-Cof-cof…Malditos polvos Flú…¡Achis!- Remus Lupin maldijo por lo bajo mientras salía de una de las tantas chimeneas de los Potter en la que había acabado. Al instante cuatro brazos lo rodearon, estrujándolo hasta casi dejarlo sin respiración.

-¡LUNÁTICO!-gritaron James y Sirius al mismo tiempo en cuanto lo tuvieron entre sus brazos.

-Chicos…No puedo…Respirar…-se quejó el más pequeño, sintiéndose aliviado cuando ambos le soltaron.

-¿Qué tal estás Remus?-le preguntó James sonriendo mientras Sirius le pegaba a su cuerpo, rodeando su cintura con su brazo.-¿Cómo fue la transformación?

El rostro de Remus se ensombreció ante el recuerdo, y en un inconsciente gesto bajó aun más las mangas de su túnica, para ocultar sus muñecas; gesto que no pasó desapercibido para los otros dos chicos.

-¿Qué pasó Rem? –Sirius soltó su cintura y le cogió el brazo con cuidado, subiendo la túnica con suma delicadeza, descubriendo la muñeca vendada del muchacho. Allá donde la venda no cubría bien podía apreciarse que la piel había adquirido un intenso color rojo, a consecuencia de las terribles quemaduras de la plata.

-Dijiste que se mantendría quieto…-Remus soltó el brazo del agarre de Sirius y ocultó de nuevo la herida.

-Hubo un problema…No tuve en cuenta el eclipse lunar que ocurría aquella noche y…No me transformé una vez, me transformé dos en la misma noche. El lobo estaba furioso porque no pudo disfrutar la noche entera siendo él mismo, por lo que se revolvió contra las cadenas a sabiendas de que el daño acabaría en mí…Acabó rompiendo las malditas cadenas y mi padre tuvo que aturdirme tres veces para poder mantenerme a raya. Después de eso solo recuerdo despertarme a los dos días en mi cama.-

El rostro de los otros dos merodeadores había perdido todo rastro de color. Un único pensamiento rondaba en la mente de ambos muchachos, y es que si hubiesen estado con él, nada de eso hubiese ocurrido. Remus al verles supo de inmediato en qué pensaban.

-No hubiese cambiado nada chicos. No fue culpa de nadie, fue el eclipse. Si hubieseis estado conmigo podría haber sido peor. El lobo estaba descontrolado y podría haberos matado. No es culpa vuestra.

-Pero tu padre…-comenzó Sirius. El castaño negó con la cabeza sonriendo levemente.

-Mi padre sabe cuidarse solo. Sabe cómo controlarme, tranquilo. Hacen falta un par de lobos más para acabar con él.-Sirius suspiró aliviado al saber que el padre del chico estaba bien. En ese momento la puerta se abrió y una esbelta mujer apareció por la puerta. Su cabello negro cortado a la altura del cuello se rizaba en las puntas, dándole una apariencia dulce a su rostro. La mujer al verlos allí dentro sonrió.

-¡Pero bueno! Tú debes de ser Remus. –la mujer hizo el amago de abrazarle pero se paró un instante antes, chistando con la lengua. –Pero mírate cariño, todo cubierto de hollín. Eso lo arreglo yo en un momento. –Remus se sonrojó hasta las orejas ante la actitud maternal que mantenía la madre de James con él. Cerró los ojos mientras la mujer le limpiaba rápidamente la suciedad con ayuda de la varita. Cuando terminó y le pareció que ya estaba impoluto la mujer le estrechó entre sus brazos como si fuese su propio hijo. Remus no pudo evitar que se le saltasen las lágrimas al recordar a su propia madre fallecida durante su segundo curso en Hogwarts. Al separarse la mujer le miró preocupada al verle a punto de llorar.

-Oh cariño, ¿te hice daño o algo? –Remus negó con la cabeza sonriendo débilmente.

-No, claro que no. Lo siento, es que me recordó a mi madre…

-Ella…-miró a James quien asintió, confirmándole las sospechas de que había fallecido tiempo atrás.-Merlín muchacho…Quiero que sepas que siempre puedes contar con nosotros como si de tu propia familia se tratara. –le dijo mientras volvía a abrazarle fuertemente.

-Gra-gracias. –Remus luchó por no llorar. No quería montar una escena y menos siendo la primera vez que conocía a la madre de James.

-Bueno, ¿por qué no vamos a la cocina? He preparado pastel de chocolate, tortitas y muchas cosas más. Remus, me han comentado que amas el chocolate, a si que serás mi catador de pasteles, dado que a James ni a su padre les gusta demasiado.

-Mamá, como le hagas probar todos esos pasteles lo pondrás más gordo que a Peter…Recuerdo la vez que se quedó un par de días…Casi podía irse rodando…

-Calla niño. Seguro que a Remus le encantará degustarlos, ¿verdad cielo? –Remus asintió sonrojado, haciendo reír a Sirius quien le revolvió el pelo.

-James, tengo que hablar un momento contigo…-empezó Remus. La mujer los miró y sonrió, marchándose a la alacena.

-Si me disculpáis, iré a buscar más ingredientes.- una vez se marchó James miró a Remus quien le sonrió divertido.

-¿Y bien? ¿Qué querías Rem?

-Ha dicho que sí.-el muchacho le miró contrariado, no sabiendo a que se refería el castaño.

-¿Perdona?

-Lily, viene con nosotros. Me mandó una lechuza ayer. Le di tu dirección. No se si te molesta…-James casi se ahoga con el batido que se estaba bebiendo.

-¡¿ENSERIO?! ¿A qué hora llegará?-el chico nervioso casi derrama la copa que tenía entre las manos, provocando una carcajada a Sirius.

-A las 7 de la tarde. Le comenté que el traslador estaba programado a las 8, a si que me contestó que aparecería sobre las 7 por red flú.

El castaño asintió comenzando a pasearse por la cocina retorciendo sus manos.

-Merlín, ¿¡que me voy a poner!? Y…-Sirius le paró en seco, muriéndose de la risa, cosa que a James no le hizo ninguna gracia.

-Tranquilo cornamenta, pareces una niña histérica. Así vas bien. Vamos a la playa, no a una fiesta de gala. Relájate y no la acoses, ¿entendido? Fue su única condición para venir.- el de gafas asintió tranquilizándose.

-Si veis que me paso, amordazadme o algo, hechizadme…

-No podemos usar magia Jamie, aun somos menores. –le comentó Remus/amante de las normas/ Lupin.

-Pero algún encantamiento podremos usar…Algo chiquitito…-suplicó Sirius, a lo que Remus contestó negando.

-¿Para que acabes en Azkabán y expulsado de Hogwarts? No.

-A mi madre le encantaría verme en Azkabán…

-Pero a tu novio que soy yo no. A si que nada de encantamientos.-sentenció el castaño.

-Odio vivir a lo muggle…Malditas leyes mágicas. Como si fuera a explotar una habitación o algo…Otra vez. –rió Black, observando a la madre de James volviendo a a cocina varita en ristre con los ingredientes flotando tras ella.

-Muchachos, la comida no estará lista hasta dentro de 45 minutos. ¿Porqué no van al patio a jugar un rato a Quidditch?

Los chicos asintieron, saliendo al amplio jardín de los Potter.

-Madre mía James, tienes el bosque prohibido en tu jardín. –dijo sorprendido Remus al ver la extensión de los terrenos. James solo sonrió y caminó hasta un pequeño cobertizo, del cual sacó dos escobas bastante nuevas y cuidadas.

-Solo tengo dos, asi que Remus tendrá que volar con uno de nosotros.

-¡¿Eh?! Ah no, yo no volaré, yo miraré desde abajo.

-Moony no te vas a quedar abajo solo. Volarás conmigo, ¿vale?- Sirius le dio un suave beso en la comisura de los labios, en un intento de convencerle.

-Pero odio las escobas, ya lo sabes. La última vez casi nos estrello Sirius.

-Por eso esta vez manejaré yo la escoba, y tú te agarrarás a mí detrás.-Refunfuñando Remus asintió, utilizando toda su valentía Gryffindoriana en el proceso. Se subió tras Sirius y se agarró fuertemente de su cintura, apoyando su rostro en la espalda del chico, cerrando los ojos antes del despegue.

-¿Listo Lunático?

-Todo lo listo que podría estar…-gimió el muchacho tras él, haciendo reír a los otros dos merodeadores, quienes pegaron una patada al suelo, alzando el vuelo. Una vez estuvieron a una altura considerable, James soltó la Snitch que desapareció al instante.

-3…2…1… ¡Ya!

Jugaron entre risas hasta que la madre de James los avisó para que fuesen a comer, dejando el marcador e favor de James. Una vez en tierra Sirius le dijo a James que fuese hacia la casa, que en un momento le seguían, ganándose una mirada extrañada por parte de Remus.

Cuando ya no se veía la silueta del chico Sirius agarró a Remus por la cintura, atrayéndolo a él y abrazándolo con ganas, acto que había deseado hacer desde que el chico había aparecido en la casa Potter. Remus correspondió a su abrazo, disfrutando de la calidez del cuerpo del chico.

-Te he echado de menos Rems-le susurró el pelinegro al oído sin despegarse un solo ápice de su cuerpo.

-Y yo a ti Sirius. –el chico sonrió un tanto colorado ante la ternura que desprendía el moreno, el cual le cogió el rostro para darle un suave y largo beso.

-Mucho.-otro beso- Muchísimo.-otro más-Joder cuanto extrañaba esto…-Remus rodeó el cuello de Sirius con los brazos, dejándose llevar por el momento, disfrutando de los besos que el otro le daba.

-Ejem…Mi madre dice que si no vais ahora saldrá ella a buscaros…No sé qué preferís.

Ambos muchachos se despegaron de inmediato, sintiendo como la sangre les subía rápidamente al rostro al ver allí a James, con una fingida mueca de asco.

-Ya vamos, ya…-dijo mientras sonreía Sirius, caminando hasta James para alborotarle el pelo.

-Por favor, decidme que no estaréis así todos los días en "La Fortaleza"… -Sirius soltó una carcajada y Remus simplemente sonrió.

-Que bien nos conoces Jamie, que bien nos conoces…


N/A: Lo primero de todo, pedir perdón por el retraso. Entre las vacaciones y la sequía de ideas que tuve, me resultó difícil escribir el cap, pero tengo nuevas ideas y aquí lo tenéis, recién hecho. ¿Qué pasará en la casa de la playa? ¿Soportará Lily convivir con James en la misma casa? ¿Aguantaran Sirius y Remus las ganas de violarse el uno al otro a todas horas? ¿Acabará siendo Remus una bolita por la comida de la madre de James? ¿Acabarán James y Sirius expulsados y en Azkabán por hacer magia ilegal? Todo se descubrirá en los siguientes caps. Y quiero dar las gracias a todos los que comentan mi fic o lo ponen en favs o simplemente lo leen. Me alegrais el día (: Tambien dar las gracias a Spngirl29, quien me ayudó a salir de la sequía de ideas. (: Y si os gusta el Sirius Remus ella tambien tiene un fic sobre la parejita.

Bueno, un besote y si dejais review, la mamá de James os darfá un trozo del pastel de chocolate :3

Hasta la próxima, Avengirl.