Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de DH78, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)
Por supuesto, podría intentar sacar la maquinilla de afeitar que usé del maldito contenedor de basura, pero esa pequeña película viscosa por encima de las cuchillas está atascada en un pañuelo de papel usado, y solo... no.
Y además, soy sensible. Las maquinillas de afeitar usadas y mi piel no tienen una buena relación.
Así que salgo por la puerta para encontrar a Edward justo donde lo dejé, con la cabeza apoyada en el respaldo del sofá. Sus ojos están cerrados y no se ha dado cuenta de mi regreso, por lo que aprovecho y observo.
Su pelo salvaje apunta a todas direcciones, como si recién se pasó los dedos a través de él. Sus largas pestañas se encuentran contra su piel mientras sus labios están fruncidos en el puchero más lindo, que me dan ganas de abrazarlo y chupar sus labios.
Y luego está el cuello.
No he pasado suficiente tiempo admirando su cuello. Vamos a tomar un momento, porque ahí está, la pièce de résistance...
Su nuez de Adán.
Es una belleza, balanceándose suavemente cuando traga, su piel está cubierta con el más mínimo indicio de rastrojo.
Sí, he terminado.
Me aclaro suavemente la garganta mientras me siento a su lado en el sofá. No me siento demasiado lejos, pero no me siento lo suficientemente cerca para parecer atrevida. Doblo la pierna derecha debajo de mí y mi rodilla roza su muslo ligeramente.
¿Ven cómo lo hice? Escondí la ofensiva pierna sin afeitar e hice un avance en un solo movimiento.
Eso es lo más elegante que puedo llegar a ser, me temo.
La cabeza de Edward se gira hacia mí, abriendo sus ojos jade. Él sonríe de una manera perezosa.
—Entonces... —comienzo y me detengo.
—Entonces, me la pasé bien esta noche —dice, suspirando cómodamente y colocando su mano sobre mi rodilla. El calor de su mano es tan electrizante como calmante. También hace que cada vello de mi cuerpo se levante, sí, incluyendo los que están en mi pierna, lo que me recuerda que tengo que estar en control esta noche, así no hay descubrimientos peludos.
Pero cuando él se inclina hacia mí, con el rostro a un suspiro del mío, todos los pensamientos vuelan por la ventana.
¿Cómo diablos hace eso?
—¿Qué quieres decir? —susurra.
Mierda. Dije eso en voz alta.
Él se ríe.
—Sí, lo hiciste.
—Maldición.
Su risa le hace cosas a mi parte baja, pero lucho contra eso… más o menos.
Me río con timidez y me acerco.
—Solo me pregunto qué tipo de mojo* estás usando, y si incluso sabes que lo tienes para empezar.
—¿Mojo? —Se ríe de nuevo—. ¿Qué, crees que tengo una táctica?
—Oh, sí tienes una táctica... tienes que saberlo —me burlo.
La sonrisa torcida de Edward hace una aparición y sí, lo sabe.
—¿Ves? Eso justo ahí —exclamo, apuntando a sus labios—. Eso es una táctica.
Ambos nos reímos por un momento y estoy completamente relajada. Podría ser el hecho de que es tan fácil estar cerca de él. También podría ser el vino.
Él levanta su mano de mi rodilla hasta la barbilla, los dos nos inclinamos hasta que nuestras sonrisas se tocan.
Entonces, las cosas ya no son divertidas.
Edward suavemente presiona pequeños besos en mi labio inferior, luego la parte superior, causando que respire entrecortadamente. Este no es el mismo beso de antes, o de la primera noche. Es… encantador.
Se lo devuelvo con algo más de intensidad, finalmente, tirando de su labio inferior entre los míos y chupando suavemente. Su profundo y suave gemido vibra por todo mi cuerpo y es como un interruptor.
Mis manos le quitan sus lentes y los pongo sobre la mesa lateral. Es una lástima, pero esto va a ser mucho más cómodo sin ellos. Mis manos se mueven para encontrar su lugar feliz en su nuca, donde pueden agarrar puñados de suave pelo. Gime de nuevo y me tira más cerca de él, sus manos acercándome hasta que nuestros cuerpos están tan cerca como pueden estar.
Cuando su lengua busca la mía, gimo, lo que él parece disfrutar a fondo porque su respiración se acelera y sus manos viajan de arriba abajo por mi espalda.
Estoy tan concentrada en el beso que ni siquiera lo pienso dos veces para montarlo a horcajadas.
Porque, en serio, eso es lo que le haces a los tipos que lucen como él.
O simplemente este tipo, porque honestamente, nunca he visto a nadie como él.
Su boca se vuelve más insistente, separándose de la mía para rozarme la mandíbula y morderme del cuello hasta la clavícula.
Sus acciones me hacen jadear. Instintivamente restriego mis caderas contra su furiosa erección, que en realidad es bastante impresionante, por cierto; presionando mis senos contra su pecho.
—Bella, oh... te sientes increíble... —jadea Edward contra mi pecho. Empuja hacia abajo el escote de mi blusa hasta que su boca se encuentra en la curva de mis senos, y es el puto cielo.
—Mierda. —Respiro en su sien mientras mis manos se enredan en su cabello.
Le está costando llegar a mis pechos, lo que realmente necesito que haga por el bien de mi salud mental, por lo que me alejo lo suficiente para sacarme la blusa por la cabeza, quedándome en mi sujetador negro.
Sus ojos se clavan en mis pechos, saltando de uno a otro. Se ve como un niño en una tienda de juguetes, sin saber con qué jugar primero.
Estoy a punto de ayudarlo y quitarme el sujetador cuando golpea con fuerza mis manos y hábilmente lo desengancha. Sus dedos rozan mis hombros mientras empuja las correas. Cuando se cae, él no pierde el tiempo internándose.
Es un hombre hambriento. Tal vez ha estado sin relaciones sexuales tanto tiempo como yo.
Jesús, tal vez esto es una mala idea.
¿Tal vez muy pronto? ¿Demasiado? Tal vez sea demasiado... ¡Ooohhh!
—¡Ooohhh! —jadeo cuando siento sus dientes ligeramente pinzando mi pezón.
¡Ah! Pinzando mi pezón*... Me muero.
Cuando Edward cambia al otro pecho me olvido de que sea demasiado pronto, ya que se siente demasiado bueno para parar.
Me estoy restregando como una puta y no me importa, y tampoco a él. Su pene se frota peligrosamente cerca de mi sexo y estoy tan mojada que debería estar avergonzada, pero... nah.
Sus manos viajan por mi espalda y mi trasero cubierto antes de que lleguen debajo de la tela y ensanche sus manos sobre mi ropa interior.
—Maldición, he querido hacer eso toda la noche —gruñe en mi cuello.
—Mmmm —gimo, reaccionando a la combinación de su caliente aliento y barba contra mi piel. Empujo su suéter, señalando mis intenciones. Puedo sentir cada ondulación de su tonificado torso y el rastro feliz que lleva a un puñado de pelo en el pecho.
Nunca me ha gustado el pelo en el pecho. Pero la cantidad adecuada en este hombre... solo... JODER... sí.
Él se saca la camisa y, finalmente, puedo sentir piel contra piel cuando continúa con nuestra previa actividad. Sus manos comienzan a arrastrarse hasta las pantorrillas, pero antes de que llegue a mis muslos, ralentiza sus movimientos, acariciando el mismo lugar una y otra vez.
En mi estado de desconcierto me pregunto por una fracción de segundo qué rayos está haciendo. Entonces me congelo.
Oh, mierda.
Mierda, mierda, mierda.
Me esfuerzo por quitarme de su regazo pero él sostiene mi cintura con una mano mientras con la otra agarra mi pantorrilla.
—Deja que me baje —estallo, aunque débilmente. El calor de mi inconveniente sonrojo llena mis mejillas.
—¿Por qué? —susurra, todavía acariciando mi cuello.
—Porque es vergonzoso —susurro de vuelta, cerrando los ojos en completa humillación.
—¿Qué es? —Puedo sentir el tirón de su sonrisa en mi piel.
¿El hijo de puta está jodiendo conmigo?
—¿Qué demonios piensas? Olvidé una parte cuando me afeité, ugh... ¡Me quiero bajar! —Trato de alejarlo, pero maldición, es muy fuerte, y es… él es...
Está temblando...
No, no. Se está riendo.
Jadeo.
—¡No puedo creer que te estés riendo de mí, idiota!
Ante eso, Edward levanta la cabeza, y puedo ver su cara enrojecida y el brillo travieso en sus hermosos ojos, y quiero darle un puñetazo, follarlo y besarlo al mismo tiempo.
—Aww. No seas así, Bella. Es lindo. Es como, como un mohawk en la pierna —dice, tratando de decir las palabras y tratando de controlar su risa.
Quiero estar enfadada con él. Debería estar furiosa.
Pero no lo estoy.
Su sonrisa es contagiosa, y en cuestión de segundos me disuelvo en un ataque de risa, recostando la cabeza en su hombro.
Después que la risa cede, suspiramos y nos miramos el uno al otro por lo que parece mucho tiempo.
Me da lo mismo. Podría ver esos ojos toda la noche y ser feliz.
Bueno, no realmente. Todavía me gustaría eventualmente tener sexo con él, pero estoy divagando.
Edward rompe el silencio primero.
—Por mucho que me gustaría quedarme, y no tienes idea de cuánto —dice, empujando sus caderas para demostrarlo. Todavía puedo sentirlo duro contra mí. No quiero que se vaya.
—Lo sé —termino el pensamiento por él—. Hablamos sobre tomar las cosas con calma y aquí estoy, prácticamente violándote.
—Oh, no me importa en lo más mínimo que me violes. Ese es el problema. Si me quedo, sé lo que haré, de lo que soy capaz de hacer. Ha pasado algún tiempo. —Niega con la cabeza, mirando hacia abajo avergonzado.
—Sí, lo mismo pasa conmigo.
—Pero aún tenemos mucho de qué hablar. Todavía no hemos discutido la noche en el bar, y no quiero que tengas una impresión errónea sobre mí. Conquistar chicas en un bar, no es mi estilo...
Presiono el dedo en sus labios hinchados por los besos.
—Está bien. No es el mío tampoco. No me debes explicaciones.
—Quiero decírtelo. Quiero saber más sobre ti.
Sus claros ojos verdes son sorprendentes con la intensidad de sus palabras.
Después de arreglarnos y acordar hablar las cosas, lo acompaño a la puerta. Me jala por la cintura mientras me besa suavemente, su otra mano acunando un lado de mi cara.
El beso es suave de nuevo, pero sin faltar el mismo fuego que siempre siento cuando lo beso.
—Te llamaré mañana. Tal vez podamos salir con los niños o algo este fin de semana —murmura contra mis labios.
—Mmm. Está bien.
Él sonríe de nuevo antes de abrir la puerta y caminar hacia su coche.
Me recuesto contra el marco de la puerta y con un gesto me despido; él hace el gesto de vuelta y se aleja.
Una hora después estoy enterrada bajo las sábanas de la cama cuando mi teléfono vibra.
Estoy en casa. Desearía todavía estar allí. – E.
Sonrío antes de escribir mi respuesta.
Entonces vuelve. – B.
No me tientes, mujer. – E.
Ja. Pero desearía que estuvieras aquí también. – B.
Es bueno saberlo. Te llamaré mañana. Dulces sueños. – E.
Buenas noches, Edward. – B.
Y mis sueños esa noche pueden no ser dulces, pero él es definitivamente la estrella.
*Mojo: La palabra originalmente significa encanto o hechizo. Pero ahora se usa comúnmente como atractivo sexual o talento.
*La expresión en inglés es Nibble on my nipple, pero se pierde la rima al traducirlo.
Bueno, este par definitivamente ya avanzó un poco, aunque como Bella no puede resistirse a Edward, por eso descubrió el parche de vello sin rasurar. Cosas que solo a Bella le pasan jajaja. Cuéntenme qué les pareció el capi.
Muchas gracias por las alertas y favoritos, a las chicas que dejan rr capítulo a capítulo, siguiendo la tradición, les dejo el capi de regalo por superar los 300 rr (los superamos antes, pero no tenía internet y no me había dado cuenta).
LucyGomez, Tata XOXO, Mony Grey, Dess Cullen, Bree-Tanner-Bears, JoanS2506, Emma, libbnygramajo, UserName82, somas, BM Cullen, blankitapia, GSora, cavendano13, carmen-cielo, Kriss, mercy, carliztwilight, masb, Adriu, Arlette Cullen Swan, patymdn, Marie Sellory, Toscany80, Yoliki, Ali-Lu Kuran Hale, rosy canul, JeniZuluCullenM, freedom2604, PEYCI CULLEN, Chiarat, shamyx, Roxana, ninacara, Isa Labra Cullen, PRISGPE, florcitacullen1, Lunita Black27, Cristal82, labluegirl94, Karolay28, Dayiss, paosierra, cary y los anónimos.
Nos leemos en la siguiente actualización.
Sarai.
