¿Podemos pretender que los últimos... seis meses no pasaron? ¿No?
Vale.
Capítulo 10: Ornitólogo Misterioso
-Está cerrado. -La chica de pelo negro, que no parecía llegar a los tres lustros, contestó con una actitud dominante mientras cruzaba los brazos, envueltos en mangas demasiado largas.
-…¿Y por qué la prepotencia? -Y Eloi, por su parte, no pudo evitar devolver la puya.
-Escucha chico. Co-
-Soy mayor que tú.
-¡Dije escucha! -Sus ojos color carbón sacaron a relucir la inseguridad tras su tono mandón. -Ahem. Cole no está. Y mientras el líder esté fuera el gimnasio estará cerrado. -Eloi guardó para sí mismo un par de respuestas sarcásticas y optó por algo más diplomático.
-Está bien. ¿Cuándo volverá?
-…No lo sé. -Y, finalmente, la inseguridad venció también a sus palabras. El chico desvió la vista con apremio.
-¿Y qué se supone que hagamos entonces?
-¿Qué sé yo? Hagan turismo o algo. No es mi problema. -Se esforzó por sonar segura. -Ahora váyanse… Avisaré en el centro cuando vuelva. -Un poco de mala gana, Eloi accedió, y volvió por dónde había llegado, seguido de su compañera.
Vio a su alrededor; indeciso respecto a su siguiente paso. Aunque el centro Pokémon de la ciudad había sido fácil de localizar cerca la entrada de la misma la idea de pasar el resto del día durmiendo, aunque tentadora, no parecía lo más adecuado.
-¿Sabemos algo de este sitio? -Preguntó el chico mientras caminaba.
-Según la pokédex está justo al borde de un desierto enorme, pero hay un gran río que divide la ciudad, y ayuda con el clima.
-Y… ¿Algo que hacer? ¿Además de morir calcinado? -Añadió a la última frase un par de no lo suficientemente refrescantes aspavientos.
-Ponte una camiseta. -Su comentario fue ignorado. -Parece que hay un parque por aquí cerca. Podríamos echar un vistazo.
-Venga, ¿Por qué no?
/
-Oye… ¿Qué piensas sobre esos dos? -Sus palabras sonaron algo adulteradas, dado que tenía buena parte de su mano dentro de su boca.
-¿De quiénes hablamos? Deja de hacer eso. -Tiró de su brazo asegurándose de mantenerse lo más lejos posible de la saliva.
-Ya sabes. Ellos. Recaderos uno y dos.
-…Abu, me gustaría saber si de verdad pones tanto empeño en molestarlos o es solo tu déficit de atención.
-¿Qué?
-NIcolle y Eloi.
-Nic y Ellie. Anotado.
-¿Qué? ¡No! -Chasqueó la lengua. -¿Por qué preguntas, de todos modos?
-Porque son raros, porque me aburro y porque están justo ahí. -Señaló a un punto algo alejado tras un par de grupos de personas y una que otra planta.
-Oh. -Los objetos de su plática estaban a la vista, aun no habiendo advertido su presencia mientras conversaban enérgicamente.
-Llegan como una hora más tarde. Y decías que las bicicletas no nos hacían falta.
-Tampoco importa. El gimnasio está cerrado para todos.
-Me pregunto si también se quedarán esperando.
-Esa fue tu idea. Una terrible, por cierto. Nos dijo claramente que no tenía idea de cuando volvería. Podrían ser días.
-Me pregunto de que hablan. -Abu ignoró totalmente sus quejas y señaló la aparente discusión que sus dos conocidos mantenían.
-…Me pregunto si nos vemos como acosadores.
-…Consigan un cuarto.
-…Consigan un cuarto
Un corto intercambio de miradas.
-Cállate.
-Cállate… Lo de Nic y Ellie me gusta, de hecho.
-Creo que nos vieron. -Comentó Abu al ver que el par se aproximaba.
-Hey. -Eloi no se dignó a dirigirles la mirada, pero se sentó cerca suya, aunque dejando espacio suficiente como para que Nicolle se sintiese obligada a llenarlo.
-Hey Ellie. -Respondió Abu, buscando una reacción.
-…¿Ellie? ¿Enserio? -Contestó Eloi con los ojos cerrados. -No me hagas empezar a soltar juegos de palabras con "abu".
-Es cierto. Se me ocurren por lo menos diez para empezar. -Agregó Nicolle tras acomodarse. Abu pareció indignado. -¿Esperan por el gimnasio?
-Si. Un líder no debería ausentarse sin dejar un suplente. -Replicó Mizu.
-"Parque Vitalis. Construido con la alegría de nuestras bendiciones." -Eloi desechó el tema y leyó la inscripción detrás de sí; el único punto no simétrico del pequeño muro que habían tomado como asiento, y que además servía como dique para la pomposa fuente que tenían justo detrás. -Es comercial. -Agregó, haciendo sonreír a los demás.
-Aunque algo descarado. -Comentó la pelirroja.
-¿Por? -No hubo respuesta, por lo que Eloi se vio finalmente forzado a hacer contacto visual, encontrándose con dos miradas extrañadas.
-Supongo que estas mierdas no llegan hasta Aureus.
-Lenguaje. -Abu pareció aceptar el regaño de su hermana más de lo que cabría esperar.
-Como sea. Hace poco surgió el rumor de que La Federación tuvo que ver con la falta de agua en Nemo y Curat.
-…¿Ah sí? -Eligió una respuesta que hiciese parecer que sabía de lo que hablaban.
-Ajá. Asumo que han oído hablar de la sequía que hubo hace como quince años en todo el sur de la región. -La pelirroja se dio a la labor de explicar. -El Río Vitalis casi se secó casi por completo. Pero un día, y sin explicación aparente, volvió a fluir normalmente por Beatus. Solo por Beatus.
-La cosa es que hace unos meses un miembro anónimo de La Federación confesó que tuvieron algo que ver. Dijo que habían desviado el flujo; dejando a Nemo y Curat más al sur sin nada.
-¿Por qué harían algo así? -Preguntó Nicolle con curiosidad.
-Porque hay un gimnasio en Beatus. ¿Por qué más? -Contestó Abu. -En su momento le echaron la culpa a una colonia de Bibarel. Y claro. La Federación no va a meterse con su "hábitat natural".
-Aunque los Bibarel no vivan en el sur de la región…
-Pero a la mayoría de la gente le da igual. Y el gobierno no va a mover un dedo si eso perjudica a La Liga. Diablos. Empiezo a sonar como papá… -Abu se llevó las manos al rostro tras su última frase.
-Suena muy mal. -Aseguró Nicolle. -¿Qué pasó con Nemo y Curat? -Añadió, genuinamente preocupada.
-La sequía duró más de un año. Tuvieron que apoyarse mutuamente. Y la gente de Ciudad Géminis también ayudó.
-Sip. De cualquier forma, me aburro… -Abu se desplomó. -Apenas hay entrenadores por aquí. Así que… ¿Qué tal una revancha? -Se proyectó desde su asiento hacia el frente del grupo, fijando sus ojos en el chico de pelo negro.
-Tengo una idea mejor. -Mizu se levantó también, aunque con más calma. -¿Qué tal un dos contra dos? -Eloi sonrió descaradamente al recordar su último encuentro. Acto seguido cruzó miradas con Nicolle.
-¿Te apuntas? ¿Tú y yo contra Naranja y Mandarina?
-No sé qué son esas cosas, pero me siento alagado.
La chica rodó los ojos con ironía y se puso de pie fingiendo hacer un gran esfuerzo.
-Vaaaale. ¿Aquí mismo?
-Claro. -Abu sacó una pokéball con una gran sonrisa.
-Un Pokémon cada uno, ¿de acuerdo?
-Vale. -El cuarteto se puso en posición tras la dictaminación de las reglas. Abu y Mizu fueron los primeros en elegir a sus luchadores, a saber, un elekid y un riolu respectivamente. Nicolle y Eloi optaron por Eevee y Helioptile, y además pudieron escuchar palabras de emoción de ambos Pokémon.
-¿Listos?
-Claro que sí. -Aseguró Eloi tras un rápido intercambio de miradas con su compañera.
- ¡Ve! ¡Patada Baja! – Abu dio la primera orden. Elekid asestó un rápido golpe a Helioptile, lo suficientemente fuerte para alzarla en el aire, cosa que Mizu intentó aprovechar para asestar un segundo golpe.
-¡Palmeo!
-¡Ataque rápido! -Helioptile consiguió moverse a tiempo para esquivar el golpe, aunque sin lograr acertar. -¡Bofetón lodo! -Y nada más volver a tierra recogió un poco de lodo con su cola y rápidamente giró sobre su cabeza para lanzársela a sus dos rivales.
-¡Ataque arena! -Nicolle reaccionó rápidamente y ordenó a Amy levantar una cortina de arena que combinada con el impacto del lodo mermó mucho la visibilidad de Elekid y Riolu.
-¡Impactrueno!
-¡Placaje! -El ataque golpeó a Riolu, pero dado que Helioptile atacó también al susodicho Pokémon Amy acabó llevándose parte de la descarga. Se sacudió rápidamente y se apartó un poco del terreno de combate.
-¡Perdón! -Exclamó Eloi en un tono agudo, recibiendo solo una mirada rencorosa de su compañera; y la risa descarada de Abu. -¡Ataque rápido! ¡A por Elekid! -Helioptile realizó varios ataques certeros contra su rival.
-¡Elekid, Rapidez! -El susodicho lanzó varios proyectiles con forma de estrella. Helioptile corrió lo más rápido que pudo, pero estos acabaron alcanzándola.
-¡Riolu, palmeo!
-¡Placaje! -Eevee consiguió interrumpir el ataque que Riolu lanzaba contra Helioptile. -¡Látigo! -Antes de que Riolu pudiese recuperarse Amy le asestó un rápido azote de cola, que le dio suficiente tiempo para ponerse en posición para un siguiente ataque. -¡Ataque rápido! ¡Sigue así! -Amy dio un golpe, pero entonces…
-¡Onda trueno! -Elekid lanzó un pequeño rayo, consiguiendo dejar paralizada a Amy.
-¡Bofetón lodo! -Helioptile recogió de nuevo lodo del suelo, pero esta vez lo estampó con todo y su cola contra la cara de Elekid, lanzándolo lejos.
-¡Palmeo! -Riolu consiguió aprovechar el momento para golpear a Amy un par de veces.
-¡Impactrueno! -El ataque de Helioptile golpeó a Riolu haciéndolo retroceder. -¡Viento cortante! -Heliotile comenzó a dar vueltas sobre sí misma generando una pequeña corriente de viento que aumentaba velozmente en intensidad.
-¡Patada baja! -Elekid corrió lo más rápido que pudo hacia Helioptile.
-¡Riolu, esquívalo! -Riolu lo consiguió, pero Elekid acabó recibiéndolo de lleno el ataque de Helioptile, quedándose a centímetros de conseguir atacar. Una vez más salió disparado y cayó debilitado.
-¡Venga ya!
-¡Riolu, ataque rápido! ¡Palmeo! -Ambos ataques dieron en el blanco, dejando a Helioptile también fuera de combate. Eloi apretó los dientes y devolvió a Helioptile a su pokéball.
-¡Amy, mordisco! -El eevee consiguió por fin deshacerse de la parálisis y realizó el ataque.
-¡Esquiva! -Riolu consiguió esquivar el ataque, y otros subsiguientes, pero sin encontrar espacio para contraatacar.
-¡Ataque rápido! -El ataque dio esta vez en el blanco, pero…
-¡Aguante! -Riolu consiguió reservar sus últimas fuerzas y utilizarlas en un contraataque. Literalmente. -¡Contraataque! -Un puñetazo rápido y enérgico finalizó el combate. Amy cayó debilitada.
-¡Tómala! -Abu se regodeó antes que nadie más.
-Venga ya, Mizu lo hizo todo. -Replicó Eloi. Quizá no tenía derecho a decirlo, pero la sensación de callarle la boca a Abu era extrañamente adictiva.
-Nop. Combate doble. Equipo. ¡Todos ganan!
-¿Sabes qué? No te voy a quitar razón. -El chico pelirrojo adquirió una mirada confusa al recibir apoyo de su hermana. -De cualquier forma; ¡Lo hiciste genial Nic! -Mizu le dio un golpecito a Nicolle en el hombro mientras esta devolvía a Amy a su pokéball.
-¿Nic? Al menos son mejores combatiendo que poniendo motes. -Nicolle se lo tomó con humor y sonrió ampliamente. -Aunque no me desagrada. -Hizo una pausa, repitiendo mentalmente la abreviación de su nombre y dejando escapar una risilla. -Es lindo.
-Sí. Tan lindo como quieras. Pero ahora tenemos que ir al centro. -Eloi interrumpió la conversación, permitiéndose sonar positivo y soltando una sonrisa amistosa. -Estuvo bien. Pero no se va a quedar así, ¿Verdad?
-No creas que me dignaré a combatir contigo de nuevo hasta que tengamos el mismo número de medallas. -Abu soltó una última puya antes de que sus amigos comenzaran a despedirse, siendo intencionalmente decepcionado por la falta de reacción de Eloi. Aunque por dentro le hubiese contestado diecisiete veces.
Así pues, emprendieron el regreso al centro pokémon para curar a sus amigos caídos. Resultaba un poco cansino tener que recorrer todo el camino de nuevo, pero ambos eran lo suficientemente ahorradores -O quizá mezquinos. - como para no gastar ninguna poción estando relativamente cerca. El gimnasio quedaba de camino. No lucía demasiado amenazador. Era un edificio simple, aunque muy grande, con el símbolo de una pokéball que cada gimnasio debía presumir adornando un cartel en relieve sobre la entrada, con el añadido de tener cuatro alas estilizadas indicando el tipo al que representaba. Mientras pasaban por delante pudieron ver como no solo uno, sino varios entrenadores discutían con la chica que cuidaba el gimnasio, mientras esta tenía la vista fija en el suelo.
No tardaron mucho en estar al cien por cien de nuevo, y antes de que pudieran volver a plantearse que hacer a continuación, la pokédex de Eloi comenzó a emitir un tono pegadizo. La tomó de inmediato y contestó a la llamada entrante. Un holograma de su ahora jefe se formó sobre el aparato.
-Buen día. Espero que no sea mal momento. -El hombre saludo con su característico aplomo. Helioptile lo reconoció y trepó rápidamente hasta el hombro de Eloi para saludar a su antiguo cuidador. -Hola Helioptile. Parece que estás en forma.
-Hola, señor. -Nicolle sonrió ampliamente al saludarlo.
-Hey, Bonsai. ¿Qué pasa?
-Solo quería saber cómo van las cosas. Díganme: ¿Ha habido algún problema con los módulos? ¿Han sido útiles?
-Están perfectamente. Y sí, son geniales. Saber cómo se siente un pokémon con respecto a un combate puede resultar muy práctico.
-Me alegra oír eso. Están en Beatus, según me informó la profesora Tomoda. ¿Ya se midieron en el gimnasio?
-Lo habría hecho, si no estuviese cerrado. -Bonsai entrecerró los ojos al escuchar esta afirmación.
-¿Cole no está en su gimnasio? Eso no es normal. Lo conozco prácticamente desde que era un crío. Sé que nunca dejaría su puesto desatendido. ¿Hace cuánto que no está?
-No sabemos. -Contestó Nicolle. -Pero había una chica. Nos dijo que tampoco sabía cuándo volvería. -Bonsai meditó por un momento.
-Entiendo. Me gustaría pedirles que investiguen más. La chica debe ser Caeli. Es la hermana del líder. Si le dicen que vienen de mi parte y respaldados por La Federación se portará bien. -Eloi sonrió mentalmente al notar que Bonsai conocía la actitud de la chica. -Hay identificaciones en sus pokédex en caso de que no les crea. Y cuando terminen, preferiblemente si ya han conseguido enfrentarse a él, envíenme un informe sobre el rendimiento de los módulos, por favor.
-Lo que usted diga, jefe. -Tras las despedidas típicas, Eloi cortó la llamada.
Del otro lado de la línea Bonsai se quedó pensativo. Pero fue rápidamente devuelto a la realidad por una nueva llamada entrante. Contestó.
-Ari, querida. ¿Tienes algún problema?
-No, señor. -Dudó un momento. -Solo… ehem… quería preguntarle algo.
-Adelante.
-Es sobre ese par, señor. ¿Por qué ellos? No quiero sonar grosera. No parecen malos chicos, pero tampoco me parecen los más aptos. Busqué información sobre ellos y no encontré nada. Pero estoy seguro de que usted lo hizo también. ¿Acaso no le parece sospechoso? ¿Por qué les confiaría una tarea tan importante? -Un silencio absoluto reinó en la línea por unos segundos.
-Ari, ¿Confías en mi criterio, verdad?
-Claro que sí, señor. -No dudó por un instante. -P… -Cortó su propia respuesta
-No tienes por qué preocuparte. Quizá no lo entiendas ahora, pero te prometo que te lo explicaré en cuanto obtenga resultados.
-…Está bien. Confio en usted sin reservas. Siento haberle quitado su tiempo.
-No, no, no, no. Me alegra ver que te preocupas tanto por este proyecto. Y aprovechando el momento, ¿hay algún avance?
/
-¿De nuevo ustedes? Ya tengo suficiente con los demás. No necesito que vengan cada dos por tres. Ya se los dije. Avisaré en el centro. -Eloi evitó hacer ningún comentario más allá de lo profesional.
-Caeli, ¿verdad? -La chica abrió los ojos de par en par al escuchar su nombre. -Ella es Nicolle. Yo soy Eloi. Venimos de parte del profesor Bonsai. Quiere saber por qué y hace cuanto que Cole no está en su puesto.
-… -Caeli se quedó muda. Clavó sus ojos en sus pies, probablemente para evitar que los visitantes vieran su rostro. Se llevó un puño cerrado al rostro. -De verdad… No lo sé. -Su voz sonó rota, y honesta.
-"…¿Se ha puesto a llorar?…"
-Oye, oye. -Nicolle se acercó amablemente y la tomó del hombro, teniendo además el detalle de agacharse hasta su altura, aunque apenas hubiese diferencia. -Está bien. No pasa nada. ¿Qué tal si entramos, nos calmamos y hablamos tranquilamente? -Tras unos segundos, Caeli asintió.
-"…Vale Lo Admito. Me alegra que estés aquí. Definitivamente no sabría cómo manejar esta situación."
Por fin accedieron al interior del gimnasio, encontrándose con una sala grande y rectangular, con reflectores en el techo, bases para pájaros de suelo y colgantes por todas partes, pantallas gigantes a ambos lados y coronada por un ring central. Más cerca de la entrada había un par de asientos que probablemente servían como sala de espera. Nicolle dirigió a la chica a uno de estos y se sentó a su lado mientras la consolaba. Eloi tan solo vio la escena sin atreverse a intervenir o siquiera a tomar asiento. Al cabo de un rato parecía lista para hablar.
-…Ahem. Siento las molestias, supongo. -Nuevamente trató de sonar segura. Dio un largo suspiro ante las miradas pacientes del par. -Sé que debería haberlo notificado, pero no quería meter a Cole en problemas. Supongo que eso ya no importa… -A pesar de ello, hesitó por un momento antes de continuar. -Se fue hace tres días. Estaba… eh… Supongo que no lo conocen, pero… él es genial. -Sonrió. -Siempre lleva esa ridícula capa con mangas que parecen alas, y siempre es animado y… efervescente.
-"¿Efervescente? ¿Es una soda?"
-Pero ese día no era él mismo. Sus ojos… Hablaba como si nada le importase. No se molestó en explicar motivos. Solo dijo que se iría al Prado Bajo indefinidamente.
-¿Prado bajo? -Eloi la interrumpió.
-Es un pequeño terreno en mitad de tres montañas al norte de la ciudad. El viento es muy impredecible por esa zona, así que la usa para entrenar a sus pokémon. Me dijo que no fuera a buscarlo. Solo se llevó una mochila. No sé nada más. Pensé en ir de todos modos, pero no habría nadie que cuide el gimnasio si me voy.
-¿Nadie? -Los ojos de la chica temblaron de nuevo.
-Solo yo estoy aquí. No… tenemos más familia.
-"…"
-Y yo soy la única ayudante del gimnasio.
-"…¿Qué?" ¿Te dejó sola? ¿Sin avisar antes? ¿Y sin explicar motivos? -La indignación en las palabras de Eloi sorprendió a Nicolle. Ya lo había escuchado mostrarse alegre, pero esto era nuevo.
-Bueno… Sí. Pero estoy segura de que tiene una razón.
-Es un idiota. -Eloi soltó el insulto sin pensárselo dos veces. Caeli frunció las cejas.
-Eloi. No tires por ahí. -Nicolle lo detuvo.
-…Escucha. -El chico finalmente se acercó, y se puso de cuclillas delante de Caeli. -No tienes la culpa de esto ¿entiendes? No hay justificación en cómo te trató. No merece que te preocupes tanto. -Caeli pretendió enfadarse, pero más bien se entristeció más.
-Pero no sé que hacer sin él. ¿Qué pasa si no vuelve y La Federación lo reemplaza? Cole ama este sitio…
-Venga ya. No seas tan fatalista. -Entonces la vio a los ojos, y no pudo evitar reconocer su mirada. Quizá sea presuntuoso decir que pudo dilucidar tanto solo con su semblante. Pero definitivamente conocía esa mirada. Tristeza, decepción, rabia, incertidumbre. Todo eso se mezclaba con esperanza creando una daga de doble filo. Y entonces tomó una decisión. -…Iremos nosotros. "Y le diré un par de cosas".
-¿De verdad?… ¿Harían eso por mí?
-Tengo la impresión de que Bonsai nos lo pediría de todas formas. -Eloi intentó excusar lo mucho que se había metido en el asunto. Luego llevó sus ojos hasta su compañera, como pidiéndole que terminara lo que él había empezado.
-No te preocupes. Lo haremos. -Caeli les agradeció, aunque pareció casi innecesario tras la sonrisa de alivio que les dedicó. Tras recibir las señas del Prado Bajo en el mapa de la pokédex volvieron a salir por dónde habían entrado dejando atrás a la preocupada chica.
-¿Puedes por favor llamar a Bonsai y decirle lo que hacemos? -Pidió el chico, mientras revisaba una vez más el mapa con una expresión forzada en el rostro.
Nicolle pensó en molestarlo por su comportamiento extrañamente caritativo, pero no era el momento. Definitivamente había notado su cambio de actitud. Y sospechaba el motivo. No pudo evitar preguntarse de nuevo qué tanto sabía Eloi. Pero decidió dejarlo.
-Claro. Vaya líos en los que nos metes…
Ambos escaparon del ambiente tenso concentrándose en su trabajo. Eloi siguiendo las indicaciones y Nicolle comunicando a su jefe los pasos que seguirían a continuación.
Sin haber pensado mucho en ello se habían embarcado en una tarea bastante compleja, la cual parecía alejarse más y más de su supuesta área de acción mientras más se acercaban al sitio indicado. Definitivamente no andaban por una ruta muy popular, pues solo se toparon con plantas y algún que otro pokémon curioso de camino.
Tal y como había dicho Caeli, el Prado bajo se ubicaba al norte de Beatus y al oeste del Bosque Papilio que habían atravesado antes, en medio de tres montañas que la pokédex nombraba Et, Ut y Tra. Seudónimos de los cuales no dudaron en cuestionar, cosa que por sí misma aligeró un poco el viaje, aparte de las esporádicas pausas para descansar y beber agua. Cuando el sol ya estaba en la mitad del cielo por la que se oculta a lo lejos se divisaba un pequeño campamento.
-Supongo que es eso. -Afirmó Eloi al observarlo.
-Y más te vale que te portes bien. -Nicolle le contestó con un tono amenazante. -Porque enserio. Los viajes que me haces hacer no son normales. Y con las horas que son aún tendremos que dormir aquí.
-Pudiste quedarte…
-También podría golpearte.
Entre más quejas y excusas difíciles de catalogar como bromas o pura tirria llegaron por fin al lugar. Aunque simple, el campamento parecía extremadamente práctico. Al fondo se observaba una choza bastante decente, en ningún árbol del rededor parecía faltar una casa para pájaros, había cultivos de bayas bien cuidados e incluso parecía haber un pozo de piedra en el centro. Todo combinado con las paredes naturales de Et, Ut y Tra formaban un paisaje que fácilmente podría estar en una tarjeta postal.
-Se lo monta bien el tal Cole. -Señaló la chica mientras veía a su alrededor. Aunque al principio parecían no estar ahí, varios pokémon pájaro los examinaban desde las copas de los árboles.
En una zona especialmente amplia pudieron divisar una figura humana. Era un hombre joven, con cabello negro desarreglado. Vestía una capa negra que lo cubría de hombros a pies y parecía estar sermoneando a un pequeño rufflet.
-Sigue tu instinto tanto como quieras, pero si no entiendes cómo funciona el aerodinamismo entonces… -Se escuchó un graznido, proveniente de alguna de las muchas aves que los rodeaban, y que aparentemente iba dirigido al personaje de negro. Este volteó la vista de inmediato y cruzó miradas con los recién llegados, saludándolos con una expresión escamada. -Ve a practicar. Ordenó al rufflet antes de dirigirse a ellos. Ignoró sus saludos y se acercó con un aire algo inquietante. Se tomó su tiempo para examinarlos sin dejar de fruncir el ceño.
-Esto… -Nicolle intentó comenzar una presentación, pero fue interrumpida.
-No los quiero aquí. -Habló severamente, pero sin ser descarado. Más bien parecía una afirmación honesta.
-Esto no es propiedad privada, que yo sepa. -Contestó el chico.
-No, no. No los quiero a ustedes aquí.
-¿Nos conoces acaso? -Los ojos del hombre vagaron como buscando la respuesta en un libro imaginario.
-Define conocer.
-¿Sabes quiénes somos?
-Depende. Desde luego nunca nos habíamos visto. -Parecía estar constantemente tratando de recordar algo. -Seguramente me confunda. Pero de verdad. Tienen que irse.
-No queremos causar problema. Enserio. -Nicolle le dirigió la palabra. –¿Eres tú el líder del gimnasio de Beatus?
-…Podrías decirlo. -Entrecerró los ojos al decirlo.
-Venimos eh… de parte de La Federación... Queríamos pedirte que vuelvas a tu puesto. -Nicolle se encargó del diálogo mientras Eloi le dirigía una mirada disgustada a Cole.
-¿Volver? -Pareció intrigado por un momento. -¿Por qué debería? ¿Hay algún problema en el gimnasio?
-¿Aparte de que está inactivo? -Contestó Eloi.
-¿Qué?
-¿Estás drogado o algo? -Preguntó el chico ante su aparente inconsistencia.
-Yo era el líder. Pero ya no más.
-¿Perdón? Lo eres, según todos. -Cole soltó un largo suspiro, comenzando a entender la situación.
-¿Hablaron con mi hermana?
-Ella nos dijo dónde estabas.
-Ya veo. Siento que les haya causado estos problemas.
-Tú eres el único que nos está causando problemas, Cole. -Dijo su nombre de forma despectiva.
-Déjenme explicarles. Decidir dimitir de mi puesto como líder. Antes de irme le dejé a Caeli mi carta de renuncia y una petición de transferencia. Solo tenía que firmarla y enviarla para hacerse cargo ella misma.
-¿Cómo? ¿Por qué harías eso? -Preguntó Nicolle. Cole tardó en responder.
-No podía continuar. No puedo explicarlo, pero… Digamos que tuve una especie de epifanía. Aún estoy lidiando con ello... Creí que ella podría manejarlo sin mí, pero veo que aún no se ha decidido. Y los envió en una búsqueda sin sentido en lugar de decirles la verdad…
-¿Te parece raro? -Las palabras de Eloi adquirieron agudeza. -Déjame recapitular: Dejaste a tu hermana pequeña sola. Sin nadie más, sin explicar nada y sin darle certeza de que regresarías por una fumada que se te ocurrió. Y además le echaste encima tú trabajo. ¿Te sorprende necesitase ayuda?
-No sabes de lo que hablas.
-Claramente tú tampoco, ya que estamos aquí. ¿Tienes alguna idea de cómo se siente que te traten así? -Nicolle guardó silencio, insegura de si debería tratar de relajar el ambiente.
-…Eloi, ¿verdad? -Prosiguió sin dejarle contestar. -Puedo asegurarte que no estoy haciendo esto por mí. Créeme: desearía poder abrazarla y contarle todo lo que tengo en la cabeza. Pero solo le haría daño. Mucho más del que sé que le hago estando aquí. ¿Sabes por qué le deje mi trabajo? Es porque confío en ella. Y seguiré haciéndolo incluso si ella misma no. Sé que tiene las capacidades necesarias. Y si de verdad quieres saberlo... -Había mantenido un tono monótono hasta este punto, pero entonces su voz muto en una mezcla extraña de nostalgia y decepción. -Sí. Sé cómo se siente.
Segundos antes Eloi tenía una colección completa de insultos y reprimendas preparadas, pero no halló forma de presentar la mayoría de ellas. Suspiró, calmándose un poco.
-Quizá digas la verdad, pero eso no justifica nada. Mira. No nos si vienes o no.
-Sí nos importa.
-Quizá nos importe. Solo… intenta ponerte en su lugar.
Cole finalmente amenizó su mirada, y pareció menos amenazador. Meditó por un momento.
-…Díganle que volveré. No hoy. No mañana, quizá no en una semana. Pero lo haré. Y… -Dirigió su mirada hacia su pequeña cabaña. Entonces empezó a caminar. -Síganme. -No les dio oportunidad de negarse. Entró en el edificio y se puso a rebuscar algo. Salió tras unos momentos después. -Denle esto. -Les entregó una vestidura doblada. Exhibía un diseño parecido a plumaje. -Quizá tenga que lavarla…díganle que la quiero intacta cuando vuelva. -Sonrió por un instante.
-"Y se queda tan pancho." …Como quieras. Vámonos Nicolle. -No esperó contestación e inició su camino de vuelta. Nicolle soltó un "adiós" en un susurro, como no queriendo que su compañero la escuchase, y también emprendió el camino, acelerando un poco para alcanzar al chico.
-No te confíes si intentas ganar la medalla. -Comentó Cole mientras los veía marcharse. Nicolle volteó por un momento. Eloi le sacó el dedo medio.
Eloi no paró hasta que ya estaban fuera de su vista.
-¿Crees que llegaremos antes de que anochezca?
-Desde luego que no, si nos paramos a conversar. -Contestó la chica. -Venga, apúrate.
-…¿Qué crees que dirá Caeli?
-No le va a gustar. Me preocupa más lo que nos dirá Bonsai.
-Siento haberte metido en esta tontería. -Eloi se disculpó. Evitándole la mirada, claro.
-No digas eso. -Nicolle trotó unos pasos y se colocó frente a Eloi, caminando de espaldas. -Yo habría hecho lo mismo. -Alzó los hombros y sonrió dulcemente. Eloi sintió la irrefrenable necesitad de devolverle la sonrisa, cosa que hizo.
-"… ¿Eh?" Ehem. Ese tipo era muy raro, ¿no? -Se detuvo por un segundo, dándose cuenta de algo. -Oye… ¿Llegué a decirle mi nombre? -Nicolle volvió a su lado pensativa, tratando de recordar.
-Pues supongo que sí. Lo repitió, después de todo.
-Uhm… Supongo que sí. -Pasó un rato más, el horizonte tendiendo más y más hacia el rojo, y solo la palabra como entretenimiento. Preguntándose que harían a continuación, o que harían mañana o cualquier cosa que resultara interesante. Hasta que…
-¡Heeeey! -Una voz familiar los llamó desde lo alto, mientras las sombras de tres pokémon emplumados giraban en círculos a su alrededor. Tres braviary equipados con sillas de montar aterrizaron en fila segundos después. Del de en medio, el más pequeño, por cierto, bajó una figura pequeña y delgada con mangas ajustadas y un gorro de piloto. Se lo quitó y habló.
-Ehehe… Hola. Supongo que ya hablaron con él… -Dijo Caeli.
-Pues sí. -Contestó Eloi, dejándola libre para dar explicaciones.
-Perdón… me sentí mal luego de un rato. Digo… incluso los obligué a caminar para no decirles que me había dejado a sus pokémon. P-pero, los llevaré a casa, bueno, a Beatus. -Estaba nerviosa. Temiendo preguntar lo que su hermano había dicho.
-Dijo que volverá. Quizá no pronto, pero lo hará. -Nicolle se acercó a ella y le acarició el hombro. -Y también dijo que conserves esto hasta que vuelva. -Le quitó el objeto de las manos a Eloi y se lo entregó a Caeli. Ella lo vio con sorpresa y lo extendió…
-…Su capa ridícula… -La sostuvo por unos segundos, y luego apretó contra su pecho. Sus ojos se volvieron vidriosos. Secó lágrimas invisibles, carraspeó y volvió a doblar la prenda. -Eloi… Tú querías la medalla, ¿verdad?
-¿Si?
-Entonces… Te concederé el honor de ser mi primer retador. -Sonrió ampliamente. No hizo falta ninguna respuesta. Tan solo el gesto recíproco de sus dos nuevos amigos. -Pero tenemos que volver al gimnasio. A no ser que quieras enfrentarte a estos braviary.
-Volvamos. -Contestó el chico con energía. -Así que… Ellos se encargan, ¿no? Porque este sería como nuestro… segundo vuelo.
-¿Claro? Mi hermanito los entrenó, después de todo. ¡No olviden estas! -Añadió, entregándoles un par de gafas a cada uno. Con todo, Eloi y Nicolle no pudieron evitar preguntarse si de verdad serían capaces. Después de todo Caeli parecía pesar treinta kilos, por lo que, aunque sus monturas eran muy grandes y desde luego mucho más de como Eloi las habría imaginado, era difícil fiarse.
-"Al menos ha tenido el detalle de dejarnos los grandes… Menos mal que no tengo acrofobia."
A pesar de todo, sus dudas desaparecieron al notar lo rápido que los tres pokémon despegaron y comenzaron a acelerar mientras se elevaban. Los objetos en el suelo aparentaron ser cada vez más y más pequeños conforme se alejaban de él, y ese vacío en el estómago ya conocido volvió a instalárseles.
Los braviary sabían bien lo que hacían, y no necesitaron ninguna guía para transportar a sus pasajeros, dejándolos libres para contemplar el privilegiado panorama. Las distancias, tan intimidantes como podrían parecer desde le inferioridad del suelo, aparentaban ser nada ante la velocidad y facilidad del vuelo, verbigracia, se podían ver las a detalle aéreo las zonas que habían atravesado ese mismo día; el Bosque Papilio al este, Beatus al sur, y la ruta que recién habían transitado debajo suya formaban un paisaje topográfico de lo más envidiable. Su aprensión se transformó puro desahogo, similar a la sensación de rematar un tortuoso día de trabajo.
Pero el día no había terminado. Aún quedaba algo más por hacer, y Eloi ya lo ansiaba desde esa mañana.
El vuelo podría haber durado horas y aún así haberse sentido como simples minutos al momento en el que aterrizaron cerca del umbral de la ciudad. Caeli bajó prontamente de su pokémon y le dio unas caricias de agradecimiento. Eloi y Nicolle la imitaron segundos después.
-¡Gracias por el aventón, chicos! -Agregó antes de devolver a los braviary a tres pokéballs en su cinturón. -De nuevo. Gracias. -Expresó con honestidad. Empezó a alejarse rápidamente mientras mantenía la vista en Eloi. -¡Dame diez minutos y lo tendré todo listo! ¡Te espero! -Dijo antes de salir corriendo con dirección al gimnasio.
-Mírala ir. -Indicó la chica a la vez que Caeli desaparecía entre los edificios.
-Seh… Supongo que el idiota tenía razón. -Hace ya un rato que no había un silencio incómodo entre ellos. -…¿No crees? -Finalmente dijo, viéndola.
-¡Sí!… ¿Vamos?
-Venga. Hagamos tiempo en el centro. Necesito comprar unas cosas.
Quince minutos después se encontraban por tercera vez en el día antes las puertas del gimnasio, pero esta vez se respiraba un aire de renacimiento. Estaba abierto, así que pasaron adelante. Dentro, al lado opuesto del ring de combate, los esperaba la nueva líder de gimnasio.
-¡Hey! Realmente me darán el beneplácito hasta mañana. ¡No se lo digan a nadie! -Pidió, con una gran sonrisa. -Entonces… ¿Cuántos pokémon tienes?
-Dos. Primera etapa. -Contestó Eloi.
-¿Eh? Pensaba que sería mas interesante… -Afirmó con un tono guasón. -¡Es broma! Dos y dos, el último en pie gana, nada de objetos. Creo que era así… ¿Queda claro?
-Clarísimo.
-¡Pues allá vamos! -Un aplauso doble y las pantallas a ambos lados se encendieron, dando paso a un contador parlante en decrescendo. Eloi envió a Lillipup al campo.
-¡Ya era hora!
Eloi sonrió ante la frase de Lillipup. A continuación, Caeli dejó salir a un Golbat. El contador atravesó los últimos tres segundos antes de soltar un…
¡YA!
-¡Aire afilado! ¡Veamos cómo te las apañas!
-¡Esquívalo! ¡Y Corre! -Lillipup obedeció. Se libró exitosamente de la corriente de aire que Golbat lanzó, y se concentró en seguir esquivando, comenzando la búsqueda de un hueco para atacar, pero Golbat se mantenía elevado y a una distancia prudencial. -¡Busca altura! -Algunos de los reposaderos para pájaros formaban escaleras accesibles para pokémon terrestres, indudablemente para hacer justo cualquier combate. Lillipup intentó escalar una, pero fue interrumpido y obligado a volver al suelo por un nuevo ataque del Golbat.
-"¡Rayos! ¡Necesito esa altura!... Huh…" Lillipup, da un salto corto. -El pokémon dudó por un momento.
-…¡Entendido! -Eloi formó una sonrisa bribona al escucharlo y verlo obedecer.
-¡Sigue, Golbat!
-¡Ahora! ¡Úsalo! -Lillipup recibió el golpe, pero justo antes consiguió encontrar el ángulo perfecto para salir disparado justo hacia una de las plataformas más altas. -¡Bien! ¡No te fuerces! ¡Esquiva y recupérate! -No le hacía falta equilibrio aún estando un poco herido. Lillipup saltó ágilmente de una plataforma a otra esquivando los ataques a distancia del golbat.
-¡Nada mal! ¡Creo que empezaré a tomarte en serio! -Afirmó la líder. -¡Golbat! ¡Acorta distancias! -El pokémon murciélago acató al orden y se acercó con cautela.
-¡Mordisco! -Eloi ordenó su primer ataque, y Lillipup lo ejecutó, asegurándose de tener donde aterrizar si fallaba.
-¡No dejes que te dé! -Un giro rápido le permitió esquivar. -¡Supersónico! -Un sonido de alta frecuencia afectó a Lillipup mientras aún estaba en el aire. Consiguió llegar a la otra plataforma, pero necesito sujetarse de la cuerda que la sujetaba al techo para no caer por el mareo. -¡Ataque ala! -Las cosas no pintaban bien; Lillipup recibió un segundo ataque, que si bien no lo hizo caer, pareció afectarle bastante. La plataforma en la que yacía inició un movimiento pendular debido al ataque.
-"Diablos… Lo siento Lillipup. No sé si puedas hacer mucho más…"
-¡No perderemos tan fácil! -Las palabras en su oído lo tomaron desprevenido. Nicolle, quién había asumido el papel de mera observadora, pareció también sorprendida.
Lillipup mordió con fuerza la cuerda de la que colgaba su apoyo, se impulsó con fuerza en la misma dirección ondulatoria del mismo y consiguió dirigirlo de nuevo hasta su punto de inicio, impactando con gran potencia contra el golbat enemigo, haciéndolo perder altura.
-¡Wow!
-¡Esa es mi línea! -Contestó Caeli dese el otro lado del campo. Eloi no perdió más tiempo.
-¡Mordisco! -El pokémon perrito se lanzó inclemente contra una de las alas de su rival, aferrándose con fuerza y forzándolo a bajar aún más.
-¡Colmillo venenoso! -Antes de que tocaran el suelo el golbat clavó sus afilados colmillos en Lillipup, forzándolo a zafar su agarre. Lillipup volvió al suelo y lamió su herida, a su costado.
-"...Pobre chico… Eso tiene que doler…"
-¡Golbat! ¡Doble equipo! -Al pokémon volador ya no podía recurrir al vuelo con su ala lastimada, así que en su lugar creó un par de copias visuales de sí mismo. Todas rodearon a Lillipup, tratando de confundirlo.
-¡LIllipup! ¡Rastreo! -Eran convincentes, pero las copias no emitían olor. Y eso no se le escaparía al agudo olfato de un Lillipup. Ignoró intrépidamente todos los ataques falsos que las copias le dirigieron. –"El real no va a acercarse hasta tener camino libre, ¿verdad?" ¡Usa avivar! -Lillipup aprovechó el tiempo muerto y concentró toda la energía que pudo. -¡Sabes cuál es! ¡A por él! -y a continuación corrió derecho hacia el real.
-¡Tch! ¡Colmillo Venenoso de nuevo!
-¡Derribo! -Lillipup atacó directamente contra el golbat y su gran boca preparándose para morder. Usó toda su fuerza al lanzarse contra ella y ambos rodaron varios metros hasta dar con una pared. Ninguno se levantó.
-Vuelve, Golbat.
-Tú también, Lillipup. -Tras devolverlo Eloi comprobó la pokéball, como si pudiese comprobar su bienestar a través de ella. -…Bien hecho. Aguanta ahí. No tardaremos mucho más.
-Veo que no te falta confianza. -Caeli sacó su segunda pokéball. -¡Pues no seré menos! ¡Ve, Rufflet! -El aludido salió de su pokéball. Era un rufflet especialmente pequeño, quizá de no más de treinta centímetros de alto, pero sus ojos no reflejaban endeblez alguna.
-Eso espero. ¡Ve, Helioptile!
-¿Volador? Que fácil.
-No te confíes tanto.
-¿Empezamos el segundo round? ¿O vas a seguir balbuceando?
-Mil perdones. ¡Impactrueno! -Eloi robó el primer movimiento y Helioptile lo ejecutó ipso facto.
-¡Ataque furia! -El rufflet esquivó con soltura los ataques, dibujando una espiral mientras se aproximaba a su oponente.
-¡Defiéndete! -El pokémon aguilucho lanzó varios zarpazos consecutivos. Helioptile consiguió bloquearlos, reduciendo el daño recibido. -¡No lo dejes ir! -Aprovechando la cercanía, Helioptile consiguió aferrar sus orejas a las patas de Rufllet, no sin llevarse algún arañazo entre medias.
-¡Záfate!
-"...Aún no." ¡Impactrueno! -Antes de que Rufflet pudiese menguar su aprisionamiento Helioptile conectó un pequeño haz de electricidad que a esa corta distancia resulto especialmente efectivo.
-¡Golpe aéreo! -Rufflet aguantó el tipo y alzó vuelo, llevándose consigo a Helioptile, dando luego una pirueta rápida y estrellando a su opresora contra el suelo. El impacto fue suficiente para liberarlo. -¡Sube! ¡Y usa Afilagarras! -Rufflet tomó distancia y comenzó a prepararse para atacar.
-¡Impactrueno! ¡No le dejes tomarte ventaja! -Un ataque dio en el blanco, haciendo que el rufflet se concentrase en esquivar.
-¡Acércate con cuidado! -Rufflet era realmente rápido. Consiguió acercarse lo suficiente sin recibir ningún daño. -¡Cara susto! -Tras un giro rápido consiguió colocarse detrás de helioptile y, al instante en que esta se volteó para encararlo, Rufflet profirió un estridente grito a la vez que inflaba su pecho para parecer más grande. Fue lo suficientemente repentino como para hacer que Helioptile trastabillara y… -¡Cuchillada! -Con un ágil movimiento de patas Rufllet encajó un afilado ataque dejando a Helioptile entre las garras y el suelo. -¡Bien hecho!
-"¡Ahora!" ¡Carga parábola! -Helioptile aferró nuevamente sus orejas al pokémon aguilucho, teniendo un agarre incluso mejor esta vez y entonces hizo pasar electricidad por sus cuerpos, menguando la energía de su rival y aumentando la suya propia.
-¡Golpe aéreo! -En esta ocasión le tomó un par de tirones conseguir librarse de Helioptile quién además consiguió aterrizar sin mayor problema y con energías renovadas. Rufllet estaba ya en las últimas y le costaba moverse. -¡Esquiva! -Usando sus últimas fuerzas intentó evitar el próximo ataque.
-¡Impactrueno! -Los esfuerzos de Rufflet fueron inútiles, y rápidamente cayó debilitado. -¡Si! ¡Bien hecho, Helioptile! -La mencionada corrió con gran júbilo hacia su entrenador y subió rápidamente a su hombro, exigiendo caricias que no tardó en recibir.
-Eso fue divertido.
-Bien por ti. -Le susurró a su pokémon.
-Wow… -Con una expresión de conformidad Caeli devolvió su pokémon a su pokéball. Aplicó una pequeña caricia a la misma antes de continuar. -Nada mal… para ser tu primera vez. Si hubieses usado carga parábola al principio del combate no habría vuelto a hacer contacto. Pero parece que sabes guardar tus mejores cartas.
-Nah. No me des tanto crédito. -Se sonrieron el uno al otro.
-Entonces… -Nicolle terminó su papel de audiencia y se acercó al ring. -Bien hecho, Ellie.
-Oh, por dios, no. -Eloi sobreactuó desesperación y Nicolle rio amenamente. Caeli sonrió una vez más al ver la escena y se encaminó hacia ellos.
-Eloi…
-…¡Oh!, Fave. Eloi Fave
-Eloi Fave. -Carraspeó e intentó adoptar un tono ceremonial. -Es un honor para mí, en calidad de líder debutante del Gimnasio Pokémon de Ciudad Beatus, entregarte la medalla con la que debutas como aspirante al desafío de la liga.
-Y yo la acepto humildemente. -Dijo, ahogado por su propia altivez.
…
…
-Olvidé preparar una. Sígueme.
-Deberías planearlo mejor la próxima vez.
-Anotado.
/
-¿Crees que estará bien por su cuenta? -Preguntó la chica. Ambos se dirigían al centro pokémon.
-Estará ocupada. De eso no hay duda.
-No me preocupa eso. Nada más nos despedimos salió corriendo a avisar de la reapertura del gimnasio. Es una chica diligente. Pero me preocupa que se sienta sola.
-…Podrá con ello. Estoy seguro. -Eloi sonrió de medio lado. -¿Y qué hay de ti? ¿Segura de que no quieres desafiarla? Te dejaría hacerlo hoy también. Seguro.
-Estoy bien así. Quizá otro día.
-¡No estorben! -Una tormenta pelirroja irrumpió sin invitación corriendo por en medio suya. Se frenó en seco y volteó para echar un vistazo como si mil demonios lo persiguieran. -¡Eloi! ¡Voy a dejarte igualar mi ventaja! ¡La niña del gimnasio acaba de avisar que abrieron y voy a ser el primero en-Llevas la medalla clavada en el pecho.
-Ropa, Abu, Ropa.
-Es lo mismo.
-No lo es. -Nicolle lo dijo casi para sí misma.
-Y estoy bastante seguro de que no va a aceptar más retos hasta mañana. -Informó Eloi.
-Oh… Así que por eso los demás no corren. -… -Aún así llegaré primero. -Y volvió a correr.
-…Si te hace feliz.
/
Así que…
Seis meses, eh.
Felices fiestas. En general. Por todas las que me perdí. Y…
Espero de verdad que os haya gustado o por lo menos entretenido y gracias por seguir aquí después de tanto tiempo. Sois los mejores.
¡Hasta la próxima!
BONUS:
Eloi: Et-Ut-Tra~
Nicolle: Etutra.
Eloi: Etutrá.
Nicolle: Etutraaaaaaa.
Eloi: Eeeeetutra.
Nicolle: Artute.
Eloi: Traetut.
Nicolle: ¡¿POR QUÉ NOS HACE TANTA GRACIA?!
Eloi: ¡NO LO SÉ!
Ehem, Lo siento.
