Capítulo 10. Voluntad.

Moody tenía razón. El nivel ausente, como lo había nombrado, era un estado en el que recibías todo pero no te centrabas en nada. Dos meses habían pasado hasta que había conseguido alcanzarlo. La Navidad había pasado y con ella la fiesta de Slughorn que, por suerte, David había conseguido evitar. Ni siquiera cuando Hermione le había pedido que fuera su pareja, se le había pasado por la cabeza pasar a menos de cien metros del lugar de celebración. Por suerte para él, Moody no sabía de fiestas y, aprovechando la ausencia de clases por las vacaciones, había creado un detallado horario de clases que podía resumirse en tres horas diarias.

La primera vez que David había alcanzado el nivel ausente fue incapaz de mantenerlo más de cinco segundos de lo sorprendido que estaba. No tenía palabras que pudieran definir adecuadamente como se sentía. La descripción más cercana que se le ocurría era como si su mente se extendiera como la mermelada en una tostada pero fuera incapaz de retener nada de lo que este estado le permitía alcanzar.

El metamorfomago supuso acertadamente, según le confirmó Moody posteriormente, que este estado mental era una desventaja ante ataques legeremánticos: una mente tan dispersa era más fácil de atacar. Sin embargo, el veterano auror le tranquilizó diciendo que solo era un primer escalón de la escalera que llevaba al dominio de los sentimientos que pretendía que aprendiera.

Las Navidades habían sido bastante interesantes fuera de Hogwarts, especialmente alrededor de Harry. David se había sentido ligeramente decepcionado con la declaración de fidelidad del joven mago de la cicatriz hacia Dumbledore. Era estúpido sentirse así, sabiendo de antemano que eso iba a ocurrir; sin embargo, ese mismo conocimiento le hacia incapaz de confiar en el anciano director. El anuncio de las clases de Aparición no tardo en enterrar temporalmente ese tipo de pensamientos, aunque volvía a surgir cada vez que Harry regresaba frustrado de sus "clases particulares".

Moody seguía exigiéndole de forma implacable; ahora que había alcanzado el "nivel ausente", el exauror le obligaba a mantenerlo mientras se movía y esquivaba hechizos. Era como hacer equilibrios sobre un hilo de pescador: debía de mantener la mente extendida pero no tanto como para perder el foco y recibir un hechizo. Finalmente, tras dos semanas de intentos infructuosos, Moody le confesó que ese equilibrio era imposible de conseguir. Por primera vez, desde que había empezado sus clases con Ojoloco, David entendió porque la mayoría de sus alumnos terminaban odiándole.

—Puedes odiarme si quieres, Manning —dijo Moody al ver ese brillo particular en los ojos del metamorfomago tras la confesión—. No voy a pedir perdón por mi forma de enseñar. Tengo que saber de que pasta estás hecho. Lo que tienes dentro no es un juguete. Para llegar al nivel de autocontrol que necesitas, debes tener un espíritu fuerte. Tenía que comprobar cuanto era el tuyo.

—¿Y bien? —preguntó David.

—Has aprobado… por ahora —el exauror mostró su sonrisa torcida al escuchar el quejido del metamorfomago—. El siguiente paso es conseguir un estado mental totalmente contrario al nivel ausente. Si el primer nivel busca que la mente esté abierta, sin centrarse en nada en concreto; este segundo nivel busca la concentración absoluta. El objetivo es ser capaz de anular cualquier distracción externa y podrás centrar toda tu atención y toda tu mente en un único objetivo. Es un estado mental ideal para duelos individuales y épocas de estudio.

Al contrario que con el nivel ausente, David parecía tener cierta facilidad con el estado concentrado. Moody no lo demostraba pero estaba gratamente sorprendido con la seriedad con la que se tomaba el entrenamiento. Hubiera sido mucho peor, sabiendo lo que guardaba el muchacho en su interior, que no entendiera la importancia del mismo. Además, veía en el ciertos detalles que le gustaban y le hacían preguntarse dónde podría llegar si quisiera ser auror y se sometiera al antiguo régimen de entrenamiento.

El veterano auror nunca había sido una persona que se guardara sus opiniones. Si alguien le preguntaba sobre el actual entrenamiento de los aurores, siempre contestaba que solo servía para que aprendieran a coger la varita por el lado correcto y no volarse algún miembro con ella. Lo peor es que era consciente de que la fallecida Amelia Bones había estado de acuerdo con él; sin embargo, los recortes en el presupuesto le habían forzado a reducir la exigencia del entrenamiento. El antiguo método generaba muchos más heridos de distinta gravedad y cada curación implicaba una inversión en medimagia, parcela costosa y ya prácticamente extinta dentro del cuerpo por su extrema dificultad.

Su típica sonrisa torva surgió al recordar su comportamiento en la primera de las reuniones. Habían escandalizado a Minerva pero, por primera vez en mucho tiempo, había visto a alguien que parecía atisbar el concepto de alerta permanente. Evidentemente le quedaba mucho para llegar al entendimiento completo de algo que consideraba tan fundamental para un cazador de magos oscuros.


Febrero había llegado y con ella la primera de las clases de Aparición. Todo el mundo se había apuntado y el Gran Comedor estaba ocupado por alumnos de sexto curso que hablaban entre ellos y se preguntaban acerca de cómo se les podía dar. La mayoría habían preguntado a los alumnos mayores acerca de las clases y sabían más o menos lo que se iban a encontrar; sin embargo, la práctica era muy diferente a la teoría.

—¿Destino? ¿Decisión? ¿Desenvoltura? —preguntó David a Jessica. La chica rio en voz baja al escuchar el tono incrédulo de su novio— ¿En serio alguien es capaz de aparecerse siguiendo estas reglas?

—Si el instructor del Ministerio lo dice, será por algo. Seguro que sabe algo más que tú acerca de estas cosas —apuntó ella. David alzó las cejas, dejando claro que mantenía su incredulidad— ¡Atento! ¡Qué sigue dando instrucciones! —le avisó.

—Primer paso: fijad la mente con firmeza en el destino deseado. En este caso, el interior del aro. Muy bien, haced el favor de concentraros en vuestro destino —David volvió a alzar las cejas pero hizo lo que había dicho el instructor e intentó fijar su mente en el interior del aro.

Si necesitas ayuda, avisa —comentó burlonamente Érebo.

—¿Qué demonios haces aquí? —replicó David olvidándose de las clases.

—Necesitaba estirar las piernas y librarme de la presencia de Moody.

—¿Le temes, verdad?

Érebo era consciente de lo que David estaba disfrutando con la situación. Durante toda su vida conjunta, había sido un Doppelganger bastante tranquilo y atípico en comparación a lo que habían sido sus hermanos a lo largo de la historia. Sin embargo, la relación entre ellos había sido particular desde el principio. Dentro de su memoria racial había antecedentes de fuentes cuyo filtro había surgido simultáneamente al propio nacimiento del Doppelganger; sin embargo, no era lo más habitual.

Otro de los detalles importantes para su relación tan especial es que David se había preocupado de intentar conocerle y mantener una buena relación con él. Esa forma de actuar no era la clave de la tranquilidad pero había picado la curiosidad natural de Érebo y había calmado posibles intentos de dominación.

A pesar de todo esto, David siempre era consciente de la presencia de Érebo y lo que significaba: "La amenaza aún residía en lo más profundo de su mente". No podía relajarse completamente en ningún momento. Moody había cambiado eso. Por primera vez en la historia, Érebo comprendía el significado de la palabra temor. No temía por su existencia, nadie podía destruirle sin matar a David; sería como arrancarle el corazón a una persona sin matarlo; aún así, nunca se había encontrado a alguien con tal dominio sobre sus emociones. Era absolutamente invulnerable a sus efectos. Esa voluntad de hierro podía crear una jaula en la mente de David donde encerrarle hasta que el retirado auror muriera.

—Veo que lo temes —comentó David suavemente leyendo lo que estaba recorriendo la mente de Érebo. El enlace entre ellos funcionaba en ambos sentidos. Nada de lo que residía en la mente de David estaba fuera de su alcance y viceversa.

—Tu concéntrate en la aparición. Es una herramienta muy útil y versátil —gruñó Érebo antes de desaparecer. David rio interiormente y regresó a la realidad justo a tiempo para escuchar el grito de dolor de Susan Bones. La imagen de una pierna separada de su cuerpo era algo morboso y desagradable al mismo tiempo.

— La despartición, o separación involuntaria de alguna parte del cuerpo —explicó Wilkie Twycross con calma—, se produce cuando la mente no tiene suficiente decisión. Debéis concentraros ininterrumpidamente en vuestro destino, y moveros sin prisa pero con desenvoltura... Así. —Dio unos pasos al frente, giró con garbo con los brazos extendidos y se esfumó en medio de un revuelo de la túnica, para aparecer al fondo del comedor—. Recordad las tres D —insistió—. Venga, volved a intentarlo. Uno... dos... tres...

La hora pasó sin que ocurriera nada más interesante que la despartición de Susan; solo varios tropezones al intentar hacer el giro necesario para desaparecerse y Terry Boot que no se sabía de que forma había conseguido colocarse el aro alrededor del cuello.


—¿Qué tal las clases de aparición? —preguntó Moody de repente. David escuchó la pregunta pero la ignoró; así debía hacerse en el modo de concentración. Tal y como había ocurrido en la practica del modo ausente, el exauror le había enseñado primero como conseguir el estado total de concentración para luego decirle que esa forma no era la perfección. El culmen del modo concentrado era la capacidad de estar centrado en algo pero sin estar ciego a lo que ocurría alrededor. Debías ser consciente de lo que ocurría alrededor pero siendo capaz de ignorar casi inmediatamente lo que no era importante en aquel momento. Era lo más difícil de todo el entrenamiento y uno de los objetivos finales del mismo.

—¡Sal! —ordenó Moody secamente. El exauror vio en los ojos del metamorfomago como le faltaba poco para alcanzar el estado ideal. Aún existían detalles por mejorar, la perfección solo llegaba con la práctica y la experiencia; alguien tan joven como David por mucha habilidad natural que mostraba tener, no podía esperar dominar una habilidad tan compleja como ésta— ¡Te he hecho una pregunta!

—¿Cómo sabía que no era una nueva maniobra de distracción? —replicó el metamorfomago sabiendo de sobra como trabajaba la mente del exauror.

—Bien, bien… Veo que has empezado a integrar en tu forma de actuar la… ¡Alerta permanente! Te ayudará mucho en la vida. Ahora, responde.

—¡Bah!

—¿Qué respuesta es esa?

—La única que se me ocurre respecto a la desaparición. Lo de las tres D me parece una soberana tontería. No me lo creo.

—Lo es —gruñó Moody afirmando secamente con la cabeza—. Una regla para mentes débiles. Tu mente no es débil. La única verdadera norma que rige la desaparición es tu voluntad de estar en el lugar al que quieres ir. La desaparición no es una magia con reglas estrictas que hay que seguir; simplemente, debes usar tu voluntad para dirigir a tu magia hacia donde quieres transportarte. Cualquiera con la fuerza mental suficiente puede desaparecerse, sin importar la edad. Una vez que consigues ese dominio, la única limitación es cuanta magia puedes usar para desaparecerte. A más magia, más distancia.

—¿Y el sonido de la aparición?

—Falta de dominio mental. Todo el mundo se sorprende de que Albus sea capaz de desaparecerse sin emitir un sonido y cree que es por su gran poder mágico. ¡Falso! Es por su férreo autocontrol. Si dominas tu mente, controlas el ruido que se genera y la precisión de la aparición. El resto son adaptaciones para débiles. Ahora que tienes claro eso, escucha atentamente y entenderás el objetivo de todo el entrenamiento.

Moody giró su varita e hizo aparecer una silla en la que se sentó. David no pudo evitar sonreír al ver como la mítica paranoia del legendario auror había alcanzado limites aún más insospechados desde su rapto. Si antes no comía o bebía nada que no hubiera visto o supiera como se había cocinado; ahora ni siquiera se sentaba en nada que el no hubiera creado o hubiera analizado previamente. Aunque lo había visto varias veces anteriormente, seguía quedándose embobado viendo como Moody se extraía su ojo mágico y lo introducía en un vaso de agua para lubricarlo mientas se acordaba de la familia de Crouch. Ver un globo ocular girando a toda velocidad sobre sí mismo dentro de un vaso de agua era una imagen fascinante.

—Tienes un dominio suficiente de ambos estados mentales. La perfección llegará con la experiencia y la continua práctica. ¡No te relajes! ¡Entrena! —espetó— Te preguntaras cuál es el objetivo del aprendizaje al que has sido sometido.

—Es para dominar a Érebo.

—Sí y no —replicó Moody—. A través de esto podrás dominar a Érebo, pero el objetivo de este entrenamiento es controlar lo que permite a tu amiguito sobrepasarte: tus sentimientos. Todo gira alrededor de ello.

—¿De qué forma?

—No me preguntes quien lo estudió ni como llego a esta teoría porque no lo sé, pero parece ser que en lo relacionado con la interacción entre magia y sentimientos, éstos se pueden clasificar en intensivos y expansivos.

—¿Intensivos y expansivos?

—Así es. Sentimientos como la venganza o la satisfacción son clasificados como intensivos. Se concentran en el interior de uno —Moody vio como David absorbía cada palabra que salía de su boca con la concentración marcando su rostro—. Otros como la ira o la alegría son expansivos; los humanos no son capaces de retenerlos en su interior y cubren cada gesto y acto de la persona.

—Sospecho que hay un tercer grupo —comentó David al notar la falta de finalidad en la explicación.

—Así es —confirmó el exauror—. Los dos grupos anteriores poseen pocos miembros y muchas veces van viajando entre ellos y el tercero.

—¿Cuál es ese tercer grupo?

—Es el de los sentimientos que pueden clasificarse como expansivos e intensivos a la vez. El amor y el odio son los dos principales representantes; desde que esta teoría fue expuesta, los dos han permanecido en este grupo y son los dos sentimientos fundamentales en tu relación con el Doppelganger —Moody se volvió a colocar el ojo con un sonido de succión que provoco escalofríos a David. El metamorfomago notó la intensa presencia del exauror absolutamente enfocada en el aunque se había levantado y caminaba en dirección a una de las ventanas de la clase, la cual daba al Lago Negro—. Amor y odio. Los dos pesos en tu balanza. Recuerda las veces que Érebo se ha despertado, David; verás que tu odio fue el acceso que utilizo esa cosa.

Era evidente. Su nacimiento se debió básicamente al odio que se tuvo a si mismo debido a su reticencia a actuar había causado la petrificación de Jessica y el surgimiento en el Departamento de Misterios se debió a su odio por Rookwood cuando creyó que había matado a Tonks. El odio era la clave de todo.

—Veo que lo has entendido —comentó Moody viendo la comprensión en el rostro tenso de su alumno, para volverse una vez más a mirar el paisaje—. El amor es la otra pieza y no hace falta que te explique nada. Es tu filtro, tu barrera de defensa, tu control. Sin embargo, no es suficiente. No solo pretendo que rompas todo lo que puedas la influencia de Érebo en ti; mi intención es que, en un futuro, seas capaz de usar ese poder sin que te domine. La protección que te concede el amor que sientes no sirve para ello; necesitas controlar tus sentimientos, no puedes depender siempre del amor… puede que, en algún momento, no sea suficiente.

David frunció el ceño, bastante molesto por la insinuación de que lo que sentía por Jessica no podría ser suficiente para controlar a Érebo. Si había algo de lo que David tenía absoluta confianza era de su relación con Jessica. No solo era su novia, era su amiga, su compañera y la persona que sabía que siempre iba a estar a su lado.

—No me malinterpretes, David —dijo Moody interrumpiendo la línea de pensamiento—. No dudo de tu relación con Jessica… no con lo que me han contado. Pero debes tener en cuenta que Érebo es parte de ti, es parte de tu magia y, por mucho que consideres a Jessica, nunca formara parte de ti de manera tan real y tangible. Ésta es el motivo de que necesites dominarte a ti mismo, controlar lo que sientes —David se sorprendió con lo que acababa de escuchar; no por el mensaje, si no por lo que se podía entrever detrás de ellas.

Alastor Moody era algo más que el auror legendario que todo el mundo conocía. Aunque pareciera que su vida solo había girado alrededor de su carrera como cazador de magos tenebrosos y su igualmente mítica paranoia; algo había detrás de ambas evidentes realidades. Gran parte de la sociedad mágica sabía de la existencia de Sophia Moody, su hermana pequeña; lo que muy pocos sabían era que la muerte de Sophia era algo que Moody nunca se perdonaría nunca. Toda su vida se había considerado culpable en parte de su muerte. Tenía la firme convicción que su fama como auror había atraído a los mortífagos hasta la única familia que le quedaba con la intención de hacerle daño. Lo consiguieron. Sin embargo, Alastor transformó ese daño en lenta y profunda ira y sed de venganza y sus habilidades como cazador se incrementaron de forma exponencial, templadas por la necesidad de evitar que algo así le ocurriera a otras personas y de limpiar esa culpa autoimpuesta.

Moody veía fragmentos de si mismo en David y, sobre todo, veía un reflejo incrementado de aquella ira en Érebo, en aquel extraño y peligroso suceso mágico. Por eso quería que el metamorfomago entendiera que lo fundamental era el dominio de uno mismo. No quería que aprendiera aquello empezando desde el fondo del pozo del arrepentimiento y la culpabilidad.

—Antes de terminar por hoy, quiero explicarte como se entrelaza el entrenamiento por el que has pasado y aún no has superado con la teoría sobre los sentimientos y la magia que te acabo de explicar. Como ya te he explicado, los sentimientos se pueden clasificar en intensivos y expansivos. El modo ausente es ideal para dominar los sentimientos intensivos. Cuando estás bajo a un sentimiento intensivo, éste intenta dominarte haciendo que tu mente se concentre exclusivamente en esa acumulación de sentimiento; para evitarlo, tu mente debe ser expansiva, dispersarse para que el sentimiento no tenga ningún resquicio por el que agarrarte.

Al contrario, cuando intenta dominarte un sentimiento extensivo, éste intenta disolver tu voluntad en su interior; la forma de prevenirlo es que tu mente se intensiva, tan firme e inamovible que el sentimiento extensivo no pueda manejarlo.

—¿Y cuándo hay mezcla?

—Lo más complicado —admitió Ojoloco sin dejar de mirar por la ventana—. Debes detectar que tipo de sentimiento predomina y contrarrestarlo. Es un juego de equilibrio.

—¿Y como sabré detectarlo?

—Yo te enseñaré.


Comentarios.

Hola a todos. He vuelto por aquí. Sí, después de tanto tiempo. Sigo vivo. No sé si quedará alguien por ahí. Para todos los que estén, gracias.

Este capítulo es básicamente una explicación del entrenamiento de Moody hacia David y una pequeña muestra de que Érebo puede ser controlado conscientemente y sin "necesidad" de que el Doppelganger esté de acuerdo.

Ahora muchos agradecimientos.

-A DiCuoreAllison por ponerme en favoritos a mi y al primer y al sexto año de este fic.

-A NikiiArchangel por seguir Hartazgo y Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

-A Ryhen y Vaisyuu por su review del capitulo 9.

-A Kuki-Chan por seguirme.

-A xXm3ch3Xx por seguir y por poner en favoritos tanto a mi como a Hartazgo.

-A shion396 por seguir y por poner en favoritos este año de La sombra de Harry.

-A seremoon por seguirme.

-A Donosti por poner en favoritos Ley de Murphy.

-A Lugrintson por poner en favoritos Tormenta en Shell Cottage.

-A Yessypacheco por seguir y poner en favoritos a mi y a Un nuevo reencuentro.

-A Vicki27 por poner en favoritos Tormenta en Shell Cottage.

-A jesusquirithebestone por su review, seguir y poner en favoritos Z en la Universidad.

-A Myron63 por ponerme en favoritos y por seguir el primer y sexto año de La sombra de Harry.

-A GabiLime14 por poner en favoritos los seis años de La sombra de Harry y por su review en el año 4.

-A Lunnym por seguir y poner en favoritos Observaciones de un Malfoy, Dementores en Dover y Evaluacion trimestral.

-A por poner en favoritos Observaciones de un Malfoy.

-A Juliana E por seguir y poner en favoritos Observaciones de un Malfoy y Evaluación trimestral.

-A sommersset por seguirme y ponerme en favoritos; tambien por poner en favoritos Observaciones de un Malfoy y por el review en el fic.

-A kyra678 por ponerme en favoritos.

-A Tete93 por poner en favoritos Dementores en Dover.

-A CassioBlack por poner en favoritos Dementores en Dover.

-A conego por poner en favoritos los seis años de La sombra de Harry.

-A Yana Mardones por seguir y poner en favoritos Un gran conlleva una gran responsabilidad.

-A Ginny626 por seguir y poner en favoritos Hartazgo.

-A master godragon por seguirme.

-A mariposa de cristal por seguir, poner en favoritos y su review en Evaluación trimestral.

-A por seguir Evaluación trimestral.

-A Duhkha por su review en Evaluacion trimestral.

-A Annabella Prinx por poner en favoritos Evaluacion trimestral.

-A phoenix1993 por poner en favoritos Evaluacion trimestral.

-A Druida por seguir, poner en favoritos y su review en Evaluación trimestral.

-A Caigdimo por poner en favoritos los dos primeros años de La sombra de Harry.

-A marcos. por seguirme.

-A LaChicaRiddle por poner en favoritos Evaluacion trimestral.

-A Baru-Black por su review en Un nuevo capitulo en sus vidas.

-A rosanegra384 por seguir este año de La sombra de Harry y por ponerme en favoritos.

Eso es todo. Un bratzo, xotug.