Este drabble tiene lugar antes que todos los demás, ya que se desarrolla antes de Iron Man, cuando Tony todavía era un magnate de la industria armamentística sin más preocupaciones que administrar su ingenio... ya que su ego es cosa de Pepper. Tony y Pepper son mi OTP canon del universo Marvel, y tiene su mérito, ya que yo soy más de parejas crack.
Así a lo tonto, ya llevo un tercio de la tabla 30 momentos. Gracias por vuestros reviews, y gracias también a quienes leen sin dejar opinión (aunque preferiría que lo hicierais) por vuestro tiempo.
Disclaimer: Los Vengadoresno me pertenecen a mí, sino a Marvel y a Disney
10. Conquista
Pepper entró en el dormitorio de Tony como si le perteneciese. Era parte de su trabajo, así que no dudó en abrir las cortinas sin contemplaciones. La luz del sol entró a raudales y escuchó, procedente de la cama, una especie de aullido ahogado.
-Hora de levantarse, Tony.
La mujer se volvió. En medio del revoltijo de sábanas (carísimas) que cubrían el colchón (enorme) de la cama de su mejor amigo se encontraba éste tratando de cubrirse el rostro para protegerse del sol mientras a su lado una voluptuosa rubia se estiraba y una castaña dormía a pierna suelta. Pepper puso los brazos en jarras. No tenía nada en contra de las conquistas de Tony… en teoría. Él siempre decía de ella que era su mejor amiga (su única amiga, para ser exactos), así que a ella no le gustaba juzgarle, por mucho que su comportamiento invitara a ello. Era un hombre adulto que se comportaba como uno de esos niñatos que salían en MTV despilfarrando el dinero que ganaba creando armas, y de alguna manera su carisma lograba que la gente olvidara lo inmoral de todo aquel asunto.
Tony se incorporó de la cama y Pepper se giró inmediatamente. Estaba completamente desnudo, claro. Estaba muy orgulloso de su cuerpo serrano. En realidad, estaba muy orgulloso de sí mismo, en general.
-Una periodista quiere hablar contigo –dijo Pepper, dándole aún la espalda.
-.¿De qué medio? –Preguntó Tony.
-Trabaja para Vanity Fair –oyó a Tony resoplar-. ¿Estás visible?
-Yo siempre estoy visible, .¿hay algo que te impida mirar? -Pepper se giró poniendo los ojos en blanco, pero se ahorró el comentario. Tony preguntó-. ¿Cómo se llama?
-Christine Everhart, .¿por? –Le sostuvo la mirada durante unos instantes antes de preguntar a su vez-. Lo que quieres saber es si está buena, .¿verdad?
-Francamente, Pepper, aprecio mucho tu opinión en casi todos los ámbitos, pero dudo mucho que pueda fiarme de ti en ese aspecto.
El multimillonario se dirigió al cuarto de baño, así que Pepper aprovechó para pedir a sus acompañantes, por así llamarlas, que se fueran. Llamó al servicio de limpieza, porque ella no pensaba hacer aquel trabajo, y esperó pacientemente a que Tony saliera de la ducha. Se demoró cerca de media hora, pero cuando se plantó en el dormitorio ya estaba vestido y preparado para su próxima reunión, que según la agenda de Pepper, empezaría en…
-Tenemos quince minutos para llegar a la sede.
-.¿No puedo desayunar antes? –Preguntó Tony, lastimero.
-Te hubieras levantado antes –increpó Pepper, ya caminando hacia el ascensor de la vivienda. Ya estaban dentro cuando añadió-. Deberías reordenar tus prioridades: el trabajo va antes de tirarte a todo lo que se mueve.
-Y antes de todo eso, iría conquistarte a ti, Potts –soltó Tony. Ella le lanzó una mirada escandalizada, pero él esbozó una sonrisa y dijo-. Sólo bromeaba. Ya sé que eres inmune a mis encantos.
-Alguien tenía que serlo –puntualizó ella mientras se cerraba la puerta del ascensor.
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