Estoy seguro de que es tan idiota que si se lo decia por carta no entenderia e iria a perseguirme como siempre- Esta vez fue Terry el que hablaba y el tono de su voz, junto con el mensaje en si le partieron el alma y el corazon a Candy.-Ven conmigo imbecil!- le dijo y la tomo del brazo con tal brusquedad que le dejo cuatro azuladas marcas en el brazo. No la llevó muy lejos, y Elisa estaba lo suficientemente cerca como para oir todo y burlarse.
-Terry... Que haces...?-
-termino contigo. Eres patetica y antes de irme te dire que solo estaba dispuesto a casarme contigo por el dinero... Pero ya me di cuenta que no vale la pena. Aqui estan todas tus malditas cartas... Menuda chiquilla ingenua!- dijo Terry y empezo a reir, con una risa fria. Le avento las cartas a los pies y fue con Elisa, recogio todas las cartas tratando de cobtener las lagrimas y se fue a su segunda colina. Sabia que el ni nadie estarian ahi. Cuando llego al pie del arbol comenzo a trepar, llorando y se sento en la rama mas alta. "como es posible que Terry me haga esto?... si todo lo que le dije es verdad... yo lo amo... Por que Terry...?" Candy siguio un rato asi, pensando, hasta que recordó que su regaso estaba lleno de las supuestas cartas que ella misma le habia enviado a Terry. Comenzo a abrir los sobres uno a uno y pronto descubrio que ninguno era suyo ni estaba escrito. Al llegar al último sobre encontró una carta escrita, la única, y Era para ella.
Querida Candy:
PERDÓNAME! No das sabes cuanto me duele tener que hacer esto. Tan sólo de imaginar tu reacción me siento el más abominable ser de todo el planeta. Espero que entiendas que esto es totalmente necesario. Lamento no poder explicarte más sobre mis motivos, ya que sí está carta llega a manos equivocadas nada de esto servirá. Recuerda lo que habíamos hablado antes Candy y confía en mi. Te amo mi querida tarzan con pecas.
Terry.
Candy no sabía que pensar. "Terry, no se a que juegas pero ten por seguro que no podré perdonarte el que hagas esto sin contarme del todo lo que tienes en tu retorcida mente... Pero es mi única esperanza de creer que aún me amas... confiaré en ti Terry"
Mientras tanto en una de las fuentes del patio de receso Terry y Elisa se deboraban a besos. Terry solo podia pensar en que pronto es tortura para el se acabaria. "no entiendo como es que algunos aqui han podido estar con ella... No sabe besar! Como desearia que fuese Candy quien estuviese aqui conmigo... Despues de todo pecas besa muy bien... Pero jamas permitiria que la besara asi en publico y a la vista de todos... porque ella es decente... no como esta zorra" y con este pensamiento Terry se separó de Elisa, ya que lo asqueo la idea al pensar por cuantas bocas ya habia pasado... Por lo menos con Candy tenia la seguridad de que ella era solo suya.
-que pasa Terry?-
-nada... se me ha ocurrido una idea brillante... dos, para ser preciso-
-y cuales son?-
-pues... que en la noche vaya a tu cuarto... creeme que si voy no te dejare dormir-
-y supongo que antes ibas y venias del cuarto de Candy...-
-en realidad no... es muy ingenua, no sabria que hacer, por eso se me antojaba aburrida... en cambio tu...- le dijo sonriendo maliciosamente. Elisa volvio a besarlo y lo tomo desprevenido y la empujó hacia atras.
-que pasa?- le pregunto ella, con cierto recelo.
-no es nada... Venía una hermana-
-y tu otra brillante idea?- de pronto la campana que anunciaba el fin del receso sonó y todos los alumnos comenzaron a desplazarse hacia sus respectivos salones.
-te la dire en la noche- le dijo Terry y Elisa se despidio con un beso. Cuando se separaron Terry se cruzó con las miradas asesinas de Annie, Susana y Patty, pero trató de no hacerles caso. Al final llegó Candy, como siempre, lo que hizo sonreir a Terry. Tambien sus miradas se cruzaron. El se aseguró de que nadie observaba y le lanzó un beso al amor de su vida. Ella le sonrio y entró al salon. Adentro, Candy olvidó borrar esa sonrisa de su rostro y cuando llego junto con Annie, Patty y Susana estas se desconcertaron.
-porqué estás tan feliz?- le pregunto Annie.
-nosotras pensamos que estarias muy triste- le dijo Patty.
-no lo se... estoy feliz porque el dia es muy bonito- le dijo Candy a sus amigas.
- Chisst!, oigan lo que dice Elisa- les dijo Susana a las tres. Todas se acercaron un poco para oir mejor lo que Elisa le contaba a Louise.
-...afortunada eres Elisa- le decía Louise.
-Terry besa muy bien...-Elisa se dio cuenta de que las observaban y se volteó a ver a Candy-... así es Candy, Terry me ha besado, y estoy segura de que a ti jamás te besó... Me a dicho que eres una chiquilla ingenua y es obvio que tiene razon... También es obvio que se aburriese de ti-
-de manera que en sus citas hablan de mi... se nota que le importas- le dijo Candy con sarcasmo.
-no es verdad! El se interesa mucho en mí... De hecho hoy irá a mi habitación... pero seguramente aún no entiendes a que-
-pues no te creo ni una sola palabra Elisa!- le dijo candy y todas sus amigas se fueron con ella.-está loca si cree que puede engañarme- le dijo a sus amigas.
-pues...- comenzó Patty.
-Que?-
-esto...-Annie también se cortó a la mitad de la frase.
-vamos chicas! Díganme!-
-pues bien, Terry si besó a Elisa... Y mucho... Como si se tragaran- le soltó al fin Susana.
-No!- dejó escapar Candy.
-es la verdad...- dijo Patty
-nosotras lo hemos visto al venir hasta acá... lo lamento amiga- le dijo Annie y le pasó un brazo por los hombros. Candy quería llorar, no sabía que Terry iría tan lejos. Porr fin la clase comenzó y ayudó a Candy a olvidarse un rato de lo que le habían dicho.
Ya entrada la noche, y después de haberse asegurado de que las hermanas terminasen su ronda, Terry salió a su balcón y hábilmente saltó a la rama mas cercana de la ventana y siguió hasta llegar a unos dos metros de distancia del edificio de las chicas. Volteó a todos lados y sigilosamente entró al cuarto de Candy. La encontró durmiendo y se acercó a la cabecera de la cama. La luz de la luna se filtraba por la ventana abierta e iluminaba su rostro. Se dio cuenta de que habia estado llorando y le rogó al cielo que no fuese por su culpa. De pronto se le vino a la mente el cuento de la bella durmiente. Se postró de rodillas junto a ella, se acercó su rostro y suavemente posó sus labios sobre los de ella. Se levantó sin hacer ruido fue hacia el balcón. Se volvió por última vez y descubrió que Candy ya no dormia, en cambio, lo observaba fijamente, como tratando de convenserse de que no era ningún sueño.
-Terry...-
-lo lamento amor, no era mi intención despertarte- Candy se levantó y corrió hasta donde estaba Terry.
-Terry... Eres un idiota, no sabes cuanto he llorado por tu culpa, te odio!- le dijo Candy, y sin embargo sus palabras perdian sentido, pues se aferraba a el.
-en verdad lo lamento- también la abrazó y antes de irse buscó los labios de ella en la oscuridad. -no tienes idea de cuanto extrañe tus besos... el dulce sabor de tus labios... Ahora tengoque irme Candy-
-no... no sin antes decirme que está pasando-
-no puedo decirtelo-
-porqué?-
-solo confía en mi si?, pronto terminará todo y podré decirtelo. Ya es hora de que me vaya. Hasta luego pecosa, pensaré en ti- le dijo y salió por el balcón hacia la habitación de Elisa.
-Terry aguarda!- pero era demasiado tarde, porque Terry ya había entrado a la habitación de Elisa.
Terry recorrió el lugar con la mirada y se sorprendió al ver que la habitación de Elisa era muy diferente a la de Candy. En el tocador habia un sin fin de maquillajes, lápices labiales, perfumes y otras cosas más que Terry no entendía para que tenía Elisa, sí al fin y a al cabo ni siquiera dejaban que las mujeres se maquillasen.
-Terry, ahi estás, te has tardado mucho-
-queria asegurarme que nadie me viera entrar-
-eso no importa... estamos aquí... solos y sin que nadie nos moleste...- Elisa fue directo hasta Terry y comenzó a desabrochar su camisa botón a botón.
-Para Elisa!- le gritó Terry, que no le agradaba nada que ella hiciera eso. De algún modo extraño, Elisa logró sentir a Terry sucio, contaminado-
-que pasa?-
-Jmmmm...- "y ahora que le digo? , maldición!..." -Esto... será mejor que no... podrían vernos y te meterías en un gran lio... mejor ve a mi cuarto mañana a media noche y ahí haremos los que quieras... las hermanas nunca me molestan en mi cuarto-
-bien, mañana estaré ahí. ¡he tenido una gran idea Terry!-
-¿ah sí?-
-mañana, antes de entrar a clase, le robas el manojo de llaves a la madre Grey, después le mandamos una carta a Candy firmada por ti, donde pones que aún la amas y que quieres verla en privado. Luego la encerramos en el edificio abandonado y se quedará ahí largo tiempo, ya que enterraremos las llaves- "pero que mujer... ¿o debería decir arpía? tan mala... no le basta con creer que me arrebató de ella, sino que también quiere hacerle la vida imposible... cuanto mejor salga mi plan, más pronto nos libramos de ella..."
-no se... ¿que objetivo tiene hacerle la vida imposible a alguien que ya es miserable?-
-¡la estás defendiendo!-
-no es así...-
-entonces no veo el problema-
-... está bien, con tal de hacerte feliz y de divertirme un rato- dijo Terry, ocultado su inquietud bajo una máscara de falso entusiasmo.
