10. ¡Y los sensei son!

―¡Itachi-sensei!―decide Naruto, sin más.

Los Ichiraku están desayunando a la mesa de la pequeña sala de su departamento. Teuchi les acaba de explicar algo que no se esperaban. Solo uno de esos senseis que conocieron hace unos pocos días se va a centrar en cada uno de ellos. También, para decepción de Naruto, que él debía seguir yendo a la escuela básica hasta que entrara a la ninja el año en que cumpliera los ocho. A diferencia de Ayame, que iba a dejar la escuela para pasar ese tiempo aprendiendo cosas de ninjas con su sensei, Naruto solo iba a pasar lo más unas dos horas al día practicando cosas muy básicas. El rubio hasta hizo un puchero cuando supo eso. Que se convirtió en una sonrisa satisfecha al saber que él podía escoger a su sensei. Y Teuchi le mira extrañado después de oír lo tan fácil que lo decide, mientras Naruto sorbe de su sopa miso. Es lo que más le gusta al rubio de la comida común, porque le recuerda mucho al ramen.

―¡Vaya! ¿tan seguro estás? Yo creí que ibas a escoger a Gai-san.

―Cejotas-senseme cae muy bien, ¡todos me caen bien…! Pe-ro Itachi-sense… ―El niño no sabe cómo decir lo que siente al respecto, así que piensa por unos segundos mientras come distraídamente de su pescado frito― ¡Debe en-trar al can! ―dice, con la boca aún un poco llena. Teuchi se lo deja ir.

―¿Ah sí? ¿Y me puedes decir por qué tenemos que aceptarlo en el clan?

―Es el menos feliz… ―Naruto solo se encoge de hombros, traga y se levanta un poco para coger otro onigiri mientras exclama―. ¡Y el can lo pu-e-de hacer feliz como a Na´uto!

Teuchi siente como su corazón se derrite ante tanta ternura y bondad de su niño. Tiene que acariciarle la cabeza por ello. La sonrisa que Naruto le dirige es todo lo que necesita para iniciar bien el día. Luego mira hacia Ayame que come lentamente, ida en sus pensamientos.

―Y tú, Aya-chan, ¿ya sabes cuál será tu sensei?

Ella lo piensa con gran seriedad antes de decir:

―Creo que algunas de las kunoichis, tou-chan. Porque, ¿quién mejor que una kunoichi para enseñarme cómo ser una gran kunoichi? Pero, de ahí, no sé cuál… ¡Oye tou-chan! Si quieres que una de ellas sea tu sensei, yo me quedo con la otra, ¿qué tal?

Teuchi toma de su café antes de contestar… Desde que supo de ese grano propio de los territorios del sur, y lo probó en sus tiempos de pinche en uno de los restaurantes Akimichi, no pudo dejar de comprarlo cada tanto. Es su pequeño gusto.

―Ninguno de ellos es mi sensei ―dice él, después de suspirar por ese sabor tan vigorizante del café en su cuerpo―. Hokage-sama dice que tiene el sensei justo para mí. De hecho, esta mañana lo voy a conocer.

Ese comentario hace que los dos niños suelten sus cubiertos, dejen de lado la comida y lo miren con expresiones de dolorida acusación.

―¡Pero es domingo!

―¡Sí! ¡hoy se ju-e-ga en el paquecon tou-chan! ¡Solo hoy!

Como los días libres de Teuchi son la mañana del domingo y todo el lunes, mismos en los que el restaurante no se abre, él lo pasa más con ellos en esos días. Sobre todo el domingo, en el que suelen convivir unas dos horas jugando afuera o, en días lluviosos, inventando juegos entretenidos en la casa. El lunes, como los niños van a sus respectivas escuelas, Teuchi lo usa para "hacer cosas de adultos" y, cuando ellos regresan de la escuela, suelen hacer tareas juntos, escolares y, luego, de la casa. Algo que se ha vuelto un ritual es que los tres cocinen juntos la cena y, luego, sentarse frente a juegos de mesa y pasar el tiempo. A veces, terminan hablando en el futón de Teuchi antes de irse a dormir cada uno en su cama.

Sobra decir que, para los niños, la mañana del domingo es mucho más entretenida que el lunes en familia. Así que, que Teuchi les haya cambiado los planes de repente, no les hace nada de gracia… Pero el que los niños le hablaran tan demandantemente tampoco le gusta a Teuchi.

―¿Quién es el adulto aquí?

Famosa pregunta que termina argumentos en la familia. Los niños hacen pucheros, pero Naruto también lo mira con cierta chispa de disidencia. Que Teuchi destruye:

―¿Quieren que vaya y le diga al hokage, al dios shinobi, que no puedo conocer al nuevo sensei que él tan amablemente me ha buscado porque una niña de nueve y un niño de cuatro me lo impidieron? ―Naruto baja la mirada, mascullando algo así como: "no es ju´to". Teuchi termina su café y se levanta de la mesa―. Vamos, que la señora Watanabe los espera. Ella y los niños van a ir a la casa de su hermana y cuñado, Hatake-san. Algo me ha contado de una nueva camada de perros en las perreras, que están ya lo suficientemente grandes para ir a jugar al parque con unos niños llenos de energía.

Por supuesto que eso los llena de felicidad y se levantan en seguida de la mesa… A lavar lo usado en el desayuno, antes de ir detrás de su padre donde los Watanabe.

-o-

Pocos minutos después de una pequeña visita al verdadero Hiruzen Sarutobi en su oficina, Teuchi y el kage-sandaime de turno aparecen de nuevo en el sector 46, gracias a un shunshin.

Teuchi tiene los ojos cerrados por un par de segundos más de lo necesario. Esa sensación de ser llevado en un shunshin no es nada agradable. Se siente una gran presión del viento frío por doquier, y una sensación muy grande de vértigo. De que todo se mueve, hasta el propio cuerpo, sin que puedas entender siquiera la dirección en que lo hace. Por eso, cuando por fin siente que vuelve a tener los pies en el suelo y el mundo se ha quedado quieto, Teuchi tiene que tomar aire por algunos segundos para dejar de tener ganas de vomitar.

―Veo una gran mejora, Ichiraku-san. Esta vez no se cayó ―le comenta con una risa en la voz el kage-sandaime.

―Por poco ―apenas puede responder Teuchi―, Hokage-sama. De hecho, no quiero tentar a la suerte. Con su permiso.

Y, aunque el suelo está un poco mojado por agua nieve, Teuchi se sienta sobre éste sin ningún miedo. Precavidamente había decidido que toda la familia, incluido él, saldrían con impermeables. El aire le olía a lluvia desde que había despertado… Teuchi pone atención a lo que le dice el kage-sandaime con tono más profesional.

―Me gustaría poder sentarme a seguir conversando pero lastimosamente, el original y usted ya lo hicieron más de lo esperado. Me disculpará que me apresure, pero vamos unos minutos atrasados y su sensei debe estar esperando. Lastimosamente, no estaré aquí cuando él llegue porque usaré todo el chakra que me da forma en llamarlo. Solo le diré que es uno de los mejores, más leales y sabios amigos de mi original y que, mi original está seguro, usted sabrá valorar el hecho de haya aceptado entrenarlo personalmente.

Teuchi abre mucho los ojos. Sí, los abre, porque no puede creer la idea que se le acaba de ocurrir sobre quién puede ser ese sensei… Se queda de piedra mientras el kage-sandaime saca una pequeña botella con sangre, se la pone en la mano y hace los sellos de invocación. Sigue con los ojos y la boca abiertos cuando oye la explosión de chakra, huele la nube (a árboles, lluvia y suelo) y sigue sin poder decir nada cuando está frente a frente al ser de forma humanoide, pelaje blanco, parte de la ropa con colores de tigre y una expresión severa en su rostro bajo la insignia de Konoha. El legendario Enma-sama será su sensei…

―Cierra la boca, levántate de ahí y preséntate como un hombre, civil-chan… ―le ordena con rudeza en su voz vibrante.

Teuchi así lo hace. Termina presentándose en medio de una inclinación a la altura de su cintura. Para su vergüenza, su voz le sale un poco afinada.

―Soy Teuchi Ichiraku, nacido Kyuuraku, Enma-sama-sensei… Es un honor estar en su presencia.

Teuchi oye un gruñido por parte del simio, y un bufido. Sabe que no lo ha impresionado.

―Hiruzen me dijo que eras alguien cuyas habilidades son unas que él nunca había sabido que existían, y con un carácter muy valioso. Sobre todo, me dijo que tenías el potencial de usar el senjitsu perfecto. Solo así me convenció de enseñarte ―da otro gruñido y sube más la voz, airadamente―. Pero, por ahora, solo veo a un niño asustado para mi gran decepción. ¿¡Por qué debería perder mi tiempo con un civil asustadizo que quiere jugar a los ninjas!?

Teuchi ha empezado a temblar y sudar cada vez más al oír cada una de esas palabras. Se mantiene en su inclinación y, para su horror, dice lo que primero se le ocurre y con voz aún más aguda que antes:

―¡Quiero revivir Uzushio! ¡Haré mi mayor esfuerzo para lograrlo, Enma-sama!

El líder del clan de los simios da otro bufido, sorprendido por esa respuesta. Y, a la vez, impresionado. Por eso relaja su rostro y tono de voz al decir:

―Nada mal, civil-chan. La caída de Uzushio fue un gran golpe para Konoha y, por lo tanto, también para mi familia. Al menos, tienes una meta que vale la pena… ¿Pero tendrás la fuerza para eso?

Teuchi deja de temblar, y siente como el alivio recorre todo su cuerpo. De un impulso, vuelve a erguirse y, con los ojos abiertos, dice sinceramente.

―Quiero tenerla.

Enma-sama le mira por unos segundos. Teuchi también lo hace. El aura de una invocación es más difícil de leer que la de una persona: al fin y al cabo, las invocaciones tienen chakra entre el propio del mundo y el de los humanos. Aún así, su instinto le dice que está en buenas manos.

―Hiruzen tenía razón. Eres un tipo interesante, civil-chan. ―Enma decide finalmente, y Teuchi da un suspiro de alivio mientras él se sienta en el suelo con las piernas cruzadas, y lo mira con interés y una leve sonrisa―. Entrenarás todos los días aquí, desde las cuatro de la madrugada hasta las ocho de la mañana, a menos que yo decide de otra forma. Tienes mucho qué trabajar si quieres poder empezar en serio el entrenamiento en senjitsu. Empecemos con lo más importante para un ninja: La fuerza del cuerpo… ¡Cincuenta sentadillas! ―Teuchi vuelve a quedarse de piedra y sin creer lo que oye. El simio da una fuerte palmada que lo saca de su estupor―. ¿¡Qué esperas, civil-chan!? ¡Ahora serán 70 sentadillas!

Sobra decir que la vida de Teuchi, desde ese momento, cambió y mucho.

-o-

Matsu y Nishi se dan cuenta de que hay algo extraño con su nii-san. Está tan diferente que Teuchi siquiera les frunce el ceño cuando le dicen así, nii-san. Tampoco cuando rompen algún plato, le dan miso-ramen a alguien que había pedido de vegetales; y cosas por el estilo. ¡Está tan diferente que llega una hora después que siempre! Y lo hace con el pelo mojado, ojeras oscuras debajo de los ojos y un andar y movimientos lentos, lleno de pequeños sonidos por dolor.

Claro que ellos le han pregunta si está teniendo problemas para dormir, o si ha tenido algún accidente tratando de arreglar algo por sí mismo en vez de pedir una misión tipo D para ello. Teuchi al principio solo ha intentado hacer como que nada pasaba con una sonrisa, pero después, sobre todo en los días en que tenía los dedos hinchados y mucha dificultad hasta para coger un cuchillo, llega a decirles que ya está cansado de su necedad y que no vuelvan a preguntarle. Más o menos por el tiempo en que decide darse un receso diario de una hora y media, para sentarse quieto y respirar hondo.

Es por eso que, cuando Teuchi hace una reunión de personal, Matsu y Nishi saben que no se tratará de lo mismo de siempre. En dos días es el inicio del festival Rinne, y todo está listo para que lo lleven al lugar que han pagado, hacer su puesto de comida y acomodarse para tener todo listo para el festival. Solo tienen que esperar a que llegue el carretero Hatake que han alquilado para ello. Teuchi habría llamado a un Nara, pero para llevar tanta comida en sus ollas, él prefiere pagar un poco más por las carretas más seguras de Konoha.

Y, mientras esperan por éste, o después de ordenar el puesto en una de las calles del Festival, Teuchi haría una pequeña "reunión de personal" para decir unas palabras de ánimo: "¡Este es el mejor momento de ventas del año, no lo arruinen!" o algo por el estilo. Si Teuchi no hubiera estado tan extraño en esas semanas, Matsu y Nishi podrían esperar algo como: "y como hemos tenido bajas en estos dos meses, en serio que espero que no lo arruinen". Ellos dos están acostumbrados a sus amenazas, quejas, bajada de salario por tener que reponer algo en el restaurante y, en última instancia, que todo lo anterior lo hace con un deje de amabilidad por lo tan buena persona que es su nii-san.

Por eso, Matsu y Nishi están más que dispuestos de ser ellos a los que inculpen por la falta de dinero, en vez de a Naruto-chan. Los dos saben muy bien quién es el pequeño desde que vieron sus mejillas con vigotitos. Muchas personas también lo supieron y, cada vez más, tienen menos clientes y las relaciones con los mercaderes no están tan bien como antes. Saben que todo eso sucede porque han decidido adoptar a Naruto-chan, pero también que hablarlo en alto es alto pecado en el clan. El lado positivo es que han podido ver también cuáles personas valoran más a ellos y el puesto que a las habladurías… Aunque sean menos de lo que el restaurante necesita para seguir como siempre.

Y los dos torpes asistentes se dan cuenta de que serán ellos los que pueden salir perdiendo por ello. Por eso, a Nishi le costó convencer a Matsu de que no debían tener miedo del niño, ni menos culparlo de la posibilidad de que tengan que buscar trabajo. "Nii-san sabe muy bien cuál persona es confiable o no. ¿Acaso crees que nii-san le daría abrigo a alguien problemático? Mira que él debió ser el primero en darse cuenta de que las ventas bajaron, y con lo tacaño que es… En serio debe querer al niño. Así que nada, deja de verlo con malos modos y confía en el buen corazón de nii-san y en la explicación sobre sellos que nos ha dado".

Así que, cuando Teuchi les dice a los niños que vayan afuera a jugar un rato con la nieve, y les pide a ellos que entren un momento a hablar, Matsu y Nishi se esperan lo peor. Pero no dicen nada. Solo toman fuezra poder aguantar el golpe con gracia.

―Sé que ya se han dado cuenta de los cambios que hemos tenido estas semanas. ―los dos asienten, y Teuchi se recuesta en la pared mientras cruza sus brazos. Sus ojos cerrados se fruncen por la seriedad de la situación―. Con Naruto-chan aquí, se han incrementado los gastos y, por la estupidez de las personas que no entiende lo básico de fuiinjitsu, hemos perdido un promedio de 32% de clientela. Por eso…

―¡Nii-san! ―Matsu no lo puede soportar más y, con lágrimas en los ojos, habla rápidamente y muy exaltado―. ¡No se preocupe, un amigo me ha dicho que me puede conseguir trabajo fácilmente en los cultivos Yamanaka! ¡Por favor, despídame a mí y deje a Nishi estar aquí!

El susodicho está tan sorprendido por ese pedido como Teuchi. Y sin embargo, pronto éste se aleja de la pared y sonríe un poco.

―Si así lo quieres, Matsu, no lo puedo evitar. Aunque es una lástima, justo estaba por decirles que tengo pensando entrenarlos en el arte de hacer ramen para dejarlos a cargo cuando no esté. Ya que empezará mañana mismo un trabajo por horas que me mantendrá ocupado cada tanto. Y no es como que pueda dejar a Aya-chan y Naruto-chan a cargo ―algo en la risa nerviosa de Teuchi deja ver que había pensado esa posibilidad más seriamente de lo que le hubiera gustado.

Pero Matsu y Nishi no pueden entender qué está pasando, y menos darse cuenta de los matices de la risa en Teuchi. Ellos saben que la receta de hacer los fideos y el caldo principal del ramen son un alto secreto. Saben que son la receta de la abuela de su nii-san, uno de los recuerdos que él atesora de la tierra que lo vio nacer y que él vio ser destruida. Por eso no pueden entender que ellos, unos torpes con fama en toda Konoha; tengan el honor de aprender esa receta.

… Sin embargo, eso solo parece asegurar que algo terrible está pasando, al menos según Nishi.

―¡Oh, nii-san! ―esta vez él es el que tiene los ojos llorosos. Aún cuando quiere esconderlos detrás de su antebrazo, sus lágrimas son visibles en su mejilla y en la manera que habla con dificultad―. No se preocupe, nii-san. Sé que no quiere decirnos que está yendo al hospital. Debe sentirse muy mal y que no debe tener espe… esperanza si nos va a enseñar la… la receta de ramen. ¡No se preocupe, que nosotros cuidaremos del… del restaurante y, más, de los niños como si fueran nuestros cuando… cuando usted no esté!

Teuchi casi abre los ojos de la sorpresa. Pero sí lo hace con la boca, aunque no sabe aún qué decir. Matsu, por su lado, pronto parece "entender" todo y terminar con la misma conclusión que su inseparable amigo.

―¡Nii-san! ―las lágrimas vuelven a los ojos y mejillas del regordete joven―. ¿¡Por qué no nos habías dicho que estabas enfermo de muerte!?

―¿Eh?

―¿Enfemo de muete? ―dice la voz asustada de Naruto, detrás de ellos.

Todos miran hacia el pequeño que, en pocos minutos, tiene su cabello mojado de nieve y agua, además de varias manchas de barro en sus ropas. Pero es su expresión de grandes ojos azules asustados la que hacen a Matsu y Nishi ir hacia él a abrazarlo. Y a Teuchi, regañar fuertemente a los dos.

―¿¡Qué cosas dicen, par de bakas!?

―No tiene que guardarlo más ―dice Nishi.

―Sí, por fin entendemos todo ―sigue Matsu.

―Que apareces siempre pálido y dolorido en las mañanas.

"Porque Enma-sama-sensei me hace pasar por las tres horas de entrenamiento del infierno". Piensa Teuchi, pero no lo puede decir. Además, Nishi sigue al instante, con ese aire de entendido que hace a Teuchi estar de los nervios.

―El dolor de cuerpo, lo tanto que ha adelgazado...

"Entrenamiento diario".

―Las manos tiesas, agarrotadas, doloridas e hinchadas ―insiste Nishi.

"El maldito entrenamiento en rapidez con los sellos de manos".

―El que se vaya temprano a respirar hondo y sentarse callado, porque no puede más.

"La relajación que Enma-sama-sensei me ha insistido que haga antes de cenar".

―Y el tiempo que se ha tomado para "poner en regla sus papeles".

"El papeleo necesario para poder ser un clan con el que Enma-sama-sensei me está ayudando. ¡El más estricto de los editores!"

―¡Y ahora, nos va a enseñar su receta secreta de ramen! ―exclama Nishi.

―Todo esto solo puede significar que está muy enfermo y que…

Pero Teuchi ya no aguanta más solo pensar sus respuestas ante tanta estupidez, y decide por fin levantar su voz:

―¡Oigan no digan tonterías, están asustando a Naru-chan!

―¡No etoy asus-ta-do! ―exclama el pequeño niño.

Él está quitándose los brazos de Matsu y Nishi que están alrededor suyo. Los dos terminan dejándolo ir. Como estaban acuclillados, y emocionalmentemente mal, en vez de ponerse en pie se sientan en el suelo. Y se consuelan entre sí con voces bajas y entrecortadas por la honda tristeza que sienten ante la "inminente muerte" de su querido nii-san.

Teuchi les insiste en que dejen de hacer el tonto, les asegura que él está saludable como un toro… Pero los dos jóvenes parece no querer entender sus palabras. Mientras tanto, Teuchi puede sentir la mirada reprobadora del muy silencioso Naruto. El niño se ha mantenido junto a él y frente a los dos pobres Matsu y Nishi sin decir nada. Pero se puede sentir unas enormes ganas de hablar en el rubio, aunque no lo hace por recordar bien que su padre le había ordenado no decir nada sobre su clan a Matsu y Nishi. De ahí que Teuchi siente la reprobación manar como un tsunami desde el pequeño y extrañamente silencioso niño.

―¡Está bien, está bien Naru-chan! ―se da por vencido Teuchi, lo cuál hace que el niño explote en risas de victoria. Su padre se siente agraviado, por lo que le da unas palmadas juguetones en la espalda mientras le exclama en broma―. ¡Ahora vete de aquí, pilluelo…!

―¡Te amo tou-chan! ―es lo que le exclama Naruto, mientras sale corriendo.

El aludido sonríe grande y niega, antes de mirar hacia los dos asistentes. Matsu y Nishi están controlando su llanto, poniéndose en pie apoyándose uno en el otro. Teuchi jamás va a aceptar que también les ha mirado con una sonrisa y un meneo de cabeza. Y ellos nuncalo hubieran supuesto al oír el tono con que siempre los regaña cuando les dice:

―¡Matsu, Nishi! Les dije que estoy bien, cálmense ya, que no les he mentido sobre eso. Pero lo que sí es verdad es que no les he dicho lo que ha estado pasando y… ―Teuchi da un suspiro. Puede sentir la atención que ellos le están poniendo. Y algo así como su infantil necesidad. "Ay, Sora-chan. Es verdad lo que dicen, no puedes escoger a la familia", piensa, cuando se da cuenta que siente por ellos la misma debilidad que por sus niños. Da otro suspiro―. Y ahora veo que los he estado preocupando mucho, así que les pido disculpas por ello. Así que confíen en que pronto lesdiré pronto qué es lo que pasa. Por ahora, solo les puedo adelantar que es un alto secreto del clan. Pero para bien. Así que ya dejen de preocuparse.

―¿En serio?

―… Nii-san, ¿no te vas a morir? ―dicen Nishi, seguido de Matsu.

Los dos irradian cierto orgullo y mucha felicidad. Por eso, y porque recuerda lo que le hubiera dicho su Sora-chan, sigue diciendo algo que no ha verbalizado. Y, aunque no los está mirando, mueve su rostro hacia un lado para que ellos no vean su expresión de cierta vergüenza.

―¡Que no me voy morir, necios! Y por otro lado: en verdad me indigna que piensen que la única explicación de que les quiera enseñar a hacer ramen, es que me voy a morir. Pues que sepan que he visto lo mucho que han mejorado en prestar atención y hacer su trabajo en estos tiempos que hemos tenido dificultades. ―Teuchi se centra en sentir el chakra de los perros y el carretero Hatake, aún antes de oír la seguidilla de ladridos que se ha convertido en su manera de anunciar su llegada. La felicidad que irradia de Matsu y Nishi lo hace sentir aún incómodo por alguna razón―. Y aunque no es que confíe mucho en sus habilidades culinarias por su trabajo, y por ser familia de mis niños, estoy considerando intentar enseñarles a ustedes mis recetas, antes de buscar algún joven Akimichi para el trabajo.

Matsu y Nishi sonríen mucho y asienten, asegurando que ellos van a dar lo mejor de sí y que él no se va a arrepentir de darles esa oportunidad. Teuchi solo asiente, antes de mandarlos a llevar ollas hasta la carreta.

En las noches venideras, Teuchi tiene que aceptar que Matsu y Nishi, cuando se lo proponen, hasta pueden ser unos buenos aprendices. Claro que son torpes y sin talento suficiente, pero Nishi lo apunta todo con exactitud como si se tratara de una cura contra el cáncer, y Matsu tiene un excelente gusto. Lo mejor de todo, es que los dos están trabajando lo más y mejor que pueden en ello. Van tan bien en sus lecciones nocturnas (en los que claro que Matsu y Nishi compran ellos sus ingredientes) que Teuchi hasta se olvida, por unos instantes, de lo largos que son sus días mientras los ve mirar hacia los tallarines suavizarse; y Nishi le insiste a Matsu que él, como tiene el mejor gusto, debe ponerle "el toque especial", que normalmente hace Ayame…

-o-

El festival Rinne dura una semana. Y es una de las celebraciones de Konoha que está abierta a extranjeros. Por eso, esos días y algunos anteriores al festival, suelen ser de los más activos para los ninjas que son parte de Detección y Defensa, además de para la Policía Militar de Konoha… La cantidad de personas que vienen y van en esos días solo escomparable con la afluencia de turistas en el mes alrededor del aniversario de fundación de Konoha. Aunque sigue siendo menor que para el Torneo del examen chunin, para esos departamentos el festival Rinne es la pesadilla de seguridad anual. Además de que, eso de que deban trabajar tanto justos los días en que los demás celebran, no es que les suba mucho los ánimos.

Por ese tipo de cosas, es queKoomori vuelve a aparecer en medio de la aldea. De la nada, solo está ahí, caminando tranquilamentehacia la puerta de Konoha. Las personas se le quedan viendo, extrañadas de ver a un ANBU caminando por la calle y no por los techos, y no tanto porque apareciera de la nada. Aunque un shunshin sin nube de humo que le acompañe sí es otrocambio… Realmente, Teuchi se ha metido en una calle lateral, puesto un genjitsu a su alrededor para hacerlo "no visible" (que las personas no lo encuentren interesante y no lo tomen en cuenta) y, luego, usado genjitsu para aparecer con la apariencia de Koomori.

Es el primer día de su trabajo de medio tiempo en las puertas de Konoha. Y se siente más nervioso que nunca. Aún no se puede creer lo que ha leído en el pergamino que lleva en su bolsillo.

En la mañana del día anterior, Teuchi había creído que Enma-sama-sensei solo había usado una hora para acondicionamiento físico, y lo demás en el control del chakra (Ahora su esfera puede hacerse más grande y menos densa, o más pequeña y más densa de chakra, según su disposición…) porque había decidido tener un poco de piedad con él. Casi media hora antes de lo que normalmente termina el entrenamiento, Enma-sama-sensei le dice:

―Hiruzen me pidió que te diera esto ―con su voz gruesa.

Teuchi da un respingo. Claro que lo había sentido todo ese tiempo cerca de él. Parte de la relajación la hacen espalda contra espalda, y los dos se quedan quietos y sintiendo el chakra del mundo con sus respiraciones acompasadas… Que el tipo decidiera hablar y moverse para pasarle un pergamino de la nada, le ha resquebrajado totalmente el ambiente. Por lo cual recibe una palmada en la cabeza que lo habría tirado al suelo si no fuera porque hace fuerza para evitarlo.

―¿¡Qué te he dicho, civil-kun!? ―hace unos días que ya no le dice -chan. Teuchi lo ve como un símbolo de que ha estado haciendo las cosas bien… Y de que aún le falta mucho por trabajar― ¡Siempre debes estar alerta de tus alrededores!

―¡Sí, Enma-sama-sensei! ¡Me disculpo por mi descuido!

―En serio, que te dejas llevar mucho por esa sensación de auras que tienes. ¡Que los mejores asesinos te quitarán la vida sin sentir nada por ello!

―Entonces sentiré que la clase de persona que es capaz de hacer eso, está cerca de mí… ¡Y lo digo con todo respeto!

Enma-sama le frunce los ojos a Teuchi, pero luego niega con una sonrisa y le da una palmada en la espalda que hace gruñir a Teuchi de dolor. Éste decide no decir nada y leer el pergamino frente a él… Abre los ojos no solo para poder hacerlo fácilmente, si no de la sorpresa:

"Asignación de misión TIPO B.

Parte del equipo de Detección y Defensa en la entrada del Centro de Konoha. Medio tiempo del primer turno. 8 a.m. a las 12 m.d.

Duración: desde dos días antes del festival Rinne a dos días después del mismo.

Asignado a:

ANBU "Koomori"."

Y al lado de esa inscripción, una letra apresurada le dice: "Bienvenido al ejercicio activo, "Koomori".

―Mi… Misión ―susurra Teuchi.

¡Acaso hokage-sama está loco! Nunca antes ha ido a una misión en Konoha, y en las que fue cuando niño, hace unos veinte años y dejando de lado el escape de Uzushio, jamás pasaron de ser clase C.

… Enma-sama-sensei le dice que eso no quita que sigan teniendo su entrenamiento diario.

Así que Teuchi está caminando hacia la entrada del centro de Konoha, después de haber tenido tres horas de entrenamiento, ido a bañarse y desayunar con unos muy entusiasmados niños que se preparaban para su último día de clase. Del año para Naruto, y para siempre de Ayame en cuanto clases civiles… Luego de eso, tendrá que trabajar ese medio tiempo cuando no tiene idea de cual es el protocolo para integrarse al grupo de Defensa (cuando le preguntó a Enma-sama-sensei, él solo se encogió de hombros y dijo que no tenía idea.) Y, después de almorzar, irá de una de la tarde hasta las ocho de la noche a trabajar en el puesto del festival Rinne. Normalmente lo hace hasta las diez, pero ha decidido que, después de cerrar el puesto, va a usarese tiempo para entrenar a Matsu y Nishi en el arte de hacer ramen.

Piensa dormirse antes de las once de la noche… Y repetir la rutinapor nueve días más. Teuchi no es un hombre que le huya al trabajo, claro que no, pero eso no quiere decir que esté deseoso de todo lo que debe hacer en esos días… Los trabajos de la casa tendrán que quedarse para después del festival Rinne, se dice.

¡Lo que sí lo tiene entusiasmado es que le van a pagar por ese trabajo! No sabe cuánto, pero sí que su misión es una de las medio-alto en pago.

Con esos buenos pensamientos, Teuchi llega a la entrada un par de minutos antes que las ocho. Ahí, se encuentra con dos personas detrás de un escritorio, por debajo del arco donde está la gran entrada del centro de Konoha. Una de ellas, para su alivio, es conocida por él.

―Buenos días, Yuuhi-san ―le dice a la complacida Kurenai. Aunque feliz de no estar solo en esa primera misión suya, la sonrisa y el interés en los modales de esa mujer lo ponen un poco nervioso. En serio que la muchacha le encanta el genjitsu, y ha sido directa en alabar su uso del mismo… Eso lo hace sentir muy extrañado.

―Buenos días, Koomori-sama ―Teuchi tiene el impulso de pedirle que no le diga -sama, pero le parece que va a ser en vano―. Le presento a Kotetsu Hagane.

―Gusto en conocerlo, ANBU-san.

Mientras Kurenai mira hacia Kotetsu con una expresión entre indignación e ira por la manera tan relajada como él saluda a Koomori, éste solo hace una pequeña inclinación de cabeza y dice:

―Gusto en conocerlo Hagane-san. Como por aquí hay varios ANBU, puedes llamame Koomori.

El joven de unos dieciséis años y con el puente de la nariz, además de parte de la quijada izquierda, cubierta por vendajes; le sonríe apenas.

―Gusto en conocer a unANBU amable. De esos hay pocos por aquí.

―Voy a sentirse insultado por esas palabras, Kotetsu-kun ―dice Inoshishi, que acaba de hacer un shunshin para estar frente a Koomori.

Debajo de su genjitsu Teuchi asiente, sonriente y aliviado. Acaba de ver que Inoshishi lleva una tela en el hombro que hace visible su rango como líder. Ya se siente mucho menos nervioso de no saber nada de protocolos de Konoha.

―No creo que deba, señor. Estoy seguro de que es uno de esos pocos ANBU´s amables de los que él habla, Inoshishi-shishió.

―De hecho ―comenta Kotetsu.

Los dos ANBU se saludan. Inoshishi le hace ver que lo quiere allí abajo, revisando "de esa manera suya" a todos los recién llegados. Y, luego, Koomori pide que se le diga los nombres de los demás ninjas presentes en el lugar. Además de Yagi, por supuesto. Ese es uno de los tres ANBU metidos en espacios dentro de la pared de la muralla y uno de los que suele proteger (o vigilar) a Naruto. Sin embargo, aún por encima de saber sobre los ANBU, le interesa más uno de los dos jóvenes que están afuera de la puerta, hablando y revisando el equipaje en una carreta con una familia acomodada esperando por poder entrar. Uno de ellos, el más joven como de doce años, ojos oscuros por detrás de gruesos anteojos y cabello gris azulado, es el que más le llama la atención.

―El de cabello café es Izumo Kamizuki; la mejor mitad de Kotetsu-kun ―bromea Inushishi.

―¡Ey! ―se queja en seguida el interpelado―. ¡Ya basta de decir esos dobles sentidos, Inoshishi-san!

―Hey, que yo no juzgo ―dice Koomori, siguiendo la broma con buen humor.

Kotetsu parece no saber qué decir mientras se enrojece, y Kurenai se ríe por detrás de su mano. Izumo no es consciente de que se están divirtiendo a su costa mientras responde pacientemente a todas las preguntas que una niña de unos seisaños le hace. Sin embargo, el otro chico que había estado hablando con el que parece el padre de familia, sí mira hacia Koomori. Y el interés que siente por él se acrecienta, aún cuando el chico parece de lo más tranquilo guiando los caballos hacia la entrada.

―Y ese es Kabuto Yakushi. Es uno de nuestros genin-pajes. ―le dice Inoshishi―. Normalmente no los tenemos, pero en estos días nos gusta poner un par de misiones tipo Dpara que sean guías y no atasquen el centro de Konoha. Sus compañeros son Rei Sarutobi y Hikari Nohara, que ahora mismo están por ahí, guiando personas. Tenemos varias personas del escuadrón genin en lista de espera, si necesitamos más personal, pero por ahora estamos bien.

―Buenos días, ANBU-san ―le dice el joven de cabellos grises con una leve sonrisa.

Y Teuchi siente tristeza. Desde que ha sentido su aura, y la ha visto, es así. Se siente casi, casi como los ANBU con dos sellos. Sin embargo, aún hay algo de… Él le llamaría humanidad en él. Y, además, no tiene el sello en su lengua. Además, él sabe que Yakushi es uno de los apellidos que suelen usar los niños de los orfanatos. Y algo le dice que ese chico es uno de ellos. Solo por eso, Teuchi se dice que debe tener más presente al chico, ayudarlo de alguna manera a mejorar su aura.

… En serio que es un blando…

―Gusto en conocerle, Yakushi-san. ―luego se gira hacia el carretero, le hace un asentimiento de cabeza y, finalmente se dirige hacia la persona al lado de él―. Buenos días. Civil-sama, bienvenidos a Konoha.

―Gra… gracias ANBU-sama ―dice el hombre de mediana edad.

Teuchi no ve ni siente nada raro en ellos, pero aún así, le pagan por un trabajo así que decide hacer la pregunta en tono de broma bonachona.

―Pero antes de dejarlos entrar, debo preguntar: ¿usted, su esposa o esta hermosa princesa tienen nefastos planes de espiarnos y traer el mal a nuestra querida villa?

Ellos dijeron que no en sus respuestas, y en sus auras. Teuchi también se da cuenta de que los demás ninjas parecen extrañados, sobre todo, por esa pregunta.

Por eso, decide pedirle a los ninjas que no parecen que son ANBU que ellos pregunten eso en son de broma cada vezque entra alguien. Bien que mal, solo viendo su reacción en su aura podrá ver sus verdaderas respuestas.

… Como la sintió indirectamente en el pequeño Kabuto Yakushi. Su aura se llenó de culpa, duda y temor. Eso no le gusta para nada, y lo mantiene guardado en sus recuerdos para hablarlo luego con un kage-sandaime.

-o-

Unos días después.

Tanaka-sensei se encuentra frente a su escritorio una mañana. Está extrañada y, a la vez, un poco aliviada de no oír ningún ruido en la escuela. Están en vacaciones de invierno, en la primera semana de las dos que tienen para esas fechas y que se calendarizan para que los pequeños disfruten del festival Rinne y, los senseis y demás trabajadores educativos; unos días de paz.

Y sin embargo, esos días de paz se vieron interrumpidos por la necesidad de buscar un nuevo sensei de primer grado. Uno de ellos había tenido un accidente un par de días antes, que lo va a mantener fuera de las aulas por meses. Tal vez para siempre… Una lástima, y claro que ella como todos los conocidos del sensei están orando por su bienestar. Pero eso no quita que deban contratar a una nueva persona y que, como la sensei más antigua de la escuela, eso suele recaer en ella.

Así que, una mañana del 28 de diciembre, en lugar de estar leyendo un libro bien cobijada en uno de sus sofás, está entrevistando a la primera de cuatro personas que han llegado a entregar el currículum para el puesto. Y, por lo que ve, hasta podría ser la última.

―Así que eres parte de las miko entregadas a haha-kami.

―Ahora sigo siendo una acólita de sus preceptos, sí.

―¿Y lo dejaste porque…? ―Tanaka mira por encima de sus anteojos con acritud. Sin embargo, Nono Yakushi solo le sonríe apenas, y dice:

―Mi padre tiene algunos problemas, necesita de mí y he decidido ayudarlo en lo que pueda.

Tanaka le sonríe de vuelta.

―Entendible que tomaras esa decisión, muchacha. ― mira de nuevo hacia la hoja en su mano―. Y espero que la situación sea estable en casa.

―Gracias. Ahora mismo, todo se ve bien.

La mirada que Tanaka por sobre sus anteojos ahora es totalmente positiva.

―Y estuviste cuatro años en el orfanato del sur, tres de los cuales fuiste la suma sacerdotisa. Además,fuiste una ninja del escuadrón genin que se especializó en la medicina ninja… ―termina, y suelta el papel como si ya todo estuviera zanjado― y tengo que decir que su nota del porqué quiere ser sensei de niños de esas edades me ha parecido perfecta.

―Es solo la verdad de lo que siento y creo.

―Se echa de ver, Yakushi-san, su profunda sinceridad y pasión por la enseñanza infantil ―Tanaka da un palmetazo en el escritorio, y Nono da un respingo que termina en una risa nerviosa, que la sensei de mediana edad no toma en su contra―. Solo una cosa más. Tenemos a Naruto Uzumaki entre los alumnos que vienen a esta escuela. ¿Qué piensa sobre eso?

―Sé que el yondaime era un genio en el fuiinjitsu, Tanaka-sensei, y tengo la absoluta confianza de que por eso Naruto Uzumaki es solo un niño más. ―dice Nono después de pensar un par de segundos su respuesta, como confundida por la pregunta en sí.

Tanaka sonríe grande y asiente.

―¿Sabe qué? Con solo ver los currículum de los demás, sé que no hay mejor persona que usted para el puesto. Está contratada Yakushi-san. ―Ella abre una carpeta encima del escritorio y saca un par de papeles de la misma―. Léalo, fírmelo y ya lo haremos oficial.

Nono lo hace en seguida. Su entusiasmo por el trabajo no es fingido. Está deseosa de poder trabajar encubierto. La hace olvidar que solo hace un par días, hizo a un joven caer al suelo y quedar paralíticojusto para conseguir ese trabajo… No, de nuevo y quién sabe por cuánto, va a poder volver a ser solo Nono Yakushi. La mujer que es capaz de hacerle olvidar todo lo que Mei de Root ha hecho en misiones.

Cuando le devuelve el papel a su nueva colega, esta le sonríe y tiende la mano.

―Bienvenida a bordo, Yakushi-sensei.

―Muchas gracias, Tanaka-senpai.

… Bien que mal, sabe que la misión de espiar al jinchuriki de la villa y su nueva familia no es algo que la lleve a atentar contra más inocentes. O, al menos, eso espera.