Bienvenidas y bienvenidos una vez más a una nueva actualización.
Debo hacerles una confesión... A decir verdad no sé porqué tengo esta manía, pero cuando por lo general empiezo un proyecto, casi siempre lo hago más grande de lo que tenía pensado en un principio. Sí ya leyeron "El Juguetero Siniestro" y están leyendo "La Novia de Dipper" saben perfectamente a qué me refiero. Pues da la casualidad de que este fic va por exactamente el mismo camino. La historia que tenía pensad en un inicio se ha expandido y ahora me tomaré la libertad de ir más allá.
¿A qué me refiero con esto? Bueno, digamos que dado a que Reverse Falls es un universo basado en concepto de Gravity Falls dónde el tema de la magia y de los viajes entre dimensiones es más común; podré explotar esto y utilizar este fic para visitar mundos, universos y dimensiones totalmente nuevas... ¿Y por qué no? Conocidas también.
Bueno, espero que les gusten estas nuevas ideas, ya que están por experimentar la primera de ellas: En este capítulo Dipper y Pacifica visitarán un extraño lugar que en un futuro les sonará bastante peculiar... Pero sin más preámbulos, espero que les guste este nuevo capítulo. Nos leemos hasta el final para comentarios finales.
Gravity Falls Es una obra perteneciente a Disney. Todo lo escrito y expresado dentro de este Fanfic tiene como propósito principal el enriquecer al Fandom de la misma. Todos los personajes utilizados dentro de esta historia son una creación y propiedad original de la talentosísima y brillante mente e ingenio del animador estadounidense: Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales. ¡Disfrútenlo!
Reverse Falls Fanfic: Ojos de Demonio
Capítulo 9: "Bóveda, Parte 1"
—Bienvenida al tercer sótano... —Dijo Dipper, sin despegar la mirada del monumental edificio que dadas sus inmensas proporciones; parecía encontrarse a una menor distancia de la que realmente estaba—. Mejor conocido como el Almacén 88 2/3.
—¿Almacén 88 2/3...? —Pacifica alzó las cejas y entrecerró los ojos antes de estallar en furia—. ¡Espera un segundo! Cuando dijiste que me llevarías al tercer sótano, creí que hablabas de una habitación secreta y oculta bajo los cimientos de la mansión. Nunca me dijiste que me traerías a un lugar remoto que probablemente está ubicado en una dimensión extraña y completamente desconocida por la raza humana.
—Relájate, lindura. —Advirtió, enseñándole una seductora y brillante sonrisa—. Podemos volver a la mansión en cualquier momento. Pero primero, hay algo aquí que necesito mostrarte.
—Espero que sea importante. —Reclamó, torciendo la boca—. Al menos me hubieras dejado cambiarme de ropa primero. Es incómodo estar cubierta únicamente con una bata de baño en un sitio como este.
—No hay tiempo para eso. Sí queremos llegar al fondo de este misterio, tenemos que apresurarnos. —Sin perder más valiosos segundos que más adelante podrían resultar determinantes y significativos entre cruzar la delgada línea que hay entre la vida y la muerte; Dipper se aproximó hacia Pacifica para tomarla repentinamente y de nueva cuenta por la delineada curva de su cintura. Esta vez utilizando ambas manos, para así asegurar su cabeza contra su pecho y finalmente rodearla con sus brazos. La joven Southeast no tuvo el tiempo necesario para reaccionar ante las inesperadas acciones de Dipper, ya que un aura mágica de tonos celestes rodeo el cuerpo de ambos, solo segundos antes de que una esfera de energía se materializara alrededor de ellos para así hacerlos levitar—. ¡Magia Reversible Número 19...! Sujétate fuerte. Tal vez sientas una leve turbulencia.
—¡Espera! ¿Qué...?
—¡Eleva!
La esfera emprendió el vuelo, hasta alcanzar una velocidad considerable y constante de aproximadamente sesenta kilómetros por hora. Pacifica creyó por un momento que caería al vacio, debido a que no contaba con algo más allá que le permitiera sujetarse por sus propios medios, de modo que se aferró del cuerpo de Dipper con sus dos brazos, hasta encajarle las uñas en la espalda. No obstante, solo pocos segundos pasaron para que la joven se diera cuenta de que la esfera contaba con un piso plano, firme e invisible en su interior, para así poder apoyar ambos pies.
—¡Oye! No tienes por qué ser tan agresiva. —Dijo el muchacho—. ¿Por qué no mejor te relajas y disfrutas de la panorámica vista?
—¡Cállate! —Dijo, sonrojándose a causa de la ira y de la frustración por encontrarse a sí misma experimentando una sensación incomprensible, la cual era tan desagradable, pero al mismo tiempo tan adictiva, que prefirió seguir la recomendación de Dipper de mirar hacia los lados como un vil intento por tratar de olvidarse de los recientes acontecimientos que la mantenían realmente confundida. Asimismo, para ella, el hecho de mirar el inacabable desierto, era mucho mejor que volver a establecer un contacto visual directo con él joven hechicero. Pasaron unos segundos, hasta que Pacifica volvió a toma el hilo de la conversación—. Ahora me doy cuenta... Todo lo que le dijiste al Cambia-formas en el bosque era verdad.
—¿A qué te refieres?
—Has incrementado tus poderes. —De una manera inexplicable, su ira y la tensión en sus músculos fue desapareciendo poco a poco, hasta que finalmente pudo relajarse y apoyar cómodamente su cabeza sobre el pecho de Dipper, alcanzando a escuchar los latidos de su corazón, los cuales aunque exageradamente acelerados, parecían sincronizados y tan absorbentes como una canción de cuna, que Pacifica alcanzó a esbozar una ligera sonrisa—. Cuando te conocí, la primera impresión que tuve de ti fue la de un chico engreído, pero a la vez tan debilucho, que en ese entonces lo único que podías hacer, era levitar cosas pequeñas. Pero ahora mírate... Pudiste luchar mano a mano con el Cambia-formas utilizando una simple réplica y vencer. No sé porque te estoy diciendo esto... Pero me alegro mucho por ti, Dipper.
—¿Qué estás diciendo? —El muchacho se sonrojó, de modo que trató de girar la cabeza hacia otro lado para ocultar su cara de Pacifica—. No... No se te ocurra decir esa clase de tonterías.
—Te sonrojaste. —Le guiñó un ojo y comenzó a reír.
—¿Qué? ¡Claro que no! —Dipper enfureció, resultándole imposible no poner ese gesto suyo tan raro como de "iugghhh", el cual lo único que hizo fue incrementar el volumen de la risa de la rubia—. ¡Deja ya de reírte! ¡No es nada gracioso!
Durante el resto del corto trayecto, el cual duró aproximadamente cinco minutos, Pacifica trataba de convencer a Dipper de lo tierno que se veía cuando los músculos de su cara le hacían una mala pasada y le hacían poner esa expresión tan peculiar. Sin embargo, Dipper no cedía ante la presión y negaba todas las acusaciones por parte de la rubia, quién parecía estar disfrutando del momento haciéndole perder los estribos a aquél joven de solido orgullo y determinación de acero. Una oportunidad única que sin duda muchas de sus fans más acérrimas hubiesen querido tener.
Cuando la esfera finalmente se detuvo, Dipper aterrizó firme y elegantemente con sus dos pies sobre una plancha de piedra, no así sucedió con Pacifica, quién no pudo contener el equilibrio y en consecuencia terminó sobre el suelo, sobándose el coxis y reclamándole a Dipper el motivo por el cual la había soltado tan repentinamente y de una manera tan brusca. Dipper no le hizo el menor caso, ya que lo que se encontraba frente a ellos le parecía algo mucho más interesante. Pacifica no hubiera estado de acuerdo con ello, siempre y cuando lo que ahora acaparaba el cien por ciento de su rango de visión no fuera tan impresionante como lo pintaban. Sin embargo, para la buena fortuna de Dipper, lo era.
—De acuerdo... Es mucho más grande de lo que aparentaba... —Pacifica admitió, visualizando una vieja construcción tan colosal, que sí antes pensaba que se asemejaba a uno de por lo menos noventa pisos de altura, ahora lucía como uno de casi doscientos. Sin tomar en cuenta el hecho de que parecía encontrarse en un estado de hundimiento permanente dado a las malas condiciones ambientales del planeta. De tal modo, que su altura real era de momento incalculable.
La construcción tenía una forma cuadrada, muy similar a la de un cubo rubik. La fachada era completamente gris, probablemente construida a base de un material aun desconocido para la raza humana. En el frente, se podía apreciar un conjunto de figuras talladas de seres con aspecto humanoide, así como diversos símbolos que seguramente pertenecían a una raza alienígena avanzada y antigua. A su vez, frente a ambos jóvenes se encontraba una gigantesca entrada sin puerta alguna. No obstante, frente a ella, detrás de un delgado pero elevado estante, se encontraba una persona, o mejor dicho, un ser extraterrestre. Una criatura de complexión endomórfica, enano y de color verde, cuyo cuerpo se encontraba cubiertos por un poncho que le cubría su abultado estómago y su prominente joroba. Su cabeza era redonda y ancha como una pelota de futbol americano, sus orejas no iban más allá de dos minúsculos orificios en cada uno de los lados de su cabeza. Por otra parte, sus ojos se encontraban ocultos por detrás de un par de gafas negras y simplonas que impedían observarlos con un mayor detenimiento, pero que a ojo de buen cubero no sobrepasaban el tamaño de una bola común de tenis. Sin dejar de sonreír, parecía estar leyendo alguna especie de manuscrito antiguo y enrolladlo cuando Dipper se acercó hacia él.
—Eh... Disculpe... Aquí abajo... —Alzó la mirada y se metió las manos a los bolsillos de su pantalón de vestir.
—¿Sí...? —Dijo el diminuto ser, con una voz chillona y cómica, como sí hubiera succionado todo un tanque de helio antes de comenzar a hablar. Acto seguido, asomó su cabeza por sobre su estante y miró hacia abajo, descubriendo así a Dipper y a Pacifica—. ¿En qué puedo ayudarles, jóvenes?
—Deseo acceder a mi bóveda. —Dipper respondió.
—¡Bien! Primero necesito que me diga su nombre completo, su planeta natal, la dimensión de la que nos visita y su código regional, por favor.
—Dipper Gleeful. Planeta tierra. Dimensión setenta y siete. Código regional, dimensión cuarenta y siete, apóstrofe, barra invertida.
—¡Señor Gleeful! ¡Qué agradable sorpresa! Han pasado algunos años desde la última vez que vino. Y dígame... ¿El señor cuenta con su llave? —Preguntó la criatura.
—En efecto... Ya han sido tres años... ¡Toma! Aquí está. —Dijo Dipper, extrayendo del bolsillo derecho de su mismo pantalón; un raro objeto pequeño de aproximadamente diez centímetros de largo, transparente y de forma triangular, con extraños símbolos en cada una de sus caras.
—¡Maravilloso! —Exclamó el pequeño ser, dando un fenomenal salto desde su estante para caer y aterrizar con sus cortas piernas frente a la joven pareja, siendo la muchacha la que hasta ese momento conservaba una expresión única de no saber absolutamente nada de lo que estaba pasando. No obstante, esta vez se limitó a solo mirar los extraños acontecimientos que fluían como riachuelos frente a sus ojos, lo hizo hasta que sintió que el momento preciso para saciar su sobrada curiosidad había llegado.
A continuación, el pequeño de color verde extendió su minúsculo brazo hacia Dipper, quién no dudó en entregarle el objeto que se encontraba sosteniendo.
—¡Síganme por aquí por favor! —Indicó, comenzando a caminar hacia el interior de la construcción. Dipper lo siguió sin presentar objeción, Pacifica no dudó en seguirlo y en acortar la distancia que mantenía con el joven hechicero para sentir una breve evocación de seguridad, ya que había algo en ese lugar que le provocaba una sensación de intranquilidad.
Al entrar, lo primeramente visible era un pasillo largo y oscuro, apenas alumbrado de manera sutil por la luz que se mezclaba del exterior, así como por un conjunto de luces de color azul brillante, que provenían de una serie de lamparillas que colgaban del techo, la cual se extendía a varios cientos de metros de distancia sobre el nivel del suelo. A su vez, el corredor se encontraba decorado con más esculturas e ilustraciones talladas sobre las paredes de aquellos mismos seres que se encontraban en el exterior, y de los cuales Pacifica no pudo aguantarse las ganas por preguntar y saber quiénes eran.
—Disculpe... Señor... —Pacifica se adelantó, colocándose entre Dipper y el sujeto de corta estatura—. Quisiera preguntarle... ¿Quiénes son ellos?
—Querrá decir... ¿Quiénes fueron...?
—Lo lamento... No quise sonar tan imprudente.
—No se preocupe, señorita. No suelen visitarnos muchos seres humanos después de todo, así que es normal que se sientan confusos al visitar por primera vez el Almacén 88 2/3. Las figuras que está presenciando representan la memoria de una élite de diez valientes guerreros que libraron una feroz guerra contra un ancestral enemigo que puso en peligro a todo el universo hace ya eones de años. Sus nombres eran: Cyprian, Dunbar, Hein, Grogan, Hilda, Wendel, Dalbert, Irabell, Derton y Gassan. En su tiempo, ellos fueron mejor conocidos como La Guardia del Alba; deidades imponentes de desmedido poder, quienes a su vez se encontraban al servicio del gran y todopoderoso emperador Thahir; dios del tiempo y de la vida en aquél entonces.
—Todo esto que me cuentas me parece increíble... —Pacifica alzó las cejas con cierto escepticismo—. Fue hace cuatro años que comencé a creer en la existencia de la magia y de las realidades alternas... Inclusive llegué a conocer al Adolescente del Tiempo antes de que Stanford lo borrara del mapa. Pero hasta antes del día de hoy, no tenía una idea muy clara acerca de la existencia de más entidades todopoderosas aparte de él. Ahora me doy cuenta de que los seres humanos no somos otra cosa más que tierra y polvo por debajo de sus uñas. Tal vez este no sea el mejor ejemplo, pero es como si los seres ficticios de las novelas de Stephen King o de H. P. Lovecraft en verdad existieran.
—No logro entender a la perfección las referencias que ha hecho acerca de la cultura popular de su propio mundo, señorita. —Dijo el enano, conservando su sonrisa estática sobre su enfermizo rostro de nauseabundo color—. Pero le aseguro que todo lo que le he dicho sucedió en verdad. No gano nada con decirle mentiras. Todo lo contrario. Yo soy El Bibliotecario. Tal vez no lo parezca, pero yo ocupo un lugar muy importante dentro de la jerarquía de deidades que gobiernan este universo. Y como tal, tengo estrictamente prohibido divulgar cosas falsas.
—¿Y tú eres el recepcionista de este lugar o algo por el estilo?
—No exactamente. Yo soy el encargado de proteger el Almacén 88 2/3 de todos aquellos revoltosos que pretenden romper con la tranquilidad y la estabilidad que hay en este lugar.
—Este lugar es impresionante... ¿Pero qué es esto exactamente? ¿De dónde proviene ese nombre tan extraño? ¿Y qué me dices de ti? ¿Cómo te llamas, amiguito?
—Será mejor que demuestres más respeto y cuides tus palabras. —Dipper se introdujo a sí mismo a la conversación—. ¿Acaso no lo escuchaste? Puede que su apariencia no diga mucho de él, pero Blinder ocupa un alto rango dentro de la sociedad de las múltiples deidades que se encargan de mantener la paz y la estabilidad en todo el universo.
—El señor Gleeful tiene toda la razón... Y hay una cosa más que estoy seguro que le fascinará saber... No es por hacer gala de mis propias habilidades... Pero mi poder supera con creces al del Adolescente del Tiempo... Es más... —Repentinamente, su rostro quedo cubierto por una espesa sombra—. Mi poder se encuentra en un nivel muy superior al de Stanford Gleeful. —Giró brevemente la cabeza para mirar a Pacifica, revelando una sonrisa tan fría, que de manera literal; estuvo a punto de congelar y para siempre el corazón de la rubia al provocarle un mini infarto cardiaco.
—¿Más poderoso que Stanford...? —Pacifica detuvo sus pasos, dudando de sus propios deseos por querer continuar al preguntarse repetidamente dentro de su cabeza sí había hecho lo correcto por haberse metido en un sitio tan escabroso.
Continuará...
¿Qué tal? ¿Les gustó? Espero de corazón que sí. No sé ustedes, pero siempre me han atraído la idea de que lo personajes puedan explorar libremente nuevos mundos y dimensiones y tal y como lo dije arriba; creo que este es el fic perfecto para ello. Y hablando de eso... ¿Les resultó familiar la facción de guerreros que es mencionada en este capítulo? Sí les resultó familiar, creo que ya se darán una idea del rumbo que podría tomar este fic.
AVISO IMPORTANTE (y hasta lo pongo en negritas...)
Antes de que se me olvide... Sí me leen desde hace algún tiempo, sabrán que siempre que llega diciembre suelo poner todas las obras que tenga en curso en ese momento en pausa durante todo lo que dura el mes (También merezco unas pocas vacaciones xD) y este año no es la excepción. Así que podría decirse que a este fic le quedan 4 capítulos antes de ponerlo en hiatus hasta el inicio del próximo año. Voy avisando de una vez porque no me gustaría ver comentarios como el que recibí durante mis vacaciones pasadas, dónde me dijeron hasta de lo que me iba a morir porque la chica que lo escribió pensó que el fic lo había dejado inconcluso... Pff... Sí, eso pasa cuando la gente no lee o no tiene comprensión lectora...
Ah y por cierto, el siguiente capítulo lo estaré publicando el día 28 de Octubre.
En fin, dicho esto espero verlas y verlos en los 3 capítulos que faltan por subir durante lo que queda de este año. Muchas gracias por sus comentarios. En serio, muchas gracias. Todos son muy valiosos para mí.
¡Pásenla muy bien! Se despide su tío Javi. ¡Chao!
