Disclaimer: ¿En serio es necesaria esta verga?
Si me van a matar que sea después de leer el capítulo, por favor.
Capítulo IX
El Primer Giro
¿Alguna vez has llegado a sentirte solo? Pero me refiero a completamente solo. A esas veces en las que sientes que no eres la prioridad de nadie, que por mucho que te esfuerces siempre serás parte de otro plano, de ese plano en el que nada importa. Entonces las lágrimas comienzan a caer y no hay hombro alguno sobre el que llorar. Solo estás tú, en tu oscuridad y tu desdicha. Solo.
Theodore Nott caminaba por los desiertos pasillos del Colegio Hogwarts De Magia y Hechicería, era pasada la medianoche por lo que el castillo permanecía en la penumbra y él permanecía sumido en sus pensamientos.
Nott no era un mal chico, era muy diferente a sus compañeros, más sin embargo eso no quitaba el hecho de que era Slytherin hasta la médula. Excepto por cierto pequeño hecho, que varios Slytherins habían comenzado a tener como costumbre…
Theo estaba enamorado de una Gryffindor.
Theo estaba enamorado de una Sangre Sucia.
Theo estaba enamorado de Hermione Granger.
—Hola, pequeñín —susurró Draco al bebé que reposaba en sus brazos. El infante mantenía sus achocolatados ojitos bien abiertos y observaba absorto a su interlocutor, como si lo reconociera.
Luna no hallaba qué hacer, Hermione no le había dicho que hacer en caso de que Draco despertara nuevamente. "Oh, Hermione Hermione Hermione…", pensó.
La señora Malfoy, quien hasta el instante se había mantenido al margen de la situación, carraspeó lo más elegantemente posible captando la atención de los presentes.
—¿Alguno de ustedes se dignará a explicarme qué está sucediendo aquí?
Draco suspiró, había llegado la hora de la verdad. Literalmente.
—Lovegood, —espetó Draco mirando fijamente a Luna— ¿Por qué no preparas un poco de té y los tres nos sentamos a conversar como personas civilizadas en tu salón?
Luna parpadeó varias veces, bufó y se dirigió a la cocina.
Minutos más tarde, el rubio tenía al bebé dormido en su regazo mientras los tres adultos en el lugar se tomaban un exquisito té de hierbas.
Draco le dio un largo sorbo a su taza y se preparó mentalmente para, por decirlo de una manera, soltar la sopa. Claro que, antes de abrir la bocota, pensó en ella. Pensó en su sonrisa amable. En sus ojos brillantes. En su cabello espeso, ese en el que tanto le gustaba enredar sus dedos. Pensó en sus deliciosas curvas. "Hermione…", suspiró.
—Creo que es imposible seguir callando la verdad durante más tiempo —habló por fin el rubio— Antes que nada, me gustaría agradecerte, Lovegood, por mantener a Scorpius a salvo. —ante la mención del nombre "Scorpius" Narcisa Malfoy observó a su hijo con asombro, abriendo mucho los ojos, Draco solo sonrió y asintió. La rubia sintió las mejillas húmedas, y entonces notó que estaba llorando. Observó al pequeño que reposaba en el regazo de su hijo y tuvo que tapar tu boca con una de sus manos para prevenir un sollozo. Scorpius era el nombre que Draco debía ponerle a su primogénito, esa era una costumbre de la familia Black, nombrar a sus hijos como constelaciones. Draco esperó durante unos minutos a que su madre se calmara, y prosiguió— Lamentablemente, ahora que Granger ha muerto las protecciones que los mantenían a él y a ti seguros comenzarán a flaquear.
Luna se sorprendió al notar el tono de desinterés con el que Draco hablaba de Hermione y de su precipitada muerte. Pero asintió deliberadamente, el rubio tenía razón.
—Realmente esperaba a que no se cumpliera la sentencia… —murmuró la Ravenclaw. Draco sintió su máscara de indiferencia temblar, pero tragó en seco y decidió terminar lo que había empezado.
—Bien, creo que ya ha quedado claro, pero de igual modo lo diré. Scorpius Hyperion Malfoy es mi hijo, su madre era Hermione Granger, y él es la causa de… Bueno, de… Creo que decir de todo esto, no sería una exageración… —musitó el rubio mientras se rascaba distraídamente la cabeza observando al pequeño durmiente en su regazo.
Pansy lloraba a mares, y Theodore solo atinaba a observarla como diciendo "¿Cuándo vas a acabar?". El Slytherin sintió una brisa leve acariciar su rostro, y cerró los ojos. Sintiendo. Recordando. ¿Qué podía hacer ahora? Tanteó su bolsillo derecho y sintió el aparato del demonio que le había dado la condenada Bruja.
—Pans… —susurró Theo. Ella le echó una mirada bañada en veneno de basilisco, totalmente letal. Él sonrió.
Si la tormenta acaba, y ya no nos vemos… Quiero que sepas que seguiré aquí. Siempre estaré aquí.
—Vamos, cielo, deja de llorar —susurró él contra su oreja arrancándole un escalofrío.
—Anda a decirle "cielo" a Granger —espetó fríamente ella calmando sus sollozos.
Theo soltó una carcajada y le dio a Pansy un sonoro beso en la mejilla.
—¿Lista, Pansy?
—¿Para qué? Pensé que este era el fin. Ya sabes, que no había esperanzas y todo eso —su voz era dura y sus ojos estabas marcados por la tristeza.
—Quizás… Pero aun así podemos divertirnos un poco ¿No crees? —esto último lo dijo sacando el extraño objeto de su bolsillo, realmente parecía un giratiempos, era dorado, solo que era un poco más grande y tenía más aros alrededor del pequeño reloj de arena. Pansy observó a Theo dudosa— Vamos Pans, por los viejos tiempos.
Pansy suspiró para luego sonreír y Theo interpretó esa sonrisa como un silencioso "Sí".
—¡¿Cómo qué no los encuentran?! ¡TIENEN QUE ESTAR EN UNA MALDITA PARTE! —era extraño ver a Harry James Potter alterado, pero en ese preciso instante lo estaba. Y mucho. El afamado Elegido se hallaba gritándole histéricamente al más cualificado grupo de aurores del ministerio. Es que vamos… Los tipos eran unos incompetentes. No había ni rastro de Narcisa y Draco Malfoy. Claro que Harry creía firmemente que había uno, pero que sus subordinados eran demasiado inútiles como para encontrarlo. Se estremeció a sentir una mano sobre su hombro, pero se calmó al escuchar la voz de su novia.
—Cariño, dales un respiro —susurró Ginny con cautela.
—Bien, largo —Harry no había terminado de pronunciar estas palabras cuando todos los aurores ya se estaban movilizando para irse, o mejor dicho, para huir.
—¿Hablaste con los encargados de Azkaban? —cuestionó el Gryffindor mirando inquisitivamente a la pelirroja.
—Sí, y creo que no te gustará escuchar lo que me han dicho… —Harry la observó como diciendo "ajá, continua"— Pues, Harry, nadie sabe qué ha pasado. El cuerpo no está. Los dementores no quieren dar explicaciones. Los otros prisioneros no vieron nada fuera de lo común. Pero según los inefables la presencia mágica de Hermione ha desaparecido de este mundo y yo no sé qué podemos hacer, porque no tenemos ni la más mínima maldita idea de que está ocurriendo aquí y tengo miedo y… —Ginny hablaba rápido mientras las lágrimas se le escapaban junto a varios sollozos, Harry solo la abrazó y suspiró, tratando de procesar toda la información que su novia le había soltado de golpe.
Harry esperó unos minutos hasta que la respiración de Ginny se normalizó, dejó de abrazarla y tomó su rostro entre sus manos.
—Gin, necesito que te calmes, ¿Cómo que el cadáver no está? Se supone que le dieron el beso, en su celda correspondiente debería estar el contenedor vacío de lo que una vez fue ella. —él trataba de sonar lo más impasible posible. Pero por dentro, Harry Potter estaba gritando.
Luego de un levemente justificado silencio, Narcisa decidió hablar.
—Así que… ¿Huiste con Granger porque estaba embarazada? ¿De eso se trataba todo? ¿En qué demonio estabas pensando? —Draco suspiró, le pidió con la mirada a Luna que sostuviera al bebé, y eso hizo ella.
—Realmente el embarazo de Granger, al principio, era una nimiedad… Hay algo grande detrás de todo esto, madre. Algo muy grande. Toda esta paz, ¿No notas lo falsa que es? ¿No sientes como la oscuridad nunca ha dejado de cernirse sobre nosotros?
Luna abrazaba al aun dormido Scorpius contra su pecho mientras unos leves espasmos recorrían su cuerpo, Herms se lo había advertido, pero escucharlo de la boca de alguien más la abrumaba.
—El señor tenebroso cayó, hijo.
—¿Quién está hablando de ese zopenco, madre?
Narcisa observó a su hijo atónito.
—Granger y yo huimos porque nos perseguían. Siempre nos han perseguido. Todo comenzó en Hogwarts, aunque en ese entonces estábamos muy ocupados enamorándonos y preocupándonos por el Lord para notar que algo más andaba mal. Ellos no hicieron acto de presencia hasta después de que Nott hijo fuera sentenciado al exilio y que mi padre falleciera.
—¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? —cuestionó Luna, hablando por primera vez.
—Pensé que lo sabrías, Lovegood. Supongo que Granger no confió lo suficiente en ti como para contarte toda la verdad… —Luna frunció el ceño.
—Hermione me dijo que por mi bien no debía contármelo todo.
—Bien bien… Como les seguía diciendo, ellos se habían mantenido al margen de nuestras vidas durante mucho tiempo. Al graduarnos de Hogwarts, Granger y Nott tuvieron una especie de aventura, una aventura bastante seria. No entraré en demasiados detalles —"sería demasiado doloroso hacerlo", pensó— Nott fue exiliado y Granger y yo tuvimos una especie de reencuentro. Fue entonces que ellos hicieron acto de presencia.
—¡DRACO LUCIUS MALFOY EN ESTE MISMO INSTANTES DE DEJAS DE RODEOS, VAS AL GRANO, Y NOS DICES QUIÉNES SON ELLOS! —Draco sonrío imperceptiblemente, jamás había visto a su madre tan alterada. Y eso, de un modo bastante bizarro, lo complacía.
—Ellos, madre, lo son todo. Ellos, lo desean todo. Ellos, son la luz y la oscuridad. Ellos, son más letales que los cuatro jinetes del apocalipsis. Ellos, somos nosotros.
—¿Nosotros quiénes? ¡Draco, por Morgana!
—Los monstruos, madre. Los que la corrompimos. Theodore Nott, y yo. Y por eso es que él —musitó señalando al pequeño Scorpius— Está en peligro.
—El balance… El Yin y el Yang. Oh no… —eso fue lo único que los Malfoys le entendieron a Luna Lovegood antes de que comenzara a susurrar incoherencias a una gran velocidad.
—Oh sí… —murmuró Draco observando a su hijo con toda la preocupación del mundo. Mientras que Narcisa observaba la vacía taza de té frente a ella, sin entender una mierda.
Harry y Ginny estaban sentados en la oficina del primero discutiendo acaloradamente los más recientes hechos, cuando alguien irrumpió en el lugar.
—¿Qué ocurre, Thomas? Te he dicho que no entres en mi oficina sin tocar.
—Sí, sí, lo siento, señor, es que… —el hombre tomó una gran exhalación, al parecer había estado corriendo— tengo un aviso urgente para usted.
—Bueno, qué esperas. Dímelo. —le espetó Harry con impaciencia, Ginny le lanzó una mirada envenenada a su novio ante su brusquedad.
—Es Longbottom, señor, ha despertado.
Tan tan tan tan… No me odien que yo a ustedes los quiero mucho. Sé que últimamente tardo demasiado en actualizar, pero es que mi musa es traviesa y la condenada viene y va a su antojo. Traté de hacer este capítulo lo más largo posible, y me atrevo a decir que es el más largo hasta ahora. Quise dejar de ser tan mala y les di unas cuantas respuestas, claro que también les di preguntas nuevas. En fin, espero que les haya gustado y que dejen muchos reviews, miren que si no los dejan me arrecho y no actualizo más, xoxo.
