Hola!!

Perdón por el retraso pero me ha sido imposible subir antes! ;P

Pero bueno como dicen más vale tarde que nunca jaja... XD Espero que os guste! ^^


CAPITULO 10

- ¡¡AAAHHH!!- grite asustada. ¿Quién podía estar a esas horas ahí y a oscuras? Y si era... ¿un ladrón?

Pero entonces la sombra se levanto y abrió la luz.

En un primer momento la luz me cegó pero al paso de los segundos mi visión se fue adaptando. Y entonces desee que la tierra me tragase. No era un ladrón, era Edward.

Me sonroje a más no poder.

- ¿Qué te ocurre Bella?- me pregunto Edward preocupado.

- Y-yo n-nada...- empecé a tartamudear.

¿Cómo había podido ser tan estúpida? ¿Cómo le había podido confundir con un ladrón? Esta era la última vez que veía una peli de miedo antes de acostarme. ¿Es que acaso esperaba encontrarme con el psicópata de la película?

Suspire.

- Lo siento, supongo que no es buena idea para mí ver películas de miedo antes de dormir.

Edward se rio torcidamente. Se veía tan hermoso.

- ¿Qué esperabas que pasara a continuación? ¿Qué el teléfono sonara y te dijera que quería tu sangre por mi cuerpo?

Tenía una expresión que no supe interpretar, parecía disfrutar de algún chiste privado.

- Ya, lo siento mucho. Soy una tonta. Espero no haber despertado a nadie.

- No te preocupes por eso, Bella. Y aquí el único que tiene que disculparse soy yo, tendría que haber abierto la luz. A mitad de la noche me entro sed y baje a por un vaso de leche, entonces fue cuando apareciste tú. Lo siento de veras, no quería asustarte.

- Tú al menos no has dejado sordo a nadie.

Volvió a esbozar una sonrisa torcida. ¿Cómo una persona podía verse tan hermosa?

Aunque en ese momento me di cuenta de una cosa, Edward decía que a mitad de la noche le había entrado sed, pero entonces ¿por qué no llevaba pijama? Llevaba la misma ropa que había llevado durante el día.

- ¿Duermes con ropa?

Me miro pícaramente antes de contestar.

- ¿Acaso esperabas otra cosa?- dijo alzando una ceja.

Enrojecí como un tomate.

- ¡No me refería a eso! Me refería a que si duermes con la ropa de diario, ¿no utilizas pijama?

- Oh, eso. Lo que pasa es que estaba tan cansado que me acosté tal y como estaba. Pero bueno supongo que nos has bajado para hablar de si utilizo pijama o no.- volvió a sonreír.

Rodé mis ojos.

- Claro que no. Yo también tenía sed.

Entonces Edward se levanto, cogió un vaso y echo en él leche fría.

Se volvió a sentar y deposito el vaso en la silla de enfrente, invitándome a sentarme.

Casi no podía moverme. Mi corazón amenazaba con salírseme del pecho si daba un paso hacia él, aún así no lo dude. Fui a sentarme en la silla.

- Gracias.- dije mirando al vaso. Me daba demasiada vergüenza mirarle a los ojos.

- No hay de qué.

Tome un sorbo del vaso intentado evitar su mirada.

Estaba demasiado avergonzada por lo sucedido. ¡Había hecho el ridículo delante de Edward! De todas las personas de la casa tenía que ser él el que estaba en la cocina...

- ¿Bella?

- ¿Sí?- levante la vista automáticamente, como un acto reflejo. Entonces nuestras miradas se cruzaron, sus ojos dorados me atraparon.

No sé cuánto tiempo estuvimos mirándonos mutuamente. Lo único que sabía en ese momento era que amaba profundamente al dueño de ese par de ojos dorados, al ángel que se encontraba enfrente de mí.

- Me gustaría hablar contigo de una cosa.

Hice un esfuerzo sobrehumano por dejar de mirar sus ojos e intentar centrarme en sus palabras.

- Habla.

- Veras, ha llegado a mis oídos que Newton va diciendo que yo te critico a tus espaldas...- un latigazo de dolor me oprimió el pecho. Ya no me acordaba de ese pequeño detalle. Sus ojos me habían hecho olvidarme de todo pero sus palabras me volvieron a la realidad- ... y quería que supieras que eso no es cierto. Yo jamás te criticaría, eres la persona más buena que he conocido.

No sabía que contestar a eso. Pero entonces, sin mediar palabra alguna, volví a mirarle a los ojos y entonces supe que decía la verdad. Su mirada era la más sincera que había visto nunca.

Inmediatamente un gran alivio me invadió y las oleadas de dolor que me habían estado atormentado desaparecieron. Era cierto que conocía la versión de Mike y la de Edward, uno de los dos mentía. Pero yo tenía muy claro cuál de las dos versiones creer.

- Te creo.- dije sin dudar.

- Gracias por confiar en mi.- dijo mientras alargaba sus manos y cogía las mías.

Mi corazón que hasta ese momento había latido aceleradamente empezó a latir frenéticamente como si quisiera salírseme del pecho.

- No hay de qué.- conteste sonrojada.

Nuestras miradas se volvieron a entrelazar. Aunque esta vez fue totalmente diferente, no solo me quede embaucada mirando ese par de ojos dorados que tanto amaba, sino que un impulso floreció desde lo más dentro de mí.

Estuve a punto (pero solo a punto) de inclinarme hacia él, tomar su rostro entre mis manos y besarle. Decirle de una vez por todas cuanto le amaba y le deseaba. Pero no tarde en recuperar la cordura, él no me quería, lo que yo sentía era solo un amor platónico. Era imposible que él pudiera llegar a sentir algo por mí, yo no era más que una chica normal y corriente, en cambio él era un ángel hermoso, perfecto, único... él podía tener a todas las chicas que quisiera. Y jamás de los jamases se fijaría en alguien tan insignificante como yo.

Fue entonces cuando una imagen de Jessica pasó por mi mente. En la cual se veía a Jessica acariciando a Edward. La imagen que días anteriores me había atormentado... pero esa imagen era la cruda realidad. Edward y Jessica eran novios, y yo también tenía...

Suspire.

... novio.

- Sera mejor que me vaya a dormir.- dije mientras quitaba mis manos de las suyas y me levantaba rápidamente.

- ¿No tenias sed?- dijo señalando al vaso de leche ya que solo había bebido un pequeño sorbo.

Asentí y me bebí el vaso de leche de un tirón.

- No te vayas a atragantar.- dijo de broma Edward mientras esbozaba una amplia sonrisa, pero la alegría de esa sonrisa no le llegó a los ojos.

Me preguntaba que sería lo que perturbaría a Edward...

No fui capaz de volver a mirar a esos ojos dorados, me encamine hacia mi habitación lo más rápido posible. Entonces volví a oír el sonido más hermoso que podía existir sobre la faz de la tierra, la voz de Edward:

- Buenas noches, Bella.- dijo dulcemente.

- Buenas noches, Edward.- respondí mientras me giraba y le dedicaba una sonrisa tímida.

Mientras me encaminaba a mi habitación note como una lágrima descendía por mi mejilla. Pase mi mano para limpiarla.

No lloraba ni por haber hecho el ridículo delante de él ni tampoco por sentirme sola.

Lloraba porque no soportaba la idea de que él y yo perteneciéramos a mundos diferentes. Yo pertenecía al mundo de la gente corriente y él al mundo de los ángeles. Tampoco soportaba saber que tenía novia.

Sí, estaba celosa.

Y lo que menos soportaba en esos momentos era alejarme de él, cuando lo que realmente deseaba era buscar cobijo entre sus brazos. Dejar de sentirme sola, sentirme querida, protegida.

En mi mente imagine como volvía a donde él estaba y me abalanzaba a sus brazos mientras le besaba apasionadamente. Me sonroje solo de pensarlo, pero esa imagen fue la más maravillosa que mi mente pudo crear. Aunque sabía que si hiciera eso en la vida real él me rechazaría, aún así eso no me impidió soñar. Total, soñar es gratis.

Una vez llegue a mi habitación cerré la puerta sigilosamente ya que no quería despertar a nadie (si no lo había hecho antes con el grito) y fui directa a la cama.

Le estuve dando vueltas a tantas cosas que me pase la mayor parte de la noche despierta.

No entendía porque Mike me había mentido, ¿que ganaba él diciéndome que Edward me criticaba?

Aunque la mayor parte de mis pensamientos se centraron en Edward, en lo que había sucedido en la cocina. Me preguntaba si habría sido tan malo olvidarme de todo y besarle. Por un momento me pareció que él sentía lo mismo, pero solo me pareció. Porque era imposible que él sintiera algo por mí.

Ese pensamiento me dolió pero era la verdad. Intente evitar ese tipo de pensamientos intentando pensar en otra cosa que no tuviera que ver con el dueño de ese par de ojos dorados que me volvían loca. Tenía que olvidarme de él de una vez por todas.

Poco a poco el cansancio fue haciendo acto de presencia.

Me desperté agitada y con la respiración entrecortada.

En un primer momento me sentí desorientada, no sabía dónde me encontraba. Pero según pasaban los segundos fui aclarando las ideas. Y me acorde de que estaba en casa de los Cullen. Entonces intente recordar lo que había soñado pero no lo conseguí. Sabía que había soñado algo, pero no sabía el qué. Lo único que sabía con certeza era que hubiera soñado lo que hubiera soñado me había hecho sentirme agitada y sobre todas las cosas feliz. Intente por todos los medios recordar pero todos mis intentos fueron nulos.

Suspire.

Mientras me incorporaba en la cama alguien llamo a la puerta.

- Adelante.- invite a entrar a quien fuera que llamara a la puerta.

Entonces una cabecita de duendecillo se asomo por el lateral de la puerta.

- Buenos días, Bella.- me saludo alegremente Alice.

- Buenos días, Alice.- dije bostezando involuntariamente.

- Solo venia a avisarte de que el desayuno ya está listo.

- De acuerdo, me arreglo y ahora bajo.

- Vale.

Una vez Alice cerró la puerta me levante y me arregle lo más rápido posible. Cuando baje ya todos estaban sentados en la mesa.

- Buenos días, Bella. Te estábamos esperando.- me saludo Carlisle.

- Buenos días.- le conteste mientras me sentaba en la única silla libre. La cual estaba al lado del asiento de Edward.

Me sonroje.

El desayuno tenía muy buena pinta y yo un hambre feroz. El día anterior solo había cenado palomitas y ahora estaba pagando las consecuencias. Tendría que haber aceptado cuando Edward sugirió pedir una pizza. Aunque ahora ya era demasiado tarde para arrepentirse.

Todos empezamos a comer. El desayuno sabía aún mejor de lo que aparentaba. Aún así me pareció ver caras largas en la mesa, aunque seguramente fueran imaginaciones mías. El desayuno estaba delicioso.

- Está muy bueno.- dije mirando a Esme.

- Gracias, Edward me ayudo a hacerlo.

Mientras desayunaba me acorde del desayuno que había tenido con mi padre el día anterior. Lo cual hizo que me sonrojara aún más. Antes de ir al instituto le llamaría para saber si estaba bien, ya que no había tenido noticias suyas.

- Y bueno Bella ¿una noche movidita?- pregunto Emmett, el cual tenía una sonrisa burlona en el rostro.

Desee que la tierra me tragase, me había oído gritar. Aunque no sabía de que me sorprendía, si el grito tenía que haberse oído en todo Forks.

Agache la mirada mientras notaba que mi rostro en esos momentos era un tomate.

- Si olvidamos el hecho de que confundí a Edward con un ladrón y grite como una loca, se podría decir que no ha estado mal.- le conteste a sabiendas de que él y el resto de los Cullen sabia lo sucedido. Solo había que ver sus miradas. Negarlo o hacerme la loca hubiera sido inútil...

- Y dime ¿has soñado algo interesante? o ¿con alguien?

Levante la vista. Su pregunta me pillo desprevenida.

¿A qué se refería con "alguien"? Lo decía de una forma un tanto extraña, como burlonamente. Entonces me percate de las miradas cómplices de Alice y Jasper, tenían la misma expresión que Emmett.

- Bella no tienes porque contestarle.- dijo Edward, el cual miraba a Emmett con el ceño fruncido.

- Mmm... No importa, Edward. La verdad es que me suena haber soñado algo pero no me acuerdo de que iba.- dije dubitativa, una vez más intente recordar pero no lo conseguí.

El desayuno paso demasiado rápido para mi gusto. No me apetecía ir al instituto, bueno, mejor dicho, no me apetecía ver a Mike. No después de la conversación que tuvimos el día anterior y aún menos por haberme enterado de que me había mentido. Me preguntaba en que más me habría engañado...

Antes de irnos al instituto llame a mi padre para asegurarme de que estaba bien, al quinto toque, cuando ya pensaba que no iba a responder, lo cogió. Me dijo que sentía no haberme llamado pero que había estado ocupado. Quedamos en llamarnos más tarde ya que en ese momento a ninguno de los dos nos venía bien hablar. Yo tenía que irme al instituto y él a trabajar.

Como siempre Alice y yo nos fuimos al instituto en su Porsche. Edward se fue en su Volvo y el resto de sus hermanos en el descapotable rojo de Rosalie.

- No hagas planes para este finde.- dijo Alice mientras aparcaba.

- ¿Por?

- Nos vamos de acampada.

¿Cuando decía "nos vamos" incluiría a...?

Antes de que tuviera tiempo a preguntarle nada más vi a Mike esperándome a unos pocos pasos de distancia.

Rodé mis ojos. A veces Mike era peor que la propia sombra, me seguía a todas partes, ya me estaba empezando a agobiar. Necesitaba tener mi propio espacio.

- Nos vemos luego.- me despedí de Alice mientras bajaba para dirigirme al encuentro de Mike.

- Claro.

Cuando llegue a donde Mike me esperaba seguí andando, no tardo en seguirme.

- Ayer te estuve llamando.

- ¿Por qué me mentiste?- dije ignorando su pregunta.

- ¿Qué?- pregunto haciéndose el inocente.

- ¿Por qué me mentiste respecto a Edward?- dije parándome en seco y mirándole a los ojos.

- No entiendo a que te refieres, yo no te he mentido.

- Sí, lo has hecho y ahora mismo lo estas volviendo a hacer. Dime la verdad Mike, ¿por qué me dijiste que Edward me criticaba? y si no quieres que me enfade de verdad más vale que no lo sigas negando.

Pareció dudar sobre que contestar.

- Está bien, la verdad es que estaba celoso. Lo siento, no debí mentirte, pero solo lo hice porque no quería perderte, porque yo... te quiero.

¿Celoso? ¿Me había mentido porqué estaba celoso? No entendía de qué podía estar celoso ya que entre Edward y yo no había nada. Aunque… ¿y si tal vez se había dado cuenta de mis sentimientos hacia Edward?

- Bella, lo siento tanto. No quería que te enfadaras. Todo lo hago mal, lo siento de veras, perdóname por favor.- parecía realmente afectado, aunque una parte de mi no estaba tan segura de su arrepentimiento.

Pero entonces vi llegar a Edward y Jessica (la cual iba vestida con una minifalda y un top bastante ajustado, eso sin contar con los kilos de maquillaje que llevaba encima), los cuales habían venido en el Volvo de Edward. Ambos iban cogidos de la mano, por mucho que viera esa escena repetirse una y otra vez el dolor seguía siendo el mismo.

Entonces sin dudarlo ni un segundo más perdone a Mike, le necesitaba para olvidarme de Edward. No quería seguir sintiendo ese dolor cuando viera a Edward con Jessica o con cualquier otra chica. Era un dolor insoportable.

Me reproche a mi misma los pensamientos de la noche anterior, no sabía cómo había podido ser tan estúpida de pensar siquiera en besarle. Él sin duda alguna me habría rechazado, algo que no hubiera podido soportar. Edward Cullen me importaba demasiado, tanto que un rechazo por su parte me hubiera roto el corazón.


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Nos vemos en el proximo capitulo! n.n