Disclaimer: La mayoría de los personajes le pertenecen a J.K Rowling

ADVERTENCIA: Es un fic bastante Femslash , así que para los que no le guste absténgase de leerlo. Sólo por puro placer y diversión :)


10- ¿Qué estoy haciendo?

─ Parkinson - llamó la castaña haciendo que la rubia levantara la vista del libro que por más que tratase de entender , no podía. Aquel aroma silvestre de la castaña invadía sus fosas nasales impidiéndole pensar con claridad.

─ ¿Qué? - preguntó cortante.

Joder Granger , trató de no pensar en ti y me la pones demasiado difícil - pensaba la rubia frustrada

─ ¿Qué tiene de interesante ese libro? - preguntó la castaña frunciendo el ceño

¿Qué que tiene de interesante? Pues realmente no lose. No he podido ni leer el título por tu jodida culpa - pensaba la Slytherin

─ Mucho - se limito a responder.

La castaña alzó una ceja. Sabía que los Slytherin eran de corta respuesta , pero aquello era una respuesta hueca. Podría jurar que la rubia ni siquiera sabía de que trataba ese maldito libro que traía en las manos.

Luego de otro largo tiempo de silencio la castaña suspiro.

Sabía que lo que iba a hacer, capas serviría de arrepentimiento más tarde, pero sólo más tarde.

La rubia estaba tan entretenida en no hacerle el mínimo caso a la castaña que no noto cuando ésta se puso de pie y camino hasta donde ella.

Pero si noto cuando sintió algo más de peso en sus piernas y casi grita al notar que la castaña se había sentado a horcadas sobre ella.

Mierda , si. Me quede dormida cuando lloraba y nada de esto está pasando - pensó tratando de mantener la cordura. Porque muy por dentro sabía que no era un sueño. Que aquella sensación de calor que siempre sentía al tenerla así de cerca sólo se daba en la realidad y no en sus ya muy cotidianos sueños.

─ ¿Más interesante que yo? - pregunto sin notar que su tono de voz sonó como una caricia para la serpiente quien trago saliva discretamente.

¿Qué pretende Granger? ¿Sacarme de quicio o hacerme mandar mi cordura al demonio? ¿Qué acaso no se da cuenta de que causa estragos en mi interior? - pensaba la rubia al borde de la locura

─ ¿A que viene esa pregunta Granger? - pregunta mientras sostiene con más fuerza el libro entre sus manos. Al menos le servía de distracción para que sus manos se mantuvieran quietas y no hicieran algo del que luego se pudiera arrepentir

─ ¿Estabas celosa? - pregunto directamente la castaña quien quería aclarar aquello de una vez. Quería saber que había pasado en aquel encuentro en Hogsmeade. Quería saber el porque de su actitud frente a su pelirrojo amigo. ¿Y para que ocultarlo? Quería que sus manos la tocaran y dejaran a ese maldito libro en algún rincón de la sala.

La rubia frunció el ceño confundida.

─ ¿Celosa? ¿De quien? - preguntó alzando una ceja

─ En Hogsmeade - aclaró la castaña en un susurro dejándose deleitar por su olor a chicle de frambuesa que le llenaba todos los sentidos. Sin poder evitarlo su mano viajo hasta ponerse en la parte de su pierna descubierta por la falda haciendo que a la rubia le recorriera un escalofrío y sintiera aquel familiar calor, sólo que más fuerte y menos soportable

─ ¿Yo celosa? ¿Por qué habría de estarlo? - mintió la rubia tratando de que las manos no le temblaran y se le resbalara aquel libro, que era el único que lograba controlarla en aquel momento.

─ Cuando llego Ron te fuiste enojada - dijo la Gryfindor mirando fijamente las orbes verdes de la rubia , que escondían muchas emociones. Y aunque fuera imperceptible para la castaña. La más fuerte era deseo. La rubia ardía en deseo de volver a tomar posesión de la delicada cintura de la castaña. De volver a sentir el calor que desprendía su cuerpo. De sus labios.

Involuntariamente se lamió los labios y la castaña se acercó un poco más a ella sintiendo como sus pezones se endurecían debajo de la tela.

Era increíble como con cada mínimo gesto de la Slytherin pudiera tener así a la Gryfindor. Si supiera que en aquel momento podría tomarla y hacerle lo que quisiera y ella no se lo impediría.

Piensa una respuesta !vamos Pansy! . Eres una Slytherin. Que la cercanía de la Gryfindor no te afecte - pensaba una y otra vez la rubia obligando a todas sus terminales nerviosas a no desfallecer en aquel momento en el que la respiración profunda de la castaña le erizaba toda la piel.

─ La comadreja no me cae bien - contestó la rubia y enseguida la castaña alzó una ceja incrédula pero lo dejo pasar. Sabía que no obtendría respuesta de la rubia en aquel momento. Y exactamente lo que necesitaba en ese momento no era palabras.

Se acercó un poco más a ella dejando sus labios a escasos milímetros mientras sus respiraciones se mezclaban volviéndose una.

─ ¿Y bien? , no me respondiste la anterior pregunta. ¿Este libro es más interesante que yo? - pregunto en un tono de voz que a oídos de la rubia sonó como un ronroneo suave que le hizo disparar el pulso y mandar todo su auto control al diablo

¿A quien engaño? , si no la beso terminare consolándome yo sola y una Slytherin no cae tan bajo - pensaba la rubia

─ No - se limitó a responder por temor a que su voz sonara como un gemido ahogado de entre los muchos que estaba conteniendo al sentir la caliente mano de la castaña encima de su pierna.

La Gryfindor sonrío y acortó la distancia de sus labios para acariciarlos lentamente y luego aprisionar los de la rubia que estaban a su completo merced y se dejaban hacer como demandara la castaña.

Los aprisiono suavemente para luego soltarlos y volver a hacerlo unas cuantas veces más hasta que la rubia ya bastante fuera de control pasó su lengua por sus labios queriendo entrar y hacer de la boca de la castaña , suya.

La castaña dejo que la lengua de Pansy jugara con sus dientes y sus labios para luego empezar una danza entre ambas lenguas. El aire en aquel momento no hacía falta , con sólo mantenerse así les bastaba. Y así lo demostraron mientras sus bocas jugaban disfrutando del contacto.

La rubia se separó un poco de la castaña para tomar aire y la castaña enseguida soltó un jadeo entre cortado por la falta de aire y por el deseo de querer más.

Aquel sonido fue el detonante para que todo, lo que aún le quedaba de autocontrol se fuera de paseo.

Con la mano que tenía libre agarro la de la castaña que se mantenía en su piel libre de la tela de la falda y la llevo por debajo de la falda hasta su entrepierna causando un gran calor en su parte intima que prefirió ignorar por su bien.

La castaña se sorprendió por aquel movimiento pero enseguida se deleito con la suavidad de la piel de la rubia y empezó a acariciar la entrepierna de la Slytherin quien ya no pudiendo soportarlo más lanzó a lo lejos el libro causante de todo aquello y envolvió el cuello de la castaña con sus brazos acercando de nuevo sus bocas.

La Gryfindor contenta de haberse desasido de aquel molesto libro poso su mano libre en el corazón de la rubia sintiendo sus agitados latidos, que podría jurar iban a la misma rapidad que los de ella. Su otra mano se movía dándole pequeños masajes en la entrepierna de la rubia quien soltó un gemido entre los labios de la castaña quien sorprendida se alejo unos milímetros de los labios de la rubia que desesperada por seguir en su tarea mordió su labio inferior haciéndola gemir a ella también. Ambos gemidos se mezclaron creando una gran sinfonía para ambas.

Para la castaña que era la primera vez que oía a la rubia gemir fue una grata sorpresa que causo que en su parte intima empezara a palpitar necesitando un tipo de contacto mucho más intimo del que estaban teniendo y para la rubia fue un deleite volver a oír el gemido de la castaña.

Movió sus manos del cuello de la castaña hasta agarrar la mano que se posaba en su corazón y moverla más abajo en el justo lugar de sus senos y la otra mano que había parado de acariciar su entrepierna la incito a seguir aquella caricia que tanto estragos le estaba causando.

La castaña soltó un gemido involuntario al sentir como las manos de la rubia se posaban en sus senos dándole pequeños masajes , disfrutando de su suavidad y su tamaño. Quizás no del mismo que los de ella, pero para la rubia , precisos y perfectos. Sus manos podían domarlos a la perfección.

Terminó sus besos para posar sus labios en el cuello de la castaña quien jadeó y hecho su cuello para atrás dándole más acceso.

Jamás había sentido algo como aquello, sentía que la ropa era un estorbo. Sentía que aquellas caricias superficiales que la brindaba la rubia en sus pechos no era suficiente.

Y así se lo hizo saber cuando gimió entre cortadamente por la sensación de la lengua de la castaña recorrer su clavícula.

La rubia soltó los pechos de la castaña para posar sus manos en el trasero de la Gryfindor quien se sobresaltó por el contacto de las manos frías de la rubia.

Ésta se levanto del sillón aprisionando a la castaña por un poco más arriba de su trasero mientras la otra soltaba un gritó de impresión y enroscaba sus piernas en la cintura de la rubia.

A tropicones la rubia la llevó al sillón y la deposito con toda la suavidad que le fue posible. Con cuidado se arrodillo en el espacio libre que dejaba las piernas entre abiertas de la castaña haciendo que sus rodillas tocaran su parte intima y está soltara un gemido que fue ahogado por los labios de la rubia quien enseguida posos sus manos en la frágil cintura de la castaña y le hizo elevar un poco la espalda para que sus pechos se rozaran al igual que sus partes intimas.

Ambas soltaron un gemido fuerte y contenido y se miraron a los ojos un momento para luego la castaña posar sus manos en la camisa de la rubia mientras le quitaba los botones con una lentitud desesperante para la rubia quien se termino de quitar la camisa y la tiró muy lejos de allí.

La castaña se sintió sonrojar al ver el sostén verde Slytherin que usaba la rubia. Y no pudo evitar sentirse deseosa de probar aquellos senos que a pesar de estar cubiertos por la tela del sostén dejaban ver su perfecto tamaño y textura.

Los acarició por encima del sostén haciendo que la rubia jadeara y mordiera el lóbulo de su oreja para luego bajar hasta la clavícula y dejar una marca que hizo que involuntariamente la castaña arqueara la espalda haciendo que de nuevo sus intimidades se rozaran. Ambas jadearon y la castaña se sorprendió ánte tal disfrute de sentir el roce de ambas intimidades. Era como satisfacer un poco las necesidades más ocultas de su ser. Era sentir el calor de la otra. Era simplemente maravilloso.

Y al parecer la rubia pensó lo mismo porque se pegó más a la castaña haciendo que todo su cuerpo, sin excepción quedara junto y se movió con deliberada lentitud hacia arriba haciendo que la castaña gimiera alto y fuerte por sentir el contacto lento de su intimidad justo en el lugar de su parte más sensible por debajo de las bragas que la rubia ya había podido deleitarse viendo ya que la falda de la castaña se había subido.

La castaña arqueó la espalda nuevamente necesitando de más de aquella excitante sensación y así iniciaron un juego en el que sus intimidades no tenían descanso por debajo de la tela de sus bragas.

Cuando la rubia sintió que ya no podía estar más mojada empezó a quitarle la camisa a la Gryfindor con rapidez propia de un cazador.

Se detuvo a mirar un rato el sostén blanco que tría la castaña para luego posar su lengua sobre la tela que escondía unos pezones muy endurecidos. Luego empezó a lamer la parte descubierta de su cuello hasta los senos mientras daba pequeños besos a toda la piel que encontraba por arriba del sostén.

La leona a falta de más contacto junto de nuevo sus labios con los de la rubia y movió sus manos al trasero de la rubia por debajo de la falda mientras le hacía pequeños masajes que hacían que la rubia soltara gemidos ahogados mientras sus intimidades nuevamente se rozaban. Pero esta vez con una extrema lentitud que llevo a ambas a la locura y se sintieron con aquella necesidad de ser tocadas. La rubia empezó a bajar su mano hasta llegar a la entrepierna caliente de la castaña y miró los ojos llenos de deseo de la Gryfindor quien le pedían más y enseguida abrió los ojos como platos

¿Qué estoy haciendo? - pensó alarmada mientras se levantaba apresuradamente de la castaña quien la miró con el ceño fruncido y el corazón saliéndosele del pecho mientras mantenía su respiración irregular

Con un movimiento de varita consiguió su camisa se la colocó ignorando la mirada confundida de la castaña y salió allí al paso más rápido que pudo sin parecer que corría.

Una vez fuera de aquel cuarto donde seguía una castaña tratando de acompasar los latidos de su corazón corrió lo más fuerte que pudo hasta llegar a su habitación y dejarse derrumbar en su cama pensando en todo lo ocurrido y sin poder evitar una que otra lagrima.

Sabía que si hubiese continuado al día siguiente la castaña la acusaría de intento de violación o simplemente seguirían como si no hubiese ocurrido nada y aquello sería aún mucho peor. No podría vivir con aquel recuerdo y luego con la indiferencia.

Y mientras dejaba resbalar las lagrimas por sus mejillas supo que estaba colada hasta los huesos por aquella Gryfindor. Supo que Hermione Granger había ocupado lo más profundo de su corazón.

Mientras tanto en la Sala de Menesteres una castaña se colocaba su camisa con gran lentitud recordando todo lo sucedido y la repentina huida de la rubia. Porque supo que fue huida al ver su semblante cargado de remordimiento. Y dejo que lagrimas saladas se resbalar por sus mejillas.

Ella hubiese dejado hacerse cuantas veces fuera , sólo si era con aquella rubia pretenciosa y orgullosa. Por aquella chica. Sólo si era Pansy. Pero la rubia parecía no pensar lo mismo. Y la Gryfindor sintió su corazón dejar de palpitar unos momentos. Casí pudo jurar oírlo quebrarse. Porque se había dado cuenta en medio de todo el momento , que no podría simplemente dejar pasar las cosas así y que ya no había más remedio. Que estaba enamorada de Pansy Parkinson , y parecía no ser un sentimiento mutuo.

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Al abrir sus ojos la fuerte luz que se filtraba por la cortina la hizo parpadear cabreada y enseguida recordó todo lo sucedido el día anterior y el porque de su mal humor.

Pasó su vista por las camas de su compañera cerciorándose de ser la primera en despertarse. Pero al ver la cama de la castaña vacía frunció el ceño y entonces recordó que cuando estaba , aún dormitando oyó el ruido de la puerta cerrarse.

Y dos nombres se le vinieron a la mente. Uno con más fuerza que el otro.

Pansy Parkinson. Seguro la ausencia de su castaña amiga tendría que ver con ello. Y esperaba que aquel motivo fuera bueno.

Y luego el nombre de un hurón, Slytherin pretencioso. Draco Malfoy. En seguida sintió sus mejillas sonrojarse y se reprendió a si misma por aquellos pensamientos.

Tenía a .. No, no tenía a nadie para evitar aquellos súbitos pensamientos que la torturaban con respecto al rubio.

Porque había decidido cortar por lo sano, en cuanto pudiese con Harry.

No quería causarle daño y no lo culpaba de nada. El día pasado sólo había acumulado todo un torrente de emociones y las descargo con el de lentes.

Y entonces volvió a pensar en el Slytherin y su extraña conversación sin ningún tipo de insulto de por medio. Y sonrío involuntariamente.

Quizá podría mantener ese estilo de conversaciones con el hurón , y la verdad no le molestaba en lo absoluto.

Con aquel pensamiento se empezó a vestir para ir rumbo al Gran Comedor sin sospechar que aquellos exactos pensamientos también se cruzaban por una cabeza rubia al otro extremo del castillo.


Bueno chicas aquí otro cap :)

Como vieron hubo Lemmon :D Espero que les haya gustado.

Les agradesco a todas las que han dejado reviews.

Ya estableci el tiempo para subir capitulos. Seran un capitulo por semana y a veces dos.

Si me surge un imprevisto luego os avisare para que no piensen que las abandone.

Nos leemos pronto :)