Hola, bueno lamento mucho no actualizarlo muy seguido, sé que en alguno momento me lanzaran a un pozo de plasma TTnTT… ya no tengo perdón, pero, aquí seguimos dando lo mejor para que la historia continúe, por cierto, me mandaron un mensaje que me llamo mucho la atención, lo cual debo contestar en general: Thel aún no es el inquisidor, apenas estamos en los últimos días de Reach e inicios de halo CE…

Una cosita más, emm si me salto algunas cosas porque si sigo dándole importancia, la historia puede perder la idea, la trama seria aburrida y tediosa… lo siento si quedan dudas, pueden ¿Qué les parece si me ponen sus dudas? y yo con gusto se las resuelvo ya sean por medio del fic o por los comentarios

También lamento las fallas ortográficas, pero, casi no tengo tiempo de revisar los capítulos, pero tratare de ser más cuidadosa… sin más que agregar, vallamos al Fic.

Halo NO ME PERTENECE (por desgracia), le pertenece a Microsoft y a 343 industries

Capítulo 10: el reencuentro

Seis despertó de otro de sus agobiantes sueños, jadeando se levantó de la cama, noto por medio de una de las ventanas altas que la tarde estaba a punto de terminar, ¿Cuánto tiempo dormí? Dijo para sí misma, el recuerdo de Thel estrangulándola llego de repente, como si de nuevo lo estuviera haciendo. Toco su cuello, realmente sintió la mano de aquella criatura alrededor de su cuello, la imagen de aquel Elite apareció en su cabeza, recordó que estaba el peligro, mientras ella estuviera ahí estaría en peligro.

De pronto seis corrió hacia la puerta, trataría de huir –espera ¿Qué estás haciendo? ¿Piensas huir? Así, nada mas ¿huir?- una voz en su cabeza la hizo parar, ¿realmente pensaba huir?, seis miro el suelo, ¿Qué estaba haciendo? ¿Desde cuándo ella huía?, ella se quedaba a dar batalla, ella jamás huía de una pelea, se quedaba y ganaba… y precisamente por eso, es que estaba ahora en aquella casa.

Por otro lado, un Elite estaba en su viejo cuarto arreglando, viendo y recordando cuanta aventura y suceso vivió en aquella recamara, todo estaba como cuando él se fue, o eso quiso creer. Poso su vista, cerca de su enorme cama había un cuadro que colgaba en lo más alto, su mirada estaba seria, al ver a los 3 Sangheili que estaban, uno de ellos era una fémina, cuyo vestido blanco la hacían lucir hermosa a la vista de cualquiera, los otros dos eran varones, uno de ellos era joven, casi un niño, quien estaba del lado izquierdo cuya ropa consistía en una especie de túnica, del mismo color al de su madre, y por último el Elite, quien se encontraba atrás del más joven, cuya armadura blanca mostraba la grandeza que tenía aquella familia: su familia, sus manos estaban en el hombro de su esposa e hijo.

Una tristeza invadió el cuerpo de Thel, realmente aquel cuadro le traía recuerdos y anhelos, anécdotas, aventuras y desventuras pero sobre todo, le traía tristeza.

-si estuvieras aquí, estarías orgulloso de mi- dijo refiriéndose a aquel Elite.

Pronto el salió de la recamara, se dirigió al salón principal de la casa, la noticia de su llegada pronto recorrió casi todo Sanghelios, muchos generales, aristócratas, guerreros, sabios y comerciantes comenzaron a ir a ver al gran guerrero que se había formado, además de que él era dueño y heredero de una parte del majestuoso estado Vadam, que estaba en su máximo apogeo.

Al ir recorriendo millones de visualizaciones de él en su infancia, era como reviviera cada momento que paso en su hogar.

-Thel- dijo su madre quien estaba acompañada de otros 4 Elites, no se había dado cuenta en que momento ya había llegado aquella parte de la casa

-General Thel Vadam, es un gran honor verle de nuevo ¿Qué tal las cosas por allá?-

Thel por un momento dudo en hablar, su madre estaba cerca, y no es porque las hembras tuvieran prohibido escuchar cosas de la milicia, sino porque ella tenía a un humano resguardado.

-bien, el objetivo fue cumplido-

-y ¿Cuál era el objetivo?- aquella pregunta helo a Thel y más cuando vino de la boca de su propia madre. Las cosas se pondrían tensas puesto que aquellos 4 Elites esperaban con ansias la respuesta, la pensó por un momento hasta que…

-la cena está servida señora mía- Kamala había entrado en un buen momento para Thel, el suspiro por un momento se había salvado de otra discusión con su madre, ahora lo único que le quedaba es que ninguno de los 4 hablara sobre el humano en Sanghelios, ni mucho menos la cristalización del mundo humano.

Pasado un tiempo seis estaba en un rincón del cuarto discutiendo consigo misma acerca de si salir huyendo, o quedarse a esperar la muerte o tratar de luchar un poco, realmente necesitaba un plan. La noche ya había caído por lo que estaba casi a oscuras en su cuarto, no podía dormir, sus propios remordimientos estaban con ella, haciendo y diciendo lo que podría o no. Las cosas se podrían al rojo vivo mientras siga viviendo en aquella casa

-hola seis- la voz de Kamala se escuchó desde la puerta, ella no se había dado cuenta en que momento había entrado, venía con un grunt atrás, quien traía dos platos de comida, ahora que lo pensaba no había comido nada desde la mañana.

-puedes irte Pampa- dijo la fémina, quien se acercó a una parta del cuarto donde yacía el interruptor de las luces, las lámparas prendieron de un tenue color ámbar, luego tomo los platos y se acercó a donde estaba seis

-Yunza, me pidió que te diera de comer, te acompañare a cenar-

-gracias Kamala- la voz de seis casi podía escucharse –pero no tengo hambre- aunque eso era una mentira, seis ya no quería estar cerca de ningún Sangheili, realmente necesitaba ayuda, pero no sabía cómo, ni a quién recurrir, en eso Kamala se acercó más y le puso el plato en frente a seis

-estas preocupada por Thel ¿verdad?-

Había dado en el clavo, seis no aparto la mirada, a pesar de que había acertado, quería llorar pero por alguna extraña razón, sus lágrimas no salían.

-yo, también estaría asustada si, estuviera en tu situación, pero ten por seguro de que, Yunza va a protegerte, cueste lo que le cueste, ella no dejara que él, te haga daño-

-suena tan fácil, pero, creo que Yunza solo alargara mi muerte-

Kamala no pudo evitar agachar la cabeza, tal vez seis tenga razón, tal vez Thel, la convencerá de que la regrese a la prisión, o tal vez Thel se la llevara de vuelta a gran caridad donde será torturada hasta asesinarla. Realmente quería ayudar a seis, a volver con los suyos y escapar de la muerte, pero lamentablemente ella no podía hacer mucho.

Después de un rato la fémina, retiraba los platos, estaba dispuesta a irse, pero noto que seis no había comido lo suficiente, suspiro y le dejo su plato por si deseaba comer más adelante.

-vendré mañana a hacerte compañía, muchos Sangheilis vendrán a ver a Thel, al parecer hizo algo demasiado importante y muy honorable para nuestra comunidad-

Después de eso seis quedo sola, por otra parte, kamala sentía mucho temor de que Thel le hiciera algo, tal vez seis tenía razón, pero, como decía su madre, "la vida te ara feliz, muy feliz, pero primero te enseña a ser fuerte"… tal vez seis puede tener una oportunidad para vivir y quizás ser libre. Si tan solo ella podría salvar a seis, lo aria a toda costa.

Kamala había llegado a la cocina, estaba a punto de limpiar su plato, cuando las lágrimas no tardaron en aparecer. Se sentía mal por seis, sentía que ella corría mucho riesgo, sentía empatía por esa humana, a la cual muchos de su misma especia odiaban, realmente seis, no era lo que muchos decían, y cuestionaba un poco sobre el Covenant, ¿realmente ellos tenían razón? ¿Tenían razón en mandar a aniquilar a los que se defienden? Valla dudas que tenía, si alguien la escuchaba se metería en serios problemas

-pensé que estarías dormida ya-

Aquella voz hizo que secara rápidamente sus lágrimas, realmente la había sorprendido

-mi señor, yo pensé que, estaría con sus invitados, a todo esto ¿Qué hace aquí? -

-solo vine por algunas cosas, además de que me está dando jaqueca allá, no pensé que sería un interrogatorio- una pequeña risa por parte de Thel confundió a Kamala quien aún seguía sorprendida ¿Cuánto tiempo llevaba ahí?

No tardo mucho cuando Thel salió de la cocina, realmente se veía estresado.

-¿interrogatorio?- se dijo Kamala para sí misma, ¿Qué cosa habrá hecho para que se sintiera como un interrogatorio?

Seis estaba acostada ahora observo el plato de comida, de nuevo de la noche a la mañana volvió a ser prisionera, tenía a un enemigo en aquella casa, sus días ahora estaban contados, la imagen de Thel mientras la ahorcaba estaba muy presente en ella, no había forma de como borrar aquella imagen no mientras él estuviera en aquella casa, de pronto la puerta se abrió, seis casi salto de la cama, realmente estaba un poco asustada.

-¿Kasai? ¿Qué haces aquí?-

-solo vengo a decirte que no te pongas cómoda, Thel acabara contigo, escuche que él fue quien destruyo Sistema Épsilon Eridani- dijo aquella joven Sangheili que tenía toda la intensión de hacer que seis se muriera del miedo, y lo había logrado.

Aquellas dos palabras hicieron que seis se sorprendiera, puesto a que ese sistema era el mismo al que pertenecía Reach.

-y una cosa más, todos los planetas que pertenecieron han sido cristalizados- dijo con toda maldad, aquella joven solo había ido a la habitación de seis para hacerla sentir mal, su risa se escuchó al otro lado de la habitación, seis ahora volvió a estar sola, estaba asustada, triste y temerosa.

Pronto las lágrimas le salieron él fue el culpable de que millones de vidas se perdieran, por él, la UNSC la había llamado, por el todo un sistema había caído, por él, todos los planetas habían sido cristalizados en especial, -Reach- por él, ella había perdido a sus amigos y colegas, por él, ella lo había perdido todo…

-MALDITO SEAS THEL- seis grito todo lo que pudo, en todo el universo, en todas las galaxias, en todos los planetas y en todo Sanghelios ¿Por qué carajos fue a parar en la casa del peor enemigo? Realmente se sentía devastada, ya nada importaba ahora, estaba perdida, quizás solo era cuestión de tiempo para que ella muriera

-Carter, Kath, Emile y Jorge, les falle… ya no puedo ser fuerte, por Thel, ustedes están muertos, por Thel el planeta cayo por él y por el… miserable Covenant, ustedes están muertos, ¿Por qué ustedes y?… no yo- seis se acurruco en una esquina, aun cuando tenía la cama en frente prefirió estar en una esquina, realmente mucho ya no tenía sentido, seguía preguntándose porque no murió con ellos, o porque no murió en lugar de ellos.

Así estuvo por un tiempo hasta que por fin se había dormido.

Al fin la casa estaba vacía, la única que quedaba era Yunza quien recogía las tazas y platos que habían utilizado para aquella cena, mañana sería un gran y agotador día, aún seguía pensando que era un sueño, su hijo estaba ahí con ella, -si tan solo estuvieras aquí Xenón, estarías orgulloso de el- dijo mientras salía de la cocina a descansar a su cuarto, en el camino, vio la puerta de seis, se detuvo un momento, poso sus manos en aquella estructura metálica, escucho unos cuantos sollozos, pero no entro, continuo su camino directo a su habitación. Al entrar ella vio un cuadro donde estaba ella y su esposo cargando a un pequeño Sangheili bebe, a su hijo. La melancolía ahora había ganado parte de sus pensamientos.

-bienvenido a casa hijo-

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Seis sintió como la cabeza le dolía, estaba despertando, su visión era nublosa pero por lo que veía era un lugar casi oscuro. La joven spartan estaba confundida, no sabía qué clase de lugar era aquel sitio, pronto sintió una cadena rodeando su pie derecho, era de metal frio sobre su piel desnuda, ahora que lo pensaba estaba descalza, de hecho no sintió ropa, estaba ¿desnuda?, llevo sus manos alrededor de su cuerpo para comprobarlo, pero en efecto si estaba desnuda, pronto sintió otra en su cuello tenía una cadena como si fuera un animal, estaba atada del cuello y de su pie derecho. Se asustó de pronto cuando entre los pocos rayos de luz, alguien se acercaba cautelosamente, seis estaba asustada, pronto vio de quien se trataba y era nada más ni menos que Thel, quien sonreía con sus mandíbulas, quedo frente a seis, quien agarro de los brazos para que quedara parada. Seis estaba confundida y algo aterrada ¿Qué pensaba hacerle? Un sinfín de dudas, comenzaron aparecer en su cabeza, quien de inmediato bajo su mirada, de pronto sintió como uno de los dedos de Thel comenzó a subir desde su ombligo hasta finalmente su mentón, llevando de nuevo su cabeza en alto para que lo viera, él sonrió maliciosamente, seis estaba completamente aterrada, Thel llevo su cabeza hasta la altura del oído

-no te confíes mucho, porque yo, seré quien te lleve a tu destrucción, hay tantas formas de como aniquilarte que no puedo esperar a hacerlas-

Después de eso tomo a seis de la cabeza con ambas manos y la azoto muy fuerte contra el suelo. Para luego desaparecer riendo entre las sombras.

Seis despertó de golpe, comenzó a sudar, aquello era una horrible pesadilla, ella llevo sus manos para tocar su cuerpo, y se dio cuenta que en efecto, había sido un sueño.

-tranquilízate, fue un sueño, un simple sueño- se dijo mentalmente –no pasa nada-

-no pasa nada- al escuchar esa voz seis llevo sus manos hacia su cara y se cubrió los ojos, en cuanto se quitó las manos, se dirigió a prender las luces, pero se dio cuenta de que aquello había sido una ilusión, no estaba con nadie, estaba sola en aquel inmenso cuarto. Volvió apagarlas y se acostó a volver a dormir. "valla noche que nos espera"

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A la mañana siguiente toda la casa Vadam estaba agitada, algunos grunts estaban corriendo de un lado a otro, limpiando, otros poniendo impecables máteles blancos en las mesas, otros acomodando diferentes utensilios, otros desempolvando cuadros y colocando estandartes con el escudo de la familia, alrededor de la entrada. Realmente hoy sería una gran ocasión.

Seis despertó algo cansada, algunos rayos se filtraban en la habitación, con mucho cuidado seis se sentó para asimilar algo de lo poco que se acordaba, noto como la puerta estaba entre abierta, por un momento seis no se había dado cuenta que no estaba sola

-buenos días seis- dijo una alegre Yunza, quien acomodaba diferentes libros, pergaminos, plumas y tintas en un pequeño escritorio improvisado.

-buenos días Yunza- contesto la joven muy secamente

-te traje algo para que te entretengas, no es mucho pero te servirá, mientras mi hijo está aquí-

"Su hijo el horrible monstruo", pensó seis, realmente se le había olvidado aquella criatura.

-arregle el baño para ti, ¿Por qué no vas y te das uno ahora?-

-¿ahora? ¿Y por qué no más tarde?-

-me temo que en unas cuantas horas, la casa se llenara de varios Sangheilis importantes, Thel se ha vuelto muy reconocido entre las trapas-

-entiendo- dijo seis mientras se paraba para tomar una prenda, su toalla y salir directamente al baño.

En el camino noto como los grunts corrían de un lado a otro, llevaban cosas en sus brazos, e incluso vio como uno se cayó mientras trataba de acomodar una especie de bandera en aquel pasillo.

Tal como le dijo Yunza, el baño estaba arreglado para seis, ella comenzó a desvestirse, dejando a un lado su ropa, tomo un poco de aire y se metió lo que parecía ser una bañera, se estaba relajando tanto, el agua estaba tibia, el olor a las sales de baño la tranquilizaron un poco, Yunza le había dejado un poco de jabón líquido aromático, el olor era parecido a la lavanda terrestre, ese baño le cayó muy bien, hasta que…

-¡¿PERO QUE HACES TU AQUÍ?!-

Al voltear a ver, estaba su mayor pesadilla en la entrada, seis llevo por instinto sus manos a la altura de sus pechos, ¿Qué hacia el ahí?

-yo… ammm… la señora Yunza me dijo que podía asearme-

-lárgate AHORA- el rugido fue tan fuerte que pudo escucharse hasta en los rincones más alejados del baño, pero seis ni siquiera le hizo caso.

-olvídalo, no andaré desnuda a medio bañar, será mejor que tú te largues- seis siguió bañándose ahora, en eso Thel se acercó hasta donde estaba ella y la tomo de uno de los brazos la jalo hasta tenerla a la altura de la cara

-no seas insolente humano, te largaras y me dejaras en paz- debido al jabón, seis se le resbalo de las garras de Thel, cayendo de nuevo al agua.

Seis estaba jadeando, parte de aquella agua se le había metido a las fosas nasales

-quiero que te vayas- dijo Thel como última advertencia

-al menos deja que termine- dijo ella mientras trataba de limpiarse la cara

-de acuerdo, humana insolente-

Seis comenzó a tallarse de nuevo, pero observo que aquel Elite no se había ido de aquella habitación

-¿no piensas irte?- pregunto seis mientras volvía a cubrirse sus pechos con sus brazos

-solo apresúrate- se había sentado en una esquina observando molesto a seis

-no, podre acabar si tú me observas- dijo ella apenada

-tranquila, tú no me apeteces en lo absoluto, no eres deseable-

Aquellas palabras hicieron que ella se sonrojara, ¿de vergüenza?, no, tal vez de enojo, realmente ¿Qué se creía para decir que ella no era deseable?, ¡por supuesto que ella era deseable para cualquier hombre! ¡Incluso para cualquier Spartan!

Seis se bañaba lo más rápido posible, tomo su toalla y justo cuando ella termino de envolverse en aquella toalla sintió como alguien la jalaba del brazo, era Thel que la volvió a sostener para llevarla a la puerta, para que el pudiera por fin disfrutar de un baño.

Seis estaba semi-desnuda afuera del baño, no tuvo de otra tenía que irse a cambiar a su cuarto, camino con mucho cuidado, vio algunos grunts reírse, por la cual seis lo tomo como humillación.

Al llegar a su cuarto cerró la puerta y empezó a vestirse ¿Cómo se atrevió aquella bestia a dejarla desnuda? Ella había llegado primero al baño, el baño era suyo por derecho. Con cuidado tomo las piezas de ropa que había llevado, al menos la cosa esa, la había dejado tomar su ropa, hasta que noto que había una prenda que hacía falta –hay no- dijo ella antes de ponerse completamente roja.

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Thel arreglo todo para que el tomara un refrescante y relajante baño, la "demonio" lo había hecho enfadar, estaba completamente furioso que bien pudo haberla matado, pero el hecho de que su madre lo prohibiera, hizo que se controlara, se metió a la bañera, y poco a poco fue quitando el exceso de mugre que tenía, hacía mucho que no tomaba un baño como esos, sus duchas eran cortas y solo se daban en escasas ocasiones, la guerra contra los humanos lo tenían tan ocupado que no pensaba en su higiene, ¿y quién si?, batallar tanto con "aquellas viles e inteligentes" criaturas mantenían ocupado todo el Covenant. Se paró de aquella tina para poder quitar aquella inmunda agua turbia y colocar nueva para terminar su aseo cuando, un extraño trozo de tela negra llamo su atención, se acercó a ver aquella minúscula prenda, nunca había visto algo así, con ambas manos tomo cada uno de los extremos y comenzó a estirarlo, luego toco la tela de algodón, volvió a estirarlo, esa cosa era nueva para él, ¿Qué clase de extraña cosa era esa prenda? Era muy inusual, dejo de estirarlo y volvió a su baño, realmente quería relajarse un poco, ese día sería el más agotador de su vida.

Seis ya estaba vestida, y se debatía en recuperar aquella prenda, que había dejado en el baño, tal vez con algo de suerte él ni siquiera las allá visto, estaba a punto de salir cuando Kamala abrió la puerta, llevaba dos platos de comida uno para seis y el otro para ella.

-es la hora del desayuno- dijo muy sonriente aquella Sangheili

-gracias- dijo seis algo apenada con un toque de molestia

-¿está todo bien?-

-NO, ¿THEL ENTRO AL BAÑO Y QUE CREES QUE PASO?-

-¿acaso el…?-

-me vio desnuda y se me olvido una prenda íntima-

-espera, ¿TE VIO DESNUDA?-

-si-

-¿intento tocarte?-

-solo me jalo el brazo… ¿Por qué?-

-pero ¿no te manoseo o sí?-

-no-

-qué alivio-

-¿Cómo que, qué alivio? ¡ME VIO DES-NU-DA!-

-cálmate, al menos no te hizo algo más que intentar seducirte-

-dijo que no era apetecible- al último de aquella frase seis se sentó molesta, con los brazos cruzados en la cama.

Kamala se sentó al lado de ella y ambas comenzaron a comer el desayuno, que consistía en puré de alguna fruta nativa. El sabor semi-acido con un toque dulce hizo que a seis le disgustara un poco.

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Thel terminaba de ponerse la armadura en su cuarto, aquella pieza de ropa estaba encima de su cama, la observaba más de la cuenta, en cuanto a cabo salió rumbo al comedor, donde su madre lo esperaba para el desayuno

-querido buenos días- saludo su madre tan feliz como emocionada

-buenos días madre-

-siéntate, les ordenare que te sirvan-

Thel observo como su madre se levantaba, ella era una madre muy protectora y muy amorosa. Sonrió al recordar cómo era ella con su padre, ella era una esposa ejemplar, jamás había visto un amor como el que se tenían el uno al otro, hasta aquella tragedia.

- ¿todo bien? -

-sí, madre, todo en orden-

Yunza sonrió se sentó a un lado y comenzaron a desayunar, la mañana pasaría rápido, peor la tarde sería algo jovial y escandalosa.

Thel extrañaba mucho su hogar y en especial a su madre, aquella Sangheili era una de las que más quería, y no por el hecho de que fuera su madre.

-ya te echaba de menos-

Su madre bajo el bocado, sonrió y con una pequeña lagrima toma la mano de su hijo

-y yo como no tienes ni idea, querido hijo-

Había pasado más de unas horas desde que había desayunado, Seis observo el techo, realmente tenia emociones a todo lo que daba, ¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez, en el tiempo que llevaba peleando jamás se había sentido así, había tenido que suprimir cada uno de sus estados de ánimo, de sus sentimientos… de sus emociones.

Suspiro, realmente se sentía mal, ¿Dónde quedo aquella mujer que era fría?

- "se quedó en Reach"- se dijo mentalmente

Tenía que buscar la solución tenía que buscar una salida, tenía que comenzar a ser ella de nuevo.

-tengo que idear un plan- se dijo a si misma -tengo que salir de aquí como de lugar-

No había notado que tenía la puerta abierta, seis de inmediato salió, pero luego recordó que estarían varios Elites, Kamala, le informo sobre la "reunión".

Seis volvió a su habitación, pero tal vez si todos, estarían en un solo lado ella podría escapar, solo necesitaba planos o un mapa del lugar

- "La biblioteca"- pensó ella, tenía que correr sin ser vista por alguien, salió y fue por el largo pasillo que conducía a las escaleras, en eso su mirada se fijó en una sombra que se aproximaba

-demonios- se dijo mentalmente, se escabullo hasta un pasillo anexo, corrió lo más que pudo, hasta que encontró una habitación, tenía la puerta abierta, se metió y espero a que el dueño de la silueta se alejara, la habitación era enorme, más grande que la de ella, noto además que la cama también era grande, tenía un closet tallado en madera, las puertas eran corredizas, había ropa de todo tipo,

- "quizás esa era la habitación de Yunza o tal vez de algunas de sus acompañantes"- en eso escucho pasos, sin dudarlo seis como pudo se metió al closet dejo una pequeña abertura porque ya no alcanzo a cerrarlo todo

En cuanto vio, era Thel quien había entrado, tenía una mano una especie de manuscrito, en cuanto se fue, seis salió sin hacer ruido

- ¿Qué hacia el ahí? –

seis salió de la habitación, fue una suerte que Thel no hubiera dejado la puerta cerrada, con cuidado intento volver por el mismo lugar, pero, en frente de ella estaba el, hablando con otros dos Elites. Seis se maldijo mentalmente, al parecer la reunión ya estaba empezando.

No tuvo de otra más que regresar a la otra habitación y buscar otra opción, otra salida.

Entro de nuevo a la habitación, abrió el closet, su curiosidad le llamaba, tal vez encontraría algo que la ayudara a pasar desapercibida, y ahí estaba la respuesta…

-…espero grandes cosas de ustedes jóvenes, prodigios de Vadam- la voz de Thel resonaba ante aquellos dos jóvenes, eran hijos de un mercader, su padre le había pedido a Thel que les diera consejos a sus dos hijos, ellos estarían en la academia militar en poco tiempo.

-si señor-

-Thel- la voz de su madre resonó del otro lado del pasillo -los invitados están llegando, debes venir-

-jóvenes, pueden irse- Thel realmente se sentía algo hostigado, era cierto, él era el más importante Elite ahora, el más joven de toda su familia en volverse capitán, el más joven en ser general y era el más joven en destruir mundos humanos, era obvio que él era muy importante en el ámbito militar, social e incluso políticamente hablando. Hijo de un gobernante, era más que obvio que él tenía que tener fama ante aquel poblado, ante todo el Estado de Vadam.

Sin embargo, no pasaba de medio día, cuando noto que casi todo el estado ya estaba en su casa para felicitarlo. En cuanto entro al salón donde se hacían diferentes reuniones, sintió como las miradas de cientos de Elites, Sangheili importantes, mujeres y demás, lo aclamaron. Felicitando cada uno de sus logros…

- "esto será largo"- pensó para integrarse a todos los que ya estaban reunidos ahí.

En otra parte de la casa una silueta cubierta por una especie de capa pasaba por enfrente de dos jóvenes Elites, quienes no tuvieron la molestia de preguntar quién o qué era

- ¿funciono? - pensó seis algo desconcertada, jamás creyó que ese plan funcionaria, le tomo un rato encontrar la capa, después tomo una especie de prendedor que sostenía la tela de la capa, tenía un símbolo raro, pero, mientras no sacara los dedos para sostener los pliegues de la capa eso le funcionaria. llego como pudo a la biblioteca, pero estaba cerrada, se maldijo cientos y cientos de veces, realmente esperaba poder salir de ahí, volvió a regresar a su cuarto, pero se le ocurrió que tal vez, había mapas y planos en la habitación de Thel, pero ¿Cómo daría con ella? Aquella casa tenia bastantes habitaciones, debía buscar en todas y esta era una valiosa oportunidad, el no estaría muy al pendiente de lo que ella hacia o no, estaba ocupado con lo de la "reunión", este era el momento adecuado, tenía que ser discreta, ahora tenía un plan buscar la habitación de él y revisar si tenía algo que la ayudara aplanear su escape.

Paso por los pasillos buscando algún indicio de que alguna puerta fuera la de Thel, pero en eso, escucho ruido, se puso coloco bien la capa y siguió caminando, unos de los pasillos que ella había tomado conducía a la parte del salón principal donde estaban varios Sangheilis, seis sintió que se hiperventilaba, realmente estaba aterrada con aquel suceso, si era descubierta podría morir en esos instantes, retrocedió un poco, pero choco de espaldas con alguien.

Thel era llevado de un lado a otro, no había hembra o macho, que le preguntaran sobre la guerra o cuestiones personales entre "¿ya sabes con quien tendrás hijos?", o "tu padre estaría orgulloso"e incluso "espero que te cases pronto, aunque tienes la espada eres parte del Kaidon y tu deber es darle hijos al estado Vadam". Realmente era más un interrogatorio. En eso vio algo que llamo su atención, sabía que algunas mujeres cuando están comprometidas usaban capas para que ningún otro macho se les acercara, pero ver a una con el emblema de Vadam en su espalda era algo inusual, estaba a punto de ir a verla cuando un general lo tomo del brazo y lo llevo donde había más.

-Thel, queremos hablar sobre algunas cosas-

Thel no pudo acercarse a ella.

Seis se dio la vuelta sin subir la mirada, solo quería alejarse de ahí, comenzó a retroceder para que dejara pasar aquel Elite de armadura blanca

-con cuidado- seis pensó que le había dicho algo malo, pero solo se alejó de ella

-estuvo cerca- se dijo y decidió volver, cuando, entre la multitud había algo o más bien alguien, seis no dudo ni un segundo y salió corriendo rumbo a lo que vio, entre toda la multitud. Estaba unos pasos, pero algo dentro de ella no estaba segura de que fuera el, dudo en hablarle puesto a que estaba con un capitán

-Lendel- dijo algo apenada seis

De inmediato el joven Elite volteo a verla, pero ella se alejaba, comenzó a seguirla, realmente tenia curiosidad de saber quién era aquella fémina.

Seis no noto que era seguida, y no solo por el sino por una hembra. En cuento se alejó, se recargo en un muro, estaba lo suficientemente lejos cuando se quitó la parte de la capa de la cabeza.

- ¿se... seis? –

Seis miro asombrada Lendel estaba atrás de ella

-sí, ¡ERES TU! SEIS ESTAS VIVA- de inmediato Lendel abrazo a su amiga humana, levantándola del suelo -no puedo creerlo-

Seis se sintió feliz al saber que él, estaba bien

-lendel, pensé que algo te había pasado, yo, me alegro que estés vivo-

-pensé que, te habían matado, pero aquí estas-

-pensé lo mismo-

Seis se cubrió la cabeza, tomo a lendel y ambos salieron del lugar

Thel se sentía incómodo, no recordaba las reuniones fueran tan, agotadoramente abrumadas, pensó que sería una simple y pequeña bienvenida, pero parecía que todo Vadam estaba teniendo una fiesta en su propia casa, el salón principal estaba lleno de capitanes de flota, algunos comerciantes, futuros guerreros y demás. Salió a tomar aire fresco cuando vio que aquella fémina, la joven de la capa se llevaba de la mano a un Elite menor, decidió seguirlos sin que ellos se dieran cuenta, pero al parecer tenia compañía.

Seis llevo a Lendel a un pasillo retirado, se alegraba mucho de que él estuviera bien.

-por primera vez me alegro de encontrarte seis, yo pasé por la torre, pero pensé que habías muerto-

-yo pensé que te habían hecho daño, pensé que ya estarías luchando allá fuera-

-fue una larga historia, pero, están buscando que yo entre a algunas de las filas para combatir a tu gente… no quiero hacerlo-

En eso, la vista de seis posó su vista en el pasillo, vio a alguien parado frente a ella

-no puede ser- dijo la voz de una fémina

-Kamala yo…-

- ¿la conoces Lendel? – dijo seis sorprendida

-si yo… ¿se conocen? –

Kamala no sabía que decir, estaba ahí parada frente a Lendel y frente a seis

-kamala, es mi hermana-

- ¿Qué? Ustedes son ¿hermanos? –

-así es seis, ¿de dónde se conocen? –

-recuerdas cuando te platique de la nave, y de que por mi culpa habían golpeado a un Elite… Lendel era de quien te hablaba, lamento mucho lo que paso tu hermano por mi culpa-

Kamala estaba impresionada por eso, ahora no se sentía mal por querer ayudar a seis. Ya no era la única que quería que aquella humana encontrara la forma de salir de su planeta.

Thel observaba y escuchaba la conversación, realmente sintió una ira al saber que aquella fémina era la humana, pero no podía dejar que la vieran los demás, puesto a que si alguien la llegaba a saber de su existencia toda su familia correría el riesgo. Decidió irse de nuevo al salón para no generar sospechas de su ausencia.

Kamala y seis platicaban todo a Lendel, él estaba decidido a sacarla de ahí como diera lugar, ahora seis tenía un poco más de apoyo, puesto a que también Kamala la ayudaría a salir de ahí, pero tenía que ser muy cuidadosa ya que si fallaba no solo ella tendría consecuencias si no que también Kamala o Lendel. La compasión de seis crecía, era algo que aprendió gracias a ellos, pero también la duda estaba a su máximo punto, realmente seis tenía que ser astuta o de lo contrario solo estaría alargando su muerte y atrayendo al peligro, y eso no lo permitiría, su antiguo YO regresaría y de eso estaba segura.

Continuara…

Hola a todas gracias por leer una vez más, en serio lamento mucho, pero mucho mi ausencia, las vacaciones no siempre te permiten hacer lo que planeas, en mi caso lo siento muncho tardo siglos en actualizar lo siento mucho. Por cierto, me encantaron sus sensuales comentarios, hacen que la historia crezca y crezca, y ya saben cualquier duda díganme y yo con gusto les contesto… lamento el capítulo de relleno pero… tiene que haber emoción antes de que venga lo bueno ¿no? Sin más que agregar ¡DUNK MELL los ama a todos! Nos vemos