Este episodio es corto y algo especial, ya que se centra en la cena de Jane y Lisbon. Por cierto, gracias por todos los reviews que me habéis ido dejando, realmente se agradecen y espero seguir reciviendo ;). Espero que os guste este pequeñín trozito de mi terrible imaginación e intentaré no tardar en actualizar.


Cap. 10: Cita de ensueño convertida en... ¿una pesadilla?

Fueron al restaurante italiano Giorgio. Aprovechando que Lisbon iba vestida para la ocasión y Jane siempre iba bien vestido un caprichito nunca está de más. Tal como predijo Jane se plantaron frente a la puerta del restaurante sobre las nueve y media. Había bastante gente, pero lograron encontrar un sitio en la terraza bastante acojedor. No tardaron mucho en ser atendidos y pedir los menús. Mientras esperaban la cena, tuvieron el tiempo suficiente como para comentar los viejos recuerdos, sobre todo los buenos momentos.

- Ya no me acordaba de que pillamos al jefe de seguridad -sonrió Lisbon haciendo una pausa- ¿cómo se llamaba?

- Franc -se apresuró a decir Jane tomando un trago de su martini.

- Franc, es verdad -admitió Lisbon cogiendo su copa.

- Sacó al cadáver de la escena de origen para que no le pillaran montándoselo con la recepcionista -dejó la copa en la mesa y sacudió la cabeza divertido-. Hay que ver...

- Y que lo digas -dio un trago y dejó la copa en su sitio-. En todo este tiempo y la de cosas que han pasado.

- Sí, bueno. Los malos que hemos cogido, la de gente que hemos pillado con infidelidades... -Lisbon asintió divertida- sitaciones de vida o muerte. Aún recuerdo cuando nos quedamos encerrados en aquel laboratorio porque cambié las etiquetas de un virus.

- Ah, esa estuvo bien.

- ¿Sí? Pues no recuerdo que te hiciera tanta gracia por aquel entonces. Te recuerdo que me diste un puñetazo.

Lisbon no pudo evitar reír- es cierto, te pegué.

- Sí, y aún me duele. ¿Ves? Aquí -dijo señalando la zona de la naríz-. Todo este trozo se me quedó deforme después de que me agredieras.

- Así te compensará el resto de la cara -dijo riendo.

Ambos se pusieron a reír como tontos. La comida llegó y no demoraron más, aunque las risas perduraron durante toda la cena. Cuando acabaron el segundo plato, Jane puso los codos sobre la mesa, cogiéndose las manos, y la miró con una pequeña sonrisa pícara, lo que hizo que Lisbon le mirara igual, aunque no dijo nada hasta que Jane la observó y estudió de arriba a bajo.

- ¿Qué estás mirando?

- Nada, tan sólo que Tayler ha perdido la oportunidad de verte así vestida -Lisbon arqueó las cejas-. Pocas veces te he visto con los hombros al aire.

- No pretenderás que vaya al trabajo en tirantes, ¿no?

- Estarías muy bien con tirantes en la oficina -dijo con la cabeza apoyada en las manos.

Sus ojos cada vez se acomodaban más y su rostro relajado decía que de un momento a otro le iba a caer la baba, así que Lisbon chasqueó los dedos, lo que le hizo enderezar al instante. No pudo evitar hacer una leve risa.

- Creo que necesitas una ducha bien fría.

- Oye, déjame disfrutar por una vez de tu atuendo -dijo con una sonrisa.

- ¿Qué has querido decir con eso? -preguntó divertida lanzándole la servilleta

Pero el camarero interrumpió justo en el momento oportuno. Les sirvió los postres y Jane fue lo suficientemente listo como para cambiar de tema rápidamente. Sin embargo, cuando ya iban por la mitad del postre y las risas volvían a reinar en la mesa, una explosión dentro del restaruante sorprendió a todos. La onda expansiva les dió de plento y les lanzó a ambos, junto con todas las demás personas, metros hacia a la carretera.

No oían nada, veían mínimamente a parte de que era de noche y se quedaron a oscuras. La gente superviviente se fue levantando y poco a poco se fueron oyendo gritos. Aquello pasó de ser una de las mejores noches a la peor de sus vidas. Se levantaron doloridos y con pequeños cortes y heridas.

- ¿Estás bien? -preguntó Jane cogiéndola del brazo.

- Sí, ¿y tú?

- Sí, no te preocupes -miró a su alrededor-. ¿Es cosa mía o últimamente sufrimos más altercados de los normales?

- Eso parece -dijo quitándose un par de cristales del brazo derecho-. Ya van dos veces en menos de dos días.

- ¿Es que no se cansan o qué? -hizo una pausa-. Seguro que han sido Daimon o Maison. O quizás los dos.

- ¿Cómo lo sabes?

- No lo sé, pero todo este numerito tan sólo puede tratarse de una persona, pero no es su estilo y quiere deshacerse de nosotros, así que...

- Puede ser, pero tal vez no iban a por nosotros -Jane la miró-. Ten en cuenta que si realmente hubieran querido matarnos hubieran puesto la bomba más cerca de donde estabamos, no dentro del local.

- También es verdad -se puso la mano en la cabeza y notó algo húmedo. El corte de la ceja se le había abierto-. Genial -dijo con sarcasmo.

- ¿Qué ocurre?

- El corte se me ha abierto -dijo limpiándose la sangre que le caía por la cara y aterrizaba en su hombro-. Odio mancharme los trajes. Además, la sangre cuesta un montón de quitar.

Mientras Jane se desquiciaba con su traje, Lisbon llamó a la brigada para pedir refuerzos, o más bien ayuda.

- Van Pelt, soy Lisbon.

- ¿Jefa? -se estrañó la chica-. ¿Pero no estaba...

- Van Pelt escúchame. Jane y yo estamos en el restaurante italiano Giorgio, o lo que quedaba de él -dijo mirándolo-. Ha habido una explosión y necesitamos refuerzos.

- ¿Explosión? -se alteró un poco-. Pero estais bien, ¿no?

- Nosotros sí, no te preocupes, pero hay mucha gente herida. Venid todos para aquí.

- En seguida, aunque no sé cuanto tardaremos.

- ¿Por qué?

- Alguien ha saboteado todos los vehículos de la brigada.

- ¿Todos? -alucinó Lisbon-. Bueno, esta bien. Venid en cuanto podáis, pero que sea rápido.

- A la orden.

Ambos colgaron. Después llamó al servició de ambulancias, pero el saldo de su móbil se agotó el momento que se escuchó la voz al otro lado de la línea.

- No me lo puedo creer.

Casi estampa el móbil contra el suelo, pero se lo guardó de mala gana y se acercó a Jane.

- Tenías razón, John el Rojo va a por nosotros.

- ¿Cómo lo sabes?

- Acabo de llamar a Van Pelt y me ha dicho que han saboteado todos los vehículos de la brigada.

- ¿Todos? -alucinó esta vez Jane.

Lisbon asintió- así que nos quedamos sin refuerzos y sin artificieros.

- ¿Y las ambulancias?

- Me he quedado sin saldo.

- Yo también.

- Pues qué bien -dijo sarcásticamente.

Aquello se ponía cada vez peor, pero al menos estaban ellos allí para intentar calmar a la gente. Fue Lisbon, pues, quien tomó la inciativa.

- Vamos a ayudar a esa gente.

Se acercaron aún doloridos hacia las personas que yacían en el suelo y las fueron apartando poco a poco hasta al borde de la carretera. Jane se acercó un poco más al edificio, o lo que quedaba de él, pero fue detenido por Lisbon.

- ¿Qué crees que estás haciendo?

- Buscar si alguien más herido.

- De eso nada. Apártate de ahí.

- ¿Pero por qué?

- Podría haber una segunda explosión, desplomarse el techo... yo qué sé. Es mejor esperar a los artificieros.

- ¿Y dejar ahí a toda esa pobre gente? Ni hablar.

Y sin esperar a que Lisbon dijera algo más entró en los restos del loca. Lisbon le gritó varias veces, pero en comprovar su caso omiso decidió seguirle. Cuando por fin llegó hasta a él se encontraban en el gran comedor.

- La estructura pende de un hilo, ¡tenemos que irnos, Jane!

- Lisbon -susurró asustado-, mira a tu alrededor.

Lisbon obecedió dudosa y quedó pálida al ver tal escena. Aquello estaba lleno de cadáveres. Clientes, camareros, mantenimiento... y toda esa gente había muerto por culpa de un sólo hombre. Jane le maldijo con toda su ira y decidió salir, pero Lisbon tenía razón casi literalmente: la estructura pendía de un hilo, y éste se rompio, dejando caer trozos de madera, metal y plástico carbonizados encima de ellos.

Por suerte habían sobrevivido. Se encontraban en un espacio muy limitado y con los movimientos restringidos por la fragilidad de la estructura. Un movimiento en falso y morirían enterrados bajo los escombros. Aunque tampoco se iban a mover mucho, pues una viga les había golpeado la cabeza, dejándolos así insconscientes. Si llegaban los equipos de rescate antes de que despertaran no habría manera de encontrarles, y posiblemetne permanecerían allí enterrados para el resto de sus días.


Y aquí os dejo con las ganas ;P A ver qué se me ocurre a partir de esto. Dejad reviews, porfaaa... y gracias por dedicarle tiempo a mis laaargos capítulos :)