Jacob Black

Mientras corría por el bosque las voces de la manada comenzaron a aparecer en mi cabeza

Leah: ¿Otra vez vas a huir como acostumbras?, ¿Por qué no eres un hombre y enfrentas las cosas?
Seth: Déjalo en paz Leah, cuando resuelvas tus propios asuntos entonces vienes a criticar mientras tanto, no molestes!
-Jacob,¿Cómo estas?
Embry: Jacob, por favor no vuelvas a irte te necesitamos.

-Por favor solo déjenme aclarar mis ideas, no me voy a ir a ningún lado, se los prometo, lo único que quiero es estar solo un rato, por favor se los pido.

Sam: ya lo escucharon muchachos, démosle a Jacob privacidad, Jacob ya sabes que estamos aquí para apoyarte en lo que necesites, más que tus amigos somos tu familia, no lo olvides.

-Gracias, no lo olvidaré, en verdad lo aprecio..

Poco a poco fueron desapareciendo las voces, la última que escuche fue la de Seth, sabia que estaba preocupado por mi, sin embargo en este momento no podía pensar con claridad, después de un rato de solo escuchar el ruido de las ramas y la hierba que iba pisando a mi paso, un ruido me saco de toda concentración, por la velocidad que llevaba primero solo alcance a percibir un leve quejido, que hizo que me detuviera en seco, tenia que averiguar de donde provenía y hacer algo si podía ayudar, no sabia si lo más adecuado era continuar con mi forma de lobo, pero decidí verificar primero analizar el perímetro y posteriormente si las circunstancias eran las favorables convertirme a mi forma humana.

Me acerque con sigilo, pude ver una silueta tirada en entre los arbustos, me asegure de que no hubiera peligro, cuando estuve seguro, me puse detrás de un árbol y me convertí a mi forma humana, era un lastima que mi camisa se hubiera rasgado con mi conversión acelerada después de la platica con Bella, por suerte mi pantalón se salvo, me vestí con los harapos que habían quedado y me acerque con miedo. Debido a la impresión que estaba seguro que causaría, parecía salido del video de thriller, podía escuchar el llanto de la que ahora veía era una chica, desde donde yo me estaba acercando solo podía ver su espalda, estaba en posición fetal, tenia el cabello rizado castaño claro, traía unos jeans y una sudadera y parecía que la pierna le dolía, porque la tenia totalmente estirada y sus manos se movían constantemente hacia la pierna, decidí que debía hablar antes de acercarme para no causarle un mayor susto, ya que definitivamente no era alguien a quien yo conociera, jamás la había visto por aquí.

-Hola, ¿estas bien?, ¿necesitas ayuda?

Lentamente volteo su rostro para responderme, su tez era blanca, sin embargo tenía un tono rosado, sus pómulos eran promitentes, tenía unos ojos grandes color aceituna y largas pestañas, su cara era afilada, cuando me miro vi que sus mejillas brillaban debido a que todavía estaban frescas las lagrimas en ellas, sin embargo lo que llamo mi atención fue la sensación que recorrió mi cuerpo cuando nuestras miradas se cruzaron, pude sentir como un calor abrasador desde la punta de mi pie hasta la cabeza, mi corazón se acelero, todo lo que hacia un momento me abrumaba había perdido sentido ahora podía sentir que flotaba hacia ella , era como una fuerza magnética, de pronto mi ser se alineo a la trayectoria de esta persona, como si todo cobrara sentido de nuevo, como si renaciera en ese mismo instante, nunca había entendido a que se refería Sam cuando decía que no podía separarse de Emily, pero ahora todo estaba claro. Mi vida cobraba un nuevo rumbo, por fin tenia una dirección.

-Hola-
Me sonrió con un poco de desconfianza, cuando se reía se le hacia un hoyuelo en una mejilla, se veía que algo le dolía, pero no se quería ver débil frente a un extraño.

-Mi nombre es Jacob Black, parece que estas lastimada ¿te puedo ayudar en algo?

Suspiro soplando un cabello que tenia en la cara y me observo detenidamente, mi corazón se volvió a acelerar, todo lo que estaba sintiendo definitivamente era algo sobrehumano, tuve que bajar la vista más de una vez para ver si no estaba flotando de verdad, después de que pareció notar que no era un asesino en serie, por fin habló de nuevo.

- Que pena de verdad, lo que sucede es que me lastime la pierna y ya llevo rato tirada aquí y nadie me ayuda, es un milagro que hayas llegado, pensé que me iba a fosilizar aquí tirada.

A pesar de que el sentimiento era abrumador, la conversación parecía fluir de la manera correcta, como si debiéramos encajar como dos piezas en un rompecabezas.

-¿Puedo?

Le pregunté esto mientras me acercaba a revisarle la pierna, ella asintió así que me hinqué a su lado.

-Definitivamente esta rota, ¿Qué haces aquí tan alejada de la civilización?, ¿nadie te ha dicho que es peligroso vagar por los bosques podrías encontrarte criaturas peligrosas por aquí?

-Si, en definitiva fui muy descuidada, lo que pasa es que acabo de venir a vivir con una de mis primas y me encanta la naturaleza y por estar sacándole una foto a un ave, no me fije y caí y unos siglos después me encontraste tú.

- ¿Cómo te llamas?, ¿Quién es tu prima?

-Me llamo Haley y mi prima es Angela Webber.

Angela Webber una amiga de Bella, desventajas de vivir en un pueblo tan pequeño como Forks, aunque note algo importante cuando recordé a Bella, por primera vez en mucho tiempo, no sentí dolor.

-Pues al parecer no va a haber otra manera de que te lleve a tu casa, más que cargándote, ¿te molesta? o ¿quieres que vaya en busca de ayuda?

- ¿Estas seguro que me aguantarás todo el camino a Forks?

-Por favor casi me ofendes con tu pregunta, claro que te aguanto, si no tienes inconveniente te lo puedo demostrar.

Le guiñé el ojo y me acerqué para levantarla, ella estiró sus brazos y cuando estuvo en los míos sentí como si electricidad inundara el ambiente entre nosotros.

-Uy estas ardiendo

Haley con la palma de su mano toco mi mejilla, su roce causo que todo mi cuerpo se estremeciera, era como si cada sensación se agudizara, algo llamo mi atención ya que sentí como su mano se humedecía.

-¿Te sudan las manos?, le pregunté con cierto humor.

-Sólo cuando estoy nerviosa, Haley agachó la mirada y comenzó a observar mi camisa rota.

- y que le paso a tu ropa ¿la mastico un perro?

Suspire, -Es una larga historia.

-Tengo todo el tiempo del mundo, además déjame decirte que "Lois creo que este es el comienzo de una maravillosa amistad"
Después de decirme esa frase de película, volvió a sonreír y me miro expectante a mi respuesta.

-¿Casa Blanca? , definitivamente esta chica era un caso especial.

Nos dirigimos hacia su nuevo hogar, platicando y riéndonos, sabia que era cuestión de tiempo antes de que tuviera que sincerarme con ella y contarle todo acerca de mi, una de las características de la imprimación es que no puedes negarle al objeto de tu afecto nada de lo que te pida, el reloj había comenzado a caminar solo faltaba que la bomba estallara, aunque por alguna extraña razón no dudaba que todo iba a salir de la manera correcta, ahora todo tenia una dirección clara. [/b]

Bella Cullen

Mientras me recostaba para que Edward pudiera preparar lo que necesitaba para que la morfina empezara a fluir por mi cuerpo, de nuevo llegue a la conjetura que no le tenia miedo al dolor, ni ha convertirme en una desconocida mi único temor era perder la humanidad del amor desenfrenado que sentía por Edward, con una mirada de el podía encontrar todo lo que necesitaba, mi fuerza para sobrevivir, para muchos podía ser tonto basar tú vida en una sola persona, sin embargo Edward era la pieza que siempre me haría falta para que mi ser estuviera completo, sabía que todavía había muchas cosas que tenía que descubrir, sin embargo todo lo nuevo lo quería descubrir junto a el, yo tenía la suerte de no necesitar una vida para encontrar a mi alma gemela y más bien querer una eternidad para disfrutarla.

Mientras pensaba en todo esto, Edward colocó la venoclisis, para ser una persona que odiaba las agujas, por primera vez no había sentido nada, en verdad que pensar en el me hacia perder la noción de cualquier cosa, le sonreí y pude ver en sus ojos la preocupación, quise silenciar todas sus dudas con un beso, era increíble como cuando les sentimientos se conjuntaban en nuestras caricias o besos no podía sentir la diferencia de temperaturas y este beso no fue la excepción, incluso lo sentí calido y apasionado desbordando la mezcla de emociones que teníamos, me acaricio el cabello y la cara por un rato mientra yo acariciaba el dorso de su mano, hasta que empecé a sentir que los parpados me pesaban y ya casi no podía moverme.

-Te amo- fue lo último que alcance a decir antes de perder la conciencia.

No estoy segura en que momento comenzó el dolor abrasador a recorrer cada poro de mi piel, jamás había experimentado algo igual, el incidente con James parecía algo menor y sin importancia, aquel dolor era comparar un raspón con una quemadura de tercer grado, podía sentir como si mis huesos se pulverizaran y como si miles de alfileres fueran enterrados en cada una de mis terminaciones nerviosas, bien dicen que las cosas no las puedes entender hasta que las experimentas, ahora comprendía a la perfección porque los Cullen llegaron a contarme que durante sus transformaciones llegaron a pedir la muerte debido al dolor tan intenso que sufrieron, en este momento quería gritar que me mataran para detener este dolor.

No sabía cuantos minutos o tal vez horas habían pasado, bajo este dolor tan intenso parecía que cada minuto era una hora completa y cada hora un día, parecía que el tiempo estaba en mi contra y para hacerme sufrir más estaba caminando más lento, sin embargo con mi conciencia del dolor también inicie a tomar conciencia de otras cosas, como de la presencia de Edward, sabía que el estaba a mi lado podía sentir su mano recorrer mi rostro y su respiración golpear mi cara, lamentablemente por primera vez sus caricias no me proporcionaban ningún alivio, el dolor era lo único que era capaz de registrar, estaba haciendo un esfuerzo por no gritar y por no retorcerme, pero mi prioridad era no hacerlo sufrir, tenia que resistir.

Cuando pensé en Edward sufriendo por mi causa, la imagen hizo que me desconcentrara del dolor apremiante y entonces me enfocara en el, en ese momento comencé a pensar que tal vez la causa de que el recuerdo más fuerte que tenían todos los vampiros de su vida anterior fuera la dolorosa transformación se debía a que solo había concentrado su energía en eso, ahora mi cabeza parecía tener mucho más espacio para albergar diferentes pensamientos al mismo tiempo.

Aunque el dolor no disminuyo en lo absoluto y por momentos incluso aumentaba, intente hacer que mi mente se enfocara en otras cosas para así perder lo menos posible en detalles de mi vida humana, recordé la primera vez que ví a Edward cuando observe su estructura perfecta, la primera vez que me dedico una sonrisa de esas que hacían que mi corazón casi se detuviera, la electricidad que podía sentir en el ambiente cuando estaba cerca de mi, nuestro primer beso, el sentimiento al oír su voz cuando James casi acaba conmigo, mi emoción al oírlo decir que me amaba después de nuestra separación, nuestra boda, cada recuerdo lo fui albergando con cuidado, y aunque el dolor no se mitigaba ni un poco, reafirmaba lo que ya sabía que tenía que ser fuerte porque al despertar me esperaba la eternidad con el hombre que más amaba en este mundo.

Y con la conciencia de este hecho, mi miedo a no necesitarlo de la misma manera se esfumo, aun cuando sentía que me estaba quemando por dentro y que cada tejido de mi piel se desgarraba, podía sentir el amor acelerando mi corazón, no había fuerza que pudiera evitar que yo necesitara menos a Edward.

El tiempo seguía corriendo, cada vez estaba más alerta de lo que sucedía a mí alrededor, podía escuchar los pasos ansiosos de mi familia en la parte de abajo de la casa, podía escuchar con claridad los coches que pasaban por la carretera que corría cerca de la casa de los Cullen, todo parecía escucharse más fuerte y claro, incluso el ruido de la naturaleza se escuchaba diferente el canto de las aves era más hermoso de lo jamás había notado, el viento parecía más melodioso y la respiración de Edward sonaba cada vez más ansiosa.

Escuche a Alice entrar y acercarse a la cama.

- Todo va a salir bien Edward ya no estés tan preocupado, nada más obsérvala se ve hermosa.

Edward gruñó por lo bajo –Eso siempre

- El proceso ya esta por llegar a su fin, así que tranquilízate, que nos estas impacientando a todos, sabes que todos nos preocupamos por Bella.

-Lo sé Alice.

Desde que comencé a sentir dolor este solo había aumentado, sin embargo el escuchar a Alice decir que ya faltaba poco me dio esperanzas, aunque me hubiera gustado saber con exactitud cuanto más tendría que soportar.

Edward Cullen

No podía evitar sentirme miserable e inútil, aunque Bella no se quejaba sabía por el infierno que estaba pasando, me odiaba a mi mismo por hacerla vivir eso, por convertirla en un mounstruo igual a mí, por ser tan egoísta y poner mi felicidad encima de cualquier cosa.

Ansiaba el verla despierta y que la primera parte de su sufrimiento acabará, todavía faltaba ver cual seria su nuevo comportamiento, sabia que nos esperaban tiempos difíciles pero no me importaba estaba dispuesto a aguantar cualquier cosa por ella era lo menos que podía darle, después de todos los sacrificios que ella estaba dispuesta a enfrentar por mí.

Todavía podía escuchar latir su corazón, sin embargo se escuchaba acelerado, Alice tenía razón la conversión estaba a punto de llegar a su fin, algo llamó mi atención, una nueva visión de Alice, Jane, Demetri y dos vampiros más estaban a punto de llegar a la casa, aun en contra de mi voluntad sabía que tenía que ir a lidiar con este problema antes de que Bella despertara, no pensaba demorarme mucho, además no podía negar que llamaba mi atención la implicación de estos dos nuevos vampiros que jamás había visto, ¿Qué tenían que ver ellos con los Volturi?.

Los pensamientos de toda mi familia casi me gritaban que bajara, así que con renuencia me despegue de Bella, no sin antes darle un beso y prometerle que volvería pronto, estaba casi seguro que me escucharía, odiaba tener que alejarme de ella justo en ese momento.

Mi familia me esperaba al pie de las escaleras, Jasper y Emmett estaban emocionados, les encantaba la idea de un posible enfrentamiento, donde por fin acabáramos con Jane y Demetri, tenia que reconocer que la idea no me desagradaba, últimamente sus acciones habían hecho que más que respeto sintiera gran aversión hacia gran parte de los Volturi, la institución limpia y justa que me habían parecido años atrás hoy la veía como algo corrupto y llenos de ambición sin limites de poder y sobre todo control, para ellos éramos una amenaza que de alguna manera debía ser frenada.

Decidimos ir todos al encuentro de estos 4 personajes, tenia que reconocer que sentía curiosidad de leer la mente y conocer un poco más a estos dos nuevos integrantes, ¿deberíamos tener miedo de ellos?, en menos de 2 minutos teníamos frente a nosotros a Jane y sus acompañantes, Demetri tenia una sonrisa de superioridad que causo que la sospecha inundara mis pensamientos.

La primera en hablar fue Jane, sin embargo no preste atención a su saludo, había algo mucho más importante que me inquietaba, la única excepción de mi don para leer las mentes hasta ese momento había sido Bella, la mente de Jane y Demetri nunca habían sido problema para mí, pero hoy algo sucedía, no era como con Bella que simplemente no escuchaba nada, hoy podía sentir que alguien estaba bloqueando mi entrada a los pensamientos de este grupo, era como querer sintonizar una estación donde la señal esta siendo bloqueada por algo.

Ese debía ser el poder de alguno de sus nuevos acompañantes, aunque incremento mi preocupación ver la cara de terror de Alice al parecer también estaban bloqueando sus visiones, en definitiva esto no podía ser bueno. .....