- Se acabó tu tiempo principito.- dijo Cato mientras los cinco tributos le rodeaban.
- ¡Puedo llevaros a ella!- exclamó Scorpius.- ¡Si me matáis nunca la encontrareis!
- Correremos ese riesgo dijo la chica del Distrito 4. Scorpius estaba perdido, cinco tributos profesionales contra él solo, ¿qué podía hacer? Ellos eran más rápidos, más fuertes y él era... ¡Era más listo!
- ¡Mirar allí está!- gritó, los tributos se giraron en la dirección donde él apuntaba dándole tiempo suficiente para salir "echando leches" de allí.
- ¡Se escapa!- dijo Clove, enseguida se pusieron a perseguirle pero Scorpius tenía ya algo de ventaja, corría por el bosque como alma que lleva el diablo, a veces tropezaba pero enseguida se ponía en pie, podía oír las voces de sus ex-compinches detrás de él, ¿dónde se podía esconder? Pensó en la Weasley, cuando la vio encima de ese árbol, en ese momento no podía delatarla, no sabía explicarlo pero tenía la sensación de que él, nunca podría matarla. ¡Estaba subida encima de un árbol! Esa era la solución, Scorpius cogió carrerilla y trepó a la rama del árbol más cercano, le costó, pesaba demasiado, pero al final lo consiguió y cuando Cato, Glimmer, Clove y los demás tributos pasaron por debajo de él, ni se enteraron que estaba allí.
- ¡Mierda, le hemos perdido!- exclamó el chico del 1.
- Volvamos al campamento, ese capullo aparecerá en cualquier momento y... Tendrá su merecido.- los chicos rieron, a Scorpius se le erizaron los pelos de la nuca. Cuando pasaron varios minutos él respiró fuertemente, estaba cansado de la carrera y el corazón latía a mil por hora pero, se había salvado. Estos tres días los había pasado con los tributos profesionales y con todos sus lujos, la comida, el agua, las armas, las medicinas, pero ahora tendría que aprender a sobrevivir solo.
Sabía que ese momento llegaría, el momento en el que ya no le serviría a los profesionales y se había preparado para ello. Se desabrochó la chaqueta y en ella tenía una botella de agua de medio litro, un cuchillo de caza y un paquete con pan y un tubito con yodo. Era lo poco que tenía para ir tirando. Dio un sorbo pero no aguantó más y en una hora ya se había bebido la botella. A las dos horas seguía tumbado encima del árbol. Decidió ir al riachuelo a por agua, por el camino pensó en los demás tributos. No podría con los cinco profesionales, ni con Thresh, a menos que se hiciera con una lanza, un arco o algo por el estilo. Tampoco atacaría a la Weasley, se lo prometió a Albus. Eso le dejaba con el chico cojo del Distrito 10, la chica con cara de comadreja del 5 y la pequeña Rue... La pequeña Rue... Escondido entre los árboles veía en el riachuelo a la morena niña cogiendo agua para beber. Era la oportunidad, la oportunidad de reducir el número de tributos a diez. Observaba como la niña bebía con grandes ansias, como si no lo hubiera hecho nunca, debía de haber pasado varios días sin beber. Se acercó sigilosamente y cuando estaba lo suficientemente cerca se tiró a por ella, la niña reaccionó y salió corriendo pero Scorpius la consiguió atrapar del tobillo.
- ¡AHHHHH!- la niña chillaba y le rogaba que no la matara, luchaba para escaparse pero su fuerza no era nada en comparación con la de Scorpius.
- ¡Cállate!- le ordenó el tapándola la boca, los demás tributos los escucharían. Scorpius sacó el cuchillo de caza que tenía en el bolsillo, la mano le temblaba, la iba a matar.
- Hazlo rápido, por favor.- gimoteó la niña. Scorpius la agarraba fuertemente y le puso el cuchillo en la garganta, de una pequeña raja comenzó a salir sangre, ahora solo le faltaba cortarla el cuello, no era muy difícil si tenías fuerzas, se lo había visto hacer a los profesionales en la Cornucopia.
- ¡Vete!- Scorpius bajó el cuchillo, le temblaba todo el cuerpo estaba a punto de llorar.- ¡No me has oído! ¡Vete antes de que me arrepienta!
La niña salió corriendo desapareciendo entre las sombras de los árboles, Scorpius se desplomó en el suelo, no podía matar, no pudo matar a ese tributo, ¡es sólo una niña! Ahora mismo debía de ser el hazmerreír del país, nunca un tributo lo había tenido tan fácil y había perdonado una vida, golpeó con los puños de ambas manos el suelo y comenzó a llorar. No supo cuanto tiempo pasó así, el tiempo era muy relativo en la arena. Intentó calmarse, así no conseguiría patrocinadores. Fue a la ribera del río a lavarse la cara, la próxima vez no se le escaparía nadie. Se levantó y cuando se giró algo le golpeó la cara a gran velocidad, se desequilibró y calló al suelo, tenía que ser alguien fuerte, los profesionales le deberían haber alcanzado, o tal vez Thrers, veía borroso, el tributo se sentó encima suyo. Recuperaba la visión. El tributo lo agarró fuertemente del mono por el pecho. Scorpius recuperó la visión.
- ¡Weasley!- Rose le pegó un tortazo. Scorpius forcejeaba, ¿y su pacto? ¿Es qué la Weasley lo iba a matar?
- ¿Por qué me has salvado tres veces?- Rose le zarandeaba, Scorpius recuperó la compostura pero no se defendió.
- ¿Qué?
- ¡Qué por qué me proteges, Malfoy!- dijo, parecía una gata arañándole, él se protegió la cara.
- ¡Ehh! ¡Ehh! ¡Cálmate o vendrán a por nosotros!
- ¡Me da igual!- gritó Rose, estaba indignada de que Malfoy jugara con ella de cara a la audiencia.
- Mira, Albus, él me dijo que te protegiera, ¿contenta?- dijo Scorpius intentando sacarse de encima a Rose.
- ¡Mienteees! ¡Dí la verdad!- Rose lo zarandeaba, estaba nerviosa, quería respuestas.
- ¡Cálmate!- dijo cuando Rose le pegó un puñetazo, él pudo agarrarla de las muñecas y girarse 180º, ahora el estaba encima y la Weasley atrapada.
- ¿Quieres saber por qué te protejo?- dijo él, parecía como loco, recordó que tenía el cuchillo en el bolsillo.- La gente no quiere a un niño pijo como campeón, ¡tu eres la heroína! ¡A ti te quieren todos! ¡Te crees que si pudiera no te mataría!- los ojos de Scorpius estaban inyectados en sangre, recordó que tenía el cuchillo en el cinturón y lo podía utilizar perfectamente ya que la Weasley estaba atrapada.
- ¿Y entonces por qué no me matas?- preguntó ella, se notaba la desesperación en su voz, Malfoy la tenía entre sus garras e iba a morir.
- Pues...- la miró a los ojos azules, en el fondo la Weasley aunque hubiera pasado tantas calamidades estos últimos años seguía teniendo los ojos de cuando se conocieron, la mirada desafiante pero a la vez inocente, recordó cuando tenían once años, que se pasaban el día discutiendo y peleando por ser el mejor en clase.- porque...- bajó la mirada a sus labios, luego subió de nuevo a sus ojos, y repitió varias veces la operación.- no puedo...- dicho esto la besó.
