¡Hola! :D ¿cómo están?

Volví antes de lo que esperaba y con muchas ideas. De hecho, comencé a escribir este capítulo el día siguiente al de mi última publicación, pero los dos últimos fines de semana estuve estudiando para pruebas importantes, así que recién hoy día que salí de la segunda de ellas pude acabarlo.

Gracias por sus comentarios: Miau, anaiza18, IVYMON, Neko-Sandie, Agusrdk, JapiFic , warheart (bienvenida!) y azuritha :)

Pido disculpas por cualquier error que pueda tener el capítulo, ya que ahora mismo estoy batallando contra el sueño.

Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei animation, no hago esto con fines lucrativos

A leer!


CAPÍTULO X: El primer amor de Mimi

El sol apenas comenzaba a alumbrar el viejo parque en el que dos jóvenes se habían reunido hace unos minutos, lo que indicaba que todavía era muy temprano.

- Dime, Tai… ¿por qué me citaste aquí? – preguntó uno de ellos, el que tenía cabello rubio.

- Necesitaba hablarte desde ayer a solas y no encontré otro momento… ni un mejor lugar.

- En ese caso déjame hacerte una pregunta primero…

- Adelante, Yama… no tengo prisa, espero que tú tampoco…- comentó el castaño con un tono que demostraba total tranquilidad.

- ¿Estás bien? – Podía parecer una pregunta casual, pero estaba muy lejos de serlo – ya sabes…- añadió tras unos segundos de silencio – me refiero a lo de Sora y yo…

- Claro que estoy bien, ambos son mis amigos y me alegra verlos felices…

- ¿De verdad?, porque no quiero que esto termine siendo el motivo de una pelea, sabes que mi felicidad no está por encima de la tuya…

- Todo está bien, Yama… no te cité aquí por eso si es lo que crees…

- Pero si se relaciona, ¿verdad?

- Podríamos decir que sí…

- Entonces déjate de rodeos y dímelo de una vez…

El castaño suspiró largamente antes de hablar.

- Necesito que me hagas una promesa…sólo una promesa y yo renunciaré a ella para siempre…

- Muy bien, dime de qué se trata…

- Prométeme que no la harás sufrir, que la protegerás incluso de ti mismo si hace falta…

Unos segundos de silencio siguieron a esa petición. Hasta ese momento ambos habían estado hablando sin mirarse, uno al lado del otro sin moverse siquiera, pero entonces Yamato dio un par de pasos para posicionarse frente al castaño y poner una mano en su hombro con firmeza. Tai alzó la vista ante su gesto.

- Te lo prometo…

El castaño suspiró como si Matt acabara de sacarle un enorme peso de encima.

- Y yo confío en ti, Yama… tú lo sabes…

El aludido asintió en silencio.

- ¿Entonces realmente está todo bien entre nosotros dos? – preguntó a continuación.

- Claro que sí, tonto…- le contestó Tai con una sonrisa.

Una noche había bastado para que se recompusiera y recogiera los pedacitos de sí mismo y decidir que lo mejor que podía hacer era seguir adelante.

- Hermano…- llamó contra su puerta- ¿puedo entrar?

- Adelante, Kari…- le respondió desde el interior de la habitación.

Cuando la castaña abrió lo divisó de inmediato acostado en mitad de la cama, con los brazos atrás de la cabeza, mirando el techo.

- ¿No te desperté? – preguntó mientras se acercaba a él en puntas de pie y se sentaba en una esquina.

- No, curiosamente no puedo dormir…- suspiró el mayor - ¿y tú?... hace mucho que no venías.

Tai pudo ver la sonrisa de su hermana en la oscuridad.

- Tampoco podía dormir…

- Entonces ha de ser un problema de familia – ironizó el castaño – ven aquí, acuéstate a mi lado…- esa frase era al mismo tiempo un ofrecimiento como una petición.

Hikari asintió y él se hizo a un lado para que pudiera entrar.

La castaña acomodó su cabeza contra su pecho como hacía cuando era pequeña, sintió su corazón golpeando con fuerzas, sin duda era el corazón de un joven valiente, el joven más valiente que ella hubiera conocido nunca.

- Extrañaba esto…- dejó salir en un suspiro – ni siquiera puedo recordar la última vez que lo hicimos…

- Creo que fue cuando tenías doce… - le respondió Tai.

- Hermano, ¿puedo hacerte una pregunta?

- La que quieras, Hikari…

- ¿Estás bien?

- Claro que sí, ¿por qué no habría de estarlo?…

- Es sólo que hoy te veías algo deprimido cuando nos juntamos con los demás…

Tai guardó silencio durante unos segundos y Kari contuvo la respiración para no importunarlo, con esa pregunta apenas había rozado el problema central, cada vez estaba más segura que su actitud se debía a Sora, pero no podía preguntárselo directamente.

- No puedo mentirte, Hikari…- respondió Tai al cabo de un rato y entonces con una mano comenzó a acariciar el ahora largo cabello de su hermana, le gustaba más cuando lo llevaba corto, le hacía olvidar que era una niña y como tal era frágil y cualquiera podría dañarla con facilidad. – hay algo que me preocupa, pero… voy a estar bien…

- ¿En serio?, ¿yo no puedo ayudarte? – le preguntó ella.

- No, esto es algo que debo solucionar por mí mismo, pero gracias por tu apoyo…

- No hay de qué, tú siempre has estado ahí y quiero que sepas que yo también estoy para ti cuando me necesites…

- Mientras esté en mis manos no te voy a hablar de mis problemas, ya eres una adolescente y has de tener los tuyos, ojala no hubieras crecido tan rápido…

Hikari tragó saliva sin saber muy bien que decir a eso, no era el momento para discutir que el todavía la trataba como una niña.

- ¿Y tú? – preguntó de pronto Tai - ¿estás bien?

- Lo estoy, hermano…

- ¿Algún chico que te moleste?

Hikari negó con la cabeza.

- Todos te conocen, nadie se atrevería a molestarme…

- Bien – pronunció Tai con orgullo y a continuación adoptó un tono más serio para su siguiente pregunta - ¿algún chico que te pretenda?

- Mucho menos…- mintió la castaña, de sólo imaginarse lo que le haría su hermano a Takeru si se enteraba de lo que había sucedido, le daban escalofríos.

- ¿En serio?...no me mientas, Hikari…porque tú eres muy bonita y esa secundaria está llena de idiotas que deben tener pensamientos inapropiados sobre ti…

Hikari contuvo la risa para que su hermano no se molestara y se preguntó como su hermano podía complicar tanto una frase para evitar hablar de temas íntimos.

- ¿Y Takeru?

La risa se atoró en su garganta en cuanto oyó su nueva pregunta, había dado justo en el clavo, con una precisión que le causó pavor, ¿sería posible que supiera algo?. Antes, cuando él todavía iba en la secundaria siempre se enteraba de todo, pero ahora iba en la universidad y Matt que era su espía oficial también tenía clases, así que no era posible, ¿verdad?

Además ahora es novio de Sora – susurró una vocecita en su interior, una vocecita irritante que no sabía de donde venía.

Su hermano dejó de acariciar su cabello, y entonces comprendió que se había quedado paralizada y sin decir nada durante mucho rato.

- ¿Qué con él? – preguntó fingiendo estar tranquila, aunque sabía que eso no le quedaba bien, la voz le había temblado.

- Sólo quería saber cómo está… no lo veo hace tiempo, ¿acaso se pelearon?

- No seas exagerado, lo viste la semana pasada…

- Pero eso ya es extraño ¿no?...

- Sólo ha estado un poco ocupado con el basketball y esas cosas…- dijo Hikari, utilizando lo único que tenía a mano para convencer a su hermano.

Seguro que no había sonado muy convincente, pero al menos Tai dejó de preguntar.

- Ya veo…- susurró – entonces no tengo de qué preocuparme – dijo en un tono que oscilaba entre una pregunta y una afirmación.

Kari sólo calló.

Por primera vez se sintió mal de mentirle a su hermano.


Una hora más tarde la castaña recién se despertaba. Todavía era temprano, así que dirigió tranquilamente hacia el baño, se duchó y se vistió y luego bajó a desayunar. Había decidido dejar de complicarse así que aclararía todo con T.k. y entonces todo regresaría a la normalidad, realmente confiaba en eso.

- Buenos días, mamá…

- ¡Hikari!... – contestó Yuuko con una sonrisa – pero que madrugadores están hoy día…

- ¿Por qué lo dices?... ¿acaso Tai ya se levantó? – preguntó con curiosidad mientras tomaba una manzana y se sentaba a la mesa.

- De hecho, salió muy temprano, dijo que tenía algo importante que hacer, pero estuvo comportándose de lo más misterioso, no quiso decirme nada…- le explicó mientras ponía el desayuno sobre la mesa y se sentaba frente a Hikari.

- Vaya, eso si es raro… - estuvo de acuerdo la menor, aunque pensando en la conversación que habían tenido la noche anterior se hacía una idea de lo podía estar haciendo.

- Pero como no todo puede ser tan perfecto, olvidó un trabajo y me pidió que se lo fuera a dejar…

- Después de todo mi querido hermano sigue siendo un olvidadizo…- se burló la castaña – no te preocupes, mamá… yo puedo ir a dejárselo…

- ¿Estás segura?, no quiero que llegues tarde a clase por esto…

- Todavía es muy temprano, además no está tan lejos…

- Bueno, pero antes tienes que comer…- asintió Yuuko levantándose para seguir con las tareas de la casa.

Hikari se acabó su desayuno en quince minutos, tomó la carpeta de su hermano y salió de casa. El cielo estaba hermoso, no había rastros de los nubarrones del día anterior.


Universidad de Tokio

Vaya, es enorme… me pregunto como encontraré a mi hermano en este lugar… - iba pensando Hikari mientras recorría el edificio con la mirada. Era temprano, por lo cual no había mucha gente todavía, sin embargo, estaba tan concentrada en su tarea que no se percató de que tres jóvenes la observaban desde lejos.

Había llamado a su hermano al móvil, pero no había contestado.

- Oye bonita… ¿qué hace una niña como tú en este lugar? – preguntó alguien a su lado.

La castaña se giró sobresaltada y se encontró con aquellos chicos que habían estado mirándola, el que le había hablado era un chico de pelo oscuro y más alto que los otros dos que lo acompañaban.

- Hola, he venido a buscar a mi hermano, se llama Taichi y estudia relaciones exteriores, ¿lo conocen?

- Taichi, Taichi… no me suena para nada, ¿y a ustedes? – preguntó el mismo chico que había hablado antes, a sus amigos.

Los dos negaron.

- Somos estudiantes de música, pero si quieres podemos ayudarte a buscarlo…- comentó con una sonrisa ladeada que inquietó un poco a la chica.

- No será necesario, yo… no quisiera molestarlos, así que…me voy…- dijo intentando alejarse, sin embargo, el chico fue más rápido y le cerró la salida.

- ¿Qué tal si te invito algo?...

- Yo… en serio debo irme…

- ¿Por qué tanta prisa?

- ¿Hikari? – una voz lejana llamó la atención de todos, haciéndolos voltear.

La castaña suspiró aliviada, pensando que sería su hermano, hasta que distinguió la figura de Yamato a lo lejos.

El rubio llegó rápidamente junto al grupo portando una expresión seria en su rostro.

- Ishida… ¿conoces a esta bonita chica? – preguntó el que había estado intimidándola hace un momento.

- Creo que eso es obvio, así que espero que no estuvieras molestándola…

- Claro que no, ¿verdad qué no? – preguntó digiriéndose a la castaña.

- Sólo estaban tratando de ayudarme…- respondió la chica con una sonrisa tensa. – estaba buscando a Tai…

- Perfecto, entonces no tenemos nada que hacer aquí…- dijo tomándola bruscamente para alejarla de los jóvenes.

- Gracias…- susurró Hikari volteándose con algo de dificultad sin poder soltarse del muchacho.

El rubio no se detuvo hasta llevarla hasta el otro extremo de la universidad, desde donde ya no se divisaban los tres chicos.

- ¿Qué crees que hacías sola en un lugar como este?

- Yamato-sama… ya te lo dije, sólo estaba buscando a mi hermano…

- ¿Esos estúpidos te estaban molestando?

- Para nada, sólo estaban siendo amables conmigo…- dijo con toda seguridad, ya que aunque ciertamente se había sentido inquieta con ellos no le pareció apropiado decirlo, puesto que el chico parecía bastante molesto.

Yamato suspiró.

- ¿Para qué lo necesitas?

- Vine a dejarle un trabajo, es que lo olvidó en casa y mamá no podía venir…

- Dámelo a mí y se lo entregaré… sino llegarás tarde a clase…

- De acuerdo, es este…-dijo entregándole una carpeta azul – en serio no quise molestarte…- comentó apenada.

- ¿Por qué crees que me molestas?

- Estás enfadado…

- No estoy enfadado contigo, ese idiota que estaba hablando contigo es un compañero de clase…

La castaña asintió débilmente con la cabeza sin saber que más decir.

- Entonces…. ya me voy…

- Puedes marcharte por aquí, hay otra salida al final del pasillo…

- De acuerdo… ¿podrías…?- preguntó un tanto nerviosa sin atreverse a completar la pregunta, por lo cual el chico siguió la dirección de su mirada y descubrió que todavía la tenía tomada de la mano, ¿cómo no se había dado cuenta de eso?

- Ah, si… lo siento…- dijo carraspeando levemente mientras la soltaba.

- Adiós Yamato- sama…

El rubio inclinó la cabeza en señal de despedida y la observó voltearse para seguir el camino que le había señalado, sin embargo, un par de pasos después se detuvo y volvió a mirarlo.

- Por favor, no le digas a mi hermano que vine… ni nada de lo que pasó…

- Para mí tu madre fue la que me entregó esto…- dijo alzando la carpeta.

- Gracias…- sonrió, y entonces se alejó corriendo hacia la salida.

- Hey, Ishida…- llamó una voz a sus espaldas. Antes de voltearse ya sabía con quien se encontraría.

- ¿Qué quiere Aiki? – preguntó mirando al chico que había estado acosando a Hikari, ya que por mucho que la chica lo hubiese negado, él había presenciado toda la escena.

- Siento mucho haber molestado a tu novia…

- ¿Novia?... ¿de qué estás hablando?

- No te hagas el idiota, hablo de la chica de secundaria, no sabía que era tu novia…

- ¿Te refieres a Hikari?, claro que no es mi novia….

- Vaya, es que estabas tan enojado que pensé…- se detuvo unos segundos y acto seguido se dio un golpe en la cabeza como si estuviera reprendiéndose a sí mismo - supongo que malinterpreté las cosas… ¿entonces quién es?

- Aunque eso no te incumbe, es la hermana menor de un amigo…

- Wow, si proteges así a la hermana de un amigo, no quiero imaginarme como serás con tu novia…

- ¿Quieres algo además de molestar? – preguntó fastidiado.

- Veo que no estás de humor… pero no he venido aquí a molestarte, sólo quería ofrecerte mi disculpa por lo sucedido…

- Ya has dicho eso, ¿algo más?

- Vamos, no te pongas así, sólo estaba invitándole algo, no puedes culparme… es una chica muy bonita, ¿no crees?

- Es una niña, idiota…- farfulló entre dientes.

- Sólo dije que era bonita, ¿qué tiene eso de malo?... ¿acaso a ti no te lo parece? – preguntó ladeando la cabeza con una mueca burlona en el rostro.

El rubio permaneció muy quieto, procurando no hacer ningún gesto que le demostrara lo mucho que lo estaba fastidiando, porque eso sería dejarlo ganar, así que tampoco respondió.

- ¿Por qué tan serio?... sólo quería una cita, no es como si hubiera estado planeando llevármela a la cama…- comentó con gracia, y aquello fue la gota que rebalsó el vaso.

Yamato se arrojó contra él sujetándolo del cuello de la camisa y acorralándolo contra la pared, mientras Aiki lo observaba con sorpresa, no había esperado generar una reacción tan agresiva en el rubio.

- Vuelve a repetir eso y perderé la poca paciencia que me queda… - replicó mirándolo con firmeza.

- Tranquilo, sólo estaba bromeando…-se excusó alzando ambas manos en son de paz.

- Como verás, no me agradó tu broma…

- Perdón, no pensé que te enfadarías tanto…

- Ese es tu problema, no piensas idiota…- dijo golpeando su pecho con ambas manos al soltarlo. – espero que no se vuelva a repetir…

- Matt… ¿qué diablos pasa aquí? – preguntó Tai acercándose, momento que Aiki aprovechó de correr.

- Nada… sólo estaba aclarando un par de cuentas con un compañero…- respondió como si nada.

- A mi no me engañas… ¿qué te hizo para que te pusieras así?... tú nunca peleas sin motivo… ¿necesito recordarte las veces que me sacaste de peleas en la secundaria?... ¿o las mil y una veces que me dijiste que esa no era la solución?

- Supongo que todos alguna vez perdemos la calma, ¿no?

- Claro…- contestó el castaño con poco convencimiento – sólo que tú no eres del tipo que pierde la calma… da igual, sólo bajé por si necesitabas ayuda…ahora me voy, porque mamá debe haber llegado…

- Ya que lo mencionas… dejó esto para ti…- dijo agachándose a recoger la carpeta que había dejado caer al suelo por la pelea – traía algo de prisa, así que le dije que yo te lo entregaría…

- Perfecto, gracias Yama….- se despidió arrancándole la carpeta de las manos para luego subir rápidamente las escaleras y alejarse antes de que lo regañara.

- ¿Has dicho Yama?... ¡sabes cuanto odio que me llames así Taichi Yagami! – le gritó, y como toda respuesta el chico se detuvo en el segundo piso para sacarle la lengua y seguir subiendo – este chico nunca cambiará…- comentó en voz alta cruzándose de brazos. Esa había sido una estresante mañana.

Suspiró, ya ni siquiera tenía ganas de volver a clase. Sólo había salido un momento para ir al baño cuando vio a la chica desde el segundo piso. Al principio creyó que estaba viendo mal, porque no había ningún motivo para que Hikari estuviera allí, sin embargo, cuando enfocó la vista comprobó que sí se trataba de ella y que el chico que la andaba rondando como cazador a su presa era una de sus compañeros. Aiki le había caído mal desde el primer día, sin embargo, nunca le había prestado demasiada atención, no era la clase de persona interesada en meterse en los asuntos de los demás, por lo que si no simpatizaba con alguien simplemente lo ignoraba, a menos, claro, que se metiera con él o con sus amigos, y eso era lo que había hecho.

Ni siquiera podía recordar la última vez que había perdido la calma de esa manera, muy pocas personas tenían la capacidad de conseguir que se fastidiara tanto, pero al final de cuentas, quizás por eso tenía el emblema de la amistad, porque nunca sería capaz de permitir que le hicieran algo a sus amigos, y aunque no era tan cercano a Hikari, era la hermana de Tai y debía protegerla.


Hikari caminaba aprisa por la calle lateral de la universidad, rumbo al metro. No sabía muy bien porqué, pero se sentía temblorosa, esos chicos habían sido un poco insistentes y Matt no pareció muy feliz cuando la vio con ellos. Con la mano izquierda se acarició la muñeca derecha que había sido apresada por la mano del rubio. La había sujetado con tanta fuerza que casi le hizo daño, pero cuando se detuvieron aflojó el agarre, por lo cual pensó que la soltaría, sin embargo, no lo hizo y ella no se lo pidió porque el contacto no había sido desagradable, sólo extraño.

¿Por qué se habría molestado tanto?

Comprendía que se había tomado muy en serio la misión de cuidarla, casi como si fuera su hermana menor, quizás porque Takeru tenía su edad, y en el fondo la veía de esa manera, pero nunca lo había visto reaccionar con tanto hastío hacia alguien, él era cordial con todo el mundo, no trataba a nadie mejor ni peor que a otros.

Quizás sólo me estoy imaginando todo esto… ni siquiera puedo decir que lo conozca bien… - pensó la castaña al subir al metro.

Sólo le quedaban veinte minutos, así que esperaba llegar a tiempo.


Salón de onceavo grado

- Se acabo el tiempo, entreguen sus exámenes – ordenó la profesora, rompiendo el impasible silencio que reinaba en la sala, mientras la mayoría escribía apresuradamente en la hoja.

Muchos no habían acabado aún, pero se levantaron resignadamente de sus asientos para entregar.

Izzy fue el primero en salir y Mimi lo siguió de inmediato, estaba sofocada ahí adentro, así que lo único que quería era salir cuanto antes.

Muchos se aglutinaron en la puerta, pero se dispersaron rápidamente rumbo a los casilleros para ir por sus cosas e irse, ya que esa era la última hora del día.

- Que cosa tan horrible… - reclamó Mimi con tono dramático.

- ¿Tan malo ha sido? – le preguntó el pelirrojo con una ligera sonrisa.

- Por supuesto que sí, tú no lo entiendes porque eres un genio….pero yo no soporto la matemática, es taaan aburrida…- dijo alargando la frase con un tono que le causó gracia al chico.

- Vamos, Mimi… la matemática no es tan mala – opinó él, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón.

La castaña parecía dispuesta a rebatirle, sin embargo, alguien la interrumpió.

- ¡Izzy!... que bien que no te has ido todavía, tengo una duda en el ejercicio dos, creo que hice algo mal…- aquella voz pertenecía a Sakuma Ryuzaki.

Que niña más molesta – pensó Mimi en su fuero interno y se cruzó de brazos, ella lo único que deseaba era irse a casa para distraerse, pero esa chica "nerd" los había interrumpido por esa bobería.

Volvió en sí cuando se dio cuenta que Sakuma había estado hablando todo ese rato y ella no le había prestado atención, Koushiro le dirigió una sonrisa amable y procedió a explicarle cómo se hacía el ejercicio.

Harían buena pareja – se dijo a si misma con ironía, sin embargo, no le pareció tan gracioso.

- Hey, Izzy… yo me voy a casa, ¿vienes?- preguntó interrumpiendo la conversación, después de todo, esa niña había hecho lo mismo.

- Puedes adelantarte…- le contestó el pelirrojo sin mirarla.

Mimi bufó por lo bajo, era obvio que ella era la que sobraba ahí, porque no era lo suficientemente inteligente como para discutir sobre matemática.

Rodó los ojos y se dio la vuelta haciendo que su cabello se moviera, para marcharse con una posea altiva. Si Izzy prefería quedarse con esa niñita, entonces que hiciera lo que quisiera.

El pelirrojo se dio cuenta de la forma en que se había ido Mimi, así que se quedó mirándola un par de segundos, olvidando por completo a Sakuma.

- ¿Me estás escuchando? – preguntó la chica regresándolo a la realidad.

- Sí, claro… Sakuma, en serio quisiera quedarme hablando contigo, pero olvidé que tengo que llegar temprano a casa…

- Ohhhh claro…no hay problema – sonrió la muchacha – entonces hasta mañana, Izzy…

- Nos vemos – contestó el pelirrojo haciendo una reverencia para ir en busca de la castaña.

La encontró frente al casillero prácticamente arrojando los libros a su interior. El último se le resbaló de las manos y cayó al suelo, por lo que se agachó para recogerlo, sin embargo, otras manos lo tomaron antes que ella.

¡Argh!.. estúpido Izzy y estúpida Ryuzaki esa… - blasfemaba internamente mientras tiraba los libros, pero todo eso se le olvidó cuando vio que Izzy era el que había recogido su libro por ella.

- Gracias… - masculló.

- Mimi, estaba pensando en que podríamos caminar juntos a casa…

- Pensé que estarías ocupado toda la tarde revisando la prueba con Ryuzaki – contestó la castaña, prácticamente escupiendo el nombre de la chica, ella nunca había sido la clase de persona que se guardara las cosas, era arrebatadamente sincera.

- No, ya lo solucionamos…

- Bien por ustedes…- contestó la castaña dándose vuelta hacia el casillero.

- ¿Acaso estás celosa? – preguntó el pelirrojo con tranquilidad.

- ¿Celosa yo? – exclamó la chica, volteándose hacia él – ja… que gracioso, Izzy… explícame cómo llegaste a esa conclusión, tengo curiosidad… me gustaría saber porqué una chica linda como yo, se sentiría celosa de esa nerd…

- Mimi, eso no fue muy amable…- le reprocho el chico, comenzando a molestarse de la actitud de princesa taimada que había tomado.

- ¿Es que acaso estoy mintiendo?

- Pues si crees que ella es una nerd por interesarse en las matemáticas, yo también lo soy y siempre lo he sido… no sé porqué eres mi amiga entonces… - replicó dejando entrever su molestia.

- Yo no me refería a eso… tú no eres un nerd – le aclaró la castaña.

- ¿Ah, no?... soy un genio de computación, me paso las tardes estudiando y no visto a la moda, hasta donde yo entiendo, eso es un nerd… todo lo contrario a ti, por supuesto, eres linda, amable y…- se detuvo abruptamente al darse cuenta de lo que iba decir, no quería ofenderla como ella lo había hecho con él.

- ¿Y qué Izzy?... ¿qué ibas a decir?... ¿qué soy tonta?

- No dije nada…

- Pero lo pensaste… si para ti la inteligencia sólo se basa en tener buenas notas, entonces sí… soy una tonta, así que no sé que haces hablando conmigo…

- Mimi, yo no quise decir que eras tonta, sólo trato de que entiendas que no puedes ir descalificando a la gente por ser distinta a ti…

- ¿Entonces estás molesto porque dije que Ryuzaki era una nerd?...

- No es porque sea ella, es simplemente porque no debes tratar así a las demás personas…

- Ya Izzy, olvídalo… tampoco es que sea la gran ofensa… sólo lo dije por decir algo…

- Pero cuando dices algo sin pensar antes, puedes herir a las personas…

- ¿Y acaso a ti te importa herirme a mí?

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Olvídalo…- bufó la chica cerrando la puerta de un casillero de un portazo.

- Quiero que me lo digas…- insistió el muchacho.

- Que lo único que haces es defenderla, pero ella nos interrumpió y en vez de decirle algo te pusiste a explicarle y olvidaste que estaba ahí…

- ¿Pero qué estas diciendo?... vine por ti, ¿no?

Mimi bajó la cabeza sin saber como rebatirle.

- Escucha, si estás celosa sólo dilo, ¿bien?... lamento haberte ignorado, pero es hora de que entiendas que tú no eres el centro del mundo…

- No me importa, puedes quedarte con ella si es lo que quieres…- susurró la chica sin mirarlo a los ojos, antes de salir corriendo.

Koushiro se quedó un par de segundos ahí, asimilando lo que había ocurrido antes de salir tras ella. Odiaba ser él quien la siguiera y tuviera que disculparse, porque Mimi era lo suficientemente orgullosa para quitarle la palabra por el resto de su vida.

La siguió hasta la entrada de la escuela, sin embargo, se detuvo al ver que estaba con un chico rubio.

Si sus recuerdos no le fallaban era el chico del que se había hecho amiga en Estados Unidos, un tal Michael que también era un niño elegido. Y según sabía, también había sido su novio, lo que no entendía es qué hacía en Japón.

Los vio conversar unos minutos y luego irse.

Como Mimi estaba de espalda no pudo ver que estaba llorando, ni tampoco asimilar que ese era el motivo por el cual el chico rubio la abrazó o darse cuenta de lo incómoda que Mimi se sentía en sus brazos.

Al parecer ya había encontrado quien la consolara.

Eso fue todo lo que Koushiro pensó en aquel momento.


Esa noche Hikari estaba en su cuarto cuando su madre le avisó que tenía una visita. Al bajar las escaleras y ver que la persona que la buscaba era Mimi no pudo evitar sorprenderse, pero antes de poder preguntarle cualquier cosa notó que sus ojos estaban rojos e hinchados, evidentemente había estado llorando.

- Mimi-san… - se acercó a ella e intentó preguntar qué ocurría, pero antes de que lo hiciera ella se arrojó a sus brazos y comenzó a sollozar.

- ¿Puedo quedarme contigo esta noche?... es que Sora está con Matt y no quiero estar sola. – le dijo al oído.

- Claro…- asintió Hikari sin pensárselo, mientras palmeaba su espalda intentando calmarla.

Sólo un par de minutos después consiguió llevarla a su habitación y dejarla ahí para bajar por un te.

Al regresar la encontró sentada en la cama, mirando el vacío.

- Toma esto, te hará bien…- le dijo con una tenue sonrisa.

- Gracias, Hikari…- le respondió.

Enseguida la castaña se sentó a su lado, dejando que su amiga bebiera a pequeños sorbos aquel té.

Quería saber qué había sucedido para que estuviera así, pero a la vez no se atrevía a preguntárselo.

- Perdón por haber aparecido en tu casa sin llamar antes…- se disculpó Mimi.

Entonces Kari sonrió un poco aliviada, notando en esas palabras a la chica que ella conocía, la chica que seguía reglas de etiqueta y se comportaba todo el tiempo como una dama.

- No hay problema – la tranquilizó- además no estaba haciendo nada importante…

- ¿Seguro que no hay problema con que me quede?

- En lo absoluto – le aseguró moviendo la cabeza negativamente - ¿ya te sientes mejor?

- Sí, es que ya sabes como soy… demasiado sensible…

- ¿Puedo saber qué fue lo que pasó?

- Discutí con Izzy…

- Ohhh… pero eso no es tan grave, quiero decir… seguro que pueden arreglarlo ¿no?

- No lo creo…los dos dijimos cosas muy feas…

- Pero Koushiro entenderá…y tú estás dispuesta a perdonarlo, ¿verdad?

- Claro que sí, pero no sé si esta vez yo me merezca su perdón…- susurró Mimi desalentada.

- Seguro que sí, nada puede ser tan malo para no poder arreglarlo…- intentó alentarla Kari tomando su mano para infundirle confianza.

- Cuando éramos niños Koushiro fue mi mejor amigo, pero me temo que los dos hemos cambiado demasiado como para seguir siéndolo… el es un chico inteligente, ¿por qué estaría interesado en ser amigo de alguien como yo?

- ¿Pero qué cosas dices?... tú también eres lista y que Koushiro-san sea un genio de la computación no quiere decir que vaya a considerarte tonta, él no es esa clase de persona…

- Pues hoy quiso llamarme así, ¿sabes?... sólo que no tuvo el valor de hacerlo, supongo que su madre lo educó muy bien. – comentó con una sonrisa desdibujada.

Hikari se quedó observándola sin saber que decir, la chica parecía realmente deprimida, era extraño, pues las veces anteriores el enfado había predominado.

- Basta ya, no hablemos de mí… - dijo de pronto, secándose las lágrimas - ¿qué tal estás tú?... ¿arreglaste las cosas con Takeru?

- Si, hoy hablé con él y le dije que no estaba lista para ser algo más, que deberíamos seguir siendo amigos y estuvo de acuerdo…

- Que bien, aunque es una lástima porque de verdad harían bonita pareja… y él cada vez se parece más a Matt, pero por suerte eso es sólo por fuera…

La castaña se quedó pensando en sus palabras, era cierto que se parecían mucho físicamente, pero a ella nunca se le habría ocurrido compararlos, y Sora había estado de acuerdo la otra vez.

- Ustedes dos… no se llevan nada bien, ¿verdad?

Mimi sonrió casi sin ganas.

- Yo no soy del agrado de Yamato, es todo…

- Es que no lo entiendo… quiero decir, ustedes son muy parecidos, ambos son populares, les gusta la música…

- Pero eso no es suficiente, al menos para él…- susurró bajando la mirada,

Kari pudo notar que nuevamente se había puesto triste y supo que se trataba de algo más.

- ¿Acaso sucedió algo entre ustedes? – preguntó tentativamente.

- ¿Recuerdas que ayer me preguntaste si hubo alguien antes de Michael?

- Sí…

- Pues… ese alguien fue él… Yamato fue mi primer amor, un amor no correspondido desde luego… todavía era muy pequeña, así que es probable que no fuese amor, pero… fue mi primera ilusión después de lo de Joe…

- Vaya, no quería ser impertinente…- murmuró la castaña.

- No lo has sido… además, sólo siento nostalgia cuando pienso en ello, ¿sabes?

- Entonces… ¿alguna vez le dijiste lo que sentías?

- No, pero no fue necesario, porque de alguna manera él lo sabía, nunca lo pusimos en esos términos, pero Yamato se encargó de rechazarme cada vez que pudo hacerlo… decidió mucho antes de darme una oportunidad que yo no le gustaba…

- Eso es un poco cruel…- comentó Hikari un poco desilusionada de la imagen que tenía del rubio.

- Oh, créeme… Matt sabe ser cruel, pero no lo culpo, supongo que en parte se debe a su infancia…

La castaña asintió mientras se quedaba pensando en lo que Mimi acababa de decir.

- Al principio sólo quise acercarme, pero él siempre se alejaba y cuando me di cuenta de que me gustaba traté de hacer cosas para que me mirara o siquiera notara que estaba ahí, sin embargo, la mayor parte del tiempo sólo me ignoraba y cuando me veía parecía fastidiado de verme, así que no era una sensación muy agradable…y por otro lado estaba Koushiro…

- ¿Qué tiene que ver? – preguntó Kari, sintiéndose curiosa por el repentino cambio de rumbo que parecía haber tomado la conversación.

Su amiga castaña sólo sonrió.

- En ese tiempo nos habíamos hecho amigos y le había hecho prometerme que yo siempre sería su mejor amiga… pero cuando le dije que me gustaba Matt discutimos… él dijo: "tú no lo amas, sólo lo quieres, porque no puedes tenerlo, porque es el único chico que no te trata como una princesa y es un desafío para tu ego herido, nada más… tú no puedes amar lo que no conoces"… y después de tanto tiempo recuerdo cada una de sus palabras, incluso las escribí en mi diario…

- Así que eso fue lo que ocurrió cuando ustedes estuvieron distanciados, creo que lo recuerdo…

- Sí… sólo se alejó de mí respetuosamente, dejó que lo odiara todo ese tiempo, soportó mis miradas hirientes y mis frases mordaces e incluso que lo ignorara, pero de alguna forma siempre estuvo ahí… y volvió cuando estuve lista para asumir que tenía razón y disculparme, es una de las pocas personas con las que me he disculpado en mi vida.

Por eso Koushiro es tan importante para ello – pensó Hikari, no sin algo de sorpresa, pues nunca creyó que esa amistad hubiera sido tan fuerte.

- No te lo esperabas, ¿verdad? – le preguntó Mimi al ver lo pensativa que estaba.

Hikari negó con la cabeza.

- ¿Puedo preguntar qué es lo que te gustaba de Yamato- sama?

- Claro, aunque nunca estuve muy segura… supongo qué Matt tiene un halo de misterio que hace que todas las chicas se sientan interesadas en descubrir qué hay detrás de ese muro que lo separa del mundo exterior… así como ellas, yo quería poder traspasarlo y ver que había detrás de esa actitud indiferente hacia todos los que lo rodeaban, pero no lo conseguí…eso me frustraba, así que cuando entendí que era una causa perdida comencé a pelear con él… y así ha sido desde entonces, creo que es mi forma personal de desafiarlo por no quererme… que tonta – concluyó con una sonrisa desdibujada mientras se limpiaba una traviesa lágrima que se la había escapado.

Por un segundo Kari temió que volviera a llorar, pero no lo hizo… tan sólo fue una lágrima, quizás de pura nostalgia.

- Yo no creo que seas tonta…- intentó animarla.

- Gracias, Hikari…

- Ya verás que las cosas entre tú e Koushiro- san se arreglarán, en serio…- le dijo con un tono parecido al de una promesa, sin embargo, Mimi no pareció muy convencida cuando asintió con un débil movimiento de cabeza.

¡Hikari! La cena está lista… - gritó Yuuko desde el primer piso.

- Vaya, mi hermano debe haber llegado, ven…vamos a comer…- la invitó Kari.

- De verdad te lo agradezco, pero preferiría quedarme aquí… ¿puedo?

- Como gustes…

- Discúlpame con tu mamá, ¿si?

- No habrá problema – lo sonrió Hikari yendo hacia la puerta, pero de detuvo con la mano en la perilla – Mimi… tú y mi hermano nunca se llevaron bien…

- Claro que no, Tai es un idiota, con todo respeto…

- Tú y él no…quiero decir… nunca sucedió nada, ¿verdad?

- ¿Qué?... ¡por supuesto que no!... además, para mí Tai siempre fue el chico de Sora, creí que cuando regresara estarían juntos, pero ya vez… está con Matt…

La chica Yagami asintió antes de salir. Le había surgido esa duda y no pudo evitar preguntárselo, pues sabía de sobra lo mal que se llevaban esos dos.

Cuando bajó las escaleras encontró a su hermano sentado en el sillón.

- Hola, Onii –chan… no te sentí llegar…

- Llegué hace un minuto… ¿cómo estuvo tu día Kari-chan? – preguntó cariñosamente.

- Un poco aburrido, ¿y el tuyo?... ¿todo bien en la universidad?

- Si, mamá me salvó el día llevándome ese trabajo…

Así que no le dijo nada…- pensó la castaña, un poco más tranquila.

- Ya chicos, vengan a la mesa…- insistió la señora Yagami al verlos charlando tranquilamente en la sala - ¿no bajará tu amiga a cenar? – le preguntó a Hikari al ver que Mimi no estaba con ella.

- Se quedó dormida…

- ¿Acaso Miyako vino a quedarse hoy? – inquirió Tai echándose el primer bocado a la boca, como siempre, un bocado demasiado grande para él.

- No, de hecho, es Mimi…

Tai escupió la comida.

- ¡Taichi Yagami! Te he dicho que no hagas esas cosas – lo reprendió Yuuko.

- Vamos, Tai…no hagas enojar a tu madre – acotó su padre.

- Perdón…- se disculpó el castaño luego de darle un largo trago a su vaso de agua - ¿se puede saber que hace ella aquí?

- Pues vino a verme… y te agradecería que no la trates mal, hermano… ella no se siente bien…

- Ni te preocupes, no pienso aparecerme por tu habitación – contestó Tai.

- Hija, pasé por la tienda de animales cuando me vine del trabajo y le traje comida y un collar a Matty – le informó Susumu.

- ¡Gracias, papá!... eres el mejor – sonrió la aludida.

- Por cierto, ¿dónde está? – le peguntó su madre.

- De hecho no lo he visto en todo el día, espero que regrese ahora que se ha hecho de noche…

- ¿Y cómo estuvo tu día, Tai? – preguntó Yuuko.

- Bien, fue un día tranquilo, excepto por lo de Matt, de hecho…

Hikari puso más atención en cuanto escuchó el nombre del rubio.

- ¿Le pasó algo? - inquirió la señora Yagami con preocupación.

- No lo sé… esta mañana cuando bajé para buscar el trabajo lo encontré peleando con un chico de su carrera… creo que se llama Aiki, o al menos así le dicen…

- ¿Peleando?... ¿te refieres a golpes?... pero si Yamato siempre ha sido un chico tan tranquilo…

- Lo mismo dije yo… le pregunté, pero no quiso decirme nada, así que supongo que está bien…- le explicó Tai alzando los hombros para restarle importancia al asunto.

Nadie más dijo nada al respecto después de eso y rápidamente cambiaron de tema, sin embargo, Kari se había quedado pensando en esa pelea.

No conocía mucho a Matt, pero de algo estaba segura era de que su madre tenía razón, no era un chico que peleare sin motivo alguno. De pronto recordó lo sucedido en la mañana.

¿Será posible que se haya peleado con ese chico por mi culpa? – se preguntó a sí misma.

- Hikari, ¿estás bien? – esa era su madre, regresándola a la realidad.

- Sí…sólo olvidé que tenía que hacer una tarea, ya acabé de comer, ¿puedo subir?

- Pero si apenas has tocado tu comida – observó Yuuko.

- No tengo más apetito, en serio…- insistió la menor.

- De acuerdo, pero recuerda que el médico te ha dicho que debes comer bien…

- Lo sé, mamá…buenas noches…- se despidió de todos, le dio un beso a su hermano, cogió el collar que su padre había comprado y subió.

Cuando entró a su cuarto encontró a Mimi dormida sobre su cama, así que decidió dormir en la habitación de huéspedes que quedaba al lado. Agarró su pijama y todas sus cosas para cambiarse.

Al ingresar encontró a Matty jugando con las cortinas, por suerte no las había destrozado.

- Ven aquí, gatito… ¿dónde has estado todo el día, eh? – le preguntó mientras lo llamaba también con las manos.

El gatito acudió enseguida y dejó que lo tomara en brazos y le hiciera mimos luego de sentarse sobre la cama.

- Mira lo que papá te compró…- dijo al tiempo que le enseñaba el collar, era de color azul y tenía un dije de trébol. - ¿qué dices?... ¿te lo pongo?

El gato maulló sonoramente como toda respuesta, dejando que su nueva ama enrollara el collar en su pequeño cuello.

- Te queda muy bien…- lo halagó mientras continuaba haciéndole cariño.

Ahora que estaba sola, se permitió pensar en lo que había dicho Tai. No le parecía razonable que Yamato hubiera peleado con ese chico sólo porque lo había visto molestándola, esa era una actitud más propia de su hermano, ¿qué podría haberle dicho para fastidiarlo hasta ese punto?, ni siquiera recordaba haberlo verdaderamente enfadado en los años que lo conocía.

Por otra parte las palabras de Mimi seguían rondado en su cabeza. Se quedó pensando en ello por largo rato hasta que acabo recostándose, pues se sentía bastante agotada.

Y fue allí, cuando el reloj marcaba casi las once de la noche y Matty se había quedado dormido en sus brazos, que descubrió que aquello que pujaba en su interior era curiosidad…quizás ella sentía por Yamato la misma curiosidad que Mimi ya había sentido por él cuando sólo era una niña… recordó que desde que lo conoció, siempre le pareció un niño raro, y en un principio, algo pesado, pero ahora que era una adolescente cuando lo miraba sólo veía a un joven solitario, nadie podía ser tan frío por dentro ni tan renuente a la presencia de los demás… tenía que haber algo detrás de esa máscara que enseñaba a todo el mundo y por esos escasos segundos que reflexionó acerca de aquello antes de caer dormida, deseó fervientemente poder traspasar ese muro del que Mimi le había hablado.

Deseó conocer al verdadero Yamato Ishida.


Notas finales:

Y aquí termina el capítulo. Quería decirles que siento que me he alejado un poco de la idea original de este fic, sin embargo, creo que a partir del próximo la historia tomará un rumbo más claro, y además habrá más Yamakari!

Espero que hayan disfrutado la lectura


Miau: Hola! gracias por tu review y por tu apoyo, de verdad no sabes cuanto lo valoro :)

Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo anterior y hayas tenido una buena semana, espero que esta también lo sea.

También quería agradecerte por haber comentado acerca de Mimi y Joe.

Respecto a Matt y Kari, espero haber compensado en parte la falta de interacción entre ellos que habías echado de menos, ya que yo también los había extrañado y como son mi pareja favorita me encanta escribir escenas en las que aparecen juntos, lo que a veces es un poco contraproducente, porque tengo la tendencia a imaginarme cosas cuando estoy estudiando y luego no me aguanto las ganas de escribir xd

Creo que dejaré el mensaje hasta aquí, porque de verdad estoy agotada, fue un día demasiado largo, pero espero que podamos leernos prontos. Saludos :)

warheart: Hola! y como dije allá arriba, bienvenida!

Antes que todo quisiera decir tres palabras:

Gracias, gracias y gracias! uno por cada review que me dejaste :)

Respecto al primero, espero que no hayas tenido mucho sueño en clase por haberte quedado leyendo :( pero al mismo tiempo me alegra que te guste la historia y me lo hayas hecho saber.
Siempre digo esto, pero es que es verdad, la mayoría de los que leen alguna de mis historias, nunca se habían imaginado algo entre Matt y Kari o simplemente habían rechazado esa posibilidad, así que de verdad valoro mucho que me hayas dado una oportunidad.

No me atosigaste en lo absoluto, siempre es bueno recibir comentarios acerca de lo que uno escribe, así que no te preocupes.

La verdad a mi me gusta al Takari dentro de las parejas que son del canon, pero no soy fanática de ella, así que no me iré en tu contra xd de hecho, me agrada que me hayas dado tu opinión al respecto, ya que trato de respetar todas las opiniones y a los seguidores de todas las parejas, así que siéntete libre de comentar al respecto, mientras se haga respetuosamente no hay ningún problema.

Nuevamente te agradezco por tus reviews y espero que este capítulo te haya gustado, saludos! :D


Prometo que mañana responderé los demás reviews.

Que tengan una linda semana! :)