Por más molesto que estuviese no podía tratar mal a su madrastra, ella era muy amable con las personas, tanto que tenía a una maldita bruja a su derecha comiendo como si nada pasará.

—Cocina delicioso—alago, llevándose la última porción de pasta a la boca.

—Muchas gracias—contesto la madrastra de Vegeta, no con el mismo ánimo.

Sabía que esa muchacha le había hecho algo a su hijastro, claro que lo supuso después de ver a Vegeta salir corriendo tras esa chica de pelo azul, no podía echarla pero la idea no parecía mala ahora.

—Dime Vegeta, ¿Me invitaras a salir? Mañana es sábado.

La miro con el ceño fruncido claramente irritado, estaba siendo muy descarada.

—Oh, lo siento pero él tiene un compromiso, disculpa cariño—habló salvandole.

—Oh—musito ocultando su enojo—, entonces nos veremos directamente el lunes. Le agradezco por la cena—se puso de pie, tomo su plato e intento tomar el de la señora de la casa—. Yo le ayudare con los platos.

—No es necesario, tus padres han de estar preocupados, deberías ir a casa ya es un poco tarde.—le quitó el plato a Lían y camino a la cocina con Tarble siguiendole.

—Has escuchado, largo—apunto con su barbilla a la puerta.

Él estaba de pie con los brazos cruzados sobre su pecho a una distancia considerable de Lían, aprovechando eso se acercó a él moviendo sus caderas de una forma sugerente; esto no hizo más que molestar a Vegeta.

—Entonces me voy—susurró coqueta, pasando por su lado—. Pero esperaba que pasemos más tiempo juntos— lo miro con un puchero en los labios.

—No quiero que te me acerques otras vez—siseo enojado, el intento de seducción de la chica no le hizo ni moverse—. Ahora vete.—camino hacia la sala para poder tomar la escalera e ir a su habitación.

Molesta camino hacia la salida, al diablo con su amabilidad. Claro que no volvería a acercarse a él otra vez.

Molesto se acostó en su cama cerrando en sus ojos. La había dejado ir y él no hizo nada para que no se vaya.

Flashback

—Yo no he vuelto con ella—dijo seguro de si mismo.

—¡Mientes! ¡Eres un maldito mentiroso! ¡¿Quieres jugar con las dos, es eso?!—ella gritaba sin contenerse.

—Es la verdad...—apenas dijo eso la mano de Bulma se estrelló contra su cara.

—¡Maldita sea!—se quejó Bulma, tomando su mano adolorida.

El golpe apenas y le dolió pero ella lo había golpeado. Le miro ofendido, él no había hecho absolutamente nada para tal acción.

—No tenías por qué golpearme, ahora es tu maldito problema si no me crees, puedes irte a mi no me va a importar menos por el simple hecho de que tú y yo no somos nada, sino fuera por el imbécil de Kakarotto ni nos hablaríamos.—se arrepintió al instante en el que vio las lágrimas de Bulma.

Sin decir más ella se subió a su motocicleta y arrancó, sin mirar en ningún momento hacia atrás, si lo hubiera hecho habría visto un Vegeta arrepentido.

''Soy un tonto'' se dijo.

El lunes se levantó sin ánimo alguno, no había dejado de llorar en toda la noche del sábado y se sentía agotada emocionalmente. Era una estúpida por pensar en que Vegeta le tenía algo de aprecio por un simple beso.

Ahora tenía los audífonos pequeños, era un poco molesto ya que se había acostumbrado a que le cubrieron todo el oído, pero eso no quitaría el hecho de que quería estar sola.

Al llegar estaban todos ahí, incluido Vegeta, simplemente pasó de largo, un brazo la detuvo cuando estuvo por entrar al edificio, una pequeña esperanza nació en su pecho: tal vez se tratase de Vegeta.

—¿Qué pasa Bulma?—escuchó de la voz de Goku.

—Tengo un dolor de cabeza...—murmuró. Se arrepintió al instante en el que sintió a Goku tirar de su brazo insistiendo en ir a la enfermería— ¡Sueltame quiero estar sola!

—Pero estas enferma...

—¡Que te valga! ¡Estoy bien yo sola!—aprovechando el desconcierto de su amigo se libro de su agarre y se fue a su salón.

Se sintió culpable de ver la expresión confundida y un poco dolida de Goku, después de todo el muchacho no había hecho nada; además de que gracias a él había conocido a Vegeta. Se maldijo por volver a pensar en ese estúpido.

Nunca antes había golpeado a alguien, debía admitir que se sintió horrible, tanto físicamente y emocionalmente. Le habían enseñado desde pequeña a respetar a las personas y que era algo muy malo golpear a alguien, que los problemas se resolvían con palabras simplemente.

Aún le dolía volver a recordar esas palabras de parte de él, estaba molesto por el golpe y sabía que se había pasado, simplemente no pudo contenerse al verlo con aquella chica. Ya había aceptado que Vegeta le gustaba, lo confirmó cuando lloro como una maldita loca.

—¿Tu nombre es Bulma?—escuchó tras ella.

Se giró y vio a Lían tras ella.

—¿Qué pasa?—contestó, enmarcado una ceja.

Era extraño que ella se le acercará, no habían hecho más que matarse la una a la otra con la mirada cuando fue a ver a Vegeta, el simple recuerdo le hizo fruncir el ceño.

—Sólo quería decirte que me has provocado problemas con Vegeta, no eres más que una molestia.

—Yo no he hecho nada, simplemente fui a hablar con él y al parecer te has colado en su casa.

—Al final la que se ha ido has sido tú, ¿Eso te dice algo, cariño?—salió de ahí del salón con una sonrisa triunfadora.

Su mandíbula tembló avisando que iba a llorar.

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Espero que os haya gustado.

Bien, la madre biológica de Vegeta esta muerta y la que aparece en el capítulo es sólo su madrastra, creo que se me escapo la palabra "madre" por ahí xD lo siento.

Nos leemos pronto!