyes—le dije con una sonrisa y le enseñe mi mano derecha en donde estaban mis anillos.

—Oh… Por… Dios— dijo antes de tomármela y comenzar a examinar los anillos— ¿Con quién te casaste, Anastasia?

—Déjame adivinar— Dijo Mila de repente, por lo visto había estado muy pendiente de la conversación— ¿Christian Grey cierto?— pregunto con amargura.

— ¿Qué? ¿De verdad?

—Por supuesto, la noticia de su matrimonio esta por todas partes y ahora Ana viene a decir que está casada, se me hace mucha coincidencia.

—Tienes razón, no es ninguna coincidencia, Christian es mi esposo.

— ¿Estas embarazada?— me preguntó Mila

—No, no se casó conmigo por obligación— le dije, pero en ese momento sentí una punzada de molestia, porque de alguna u otra manera esa era la razón

—No puedo creer esto.

—Basta Mila, no vengas a meter tu nariz por aquí. Ana está casada deja la envidia.

Mila bufó y se fue a atender a uno de los clientes que había llegado, Donna me sonrió con ternura y comenzó a preguntarme sobre los detalles de la boda y mi relación con Christian. Nunca me había puesto de acuerdo con él para que inventáramos la historia de amor que haríamos pública, seguramente era muy diferente a la que estaba compartiendo con Donna. Le conté que habíamos estado saliendo todos esos días y que en un ataque de locura Christian me había propuesto matrimonio y sin pensarlo ya estábamos viajando a las vegas. Ella sonrió y comenzó a dar saltitos de emoción mientras yo me sentía mal por mentirle.

— ¿Ana? ¿Eres tú?

Pude ver a José que se acercaba a mí rápidamente, no me dio tiempo de nada cuando ya lo tenía frente a mí envolviéndome en un abrazo, se lo correspondí un poco aturdida. Él me apretó fuertemente y yo me mordí el labio y aguante mis ganas de llorar, todas las cosas que había vivido en tan poco tiempo parecían ahogarme, tenía la sensación de no haberlo visto en años.

— ¿Dónde demonios has estado?— me preguntó separándose de mi

—Es una historia bastante larga… tengo mucho que Contarte.

Donna se despidió de nosotros con una sonrisa para atender a un muchacho que esperaba para pedir su orden, me baje de la silla y lo guié para que nos sentáramos en una de las mesas, quería tener un poco de privacidad y seguramente Mila estaría como radar pendiente de la conversación.

—No tienes idea de lo preocupado que he estado por ti, y también Malú. Incluso Donna que no sabe nada de tu vida sabia que algo no estaba bien.

— ¿Elizabeth no dijo nada?— pregunté asombrada, pensé que ella diría que me había pasado

—No, Malú me dijo que ella había llegado sola y cuando le pregunto por ti; dijo que ya no ibas a volver, se negó a dar más explicaciones.

Me mordí el labio con fuerza para no soltar una maldición, no me lo dije pero pensé en lo profundo de mí que Elizabeth iba a contarle todo a Malú y que le hiciera saber que estaba bien y así ella se lo hiciera saber a José. ¡Estúpida!, me llamó mi subconsciente y tenía razón. ¿Cómo fui tan tonta para creer que ella tranquilizaría a mis amigos? Me sentí muy mal por preocuparlos, no quería saber cómo se encontraba Malú si José había estado tan aliviado de verme.

Lo miré a los ojos y le sonreí, estaba segura que él esperaba una explicación pero no sabía cómo comenzar. La última vez que habíamos hablado de Christian yo le dije que no era más mi amigo ¿Cómo decirle que ahora era mi esposo?

Me tomó de las manos, antes de que pudiera retirarlas, eso era exactamente lo que no quería. Miró mi mano derecha y vio los anillos de oro que me distinguían como una mujer casada. Sus ojos estaban tan abiertos que temí que se le fueran a salir, estaba completamente mudo y me miraba en espera de una explicación, pero por alguna razón no me salían las palabras.

— ¿Qué es esto Ana? ¿Estás casada?

—Sí, ¿Recuerdas a mi amigo Christian?— él asintió— Bueno… ahora es mi esposo.

Se quedó completamente mudo, así que supuse que tendría que seguir hablando. Comencé contándole desde la noche que nos habíamos encontrado en el bar, el intento de abuso de Jack y la solución que me había dado Christian. Estuvo callado todo el tiempo, tanto que me pregunta si de verdad me estaba prestando atención.

— ¿Se caso contigo y va a Adoptar a Teddy?— me preguntó con asombro y desconfianza, y no podía culparlo, no era algo que cualquiera haría.

—Sí, se que suena increíble pero… así es, está moviendo a sus abogados para tener la custodia de Teddy.

—Me cuesta creer esto, Ana… ¿Te trata bien? ¿Te ha pedido algo a cambio?— pregunto con recelo

—Ha sido absolutamente amable y respetuoso conmigo, no se ha propasado y tampoco me ha propuesto nada indecente. Si es lo que quieres saber.

Me sonrojé al recordar el beso que nos habíamos dado en la biblioteca. De seguro en las noticias también aparecería el beso en el Aeropuerto, pero eso no contaba como un abuso, yo no había puesto resistencia y tampoco me había negado. José comenzó a preguntarme algunas cosas de mi nueva vida y le aseguré que todo estaba muy bien ahora que nos habíamos alejado de Jack. No quería preocuparlo y pareció quedarse tranquilo con mis respuestas.

Seguí conversando con él un rato más y después se nos unió Donna. Los había extrañado a pesar de que no había pasado mucho, aunque para mí; con los acontecimientos me parecían toda una eternidad. Disfrute mucho de la conversación, estaba allí sentada con dos de mis amigos sin tener que preocuparme por Jack o por Elizabeth me pareció haberme quitado un gran peso de encima.

Perdí completamente la noción del tiempo en nuestra conversación, maldije en silencio porque me había tardado mucho más de lo que tenía previsto. Me despedí de mis amigos y le pedí a José que le contará todo a Malú en cuanto la viera, él se negaba a dejarme marchar pero aceptó cuando le prometí que nos volveríamos a ver.

Tomé un taxi hasta el Escala, me sentía mucho más aliviada ahora que mis amigos sabían que estaba bien, sonreí al pensar en los grandes amigos que tenia, estaba segura que fuera cual fuera la decisión que tomará de ahora en adelante ellos iban a estar allí para mí.

Le pedí al Taxi que me dejara antes de llegar al escala, para mi mala suerte habían mas reporteros de lo que estaban cuando salí. Me iba a costar poder pasar entre ellos y aunque tratara de pasar se me hacía imposible, ¡Mierda! ¿Qué demonios iba hacer ahora?

Un señor mayor salió de lo que supuse era la puerta de servicio, dejo la basura en el contenedor y volvió a tomar su camino. Corrí hasta el justo antes que entrara, el era mi única esperanza.

—Espere, Señor— le dije justo antes que abriera la puerta.

— ¿Puedo ayudarte, niña?

—Sí, necesito subir al Pent House, pero estos reporteros no me dejan pasar.

— ¿Para quién trabajas?— me pregunto

Mordí mi labio y sentí como se me encendían las mejillas —No trabajo para nadie, vivo aquí… Christian Grey es mi esposo.

Me miró de arriba a abajo incrédulo y luego trató de reprimir una sonrisa, era obvio que no me creía y no lo culpaba, no viendo a Christian y después ver mi aspecto. Cuando iba a entrar sin darme una respuesta me interpuse entre él y la puerta y lo miré suplicante.

—Por favor… juro que no le estoy diciendo mentiras, si quiere llámelo y pregúntele.

El hombre me miró por unos segundos y asintió. Me llevó hasta una pequeña oficina donde había una pequeña mesa con dos sillas, un radio y un pequeño televisor. Tomó el teléfono y marco el número que supuse era el del pent house de Christian, espero unos momentos y después hablo.

—Bueno, si… disculpe por molestarlo Señor Grey pero aquí hay una jovencita que dice ser su esposa…— le dije mi nombre en un susurro— Se llama Anastasia… no sé si será verdad pero ella insistió así que yo…— No termino de hablar, se quedo un momento callado mientras escuchaba a Christian—Si, muy bien señor Grey, enseguida.— y después colgó. Me miró sonrojado—Siento mucho no creerle, señora Grey… no sabía que…

—No tiene porque disculparse— lo interrumpí antes de que pudiera terminar— ¿Sabe por dónde puedo entrar? Estos reporteros no van a dejarme.

—Claro, venga conmigo. Entrara por el ascensor que usa Taylor.

Lo seguí hasta el ascensor el cual me llevo hasta el último piso que era donde vivía Christian, las puertas se abrieron dejándome en una parte que nunca había visto, una pequeña salita bien amueblada y una pequeña cocina equipada, al fondo había dos puertas y frente a mi había otra, me supuse que sería la parte del departamento que les pertenecía a Taylor y su familia. La señora Taylor llego hasta mi, muy seria, en ese momento supe que estaba en problemas.

—Señora Grey, ¿Dónde ha estado?

—Yo… yo solo…— vacile

—Bueno, eso ya no importa— me dijo tomándome por el brazo— El señor Grey la espera en la sala… Señora Grey, no vuelva a salir sin avisar.

Asentí y entre a la sala donde sabia que me esperaba mi marido. Estaba de espaldas y tenía las dos manos apoyadas en la barra de la cocina con la cabeza gacha. Debió haberme escuchado entrar porque enseguida se volteó hacia mí. Me quede paralizada en mi lugar, mientras esos ojos Grises que tanto me gustaban se Clavaban furiosamente en mi.

— ¿Dónde mierda estabas, Anastasia?

Su pregunta me helo la sangre… por primera vez tuve miedo de Christian

CONTINUARA