¡Guau, cien reviews! Espera, que me emociono. xD Me ha pegado tal subidón que, increíblemente, la inspiración me ha venido rápida y eficaz. Me gusta como me ha quedado esta viñeta (que es sobre la acción "caminar"). Sólo cinco capítulos para el final, gente.

Antes que nada, mis agradecimientos a León Durmiente, dark princess, beautifly92, Lapislazuli Stern (¿qué parte no has comprendido del fic?), LauAkiko, lorena, kittirasi (por partida tripe xD), LADY ANETTE, danycullenpotter, Nina feliz, Aire2409, youweon, Hoshi No Negai (Rin tenía al principio del fic doce años, pero cumplirá trece entre este capítulo y el siguiente. La referencia es la primavera ;)), KristenT, Nyuuko Lambzaki, Akeemi-chan y Lithium. Creo que no me dejado a nadie (si es así, podéis tirarme de las orejas).

Sin más, el capi. He tratado de fundir humor y romance. Espero que os guste el resultado~


#10 ¿Quieres ser mi compañero? [Caminar]

―Rin, ¿no estás cansada?

La joven negó alegremente con la cabeza. Jaken la miró con recelo.

―¿Estás segura?, ¿no quieres parar a comer o a beber algo?

Rin lo miró extrañada y luego creyó comprender, con una amplia sonrisa. Miró en dirección del elegante demonio que los precedía y gritó con tono risueño:

―¡Señor Sesshomaru, Jaken quiere parar! ¡Está cansado!

Jaken la dirigió una mirada horrorizada y se apresuró a negarlo:

―¡No es cierto, amo Sesshomaru! Llevamos caminando mucho tiempo y pensé que Rin estaría cansada. Al ser una humana…

―Jaken, no nos retrasaremos por tu debilidad. Queda mucho camino ―dijo el demonio blanco sin dignarse a mirar hacia atrás.

―Pero yo no… ―se quejó. Luego miró a su izquierda decidido a reprender a Rin― El amo Sesshomaru está equivocado por tu culpa, niña tont… ¿Rin?

La muchacha se había adelantado y puesto al lado de Sesshomaru. Se sentía muy a gusto cerca de él, y más después de haber compartido los deliciosos momentos de hace unos días. ¡Kami, le había tocado el pelo! ¡EL PELO! Apenas pudo dormir esa noche por la excitación. La felicidad y la agitación la habían embargado. Desde entonces se había sentido muy unida a su señor. Él seguía sin decir mucho, pero ella trataba de darle conversación. Había descubierto que hablar con él le encantaba más que buscar flores o jugar con Ah-Un ―es que si lo comparábamos con conversar con Jaken pues como que no había color (aunque se sentía extrañada de que nadie la llamara tonta, lo cual era un poco triste)―.

El anciano demonio había estado muy raro últimamente, desde aquel atardecer en que la había visto acariciando los sedosos cabellos de Sesshomaru mientras éste descansaba en su regazo. Vio envidia en su mirada. ¿Pero envidia de qué?, ¿quería acariciar él su pelo? Rin se había reído mucho imaginando la escena, pero a Jaken no le pareció muy divertido cuando se lo contó ―aún le dolían los oídos―. La muchacha pensó que no había quien le entendiera.

Era necesario volver al plan. ¡Por poco hacía sonreír al amo Sesshomaru! ¿Y por qué había sido? Rin no lo recordaba, pero creía que le había gritado algo. ¿Tendría que chillarle a Sesshomaru para que le regalara una sonrisa? Decidió no arriesgarse: tal vez el demonio la diese unos azotes como había hecho su padre cuando le hacía enfadar. Ese era el problema: en un momento Sesshomaru parecía furioso, y al siguiente por poco sonríe. A él tampoco había quien le entendiera. Los demonios eran como los chicos: raros como un perro verde. Pero a ella le encantaban, así que sólo le quedaba aprender su extraño carácter.

Había enfocado mal su plan: había realizado acciones al azar, sin pensar en lo que a Sesshomaru pudiera gustarle y arrancarle una sonrisa. Apenas le conocía aún habiendo estado con él durante casi cuatro años ―esta primavera cumplía el cuarto―, y deseaba cambiar ese hecho.

―Señor Sesshomaru, ¿podemos hablar? ―preguntó con una sonrisa al demonio, quien se giró a mirarla.

―¿De qué? ―preguntó a su vez con frialdad.

Rin soltó una risita.

―De cosas. La gente suele hablar de cosas cuando viaja… y no quiero hablar con Jaken ―se apresuró a decir viendo venir a Sesshomaru.

Éste soltó algo parecido a un suspiro sin variar la expresión de su rostro.

―Pues habla, si eso alivia tu ansiedad de humana.

La chica no se dejó molestar.

―Amo Sesshomaru, ¿qué le hace feliz?

―¿Feliz? ―inquirió como si no entendiese el significado de la palabra. Tras unos instantes, contestó―: Luchar. Ganar. Derrotar a Naraku.

Rin frunció los labios: aquellas respuestas no le ayudaban.

―Ah, bueno, claro… ¿Y qué te hace triste?

―Nada.

―¿Nada? ―repitió asombrada. Sesshomaru era increíble, ojalá a ella nada la entristeciera. Pensó en la siguiente pregunta; no conseguía llegar donde quería ― Sesshomaru, ¿qué cosas mías te hacen feliz?

Él se giró y la miró con sorpresa, pero siguió caminando al mismo ritmo ―o sea, haciendo correr a la pobre Rin, que casi iba con la lengua fuera―.

―¿Qué clase de pregunta es esa? ―Su voz era seca, como si quisiera esquivar la cuestión. La mirada inquisitiva y expectante de la joven lo incitaron a hablar con voz indiferente―: Me hace feliz que estés viva, por supuesto.

Si con esa respuesta pensaba decepcionarla, se había equivocado de medio a medio.

―¿Qué? ―dijo Rin con ojos brillantes― O sea, ¿estarías triste si yo muriera?, ¿me echarías de menos?

―Ya me preguntaste eso una vez, y ya te respondí que era una pregunta tonta ―contestó con fastidio.

―Quiero acompañarte para siempre, señor Sesshomaru. Ser tu compañera ―comentó con voz soñadora. Hacía referencia a Kagome e Inuyasha, que eran inseparables a su modo de ver.

Sesshomaru le dirigió una mirada extrañísima y se giró hacia atrás.

―¡Jaken!

―Se ha ido hace un rato, a por comida supongo (recuerda que tenía hambre) ―explicó la joven confundida ―. Pero no has respondido a mi pregunta: ¿quieres que sea tu compañera?

―Pregúntamelo dentro de unos años ―respondió cortante dando unos pasos largos que la dejaron atrás. Rin lo vio caminar con gran confusión; ¿qué había dicho que lo había alterado así? No creía que fuera tan mala compañera de viaje, pensaba ofendida pegándole una patada a una piedra del camino.

Jaken apareció minutos después a lomos de Ah-Un, con el regazo lleno de bayas. Rin no dijo nada, aunque en su fuero interno se sumara puntos por su perspicacia.

―Abuelo Jaken, ¿por qué Sesshomaru no responde claramente a mis preguntas? ―inquirió con voz lastimera.

Jaken soltó una risita mientras bajaba del demonio y caminaba a su lado.

―Supongo que te las habrás respondido claramente, pero que tú no lo has entendido.

―¡Lo entiendo todo perfectamente!

―Lo dudo ―siseó él con una sonrisa maliciosa―. Es más, no sé ni por qué me molesto en explicarte estas cosas. Cuando tengas más mundo (de aquí a dos siglos), hablamos.

Rin le sacó la lengua enfadada.

―¡Tengo mucho mundo! Y sé mucho sobre estas cosas. Tú no lo sabes todo ―dijo con intención de molestarlo.

―Lo sé todo. He vivido muchas experiencias al lado del señor Sesshomaru ―explicó lleno de orgullo y sacudiendo la cabeza de forma condescendiente. Rin odiaba eso.

―¡Mentira! No sabes sobre… ―Rin se lo pensó un buen rato. ¿Qué no conocía el aburrido y anciano demonio? Una luz se encendió en su cabeza.― ¡No sabes nada sobre chicas!

―Lo sé todo sobre las mujeres ―aseveró él con un asentimiento grave.

Rin, cansada de esa conversación, caminó a paso ligero para volver a quedar a la misma altura del señor Sesshomaru ―debía preguntarle qué sapos le había molestado en su pregunta sobre ser su compañera―. No obstante, se giró para gritar a Jaken enfadada:

―¡No sabes nada!, ¡cuando tengas una novia (de aquí a dos siglos), hablamos!


Y se acabó por esta vez. No tardaré mucho en publicar, ya tengo el resto planificado. Espero que esta viñeta os haya gustado ^^

Nos leemos,

Neissa.