Un cuervo con otra bandada

Capítulo 9: Alas rotas.

— Oikawa, ¿Tienes un momento? — ¿Lo ves haciendo algo interesante?

— ¿Qué sucede Tobio? — Ninguna burla, está cansado del mundo, no está de humor para soportar al engreído rey de la cancha.

— Acompáñame un momento — Sinceramente Oikawa no quería hacerlo, pero sabe bien que el contrario tampoco quería estar en su presencia, si estaba allí sería importante.

Está bien, el gran Oikawa se tomará la molestia de acompañarte Kageyama, más vale que no malgastes su tiempo.

Pero, ¿Cómo llegarojn a esto? Para ello, hay que retroceder unos cuantos días.

Hinata estaba algo decepcionada, por más que revisaba su teléfono, no tenía ni una sola llamada del gran rey, no sabe porque se siente así, sabía que pasaría, pero aun así, no le gusta la situación.

Necesitaba a su amigo.

Por ahora, disfrutaría a los amigos que aún tiene.

— Yamaguchi~ dame de tu helado~ — Tadashi y ella estaban en el mismo parque en que se conocieron, siempre ha sido un buen lugar para encontrarse, tranquilo en su mayoría y cerca de la casa de ambos, era una buena oferta.

— Tú tienes el tuyo — Eso no es del todo cierto.

— Ya me lo acabe — Teóricamente, ya no lo tiene.

— Entonces confórmate — Vamos Tadashi~ Se supone tu eres el bueno, el malo es Tsukishima.

— Pero hace calor~ Vamos, Yamaguchi~ dame~ — No seas cría Hinata.

— No, afectará tu alimentación y seguirás siendo pequeña — Algo que le encantaba a Hinata de Yamaguchi, es que él no la trataba de "enana" ni la molestaba de ningún modo, aunque la regañe, lo hace cálidamente, siempre tan considerado.

— Tsh, tacaño — No seas así E-N-A-N-A.

— Hinata ¿Puedo preguntarte algo? — En teoría, ya lo hiciste.

— Claro — Aprovechando que Yamaguchi parecía muy concentrado, Hinata le quitó el helado, y aunque el pecoso estuvo por quejarse al final terminó cediendo, de igual modo se lo habría dado.

— ¿Qué pasó para que las chicas te odiaran? — Hinata mordió quizás con demasiada fuerza el helado al oírlo, la sorpresa notoria.

— Creía que lo sabías — ¿Por qué lo pensabas?

— No es necesario que me lo digas si no quieres — Es necesario, no conveniente, pero necesario.

— Básicamente, la otra chica nueva esta celosa, es triste, porque ella no es para nada así, simplemente se siente traicionada, creo que si la conocieras te llevarías bien con ella, son algo parecidos en realidad, con nervios por todo — Tadashi lo dudaba de corazón, no se veía siendo amigo de quién sea que lastime a Hinata.

— Si tú lo dices tendré que darte la razón —

Si Michimiya es honesta, no quería hacerlo, no quería tomar un partido en la discusión que había entre las chicas, pero la temporada estaba cerca y algo tenía que hacer, no podía dejar que el club se deshiciera por culpa de unas novatas.

Si lo veía de manera imparcial, si realmente debía sacar a una del equipo, debía mantener a Hinata, ella tenía habilidad, más que algunas de tercero, más que cualquiera del equipo, tenía amor por el deporte.

Pero si lo veía de otra manera, la otra novata era un misterio, aparentemente nunca jugo voleibol antes, podían entrenarla desde cero, podían moldearla a lo que ellas quisieran, y…

Michimiya no quería admitirlo pero tenía miedo.

Si lo ve objetivamente, Hinata tenía talento, sin duda, amor por el deporte, y eso la aterraba.

Podía afectar su posición como capitana.

Y lo que la aterraba aún más, su puesto como regular.

Sí, sabe que es ridículo, debe pensar en lo mejor para el equipo, es la capitana por amor al cielo, no debería temer que el equipo decidiera destituirla o algo, no debería temer, es ridículo, más aún porque Hinata y ella tienen puestos distintos, Yui es wing spiker y Hinata es bloqueador central, pero ella es así, se preocupa por todo, es negativa, y muy nerviosa.

Bueno, en su defensa, también es cierto que Hinata podría amenazar su posición, después de todo, Hinata anhela ser la As del equipo, y usualmente el As usa su posición de wing spiker.

Michimiya aún conserva un poco de cordura.

Por desgracia le ha ganado el miedo,

— ¿Eh? ¿Qué quieres decir? — Tranquila Hinata, solo, cálmate y escucha a tu capitana.

— No puedo permitir más peleas en la cancha Hinata, lo siento pero ya no perteneces a este equipo, ya hable con el profesor encargado — No, no, no, no, Hinata, no te veas tan destrozada, la haces sentir peor de lo que ya se siente.

Yui no tenía idea, no sabía lo que el equipo significaba para Hinata.

No tenía idea de lo que acababa de hacer.

En cambio, la otra novata si lo sabía, y cuando se enteró, se sintió increíblemente mal.

Pero no hará nada para cambiarlo, demasiado dolida por la traición de aquella que fue su primera amiga como para querer remediarlo.

Hinata es más sensible de lo que parece, miedosa, irritable, fácil de hacer feliz, fácil de hacer triste.

Tobio la miraba, en clases estuvo con la mirada perdida, siempre ignoraba al profesor, pero esta vez estaba simplemente ida, en otro mundo, siempre estaba inquieta, pero ahora… estaba demasiado callada, demasiado tranquila para ser ella, simplemente no estaba actuando como ella. Por eso, cuando las clases terminaron, y ella no hacia ningún ademán de querer irse (Usualmente ella era la primera en salir corriendo por una pelota) supo que era preocupante, se acercó a ella, y aún así, ella no parecía darse por enterada, aunque estuviera literalmente a su lado a menos de un metro.

— ¿Hinata? — Ante el llamado la chica parpadeó un par de veces, y sonrió demasiado exageradamente.

— ¿Ya acabaron las clases? Creo que me quede dormida — Dormida con los ojos abiertos será.

— Vamos, debemos ir a nuestros club's — Kageyama Tobio no puede decir que sea una persona muy… despierta, en lo que a relaciones sociales concierne, pero incluso él es capaz de ver el sobresalto que tuvo la chica.

— Ah… no iré más — ¿Qué quieres decir?

— ¿Acaso sigues dormida? Vamos — Se les hace tarde.

— Ya no estoy en el club de vóley — Tiene que ser una broma.

— No puedes dejarlo, Karasuno exige una actividad extra-curricular — No puedes abandonar este deporte.

— Pero puedo cambiar de club — ¿Te estas escuchando pequeña saltamontes?

— No puedo creer que te rindas tan fácil… sé que las cosas no iban bien con las chicas, pero... — Tobio, cállate.

— No me he rendido — ¿Acaso eso existe en su lenguaje?

—- ¿Entonces? Dejaste el club, lo siento pero para mí eso suena a que te redis... — Que te calles.

— No lo dejé — Te dicen genio Kageyama, no puedes ser tan tonto.

— Pero dijiste que ya no estabas en el equipo — Y es la verdad.

— Me sacaron — ¿Ves? Por eso te dije que te callaras

Ella no es una persona que llore fácilmente, y aún así, conseguiste que se le escaparan amargas lágrimas. Su cara llena de amargura, agria, ¿Querías verla?

— Me sacaron — La oíste la primera vez, no era necesario que lo repitiera, entonces, ¿Por qué crees que lo hace? Para aceptar la realidad, ¿Cuánto crees que le duele? Cuando al fin, al fin pensó que podría pertenecer a un equipo…

Y la sacan.

Cruel destino.

Tsukishima se estaba preocupando, pasó toda la noche intentando llamar a la enana y esta no le respondía, desde un principio, algo parecía ir mal, lo supo cuando en el entrenamiento Kageyama le dijo que Hinata se había ido sola, que no lo esperaría.

Puede ser que los celos estuvieran de por medio, pero no pudo evitar pensar "¿Por qué necesitaba un mensajero?" Pudo avisarle ella misma, en un descanso o un mensaje,

Además, de algún modo, el rey de la cancha parecía perturbado, claro, siguió siendo mordaz, con una precisión milimétrica, pero algo no parecía bien.

Daichi estaba preocupado, la última vez que vio a Michimiya ella huyo de él, hasta ahora, eso no había sucedido jamás.

El estrés al que estaba sometido últimamente era alto, esto solo sumaba una cosa a su lista de preocupaciones.

La primera era conseguir que Nishinoya y Asahi volvieran al club.

La segunda era conseguir el partido con Nekoma o Ukai no los entrenaría (Es el único motivo por el que acepto entrenarlos y hasta que no haya partido, no hará nada)

La tercera era lograr animar el equipo, la derrota sufrida contra Seijoh los había afectado más de lo esperado. Por esto, es que buscaba algún consejo de Michimiya, ella siempre lograba animar a su equipo al final, pero sospechaba eso no pasaría pronto.

Yui es cobarde, usualmente se enfrenta a su miedo. Pero esta vez no lo hará, dicen que enfrentar tus miedos es parte de lo que significa valentía, pero Michimiya no estaba para ese tipo de pensamiento, simplemente no podía enfrentar a Daichi sabiendo lo que hizo. Así que si alguien le preguntará, no dudaría en decir que no se arrepentía de evadirlo.

Tsukishima buscó a Hinata a su casa, solo para enterarse que ya se había ido, la madre de esta lo miró acusadoramente, incriminándolo de lo mal que se veía su hija, una madre siempre odiara a quien se robe a su hijita, más aun cuando esta persona desapareció de sus vidas hace mucho para volver de la nada.

Y Kei lo sabía, sabía que la madre de Hinata no lo quería cerca, por esto mismo es que normalmente no va a la casa de Hinata, la acompaña desde una esquina y la deja allí mismo, pero hoy estaba tan preocupado que fue sin impórtale eso, lástima que el esfuerzo no fuera recompensado.

Fue bastante temprano a buscarla, normalmente Hinata se iba muy tarde, por eso el daba por hecho que alcanzaría a acompañarla, eso solo lo preocupó más.

Corrió a Karasuno, Tsuki no es de esforzarse, es calmado y analítico, pero por ella, cambiara de ritmo, por ella dejara ese aire de superioridad, por ella hará lo que sea, incluyendo cambiar quien era.

Lo primero que hizo al llegar fue ir a buscarla a su salón, suerte para él que ella estuviera ahí, si no la encontraba, al pobre probablemente le habría dado un ataque cardiaco.

Era extraño verla en un salón vacío, era extraño verla despierta tan temprano en la mañana, era extraño verla dormida encima del pupitre.

Si antes tenía dudas de que algo había pasado, ahora tenía la confirmación.

— ¿Qué sucedió? — Tsukishima no era una persona que diera rodeos, ir al punto siempre ha sido más práctico, mas útil.

— Nada — Bien, si vamos a fingir que no pasó nada, fingiremos que no pasó nada.

— ¿En serio? ¿Acaso ser tan pequeña ya afecto tus capacidades cognitivas y olvidaste como mentir? — Como si Tsuki fuera a dejar que te salieras con la tuya Hinata.

— Déjame en paz — Es increíble, ¡Hinata puede querer la paz! ¡Puede estar 5 minutos sin discutir!

— No quiero — Solo quiero saber que te sucede; no, más bien, solo quiero ayudarte.

— Por favor Tsukishima — Levantó la mirada por primera vez desde que empezaron a hablar, a Kei se le revolvió el estómago de tan solo ver esas ojeras, no le cabe duda de que Hinata no pegó ojo en toda la noche, por eso es que llegó tan temprano a Karasuno, estaba despierta y no quería estar en su casa sintiéndose miserable, Tsuki en cierto punto la comprendía, pero eso solo lo incentivaba a querer ayudarla más.

— De acuerdo, cambiaré mi pregunta, ¿Por qué no respondías el teléfono? — ¿Por qué lo ignorabas?

— No quería preocuparte, justo como estás ahora — Porque Hinata ve en sus hombros tensos, en su acelerado respirar, que está cansado, probablemente la buscó en muchos lugares, no quería verlo así, no quería que se preocupara, pero tampoco quería fingir estar bien cuando era evidente que no lo estaba, si hubiera respondido el teléfono, Kei se habría dado cuenta inmediatamente que algo estaba mal, y ella no quería causar problemas, no con esto, ella solo quería sentirse miserable un rato ¿Era mucho pedir?

— Déjame preocuparme, dame ese capricho ¿Sí? — Kei en cualquier otro momento, habría dicho algo parecido a "No estoy preocupado" o con un sarcasmo envidiable, habría respondido esquivando el tema y enfadando al contrario, pero ahora, necesita entender que sucede, su sarcasmo e ironía natural, no lo salvará de ello.

— No — De acuerdo, cuando ella se pone testaruda, hay que aplicar lógica, luego podrá volver a molestarla.

— Hinata ¿Por qué somos novios? — ¿Para qué?

— ¿Ah? ¿A qué viene eso? — No cambies el tema.

— Tú solo respóndeme — Rápido de preferencia, que hablar sobre este tipo de cosas lo pone nervioso.

— Pues, porque nos queremos ¿No? — Si fuera solo por eso, podrían haber quedado como amigos.

— Wow, esa es la respuesta que esperaría de una niña, pero acompaña tu estatura así que tiene sentido — Sin bullying no hay amistad.

— Cállate, ¿Entonces por qué? — No eleves la voz, ni te desesperes pequeña Shōyō.

— Para estar juntos, más juntos que si fuéramos amigos, más juntos que si solo nos gustáramos, más juntos de lo que antes estábamos — Por eso es que la gente se confiesa, para poder estar cerca de la otra persona como ellos quieren, y si los rechazan, al menos ya no tendrán que fingir indiferencia en alguna situación en que querían opinar, son más libres, libres para sufrir su amor no correspondido o para olvidarlo.

— ¿Por qué me dices esto? — No desvíes la mirada de él Hinata.

— Porque quiero estar cerca tuyo, no solo para quererte como mereces, también para protegerte, para apoyarte cuando sufras, y en este momento, hay algo que está mal, solo quiero ayudarte, pero no puedo hacerlo si no sé qué sucede. Déjame preocuparme, es normal, siempre estaré preocupado por ti, pero si me dices que sucede, tal vez podamos resolver más rápido esto para que ya no sufras ¿Me dejarías estar cerca tuyo? — ¿Lo dejarías ser tu apoyo?

Por respuesta, recibió un abrazo, en algún momento, habían terminado terriblemente cerca, así que Hinata solo se levantó y lo abrazo, ocultándose de todo, por primera vez deseando ser más pequeña de lo que era para poder esconderse en él.

— No puedo jugar voleibol — Hubo un sollozo de por medio — No puedo jugar mas — Tsukishima no mentira, la noticia, lo chocó, pero primero era consolarla, la abrazo intentando acercarla aún más a el — No tengo equipo, me echaron — Tsukishima hervía por dentro, pero no puede permitirse caer ahora.

— Eso no es verdad, ¿Recuerdas? — La separó un poco de él, solo lo suficiente para que pudiera verlo a la cara — Tú, yo y Yamaguchi somos un equipo ¿No? — No puedes decir que olvidaste eso Hinata.

— El mejor — Y el único.

— Pero por supuesto que somos el mejor, no gracias a tus recepciones, pero algo se puede rescatar — Oye no seas fastidioso.

— ¿De qué estas hablando? Gracias a mis remates es que somos invencibles, mis saltos superan tu altura de jirafa —

Puede que ambos no sepan cómo es estar en pareja, pero ya aprenderán.

Continuaron charlando un rato, intentando tranquilizarse un poco, pero sin duda, esa charla consiguió subir el estado de animo de Hinata, al menos lo suficiente como para que cuando llegara Tobio, pudiera fingir ser la misma ruidosa de siempre.

Pero eso no solucionaba el problema esencial. En sí, Tsuki sabe que el problema no es que la sacaran del club, no, lo que a ella más le duele es que no podrá jugar en equipo, es su sueño, jugar un partido de verdad, con gente en la que confiar, y ellas eran su única opción.

Eso tiene 2 soluciones, la primera es que Hinata vuelva al equipo, cosa que no pasara pronto, aunque lograran hacer cambiar de opinión a Yui, el profesor encargado ya la borro de la lista del club, deben esperar al siguiente semestre antes de hacer otro cambio.

La segunda es que Hinata esté en otro "equipo" otras personas con las que jugar, pero ella no tiene amigas, lo único que se le ocurre es que juegue con ellos, pero ella no tomara esa opción, y no lo hará porque su tan querido "Gran rey" se lo tiene prohibido.

Por lo tanto, para que la segunda se pueda lograr, Tsuki tendrá que hablar con el setter de Seijoh y pedirle que deje a Hinata jugar con hombres o más bien, convencerlo de que deje de lado la promesa que tenga con ella, decirle que ella puede jugar con hombres, y que no estaría rompiendo su trato. Le parece horrible que Hinata tenga que pedir permiso para algo de lo que solo ella tiene control, pero ella no rompe sus promesas jamás.

En otras palabras, necesita un favor… o tal vez dos.

Cuando hablo con Tobio lo hicieron tan cortante como fuera posible, por suerte, ambos querían mas a Hinata que a su orgullo, una tregua temporal y fueron a Seijoh cuando no hubo prácticas, lo que tard días a partir de orquestado el plan.

Lo que nos lleva a la escena inicial.

— Entonces ¿De qué querías hablar Tobio? — No trates a la gente con tanta confianza Torū, al menos usa su apellido.

— ¿Contigo? De nada, él sí — Y allí, apoyado en la pared, Oikawa vio a la única persona que odiaba más que a su tan despreciable Kohai: Kei Tsukishima.

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Han pasado 84 años~ Hola hola, como están? Espero que muy bien, sinceramente, hace mucho que escribir un capitulo no se sentía tan bien, siempre habia algo que no me gustaba de lo que escribi, pero este se sintio correcto, si, va por donde estaba planeado y creo que quedo bien presentado, aunque ahora todo el mundo me debe odiar no? Aun asi, espero les haya gustado el capitulo tanto como a mi.

Respondiendo a los review:

sofihikarichan: Lo siento si el capítulo anterior quedo muy confuso, sé que debería haber separado, pero según yo, lo había hecho en el Word, pero al pasarlo a fanfiction no quedo :c y luego simplemente me dio pereza averiguar cómo se hacía en fanfiction, si igual era posible de entender a la larga.

PD: No me mates.

Phillyel-Tsuki: Me alegra mucho que te haya gustado el capitulo anterior, no te preocupes, que el sufrimiento de Oikawa apenas esta empezando 3 ¿Quién dijo que este fic seria pura felicidad? Pero aun falta para que se revelen cosas sobre Hinata y Oikawa, es decir, no estoy segura de cuando lo escriba, pero siempre voy diciendo cosas de a poquito, tal vez un dia haga un especial sobre ellos, no lo se, pero de momento, es un buen secreto.

Para todos los que son Team OiHina, no me maten aun :c, se que no hubo interaccion en este capitulo, pero la paciencia es la madre de la ciencia.

Y eso, ciao ciao

Feliz navidad atrasada, feliz año nuevo atrasado.

Bye bye.