Internado Forks para Chicos Rebeldes

Capitulo 10

Cómo me llamaste?

-Esto… me sentí mal! Y además tenía que… imprimir el informe de biología –le dije apuntando hacia la impresora.

-Ah… -dijo ella dándose vuelta entonces me apresuré a empujar la chaqueta con el pie debajo de la cama. Alice se dio vuelta.

-Y no has visto a Edward? Rose me dijo que no se apareció por química.

-NO! –grité- es decir, no lo he visto… para nada. –Alice me miró con cara de sospecha.

-Bien… entonces creo que debemos irnos antes de que termine el receso del almuerzo y lleguemos tarde a biología. –relajé la postura.- Me prestas el baño un momento, por favor? –dijo dirigiéndose hacia allá.

Aterrada corrí hacia la puerta y me puse en medio para que Alice o pasara.

-No! Es que….- Alice me miró expectante. – Está desordenado.

-Vamos Bella, nada que yo no haya visto.- dijo tratando de empujarme.

-En serio, Alice, hay que irnos.

-De veras que estás muy rara… -me dijo caminando hacia la puerta.- te espero abajo, pero apresúrate.

-Si –le dije y ella salió de la habitación.

Solté un respiró de relajación. Abrí la puerta de golpe y entré. Abrí la cortina de la ducha y ahí estaba Edward aún sin vestirse.

-Se fue?

-Si… ahora vete tu.

-Pero..!

-PERO NADA! –dije empujándolo fuera del baño- no podemos llegar juntos a biología!

Abrí la puerta y lo empujé afuera sin decir nada por miedo a lo que iba a decir sobre lo que había pasado. Cerré la puerta de golpe y dejé a un Edward boquiabierto y sin habla.

Recordé la chaqueta así que corrí a sacarla de donde la había puesta, abrí la puerta y se la lancé en la cara. Para mi sorpresa seguía allá afuera, sin camiseta y con el pelo revuelto.

Volví a cerrarle la puerta en la cara.

Corrí al baño a lavarme la cara, podía sentir que el sonrojo seguía ahí. Me la mojé una, dos, tres veces y no se iba. Me miré al espejo como esperando que mi reflejo me diera alguna respuesta de lo que había pasado, pero en vez de eso me devolvió algo que iba a ser difícil de disimular.

-Qué es eso? –me dije moviendo el cuello de mi camisa. –Un… CHUPÓN! –me dije aterrada viendo la marca reciente que me habían dejado los labios del chico.

Había que hacer algo para disimularlo y lo mejor que se me ocurrió fue una bufanda. "Genial… ahora sí que no van a sospechar" pensé mientras recogía el trabajo y comenzaba a salir de mi habitación. Ya me había abotonado bien la blusa y estaba decente como para ir a clases.

Me senté al lado de un ausente Edward que cada vez que me dirigía una mirada se sonrojaba. Solo tenía que recordar respirar.

-Señorita Swan el informe por favor! – me dijo el profesor de manera insistente.

-S..si –dije entregándole el montón de papeles.

-Está muy distraída hoy, eh. –me dijo y siguió recolectando los trabajos por toda la clase.

Era verdad, como no iba a estar distraída si cada milímetro de mi cuerpo se empeñaba en recordarme lo que había pasado. Ni siquiera noté cuando sonó el timbre.

El resto de la tarde me la pasé pensando en estrategias para no tener que hablarle nunca más a Edward y así evitar la vergüenza de la charla que estábamos posponiendo.

Mi mente me exigía un por qué de la situación y yo solo tenía una cosa clarísima: entre Edward Cullen y yo había una desmesurada tensión sexual. Por lo menos eso era mi teoría y era lo que explicaba todo lo que pasó. Lo único que me descolocaba era ese primer beso. Ese que había sido lento, dulce, casi tierno. Por más que me golpeaba contra la muralla no le encontraba explicación y me ponía cada vez más roja cuando lo recordaba.

Llegó la hora de la comida y bajé lo más calmada posible. Me senté en la mesa contando con que Edward no bajaría ya que no estaba cuando llegué, pero para variar me equivoqué.

-Creo que mañana no iré a cálculo… me estoy mereciendo un descanso –decía Emmet.

-Qué va, nunca haces nada en esa clase! –le recordé yo riendo.

Edward se había sentado casi al frente mío y estaba jugando con su comida. Creí que había que disimular el hecho de que ninguno nos estábamos hablando así que le pedí la sal.

-Edward me pasas los besos...SAL! la sal, me la puedes dar? –me apresuré a corregir al momento que todos me miraron extrañada. –Mejor no me pases nada… estoy muy cansada creo que me voy a dormir. –dije levantándome rápido de la mesa.

-Genial estúpida Bella… -me iba diciendo por el pasillo cuando alguien desde atrás me tomó un brazo y me dio la vuelta bruscamente.- Hey! Qué te pa…? Edward –dije

-Podrías intentar ser menos… obvia? –me dijo –me refiero a lo de la mesa. Casi me quedo helado cuando dijiste… besos. Así nos van a descubrir de inmediato.

-Pues tu tampoco eres el señor discreción, sabes? –le dije enseñándole el chupón.

-Habla la señorita mordiscos! –me dijo mientras se bajaba el cuello de la remera que traía y pude ver una clara marca de mordida. Lo quedé viendo atónita y con las mejillas ardiéndome. Ni siquiera recordaba haberlo mordido!- A alguien se le pasa la mano al momento de…

-YA! Ya entendí –dije alzando las manos.

-De todos modos creo que deberíamos hablar…

-No hay nada de que hablar, fue un estúpido impulso y no se volverá a repetir!

-Si, no lo pude haber dicho mejor, no se volverá a repetir… jamás! –me dijo al oído mientras pasaba a mi lado.

Edward POV

A qué estaba jugando esa chica? Primero me odia, después me besa y luego me dice que nunca más? Y qué? Ahora iba a quedarme con las ganas para siempre? Porque decir que lo de esta tarde me puso a mil es poco! No sé de donde habrá aprendido a besar así, pero era… maravillosa.

"Deja de pensar tonterías Edward" me dije a mi mismo. Iba a olvidarme de lo de hoy como fuera. Y si necesitaba conseguirme otra chica para hacerlo, iba a hacerlo.

Sabía que había chicas que se morían por mi en este lugar así que durante la semana lo intenté con Lauren, Roxy y Kat, pero algo en mi no funcionaba si saben alo que me refiero… Era como si ninguna de las chicas lograra excitarme.

Era viernes y estaba con Jessica, mi última esperanza.

Entramos a mi habitación y en menos de cinco minutos tenía a la chica semidesnuda sobre mi cama y besándome.

-Edward –decía mientras me besaba. No estaba mal… por lo menos era mejor que las otras tres. Parecía como si estuviera desesperada por que no me fuera a escapar.

Dejé escapar un suspiro. Todo iba bien así que me relaje al momento que ella comenzó a desabotonar mi camisa.

-Bella… -y la chica se detuvo,

-Cómo me llamaste? –dijo mirándome entre confundida y enfadada.

-Jess…

-No, dijiste Bella.

-No! Te equivocas! Dije claramente Jess.

-Sabes que Edward… es mejor que lo dejemos aquí. –dijo la chica saliéndoseme de encima.

-No, no! Jess espera –dije parándome y siguiéndola hasta la puerta.

-Hasta luego –dijo saliendo y cerrando la puerta tras ella.

Me quedé allí miserablemente en medio de mi habitación.

Alcé los brazos y grité:

-Qué quieres de mí! – bajé los brazos resignado.

"Perfecto Isabella Swan… muchas gracias…" pensé mientras miraba a la pared que compartía con ella.