¿Seika shika?
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Advertencia: Yaoi, NCS
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–vamos Shun, hay algo que tienes que ver– fue todo lo que le había dicho antes de desaparecer del castillo, y llegar a lo que parecía el barrio pobre de alguna ciudad. Sobre lo alto de un edificio, sus figuras se perdían ante las densas nubes que cubrían el cielo.
Se oían voces de personas, a pesar de estar a muy altas horas de la noche. –ven Shun– lo sujeto del antebrazo y ambos bajaron de un brinco los 5 pisos del edificio, llegaron a un callejón solitario, o eso parecía. Las pocas luces encendidas de los departamentos alumbraban el lugar.
El olor a basura y inmundicia llegaba a sus narices, voces cercanas con palabras soeces, gritos y alarmas los armonizaban. Dieron algunos pasos hasta encontrar un indigente recostado en el piso, sus ropas sucias y gastadas.
–vez a ese humano? – Eleazar se acerco e inclinándose sujeto su barbilla, alzo el rostro dejando ver sus ojos irritados. –es un ejemplo de lo que su sociedad llama basura– Se levanto –nosotros jamás llamamos a los humanos basura–
–los llaman alimento–
–así es– sonrío –nosotros no creemos que haya gente inútil. Él será un buen alimento, aunque su sangre este enervada– Shun no dijo nada, le entristecía ver personas así.
Continuaron caminando, salieron a una avenida transitada, jóvenes y adultos caminando, ignorando al resto se confundieron entre ellos, el ambiente era pesado, gente con mala cara, de aspecto extravagante; algunos que llegaron a mirar a Shun mostraban gran cantidad de sentimientos, ninguno le gusto.
Llegaron hasta un edificio, una estridente música brotaba de ella, Eleazar entro ignorando a los que deseaban entrar, el peliverde lo siguió; nadie les impidió el paso.
Shun se detuvo cerca de la entrada, viendo todo con sorpresa, la ética y moral no existía ahí, solo lujuria y depravación emanaba. No era como lo que sentía como los vampiros, lleno de sensualidad; sino uno vulgar, sin pudor ni estilismo.
–estos– se escucho la suave voz de Eleazar en su oído, estaba tras sus espaldas –son los humanos que ustedes salvaron con tanto esfuerzo, derramando sangre y destruyendo vidas– gente sin valores, disfrutando de placeres carnales, dejándose llevar por ambición y egocentrismos, la putrefacción de la sociedad de contemplaba en ese lugar.
Incapaz de pronunciar palabra alguna, incluso de moverse; no creía lo que veía, le asustaba eso. Y se dejo llevar, conduciéndolo a una puerta al fondo del lugar.
–hay muchos lugares como estos, no todos escondidos en los barrios pobres, los ricos también se divierten a costa de otros– la puerta fue abierta, una orgía en pleno éxtasis, una niña, un niño; en medio de aquellas bestias, devorándolos ignorando sus lagrimas.
Shun retrocedió asustado, escondió el rostro en el pecho del vampiro, deseando creer que era una ilusión, una farsa que ese ser le creaba para confundirlo, someterlo. No podría ser verdad, demasiado grotesco, asqueroso para ser verdad.
–lo que vez, no lo he creado yo; así son las cosas, así es el mundo de los humanos– Sujeto a Shun de los hombros para poder ver su rostro –yo y los míos matamos, porque nos es necesario para existir, hay vampiros que matan por placer, lo mismo que estos humanos hacen, cada raza tiene a su basura dentro de su sociedad–
La triste mirada de Shun, comenzó a derramar lágrimas.
–No nos arrepentimos de matar, témenos porque corrompemos vidas, pero no nos desprecies por ser vampiros, pues los humanos no son tan distintos a nosotros–
Uno dentro de esa habitación se había levantado, con paso tambaleante por la droga en su sangre, se acerco a Shun, y con una mano acaricio su sedoso cabello.
–hermoso únetenos– al escuchar esa voz Shun se alejo, Eleazar no lo dejo alejarse mucho.
–ellos no valen la pena– el vampiro sujeto con una de sus manos el cuello de aquel tipo, y de un solo movimiento le destrozo la traquea, y posteriormente liberando la presión de su mano, dejo caer el cuerpo sin vida. Nadie, mas que ellos dos, se dio cuenta de eso.
Shun no sabia que hacer, si reclamarle por haber matado a un humano, pelear contra él por tal ofensa a su raza, o agradecer por acabar a alguien como él y pedirle que libere a los dos niños. No tuvo mucho tiempo para pensarlo, en un solo instante estaba de nuevo en el castillo, en la habitación que era su celda.
Eleazar lo tomo del mentón y le alzo el rostro para que lo viera –es por esos humanos que los Dioses que enfrentaste deseaban acabar con la humanidad, tu Diosa, tus amigos y tu hicieron un gran trabajo al derrotarlos, porque a pesar de todo existen humanos como tu, que hacen que la humanidad valga la pena. Lastima que haya tan pocos–
–por que?– pregunto Shun aun derramando lagrimas. Eleazar lo miro interrogante –por que me dices todo esto? –
–para que comprendas mi mundo... – acerco a Shun a su cuerpo –y para que derrames tus preciadas lagrimas– al termino de esas palabras, lamió las mejillas humedecidas. Shun había intentado alejarse en vano.
Eleazar continuaba lamiendo, besando cada parte del rostro del chico, Shun seguía intentando alejarse, no le gustaba, detestaba la forma en como le trataba –suéltame– había pronunciado Shun, desesperado por no poder alejarlo.
Un fuerte golpe antes de ser arrojado a la cama –tu eres mío, y puedo hacer lo que quiera contigo– y con furia y pasión incontrolable, poseyó nuevamente a Shun, desgarrando cuerpo y alma.
No pudo hacer nada para evitarlo, solo pensar en ¿cual era la diferencia de aquellos humanos que destruían a los suyos, usando hasta niños para sus placeres y ambiciones; de vampiros que usaban a los humanos y que además se sentían con derecho a ello?
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Sabia que había llegado el amanecer, aun no se acostumbraba a vivir durante las noches; giro el rostro hacia la ventana, seria tan fácil destruirla y acabar con ese vampiro. Pero entonces qué lo detenía?.
¿Su palabra dada? no, prometio permanecer a su lado, pero no intentar matarlo. ¿Su voluntad sometida? Eleazar estaba dormido, su poder no estaba tan latente en su ser, podría intentarlo sin problema. ¿Las promesas que le ofrecieron? imposible, no creía en sus palabras, salían demasiado ocultas como para no saber que hay mentiras entre ellas.
Suspiro consumido por las dudas, su cabeza ya no le daba idea firme de lo que tenia que hacer, tantas cosas que hacer; lo único... lo único que seguía claro en su interior, lo mantenía oculto en su corazón, escondiéndolo de aquél que si llegara a verlo, lo destruiría como lo ha hecho ahora con él.
Cansado de permanecer acostado, hastiado de estar a lado de ése. Se levanto cuidadosamente, la cadena en su muñeca; lo penso mucho, no pasaría nada si fuera cuidadoso y Eleazar no se enteraba.
Con cuidado abrió un eslabón, dejándolo con la libertad de salir de ahí. La puerta abierta cuidadosamente, ahora estaba cubierto por la oscuridad del pasillo; camino dudoso sin rumbo alguno.
Voces de personas, se escuchaban de frente, no era vampiros, de eso estaba seguro. La oscuridad se iba perdiendo a medida que avanzaba; con cierto recelo se asomo en cuanto el pasillo se termino. Había llegado al salón.
Varias personas discutían, unos traían armas que nunca antes había visto, el anciano que había visto la otra noche les hacia frente, a tras de él, varias otras personas, personal del castillo.
Las personas armadas. 6 sujetos, apuntaban amenazadoramente, al parecer, si la discusión continuaba los matarían; y eso era algo que Shun no podía permitir. Saliendo de su escondite, le ardieron los ojos por la luminosidad, pero se recupero rápido.
–larguense– se escucho al anciano -no les permitiremos entrar.
–quítate viejo, sino quieres que los matemos. No solemos matar humanos, pero no nos impedirán avanzar–
–y ustedes no nos impedirán cumplir con nuestro deber–
–ah no– en un rápido movimiento, uno de esos tipos, había sujetado a una de las chicas presentes, sus ojos azules se miraban asustados, le apretaban el cuello con fuerza. –déjanos pasar o ella será la primera en morir–
–suéltala– Shun ordeno estando ya a mitad de escaleras, que separaban el pasillo de donde venia de el recibidor de la entrada, justo frente a la puerta, donde el alboroto estaba.
–tu, eres uno de ellos? – exigió saber el quien aprecia ser el líder, aspecto tosco, cabello oscuro, y ojos penetrantes.
–de ellos? – pregunto confuso, aun no sabia el porque de la discusión.
–eres un vampiro, esto seguro, tu apariencia no me engaña– y disparo su arma. La servidumbre grito asustada. Mientras que los armados miraban felices.
En un rápido movimiento, Shun había esquivado el ataque –joven Shun– dijo el anciano al verlo bien.
–lo sabia, eres uno de ellos, mátenlo– varios disparos fueron hechos, Shun los esquivo todos con un brinco, quedando en medio de todos ellos.
–antes de que me sigan atacando, quiero que notes el hecho de que desde que hable la luz del sol me ha estado iluminando y no he muerto, es mas, ni un tipo de daño he sufrido–
El tipo retrocedió asustado al notarlo, la chica fue liberada ante el mismo hecho, la mente de esas personas intentaba dar una respuesta a lo que pasaba, temían lo peor. –qué eres tu? –
–un humano como tu–
–eso no es posible, no hay ser humano capaz de moverse como tu–
–yo conozco a muchos que si, fuimos entrenados para eso–
–no... – apunto a Shun con su arma –eres el nuevo vampiro del que se ha hablado, uno capaz de caminar bajo el sol– menciono apuntándolo nuevamente con su arma.
–ya te dije que no soy un vampiro, y por favor, te pido que bajes tu arma, no conseguirás nada de esa manera–
–cállate, no tengo porque obedecerte, te matare yo mismo– disparo
–que necedad la tuya, no vez que alguien puede salir lastimado–
–tu serás el único lastimado– iba disparar nuevamente, pero Shun en un rápido movimiento, lo desarmo.
–cual es tu necedad en todo esto, detente por favor–
–no me detendrá, acabare con todos los vampiros, acabare con esos asesinos– su voz estremeció a todos, tan cargado de sentimientos –no permitiré que sigan lastimando a los humanos, que nos usen como si fuéramos simples objetos, destruiré a todas esas bestias devoradoras, los... matare en nombre de todos aquellos que han visto morir a sus seres amados sin poder hacer nada para evitarlo– cerro los ojos conteniendo sus sentimientos –y tu, ni nadie me lo impedirá–
En todo ese tiempo, Shun se había quedado paralizado, sus palabras habían llegado ha lo mas profundo ser, deseaba ayudarlo, apoyarlo a cumplir sus anhelos, pero... no podía.
–le pido de favor, que desista de esto, no... – agacho la mirada, costándole decir eso –no quiero hacerle daño– hace tanto que lo decía, y tantas veces que había sido pronunciado.
–qué no me quiere hacer daño, no le creo, esta esperando que baje la guardia para atacarme–
–mire, si quiere atacarme, bien. Pero no lastime a los demás–
–esta bien, entonces– apunto su arma, –prepárate para ser destruido–
Como en las anteriores, Shun esquivo el disparo fácilmente –le dije que podía atacarme, no que me dejaría lastimar– agrego al ver la cara de estupefacción del sujeto.
–dices ser un humano, pero no existe ser humano capaz de hacer algo así–
–existen– desvío la mirada recordando a todos aquellos, que como él, eran capaces de eso –y entregan su vida para salvar a la humanidad– su voz se oía tan distante.
–si eso hacen, qué haces defendiendo a asesinos? –
Shun volteo a verlo –no los defiendo, tu amenazaste a esa chica, e intentaste matarlo a él– se refirió al anciano.
–porque son unos traidores a nuestra raza, por eso–
–ellos hacen lo que creen correcto, todos tomamos decisiones que no a todos agradan– y en voz baja agrego –o que ni a nosotros mismos nos agrada–
–pues es hora de que vean el error en sus acciones–
–no permitiremos que dañen a nuestros señores– el anciano se había quitado de atrás de Shun, y se colocaba a lado –así como existen humanos que matan y hacen sufrir a otros humanos, existen quienes los protegen y ayudan. Tan variados llegan ha hacer también los vampiros, nuestros amos jamas dañarían humanos por vanas razones–, Shun recordó lo visto la vez anterior, cuando mataron a un hombre frente a sus ojos y no pudo hacer nada para evitarlo.
–ja, ni tu mismo lo crees. Te han cegado con sus poderes– mirando a Shun y nuevamente al anciano –les ayudaremos a salir, recuperaran su voluntad–
–no tenemos nada que recuperar, si permanecemos aquí o hacemos lo que hacemos, es porque así queremos, nadie nos ha obligado a nada–
–entonces son tan despreciables como esos seres, saben que asesina con crueldad, y aun así los ayudan–
–la necesidad de vivir es innato en cualquier ser, así como ustedes han decidido matarlos para que no los maten, ellos matan para vivir, no hay diferencia en eso–
–no creas que con tal falsas palabras me convencerás, he visto como asesinan, lo disfrutan, eso no es sobrevivir–
–no todos son iguales–
–enséñame un vampiro que no disfrute matar, uno que sienta culpa por sus actos, que se regañe a si mismo por extinguir la luz de vida de algún humano– la fuerza de sus palabras retumbaban en todo el salón.
El anciano tardaba en contestar.
–yo he matado, he derramado sangre de esas bestias, sangre que alguna vez fue humana, me lamento por cada gota derramada, sufro cada vez que sujeto mi arma, pero se que si me detengo mas hermanos perecerán–
–vemos las cosas de distinta manera, nuestras vidas no han tenido el mismo camino, y dudo mucho que lo lleguen a tener, hemos visto el otro lado del asesinato, y sabemos que en difícil comprender aquello que se nos ha enseñado a detestar–
–supongo que no has tenido una vida feliz, ni tu ni tu gente, pero no crees que es hora de darse una nueva oportunidad?-
–esta vida, es nuestra nueva oportunidad, y la agradecemos. Nosotros sabemos lo que es que la gente nos desprecie, y fueron ellos... los vampiros que odias los que nos aceptaron, les debemos mas que gratitud–
–no es posible, se aprovecharon de sus debilidades para usarlos–
–ellos vieron nuestras debilidades y las desaparecieron. Los vampiros una vez tuvieron corazón humano, nos comprenden–
–y es por eso que nos vencen tan fácilmente–
Shun escuchaba todo atentamente; la postura de ambos, completamente contrarias, nadie vencía, cada quien seguro de sus propias palabras, pero y él?... a quien apoyaba. Solo se encontraba en medio de todo, inseguro, cansado, seria fácil apoyar al cazador, sus palabras eran tan ciertas, pero el mayordomo se escuchaba tan seguro, todos merecen ser escuchados.
–YA BASTA– grito el cazador –déjanos pasar, permítenos acabar con esas bestias–
–nunca– el anciano nuevamente se interponía, sin arma alguna, arriesgaba su vida por... los vampiros.
Qué debía de hacer Shun, no podía permitir que mataran al anciano, pero seguía sin comprender porque los defendía. Si pudiera, él mismo enfrentaría a esos inmortales. Sino hubiera dado su palabra, y tuviera una promesa que cumplir, pelearía contra ellos aunque le costara la vida.
Su vida.
Un ligero click, enfoco su vista hacia el cazador, había disparado, con rápido movimiento quito al mayordomo, ambos en el piso.
–gracias– emitió aun agitado el anciano, Shun le sonrío antes de voltear a ver al cazador.
Se levanto y mirando enojado por atreverse a dañarlo –lárguense– su cosmos empujo a esas personas sacándolos del castillo y cerrando las puertas, el resto del personal aseguraron esas mismas puertas, para no dejar entrar a nadie mas.
–muchas gracias joven Shun– el aludido subía las escaleras, sin pensamiento alguno, había actuado de manera espontanea, todo le confundía –se que no entiende lo que pasa, pero el tiempo es largo, un día le dará respuestas–
Qué palabras habían sido esas, el tiempo le dará respuestas, no es lo que todo el mundo dice?. Pero es tiempo es mas largo que la vida; vivirá lo suficiente para entender?.
¿Entender como alguien te usa como un objeto, te aleja de las personas que quieras, te enseña peste y corrupción, puede llegar a tener gente que quiera protegerlo?
Había llegado a la biblioteca, no tenia ningún deseo de ir a la habitación, se recostó en el diván, suspiro fuertemente, y descubrió con alivio que no se sentía tan intensamente la muerte en ella. Al vez porque en esos libros estaba escrito el pensamientos de cientos de personas, todas ellas con dudas y sentimientos.
Escuchar la puerta abrirse, el viento frío entro, cerro los ojos por instinto, como queriendo alejar a quien entraba.
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Continuara
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