Disclaimer: Naruto y sus personajes correspondientes pertenecen a Masashi Kishimoto. Esta historia es completamente de mi creación.


Attraction

Capítulo Especial #1


«Es una larga historia. Empezó cuando te conocí. Terminó conmigo extrañándote»

—Lizy Ann.


No había nadie en ese lugar, y lo agradecía, porque si alguien lo observara en esa situación tan penosa, probablemente se reiría de él.

Tenía ganas de llorar.

Así de fácil, se sentía tan derrotado, cansado y sin ánimos de nada, que, si pensaba un momento más en su miseria, se largaría a patalear como un niño pequeño.

El sentimiento de perder en algo que considerabas tan importante en tu vida era horrible.

Desde pequeño, siempre mantenía el positivismo ante las situaciones difíciles, luchaba una y otra vez para superarse a sí mismo.

«No retroceder en mi palabra, ese es mi camino»

Había declarado aquello tan fervientemente delante de todos justo antes de la pelea. Ahora se arrepentía un poco de sus acciones tan apresuradas.

¿Con qué cara miraría al entrenador ahora?

Tomó una bocanada de aire. Apestaba como practicante de karate, apestaba como alumno, como competidor… en todo.

Normalmente tomaba las derrotas como algo que lo impulsaban a mejorar, sin embargo, esta vez había sido diferente. Tal vez porque el torneo significaba una oportunidad muy grande para él, para ser reconocido y dar un paso más como karateca.

Iraku-sensei de seguro estaba decepcionado, así como sus amigos, y sus padres. Es más, el sólo pensar que hizo faltar a su padre al trabajo para que fuera a verlo, le retorcía el estómago. Sabía que Minato era incapaz de recriminarle algo, pero el saber que no pudo mostrarle lo mejor de sí era suficiente para torturarse.

Naruto Uzumaki había perdido en la final del campeonato de primavera, contra Toneri Ōtsutsuki.

Y ahora no sabía cómo hacerle frente a tremenda vergüenza.

Practicó durante más de un año para poder llegar a ese maldito torneo, para al final echarlo todo a perder. Se sentía muy molesto consigo mismo.

Su competidor, ese albino aburrido con cara de sufrimiento, resultó ser toda una sorpresa, no tardó ni diez minutos en sacarlo de la competencia.

Lo cual nadie se esperaba, muchos ya hacían a Naruto como campeón. El entrenador bien se lo había dicho «tienes que ganar, no hay otra opción».

¿Ahora qué iba a hacer?

Sinceramente, se sintió tan humillado, que huyó; salió corriendo del gimnasio al escuchar la voz del host por el micrófono anunciando un «Naruto Uzumaki fuera. El campeón indudable es Ōtsutsuki Toneri».

Las palabras aún le taladraban los oídos.

De seguro sus padres y amigos estaban preocupados, pero no podía enfrentarlos con el orgullo tan pisoteado como lo tenía. Primero debía tomarse diez minutos para tranquilizarse, ya después regresaría a enfrentar las consecuencias de su derrota.

Caminó por detrás de los edificios del campus un largo rato.

El torneo se llevó a cabo en su Universidad, por lo que la presión también había sido mayor.

Doble vergüenza.

En su camino para distraerse, se topó a varios chicos de otras facultades, lo miraban un poco extrañados, era raro ver a alguien caminando descalzo por ahí con un karate-gi puesto.

Cuando Naruto se dio cuenta, el pesimismo aumentó, ¿es que acaso el día no podía ser peor?

Y como si el cielo escuchara sus plegarias, las nubes grises que llevaban un rato anunciando una tormenta, reventaron. Las gotas de lluvia empezaron a caer con fuerza sobre toda la Universidad.

Escuchó cómo los mismos jóvenes que antes lo habían observado, corrían hacia los edificios para protegerse, sin embargo, él ignoró la lluvia.

Había mostrado cobardía al huir momentos antes del gimnasio, ahora no escaparía por unas simples gotas de lluvia.

Se escondió bajo unos árboles, cerca de la entrada a la Facultad de Artes. Aunque realmente no le cubrían mucho, podía sentir cómo las gotas de lluvia caían en su rostro.

Iba a seguir con su depresión, pero se distrajo al escuchar a un grupo de chicas que corría hacia el edificio de artes abrazando sus mochilas, preocupadas porque sus cuadernos de bocetos no se fueran a mojar.

—¡Vamos, Mio-chan! —gritó una de cabello castaño, quien finalmente estaba bajo el techo de la puerta principal de la facultad. Su voz era tan aguda que hizo reaccionar a Naruto.

La aludida, una pelirroja alta, con cara de fastidio, estaba toda mojada y analizaba con la mirada cuántos pasos aún le quedaban para entrar al edificio.

—Ya no importa… como quiera mi mochila ya está húmeda, mira —levantó su bolso y éste escurría agua. Mio se giró hacia la chica que estaba a su lado, tenía el cabello de un azul muy eléctrico—. ¿Corremos, Ayu? Hinata debe estar esperándonos.

—Sí —respondió divertida—, pero quien llegue al último, paga el almuerzo, ¿de acuerdo? —entonces se giró hacia su amiga, la que se encontraba a unos metros de ellas, protegida de la lluvia—. Erika, vamos a correr hacia allá, pon atención para ver quién llega primero.

Erika asintió con determinación, parecía divertirle la situación.

Naruto las miró con sorpresa, ¿cómo podían mostrarse tan animadas a pesar de estar completamente mojadas y con sus mochilas llenas de agua?

Estaban tan entretenidas en sus asuntos, que ni siquiera se habían dado cuenta de su presencia.

Miró con curiosidad a ver qué sucedía.

Las dos chicas se pusieron en marcha, obviamente la de cabello azul ganó, era más delgada y pequeña. Mio llegó a unos cuántos pasos detrás de ella, sin embargo, no parecía molesta. El Uzumaki podía escuchar cómo se reían con fuerza a lo lejos.

E inevitablemente él también sonrió, porque solía hacer ese tipo de cosas con Sakura y Sasuke en la escuela elemental. La nostalgia lo invadió, pero no intentó evitarlo, porque ese sentimiento era mejor que de la derrota.

La lluvia aumentó y se dio cuenta que esos árboles no lo cubrirían por más tiempo.

Suspiró cansado. Ojalá y le diera gripe, así podría faltar a la escuela al día siguiente.

Sí, era buena idea.

Sin embargo, se dio cuenta de lo estúpido de su plan, así que empezó a reírse de sí mismo. Diablos, necesitaba superarlo, no podía ponerse así cada que perdiera un torneo.

Estaba pensando en cómo enfrentar a todos cuando regresara, que no escuchó los pasos suaves de la chica que caminaba hacia él con paraguas en mano.


Hinata no sabía si acercarse.

Los chicos le daban mucho miedo, de verdad. Era como cavernícolas sin corazón que sólo buscaban la manera de herir a las mujeres.

El acoso que estaba recibiendo últimamente era la prueba de ello. Aún no se acostumbraba a toda la atención indeseada que recibía.

Dolía mucho. Levantarse cada día y enfrentarlos era como tratar de quitarse espinas y nunca acabar.

A pesar de que ya había pasado una semana de lo sucedido en la fiesta de cumpleaños de Ayu, la gente parecía no olvidar, al contrario, estaban tan enfocados en eso, que prácticamente era el tema de todos los días.

Ya hasta apodo tenía.

De ser un completo cero a la izquierda, ahora era el centro masivo de odio. Las chicas hablaban de ella, la llamaban desde zorra hasta mojigata. Los chicos se acercaban a insinuarle cosas tan asquerosas que se le revolvía el estómago.

Parecían dispuestos a cualquier cosa con tal de llevársela a la cama.

Y Hinata, ella sólo quería que todo acabase, quería volver a ser la chica tímida que disfrutaba sus clases de artes y platicaba con sus amigas de cosas tan banales que no lastimaban a nadie.

Sin embargo, cada vez estaba más consciente que volver a esa rutina era casi imposible.

Se acababa de dar cuenta, después de que dos compañeras la encerraran en el baño de la Facultad de Psicología.

Había logrado salir gracias a un intendente que la escuchó gritar, si no, seguiría ahí, llena de miedo y frustración.

No estaba molesta, sólo dolida y resignada. Mio, Ayu y Erika no sabían nada, es más, probablemente ya habían entrado a clase, lo más seguro es que preguntarían por ella cuando vieran que no estaba ahí.

Y Hinata simplemente les diría que se atrasó porque la atrapó la lluvia, era una buena excusa para no preocuparlas.

Entonces, si estaba asustada y temerosa, si su corazón dolía tanto, ¿por qué estaba caminando hacia un completo extraño?

Ni siquiera ella lo entendía.

Pero el chico estaba sentado sobre el pasto, vestido con ropas blancas extrañas y completamente mojado. Su lenguaje corporal anunciaba a gritos que la estaba pasando mal.

Tal vez, tal vez por eso se le acercó y se paró a su lado, cubriéndolos a ambos con el paraguas.

Tal vez por eso se sintió comprometida a ayudarlo, porque a ella nadie le tendió la mano cuando alejó a Hiro en fiesta de Ayu.

Sin embargo, se sintió incapaz de mirarle el rostro, aquello era algo que no podía permitirse, porque sentía miedo, de él, de todos.

Simplemente sería una buena persona que cubrió a un chico con su paraguas para que no se mojara.

Simplemente sería una chica que no llegó a clases porque la lluvia la atrapó.

Sonaba bien.


Cuando las gotas de agua dejaron de caerle en el rostro, frunció el ceño extrañado.

Había una chica, a su lado, con un paraguas.

Una chica.

Una chica de cabello bonito.

Ella miraba al lado contrario, por lo que casi no podía verle la cara, pero sostenía con fuerza el paraguas sobre ellos, evitando que se mojaran.

Apenas iba a decir algo, cuando la muchacha, con su mano libre, sacó una bolsa de plástico de su mochila y se la extendió, aún sin mirarlo.

Naruto la tomó totalmente incrédulo.

¿Qué diablos estaba pasando?

Sintió que se le hacía un nudo en el estómago. De repente el olor a tierra mojada era más notorio.

—¿Quién eres? —fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

Hinata se mordió el labio con incomodidad, realmente se le estaba haciendo difícil no voltear a ver el rostro de ese chico.

—Tú… ¿e-estás bien? —tal vez su pregunta era demasiado entrometida.

De verdad que el Uzumaki no entendía nada.

—Gracias —murmuró, tomando la gran bolsa de plástico sin ganas de responder. Entendía el gesto, ella se la daba para que cuando se fuera, se protegiera de la lluvia.

Se quedaron en silencio, las gotas de agua cayendo por las orillas del paraguas.

Ella se mordió el labio inferior y asintió.

—De nada —susurró.

Y el silencio los embargó.

Naruto no pudo evitar mirarla de reojo, la chica no era muy alta, vestía una falda gris y una chaqueta rosa, lucía bastante conservadora. Su cabello negro le llegaba a media espalda.

Era bonita.

Muy bonita.

Se sorprendió de sí mismo al pensar aquello, porque normalmente no lograba apreciar la belleza femenina, Sasuke siempre lo molestaba diciendo que no funcionaba bien.

Pero de verdad, ella era linda y amable.

Porque vamos, ¿quién se paraba ahí sin decir nada y cubría a alguien de la lluvia?

Por primera vez en lo que iba del día sonrió tímidamente, mientras algo cálido lo llenaba de pies a cabeza.

—¿T-Tuviste un mal día? —susurró Hinata con voz temblorosa. Sentía la necesidad de preguntarle si algo le había pasado, tal vez para iniciar una conversación o hacer el momento menos incómodo.

Porque fue ella quien se acercó en primer lugar.

La pregunta lo tomó por sorpresa y se ruborizó.

¡Se ruborizó!

¡Ahí! ¡Al lado de una desconocida en medio de una lluvia imparable! ¿Qué estaba mal con él?

—S-sí, yo… —empezó a hablar torpemente, tanto que se avergonzó de sí mismo. ¿Por qué estaba actuando como un idiota?

Ella se tomó aquello como una negativa.

—Lo siento, creo que no debí preguntar.

Al escucharla, Naruto negó con rapidez.

—No, no, está bien… es sólo que, bueno, esto es bastante raro —dijo, rascándose la nuca—. Pero sí, tuve un muy mal día —y sin darse cuenta, le contó toda la historia. Ella escuchaba, sin mirarlo—. Hoy tenía un torneo muy importante, me preparé durante más de un año. El entrenador tenía muchas expectativas de mí, bueno, creo que todo el mundo las tenía, incluso yo me confié, creí que ganaría. ¿Pero sabes? Cuando llegué a las finales, perdí, fue tan rápido que ni siquiera me di cuenta. El otro competidor era demasiado bueno. Me dio una paliza —río con amargura—. Para acabarla, salí huyendo de ahí, como un mal perdedor. Ahora me siento avergonzado y con el orgullo pisoteado… esta no es la primera vez que pierdo… normalmente tomo las derrotas como aprendizaje, por eso no entiendo por qué me siento tan decepcionado de mí mismo. Justo antes de que llegaras estaba pensando en que sería bueno enfermarme para no tener que venir y enfrentar a todos mañana. Agh… soy un perdedor, uno muy malo—dijo frustrado.

Pensó que se reiría de él, pero para su sorpresa, ese momento no llegó, al contrario, ella lo escuchaba atentamente.

—Para mí el karate es muy importante, más que un club, es mi pasión, de verdad me lo tomo muy en serio. Sin embargo, en esta ocasión la presión me falló y también me confié mucho. Debí ser más humilde y entrenar más. Son muchos errores que cometí. Me duele que tuve que perder para darme cuenta… me faltó humildad —confesó finalmente—. Sé que el entrenador me va a culpar y que mis compañeros se molestarán conmigo, y tienen razón, confiaban en mí. Pero, realmente creo que necesitaba esto para darme cuenta de que debo aprender más, practicar sin cansancio, hasta que realmente sea bueno —lo decía desde el fondo de su corazón.

Hinata dejó que hablara y trató de comprender sus sentimientos, tal y como lo hacía con sus amigas.

Muchas cosas paseaban por su cabeza, pero finalmente sólo dijo una frase, la más adecuada, la que englobaba todo.

—Entonces, en lugar de un mal perdedor, sé un orgulloso perdedor —dijo serena.

Ser un orgulloso perdedor.

Aquellas palabras se metieron dentro de su corazón.

Porque era cierto, la chica tenía razón. En lugar de estarse lamentando por perder un torneo, debía tomar las derrotas con orgullo y aprender de ellas.

Aquella era la mejor forma de mejorar como karateca y también como alumno.

—¿Sabes? Tienes razón —su voz desbordaba emociones—. Muchas gracias.

Naruto levantó su mirada y alcanzó a ver cómo ella sonreía tímidamente, feliz de saber que de alguna forma lo había ayudado.

Ese simple gesto hizo que su corazón diera un vuelco.

—Mi mamá siempre dice que con que una sola persona crea en ti es suficiente —dijo—. Si no la tienes, esa persona tienes que ser tú mismo… —se ruborizó—. B-Bueno, eso pienso…

Al escucharla, rompió a carcajadas.

—Eres bastante amable, señorita desconocida —murmuró divertido—, ¿puedo saber cómo te llamas?

—H-Hinata —respondió nerviosa, ni siquiera sabía por qué le estaba diciendo su nombre—, ¿y tú?

—No te voy a decir —sonrió algo malvado.

Al darse cuenta de que había caído en la trampa, casi se gira a verlo para enfrentarlo, pero se resistió. Bien, su venganza sería no ver su rostro nunca.

—Bueno, no quería saber.

Y ante la estúpida riña que estaban teniendo, ambos empezaron a reír suavemente. Olvidando por un momento el montón de problemas que tenían a sus espaldas.

Olvidando que eran dos desconocidos compartiendo un paraguas y sin saber que por azares del destino en el futuro compartirían mucho más que eso.

El aura entre ambos se volvió más tranquila, Hinata, extrañamente, se sentía cómoda, y Naruto llegó a la conclusión de que la única forma de sentirse mejor consigo mismo, era enfrenado la derrota.

Poco a poco las gotas de lluvia fueron disminuyendo, hasta que finalmente dejaron de caer.

—Parece que acabó—susurró.

—Así es.

Ella tenía que regresar a clases. Él debía volver al gimnasio a dar la cara.

La pequeña charla había terminado.

—Supongo que es la despedida, ¿verdad? —dijo Naruto no muy convencido.

—Lo es —Hinata asintió.

—Entonces… —buscó las palabras adecuadas—. ¿Podrías prometerme que nunca hablarás de esto con alguien? Es bastante vergonzoso… aunque probablemente si me ves no me reconozcas, ya que no has girado tu rostro.

—No planeaba hacerlo —respondió—. Y esa es mi venganza por no decirme tu nombre —dijo divertida.

Naruto sonrió agradecido.

—Gracias, en serio, por todo —se puso de pie, el karate-gi se le pegaba al cuerpo de lo húmedo que estaba—. Me hiciste sentir mucho mejor.

A veces, esos pequeños detalles te cambiaban la vida, te hacían ver las cosas de manera diferente, querer enfrentar las cosas con más fuerza.

Él, en ese momento no tenía ni la mínima idea que conforme pasaran los días, la curiosidad hacia esa chica aumentaría.

Él no sabía que empezaría a buscarla para saber más de ella.

Él ni siquiera se imaginaba que en menos de dos meses terminaría tan enamorado y que todo lo demás pasaría a segundo plano.

Ella se volvería en esa persona que confiaría en él y compartiría sus derrotas.

Naruto no sabía todo eso, porque en ese momento, sólo era un chico algo avergonzado y agradecido con ella por darle un buen consejo.

Y la Hinata del presente y la del futuro, tampoco lo sabría, jamás se enteraría de que el chico al que cubrió con un paraguas era el mismo por el cual su corazón se aceleraría sólo con tomarse de las manos.

Porque era una persona de palabra y olvidaría todo lo sucedido.

—Entonces, me voy —hizo una leve reverencia—, realmente espero que puedas resolver todos tus problemas. Verás que vendrán más torneos y mostrarás lo que vales, sólo esfuérzate.

Le sonrió sin mirarlo y salió hacia la vereda, rumbo a la Facultad de Artes, caminando a paso lento y con gracia.

Se sentía bien consigo misma, el mal rato que había pasado en el baño encerrada estaba casi en el olvido.

Pero el Uzumaki, él era otra historia aparte, se quedó ahí viéndola hasta que desapareció por la puerta.

Su corazón era un caos tremendo, sentía que sus neuronas no hacían conexión, como si todo lo que acababa de pasar fuera un sueño raro.

Se quedó un largo rato parado como idiota, mientras dejaba que sus pensamientos tomaran coherencia.

Tenía que regresar al gimnasio y pedir disculpas.

Salió de entre los arbustos y antes de marcharse, le dio una última mirada al lugar por el cual Hinata había desaparecido, pensando que jamás volvería a verla.

Lo cual era una mentira, porque tres días después regresaría para espiarla, y eso se convertiría en un hábito en los dos meses siguientes.


¡Hola!

¿Cómo están?

Bueno, les traigo este bonito especial, ¿por qué? Bueno, cumplo años el miércoles y este es mi autoregalo.

Sinceramente, esta escena la tengo en mente desde el momento en que empecé esta historia. Siempre creí que lo incluiría como un extra cuando terminara el fanfic, pero para eso aún falta y siento que es necesario para conocer un poco más el trasfondo de Naruto, además ¡ustedes se lo merecen por tanta espera!

Creo que con esto se aclaran varios detalles de la historia, como el hecho de por qué la primera vez que Naruto y Hinata se conocieron, éste la cubrió con un paraguas… (les recomiendo leer el capítulo 1 después de esto y sentirán cómo todo hace sentido).

Chicos, fue muy agradable escribir a estos dos con sus personalidades anteriores, con esto me di cuenta del desarrollo que han tenido, sobre todo Hinata. Aquí la pueden leer bastante asustadiza y temerosa, incluso media fría, pero realmente así era su personalidad a raíz de todo lo que estaba viviendo, y Naruto, bueno, él realmente ama el karate y se lo toma muy en serio.

Y sí, Hinata nunca supo que el chico con el que habló era Naruto, porque no le vio al rostro, además que se prometió olvidarlo, porque él se le pidió… ¿pero realmente lo olvidó…? Um, buena pregunta.

Muchas gracias por la espera, lamento que el capítulo sea tan corto. Por otra parte, aún estoy trabajando en el capítulo 10, esperemos que pueda actualizar en noviembre. Para cualquier cosa, pueden seguirme en mi página de Fb, ahí les comparto cosillas sobre mí a veces.

Y como siempre, gracia por sus comentarios tan bonitos, los quiero un montón.

Un abrazo.

Lizy.

22.10.17