¡Hall of Mirrors! ~

¡10 capítulos! ~

¡Kampaiiiiiiiiiii!

(Ok, me dejé llevar jaj. Empecemos otra vez)

¡Hola! ¿Cómo dicen que les va? Con un poco de retraso por cuestiones de la vida (como exámenes parciales, je) publico hoy este cap.

Ya estamos por irnos de Furland (creo que si dejo a los Piratas Heart un día más en esa isla, la terminan hundiendo jaj) pero el viaje por Grand Line continúa. Me pregunto qué hará Sayaka-chwan cuando lleguen al Shin Sekai, ¿Traición? ¿Dirá la verdad? ¿Seguirá con ellos? Ahh, los misterios de la vida…

Con respecto al dibujo, me atrasé también porque (además de lo mismo por lo que no actualicé el fic) lo exporté del Corel a JPG (guardando el archivo original), ese JPG se lo mandé a mi hermano para que le arregle algunos desperfectos en Photoshop y ahí caí en la cuenta de que iba a ser un trauma volverlo a editar después de pasar por ese programa (yo sólo uso Corel)… Así que Toraolover, Haru en algún momento va a aparecer, pero vas a tener que tener un poquito de paciencia jaja (perdoná mi taradez).

¡Volvió Marula! Kampaiiii~

(No me hagas spam jaja prometo mandarte una especie de "adelanto". Nos está quedando piola!)

Después, con el review de Shiemii, la verdad, ni idea jaj, preguntale a él (Modo troll: on)

Bueno, ahora en serio, ¡vamos con el capítulo 10!

¡Kampaiiiiii!

Capítulo X. Re-subido-Remasterizado-Recargado.


Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen a mí sino a Eiichiro Oda. Yo soy dueña de mis OC


CAPÍTULO X [Orenji-オレンジ]

A minutos de la salida del sol, la temperatura iba en aumento para sumarse a la humedad de la isla, creando un clima insoportable. Si había algo más sofocante que el verano, era el verano dentro de una isla de verano que, junto con el invierno de las islas invernales, formaba parte de las estaciones más difíciles de sobrellevar de entre las 16 existentes en Grand Line.

Pero, más allá de las condiciones climáticas, la situación no era del todo grata para ser habitante de Furland. Lo supieran o no, tenían la costa sur tomada por una tripulación pirata y sin vigías; los restantes tres puntos de vigilancia estaban igual de descuidados de amenazas externas porque los guerreros estaban acudiendo, al igual que el resto de los isleños, al supuesto llamado de Odd para escuchar su discurso; uno de los poblados estaba siendo controlado por dos piratas y la fortaleza del rey a punto de ser destruida.

Tampoco era un buen momento para estar del lado invasor: los que se encontraban en la fortaleza iban a ser rodeados en breve por miles de guerreros, a los que seguramente no les iba a hacer ningún tipo de gracia enterarse que se habían quedado sin su líder.

Entre tanto, Bepo y Bart entraron al castillo para reunirse con el resto, con algunas heridas no muy serias pero que iban a requerir algo de atención. Los miembros de la guardia real les habían dado más trabajo de lo esperado.

Law les pidió que vuelvan al poblado por Sachi y Penguin y se dirijan al submarino. Si la información que había conseguido en el pueblo era correcta, sólo faltaba una hora para que el Log Pose grabe el campo magnético de la isla y pueda fijarse un nuevo curso. Solamente tenía dos cuestiones que resolver antes de irse.

Room —dijo y envolvió a todos en la esfera azul.

Antes de que pueda hacer algo más, dos personajes escandalosos irrumpieron en el castillo dirigiéndose a toda velocidad hacia Sayaka/Ken.

—¡Ken! ¡Estuvimos buscándote por tanto tiempo! —gritaron llorando, Sen y Shi mientras se abalanzaban sobre ella, que no sólo no era quien ellos creían que era, sino que a los ojos de Sayaka, esos parecían dos degenerados que le saltaban encima. Nunca los había conocido, en primer lugar.

—¡No me toquen! —les gritó Sayaka/Ken y les dio tal patada que los mandó a volar quien sabe a dónde.

—¡Onii-sama! — ritó Ken/Haru, viendo como sus hermanos, quienes no había visto desde hacía ya un año, volvían a desaparecer ante sus ojos.

—¿Tú conocías a esos pedófilos? —le preguntó la chica.

—¡Son mis hermanos!

El niño empezó a llorar, lo que le valió un golpe en la cabeza.

—¡Me lo hubieses dicho antes! Además, no quiero escucharte llorar. Eres un niño fuerte y tienes una misión que cumplir todavía, ¿O me equivoco? Ve con ell…

— Sayaka-san. Tome a Haru-san y al cuerpo de Nise y diríjase al submarino. No tenemos tiempo para perder aquí —la interrumpió Law. No le interesaba en lo más mínimo lo que se traían Sayaka y el niño.

— Pero él está…

— Shambles —dijo mientras levantaba una mano.

Estaba muy en claro que no le había pedido su opinión y le había dicho lo que tenía que hacer.

Los cuatro que estaban cambiados de cuerpo tenían caras extrañas, como si no entendieran lo que estaba pasando.

—¡Aaah! ¿Cómo podía aguantar este dolor? ¿Ehh? ¿Estoy otra vez aquí? —se quejó «Sayaka».

—¡Soy fuerte! ¡No me duele! ¡No me duele! ¿Ehh? ¿Yo también? —gritó «Odd»

—¿Por qué sigo midiendo dos centímetros? —dijo «Haru», arrodillado en el suelo y completamente deprimido.

—¿Esto es obra del brujo o usted también practica brujería? —preguntó, enojado, «Ken».

—Haga lo que le dije, nos vamos —dijo Trafalgar.

Él nunca le daba explicaciones a nadie y no iba a empezar ahora. El hecho era que había usado su poder para cambiarlos a todos de lugar, pero nunca pensó en dejarlos en su cuerpo original: Odd podría representar una amenaza si volvía a su cuerpo y no sólo por el hecho de aparentar ser fuerte, sino que la verdadera fuerza a la que le temía, era a la de su pueblo, que le seguía con una fe casi religiosa. Lo mejor era dejarlo en el cuerpo del niño.

Tampoco pensaba que poner a Sayaka y a Haru en sus respectivos cuerpos iba a ser productivo, sobre todo por su asistente. Haru se impresionaba mucho cuando uno de sus nakamas resultaba herido y por más resistente que sea el cuerpo de la chica, no iba a durar mucho tiempo consciente mientras no paren la hemorragia.

Dejando las correspondientes indicaciones y dando por sentado que iban a ser cumplidas, el capitán puso la cabeza de Nise en un saco que ató al mango de la Nodachi para llevárselo con él y se dispuso a dejar el lugar.

—¡Espere! ¡Ayúdenos por favor! Tengo que volver a mi cuerpo para terminar con esta mentira. Le daré los tesoros de Nise a cambio —suplicó Odd/Ken, arrodillado, con los brazos en el suelo estirados hacia delante y tan encorvado que su frente tocaba el piso.

—Ya me llevé todo lo que podía acumular en mi submarino, no necesito na…

—¡Trafalgar! —le gritó, molesta, Sayaka/Haru no muy segura de lo que iba a decir, pero sí consciente de que algo la molestaba y tenía que ver con su capitán—. Sé que somos piratas y no tenemos obligación alguna de ayudar a nadie. Pero si no demuestras un mínimo de respeto por un niño, ten por asegurado que no voy a mostrarlo por ti tampoco. Una cosa es atacar a los marines, quizás ignore que ataquen a los civiles, pero no voy a soportar que le des la espalda a un niño que pide ayuda.

El ardido discurso de Sayaka/Haru habría alcanzado un mínimo de impacto, si hubiese entendido bien la situación en la que se encontraban: ella pensaba que Ken había vuelto a su cuerpo y era él quien pedía ayuda, no Odd, que era lo que realmente sucedía.

A Law esta situación no le hacía ninguna gracia. Más allá del acto de estupidez heroica de la chica, del hecho de que le estaba poniendo un «pero» a una orden suya; encontrarse con una miniatura que le diga lo que tenía que hacer, hacía que sienta que empezaba a hervir su sangre. En cualquier momento iban a llegar los demás guerreros y ellos seguían en el mismo lugar. El sol comenzaba a asomarse y a sumar otro factor en contra para escapar. Una molestia se sumaba a otra constantemente.

—Si no quiere que la devuelva a su cuerpo y la tire por el acantilado, haga lo que le digo —dijo, aparentando calma, pero podrían escucharse sus dientes apretándose unos contra otros desde el otro lado de la isla.

—Conmigo has lo que quieras, estoy hablando del niño —desafió Sayaka/Haru.

Por un segundo lo desconcertó. ¿Ella realmente era consciente de que estaba pidiendo que la mate? ¿Tan poco valoraba su vida que prefería cambiarla por la de un crío que acababa de conocer? Como sea, no tenía tiempo para pensar en eso.

—¿Eso es lo último que tiene para decir?

No recibió ningún tipo de respuesta. Levantó su mano libre mientras Sayaka/Haru seguía con la misma mirada fría y acusadora. Si pensaba matarla, ella iba a hacer que recuerde esos ojos toda su vida. Law sólo susurró «Shambles», dio media vuelta para irse y, sin mirar atrás, le informó que de no volver al submarino con Haru vivo, no se moleste en regresar.

—Entendido —contestó, sonriendo. Parece que se le había pasado el enojo.

Los miembros restantes de la tripulación se encontraban en la costa sur, y permanecían en estado de alerta, mientras esperaban que lleguen los demás. Ya no se entendía bien quien era quien porque ninguno había vuelto a su cuerpo original; pero eso no les impedía hacer su trabajo. Aki, quien estaba en el cuerpo de Natsu, tenía preparado el submarino para seguir su viaje lo más rápido posible ante cualquier eventualidad que llegase a darse, así como también, mantenía su mirada en el Log Pose, elemento fundamental que terminaría de definir su partida y rumbo.

Por fuera de la nave, lo único que podía hacerse era esperar la llegada de los demás pero, al parecer, alguien iba a llegar antes que ellos.

—¡Hey! ¿No ven algo extraño en el mar? —dijo Penguin/Sachi a los demás, señalando directamente al océano.

—¿Y qué diablos no es extraño en Grand Line? Incluso hay islas debajo del mar —contestó Natsu/Aki, sin darle importancia.

—¡No estoy hablando del mar en si, idiota! Quiero decir lo que hay en él, miren.

—¿Eso es un barco? —preguntó Sachi/Penguin, achicando los párpados y haciendo sombra con su mano en la frente, para cubrir sus ojos del sol.

—Esto es malo, no sólo está dirigiéndose hacia aquí…Miren esa bandera —señaló Natsu/Aki.

—¡Marines! ¿Qué hacen viniendo aquí? Se supone que esta isla es neutral y el gobierno no puede entrar —dijo Penguin/Sachi, asustado.

—Nosotros tampoco podemos y, sin embargo, aquí estamos. No entiendo qué buscan, pero estoy seguro de que cuando nos vean, no van a pedirnos indicaciones —replicó el cocinero.

Detrás de la fortaleza real., Sayaka/Haru estaba haciendo malabares dentro de ese diminuto cuerpo para cargar con tanto peso. Llevaba a Haru/Sayaka apoyado en su hombro derecho, como si fuese una bolsa de cemento —con la diferencia de que las bolsas no se quejan ni son obstinadas como el chico—; en su otro hombro, llevaba de la misma manera al cuerpo acéfalo de Nise, quien pateaba constantemente su espalda. Por último, llevaba la katana en la boca, mordiendo el mango. Podía perder al prisionero o incluso dejar caer a Haru, pero definitivamente no iba a dejar atrás su objeto más preciado.

Así mismo, si quería dejar de ser una mula de carga, tenía que llegar rápido al submarino. También fue por esa razón que terminó optando por ese camino, sugerido por Haru: si iban montaña abajo desde el frente, tarde o temprano se cruzarían con los nativos de la isla, lo que implicaba tener pelear con ellos y perder tiempo, en el mejor de los casos. Pero, si en cambio bajaban desde la parte trasera, el mayor inconveniente iba a ser rodear la montaña al bajar y luego cambiar su rumbo hacia el sur, que era su destino final.

Un viaje simple en la teoría pero complicado en la práctica.

—¡Deja de tocarme ahí, pervertida! —gritó Haru/Sayaka.

—¿Cómo quieres que te cargue, entonces? Además, soy libre de tocar mi propio trasero cuantas veces quiera. Ese es mi cuerpo, no se te olvide —contestó gruñendo y auto convenciéndose de que esto era una pesadilla y pronto iba a despertar.

—¡Bájame, quiero caminar! Además, esto no es bueno para tu herida. Quitando el hecho de que tener apoyado un estómago lastimado sobre un hombro es doloroso, la presión que ejerce sobre él hace muy difícil contener la hemorragia; además de que estoy contrayendo los músculos abdomina…

—Ya te dije, freaky de la medicina, es mi cuerpo y yo elijo cómo cargarlo —lo interrumpió, enojada.

—¡Cuando vuelva a mi cuerpo no pienso suturar tu abdomen! —le dijo, enojado, pero enseguida recapacitó: no podía hacer algo así o perdería el sueño durante meses; Así que reacomodó su discurso—: ¡Si no me bajas, cuando vuelva a mi cuerpo voy a suturarte de mala gana!

Sayaka no le contestó nada. Ya creía que eso era demasiado, incluso para ella. ¿Se suponía que eso era una amenaza? Parece que alguien tendría que enseñarle en algún momento cómo intimidar porque, de esa forma, no iba a lograr nada.

A su vez, estaba pensando en lo que dijo el chico... volver a su cuerpo. Ella había dejado para después ese problema hasta que apareció Law y de repente los cambió de lugar. Parecía que su habilidad era algo bastante útil, pero que de todas formas no envidiaba en lo absoluto. Todo lo que había visto, parecía más defensivo que cualquier otra cosa; y quitando el hecho de los descuartizamientos in vivo, nunca lo había visto realizar un ataque más, digamos, destructivo.

—¿Alguna vez habías visto a Law-san cambiar de cuerpo a la gente? —preguntó como para ver si podía conseguir algún tipo de información sobre la Ope Ope no Mi sin preguntarle al dueño.

—Ahora que lo pienso bien, no. Es la primer vez que veo algo así en los cinco años que llevo viajando con el capitán pero… A que tú también crees que es genial —contestó su compañero, sonriendo de una forma bastante ridícula.

—Si, seguro.

Ahora no creía que, al menos a Haru, lo tuviese amaestrado. El chico hablaba de su capitán como si estuviese enamorado o alguna cosa parecida, cosa que le repugnaba más. Prefería la imagen anterior, la del perro fiel. Si quería contenerse y no matarlo, lo mejor iba a ser mantener silencio hasta llegar al submarino para no enterarse de cosas que puedan dañar su integridad mental.

Lo que estaba sucediendo mientras tanto, en la fortaleza real, era el momento que Furland estuvo esperando por cincuenta años. Ese día se renovaría la autoridad nacional que, aunque tuvo un último año de carácter despótico, los 49 anteriores le habían valido para ganarse el consenso —y hasta el cariño— de su gente. Odd, quien estaba muy herido, se había dirigido a la entrada del castillo y sobre una especie de plataforma improvisada por Ken, se preparó para dar una explicación a sus súbditos, quienes estaban llegando de a montones.

No sabía por dónde empezar o si iban a creerle, pero sentía que les debía una explicación por las cosas que les hizo hacer y por haberles fallado como líder.

—Guerreros de Furland, como su rey y compañero me veo en la obligación de explicar lo sucedido y recibir el castigo correspondiente por lo hecho. El nuevo monarca traerá una nueva era de paz y armonía a nuestra tierra, corrompida por los actos avaros que se sucedieron los últimos meses. Hoy concluyo mi mandato sin honra, por haber traicionado a mi pueblo…

Odd dejó de hablar. No estaba explicando nada y decidió no hacerlo. Excusarse culpando a Nise de su propia falta de espíritu para defender Furland, le parecía un acto de cobardía. Si este iba a ser su discurso de despedida, iba a asumir toda la responsabilidad y a dejar todo en manos del nuevo gobierno.

—Como dije, desde los cielos llegará nuestro nuevo…

—¡Cuidado, Odd-sama! —gritaron Sen y Shi que cayeron de lleno sobre el rey, ante el asombro de los espectadores.

Todos conocían a los hermanos por ser los vigías del sur, así como también esa costumbre que tenían, casi patológica, de caerle encima a los demás. Pero, ¿de dónde habían salido?

Veinte minutos atrás, en el hall de la fortaleza, Sen y Shi entraron y vieron algo que les devolvió la ilusión: vieron a Ken. Esto podría haberse convertido en una conmovedora escena familiar digna de un drama hollywoodense, si no fuera porque Sayaka se encontraba atrapada en el cuerpo de Ken, y el niño en el de Haru. Sen y Shi se abalanzaron sobre Sayaka/Ken para darle un cálido abrazo familiar que ella interpretó como «el ataque de dos psicópatas violadores del bosque». Aun si ella recordara que ellos la veían como un niño, no los conocía. Ella ya había desaparecido para cuando ellos se presentaron en el submarino, por lo que, si fuese consciente de que la veían como «Ken», aún así pensaría que se trataba del «ataque de dos pedófilos violadores del bosque».

La respuesta natural de Sayaka/Ken, fue darles una patada con toda la fuerza que podía acumular en un pie, para desaparecerlos de su vista.

Sen y Shi fueron despedidos del castillo, a una velocidad que no tenía nada que envidiarle al más moderno de los misiles. Los había golpeado con tal fuerza, que siguieron elevándose cada vez más alto. Veían todo alejarse y hacerse más pequeño a medida que ascendían.

Al llegar a los mil metros de altura, ocurrió lo inevitable: Sayaka los había pateado con fuerza, pero no tenía el poder derogar la ley de gravedad con un pie.

Todo lo que sube, tiene que bajar.

—¡Fue un honor haber luchado junto a usted, Aniki! —gritó Sen, resignado a medida que volvían a caer

Su hermano habría contestado algo similar, si no hubiese visto lo que se acercaba a lo lejos, detrás de Sen: una gaviota gigantesca que había salido de vaya uno a saber dónde, voló directamente hacia ellos y los metió dentro de su boca para comerlos.

Luego de una épica lucha dentro del pico del animal, lograron ser expulsados, volvieron a dirigirse en caída libre hacia la isla y terminaron sobre Odd —algunas personas podrían interpretarlo como que simplemente los escupió por su mal sabor, queda a criterio de cada uno—.

—¡Llegaron desde el cielo! —gritaron Ken, Odd y los demás guerreros, boquiabiertos.

—¡Que bueno que estamos vivos, Aniki! Esa bestia casi nos mata —comentó Shi.

—¡Lucharon en los cielos con una bestia! ¡Es una prueba divina! —dijeron todos al unísono mientras Odd se incorporaba y volvía a dirigirse a los habitantes de la isla.

—Los dioses nos han enviado un nuevo rey, encarnado en estos nobles guerreros... ¡Es una nueva era, la era Senshi!

La reacción ante la declaración de Odd, fue de emoción; plasmada en una multitud que comenzó a gritar entusiasmada, entendiendo que esa era una revelación de los dioses.

Sea una manifestación del cielo o de lo que fuere, Sen y Shi no entendieron nada. Al escuchar la palabra « Senshi », Sen entendió que hablaban de ellos; Shi, en cambio, lo corrigió y le dijo que estaban hablando de la era de los guerreros.

Los únicos que faltaban llegar al punto de partida, en la costa sur, eran Sayaka y Haru pero esa no era la principal razón por la que aun no se habían ido. Alrededor de 50 marines y dos Pacifistas empezaron a bajar del buque y se dirigieron hacia la tripulación que habían identificado como pirata. No necesitaban ser genios para reconocerlos, obviando el hecho de que el submarino tenía impresa la Jolly Roger en varios lugares, era imposible confundirlo con otro mientras siga teniendo ese color amarillo chillón.

Entre ellos se encontraba un hombre alto, y tan grande como un luchador de sumo. Su rostro hacía contraste con esa apariencia, parecía de niño. Llevaba un hacha de un tamaño ridículamente grande; tranquilamente podía ser más alta que una persona normal y seguramente pesaba más que un hombre promedio. Se dirigió hacia donde estaban los piratas e intentó persuadirlos.

—¡Trafalgar Law, novato de trescientos millones de Berries! ¡Voy a capturarte a ti y a cada uno de los piratas de esa generación problemática!

—¿Siempre le dice a sus enemigos lo que va a hacer? —le contestó, burlándose.

—No voy a responderle a un pirata. Soy Sentomaru, la persona con la boca más cerrada del mundo —dijo, contradiciéndose sin notarlo, aparentemente.

—¿Qué hace en esta isla el guardaespaldas del doctor Vegapunk? Creí que la marina no se metía en territorio neutral.

—Ahora soy oficial de la marina y estoy capacitado para arrestarte… —se interrumpió a sí mismo. Parece que, al igual que la espadachina, tenía ciertos problemas para ocultar información, así que decidió terminar con esto—. ¡Eso lo dije porque quería! ¡PX-10, destruye ese submarino! ¡PX-11, te quedas conmigo! ¡Los demás, ataquen al resto!

El Pacifista se acercó al submarino y levantó una mano para destruirlo con esos lasers que tantos problemas les habían causado en Shabondi pero, habían dos piratas dispuestos a impedírselo: Sachi y Penguin. Estar cambiados de cuerpo no les iba a ser ningún problema ya que ellos tenían habilidades, contextura y fuerza física similares. Pero lo más importante, era que ellos eran los mecánicos del submarino y no lo consideraban como un mero medio de transporte, algo circunstancial que puede ser reemplazado. Para ellos, era su hogar, su orgullo, lo amaban como si fuera su propio hijo y no iban a permitir que nadie le ponga una mano encima.

Que el submarino sea destruido o no, estaba fuera de discusión. Ambos se abalanzaron sobre PX-10.

A escasos metros de ellos, sus nakamas esquivaban balazos y barrían una veintena de marines. Bepo les dio una demostración intensiva de kung fu moviéndose a toda velocidad para así llegar al lado de su capitán, que no se había movido de lugar. Si buscasen la definición de la palabra «fiel» en un diccionario, seguramente aparecería una foto del oso.

Sentomaru le ordenó a PX-11 que ataque a Law y a su primer oficial. Acto seguido, el pacifista abrió su boca para atacar. Bepo intentó actuar antes que el cyborg, pero alguien se le adelantó. Una figura pequeña corrió a toda velocidad hacia el pacifista, subiendo por la misma velocidad sobre su enorme cuerpo para atacar directamente su cabeza.

Saya- Hammer —gritó de alguna forma Sayaka/Haru eliminando así toda posibilidad de entrada genial que pudiese haber tenido.

Con la katana enfundada y aún su boca, por tener dos personas ocupando sus brazos, golpeó la cabeza de PX-11 como si tuviese un martillo. Aunque, a decir verdad, no le hizo mucho daño pero sí pudo desviar el rayo hacia la vegetación.

Cuando volvió al suelo, se encontró con su propia cara dirigirle una mirada defraudada. Aún llevaba a Nise y Haru/Sayaka a cuestas.

—¿Cómo le pones tu nombre a una técnica tan vergonzosa? —acusó Haru/Sayaka.

Esa acusación le valió ser arrojado al suelo.

—No sé del nombre de quién estás hablando o de qué técnica. Yo quería darle un puñetazo pero tenía las manos ocupadas, idiota

Sayaka fue fiel a su repertorio de excusas ridículas aunque, esta vez, no había inventado nada. Ella había dicho lo primero que se le vino a la mente, tanto con esa especie de ataque como en su posterior explicación. Ella dijo «saya», que suena igual que la abreviatura de su nombre. Si lo pensaba de esa manera, hasta sonaba ridículo. Se ruborizó cuando pensó en esto; sonaba demasiado estúpido. Aunque el enano tenía un punto, ella no iba a aceptar un sermón justamente del delirante de Haru.

—¡Saberlight, tú también quedas a disposición de la marina en este momento! ¡Esto será un ejemplo para los demás supernovas! —gritó Sentomaru mirando evidentemente a otra persona.

—¡¿Y quién se supone que eres?! ¿Vas a usar esa hacha o sólo sabes hablar? —le dijo Sayaka/Haru.

—¡No estoy hablando contigo, niño y no pienso decirte nada! Yo soy Sentomaru, el hombre con la boca más cerrada del mundo —contestó.

—Tú le sacas las ganas de pelear a cualquiera —suspiró ella.

En ese momento, sintió algo extraño y se giró hacia atrás sorprendida. Había sentido que le arrebataban el cuerpo de Nise y, cuando vio hacia atrás, encontró a Law que caminaba muy tranquilo hacia el submarino. Caminaba en medio del enfrentamiento de sus nakamas, la marina y PX-10 sumado a que llevaba al impostor y Haru/Sayaka lo seguía detrás, rengueando.

—¡Hey! ¿A dónde crees que vas? ¡Quiero volver a mi cuerpo! —le gritó, enojada.

Law simplemente se giró. Al parecer no era sólo a la chica a quien había cansado el nuevo oficial de la marina, pero el desinterés no era lo que lo había motivado a dejarlo en manos de Sayaka y Bepo: Incluso Haru debería haberlo notado con sus conocimientos de medicina. La cuestión era que Law no había esperado que el enano vuelva consciente, ya sería un milagro que esté con vida; pero lo tenía caminando a su lado y lo único que mostraba eran ciertas dificultades respiratorias o molestias al caminar, producto de el dolor que debería estar sintiendo en su herida. Todo esto tenía que tener algún tipo de explicación, ya no podía solamente decirse que el cuerpo de la espadachina era resistente, directamente estaba yendo en contra de todo tipo de lógica. Sin duda acababa de volverse un nuevo foco de interés. Después de todo, no le decían el cirujano de la muerte por andar salvando vidas en un hospital.

—Destruyan ese barco y hagan lo que consideren necesario para que no los sigan al submarino —ordenó, siendo consecuente con su hábito de no contestar ninguna pregunta o tomar en cuenta exigencia alguna y siguió su camino.

Sayaka ya estaba que echaba humo por las orejas y no era precisamente por el calor de Furland. Quiso contradecirlo de alguna forma, pero Bepo la detuvo y le pidió que mire hacia el frente. Técnicamente ella tenía que acceder a lo que le diga si aceptaba las normas de esa tripulación. Sea un oso lo que fuere, Bepo era su superior.

—¡¿A dónde creen que van ustedes dos?! ¡No voy a pelear con un niño y un oso! —gritó Sentomaru, señalando a los supuestos dos novatos. Ya no tenía paciencia así que le dio la última orden al cyborg—. PX-11, dispárales.

—¡Voy a adelantarme! —avisó Bepo.

—¡Entendido! —contestó mientras el oso corría hacia el Pacifista que había cambiado su objetivo de forma forzosa, al ver al animal venírsele encima.

De todas maneras, no representaba amenaza alguna para el cyborg, quien tenía un cuerpo duro y de acero por lo que no era muy difícil frenar el impulso del oso con un simple revés. Sin duda, un disparo directo de su láser iba a pulverizarlo.

Cuando menos de un metro de distancia podía medirse entre ellos y se veía una luz amarilla que empezaba a emerger de la boca del Pacifista, Bepo se agachó y Sayaka/Haru saltó por encima de él, directo hacia PX-11. El impulso la llevó rápidamente a estar sobre la cabeza del robot gigante sobre la que se apoyó con un pie para girarse 360 grados y volver a saltar.

El oso, aprovechando la distracción que generó la chica, pateó la pantorrilla del cyborg e hizo que pierda el equilibrio para que, mientras su compañera aprovechaba la fuerza centrífuga generada al girar cada vez a mayor velocidad, lo pueda cortar antes de caer al suelo.

Itoryu- Spin —sentenció y lo golpeó en el cuello, desprendiendo parte del mismo y así desviando el disparo hacia la embarcación de la Marina que voló en miles de pedazos.

Los circuitos del Pacifista comenzaron a fallar y terminó cayendo al suelo.

—Eso fue rápido, eres bueno —le dijo sonriendo al oso.

—Lo siento —contestó con las orejas hacia abajo.

Parece que ni ganarle a un prototipo de la misma especie del que casi le causa la muerte en Shabondy lo sacaba de sus tics depresivos.

—Terminemos con el grandote del hacha. Quiero volver a mi cuerpo mientras siga hallándose de forma reconocible— le pidió.

A menos que tuviese alguna enfermedad que le impida moverse o por alguna razón, se destruyan de alguna forma sus extremidades, no pensaba dejar su cuerpo en manos de un mata-sanos. Jamás había ido al médico para nada, de hecho, vivió la mayor parte de su vida alejada, por decirlo de alguna forma, de la civilización humana. Si no había muerto hasta ahora curándose a si misma, podía seguir por ese camino.

Sentomaru parecía estar volviéndose loco, no entendía cómo se les estaban escapando los criminales mientras el trataba con un niño y un oso. Sacó el arma que colgaba de su espalda y se decidió a tomar en serio a los dos que tenía en frente.


¡Y esto ha sido todo por ahora!

La verdad, es que no sabía dónde cortarlo, siempre decía: "¡Ay no!, ¿cómo lo voy a cortar ahí?" hasta que me di cuenta de lo largo que estaba quedando y ¡ZAZ! ¡Corte abrupto!

Bueno, voy a intentar publicar como venía haciendo hasta ahora, semanalmente, pero después del próximo cap (la semana que viene también tengo examen, je. ¡A estudiar!).

Sólo espero que Sayaka se apure en entrar al submarino, por su propio bien xD

Bueno... ese ataque raro (digno de un anime para bebes, je) "Saya- Hammer" no se de donde salió, la verdad jaj. La cosa es que ella golpeó al Pacifista con la katana envainada, con la parte que se llama "Saya" (vaina), por eso Haru se confundió. Lo mismo cuando Odd dice que empieza la era Senshi (guerrero).. justamente Sen y Shi pensaron que hablaba de ellos, pero en realidad estaba hablando de toda la población de la isla, su espíritu y esas yerbas.(Me encantan los juegos de palabras de los japoneses, perdón)

Ya que prácticamente estamos fuera de Furland, quería compartir de dónde carajos se me ocurrió la idea de una mini sociedad tan religiosa-rara-guerrera-de-todo:

Resulta que me encanta jugar TES V: Skyrim y en una de esas, escucho a Arngeir (de los Barbas Grises) decir: "Un dios sólo existe si la gente cree en él" y yo me quedé como "Te amo" jajaja. Así que se me ocurrió llevar esa frase a la práctica (en Furland, claro está).

¡En fin! ¡Será hasta la próxima! :D

-Nami