Hola! Espero estén muy bien y no anden como yo súper estresada con tareas, trabajos, exámenes y demás cosas de la escuela o trabajo.

Pensaba subir el capitulo el domingo U_U pero llovió mucho y termino por irse la electricidad así que no pude. Después tuve que regresar a la Cd. Donde estudió y el tiempo no me alcanzo para subirlo el lunes, apenas hasta ahora logre darme el tiempo para actualizar (*O*).

Solamente nos quedan dos capítulos más (tres si me animo y la escuela me da tiempo), aunque no sé si hacer los capítulos restantes largos (un poco la estilo de Alpinia) o separarlos en tres, ustedes me dicen como lo prefieren y lo tomare con mucha consideración.

Cambie el nombre del capítulo "ochorrosientasmil" veces y al final quedo "No"…. Tal vez lo cambie después.

Gracias a todos por leer y esperar pacientemente a que actualice la historia, sigo trabajando en la continuación, ya por fin me decidí en el titulo, el cual será "una voluntad heredada". Espero contar con su apoyo como siempre. Les mando un beso y un abrazo :D

Especiales agradecimientos a Umiko Mitsuki,artemisa93, Zilion, EriKa.D e Ilet Moratar, que han sido tan lindas conmigo, les mando un besote :*

PD: tengo dos "regalos" para ustedes al final del cap :B

Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra de Oda-Chin (¡YA DIME QUIEN VISITO LA TUMBA DE ACE!)… emm si de Oda-Chin.


La sangre del Rey no ha muerto

No

A pesar de que eran los últimos días de lluvia esta no parecía querer dejar mostrar su bravía presencia, después de todo no era la mañana ideal para regresar al pueblo de Anemos, aun así debía de hacerlo ya que las provisiones estaban en sus límites. La cara de enfado que mostraba desde la puerta de la choza hacía referencia a la molestia que le producía el clima.

-Buen día se le ocurrió soltar este aguacero matutino –dijo con enfado Bellany.

-No es problema para ti –habló Ace acercándose a la puerta-. No te quejes como si no lo hubieras hecho antes.

-Que lo haya hecho no significa que me agrade salir con este horroroso clima.

-¿Entonces nos quedaremos?

-Claro que no –le sonrió.

Su andar era lento y pesado, con las gordas gotas de lluvia dándoles en la cara era difícil avanzar a buen paso, definitivamente llegarían exhaustos a casa de Bellany. Los rayos parecían lucirse pues las resplandecientes luces viajaban a lo ancho de la gran nube oscura produciendo a su paso truenos bastantes sonoros que dejaban un tanto aturdidos sus oídos.

Tardaron alrededor media hora más de lo normal en llegar apenas a la mitad del camino, afortunadamente entre la espesura del bosque (que indicaba la llegada a la mitad de este) se encontraba una pequeña edificación de un templo el cual pretendían usar para descansar un poco mientras la tormenta amansaba su intensidad.

-Parece ser que la tormenta se despide con mucho ímpetu –dijo Ace.

-Eso parece –le contestó mientras exprimía la parte baja de su blusa-. Descansemos unos momentos antes de seguir.

-No me había percatado que este templo se encontraba aquí.

-Se encuentra un poco escondido, aun así cuando es buen tiempo suele ser muy visitado por las personas de Anemos.

-Ya veo –Le contestó mientras pasaba la vista por el lugar-. Las ciudades de esta isla son muy interesantes.

-Apuesto que has visto cosas mejores.

-Todas tienen sus toques peculiares, pero es verdad, algunas tienen más cosas que resaltar.

-¿Y qué es lo que más te ha gustado de Kikō Hendō? –preguntó mientras se recargaba en un grueso pilar.

-¿Es necesario responder eso? –Respondió con cierto tono de humor mientras seguía observando la edificación.

-Solo si quieres –dijo inocente al no captar el mensaje oculto en la pregunta.

-¿Existen más templos como este? –Quisó averiguar después de ver el número ocho en lo alto del cobertizo.

-Hay diecinueve en total repartidos por toda la isla.

-Somos afortunados entonces –le sonrió.

-Probablemente, ahora hay que seguir la tradición.

-¿Cuál?

-Dar dos palmadas delante el altar, inclinarse en reverencia y decir una oración. Siempre que estés delante de un templo debes de hacer esto.

-Creo que alguien me había dicho eso antes –se llevó la mano a su barbilla tratando de recordar- aunque no recuerdo bien.

-Hagámoslo entonces para poder seguir con nuestro camino.

Tal como había dicho Bellany ambos procedieron con la tradicional ceremonia. Frente el altar ella se tomo su tiempo en la oración, Ace por otro lado termino rápido ya que ese tipo de acciones no las ponía en práctica recurrentemente a diferencia, por lo que veía, de su amiga. Suspiró pesadamente antes de abrir sus ojos y volver la vista con una sonrisa hacia Ace.

-Andando –dijo la chica.

-Por mí no hay problema, pero podemos descansar un poco más si lo deseas.

-Estoy bien, aun tengo muchas fuerzas para seguir adelante.

-Si tú lo dices…

-No suenas muy convencido –frunció el ceño.

-Ideas tuyas, no insinué nada de eso –rectificó-. Por cierto, nunca te lo he preguntado pero ¿Por qué esta el numero veintisiete en la choza? Cuando estuvimos en tu casa también pude ver que tenias ese número en el respaldo de tu cama –Volteó a verla con mucha curiosidad.

-Es por la fecha de nacimiento de mi padre, él nació un dos de julio… aunque –hizo una mueca- también falleció un día veintisiete. Es para recordarlo.

-No soy el único que quiere llevar a su familia consigo a todos lados.

-Claro que no, siempre tendremos a las personas importantes para nosotros tatuadas en nuestra piel, mente y alma –le sonrió.

-¿Lo llevas en la tuya?

-Podría decir que algo parecido.

-¿A qué te refieres? –preguntó con leve confusión.

-Deja de hacer tantas preguntas Ace o no llegaremos jamás al pueblo –dijo mientras avanzaba hacia la entrada.

-Siempre huyes de mis cuestionamientos –Le siguió el paso.

-Claro que no, tú siempre andas preguntando cosas innecesarias.

-Pero esto no es equitativo, conoces mucho acerca de mi, en cambio tú te niegas a hablarme más sobre tu vida –Casi podía distinguir el tono similar a un regaño.

-Estipulamos hace mucho que ese sería mi pago por ayudarte, nunca dije que te revelaría algo sobre mi persona.

-Tramposa… -Sus manos se deslizaron con destreza por los hombros de Bellany para evitar que se cayera, obviamente había resbalado como de costumbre-. Aunque sueles mostrarme más de ti con tus acciones que con palabras –le sonrió.

-¿Tanto te interesa conocer acerca de mí? –Lo cuestiono mientras se erguía de nueva cuenta.

-Espero tener algún día el tiempo suficiente para conocerlo todo –la miró con seriedad.

-Tal vez así sea.

La lluvia no había calmado su furia para nada, pese a esto siguieron avanzando en la medida de lo posible que la naturaleza les permitía. Grande fue su alivio cuando los techos de las casas salían a la vista, había sido un viaje muy cansado, de hecho, el más agotador de la temporada.

Cuando por fin llegaron a casa de Bellany sus energías estaban muy agotadas, escurría a chorros el exceso de agua de sus ropas en el porche, respiraban agitadamente; sin duda todo un atrevimiento de parte de los dos por salir en medio de semejante tempestad ¿pero que es la vida sin algo me emoción? Una, claro, que su madre reprobaría en cuanto la mirara.

Tocó la puerta principal en repetidas ocasiones más nadie atendió a sus llamados, todo estaba en silencio aunque no era particularmente inusual. Debajo de un pequeño macetero colocado arriba de un pilar tomó la llave de la entrada, abrió la puerta y una vez dentro llamó a su madre, la cual no parecía encontrarse en la casa.

-Qué raro, mamá no suele salir. Mucho menos con esta lluvia –Decía mientras trataba de quitarse los zapatos.

-Tal vez este en casa de una amiga.

-Puede ser –Contestó tirando al suelo el par-. Estoy tan cansada.

-Llegamos, creo que eso es lo que cuenta.

-Aunque casi muertos…

-¿Qué haremos ahora? El clima no parece querer ceder –Se rascó la nuca.

-Primero hay que quitarnos todo esto, luego comeremos algo, por ultimo y es lo único que podemos hacer es aguardar a que la tormenta baje de intensidad para poder ir de compras.

-De acuerdo –Le sonrió y acto seguido comenzó a sacarse la playera.

-¿Por qué me siento tan nerviosa? No es como si no lo hubiera visto hacer eso en alguna otra ocasión –Pensaba mientras miraba desvestirse al moreno sentada desde el piso-. A-Ace –tartamudeó un poco al llamarlo.

-¿Qué pasa? –volteó a verla terminando de sacarse la camiseta.

-¿Por qué no mejor te das un baño con agua tibia? Usa la habitación que anteriormente te asignó mamá –habló con cierto tono de nerviosismo.

-¿Qué vas a hacer tu?

-Creo que también hare lo mismo –se puso de pie.

Ambos tomaron sus respectivos rumbos para descansar del agotador viaje desde el manglar. El agua tibia corriendo sus cuerpos les sentaba muy bien, hacia descansar sus fatigados músculos y al mismo tiempo liberar un poco la tención del momento. Simplemente la cama parecía muy tentadora al salir más su estomago también reclamaba atención.

No le pareció raro que Ace estuviera afuera esperándola, después de todo se había tomado más del tiempo necesario para lograr despejar su mente de sus pensamientos fuera de lugar. Siempre mantenía ese semblante gracioso pero calmo al dormir, sentado en el sillón individual dormido apoyando su brazo derecho en el reposabrazos para así sostener su mandíbula con la mano.

Se dirigió a la cocina para preparar algo y después despertarlo. En la barra de la misma se encontraba una pequeña nota la cual estaba dirigida hacia ella, era de parte de su madre y le indicaba que no estaría en casa hasta pasado mañana ya que había viajado a la ciudad vecina "Gerbera", la nota tenia la fecha de hace dos días así que suponía que Bellany llegaría a casa por esos días; después de todo la visitaba más o menos una vez por semana.

Terminó de preparar los alimentos, no era algo muy elaborado pero al fin de cuentas lo único que deseaba era alimentarse un poco antes de dormir para reponer sus fuerzas. Llamó al moreno moviéndolo un poco y un tanto adormilado respondió al llamado.

-No es la gran cosa, pero servirá por lo pronto –le ofreció la comida.

-Gracias –Dijo entre parpadeos para desnublarse la vista.

-Sayuri ha dejado una nota, dice que volverá hasta pasado mañana.

-¿Y a donde ha ido? –Comenzó a comer.

-A Gerbera, supongo que aprovecho el buen día y decidió ir. Sabes, Gerbera es mucho más bonita que Alpinia.

-¿Enserio? También me gustaría conocerla.

-Sera en otra ocasión –le dijo y finalizó con un bostezo.

-No cocinas mal –dijo terminándose el último bocado del improvisado platillo.

-Gracias, aunque no me gusta mucho la cocina a decir verdad –tomó el plato de Ace y lo llevó a la mesa-. Ahora quisiera dormir si no te molesta.

-¿No vas a comer algo tú también?

-Lo hice mientras dormías.

-En ese caso ve a descansar, fue un viaje pesado –le dijo el moreno poniéndose de pie.

-Deberías de hacer lo mismo, estas próximo a partir para tu importante misión y no debes mal gastar tus energías.

-Lo sé –hizo un mohín de fastidio.

-Bien, sabes dónde está tu habitación así que con tu permiso me retiro a dormir un poco.

-¿No estás siendo muy formal?

-¿insinúas que no lo soy? –preguntó haciéndose la ofendida.

-Siempre piensas que lo hago pero no es así.

-Discúlpame entonces –comenzó a caminar por el pasillo que conectaba a las habitaciones.

El sonido del Den Den Mushi proveniente a sus espaldas logró exaltarla un poco, volteó a verlo y simplemente se quedo inmóvil sin por lo menos pretender atender la llamada. Tenía miedo de la voz que podría estar detrás, "esa" que desde hace algunos años se había convertido en su tormento y la razón por la cual había renunciado a su sueño. El sonido se detuvo.

Ace quien estaba a sus espaldas la miró preocupado, tratando de adivinar los pensamientos que podrían estarle cruzando por la mente en esos momentos. Sus ojos se dirigieron de nueva cuenta al aparato que comenzó a sonar por segunda ocasión. A paso lento Bellany llegó hasta él y con un profundo pesar levantó la bocina.

-Hola –dijo sin ánimo alguno.

-¿Bellany-San? –Cuestionó una voz masculina, afortunadamente no la que ella esperaba.

-Eres tú Len. Sí, soy yo –su voz se relajó.

-Es raro que respondas, lo siento. Hablo por parte de Risho para confirmar si ya has recibido los documentos de este mes.

-Me temo que no, sinceramente olvide todo el papeleo –Dijo sin preocupación.

-Los envíe desde ayer, que raro. Pensé que estarían ya en tu casa.

-Mamá no se encontraba y yo acabo de llegar, supongo que vendrán después a entregarlos. No te preocupes Len.

-Bien, llamare después para saber si los has recibido.

-Gracias, nos veremos pronto.

-Adiós –Terminó por despedirse antes de colgar.

-Menudo susto me he llevado –pensó Bellany soltando un gran suspiro.

-¿Estás bien? –preguntó Ace.

-Sí, solo me he preocupado de más –contestó como sin nada.

-¿Llama muy seguido?

-¿Len?

-Sabes a quien me refiero… -dijo con molestia.

-Solo para saber que no desobedezco sus ordenes de no salir de la isla. Detesto tener que hablar con él –hizo una mueca de enfado mientras avanzaba a su cuarto.

-¿Por qué no simplemente te marchas? No puedes permanecer aquí solo porque él lo dice.

-No es porque lo dice, es más bien lo que podría hacer –le respondió con un tono apagado deteniéndose justamente en la puerta de la habitación.

-Tienes que superarlo, sea lo que sea que te haya hecho. ¿O acaso piensas vivir toda tu vida con arrepentimientos?

-Pues…

¿Cuántas veces más tendría que ver la misma escena repetirse? Si obtuviera cuando menos 1 berie cada vez ya tendría una muy buena cantidad ¿era tan difícil mantenerse en pie? Para su buena suerte no tuvo que responder esa pregunta, todo fue tan tontamente rápido que ni Ace tuvo tiempo de reaccionar. Había olvidado que la puerta no estaba cerrada completamente así que con toda confianza se recargo en esta. Como siempre el suelo siempre su fiel caballero esperándola abajo.

-Me preocupan más tus caídas que otra cosa –le dijo poniéndose de cuclillas.

-No creas que lo hago por diversión –Sentada sobre sus piernas se sobaba la cadera.

-Pareciera –Dijo con una sonrisa y se levantó junto con ella en brazos.

-¿Qué haces? –cuestionó un poco apenada.

-Llevándote a tu cama, no quiero que termines desnucada o algo por el estilo.

-Muy gracioso Ace –frunció el ceño.

-En otra ocasión te enseñare a controlar tu Haki, así trataremos de evitar estos accidentes –La colocó suavemente en la cama.

-¿Haki? –Preguntó con el rostro lleno de incredulidad.

-Estoy seguro que posees Kenbunshoku Haki.

-No tengo la menor idea de que me estás hablando.

-La próxima vez te enseñare como usarlo, no tiene caso que te explique.

-¿Entonces por qué me dices eso? Solo me has dejado con la duda… -lo regañó- ¿Próxima ves? –dijo confundida.

-La habrá –le sonrió dulcemente.

-Ace –Un leve sonrojo se apodero de su rostro-. Eso espero –confesó con timidez.

-Bien, ahora que se que estas a salvo… –hizo un mohín gracioso- a menos de que te caigas de la cama también…

-¡Ya vete! –le arrojó con una almohada.

-Descansa –La golpeó despacio en la cabeza con la misma.

-Tú también.

Solo un poco pese a todo el sueño y cansancio que cargaba, un poco era todo lo que podía dormir. Rodaba de un lado a otro en la cama, inquieta tratando de controlar sus deseos de ir a la habitación donde se encontraba Hiken, No debía. Realmente no sería algo nuevo el que fuera pues ya tenía aproximadamente un mes durmiendo a solas con él y nada había sucedido.

Le costaba –tenía que ser sincera- dormir en falta de su presencia, pero esta vez, a diferencia de cuando la había acompañado cuando se encontraba enferma, quería sentirlo cerca al lado suyo. Era un poco más del simple hecho de saber que estaba con ella, quería sentir sus brazos rodeando su cuerpo, aspirar su aroma, percibir su aliento y por esta vez ser ella quien robara de sus labios un afable beso.

No, ella no sería la que iniciara algo que posiblemente no podría detener… aunque debía de admitir que ya habían comenzado desde hace tiempo sin darse cuenta. Los truenos no cedían su intensidad en lo absoluto, pero eran buenos para ocultar sus rechinantes pasos a través del corredor. Ya con la mano en la perilla dudo en abrir, quien sabe por cuantos minutos estuvo parada frente a la puerta aun sin decidirse si entrar o no.

Al mismo tiempo que un rayo lo iluminaba todo abrió la puerta lentamente, se deslizó hacia dentro y con sumo cuidado cerró la puerta a sus espaldas. Como imaginaba, el sueño que particularmente se estaba volviendo imperturbable en Ace lo hacía dormir como un niño, como si los ruidosos truenos fueran una música de cuna que lo arrullaba.

Igual que siempre desparramado en toda la cama, con el cabello azabache revuelto en la almohada y la expresión graciosa en su rostro. ¿Por qué tenía que ser tan perfecto? Solo tenía puesta las bermudas color marrón, era como una cruz en un mapa el cual te indicaba la localización del tesoro. En este caso Ace fungiendo como las dos cosas.

Haciéndose un espacio en el piso se colocó sentada en el y apoyó sus brazos en la cama, estiró uno para colocar su mano en pecho de Ace y su cabeza descanso en la cama (la cual no era muy alta haciendo que la posición en la que se encontraba fuera relativamente cómoda). No intentaría nada más, eso le bastaba para saciar la necesidad de sentirlo cerca. Tenía que acostumbrarse a dormir sin él al otro extremo de la habitación.

Claro que no supo cuando se quedó completamente dormida, había dormido tan bien que ni siquiera los fuertes sonidos la habían hecho mínimamente despertar. Pero su brazo era otra cosa, lo sentía entumido al igual que sus piernas por estar en esa posición, trató de ponerse de pie pero el tirón proveniente de la cama no lo hizo posible, volvió su vista a ella para darse cuenta que su brazo estaba debajo de Ace; el cual se había girado hacia su lado quedando arriba de la mano que mantenía en su pecho.

Trató de sacarlo pero el peso de Ace no se lo permitía, por más que lo intentara no podía, bufó de enfado y dejó caer su cabeza nuevamente en la cama. Con la mano libre traóo de empujar a Ace para hacerlo rodar de nueva cuenta y así sacar su mano, trataba de impeler su cuerpo sin tener que despertarlo para poder salir del cuarto sin ser descubierta.

La acción de jalar su mano mientras empujaba al moreno dio resultado, la sobo un poco antes de levantarse pues la tenía muy entumida. En ese momento mientras realizaba esa acción, Ace volvió a girarse pero esta vez conscientemente, le sonrió colocándose un brazo a manera de apoyo para su cabeza. Bellany no hizo otra cosa salvo ponerse como jitomate, que boba se sentía en esos instantes.

-¿Qué haces ahí abajo? –preguntó divertido Ace.

-Recuperando la circulación de mi brazo –contestó con igual humor.

-¿Entonces debería de reclamarte que hayas masacrado mi abdomen?

-Eso te pasa por ser tan pesado –Trató de defenderse.

-Te recuerdo que la intrusa eres tú, así que es tu culpa.

-Lo siento –cedió-. Es solo que…

-Ven… -La llamó Ace extendiendo su brazo.

¿Cómo poder decirle que no? No poseía la suficiente fuerza de voluntad para rechazar ese ofrecimiento de parte del moreno. Tomó su mano y se colocó a un lado suyo sentándose en la orilla de la cama, no muy conforme el chico le indico que se recostara junto él mientras se movía un poco para hacer más espacio. Sus miradas se encontraron fijamente, apartó unos cuantos mechones de cabello de su rostro.

Esos ojos negros tan profundos como la noche le hacían perder la cordura: ese rostro adornado bellamente con las peculiares pecas, sus cabellos azabaches ondulados y sobre todo esa sonrisa maravillosamente resplandeciente a su mirar. La cálida sensación de los brazos de Ace rodeándola era todo lo que podría desear, atrayéndola hacia él y permitiendo sentir el cuerpo de Ace chocar contra el suyo.

Inhaló en su cuello el aroma a pirata, mientras él propiamente hacia lo mismo con los cabellos de Bellany. Pasó su mano en una sutil caricia por el dorsal del moreno terminando en su hombro aferrándose a este. Suspiró contra su pecho y colocó un pequeño beso ahí.

-¿Qué sucede? –Preguntó Ace con seriedad.

-Nada. Solo… quería que me abrazaras –susurró contra su pecho.

-Pudiste habérmelo pedido sin tanto drama.

-Ace… -su voz denotaba aflicción.

-Dime.

-¿Lo que vas a hacer cuando te marches es muy peligroso? –Lo abrazó con más fuerza. Ace suspiró pesadamente contra la cabeza de Bellany.

-Lo es –Dijo sin dudarlo.

-¿Tienes que hacerlo?

-Sí. Por el honor de Thatch y de los piratas de Shirohige, además es mi responsabilidad como su ex comandante.

-Entiendo –musitó casi inaudible.

-¿Por qué me estas preguntando todo esto? –Removió con cuidado el rostro de su pecho para poder observarla.

Decirle en esos momentos que no quería que se marchara, que deseaba estar con él más que nada en el mundo o que reconsiderara la opción de llevarla con él causaría un caos más grande del que ya vivían. Así que debía mentirle, buscaba sus brazos desesperadamente pues estaba muy consciente de que no los tendría en quien sabe cuánto tiempo, si es que habría una segunda vez. No era simplemente el deseo que mantenía hacia su persona, era el amor que la estaba ahogando lentamente con el paso de los días al saber que pronto no quedarían más que recuerdos.

-¿Por qué? Preguntas. Es muy simple –acarició su mejilla-. Porque te quiero, más que a cualquiera.

Sus ojos negros se clavaron en los de ella, no esperaba esa respuesta. Se escuchaba bien el "te quiero" de sus labios, ese que mantenía un significado diferente a cualquiera que le hayan dicho. No pudo evitar que su pulso se acelerara al escuchar esas palabras, era muy bueno el oírlas antes de partir, eso era una motivación más para ganar la batalla contra Marshall.

Antes de besarla le susurró en los labios un lento, entendible y tierno "yo también te quiero", culminando así la confesión con beso de lo más romántico que eventual e indirectamente iba subiendo de intensidad. A ninguno pareció molestarle en lo absoluto, Ace besaba exquisitamente bien y aunque eso le hacía sentir un poco cohibida por su falta de experiencia no le importaba. Una mano del moreno se aferraba a su espalda para atraerla todo lo posible hacia él, mientras que la otra se encargaba de mover su cabeza a placer. Las manos de Bellany acariciaron el rostro de Ace, y en un intento por romper el beso por parte de ella para tomar un poco de aire él giro hasta colocarse encima, impidiendo así que dejara de besarlo.

La presión del cuerpo de Ace era asfixiante y al mismo tiempo cómoda, parecía haber un molde exacto en cada parte de su cuerpo para que ella se colocara sin lastimarse. Sus manos acariciaron su fuerte y ancha espalda terminando en la maraña de cabellos negros que le hacían cosquillas en rostro. La mano de Ace se había colado por debajo de la blusa de Bellany y se aferraba a su cintura en un cálido toque.

Si las cosas seguían así posiblemente terminarían por hacerlo, lo sabía por la tensión acumulada y creciente de Ace, podía literalmente sentir la excitación del moreno sobre ella. No pudo evitar gemir un poco cuando él se alejó de su boca y comenzó a bajar entre beso y beso a su cuello. Tenía que detener las cosas ahora o sería demasiado tarde.

-Ace… -parecía más un susurro de placer que una llamada de atención.

-Dime –Dejó de besarla, pero se mantuvo en su cuello.

-Es mejor que regrese a mi habitación–intentó sonar convincente.

-No quiero –Dijo con firmeza.

-¿Podemos simplemente recostarnos? –Le propusó tomando desprevenido al pecoso.

-Claro –Le sonrió para después moverse a un lado y colocarla bajo su hombro.

-Gracias.

-Necesito pensar en algo más –Se llevó el brazo al rostro para tapar sus ojos.

Sentía el cálido respirar de Bellany contra su desnuda piel y aun a pesar de que ella le había pedido que parara seguía acariciando su pecho, eso no ayudaba mucho a calmar sus ansias. No recodaba una ocasión similar donde alguna mujer lo hubiera rechazado estando en la posición en la que se encontraban, después de todo se trataba de Portgas D. Ace. Suspiró tranquilo y detuvó la mano de la morena con la suya.

-No me ayudas a mantenerme quieto si continuas haciendo eso –Dijo con algo de humor.

-Fue sin querer.

-Creo que es la primera vez que alguien me rechaza –confesó entre una risa burlona.

-No te rechace, bueno… no del todo.

-¿Quieres saber qué es lo que más me ha gustado de Kikō Hendō?

-Si –alzo su mirada hacia él.

-Rotunda e inequívocamente has sido tú –Le dijo con una amplia sonrisa.

-No podrás llevarte un souvenir de eso –Respondió bromista. La curvatura ascendente de su boca indicaba cuan complacida estaba por la respuesta del moreno.

-Un pie tal vez me sea de buena suerte.

-Muy gracioso, no dejare que me cortes un pie.

-Nunca quieres nada – dijo con ironía.

-Te quiero a ti –Habló con un poco de pena.

Hiken solo respondió depositando un beso en la frente de Bellany. Estaba enamorado, tonta y completamente enamorado. Muy dichoso por confirmar que era correspondido, ahora solo tenía que superar una barrera para seguir con su objetivo de convertir a Shirohige en Rey. Una vez que su meta se haya cumplido podría volver junto a ella, orgulloso y con la frente en alto, presumiendo –como siempre- ser parte de la mejor banda pirata del mundo.

-Me pregunto ¿Qué dirá padre ó el resto de la tripulación cuando les diga que estoy enamorado? – Pensó mientras que la sonrisa en sus labios hacía referencia a las ocurrencias que Marco, Vista o algún otro le dirían.

-Ace, cuéntame otra de tus aventuras –pidió Bellany acurrucándose en él.

-Pelea numero 71 contra padre, la más humillante de todas –Abrió el tema y acto seguido escuchó la carcajada de la chica.

-Yo que creía que no te podías humillar más ¿Esta vez que has hecho?

-Algo muy estúpido…


_ algo estupido fue terminar el capitulo así... cof cof*, a lo que voy.

Soy muy dada a la tarea de buscar imágenes de Ace (tengo alrededor de 200) y por ahí me encontré dos muy graciosas que me gustaría compartir con ustedes. ¡QUITEN LOS ESPACIOS!

1.- De haberla encontrado antes les hubiera dejado el link en el capítulo de inoportuno, siempre me he imaginado a Ace dormido de esta manera, arte obra de: MBCharcoal

fire-fist-ace-club. deviantart gallery/ ?set=25771739&offset=192#/ d32cxk7

2.- Andaba en we heart it y sin querer me encontré con esto, las caras de Marco y Thatch se me hicieron muy graciosas xD

weheartit entry/ 35475802

Espero les hayan gustado tanto como a mí (espero salgan los links)…. Saludos a todos.