Aquí está el último capítulo, espero que les guste. No estaba muy segura cómo hacerlo, pero a la final junte varias ideas que escribí hace meses.


¿Qué pasa de ahora en adelante?

Mai aun no asimilaba el hecho que la Madre de Zuko haya aparecido, después más de siete años de su destierro. Pero le alegraba que su prometido estuviera feliz, y también que ella era parte de esa felicidad. Por otra parte había sido un gran alivio que la princesa Ursa estuviera de acuerdo con el compromiso de ellos, era como quitarse un peso de encima, más bien un miedo, aunque no lo admitiera abiertamente, le asustaba que Zuko se fuera de su lado. Y tenía un poco de nervios por la reunión, porque ya no iba a ser tan privada como antes, su madre se había encargado de que los políticos y consejeros más importantes estuvieran presenten, pero no era el hecho que ellos estuvieran presentes, sino que el Avatar y sus amigos iban a asistir, y el tío de Zuko, el General Iroh, se iba a enterar.

Ella nunca ha sido una persona muy familiar, y ellos son como una familia, la habían criado para que se quedara callada y tuviera un perfecto comportamiento, no para estar en familia. Sin embargo ese miedo lo tenía que superar, si quería estar con Zuko. Pensar en que a partir de esa noche, todo el mundo sabría sobre su compromiso, no le simpatizaba mucho, porque a ella nunca le ha gustado el ambiente alrededor de los nobles, a pesar de haber crecido en la nobleza, y era parte de ella.

Se estaba dando los últimos retoques a su atuendo, cubriendo bien las armas que siempre llevaba, uno nunca sabía cuando la iba a necesitar, y si su madre se enteraba iba a tener problemas, porque una noble no pelea, sólo tiene que tener perfectos modales, y perfecta apariencia estaba recordando las palabras exactas que le decía su madre. Siempre le desquicia la idea que ella tuviera armas, como si fuera un soldado, pero nunca en realidad le había parado a lo que tuviera que decir su madre, sólo se limitaba a obedecer cuando era necesario.

En el momento que se vio en el espejo, parecía una noble, con el perfecto atuendo para la ocasión, aunque no quisiera admitirlo le gustaba un poco lo que se reflejaba en el espejo, pero no definitivamente, no era ropa que estaba acostumbrada a usar, era de un tono rojizo más claro del que le gustaba, no llevaba maquillaje, porque no creía que fuera necesario, ya había hecho un gran esfuerzo en colocarse un atuendo que le había escogido su madre.

Estar sola en su habitación casi siempre hacía que divagara en sus pensamientos, los cuales la mayoría del tiempo, eran interrumpidos, y esta vez no sería la excepción. Ty Lee entró abruptamente en su habitación con su aura rosa como ella le decía, tan feliz que a veces sentía envidia, otras veces le daba ganas de matarla, ésta era una de esas veces.

- Mai, no puedo creer que por fin todos van a saber de tu compromiso- estaba sonriendo de oreja a oreja.

- Yo tampoco- dijo con su voz habitual.

- ¿No te sientes emocionada?- le preguntó con entusiasmo.

- Emocionada, no es una palabra, que funciona conmigo- le restó importancia, no deseaba caer en detalles de lo que en realidad sentía.


Toda la noche trató de esquivar cualquier pregunta muy personal, sólo se limitaba a responder preguntas sencillas, no estaba de humor para que le arruinaran su estado de ánimo.

- No puedo creer que te vayas a casar con chispitas- le dijo Toph, con dándole un golpe en el hombro a Mai.

- Ni yo.

- Sé que no tendrás problemas en tu noche de casada-apareció Sokka de la nada, abrió los ojos como platos.

- ¿Qué quieres decir?- ella sabía perfectamente a lo que se refería, sólo que quería evitar que le hicieran pasar una pena.

- Vamos Mai, Zuko es un maestro fuego. El elemento de la pasión- movió las cejas sugestivamente.

- Él es el Señor del Fuego, por algo- siguió Toph- ¿Cierto Zuko?- éste se atragantó con su bebida.

- ¿De qué hablas?- sentía que todo el mundo los miraba, por lo alto que había gritado Toph.

- Chispitas, eres un maestro fuego, no lo puedes negar- Toph se empezó a reír estruendosamente.

- Cállate ahora mismo- la dijo bajito.

- Zuko, sabes que vas a disfrutar cuando te cases- le puso un brazo por los hombros Sokka.

- Sokka, Toph ¿Podrían parar?

- Estamos diciendo la verdad chispitas, no nos puedes hacer nada, por decir la verdad, ¿o sí?

- Toph, soy el Señor del Fuego ahora, necesito cuidar mi imagen, y un estúpido sobrenombre no me ayuda.

- Vamos chispitas, no seas aguafiestas, relájate, sólo Sokka y yo hablábamos con tu prometida que ustedes la van a pasar muy bien en su boda, eso es todo- se hizo la inocente.

- Y creo que los siguientes son piernas locas y Katara.

- Ey Toph no te metas con mi hermana.

- Sokka, no puedes ocultar la verdad con un dedo. Tu hermanita está saliendo con piernas locas.

- Pero eso no te da derecho a que estés decidiendo si mi hermana se va a casar o no- sonó muy sobreprotector. A Katara eso la molestó.

- Sokka quién decide qué hacer con mi vida, soy yo, no tú.

- Tú eres mi hermana menor.

- Eso no tiene nada que ver.

Ellos siguieron discutiendo. Mai no se sentía muy augusto ahí, y le preguntó a Zuko si le placía dar una vuelta por la isla, para estar lejos de ese ambiente tan pesado.


- La luna se ve hermosa esta noche- trató de comenzar una conversación Zuko.

- Sí- contestó sin emoción alguna- ¿Estás seguro de esto?

- ¿A qué te refieres?

- No sé, a todo esto.

- No lo sé, creo que sí- le agarró su mano, y atrajo hacia a él- Lo único que sé que mientras estés a mi lado todo saldrá bien.

El resto de la noche fue una locura, pero muy divertida, Katara y Sokka siguieron peleando, y Aang intentó bajar los humos. Por otro lado Toph estuvo disfrutando del show… La madre de Mai estaba hecha un líos, no quería que los políticos se llevaran una mala imagen de su familia, hizo lo que pudo. Sin embargo salió bien en lo que cabe.


Poco después de hacer su compromiso formal, ante toda la sociedad. Zuko empezó a actuar diferente, andaba muy estresado, y Mai se preocupó, pero cuando supo la verdad, no la quería creer. Él se había vuelto loco, no podía seguir con él, con todo el dolor de su alma, decidió que lo mejor, era terminar con él, para que pudiera pensar mejor.

Dos semanas más tarde, Zuko buscó a Mai después de que discutieron, y ella terminara con él, porque se había enterado que visitaba a su padre en busca de consejos, a espalda de todos.

-Me has estado ocultando cosas.

- No puedo vivir sin ti Mai, no puedo rendirme así como así. No voy a perderte otra vez. Sé que fui un estúpido al haberte ordenado que volvieras.

- Zuko, me ocultaste cosas ¿Cómo quieres que confíe en ti?, después de lo que me hiciste. Estuviste hablando a mis espaldas con tu padre. Y has cambiado mucho en este último año, no te reconozco, no sé quién eres, dónde está el chico con quien me comprometí hace más de un año. Ser el Señor del Fuego te ha cambiado.

- He cambiado, no te puedo mentir. Pero te necesito a mi lado, no me dejes, te busqué, porque me estaba volviendo loco sin ti a mi lado. Dame otra oportunidad- le suplicó.

- Pero es difícil que vuelva a confiar en ti, no sé cuándo me mientes y cuándo me dices la verdad. ¿Cómo quieres que esté con una persona que es así conmigo?

- Haré cualquier cosa para recuperar tu confianza, de ahora en adelante nada de secretos. Dame tiempo, para que me perdones, para que me dejes de odiar. Yo te amo.

- Yo no te odio, nunca lo haré- odiaba admitir eso.

- Dame otra oportunidad, la última.

- La última.

- Te prometo que cada día tendrás una razón para seguir enamorada de mí. No dejaré que nada nos separe otra vez- la miró a los ojos, y ella le dio otra oportunidad.


Tres años después…

Él aún no podía creer que se casaría con aquella chica que siempre fue tan callada y misteriosa. La primera vez que la conoció supo que ella no era como las demás, años después se dio cuenta, que aquella vez tuvo razón. Estaba nervioso de arruinar todo, no tenía idea cómo sería su vida ahora en adelante, al lado de Mai. Todo sería muy diferente, pero estaba dispuesto a correr ese riesgo, con tal de estar con ella. No le importaba nada más, aparte de hacerla feliz, su felicidad estaba a su lado. Sin embargo, estaba dudoso de su decisión, no sabía si fue la más correcta, en ese preciso momento.

Apenas pudo dormir con todas esas ideas en su cabeza, le pasó por la mente que pasaría cuando tuvieran hijos, no le cabía en la cabeza, pero sabía que aprenderían a ser padres, por eso no se tenía que preocupar todavía.

Ya había amanecido, todo parecía irreal que sólo en pocas horas sus vidas cambiarían, darían un giro de 360°, no se había dado cuenta que estaba tan nervioso hasta que Sokka y Aang se lo dijeron.

- Zuko, deja de caminar de un lado para el otro. Me estás mareando. Todo va a salir bien- le dijo Sokka.

- Tranquilízate- trató de ayudarlo Aang.

- ¿Cómo lo pueden decir?, ustedes no están en mi lugar. ¿Y si pasa algo, y todo se arruina?- se llevó las manos a su cara, y se sentó frustrado.

- Zuko, no tienes que perder el control. Nada se va a arruinar- le dijo Aang a manera de transmitirle confianza.

- Pero, ¿cómo sabes que así va a pasar, sin ninguna complicación? Mi vida ha sido la más fácil. Y mi relación con Mai no ha sido perfecta, no digo que me estoy arrepintiendo, sólo que no sé por qué ella quiere estar conmigo, si no soy la mejor persona con la que puede estar. Hemos terminado muchas veces.

- Sin embargo, siempre vuelven, lo que hace que su lazo sea más fuerte, que pueden resolver sus diferencias, eso no te anima- Aang lo miró a los ojos- Zuko, ella se quiere casar contigo, no con nadie más.

- Además, no creo que vayas a conseguir a más nadie que esté perdidamente enamorada de ti, ella haría cualquier cosa por ti, y tú por ella. Ustedes están enamorados, por eso decidieron casarse, nadie los obligó- las palabras de Sokka lo hicieron entrar en razón.

- Tienen razón- esas habían sido las palabras que necesitaba escuchar, aunque no estuviera del todo convencido, se terminó de vestir.

La ceremonia había comenzado. Aún Zuko estaba nervioso, pasó la mirada un par de veces entre los presentes, su tío y su mamá estaban ahí, también sus amigos, la familia de Mai, y varios conocidos. Pero cuando Mai llegó, se le olvidó todo, nunca la había estado más hermosa, le quitó el aliento, ya no estaba más nervioso, sólo quería pasar el resto de su vida al lado de ella, Mai le dio la seguridad que el necesitaba. En ese momento ya no habían personas a su alrededor, solo ella. Tomó una respiración profunda, para tranquilizarse.

Todo estaba saliendo bien, sin complicaciones. Y llegó el momento más esperado.

- ¿Señor del Fuego Zuko, acepta a Lady Mai, como su legítima esposa, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza?

- Acepto- miró a Mai con dulzura, y le puso con delicadeza la alianza de oro.

- Lady Mai, ¿acepta al Señor del Fuego Zuko, como su legítimo esposo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza?

- Acepto- una pequeña sonrisa se asomó por las comisuras de sus labios, mientras le colocaba la alianza a Zuko. Era realmente feliz. Había esperado ese momento toda su vida, desde que conoció a Zuko, supo que no se podría casar con nadie más, que no amaría a otra persona, más que a él. Tendrán sus altos y bajos, pero quién no los tiene, eso era parte de la vida.

- Puede besar a la novia.

La besó lentamente, deseaba que ese momento se prolongara lo más posible, cuantas veces besaría por primera vez a Mai como su esposa. Sólo una, y no desperdiciaría esa oportunidad, le había hecho una promesa tres años atrás, que la enamoraría cada día, no podía decepcionarla otra vez, haría todo lo posible porque ella fuera feliz. No permitiría que nadie la lastimas, ni él mismo.


Esa noche…

- ¿Qué pasa de ahora en adelante?- miraba a su reciente esposa, con ternura.

- Creo que comenzar nuestra historia juntos- le contestó con una sonrisa, le dio un beso.

- ¿Estás segura de hacerlo?- le preguntó expectante.

- Mientras estés a mi lado todo va a estar bien- le regaló una sonrisa- Ahora no puedes dejarme.

- Yo nunca lo volvería hacer- y en sus ojos se podía ver la verdad reflejada.

- Lo sé- lo besó lentamente, transmitiendo como pudo todos los sentimientos en ese beso, él solo se dejó llevar, no tenían apuros, les quedaba toda una vida por delante juntos. No eran la pareja perfecta, pero se amaban, se entendían, se respetaban y eran felices, eso era lo que importaba, no la opinión del resto del mundo.


Cinco años después…

Mai y Zuko estaban celebrando su quinto aniversario en la casa de la playa de la isla Ember, era cerca de la hora del ocaso, en el balcón de su alcoba. Pero Zuko notaba a Mai algo...incómoda.

- ¿Qué pasa?- le preguntó a su esposa, que se encontraba entre sus brazos.

- Nada malo- le contestó.

- ¿Me vas a decir qué es?

- Sí…No- terminó diciendo.

- ¿Por qué?- inquirió sorprendido.

- Adivina- lo besó.

- Sabes que no soy bueno en eso.

- Bueno, te voy a dar una pista.

- Dímela- le besó la mejilla.

- No vamos a estar solos- dijo con una sonrisa. Zuko tardó en entender esas palabras.

- ¿Estás embarazada?, ¿Vamos a ser padres?- le invadió el miedo.

- Sí, vamos a ser padres- No lo puedo creer pensó Zuko él seguía en estado de shock- ¿No estás feliz?- preguntó dolida.

- No es eso, necesito tiempo para asimilar esta noticia.

- Todo el que desees- con esas palabras, se levantó Zuko- No, estás feliz- empezó a llorar.

- Mai, no llores- se preocupó, y se volvió a sentar a su lado, y la abrazó.

- Pero no has dicho nada- le fue secando las lágrimas, con delicadeza, y pensando bien sus palabras.

- Mai, sólo estoy asustado- admitió.

- ¿Lo estás?- preguntó dudosa.

- Sí- suspiró, y la besó- Y tú ¿estás asustada?- preguntó interrumpiendo el beso.

- Te mentiría, si no lo estuviera. Zuko, claro que lo estoy, porque es algo nuevo para mí- él le acomodó un mechón detrás de su oreja.

- ¿Pero cómo quedaste embarazada?

- ¿En serio quieres que te explique?- se dio cuenta de lo estúpida que había sido su pregunta.

- No… quise decir, ¿cuándo quedaste embarazada?

- Como hace tres semanas.

- Esto es increíble, vamos a ser padres- no asimilaba la noticia.

- Sí…Pero tenemos unos ocho meses para hacernos la idea- le susurró en el oído.

- Tienes razón. Lo que nos queda es esperarla, y recibirla con amor- le besó una mejilla.

- Será afortunada.

- ¿Piensas que va a ser una niña?

- Tengo una corazonada, que va a ser la princesita de papá.

- Espero que se parezca a ti.

- Te amo.

- Y yo a ti- la besó.

Así es comienza su historia juntos, una que escribirían los dos juntos.

¿El Final?


¡Gracias a todas las personas que leyeron esta historia, me alegra que la hayan leído muchas personas de diferentes partes del mundo!

Cuando empecé a escribir esta historia pensé que nadie la leería, y nunca nadie le dejaría reviews, me equivoqué, esta historia en particular, fue la primera que realmente amé escribirla, aunque algunas veces no tenía inspiración, porque es de mi pareja favorita de todas.

La verdad no quería que esta historia se hiciera tediosa, y no tenía mucha inspiración para hacer un capítulo completo para boda. Y me pareció mejor que Mai tuviera 20 años cuando se casara (Por cierto, no tenía idea cómo sería el perfecto vestido o kimono de bodas para Mai, ni ninguno de los atuendos, así que los dejo a su imaginación). Y 25 años cuando quedó embarazada.

Me entristecí cuando vi que en Avatar The Promise Part II, Mai terminó con Zuko, por eso escribí esa parte, así es como me hubiera gustado que terminara la escena, que él la buscara...

Tal vez alguna vez, escriba la continuación, pero no será por los momentos.

¿Reviews?, ¿Les gustó?

Lucy Otero!