10. EL ARMARIO EVANESCENTE

El tiempo se había enfriado mucho aquella noche. Las montañas cercanas al castillo habían adquirido un tono blanquecino a causa de la nieve y el lago se había congelado. Hermione había visto a Hagrid por las ventanas de su cuarto enfundado en un abrigo de piel marrón, con guantes y unas enormes botas también de piel.

La temporada de quidditch ya había empezado y aquel sábado gryffindor jugaría contra slytherin. La castaña solo solía ir a los partidos en los que jugaba gryffindor, para animar a sus amigos, pero esta vez sentía unas inusuales ganas de que llegara el día del partido, quería ver a las serpientes tragarse sus palabras y se había sorprendido en un par de ocasiones pensado en la cara de decepción que pondría Malfoy.

Harry había estado entrenado últimamente con el equipo por lo que él y Ron habían descuidado un poco las tareas de clase pero debido al interés de Hermione a que ganara gryffindor se había vuelto un poco más flexible.

El profesor Snape también se había encargado de que Slytherin entrenara, dándoles permiso para ocupar el campo en las horas de luz, haciendo que gryffindor se tuviese que conformar con entrenar cuando empezaba a oscurecer.

- ¡Siempre igual! – farfulló Ron, en la sala común después de comer – ¡y Mcgonagall no hace nada por evitarlo!

- Bueno, realmente Snape no hace nada malo. Los jefes de las casas pueden reservar el campo para sus equipos - dijo Hermione con el mismo tono que ponía en clase cuando respondía a alguna pregunta – ¿Habéis pedido a Mcgonagall que reserve el campo? No – respondió ella misma – pues deja de quejarte.

Ron resopló y le lanzó una mirada de fastidio pero no contestó a su amiga, seguramente porque no encontró una buena respuesta para debatir su argumento, y miró a Harry en busca de ayuda, pero este miraba con una expresión rara en la cara a un grupo de chicas, entre las que se encontraba Ginny, sentadas frente a la chimenea. El pelirrojo se encogió de hombros, molesto por el hecho de que su amigo no parecía que lo fuese a ayudar y siguió despotricando contra el profesor Snape.

OoOoOoOo

Draco se pasó repetidamente la mano por el pelo para apartárselo de la cara mientras caminaba por el pasillo del séptimo piso.

Agitó la cabeza para despejarse y aceleró el paso, el pasillo apenas estaba iluminado por un par de antorchas clavadas en la piedra de las paredes.

Cuando se acercaba al tapiz de Barnabás el Chiflado miró hacía ambos lados del pasillo y cuando se aseguró de que no había nadie cerca pasó tres veces por delante del tapiz. La pared que estaba enfrente, de sólida piedra, empezó a cambiar de color y de forma, hasta convertirse en una robusta puerta de madera. La sala de los menesteres. Volvió a asegurarse de que no lo había visto nadie y atravesó la puerta.

La sala que lo recibió era enorme y estaba atestada de hileras de estanterías repletas de objetos. La primera vez que entró le pareció que todo lo que había ahí y que habían escondidos otros eran trastos inútiles, como túnicas, sombreros, pergaminos…lo mejor que había visto Draco había sido unas cuantas botellas de whisky polvorientas en un rincón.

Caminó esquivando las estanterías, repletas de polvo, hasta llegar frente a un armario de madera oscura no muy grande. Esperaba que ese inútil de Borgin lo hubiese reparado ya. Había quedado con el vendedor que en cuanto lo reparase colocaría un objeto dentro del armario gemelo que había en Borgin y Burkes para que apareciese en el que Draco escondía en la sala de los menesteres, así se daría por enterado fácilmente sin necesidad de enviar ninguna carta informándolo.

A pesar de ir todos lo días para comprobarlo, no pudo evitar inspirar con nerviosismo. Estiró la mano, agarró el tirador de la puerta y de un tirón abrió el armario. Lo primero que vio fue oscuridad, haciendo que el fondo del armario se perdiera entre la negrura, finalmente, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad pudo distinguir el interior. Nada, no había absolutamente nada.

El chico cerró de golpe la puerta, haciendo que por el efecto de la fuerza rebotara y por un momento temió haber roto alguna bisagra. Retrocedió unos pasos y se giró bruscamente y furioso arremetió contra lo primero que vio: una escoba vieja y astillada. La cogió con un moviendo veloz y la estampó contra el armario, haciendo que se resquebrajara y quedara unida tan solo por unas fibras de madera, sin ni siquiera parar para mirar el aspecto de la escoba, la volvió a alzar para estallarla esta vez contra el suelo, esta vez, partirla por la mitad. Lo único que salía de la boca de Draco eran sonidos guturales, gruñidos, producidos por la fuerza que estaba empleando. Cuando por fin destrozó finalmente la escoba, reduciéndola a simples astillas de madera, notó los brazos doloridos, como si le hubiesen estirado los músculos hasta partírselos.

Se quedó mirando el armario, había tenido la esperanza de que el vendedor lo arreglara pronto, pero seguía sin haber ningún resultado. Quería acabar pronto con aquello y la idea de tener que usar otros métodos no le gustaba nada pero si quería permanecer vivo tenía que moverse y no esperar a que la solución viniera sola.

Hasta que no se adentró entre las estanterías de nuevo no se dio cuenta de que tenía la frente pegajosa por el sudor y que las manos le temblaban ligeramente, y metió las metió en el bolsillo del pantalón para que el temblor parara.

Se detuvo frente a una estantería en la que había varios libros apilados y una caja de música abierta dejando ver un muelle roto que antes habría mantenido una bailarina de esas que dan vueltas mientras suena la música. El chico no prestó atención a lo que tenía enfrente sino que se agachó y metió la mano debajo de la estantería, buscando algo. Notó que tocaba grandes pelusas de polvo y emitió un chasquido con la lengua en señal de desagrado, finalmente palpó algo alargado y duro y tiró para sacarlo de ahí.

Se trataba de una caja forrada de cuero oscuro el doble de grande que su mano. La miró seriamente y la abrió, con cuidado, apartó la fina tela que ocultaba su contenido.

Sí, pronto lo utilizaría. "Todo irá bien. Funcionará" se dijo mentalmente mientras salía de la sala de los menesteres con la caja oculta bajo la capa.

OoOoOoOo

La mañana siguiente amaneció muy fría y húmeda, había estado lloviendo toda la noche pero por suerte de los jugadores de quidditch había parado después del amanecer. El gran comedor estaba inundado del delicioso olor del desayuno y de las alegres charlas de los alumnos, que esperaban ansiosos el partido.

- Deberías comer algo – le decía Pansy a Draco, que tenía la cara pálida, más de lo habitual.

- No tengo hambre – respondió secamente.

- Entiendo que estés nervioso – comenzó de nuevo Pansy acercando su cuerpo al del rubio – pero…

- ¿Podrías hacer el favor de cerrar la boca, Pansy? – dijo con tono amable pero con claro disgusto en el rostro.

La morena se separó de él como si queramara y lo miró como quien mira a alguien que no ha visto en su vida. Vale que no era una persona afectuosa pero últimamente estaba…

- Que irritado estás últimamente – dijo Blaise divertido, que había estado observándolo todo – estás que saltas a la mínima.

Draco lo miró con desagrado, no le apetecía "entablar" una conversación con el estúpido de Zabini, siempre andaba por ahí, soltando cosas sobre él como si le conociera e incluso se creía mejor que él, por Merlín.

- Tú te metes a la mínima en conversaciones ajenas y yo no te digo nada – dijo Draco indiferente mientras paseaba la mirada por el comedor, en busca de algo aunque sin saber realmente que es lo que era.

El chico moreno siguió la mirada de Draco, como si intentara adivinar que era lo que miraba, parecía que su vista deambulaba por la mesa de gryffindor

- ¿Ves lo que te digo? – insistió Blaise mirándole de nuevo – cualquiera diría que…

- Creo que he dejado bien claro que no me apetece oírte, Blaise – replicó Draco, esta vez mirándole directamente. Grabe y Goyle emitieron unos gruñidos, mitad apoyo a Draco, mitad amenaza a Zabini. Blaise abrió la boca en un par de ocasiones para después cerrarla sin decir nada, finalmente decidió mirar de nuevo a la mesa de gryffindor para acabar entornando los ojos.

A media mañana todo el colegio parecía haberse congregado en el campo de quidditch. Muchos alumnos mantenían pancartas de sus equipos y agitaban sus bufandas.

Hermione se reunió con Neville y Luna, que llevaba puesto el extravagante sombrero con una enorme cabeza de león, en las gradas más altas pero aún así tenían que inclinarse un poco para ver el campo entero.

El equipo de slytherin se encontraba en el centro del campo y parecían admirar la escoba de uno de ellos y el de gryffindor en un lugar algo más apartado, estaban apiñados y hablaban con las cabezas juntas.

- Bien – dijo Harry, mirando al resto del equipo – ha llegado el momento de …

- Sí, Harry, no hace falta que lo repitas- interrumpió Ron, que tenía la cara verde – ¿podemos…simplemente…estar en silencio?

Harry lo miró atónito, ¿Ron pidiendo silencio? Al ver su expresión le dio la sensación de que se iba a desmayar, así que no siguió con el discurso, de todas formas estaba seguro de que todo el equipo se lo sabían de memoria.

- Bien, ya es la hora – exclamó la señora Hooch haciéndoles un gesto a ambos equipos para que se acercaran – quiero un partido limpio y sin problemas – hizo una pausa – por parte de todos.

A Harry le pareció que se dirigía especialmente al capitán de slytherin, un muchacho alto de último años con cierto aire a un troll.

- Montad en vuestras escobas, por favor.

Todos se subieron en sus escobas y a Harry le pareció ver por el rabillo del ojo que Ron se tambaleaba.

La señora Hooch dio un largo pitido con su silbato de plata y segundos más tardes las quince escobas estaban en el aire.

- Y la quaffle es atrapada inmediatamente por la cazadora de gryffindor – la voz de Lee Jordan, vigilado muy de cerca por la profesora Mcgonagall, había empezado a retumbar por todo el campo – y de nuevo es…no, slytherin tiene la quaffle, el capitán la tiene en su poder y allá va… realmente vuela como un águila…está apunto de…no, lo detiene una parada, con la cabeza, de Ron Weasley, el nuevo guardián de gryffindor y gryffindor tiene de nuevo la quaffle. Ahí esta la cazadora de gryffindor elevándose y …¡Ay! Eso ha tenido que dolerle….

Las gradas de gryffindor retumbaron al ver caer a la cazadora, el golpeador de slytherin había mandado directamente la quaffle a su cara. La cazadora, que había caído desde una considerable altura, estaba tumbada en el suelo y le sangraba abundantemente la nariz. Entre pitidos y abucheos por parte de Gryffindor la señora Hooch pitó fuertemente y sacó a la pobre chica del campo para llevarla con madame Pomfrey.

Hermione, que se había tapado la boca con las manos al ver caer a la cazadora, miraba ahora a Ron, que esta delante de los pósters sujetándose al mango de su escoba como si temiera caerse. De fondo se podía oír a los slytherin entonar la canción que habían estado toda la semana tarareando "a Weasley vamos a coronar" y a pesar de la cara de Ron, estaba segura de que los escuchaba perfectamente.

Cerca de Ron estaba Harry, que había dejado de volar en círculos para detenerse y buscar desde esa posición la snitch. Draco Malfoy observaba de cerca, para reaccionar a la mínima de que el cara rajada visualizara la snitch.

- ¡Y gol de slytherin!

Draco se giró en medio del ruido festivo de slytherin para ver al golpeador de su equipo alzar las manos en señal de victoria y al estúpido de Weasel colgando en el aire de su escoba, sujetándose con una sola mano. Instintivamente dirigió su mirada a las gradas de gryffindor para ver sus expresiones de derrota y de pronto fue como si algo le golpeara en los ojos: una espeluznante cabeza de león con la boca abierta, parpadeó un par de veces y se dio cuenta de que se trataba de un horrible sombrero y no se sorprendió al percatarse de que quien había tenido el mal gusto de ponérselo no era otra que la chiflada de Lovegood "¿Quién si no?" pensó. Pero algo más le llamó la atención, junto a Lunática se encontraba la sangre sucia, con los ojos muy abiertos y con cara de preocupación, en un primer instante pensó que lo miraba a él pero después se dio cuenta que su mirada iba dirigida a la comadreja, que se balanceaba intentando subirse a la escoba.

No le dio tiempo a pensar más, pues vio a Potter pasar velozmente por su lado, Draco entornó los ojos y vio el reflejo dorado de la snitch que revoloteaba rápidamente delante de Potter. Pronto estuvo a su altura, si se inclinaba un poco podía rozar su hombro. Logró sacarle una cabeza, podía ver claramente la bola dorada y su veloz aleteo, alargó la mano y…una bludger pasó rozando su frente, haciendo que perdiera el equilibro, torciéndose hacia el lado, saliendo del camino de la snitch y arrastrando a Potter con él. Ya no veía la diminuta pelota por ningún lado y se alegro al ver que Potter también la había perdido.

Justo cuando logró enderezarse en la escoba escuchó la voz del comentarista, Jordan, proclamar gol de gryffindor. De nuevo sus ojos se dirigieron a las gradas de gryffindor, esta vez mirando directamente a la sangre sucia. Granger estaba de pie y aplaudía dando saltos, tenía la mirada puesta de nuevo en Weasley, esta vez con expresión de orgullo. Draco puso cara de desagrado, ¿Cómo podía ponerle esos ojos a ese estúpido? Después de tratarla como a una mierda, cosa que obviamente no la ponía muy contenta, ahora estaba ahí, sonriendo orgullosa y gritándole que era un campeón como si no hubiese pasado nada.

- ¡Eh, Malfoy! – Le gritó de pronto el capitán de slytherin, sacándole de sus pensamientos - ¿Qué demonios se supone que estás haciendo?

Draco soltó un improperio y sujetando el mango de su escoba atravesó el campo para acercarse a Potter. De pronto escuchó a alguien gritar su nombre y por el rabillo del ojo vio una sombra oscura que se acercaba a él. No supo procesar la información y la bludger le dio de lleno en el hombro. Y como si fuera a cámara lenta, notó el impacto de la pelota, hundiéndose en su carne hasta llegar al hueso, y a por del desagradable sonido de algo partiéndose supuso que se había roto.

Se llevó la mano al hombro herido e ignorando la exclamación conjunta proveniente de las gradas de slytherin su mirada se dirigió a Potter, que afortunadamente había vuelto a perder la snitch y miraba a su alrededor, buscándola, para después mirar de nuevo las gradas de gryffindor "¿Qué demonios haces?" se dijo a si mismo al encontrar la mirada de la sangre sucia, como esperando verla mirándole con la misma expresión de preocupación que antes había dirigido a Weasley, que estaba cerca de él, pero seguía mirando a la comadreja, que se pavoneaba por haber parado otro gol.

Draco no era de los que hacían cosas impulsivas, pero esta vez lo hizo, tal vez fue por el sentimiento de ira producido al ver a la comadreja presumir de esa manera, creyéndose el mejor jugador de quidditch mezclado con algo más que no supo identificar. Sujetándose a la escoba con una sola mano, la otra seguía sujetando su hombro dolorido, se lanzó como una flecha hacia los pósters de gryffindor, supuso que los espectadores y los jugadores creerían que había visto la snitch, pero en realidad chocó con un golpe sordo contra Weasley y lo arrastró por el aire hasta estamparlo contra unos de los pósters. Lo que no había planeado es que Weasley le enganchase del brazo, y al caer de su escoba se llevó con él a Draco.

Cuando ambos aterrizaron en el duro suelo, entre gritos, ni siquiera le dio tiempo a procesar el dolor de la caída, "Maldito Weasel", ya que sus párpados cayeron como cortinas de acero y dejó de oír gritos.


Hasta aquí el capitulo, que no os podéis quejar, que es bastante más largo de lo que los suelo hacer xD. Lo he tenido que cortar por que se me estaba alargando demasiado y he preferido centrarme solo en Draco y el armario y en el partido, además no os quiero cansar la visto (me preocupo y todo por vosotros)

¿Que os ha parecido el partido? Es el primero que escribo y puede que haya confundido bastantes elementos. Por cierto creo que Malfoy deja el equipo en el sexto libro, pero aparte de que voy a cambiar el final, he cambiado muchas cosas, algunas sin darme cuenta, así que tened en cuenta que cambio unas cosas y otras simplemente las ignoro, tomadlo como una versión algo diferente.

Y umm Draco en la sala de los menesteres, ya sabéis lo que trama y supongo que también sabreís que es lo que ha cogido.

Por último, gracias por las alertas y reviews, en especial a Flames to Dust por tomarse la molestia de escribir tooodos esos comentarios, un besazo!

Tengo la sensación de que se me olvida decir algo.

Cada review se transformará en un euro (canjeable por cualquier otra moneda) que irá derechito a para las fundaciones a favor de los animales u.u