Sebastian y Ciel son el tipo de pareja que, en los mejores momentos, son interrumpidos, siempre, SIEMPRE.
-Seb-Sebastian...- Jadeó el pequeño Ciel, quien se encontraba totalmente extasiado por las caricias de su mayordomo.
-¿Te gusta, joven Bo-chan?
Y antes de que pudiese posar sus labios sobre los deliciosos y finos de su amo, la puerta se abrió rápidamente, dejando ver a la pequeña Lizzy.
-Cieruuuuu~- Canturreó entrando, pero antes de dar un paso más, se quedó mirando la escena totalmente extrañada.- ¿A qué jugaban? Yo también quiero jugar.
Y Ciel, completamente sonrojado, nervioso y tembloroso solo pudo gruñir y decir:
-Estos juegos no son para ti.
